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  • 8/7/2019 Marcuse Hombre Unidimensional

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    Enrahonar 14, 1988, 81-93

    La crtica de la racionalidadtecnolgica en Herbert MarcuseM . Carmen Lpez Senz

    A B S T R A C T (Criticism of technological rationalism in Marcuse)Marcuse strongly inveighs against the modern concept of instrumen-tal reason which has created an exclusively one-dimensional society -asociety that reduces our reality to mere factualness. Only with a revolu-tion of our conscience and with the use of dialectical logic will we beable to make the objective contradictions of our rational-technologicalsociety collapse. The aesthetic-imaginative dimension, as a utopian in-sertion in our alienated reality, will be capable of generating universallyvalid principies -a found ation up on which we will be able to establishthe new non-repressive order of society and create a type of rationalismtha t is not exclusively economic-productive, but also and mainly gratify-ing, and dominated by Eros.

    La o bra de Herbert Marcuse constituye una de las contribuciones msricas que se han registrado en el pensamiento marxista contem porneo . Estambin una de las ms complejas, pues la renovacin que ha aportad o sefund am enta , en gran parte, en una revisin de Marx a partir de Hegel, deFreud y del pensamiento negativo de la Escuela de Francfort.En esta Escuela, como en toda la produccin marcusiana, ocupa unlugar sealado el anlisis del concepto de

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    cambio de este aparente bienestar, la sociedad de consumo nos ofrece uncreciente control sobre la vida, las necesidades y las facultades humanas.C m o lleg a constituirse esta racionalidad tecnolgica en sistema dedominio? En primer lugar, en las sociedades industriales avanzadas hanqu ed ad o integradas tod as las dimensiones de la existencia. El individuo hasido anulado por la sociedad, del mismo modo que la posibilidad de uncam bio cualitativo que originara nuevas fo rm as de existencia ms h uma -nas. La sociedad unidimensional ha integrado los opuestos ', ha elimina-d o to da oposicin radical a listndola en sus filas, convencindola de qu esu nico inters ha de ser la preservacin del statu quo, el aum ento de lacapacidad de consumo. En esta sociedad el aparato tcnico determina apriori sus productos tanto como las necesidades sociales e individuales.Au nqu e el poder de la maqu inaria es slo poder hum ano almace nado,Marcuse afirma que en las sociedades totalitarias no puede mantenerse laneutralidad de la tecnologa:Ante las caractersticas totalitarias de esta sociedad, no puede soste-nerse la nocin tradic ional de la ((neu tralida d)) de la tecnologa. Latecnologa como tal no puede ser separada del empleo que se hace deella; la sociedad tecnolgica es un sistema de dominacin que opera yaen el concepto y la construccin de las tcnicas *.

    El hom bre perteneciente a esta sociedad es un hom bre unidimensional,es decir, un ser cuantitativo cuya meta es el consumo, cuyas necesidadesestn falseadas; un sujeto que opt por el tener a cambio del ser. Elhombre unidimensional teme su propia liberacin; se identifica mimtica-mente con su sociedad introyectando lo exterior como si de algo propiose tra ta ra . Pa ra conseguir elimina r la miseria de este sujeto -en la cuall ni siquiera sospech a vivir- sera preciso denu nciar la irraciona lidad dela civilizacin. sta es la candente contradiccin de nuestra sociedad, lairracionalidad de su racionalidad: la sociedad industrial muestra unatendencia hacia la consumacin de la racionalidad tecnolgica y , al mis-mo tiempo, intensos esfuerzos por contener esta tendencia dentro de lasinstituciones establecidas.Sin embargo, las contradicciones no pueden hacer estallar por s solasel ord en ex istente, sino que sera imprescindible lograr la subversin de laconciencia y la conducta del individuo. Esto slo tomar concrecin si elhombre siente la necesidad de negar lo dado, la necesidad imperiosa deuna revolucin radical. Lo que hoy precisamos para recuperar la concien-cia individual es crear nuevas necesidades.Esta tarea es hart o difcil si tenemos en cuen ta qu e la mism a tcnica se

    ' CJ MARCUSE,. , El hombre unidimensional, Planeta, Barcelona 1985, p . 22.Ibid. , p. 2 6 .

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    ha convertido en una alienacin ideolgica que legitima el poder, hacin-dose cada vez ms annima y abstracta. Lo ms terrible de nuestras i tuac in es que nos encont ramos ante una servidumbre voluntar ia :hemos consentido trocar nuestra l ibertad por la seguridad. El hombreunidimensional ha adquirido as la forma suprema de la al ienacin,consistente en una prdida de la l ibertad que es considerada por lmismo co mo l iber tad.

    Ta nt o en M arcuse com o en Marx , la alienacin significa prdida d e lasdimensiones creadoras del hombre y, por consiguiente, prdida de lalibertad. Esta alienacin se origina en el trabajo enajenado, y slo essuperable tras la abolicin de ste. Marx sostena que la direccin delaparato productivo por los productores inmediatos introducira un cam-bio cualitativo en la utilizacin de las tcnicas; Marcuse constata, encambio, que stas manipulan de tal forma la existencia que slo unatransformacin de la estructura tecnolgica misma facilitara el cambio.Marcuse y Marx comprendieron que el sistema capitalista no slo creaproductos, sino que modela tipos de consumidores, crea un sujeto parasus objetos. La s mercancas se convierten entonces en fetiches, adoctrinana los consumidores generando falsas necesidades y equiparando la satis-faccin de stas con la libertad.No obstante, el proletariado al que confiaba Marx la resolucin deestas contradicciones difiere del ((proletariado))actual. Aqul era depau-perado, constitua la negacin viviente de la sociedad. Tena una necesi-dad absoluta de subvertir sus condiciones de vida; necesidad que apareceen el inicio de toda verda dera revolucin. El proletariad o actu al no expe-rimenta la necesidad vital de la revolucin porque ya no constituye esanegacin de la sociedad. Por otra parte, cada vez aumenta el nmero detrabajadores sepziados de la produccin. La dominacin sobre los obre-ros ya no es violenta, se ha transformado en administracin. Incluso laalienacin (en el sentido de proyeccin del hombre en el aparato produc-tivo) se intensifica bajo la forma de aparentes libertades.

    El co ncep to d e ((alienacin)) resulta problem tico cu and o existe tantaidentificacin entre los individuos y la existencia que se les impone. Eneste sentido podemos decir que el sujeto alienado ha sido absorbido porsu existencia alienada. Ya no hay seres adaptados, sino identificadostotalmente con la sociedad.Finalmente, la alienacin cultural y artstica, que era la trascendenciaconsciente de la existencia alienada, acaba tambin integrndose en lanica dimensin que la realidad tecnolgica conoce. Esto ha sucedido,por ejemplo, con la cultura clsica pluridimensional. La destruccin dedicha cultura se lleva a cabo incorporando los valores culturales al ordenestablecido, reproducindolos y distribuyndolos masivamente. Esta ma-sificacin ha transformado en mercancas los aspectos relevantes de la

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    cultura. Ahora lo que cuenta al tasarlas es su valor de cambio, no suverdad.Lo ideal queda, pues, integrado en la realidad. La misma substanciadel arte, su poder de negacin del orden establecido, desaparece. El arteconservaba su verdad propia porque se hallaba separado del mundo de laproduccin; en la actualidad, ha sido incorporado al consumo. No obs-tante, el lenguaje potico sigue desempeando una importante funcincognoscitiva, puesto que nos presenta la dimensin ausente de la reali-dad; aporta una inteligibilidad que subvierte lo positivo y hace vivir ennosotros lo posible.El hecho de que la cultura clsica haya sido asimilada por la razndom inan te significa que la energa ertica, q ue es la fuen te de la actividadartstica y cultural, ha sufrido u na desublim acin represiva)). Est o signi-fica, en len guaje m arcus iano, que la energa es ((liberalizada)) (no libera-da) dentro de formas sociales constructivas y al servicio del o rde n estable-cido '.Se ha prod ucid o la deserotizacin de la vida, la restriccin del placer,la reduccin de la libido a un impulso parcial especializado. De estaforma la sexualidad queda controlada, el principio del placer permanecesubordinado a las exigencias del principio de la realidad establecido. Laconciencia feliz reina: una conciencia que cree que todo lo real es racio-nal, que tod o lo que ocurre est justificado. La auton om a y la reflexinhan desaparecido por completo. La sociedad ha logrado su mxima meta:estructurar los instintos de sus miembros creando en ellos una segundanaturaleza lejana de su verdadera imagen.Esta tirana de la razn instrumental tiene su inmediata expresin enel lenguaje. La civilizacin tecnolgica impone una comunicacin opera-tiva cuyo fin es la difusin de mercancas. El lenguaje publicitario nosimpide optar libremente y ejercer un discurso crtico y evaluativo. Eldiscurso tecnolgico identifica las cosas con sus funciones actuales, exclu-yend o sus potencialidades. Lo s opuestos se reconcilian en este estrechouniverso del discurso. Se tra ta de un lenguaje unidimensional y antidialc-tic0 que a bso rbe los elementos trascendentes de la razn. L a tensin e ntrelo que es y lo que debe ser caracterizaba el universo bidimensional deldiscurso. La realidad participa por igual de estas dos facetas y slo esexpresable, por consiguiente, en trminos dialcticos. Sin embargo, ellenguaje que predomina en nuestra sociedad no se presta al dilogo,nicamente establece hechos dndolos como vlidos. Se ha producido laclausura del universo del discurso.

    Al exhibir sus contradicciones c omo la clave de la verdad, este univer-

    ' Cf.Ibid., . 102.

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    so del di

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