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Edición correspondiente al mes de Mayo 2015.

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  • El trabajo es una manera de ser-en-el-mundo.

    Todos llegamos a la existencia con una gran oportunidad: hacer algo para otros,

    hacerlo para el mundo, hacerlo para el futuro. Ese desprendimiento del para m, es lo que llamamos auto-trascendencia. Al hacerlo para otros, esa especie de olvido de m, paradjicamente, me plenifica. Algo as como si vacindome en la entrega, ms me

    llenara de humanidad.

    El trabajo es una manera de hacer arte.

    Los griegos hablaban de la presencia potica del hombre en el cosmos, haciendo re-ferencia a la oportunidad que tiene de plenificar la realidad. Y puede hacerlo con su

    sola presencia. La poiesis no haca referencia a escribir poesa como Borges, pintar acuarelas como Durero, disear como Gaud o bailar como Baryshnikov, cantar como

    Piaff o No, no se referan a eso solamente. El hombre es quien est llamado a redi-mir la realidad, mejorarla, enriquecerla en dignidad. Cuando del rbol cuelga esa

    manzana deliciosa, el prodigio de esa fruta tambin habla de la mano de quien la ha

    cultivado, del esmero puesto en su crecimiento, del amor en su cuidado. Porque la

    naturaleza, poderosa y magnfica, tambin necesita del hombre, tanto como el hombre

    necesita de la naturaleza. Y la generosidad de ambos, en mutua accin, transforma la

    realidad en arte.

    El trabajo es dignificado por la persona.

    Muchas veces he escuchado que el trabajo dignifica, haciendo referencia a una mo-ral de la responsabilidad, del servicio, del trabajo. Moral en la cual he sido educado y

    en la cual he pretendido educar a mis hijos. Pero, de todos modos, estoy convencido

    que la persona dignifica al trabajo, sencillamente porque no existe nada ms digno que la persona, y es ella la que otorga dignidad a toda la realidad. Nada de la reali-

    dad existente en el mbito natural, puede estar por encima de la persona, portadora de una dignidad dignificante, es decir, una dignidad que manifiesta y propaga.

    Es as que, un trabajador es un poeta, no importa de qu trabajo se trate, sea ste de fuerza fsica, de investigacin de laboratorio, de oficina, de taller o de estudio, de

    fbrica o de consultorio, de campo o de aula, cualquiera; un artista que trabaja para

    que este mundo sea un poquito mejor, cada da, humildemente, cumpliendo con su

    tarea de la manera ms responsable posible, de manera annima. Cada da el mundo

    celebra el inicio de una nueva jornada de trabajo, porque sabe que por la noche, son-reir agradecido a cada trabajador, por el bien producido. Celebremos hoy el da del

    trabajo con la misma disposicin que celebramos a los poetas, los artistas; con la mis-

    ma satisfaccin, con el mismo agradecimiento y emocin que sentimos ante una obra

    de arte. Celebremos al obrero y al empresario, al docente y al servidor pblico, al in-

    vestigador y al tcnico, al profesional y al empleado, al pen y al capataz, al trabaja-

    dor en actividad y al jubilado, con la misma gratitud que lo hace cada noche, al final de la jornada de trabajo, el mundo, redimido por todos ellos.

  • EDITORIAL: 1 de Mayo: DIA INTERNACIONAL DEL TRABAJO,

    por Claudio Csar Garca Pintos

    GARANTA, SEGURIDAD Y CONFIANZA, por Claudio Csar

    Garca Pintos (pp. 3 a 5)

    CITAS DE AUTORES PERTENECIENTES AL MOVIMIENTO EXIS-

    TENCIAL, A TRAVS DE VIETAS, por Jos Martnez-Romero

    Gands (pp. 6 a 8)

    LA PGINA DE CAVEF, por Claudio Csar Garca Pintos (pp. 9 a 15 )

    PODEMOS COMUNICAR LA PAZ?, por Patricia Mara Nigro

    (pp.16-17)

    LOS VALORES DE SAN MARTIN, ANALIZADOS EN UN LIBRO,

    por MDZ On Line, (pp. 18-19)

    BASTA DE PENSAR, por Claudio Csar Garca Pintos (pp. 20 a 22)

    ADOLESCENTES Y FINALIZACIN DE LA ESCOLARIDAD, por

    Gastn del Ro, (pp. 23-31)

    LA ILUSIN QUE ME ENAMORA , por Federico M. Garca Presedo

    (pp. 32 a 35)

    EL CUIDADO DE LALS PRIMERAS ENTREVISTAS EN LOGOTE-

    RAPIA VINCULAR (2 Parte), por Anala Boyadjin (pp. 36-38)

  • V arias veces me han odo hablar o han ledo artculos mos sobre la imprevisibilidad de la vida. Es que estoy convencido que una de las notas distintivas de la existencia es, sin lu-gar a dudas, su imprevisibilidad. Es ella

    misma la que justifica nuestra condicin humana y su particularidad ms notable,

    que es la libertad responsable.

    Para qu ser libres si todo estuviera ya de-terminado de antemano? Para qu ser res-

    ponsables, si todo pudiera ser planificado de una vez y para siempre? Qu sentido

    tendra la ansiedad o la angustia vivencias eminentemente humanas y nor-males-, si todo pudiera ser conocido a priori o planificado estratgicamente? Qu dife-rencia habra entre sobrevivir y realizarse, si la vida fuera algo parecido a un partido de ajedrez, en la que pudira-mos anticipar los movimientos propios y

    ajenos, y cumplirlos hasta el jaque mate

    final?

    No, de ninguna manera, la vida es imprevi-sible y nuestra existencia es la respuesta que le damos a esa imprevisibilidad; exis-

    ten planes, proyectos, ilusiones y esperan-zas, muchos de los cuales se cumplen tal

    como los hemos planificado, proyectado, imaginado, pero eso no quita que, en ma-yor medida, la existencia personal es el re-

    sultado de respuestas que le hemos ido dando a la vida a medida que nos ha ido

    confrontando con sucesos inesperados, in-

    slitos, sorpresivos y sorprendentes. Nun-

    ca planifiqu que, cruzando esa esquina, iba a encontrarme con esta mujer, hasta

    entonces inexistente an en mis ms ricas fantasas, y que termin siendo el amor de mi vida. Jams llegu a anticipar que mi

    hermana poda enfermar y morir prematu-ramente, sin que pudiramos compartir con ella todo lo que hubiera querido com-

    partir. Es cierto que me imagin teniendo hijos, pero nunca supuse que iban a ser

    estos hijos que tengo y que iba a vivir con ellos todo lo que llevamos vivido. Por otro lado, me propuse ser Psiclogo y lo logr;

    quise comprarme esta casa, y pude hacer-lo tal como lo program. Quiero decir, al-

    gunas cosas estuvieron planificadas y re-sultaron tal como fueron planificadas, en tanto que otras, sucedieron inslitamente.

    Y estas ltimas, sin dudas, son mayora y son contundentes, an ms que las otras. En mi propia vida, haberla encontrado a

    ella, haberla perdido a mi hermana y sentir lo que siento por mis hijos, es ms contun-

    dente que mi ttulo de Psiclogo o la casa que pude comprar. Es ms, hasta estos logros que cumplieron lo planificado, muy posiblemente, fueron concretados tambin, gracias a imprevistos que ayudaron su concrecin, y que nunca haban sido pre-

    supuestados con anterioridad.

    Es que, la imprevisibilidad es ms esencial

    a la existencialidad humana que la finitud. No caben dudas que, como seres vivos, la

    GARANTA, SEGURIDAD

    Y CONFIANZA

    Por Dr Claudio Csar GARCIA PINTOS

    Mail de contacto: cavef@yahoo.com

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    finitud es un horizonte real, temido, inelu-

    dible. Podra imaginarse que nada debera ser ms complicado para un ser vivo, que

    la certeza de la finitud, porque contrara el movimiento natural de conservarse en la existencia. Sin embargo, podemos elaborar

    respuestas a esta circunstancia, relativa-mente satisfactorias. Como seres espiritua-les, asumimos que la existencia espiritual

    desafa y trasciende ese lmite y nos permi-te una sobrevida (no ya natural sino sobre-

    natural); para aquellos que crean en la re-encarnacin, imaginarn una segunda oportunidad; para los nihilistas, la muerte

    significara una liberacin; para los hroes, una victoria Pero, qu respuesta pode-mos darle a la imprevisibilidad, ms an, desde la engreda condicin de ser espirituales? Porque de alguna manera, la sentencia sartriana define nuestra condi-cin espiritual: la pasin intil de querer ser dioses, definiendo qu y cmo deben

    ser las cosas. Todas y siempre. Recuerdo al inefable Facundo Cabral, recitando que si quieres que Dios se ra, cuntale tus pla-nes No, lo que verdaderamente complica la existencia es la imprevisibilidad de la vi-

    da. Acepto ser finito, puedo elaborar res-puesta a la condicin de mortalidad, una respuesta propia, personal, de validez sin-

    gular, solo para m, pero no acepto que desde el principio al fin, no me sea permiti-

    do planificar cada uno de los pasos hasta que llegue el momento de mi muerte. Si voy a morir y puedo saberlo con anticipacin cosa que los animales no pueden, y por eso ni saben qu es la angustia-, me siento en

    condiciones de exigir que me sea permitido panificar mi existencia. Prefiero que me di-gan que tengo una sola hora por delante,

    pero que me permitan vivirla enteramente como yo decido, a no saber cuntas horas me quedan (o presuponer que son muchas

    ms que una sola), y no tener la potestad de ocuparlas enteramente como yo quisiera

    hacerlo.

    Garanta

    Ante la realidad descripta, me queda claro que, entonces, nada tiene garanta. Si la

    vida es imprevisible, nada puede ser antici-pado con certeza, ni proyectado con exacti-tud. Muy posiblemente, el mejor estatus al

    que puede acceder una persona es al de

    me parece que ser as

    La existencia es el resultado de una apues-ta, o de varias apuestas que vamos hacien-

    do permanentemente y que llamamos decisiones. Evaluamos las circunstan-cias, valoramos nuestras intenciones, con-

    cebimos las condiciones del entorno y deci-dimos. Pero cada decisin tomada, es sus-

    ceptible de ser equivocada. A veces decidi-mos ligeramente, pero en ocasiones, s