marcuse, herbert razon y revolucion

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  • 1. Grandes Obras del Pensamiento

2. Herbert MARCUSE Razn y revolucin AlSva 3. lilulo original RtLison and Rtol:uion Ht vt I and iln Rut i" Soual Tlnon Titulo en castellano Raznmoluaon Hotelel sunumienro de la leona social Traduv.uon I', t c< / vribona dt ii/trt ion la tolab irau " k Franu^o Rub o Llortntt Direccin Editorial Julia de Jodar Director de Produccin Manuel -larez Diseo de la coleccin ictor ilaseca f Humanities Press Inc New ork IT de laTrad Instituto de Estudios Polticos Lmersidad Central de Venezuela Caracas t Por la traduccin Alianza Editorial S A 197 1 19^2 1976.1979 1980 1981 1983 1984 1986 " Por esta edicin Ediciones Alta a S A 1994 Travesera de Gracia l7 08021 Barcelona ISBN Obra Completa 84-487-0119-4 ISBN 84-487-0149-6 Deposito Legal B-1353/1994 Impreso en Espaa Pnnted m Spam - Agosto 1994 Imprime Litografa Roses S A (Barcelona) Encuademacin S Marmol (Sabadell-Barcelona) Distribuye para Espaa Marco Ibrica Distribucin de Ediciones S A Ctra delrun km 13,350 (Vanante de Fuencarral) - 28034 MADRID Distribuye para Mxico Distribuidora Intermex SdeCV Lucio Blanco 435 - Col Petrolera 02400 Mxico D F Distribuye para Argentina Capital Federal Vaccaro Snchez C/ Moreno 794 - 9o piso - CP 1091 Capital Federal - Buenos Aires (Argentina) Interior Distribuidora Bertrn - , por lo tanto, universales, son interdependientes y han de soportar irt toto cada acto de conocimiento. Lo que Kant llama la ms alta sntesis, la percep- cin trascendental, es el percatarse del yo pienso que acompaa toda experiencia. A travs de ella, el ego pen- sante se conoce a s mismo como continuo, presente y activo a travs de la serie de sus experiencias. La per- cepcin trascendental es, por consiguiente, el fundamen- to ltimo de la unidad del sujeto y, por ende, de la universalidad y necesidad de todas las relaciones obje- tivas. La conciencia trascendental depende del material que se recibe a travs de los sentidos. Sin embargo, la mul- titud de estas impresiones slo logra convertirse en un mundo organizado de objetos y relaciones coherentes, a travs de las operaciones de la conciencia trascendental. En consecuencia, como slo conocemos las impresiones en el contexto de las formas a priori del espritu, no podemos saber cmo o qu son las cosas en s que dan origen a estas impresiones. Estas cosas en s, que se presume que existen fuera de las formas del espritu, permanecen completamente incognoscibles. Hegel consideraba este elemento escptico de la filo- sofa kantiana como nocivo para su intento de rescatar a la razn del asalto empirista. Mientras las cosas en s permaneciesen fuera del alcance de la capacidad de la razn, sta seguira siendo un mero principio subjetivo, sin poder sobre la estructura objetiva de la realidad. Y de este modo el mundo se divida en dos partes distintas, subjetividad y objetividad, entendimiento y sensibilidad, pensamiento y existencia. Esta separacin no era para Hegel un problema primordialmente epistemolgico. Una y otra vez subraya que la relacin entre sujeto y objeto, su oposicin, denota un conflicto concreto en la exis- tencia, y que su solucin, la unin de los opuestos, con- cierne tanto a la prctica como a la teora. Ms tarde, describi la forma histrica del conflicto como la alie- nacin (Entfremdung) del espritu, dando a entender que el mundo de objetos, originalmente producto del 25. Introduccin 29 trabajo y del conocimiento del hombre, se hace indepen- diente de l y llega a ser gobernado por fuerzas y leyes incontroladas en las que el hombre ya no se reconoce. Al mismo tiempo, el pensamiento se hace ajeno a la realidad y la verdad se convierte en un ideal impotente preservado en el pensamiento, mientras que el mundo real queda tranquilamente fuera del alcance de su in- fluencia. A menos que el hombre logre reunir las dis- tintas partes de su mundo, y poner a la naturaleza y a Ja sociedad al alcance de su razn, estar para siempre condenado a la frustracin. La tarea de la filosofa en este perodo de su desintegracin general es demostrar el principio capaz de restaurar la unidad y la totalidad perdidas. Hegel establece este principio en el concepto de razn. Hemos intentado esbozar las races sociohistricas'y filo- sficas de este concepto, que establece un nexo entre las ideas progresistas de la Revolucin francesa y las co- rrientes dominantes de la discusin filosfica. La razn es la verdadera forma de la realidad en la que todos los antagonismos de sujeto y objeto se integran para formar una unidad y una universalidad genuinas. La fi- losofa de Hegel es, por lo tanto, necesariamente, un sistema que clasifica todos los dominios del ser bajo la omnicomprensiva idea de razn. Tanto el mundo org- - nico como el inorgnico, tanto la naturaleza como la sociedad, son puestos aqu bajo el imperio del espritu. Hegel consideraba el carcter sistemtico d la filoso- fa como un producto de la situacin histrica. La his- toria haba alcanzado un estadio en el cual las posibi- lidades de realizar la libertad humana estaban a la mano. Sin embargo, la libertad presupone la realidad de la razn. El hombre slo podr ser libre y desarrollar todas sus potencialidades en el caso de que su mundo est ente- ramente dominado por una voluntad racional de inte- gracin y por el conocimiento. El sistema hegeliano anun- cia un estadio en el cual esta posibilidad ha sido alcan- zada. El optimismo histrico que lo anima proporciona el fundamento para el llamado panlogismo hegeliano 26. O I Fundamentos de la filosotia hegeliana que considera toda forma del ser como una forma de la razn. Las transiciones desde la Lgica a la Filosofa de la Naturaleza, y desde esta ltima a la Filosofa del En- tendimiento se realizan en base al supuesto de que las leyes de la naturaleza surgen de la estructura racional del ser y conducen sin solucin de continuidad a las leyes del entendimiento. El dominio del entendimiento alcanza en la libertad lo que el dominio de la natura- leza alcanza dentro de una necesidad ciega: el cumpli- miento de las potencialidades inherentes a la realidad. Este es el estadio de la realidad al que se refiere Hegel como la verdad. La verdad no est ligada slo a las proposiciones y juicios; en suma, no es slo un atributo del pensamiento, sino una realidad en devenir. Algo es verdadero si es lo que puede ser, cumpliendo todas sus posibilidades ob- jetivas; en el lenguaje de Hegel, es entonces idntico a su nocin. Esta nocin tiene un doble empleo. Comprende la na- turaleza o esencia del sujeto objeto de conocimiento, y por lo tanto, representa el verdadero pensamiento de l. Y, al mismo tiempo, se refiere a la realizacin pre- sente de esta naturaleza o esencia, a su existencia con- creta. Todos los conceptos fundamentales del sistema hegeliano estn caracterizados por la misma ambigedad. Nunca denotan meros conceptos (como en la lgica for- mal), sino formas o modos de ser comprendidos por el pensamiento. Hegel no presupone una identidad mstica de pensamiento y realidad, pero sostiene que el pensa- miento justo representa a la realidad porque sta ha al- canzado en su desarrollo el estadio donde existe en con- formidad con la verdad. Su panlogismo se acerca mucho a ser contrario de lo que se supone: se podra decir que toma los principios y formas de pensamiento de los principios y formas de la realidad, de modo que las leyes lgicas reproducen a las leyes que gobiernan el movi- miento de la realidad. Esta unificacin de opuestos es un proceso que Hegel demuestra en el caso de todo existente. La forma lgica del juicio expresa algo que 27. Introduccin 31 ocurre en realidad. Tmese por ejemplo el juicio: este hombre es un esclavo Segn Hegel significa que un hombre (el sujeto) se ha convertido en esclavo (el pre- dicado), pero aunque sea un esclavo, sigue siendo un hombre, y, por lo tanto, esencialmente libre y opuesto a su predicado. El juicio no atribuye un predicado a un sujeto estable, sino que denota un proceso real del su- jeto por medio del cual ste se convierte en algo distinto de l. El sujeto es el propio proceso de convertirse en el predicado y de contradecirlo. Este proceso disuelve en una multitud de relaciones antagnicas al sujeto es- table que haba supuesto la lgica tradicional. La reali- dad aparece como una dinmica en la cual todas las for- mas fijas se revelan como meras abstracciones. En con- secuencia, cuando en la lgica de Hegel, los conceptos pasan de una a otra forma, esto se refiere al hecho de que, para el pensar justo, una forma de ser pasa a otra, y de que cada forma particular slo puede ser determi- nada por la totalidad de las relaciones antagnicas en las que esta forma existe. Hemos destacado el hecho de que para Hegel la rea- lidad ha alcanzado el estadio en el cual existe dentro de la verdad. Esta afirmacin requiere ahora una correc- cin, Hegel no quiere decir que todo lo que existe, exis- te conforme a sus potencialidades, sino que el entendi- miento ha alcanzado la autoconciencia de su libertad, y se ha vuelto capaz de liberar a la naturaleza y a la so- ciedad. La realizacin de la razn no es un hecho, sino una tarea. La forma en que los objetos aparecen inme- diatamente no es an su verdadera forma. Lo que est simplemente dado es, en primera instancia, negativo, dis- tinto a sus potencialidades reales. Se vuelve verdadero slo en el proceso de la superacin de esta negatividad, de modo que el nacimiento de la verdad requiere la muerte de un estado determinado del ser. El optimismo de Hegel est basado en una concepcin destructiva de lo dado. Todas las formas son aprehendidas por el mo- vimiento disolvente de la razn, la cual las cancela y las altera hasta adecuarlas a su nocin. Es este el movimien- 28. 32 I Fundamentos de la ilosofta hegeliana to que el pensamiento refleja en el proceso de la me- diacin (Vermittlimg). Si nos guiamos por el verdadero contenido de nuestras percepciones y conceptos, toda delimitacin de los objetos estables se desvanece. Se ven disueltos en una multitud de r