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  • 20 septiembre 201525 Tiempo OrdinarioMarcos 9, 30-37Jos Antonio PagolaPresentacin: B. Areskurrinaga HCEuskaraz; D. AmundarainMsica: Bach

  • El grupo de Jess atraviesa Galilea camino de Jerusaln. Lo hacen de manera reservada, sin que nadie se entere. Jess quiere dedicarse enteramente a instruir a sus discpulos.

  • Es muy importante lo que quiere grabar en sus corazones: su camino no es un camino de gloria, xito y poder. Es lo contrario: conduce a la crucifixin y al rechazo, aunque terminar en resurreccin.

  • A los discpulos no les entra en la cabeza lo que les dice Jess. Les da miedo hasta preguntarle. No quieren pensar en la crucifixin. No entra en sus planes ni expectativas.

  • Mientras Jess les habla de entrega y de cruz, ellos hablan de sus ambiciones: quin ser el ms importante en el grupo? Quin ocupar el puesto ms elevado? Quin recibir ms honores?

  • Jess se sienta. Quiere ensearles algo que nunca han de olvidar. Llama a los Doce, los que estn ms estrechamente asociados a su misin y los invita a que se acerquen, pues los ve muy distanciados de l. Para seguir sus pasos y parecerse a l han de aprender dos actitudes fundamentales.

  • Primera actitud: Quien quiera ser el primero, que sea el ltimo de todos y servidor de todos. El discpulo de Jess ha de renunciar a ambiciones, rangos, honores y vanidades.

  • En su grupo nadie ha de pretender estar sobre los dems. Al contrario, ha de ocupar el ltimo lugar, ponerse al nivel de quienes no tienen poder ni ostentan rango alguno. Y, desde ah, ser como Jess: servidor de todos.

  • La segunda actitud es tan importante que Jess la ilustra con un gesto simblico entraable. Pone a un nio en medio de los Doce, en el centro del grupo, para que aquellos hombres ambiciosos se olviden de honores y grandezas, y pongan sus ojos en los pequeos, los dbiles, los ms necesitados de defensa y cuidado.

  • Luego, lo abraza y les dice: El que acoge a un nio como ste en mi nombre, me acoge a m. Quien acoge a un "pequeo" est acogiendo al ms "grande", a Jess. Y quien acoge a Jess est acogiendo al Padre que lo ha enviado.

  • Un Iglesia que acoge a los pequeos e indefensos est enseando a acoger a Dios. Una Iglesia que mira hacia los grandes y se asocia con los poderosos de la tierra est pervirtiendo la Buena Noticia de Dios anunciada por Jess.

  • DOS ACTITUDES MUY DE JESSEl grupo de Jess atraviesa Galilea camino de Jerusaln. Lo hacen de manera reservada, sin que nadie se entere. Jess quiere dedicarse enteramente a instruir a sus discpulos. Es muy importante lo que quiere grabar en sus corazones: su camino no es un camino de gloria, xito y poder. Es lo contrario: conduce a la crucifixin y al rechazo, aunque terminar en resurreccin.A los discpulos no les entra en la cabeza lo que les dice Jess. Les da miedo hasta preguntarle. No quieren pensar en la crucifixin. No entra en sus planes ni expectativas. Mientras Jess les habla de entrega y de cruz, ellos hablan de sus ambiciones: quin ser el ms importante en el grupo? Quin ocupar el puesto ms elevado? Quin recibir ms honores?Jess se sienta. Quiere ensearles algo que nunca han de olvidar. Llama a los Doce, los que estn ms estrechamente asociados a su misin y los invita a que se acerquen, pues los ve muy distanciados de l. Para seguir sus pasos y parecerse a l han de aprender dos actitudes fundamentales.Primera actitud: Quien quiera ser el primero, que sea el ltimo de todos y servidor de todos. El discpulo de Jess ha de renunciar a ambiciones, rangos, honores y vanidades. En su grupo nadie ha de pretender estar sobre los dems. Al contrario, ha de ocupar el ltimo lugar, ponerse al nivel de quienes no tienen poder ni ostentan rango alguno. Y, desde ah, ser como Jess: servidor de todos.La segunda actitud es tan importante que Jess la ilustra con un gesto simblico entraable. Pone a un nio en medio de los Doce, en el centro del grupo, para que aquellos hombres ambiciosos se olviden de honores y grandezas, y pongan sus ojos en los pequeos, los dbiles, los ms necesitados de defensa y cuidado.Luego, lo abraza y les dice: El que acoge a un nio como ste en mi nombre, me acoge a m. Quien acoge a un "pequeo" est acogiendo al ms "grande", a Jess. Y quien acoge a Jess est acogiendo al Padre que lo ha enviado. Un Iglesia que acoge a los pequeos e indefensos est enseando a acoger a Dios. Una Iglesia que mira hacia los grandes y se asocia con los poderosos de la tierra est pervirtiendo la Buena Noticia de Dios anunciada por Jess.Jos Antonio Pagola