impresiones 2014

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A BDS Bilingual Anthology

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  • 1

    IMPRESIONES A B I L I N G U A L A N T H O L O G Y

    Stella Maris Crovella S 4 C

  • 2

    INDEX / NDICE

    NARRATIVA / NARRATIVE

    ! La maldicin de las letras, Morena Lavecchia

    ! Quin? , Martina Ledesma

    ! Mi restaurant favorito, Mercedes Mario

    ! Julieta, Lucas Reinoso

    ! La mujer araa, Juan Bautista Sosa

    ! Ella era, Juan Sosa

    ! Rotty, Florencia Gadea

    ! When midnight came, Victoria Romero

    ! The island of the Diamond Rose, Nicole Kohan

    ! And heres to you, Mrs. Robinson, Lucila Casas

    ! Avenida Santa Fe, Candela Kalaidjian

    ! Fary Tale, Bianca Anselmo

    POESA / POETRY

    ! El sueo, Fernando Boudourian

    ! Recreando las Coplas a la muerte de su padre, Florencia Bortman,

    Mannuel Arslanian, Brian Szmuliewiez, Rodrigo Amor

    ! Capitalism, Lucrecia Mrquez

  • 3

    ! Sunrise, Candela Kalaidjian

    ! Dolphins like humans, Sol Galvagno Lesmi

    ! Snake, Lola Coto

    ! The Snake, Clara Alesina

  • 4

    La maldicin de las letras

    Era una noche tormentosa, pareca que el cielo se caa a pedazos. Yo estaba aburrida, tirada en mi cama; viendo cmo iba envejeciendo a cada minuto que pasaba. Pensaba. Mi mente se retorca para encontrar un entretenimiento, una ayuda, una salvacin. Cuando de repente una intriga me invadi. Haca tiempo que quera ir al altillo del castillo donde se encuentra la biblioteca; la antigua y oscura biblioteca. Hace casi doce aos que nos mudamos, y siempre me he preguntado porque mis padres no me dejaban ir.

    Sin pensarlo, salt de la cama; pero no me puse los tacones para que mis padres no me oyeran, ya que por alguna extraa razn no permitan que nadie accediera all. Pero yo ya era ms grande desde que me haban advertido no entrar; as que pens que ya esa regla no contaba. Igual prefer no arriesgarme a ser retada; camin con cautela y precaucin. Camin como si estuviera acariciando a un beb, suavemente como para no despertarlo. Sub y sub hasta que llegu a un pasillo que al final daba hacia una puerta que curiosamente estaba abierta.

    Entr, prend varias velas para alumbrar el lugar y empec a recorrer estante por estante, cada libro. Recorr, recorr y justo cuando estaba a punto de salir vi un libro que me llam la atencin. Era un libro de tapa dura, rojo y tena unas extraas letras, como de un mensaje. - Qu increble!-murmur. Lo tom y lo escond bajo mi abrigo.

    Para el da siguiente yo ya haba terminado el libro que tanto haba captado mi atencin. Trataba de un mensaje secreto, y de una extraa maldicin. Lo sujet fuertemente y lo llev al mismo lugar donde lo haba encontrado. Lo deposit y me fui. La tormenta haba cesado luego de escuchar toda la noche el chapoteo de las gotas al caer.

    Cuando regres a mi cuarto, escuch una voz y vi algo que llam mi atencin y tambin hizo que me aterrorizara. Era el libro. El libro que acababa de depositar. Ese libro estaba apoyado sobre mi cama. Al principio pens en huir, pero luego decid investigar. Me acerqu. Un paso, luego otro. Estaba temblando. Senta que las lgrimas me inundaban los ojos, pero haca gran fuerza para retenerlas. Finalmente llegu a la cama y cuando estaba por agacharme sent que haba alguien ms adems de m. Otra presencia en ese oscuro y enorme cuarto. Senta que esa presencia misteriosa estaba oculta en alguno de los oscuros rincones de mi habitacin.No, esto debe ser producto de mi imaginacin, repeta para m misma una y otra vez mientras me secaba las lgrimas para recuperar la cordura. Por desgracia, cuando abr los ojos esperando que todo ello hubiera terminado, pero no pas eso, sino todo lo contrario. Desde el rincn de mi ojo pude divisar un espectro. Un espectro con contornos borrosos, al cual no se le poda ver la cara y cuya voz era extraa. Empez a hablar sobre una maldicin. Yo no entenda, hasta que record la maldicin de la que se trataba el libro; as que sin pensarlo me lanc para tomar

  • 5

    el libro, pero el espectro fue ms rpido y se abalanz hacia l y lo sujet con todas sus fuerzas. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que el espectro en el libro era el espectro que haba aparecido en mi cuarto y que la maldicin estaba cobrando vida

    Morena Lavecchia ( M2C)

    Sin ttulo/La cueva

    Mir a mi alrededor. Estaba dentro de la cueva. Tard algunos minutos en darme cuenta de que ante m se encontraba una de las cosas ms interesantes que me haban pasado. La cueva, en toda su integridad, irradiaba misterio. Me aproxim ms a su interior y, usando mi linterna, pude observar su belleza. Varias estalactitas brillantes derramaban su lquido desde arriba. Se formaban completas y qued impresionada. Yo era arqueloga y ese tipo de cosas me fascinaba. Civilizaciones secretas, escondidas, lugares remotos, lugares fabricados por la naturaleza. Gir mi linterna hacia los costados, not ms estalactitas, pero algunas las ms viejas ya haban completado su forma. Relojes de arena hechos de piedra hmeda me rodeaban. Mir al suelo y nuevamente al techo. Luego al suelo de vuelta. Me di cuenta muy apasionadamente de que bajo mis pies, la piedra se fosilizaba con bellas texturas. Eran pequeos ros, los que cruzaban y rodeaban mis pies. Sus aguas eran azules, verdes y plateadas.

    Chiara Crovella s 4 B

  • 6

    Me agach para observar ms de cerca. Era simplemente hermoso. Tom muestras con mi cmara, me levant, y avanc an ms dentro de la boca. All, se escuchaba un leve aullido del viento que me caus intimidacin. Pero rpidamente, esa intimidacin se transform en gloria. A lo lejos, en lo ms profundo, mis ojos captaron algo que brillaba. El brillo estaba opacado

    por la oscuridad, pero eso no me impidi ir a investigar. Mirando las paredes, tambin not texturas interesantes. Eran similares a las del piso, pero sus ros parecan ms ocanos violetas, que se expandan con otros colores, de igual belleza. All, los relojes eran ms grandes. Toqu uno de ellos. Me impresionaba pensar que tardaban tantos aos en completarse. Sensaciones glidas se transmitieron a travs de la punta de mis dedos. El aire que me rodeaba tena densas capas de olores de distintas rocas, segn mi nariz de arqueloga, tan densas como las paredes que en ese momento me encerraban cada vez ms. Las ansias me coman entera, ya no poda esperar ms. Mis pasos se volvan cada vez ms fuertes y mis manos temblaban, haciendo que mi nico foco de vista proyectara temblorosos rayos de luz. Estudiando ms de cerca el objeto, me di cuenta de cunto me haba emocionado. A una distancia mayor, esta piedra preciosa pareca brillar gracias a la superficie de su piel. Pero la luz vena de adentro. Cuando la sujet, en medio de la sorpresa, mis manos slo sintieron la uperficie de la goma. La solt y rebot. Quin trae nios a una cueva en estas profundidades?

    Martina Ledesma (S 4 C)

    Juan Ignacio Tubio S4 A

  • 7

    Bruni

    Me senta muy emocionada, por celebrar mi cumpleaos y por ir a mi restaurante favorito. Al entrar con mi familia, se poda sentir cmo el ambiente cambiaba: haba aromas a comida rica y a velas aromticas encendidas. Se poda or una msica francesa por lo bajo, creando el ambiente, pero tambin se escuchaban conversaciones de las diferentes mesas. La nuestra ya estaba lista. Nos sentamos. Era una mesa de seis personas, todos los asientos ocupados. La mesa recubierta por un mantel blanco; arriba, vajilla blanca, cubiertos de metal con finos detalles de la parte inferior, dos tenedores, dos cuchillos y una cuchara al frente para el postre y dos copas. Una panera decoraba el centro junto a dos velas tambin blancas. Pude oler cuando la comida se acercaba, el aroma de mi plato era inconfundible: una ensalada compuesta por hojas de lechuga en vivos verdes, trocitos de palta variando el color de amarillo a verde, demostrando su suave textura, rodajas de mango fibroso que daban un toque anaranjado, y el rojizo se lo daban los tomates cherry partidos a la mitad. Adems se encontraban las deliciosas y tan codiciadas fetas de salmn ahumado; todo estaba revestido por la leche de coco. Los dems platos se vean deliciosos tambin, pero yo solo me poda concentrar en mi pasin por esa ensalada, el aroma contrastante entre lo dulce de la leche de coco con lo ahumado del salmn y el toque cido del mango. Era una creacin perfecta.

    Valentina Cincunegui Lupi M2 C

  • 8

    A la espera del postre, me concentr en mi alrededor. Se poda ver la cocina y los cocineros trabajando. La cocina era de metal, muy moderna. Los cocineros usaban uniformes blancos sin una mancha; menos el chef, que vesta de negro. En las paredes colgaban cuadros, que no poda distinguir, puesto que la luz era tenue y apenas se destacaban. El techo estaba cubierto en paneles de goma espuma, que absorban los sonidos. stos tambin se podan encontrar debajo de la mesa, con el propsito de que los cubiertos no hagan tanto ruido. Al llegar el postre, me content nuevamente, otra vez comera uno de mis platos favoritos, y esta vez era crme brle. Estaba servido en una cazuela blanca. Su crocante cima estaba caliente, y su interior templado, creando as un contraste de temperatura, en mi boca, inigualable. Era tan delicioso, casi inexplicable. Bruni siempre sabe hacerme feliz.

    Mercedes Mario (S4C)

    Julieta Ah estaban ellos, Ezequiel y Julieta. Yo los miraba disimuladamente, tratando de contener las lgrimas. Ambos eran mis amigos y ella, pues era todo para m. Estaba radiante, con su cabello rubio suelto y sus ojos verdes, tiernos y comprensivos. Era la chica ms popular, detrs de la que iban todos los chicos tratando de seducir. Era muy femenina, de lo ms dulce y elegante. De algn modo inexplicable, ella y yo habamos formado una gran amistad. Ella que era todo, y yo que no serva para nada. No s por qu me apreciaba, pues yo era una mota de polvo