todorov, tzvetan - investigaciones semnticas

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  • T. Todorov (comp.)J. ApresjanF. G. Lounsbury

    Investigaciones semnticas

    Ediciones Nueva VisinBuenos Aires

  • Advertencia del traductor

    La traduccin de un texto que encara un estudio sobre el lenguajeImplica siempre el problema de la traducci6n de los ejemplos,causada por las diferencias de funcionamiento lingstico entrelengua y lengua. En el presente volumen hemos optado por adap-tar al espaol los ejemplos del original, aunque esto nos obligaraa proponer formas que, si bien anlogas desde el punto de vistadel fen6meno lingstico pertinente, se alejaban a veces bastantedel original. En esos casos hemos reproducido en nota los ejem-plos usados por el autor.

    Solo en tres casos hemos mantenido los ejemplos en el idiomaoriginal:

    a) cuando se trata de un estudio realizado sobre un sector espe-cifico de una lengua particular (Apresjan, Lounsbury);

    b} cuando se trata de textos literarios con mencin del autor;

    cJ cuando la interpretacin que el autor da de un fenmeno lin-gstico es demasiado particular para transponerla a otro fen-meno sin correr el riesgo de desvirtuar su pensamiento.

  • T. TodorovInvestigaciones semnticas1

    Durante un largo perodo, la semntica fue la pariente pobre delas ciencias lingsticas. A pesar del gran nmero de teoras generales y de estudios concretos que se encuadran en su marco,se puede llegar a decir que hasta hace muy poco la semntica noexista como ciencia.

    Despus de 1960, aproximadamente, se realizaron interesantesinvestigaciones tanto en Franela como en los Estados Unidos, enGran Bretaa y en la Unin Sovitica. Nuestra primera lntenctnfue la de reunir y publicar todos los estudios importantes realiza-dos en el extranjero y que suelen ser los menos conocidos enFrancia. Pero la extensin de los textos sobrepasa en gran medi-da las posibilidades del presente volumen; por lo tanto publica-mos aqu solamente algunos de esos textos representativos, mien-tras nos limitamos a discutir los dems en la introduccin. Hemosaadido tambin un trabajo nuestro en el que las ideas de J. J.Katz y de J. A. Fodor, as como de U. Weinreich, se aplican al m-bito de la lengua francesa.

    1Teoras generales

    Para poder progresar, la semntica necesita una concepcin glo-bal. En este sentido, el Curso de Lingstica General de Saussu-re, punto de partida de la lingstica moderna, no ofreca ms que

    1 Quiero agradecer tanto a 105 seores Uriel Weinreich y A. J. Greimas quehan puesto a mi disposicin algunos textos antes de su publicacin, como amis amigos Nicolas Ruwet y Delphlne Perret que me han ayudado en estetrabajo. Las referencias bibliogrficas que se encuentran en el texto se re-fieren a la bibliografa crtica incluida al final del presente volumen.

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  • algunos elementos dispersos. Se haca necesario, entonces, co-menzar a forjar esta concepcin, y para ello se presentaron doscaminos diferentes: uno, orientado hacia una teoricidad extrema:el otro, orientado hacia un extremo practlclsrno: por un lado, laglosemtica; por el otro, la lingstica descriptiva que se inscribeen la tradicin de Bloornfleld.

    Es difcil juzgar la validez del primero de estos caminos, puestoque no super nunca el estadio de los prolegmenos; el carcterabstracto de la doctrina no permiti, en efecto, que se realizaranaplicaciones de ella. Nosotros no creemos que esta ausencia deaplicaciones pueda explicarse por la dificultad con la cual se acce-de a los textos de Hjelmslev: teoras aun ms complejas que lasuya han conocido una gran extensin. Por el contrario, la granclaridad de la exposicin fue lo que atrajo a muchos lingistashacia la doctrina de los glosemticos. La verdadera razn de suesterilidad se encuentra en el hecho de que son sus propios prin-cipios los que hacen que la doctrina sea inverificable; su rigor sevuelve contra ellos mismos y se convierte en la razn de su lrn-potencia. En los Prolegmenos, por otra parte, Hjelmslev deja muypoco espacio para el estudio de la significacin: la substancia, esdecir, lo que una palabra significa, est para l fuera del objetode la lingstica. Solo la forma de la substancia, ese enrejadoabstracto que las palabras componen con sus correlaciones, debainteresar al glosemtico ortodoxo. Aun la gran distincin entre lostipos diferentes de designacin que son la denotacin y la conno-tacin no fue ilustrada jams suficientemente y termin convir-tindose en fuente de confusiones.

    En los pocos artculos consagrados especialmente a los funda-mentos de la semntica, la doctrina glosemtica no se hizo msconcreta. Por el contrario, qued limitada, ya sea a algunas refle-xiones generales sobre la naturaleza de la significacin, ya sea aalgunos principios de dudoso valor, como en este caso: "Una des-cripcin estructural solo podr efectuarse a condicin de poderreducir las clases abiertas a clases cerradas" (Hjelmslev, 1959,p. 110). Curiosamente, este imperativo est a continuacin de unpasaje en el que Hjelmslev destaca que el lxico no est constl-tuido por clases cerradas. Es claro, sin embargo, que en el voca-bulario de una lengua no hay ms que clases cerradas; hacer taldeclaracin equivale, por lo tanto, a renunciar al estudio del lxico.Y, ms aun, una teora incapaz de dar cuenta de esta cualidadesencial del lenguaje, la de poseer un lxico constituido par clasesabiertas, no puede tener la pretensin de alcanzar una suficienteconformidad con la realidad lingstica. Si es verdad que la intro-duccin de una nueva palabra en el lxico no cambia para nada la

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  • estructura semntica global de la lengua, es ste un fenmenoque debe ser explicado y no reducido.

    la actitud de la lingstica descriptiva norteamericana fue diferen-te, aunque sus resultados hayan sido los mismos. Bloomfield pro-clamaba que el estudio de la significacin no atae a la lingsticasino a las ciencias concretas que estudian talo cual parte de larealidad (as manzana significa una fruta que . . . para el botnico,pero no para el lingista) o a una neuropsicologa que podraalcanzar la esencia de la significacin estudiando las fibras nervio-sas de nuestro cerebro. Puesto que no exista una psicologa se-mejante, fue la psicologa behaviorista la que se encarg del asun-to: los textos se sucedieron unos a otros; se construy una teora(Osgood); pero el nico resultado positivo para la lingstica fueel aprender que en realidad exista un significado de las palabras.del cual, por el momento, ella no deba ocuparse (la "significacinpragmtica", en los trminos de Apresjan). Los lingistas norte-americanos siguieron fielmente los mandamientos de Bloomfield;y sus manuales simplemente excluyeron la semntica. As Archi-bald A. Hill, en lntroduction to linguistic Structures, concede 4pginas (sobre 496) a la semntica, las cuales le bastan para decirque, aunque importante, el campo de la significacin atae a una"supra-lingstica". Para l, el nico significado propiamente lin-gstico es el que nos permite decir si dos unidades son las "mis-mas" o si son "diferentes".

    No dedicaremos aqu demasiado espacio a una tercera teora, lade los lingistas ingleses, que recientemente se ha intentado pre-sentar como la nica que haya permanecido ajena a estos puntosde vista extremos. Por un lado, en semntica esta teora no exis-ta, hasta estos ltimos tiempos, ms que como una expresin dedeseos (ver Dixon, 1964, y sobre todo Lyons, 1963). Por otro lado.las premisas de las cuales parte. que se hallan en los escritosde J. R. Firth, estn lejos de ser evidentes. No citaremos ms quedos de ellas: "Cada palabra utilizada en un nuevo contexto seconvierte, por esto mismo, en una palabra nueva" (Firth, 1957,p. 190). "Mi propio enfoque de la significacin en lingstica hasido siempre independiente de dualismos tales como espritu ycuerpo, lengua y pensamiento. palabra e idea, significante y sig-nificado. expresin y contenido" (p. 227).

    Una dbil luz terica apareci con la teora de la informacin, queha ejercido gran influencia sobre la lingstica durante los ltimosquince aos, sin que en el momento actual sea fcil distinguir lashuellas que ha dejado en ella. Esta teora identificaba la emisindel lenguaje con las cadenas de Markoff. sucesiones de smbolos

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  • en los cuales la probabilidad de aparicin est dada por los sm-bolos precedentes. Esta probabilidad se encuentra en proporcininversa a la cantidad de informacin proporcionada por una pa-labra. Esa relacin pareca abrir un camino al estudio objetivo dela significacin; pero el camino era ilusorio. Como lo haban des-tacado por otra parte los creadores de la ciberntica, esta informa-cin concerna nicamente al smbolo considerado como objetomaterial, no a su significado. Shannon ya haba insistido en elhecho de que este ltimo quedaba fuera de su teora, puesto queel carcter inesperado de un mensaje no tiene ninguna relacincon su valor semntico. Aunque un enunciado se repita varias ve-ces, no por eso pierde su significado (Carnap y Bar-HilleI, 1953).los escasos estudios que fueron ms all de estos lmites (los deMacKay sobre el interrogativo y el imperativo) terminaron por de-sembocar en un anlisis del contexto que sala del marco de lalingstica.

    Existe, por ltimo, otra tradicin que podra ensearnos muchosobre la estructura semntica de una lengua, pero que rara vezse ha elevado al nivel de las teoras: los lexicgrafos obran coti-dianamente como semnticos activos, pero no se han preocupadonunca por enunciar las premisas sobre las que se apoya su tra-bajo.

    Volvamos ahora la atencin hacia los aportes que vienen de cam-pos no lingsticos. Se trata ante todo de la filosofa y de la lgi-ca, que se han preocupado mucho por los problemas del lenguaje.las primeras nociones que ellas han brindado a la lingstica son,por otra parte, antiguas. La Lgica de Port-Royel ya las conoca yles haba dado los nombres de comprensin y extensin. La intro-duccin de estos conceptos en la lgica moderna se debe sobretodo a Frege. ~ste distingue tres aspectos, y no dos, en e