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  • Msica:Aleluya Haendel;present:B.Areskurrinaga H.C.; euskaraz: D. AmundarainJos Antonio Pagola

    5 de abril de 2015 Domingo de Pascua (B) Marcos 16, 1-7

  • El relato evanglico que se lee en la noche pascual es de una importancia excepcional. No slo se anuncia la gran noticia de que el crucificado ha sido resucitado por Dios. Se nos indica, adems, el camino que hemos de recorrer para verlo y encontrarnos con l.

  • Marcos habla de tres mujeres admirables que no pueden olvidar a Jess. Son Mara de Magdala, Mara la de Santiago y Salom.

  • En sus corazones se ha despertado un proyecto absurdo que slo puede nacer de su amor apasionado: comprar aromas para ir al sepulcro a embalsamar su cadver.

  • Lo sorprendente es que, al llegar al sepulcro, observan que est abierto. Cuando se acercan ms, ven a un joven vestido de blanco que las tranquiliza de su sobresalto y les anuncia algo que jams hubieran sospechado.

  • Buscis a Jess de Nazaret, el crucificado?. Es un error buscarlo en el mundo de los muertos.No est aqu. Jess no es un difunto ms. No es el momento de llorarlo y rendirle homenajes.

  • Ha resucitado. Est vivo para siempre. Nunca podr ser encontrado en el mundo de lo muerto, lo extinguido, lo acabado.

  • .Pero, si no est en el sepulcro, dnde se le puede ver?, dnde nos podemos encontrar con l? El joven les recuerda a las mujeres algo que ya les haba dicho Jess: l va delante de vosotros a Galilea. All lo veris.

  • Para ver al resucitado hay que volver a Galilea. Por qu? Para qu?

  • Al resucitado no se le puede ver sin hacer su propio recorrido. Para experimentarlo lleno de vida en medio de nosotros, hay que volver al punto de partida y hacer la experiencia de lo que ha sido esa vida que ha llevado a Jess a la crucifixin y resurreccin.

  • Si no es as, la Resurreccin ser para nosotros una doctrina sublime, un dogma sagrado, pero no experimentaremos a Jess vivo en nosotros.

  • Galilea ha sido el escenario principal de su actuacin. All le han visto sus discpulos curar, perdonar, liberar, acoger, despertar en todos una esperanza nueva. Ahora sus seguidores hemos de hacer lo mismo.

  • No estamos solos. El resucitado va delante de nosotros. Lo iremos viendo si caminamos tras sus pasos. Lo ms decisivo para experimentar al resucitado no es el estudio de la teologa ni la celebracin litrgica sino el seguimiento fiel a Jess.

  • ID A GALILEA. ALL LO VERIS

    El relato evanglico que se lee en la noche pascual es de una importancia excepcional. No slo se anuncia la gran noticia de que el crucificado ha sido resucitado por Dios. Se nos indica, adems, el camino que hemos de recorrer para verlo y encontrarnos con l. Marcos habla de tres mujeres admirables que no pueden olvidar a Jess. Son Mara de Magdala, Mara la de Santiago y Salom. En sus corazones se ha despertado un proyecto absurdo que slo puede nacer de su amor apasionado: comprar aromas para ir al sepulcro a embalsamar su cadver. Lo sorprendente es que, al llegar al sepulcro, observan que est abierto. Cuando se acercan ms, ven a un joven vestido de blanco que las tranquiliza de su sobresalto y les anuncia algo que jams hubieran sospechado.Buscis a Jess de Nazaret, el crucificado?. Es un error buscarlo en el mundo de los muertos. No est aqu. Jess no es un difunto ms. No es el momento de llorarlo y rendirle homenajes. Ha resucitado. Est vivo para siempre. Nunca podr ser encontrado en el mundo de lo muerto, lo extinguido, lo acabado.Pero, si no est en el sepulcro, dnde se le puede ver?, dnde nos podemos encontrar con l? El joven les recuerda a las mujeres algo que ya les haba dicho Jess: l va delante de vosotros a Galilea. All lo veris. Para ver al resucitado hay que volver a Galilea. Por qu? Para qu?Al resucitado no se le puede ver sin hacer su propio recorrido. Para experimentarlo lleno de vida en medio de nosotros, hay que volver al punto de partida y hacer la experiencia de lo que ha sido esa vida que ha llevado a Jess a la crucifixin y resurreccin. Si no es as, la Resurreccin ser para nosotros una doctrina sublime, un dogma sagrado, pero no experimentaremos a Jess vivo en nosotros. Galilea ha sido el escenario principal de su actuacin. All le han visto sus discpulos curar, perdonar, liberar, acoger, despertar en todos una esperanza nueva. Ahora sus seguidores hemos de hacer lo mismo. No estamos solos. El resucitado va delante de nosotros. Lo iremos viendo si caminamos tras sus pasos. Lo ms decisivo para experimentar al resucitado no es el estudio de la teologa ni la celebracin litrgica sino el seguimiento fiel a Jess.

    Jos Antonio Pagola