tolerancia represiva - marcuse

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Tolerancia Represiva - Marcuse

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Tolerancia RepresivaPor Herbert Marcuse:

En este ensayo se estudia la idea de tolerancia en nuestra avanzada sociedad industrial. La conclusin obtenida es que la realizacin del objetivo de la tolerancia exige intolerancia hacia orientaciones polticas, actitudes y opiniones dominantes y en cambio, la extensin de la tolerancia a orientaciones polticas, actitudes y opiniones puestas fuera de la ley o eliminadas. En otras palabras, la tolerancia de nuevo aparece hoy como lo que fue en su origen, a comienzos de la poca moderna, el objetivo de un grupo parcial, una nocin y prctica subversivas y liberadoras. Recprocamente, lo que se proclama y practica hoy como tolerancia, en muchas de sus ms efectivas manifestaciones es en realidad un servir la causa de la opresin.

El autor tiene plena conciencia de que actualmente no existe poder, autoridad ni gobierno que quiera llevar a la prctica a la liberadora tolerancia, pero cree que es tarea y deber del intelectual sealar y salvaguardar las posibilidades histricas que parecen haber llegado a ser posibilidades utpicas, que es su tarea romper la losa de opresin a fin de abrir las mentes a la compresin y reconocimiento de lo que la sociedad es y hace.

La tolerancia es un fin en s misma. La eliminacin de la violencia y la reduccin de la represin a la medida exigida por la proteccin del hombre y los animales frente a la crueldad y la agresin, son condiciones previas para la creacin de la sociedad humana. Una tal sociedad todava no existe; el progreso hacia ella quiz hoy ms que nunca est contenido por la violencia y la represin en una escala global. Como disuasorios contra la guerra nuclear, como accin de polica contra la subversin, como ayuda tcnica en la lucha contra el imperialismo y el comunismo, como mtodos de pacificacin en genocidios neocolonialistas, la violencia y la represin son promulgadas, practicadas y defendidas lo mismo por gobiernos democrticos que autoritarios, y la poblacin sujeta a esos gobiernos es educada a fin de que apoye tales prcticas como necesarias para el mantenimiento del status quo. Se extiende la tolerancia a las orientaciones polticas, condiciones y modos de conducta que no debieran tolerarse porque obstaculizan, si no destruyen, las posibilidades de crear una existencia libre de temor y miseria.

Esta clase de tolerancia fortalece la tirana de la mayora contra la cual los autnticos liberales protestan. El emplazamiento poltico de la tolerancia ha cambiado; mientras es ms o menos tranquila y est constitucionalmente retirada de la oposicin, se hace conducta obligatoria con respecto a la poltica establecida. La tolerancia se pasa de un estado activo a un estado pasivo, de la prctica a la no prctica: un laissez faire en favor de las autoridades constituidas. Es el pueblo quien tolera al gobierno; el cual a su vez tolera la oposicin dentro de la estructura determinada por las autoridades constituidas.

La tolerancia hacia lo que es radicalmente malo aparece ahora como buena porque sirve a la cohesin del conjunto en el camino a la abundancia, o an ms abundancia. La tolerancia hacia la sistemtica deformacin mental tanto de nios como de adultos, por la publicidad y la propaganda, el permitir que acten movimientos destructivos; el reclutamiento y preparacin de fuerzas especiales, la impotente y benvola tolerancia hacia el desenfrenado engaar en las transacciones comerciales, derroche y reduccin deliberada de la actividad normal, no son falseamientos o extravos, son la esencia de un sistema que promueve la tolerancia como un medio para perpetuar la lucha por la existencia y suprimir las alternativas. Las autoridades en educacin moral y psicologa claman contra el increment de la delincuencia juvenil; menos claman contra la orgullosa presentacin, con palabras, en realidad o con imgenes, de cada vez ms potentes misiles, cohetes y bombas, esto es, la delincuencia de madurez de toda una civilizacin.

De acuerdo con una proposicin es el todo lo que determina la verdad, no en el sentido de que el todo es anterior o superior a sus partes, sino en el sentido de que su estructura y funcin determinan todas las condiciones y relaciones particulares. As dentro de una sociedad represiva incluso los movimientos represivos amenazan con convertirse en lo opuesto en la medida en que aceptan las reglas del juego.

Tomemos un caso muy discutido: el ejercicio de los derechos polticos (as el voto, el envi de cartas a la prensa, a los senadores, etctera, manifestaciones de protesta con una renuncia a priori a la contra-violencia) en una sociedad de administracin total sirve para fortalecer esta administracin testimoniando la existencia de libertades democrticas que, en realidad han cambiado su contenido y perdido su efectividad. En tal caso, la libertad (de opinin, de reunin, de emisin de pensamiento) llega a ser un instrumento para justificar la sujecin. Y sin embargo (y slo aqu la proposicin dialctica muestra plenamente su designio) la existencia y la prctica de estas libertades siguen siendo condicin previa para la restauracin de su originaria funcin de oposicin, bien entendido que el esfuerzo para superar sus limitaciones (muchas veces auto-impuestas) se intensifica.

Generalmente la funcin y el valor de la tolerancia dependen de la igualdad que prevalece en la sociedad en la cual se practica la tolerancia. La tolerancia misma aparece sujeta a los criterios dominantes; su alcance y sus lmites no pueden definirse en trminos de la respectiva sociedad. En otras palabras, la tolerancia es un fin en s misma slo cuando es verdaderamente universal, practicada por los gobernantes como por los gobernados, por los seores como por los campesinos, por los sheriffs como por sus vctimas. Y una tal universal tolerancia slo es posible cuando ningn enemigo real o supuesto hace necesario en inters de la nacin la educacin y adiestramiento del pueblo en la violencia y destruccin militar. En tanto no prevalecen estas condiciones, se "carga la mano" en las condiciones de tolerancia: son determinadas y definidas por la desigualdad institucionalizada (que ciertamente es compatible con la igualdad constitucional), es decir, por la estructura de clases de la sociedad. En una tal sociedad la tolerancia de facto se limita al doble fundamento de la violencia o represin legalizada (polica, fuerzas armadas, vigilantes de todas clases) y de la posicin privilegiada que tienen los intereses predominantes y sus elementos conexos.

Estas limitaciones bsicas de la tolerancia son normalmente anteriores a las limitaciones explcitas y judiciales segn las definen los tribunales, las costumbres, los gobiernos, etc. (por ejemplo "claro e inminente peligro", amenaza a la seguridad nacional, hereja). Dentro del sistema de una tal estructura social la tolerancia puede practicarse y proclamarse con plena seguridad. Es de dos clases:1. La pasiva tolerancia de actitudes e ideas firmemente establecidas an cuando sus efectos perjudiciales sobre el hombre y la naturaleza resultan evidentes.

2. La tolerancia activa y oficial concedida a la derecha como a la izquierda, a los movimientos de agresin como a los movimientos de paz, al partido del odio como al humano. Yo llamar a esta tolerancia no parcial "abstracta" o "pura" en cuanto se abstiene de mostrarse parcial, pero al actuar as de hecho protege a la ya establecida mquina de discriminacin.La tolerancia que aumenta el alcance y contenido de la libertad fue siempre parcial e intolerante hacia los representantes principales del status quo de la represin. La cuestin se limitaba al grado y extensin de intolerancia. En la firmemente establecida sociedad liberal de Inglaterra y los Estados Unidos, la libertad de emisin de pensamiento y reunin se concedi incluso a los enemigos radicales de la sociedad y siempre que no pasasen de la palabra al hecho, del discurso a la actividad.

Apoyndose en las efectivas limitaciones bsicas impuestas por su estructura de clases, la sociedad parece practicar tolerancia general. Pero la teora liberal ya ha puesto una importante condicin de tolerancia: sta era "aplicarla slo a los seres humanos en la madurez de sus facultades". John Stuart Mill no slo alude a nios y menores; l expone: "La libertad como principio no es aplicable a ningn estado de cosas, anterior al tiempo en que la humanidad se hizo capaz de mejorar por la discusin libre y en condiciones de igualdad". Antes de ese tiempo los hombres pueden ser todava brbaros, y "el despotismo es un modo de gobierno legtimo en el trato con los brbaros, bien entendido que la finalidad sea su mejora, y los medios se justifican al realizarse efectivamente aquel fin".

Estas palabras de Mill frecuentemente citadas resultan menos explcitas en cuanto a aquello de que su significacin depende: la conexin interna entre libertad y verdad. En cierto sentido la verdad es el fin de la libertad, y la libertad debe ser definida y limitada por la verdad. Pero, en qu sentido puede ser la libertad la motivacin de la verdad? La libertad es autodeterminacin, autonoma, y esto es casi una tautologa, pero una tautologa que resulta de toda una serie de juicios sintticos. Ello especifica la capacidad de determinar la vida de uno mismo: la capacidad de determinar qu hacer y qu no hacer, qu sufrir y qu no. Pero el objeto de esta autonoma nunca es el individuo como un ser humano capaz de ser libre con los otros. Y el problema de hacer posible una tal armona entre la libertad de cada individuo y la de los otros no es lograr un compromiso entre competidores, o entre libertad y ley, entre el inters general y el individual, bienestar comn y privado en una sociedad establecida, sino en crear la sociedad en la cual el hombre ya no est esclavizado por instituciones que menoscaban la autodeterminacin desde un principio. En otras palabras, la libertad todava ha de crearse incluso para las ms libres de las sociedades existentes. Y la direccin en que