la protesta humana_12

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publicacin anarquista Buenos Aires, 1897

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  • BUENA LECCINLa comisin de presupuesto de la c-

    mara de diputados ha formulado, lachita callando, por supuesto, fin de noarmar cotarro, un despacho en lo quese refiere al sueldo del presidente, vicey ministros, aconsejando un aumentobastante apreciable y del cual tambinparticiparn los miembros de la supre-ma corte y dems personal del poderjudicial.

    Los datos sealan para el presidenteun sueldo mensual de seis mil pesos,tres mil quinientos para el vice y dosmil quinientos para los ministros. Losmiembros de la corte se equiparan enel sueldo estos ltimos.

    En seguida se hace un aumento nota-bleel doble casien la retribucin delos camaristas, jueces federales y deprimera instancia de la capital. (ElDiario, 19 de Octubre.)

    Hasta aqu la cosa, salvo esta agra-vacin del presupuesto que recaer so-bre el pueblo esquilmado, no tiene nadade extrao. Pero el peridico del cualtomamos estos datos nos d otros quese prestan serias meditaciones.

    La constitucin prohibe que se mo-difiquen los sueldos de estos funciona-rios mientras desempeen sus funciones, de modo que, solo cuando se va aelegir presidente son posibles esas mo-dificaciones.

    Y claro! quines ms interesados enque se apruebe esta agravacin delpresupuesto que los futuros elegidos?

    Pero como su honrada y desintere-sada seriedad de salvadores del pas noles permita trabajar pblicamente, hantrabajado, hecho trabajar bajo cuerda,para que el aumento de sueldos fueraun hecho y quedaran salvo las apa-';riencias.

    Las cosas, sin embargo, han trascen-dido al pblico y el citado peridicoseala algunas arbitrariedades legalesque nos demuestran la poca escrupu-losidad de la Suprema Corte que es laque ha tomado la iniciativa ante el Eje-cutivo y el Congreso.

    Hoy por t maana por m, se apo-yan las mil maravillas estos seoresimportndoles un bledo que el pas aca-be por arruinarse.

    Cuando un obrero pide al patronoun mezquino aumento en su salario elpatrono le d con la puerta en las na-rices, seguro de que es l el nico quedebe fijar los salarios y de que si susobreros se rebelan hay la fuerza pblicapara hacerles entrar en razn.

    Pero en las altas esteras guberna-mentales sucede aquello de soy JuanPalomo y yo me lo guizo y yo me locomo y no hay patrono que les d conla puerta en las narices.

    Por el mango tienen la sartn y gui-san sueldos la perfeccin.

    Esta desfachatez, la que se le duna apariencia de legalidad, pero queencubre la ms descarnada ambicin,revela muy las claras que clase dehombres pblicos rigen los destinos dela patria...langosteada por arriba porabajo y por todas partes.

    He aqu los hombres que un sufragio,amasijo de intrigas y concupiscencias,eleva guardianes de una ley mentiro-sa que pretende ser la dispensadora dela igualdad.

    He aqu para que vota un pueblo alque en el taller y en el campo se le nie-ga el derechoen la prctica, terica-mente se le concede... por escrito,para ms irrisinde lijar por s mismo,como nico que puede avalorarlo, el va-lor que debiera darse su labor diaria,

    El capitalista puede fijar al gobiernoel valor de la renta que quiere percibirpor el prstamo de sus capitales.

    El comerciante puede Jijar en el mer-

    cado el valor que quiere percibir por lasmercancas que previamente ha acapa-rado este efecto.

    El industrial, tasando la mano deobra, fija de nuevo el valor de venta sus productos.

    Los funcionarios pblicos trabajandosolapadamente, cambio de permitir to-dos estos privilegios una vez en el ejer-cicio de sus funciones, logran tambinfijarse sus pingues sueldos.

    Solo al obrero, al ltimo mono, no lees dable decir al patrono; mi trabajo va-le tanto. Tiene que recurrir la huelgapara imponerlo y en este caso el poderdel funcionario, del industrial, del co-merciante y del capitalista cae sobre lcomo losa de plomo que lo aplasta,cuando las bayonetas del esclavo unifor-mado no le agujerean el pecho.

    Esta monstruosa desigualdad evi-dentsima, la que pone el inri la ley,no quieren reconocerla los economis-tos burgueses empeados en sostenercon mil sofismas este irritante estadode cosas.

    Y el pueblo, este Job secular, conti-na no obstante empeado en elevaral candelero los que impunementese burlan de sus credulidades de nio,y de nuevo estamos prximos con-templar la farsa de un sufragio que dafuerza legal estas desigualdades.

    En su infantil ignorancia cree podercambiar este nefasto estado de cosascambiando los hombres-gobernantes.

    Hora sera ya de que se convencie-ra de que por este camino no va ningn puerto de salvacin ni de eman-cipacin econmica.

    Un medio tiene al alcance de sus ma-nos si quisiera distraerse un poco delas lucrativas payasadas de sus amosy seores.

    Organizarse en sociedades de resis-tencia los oficios que no lo estuvieran,vigorizar las existentes, federarlas yproclamar la huelga general la menorocasin propicia que se le presentara.Bastarale unirse en este propsito y sedispusiera defender este derecho na-tural, an trueque de su vida encambio, para que las cosas cambiarantotalmente de aspecto.

    Y mientras esta unin del proletaria-do no sea un hecho, mientras contineprestando odos las sirenas de la po-ltica, mientras contine embrutecin-dose en diversiones insulsas y no es-tudie directamente, por s mismo, elmodo de salir de su esclavitud econ-mica, no habr igualdad econmica po-sible que le permita vivir como hombrey no como esclavo de sus gobernantesy de sus patronos.

    Hay que unirse para derribar esto;urge que aunemos todos los esfuerzospara lograrlo. Con dosis de voluntadconsciente puede obtenerse esta uninDispersos seremos siempre la presa deestos seores que no titubean en au-mentar sus ganancias costa de nues-tros sudores.

    El porvenir es de igualdad y justi-cia con esta unin.

    Nos uniremos al fin y al cabo?URANIA.

    (Reflexiones ========== vuela pluma

    (CONCLUSIN)

    Cnovas del Castillo, el ilustre asesino,el sabio tirano y opresor fue derribado, nopor un criminal sin conciencia, sino por unnombro de corazn asaz sensible para in-terpretar los sufrimientos de un pueblo.Angiolillo ha hecho un servicio la huma-nidad al suprimir tan perniciosa existenciay otro la causa de la libertad y eman-cipacin, que es la causa de la humanidadescarnecida.

    La posicin elevada que en el campo bur-gus ocupaba el mil veces execrable Cno-vas, hizo que con su muerte se operara pocomenos que una revolucin en el sistemaplanetario, y hasta parece que los cimien-tos del Universo se estremecieran; (en lasuposicin de que el Universo tenga ci-mientos). Momentos hubo en que nos figu-rbamos ver como el Sol se oscureca yel planeta danzaba como peonza en manosinfantiles. No hubo papelucho burgus niescribidor de tanto por lnea que, plumaen ristre, no se lanzara al palenque en de-fensa de sus carsimos adlteres, con sucorrespondiente apndice de leyes y privi-legios. Qu chaparrn de eptetos cualms hiriente y mordaz, nos cay losdetensores de la libertad! Lo cual vino afirmarnos ms en la creencia de que lostales preconizadores del sistema opresory desptico, son unos lenguaraces imb-ciles.

    Era un espectculo digno de verse el delas muecas, pucheros y contorsiones, la-grimeos, sofocaciones, respiracin conte-nida por la emocin; responsos, misas,discursos; respetables varones de espesamelena y luengas barbas enlazando las ma-nos con su acompaamiento correspondien-te de ojos en blanco y suspiros; en fin, todauna serie de desahogos de mujerzuela porun lado, y de mansedumbre hipcrita debeata por el otro. Cualquiera dira, al escu-char algaraba tan infernal por la muertede un pillo tan redomado como no puedenadie imaginrselo, que la humanidad ha-ba sido siempre una balsa de aceite; que

    jamas se haba matado una mosca y quetodai las ideas, todos los adelantos y to-dos los progresos de las ciencias habanpenetrado en la sociedad por arte de bir-libirloque, esto es, sin que nada ni nadiese hubiera opuesto al desarrollo y propa-ganda de una idea sistema.

    Dicen todos esos escritorzuelos con pre-tensiones de sabios, que de ninguna manerapuede ser buena una doctrina que registraen sus anales hechos como los de Pallas,Vaillant, Casero, Angiolillo, etc., de dondeinfieren que el anarquismo es rematada-mente psimo, salvaje, feroz, y que es ladestruccin, el crimen y el retroceso labarbarie.

    Afora bien; si esos cerebros aborregadossostenen grito pelado que la anarqua esmala porque diez, veinte, cien mil serebelen abiertamente contra un orden decosas que no todos los temperamentos sehallau dispuestos aceptar en igual for-ma; (porque es bien sabido que dada ladiversidad de caracteres, una misma cosaes susceptible de causar impresiones dis-tintas, segn que ciertas facultades esen-ciales del individuo se hallen ms menosdesarrolladas, atrofiadas hipertrofiadas,capaces de admitir rechazar impresionesmltiples y variadas); si los tunantes fil-sofos de nuevo cuo pagados por la bur-guesa sostienen,repetimos,que la filo-sofa anrquica es un verdadero adefesio

    Porque en su nombre se ejecutan esosechos aislados que la misma sociedad pro-

    voca con sus arbitrariedades, sostendrnque son buenos sus diferentes sistemas degobierno, sus sectas religiosas, etc., que ttulo de panacea universal nos proponenuno y otro da? Cmo se disgreg el feu-dalismo para convertirse en sistema degobierno autocrtico, y este en constitu-cional, monrquico, republicano, etc.?

    Cuntas vctimas cuestan los centenaresde absurdos que, con el nombre de religincristiana, mahometana budhista, etc.,han pretendido imponerse la humanidadignorante? Cuntos lagos de sangre cues-tan la familia humana las luchas empe-adas siempre por el capricho, por laambicin o por la vanidad de uu nmerodeterminado de individuos?

    Cada hombre elabor, all en lo msabstruso de su cerebro, un Dios para suservicio particular, y en nombre de l seconsider autorizado para escarnecer, vili-pendiar y cometer toda suerte de i