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  • 4 enero 20152 despus de NavidadJn 1, 1-18Texto: J.A. Pagola Presentacin: B.Areskurrinaga HC Euskaraz: D. Amundarain

  • Jess apareci en Galilea cuando el pueblo judo viva una profunda crisis religiosa. Llevaban mucho tiempo sintiendo la lejana de Dios. Los cielos estaban "cerrados".

  • Una especie de muro invisible pareca impedir la comunicacin de Dios con su pueblo. Nadie era capaz de escuchar su voz. Ya no haba profetas. Nadie hablaba impulsado por su Espritu.

  • Lo ms duro era esa sensacin de que Dios los haba olvidado. Ya no le preocupaban los problemas de Israel. Por qu permaneca oculto? Por qu estaba tan lejos? Seguramente muchos recordaban la ardiente oracin de un antiguo profeta que rezaba as a Dios: "Ojal rasgaras el cielo y bajases".

  • Los primeros que escucharon el evangelio de Marcos tuvieron que quedar sorprendidos. Segn su relato, al salir de las aguas del Jordn, despus de ser bautizado, Jess vio rasgarse el cielo y experiment que el Espritu de Dios bajaba sobre l.

  • Por fin era posible el encuentro con Dios. Sobre la tierra caminaba un hombre lleno del Espritu de Dios. Se llamaba Jess y vena de Nazaret.

  • Ese Espritu que desciende sobre l es el aliento de Dios que crea la vida, la fuerza que renueva y cura a los vivientes, el amor que lo transforma todo. Por eso Jess se dedica a liberar la vida, a curarla y hacerla ms humana.

  • Los primeros cristianos no quisieron ser confundidos con los discpulos del Bautista. Ellos se sentan bautizados por Jess con su Espritu.

  • Sin ese Espritu todo se apaga en el cristianismo. La confianza en Dios desaparece. La fe se debilita. Jess queda reducido a un personaje del pasado, el Evangelio se convierte en letra muerta. El amor se enfra y la Iglesia no pasa de ser una institucin religiosa ms...

  • Sin el Espritu de Jess, la libertad se ahoga, la alegra se apaga, la celebracin se convierte en costumbre, la comunin se resquebraja.Sin el Espritu la misin se olvida, la esperanza muere, los miedos crecen, el seguimiento a Jess termina en mediocridad religiosa.

  • Nuestro mayor problema es el olvido de Jess y el descuido de su Espritu. Es un error pretender lograr con organizacin, trabajo, devociones o estrategias diversas lo que solo puede nacer del Espritu. Hemos de volver a la raz, recuperar el Evangelio en toda su frescura y verdad, bautizarnos con el Espritu de Jess:

  • No nos hemos de engaar. Si no nos dejamos reavivar y recrear por ese Espritu, los cristianos no tenemos nada importante que aportar a la sociedad actual tan vaca de interioridad, tan incapacitada para el amor solidario y tan necesitada de esperanza.

  • ACOGER A DIOS

    Jess apareci en Galilea cuando el pueblo judo viva una profunda crisis religiosa. Llevaban mucho tiempo sintiendo la lejana de Dios. Los cielos estaban "cerrados". Una especie de muro invisible pareca impedir la comunicacin de Dios con su pueblo. Nadie era capaz de escuchar su voz. Ya no haba profetas. Nadie hablaba impulsado por su Espritu.Lo ms duro era esa sensacin de que Dios los haba olvidado. Ya no le preocupaban los problemas de Israel. Por qu permaneca oculto? Por qu estaba tan lejos? Seguramente muchos recordaban la ardiente oracin de un antiguo profeta que rezaba as a Dios: "Ojal rasgaras el cielo y bajases".Los primeros que escucharon el evangelio de Marcos tuvieron que quedar sorprendidos. Segn su relato, al salir de las aguas del Jordn, despus de ser bautizado, Jess vio rasgarse el cielo y experiment que el Espritu de Dios bajaba sobre l. Por fin era posible el encuentro con Dios. Sobre la tierra caminaba un hombre lleno del Espritu de Dios. Se llamaba Jess y vena de Nazaret.Ese Espritu que desciende sobre l es el aliento de Dios que crea la vida, la fuerza que renueva y cura a los vivientes, el amor que lo transforma todo. Por eso Jess se dedica a liberar la vida, a curarla y hacerla ms humana. Los primeros cristianos no quisieron ser confundidos con los discpulos del Bautista. Ellos se sentan bautizados por Jess con su Espritu.Sin ese Espritu todo se apaga en el cristianismo. La confianza en Dios desaparece. La fe se debilita. Jess queda reducido a un personaje del pasado, el Evangelio se convierte en letra muerta. El amor se enfra y la Iglesia no pasa de ser una institucin religiosa ms..Sin el Espritu de Jess, la libertad se ahoga, la alegra se apaga, la celebracin se convierte en costumbre, la comunin se resquebraja. Sin el Espritu la misin se olvida, la esperanza muere, los miedos crecen, el seguimiento a Jess termina en mediocridad religiosa. Nuestro mayor problema es el olvido de Jess y el descuido de su Espritu. Es un error pretender lograr con organizacin, trabajo, devociones o estrategias diversas lo que solo puede nacer del Espritu. Hemos de volver a la raz, recuperar el Evangelio en toda su frescura y verdad, bautizarnos con el Espritu de Jess:No nos hemos de engaar. Si no nos dejamos reavivar y recrear por ese Espritu, los cristianos no tenemos nada importante que aportar a la sociedad actual tan vaca de interioridad, tan incapacitada para el amor solidario y tan necesitada de esperanza.

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