protesta 2.0

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    157

    Una pUblicacin del Goethe-institUt

    Protesta 2.0

  • Humboldt 157 / Protesta 2.0

    editorial Isabel RIth-MagnI y UlRIke PRInz 3

    ChRIstoPh neUbeRgeR y ManUel WendelIn la tRansfoRMaCIn estRUCtURal de la vIda PblICa 2.0 5

    RaUl zelIk RevolUCIones faCebook? 8 hadIja haRUna PRotestas en la Red 11

    geRhaRd sChUlze el ManIfestante 14

    ReRy Maldonado aqu estamos 18

    RIChaRd davId PReCht y stPhane hessel UtoPas PelIgRosas y neCesaRIas 21

    jos-Pablo jofR dnde est la IzqUIeRda?! al fondo a la deReCha! 25

    ChRIstoPh baRtMann UtoPIa foR oUR tIMe 29

    MaxIMIlIan PRobst el bUqUe fantasMa 32

    tIMo beRgeR los sIn MIedo 34

    gUIoMaR RovIRa sanCho el teClado del sUbCoMandante MaRCos 37

    CaMIlo jIMnez davId ContRa golIat 40

    sCaR CalavIa la hIgh teCh de los IndIos 43

    astrid ulloa PUeblos Indgenas, RePResentaCIones y teCnologa en ColoMbIa 46

    jos anbal CaMPos atraPados Por la red 48

    evgeny MoRozov dICtadoRes IntelIgentes 51

    Rosana heRMann (@Rosana) nosotRos, los qUe MoveMos el MUndo 53

    Inke aRns los jonathan sWIft de la geneRaCIn jaCkass 56

    ana longonI la InteRvenCIn CReatIva PaRa la MovIlIzaCIn PoltICa 59

    anja jUnghans y benjaMIn davId el desCUbRIMIento del esPaCIo PblICoInteRMedIo 62

    geRaldIne de bastIon Red global o CaMPo de jUego elItIsta? 65

    RIke bolte tRansveRsalIa 68 RIlo ChMIeloRz memoria: Hablar // callar 71

    UlRIke PRInz y thoMas MeIneCke tRas las hUellas de hUbeRt fIChte en salvadoR de baha 74

    alberto acosta la natURaleza Con deReChos 77

    MaRkUs lanz aRqUIteCtURa PaRa todos: ConstRUyendo CIUdadana 81

    Ilse Poljansek entReMUndos: gUndUla sChUlze eldoWy 84

    PIe de IMPRenta 86

  • Humboldt 157Goethe-Institut 2012

    3/86Protesta 2.0isabel rith-magni y ulrike Prinz

    Protesta 2.0

    Facebook, Twitter, YouTube y los blogs de la red, los medios de comunicacin social, han desatado una autntica vorgi-ne en nuestro mundo. Si hasta no hace mucho an se lamen-taba la apata poltica de la juventud, hoy da la inteligencia del enjambre hace temblar a las altas jerarquas y a los dicta-dores. El pueblo pide la palabra. Esto se ha puesto de mani-fiesto, en su dimensin ms dramtica, en las luchas por la li-bertad de la Primavera rabe, que partiendo de Tnez han afectado a casi la totalidad de Oriente Prximo y al norte de frica, y han sido bautizadas tambin como revolucin Twit-ter o revoluciones Facebook. En ellas muchos miles de per-

    sonas luchan contra regmenes autoritarios y corruptos, as como contra injustas situaciones polticas y sociales. Tambin en los Estados Unidos y en toda Europa en particular en Es-paa, azotada por la crisis las masas se movilizan y ocupan las plazas: Somos el 99 por ciento! No nos vamos a callar! Estamos indignados!

    Estamos inmersos en una Revollusion (imagen del edito-rial de Nasan Tur), que despierta asociaciones con re-volucin, e-volucin, retroceso, avance. El papel de los medios de comu-nicacin social en estos ingentes movimientos de masas es in-discutible, como indiscutible es tambin su influencia en el con-

    Nasan Tur (1974, vive en Berln), Time for Revollusion, 2008.Foto: cortesa de Nasan Tur. VG Bild-Kunst, Bonn 2012

  • Humboldt 157Goethe-Institut 2012

    4/86Protesta 2.0

    gotas de agua se precipitan hasta el suelo ante los ojos del ob-servador.

    Tal y como han puesto de manifiesto las ocupaciones de plazas en todo el mundo, el nuevo activismo poltico y artsti-co no se puede tachar de activismo de sof, o slacktivism, que limita la participacin democrtica a un clic de ratn. Al con-trario: el camino conduce desde el monitor de casa a la plaza pblica. Y all, los manifestantes renuevan y amplan continua-mente sus estrategias creativas para llamar la atencin. Y es ms: en sus reportes resuena la experiencia colectiva, el sen-timiento de ser fuertes conjuntamente, ya sea en la plaza Ta-hrir, en el parque Zuccotti o en la plaza del Sol. Es la vivencia de la comunidad, de la communitas: lo que los etnlogos Arnold van Gennep (1873-1957) y Victor Turner (1920-1983) describie-ron como estadio de suspensin dentro de los ritos de paso y que suprime las estructuras estticas cotidianas. En este senti-do, los campamentos de los ocupantes de las plazas se convier-ten en el espacio de transicin a un mundo opuesto en el que las jerarquas y las pertenencias sociales no tienen cabida. En el esquema de Van Gennep y Turner, ese estadio, limitado tempo-ralmente, conduce a una nueva estructura. Qu aspecto adop-tar? Qu ser de las formas de protesta igualitarias de los revolucionarios de Facebook, a quienes Christoph Bartmann achaca un cierto factor de hippismo? Se impondr finalmen-te su manera de entender la democracia y la coparticipacin? Subsistir la inteligencia del enjambre sin un cabecilla? O que-dar todo en una utopa inalcanzable, despus de que los cam-pos de protesta fueran desmantelados este invierno y de que todos hayan vuelto a ponerse delante de su ordenador?

    Copyright: Goethe-Institut e. V., Humboldt RedaktionJunio 2012

    Traduccin del alemn: Virtudes Mayayo

    Informacin adicional sobre la ilustracin: La expresin Time for Revolution (Tiempo de revolucin) se emplea en varios contextos. Se puede ver en ttulos de libros, nombres de canciones, temas de congresos, tesis doctorales, t-tulos de obras de arte, y aparece escrita en millones de facha-das en ciudades de todo el mundo. Time for Revolution se ha convertido en sinnimo de bsqueda de cambio. Cambio a un estado social o poltico diferente o cambio que altere slo mo-destamente nuestra vida cotidiana. Pone en tela de juicio a las autoridades y busca una nueva y mejor alternativa.El rtulo de nen Time for Revollusion es una leve modifica-cin de la expresin establecida. Mantiene su contenido bsico, pero el fallo ortogrfico abre un espacio para una nueva lectu-ra de esta expresin. Pone de relieve una autorreflexin crtica del mensaje que en realidad propaga. (www.nasantur.com)

    junto de nuestra sociedad, y todava no se puede predecir qu derroteros tomar.

    En este nmero, Protesta 2.0, indagamos en el efecto de la revolucin digital en nuestra sociedad, en las modificaciones que introduce en nuestro comportamiento y nuestra manera de pensar, as como en las novedades que se vislumbran en el m-bito de interaccin de los medios digitales de comunicacin, los movimientos cvicos y las estrategias artsticas.

    Internet une y libera, favorece la igualdad y la transparen-cia, y conduce a una participacin ms directa y democrtica de base, sin jerarquas. La red permite un intercambio interac-tivo, directo y sin filtros, en paridad de condiciones, segn los ms eufricos. Un mayor uso de la red conducira, por tanto, de manera automtica a una mayor democracia. Somos jvenes, estamos superconectados. Nos hace eso superdemokraticos?, pregunta Rery Maldonado. Camilo Jimnez refiere cmo los ac-tivistas de Internet mexicanos luchan contra la corrupcin y la mafia de la droga protegidos por el anonimato que ofrece la red. La escena bloguera, interconectada a nivel global, est en auge, y cada quien puede postear sin censuras su opinin, sal-vo en unos pocos pases, cuyas estrategias informativas no to-leran la nueva polifona y resultan tan anacrnicos como dino-saurios en el moderno flujo de datos.

    Otros ven la ms reciente evolucin con escepticismo. As, Evgeny Morozov constata que los dictadores son asimismo ca-paces de aprender, y persiguen a los disidentes en Internet em-pleando contra ellos los mtodos de quienes luchan por la li-bertad. Tambin se manifiesta crticamente Raul Zelik, que considera que a lo sumo la tcnica puede apoyar la revolucin, pero slo la hacen posible el encuentro personal, la empata y la solidaridad.

    Optimistas y pesimistas los hay igualmente entre quienes observan el trato y el empleo de la comunicacin de alta tecno-loga en las comunidades indgenas: en Mxico, en el Amazonas o en la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia).

    Y qu hace el arte? Se pone al servicio de la revolucin de Internet o logra poner la revolucin a su servicio? Inke Arns comprueba que muchas ideas que en la actualidad llegan a un pblico global en el contexto de las redes sociales no son en realidad tan nuevas. Tal es el caso, por ejemplo, de la prctica actual del crowdfunding, con la que el grupo de artistas RTMark despus, The Yes Men ya pudo financiar sus acciones subver-sivas en la dcada de 1990. Con sus SurvivaBalls, muestran irnicamente cmo se puede seguir contaminando sin escrpu-los el medio ambiente. En las acciones artsticas, por ejemplo los flashmobs convocados espontneamente por medio de los telfonos mviles, se trata asimismo de descubrir los espacios intermedios urbanos (Junghans y David). Iniciativas de tales formas de expresin performativas las ofrecen tambin grupos artsticos argentinos, que con mtodos creativos desenmasca-ran a los actores de un pasado sellado a cal y canto. Los llama-dos escraches tienen como objeto sacarlos a la luz. En cambio, en el caso de Julius Popp el objetivo es visibilizar la propia co-municacin virtual, su transformacin en esculturas analgicas. En su instalacin bit.fall se van filtrando con la ayuda de un or-denador las palabras ms empleadas en la red: que a modo de

    isabel rith-magni y ulrike PrinzProtesta 2.0

  • Humboldt 157Goethe-Institut 2012

    Protesta 2.0 5/86Christoph neuberger y Manuel Wendelin

    radio, asimtricos medios de comunicacin de masas, se priv a los ciudadanos de participar de forma libre y espontnea en los debates pblicos.

    En realidad, podra suponerse que Habermas celebrara la aparicin de Internet: nunca antes un medio haba hecho tan fcil la amplia part