conversaciones con herbert marcuse

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Marcuse

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CONVERSACIONES CON HERBERT MARCUSEJRGEN HABERMAS, Madrid, GEDISA, 1980

Habermas:Hace nueve aos, con ocasin de su setenta cumpleaos, confeccionamos un pequeo Anti-homenaje con escritos de seguidores y de crticos de Marcuse. Esto tena lugar en un contexto que era mucho ms poltico que el actual. De ah que entonces hubiera tambin tonos ms duros, como en cualquier discusin poltica. A mi entender el contexto actual es en general lamentable en comparacin con el de entonces, pero para los fines de nuestra conversacin tampoco es tan ingrato: aqu, en el sosiego de las vacaciones de verano, podemos volver la vista atrs y...Marcuse:No estoy de acuerdo con eso.Habermas:Bueno, bueno.Marcuse:A mi entender no debiramos imaginamos que hoy podemos prescindir de la poltica o dejar el tema en dique seco hasta que tengamos humor o dispongamos de tiempo para una conversacin poltica.Habermas:Yo pienso que hoy vamos a tener una conversacin poltica, una discusin poltica...Marcuse:Desde luego.Habermas:Pero una conversacin que no tiene que estar determinada por las constelaciones inmediatas de estas o aquellas luchas de partido.Marcuse:Por supuesto que no.Habermas:Pero esto tiene tambin una ventaja. Tenemos tiempo, por ejemplo, para empezar con una breve retrospectiva biogrfica. Despus me gustara abordar dos o tres cuestiones filosficas y tericas y, solo como colofn, hablar de poltica en sentido estricto. Usted sabe que, aunque solo sea por semejanzas biogrfica, a m siempre me ha interesado su paso, si es que cabe expresarse as, de Heidegger a Horkheimer. Voy a comenzar con algunas preguntas relativas a su poca de Friburgo, y en general a los aos que siguieron a 1918. En primer lugar, en 1932 apareci su memoria de ctedra sobre la ontologa de Hegel, que es un trabajo que hasta en su mismo ttulo viene marcado por los planteamientos heideggerianos. EI mismo ao comenta usted en la revista Die Gesellschaft los textos de Marx sobre economa poltica y filosofa, recin descubiertos, y un ao ms tarde aparece en Archiv fr Sozialwissenschaft su artculo sobre los Fundamentos filosficos del concepto de trabajo de la ciencia econmica. Se trata en ambos casos, y as lo podramos seguir viendo hoy todava, de trabajos marxistas. Cmo se compaginaban ambas cosas, el mundo mental de Heidegger y el marxismo?Marcuse:Yo creo que el paso de lo que usted ha llamado mundo mental heideggeriano al marxismo no fue un problema personal, sino un problema generacional. Lo decisivo fue el fracaso de la revolucin alemana, del que mis amigos y yo nos habamos dado cuenta ya en 1921, si no antes, con el asesinato de Karl [Liebknecht] y Rosa [Luxemburgo]. Pareca que no haba nada con lo que uno pudiera identificarse. Entonces apareci Heidegger, en 1927 se public Ser y Tiempo. Yo haba acabado ya entonces mi licenciatura. En 1922 haba hecho el doctorado, haba trabajado durante un tiempo en una librera de lance y en una editorial en Berln, pero segua a la bsqueda. Qu pasa despus del fracaso de la revolucin? Una pregunta que para nosotros era absolutamente decisiva. Cierto que segua ensenndose filosofa; la escena acadmica estaba dominada por el neokantismo, el neohegelianismo y, de golpe, apareci Ser y Tiempo como una filosofa realmente concreta. En ese libro se hablaba del Dasein, de la existencia, del uno, de la muerte, de la cura. Esto pareca decimos algo. La cosa duro hasta 1932 aproximadamente. Despus nos fuimos dando cuenta gradualmente -y hablo en plural porque realmente no se trat solo de una evolucin personal- de que esa concrecin era bastante ficticia. Lo que Heidegger haba hecho era, en esencia, sustituir las categoras trascendentales de Husserl por sus propias categoras trascendentales; es decir, conceptos aparentemente tan concretos como existencia, cura, volvan a evaporarse otra vez en malos conceptos abstractos en el sentido de Hegel. Durante todo ese tiempo yo haba ledo y reledo a Marx, y entonces tuvo lugar el descubrimiento de los Manuscritos de Economa y Filosofa. ste fue probablemente el giro. Aqu haba un nuevo Marx que era realmente concreto y que al mismo tiempo se elevaba por encima del petrificado y enmohecido marxismo terico y prctico de los partidos. Y a partir de ese momento el problema Heidegger versus Marx dejo de ser un problema para m.Habermas:Dice usted que Heidegger, cuando se present con Ser y Tiempo, apareci como alguien que ofreca una filosofa concreta.Marcuse:Efectivamente.Habermas:Pero precisamente cuando se mira a Heidegger desde un espectro de intereses marxistas, da ms bien la impresin de que lo que hace es desarrollar un sistema de conceptos trascendentales o cuasitrascendentales, un sistema de conceptos en la perspectiva de una ontologa fundamental, como condicin de la historia, para la historicidad, pero no para la comprensin de un proceso histrico material.Marcuse:As es, en Heidegger. Con la preocupacin por la historicidad se evapora la historia.Habermas:Pero a pesar de eso usted conect entonces con esta ontologa fundamental e intent tambin en esos primeros trabajos publicados en los Philosophische Hefte, y despus en los dos artculos que he mencionado, movilizar ese marco ontolgico para poder expresar en esos conceptos el trabajo alienado versus el trabajo no alienado.Marcuse:Si; pero eso ya no era Heidegger. Era una ontologa que yo crea poder descubrir en el mismo Marx.Habermas:Puede decirse entonces que sus posiciones polticas fundamentales estaban fijadas desde 1918 y que los impulsos propiamente filosficos se fueron integrando poco a poco con las ideas polticas, o se trato ms bien de un proceso dialectico? Usted participo activamente incluso en el movimiento de los consejos, no es as?Marcuse:Participe durante un corto periodo, en 1918 fui miembro del consejo de soldados de Berlin-Reinickendorf, pero me apresure a abandonarlo cuando se empez a elegir a antiguos oficiales; despus pertenec durante un periodo muy breve al SPD [Partido Social-Demcrata], pero tambin lo dej despus de enero de 1919. Creo que mi actitud poltica en esa poca era fija en el sentido de que, sin concesin alguna, yo estaba en contra de la poltica del SPD. Por tanto, en este sentido, mi actitud era revolucionaria.Habermas:Qu papel jugaron para usted el Lukacs de Historia y conciencia de clase y el Korsch de Marxismo y Filosofa? Porque usted tuvo que conocerlos antes que a Heidegger, no?Marcuse:A Lukacs lo le y lo conoc antes que a Heidegger, s; y creo que tambin a Korsch. En ambos casos se trata de ejemplos de cmo puede verse en el marxismo algo ms que una estrategia poltica y un objetivo poltico; en ambos se da lo que usted ha llamado ontologa; una ontologa que se remite a un fundamento ontolgico ms o menos implcito en la obra de Marx.Habermas:Cmo llego usted al Instituto?Marcuse:Por casualidad. A travs de Kurt Riezler, que era entonces secretario de la Universidad de Francfort y era amigo de Horkheimer. Ya no me acuerdo de como conoc a Riezler; pero en todo caso fue l quien me puso en contacto con el Instituto. Era a finales de 1932. l era tambin amigo de Heidegger.Habermas:Ah, eso no lo saba yo.Marcuse:S; haba escrito un libro sobre Parmnides, que era totalmente heideggeriano. Tanto en su persona como en su obra haba establecido una conexin entre el Instituto por un lado y Heidegger por el otro; no existi ningn otro tipo de contacto.Habermas:Conoca usted el Instituto? Qu saba usted de l en 1932?Marcuse:En 1932 solo haba aparecido del Instituto el primer volumen de la Zeitschrift fr Sozialforschung. Esto era lo nico que yo saba. Yo deseaba con urgencia entrar en el Instituto a causa de la situacin poltica. Tena totalmente claro, a finales de 1932, que nunca podra habilitarme bajo el rgimen nazi. Y el Instituto, por entonces, ya estaba haciendo gestiones para emigrar, con la biblioteca, etc.Habermas:Hablo usted entonces con Horkheimer?Marcuse:Yo estaba en Francfort a finales de 1932, pero con quien hable fue con Leo Lwenthal, no con Horkheimer, y Lwenthal desempe, por as decirlo, el papel de mediador entre Horkheimer y yo.Habermas:Usted conoci a Horkheimer...Marcuse:...creo que en Ginebra en 1933.Habermas:Y no llegaron despus a colaborar antes de Nueva York?Marcuse:Colaborar, en sentido estricto, no lo hicimos hasta Nueva York.Habermas:Puede usted decirme cual fue entonces, intelectualmente hablando, en ese entorno terico que para usted era ciertamente nuevo, el impulso ms fuerte que recibi para la reorientacin y el desarrollo de su pensamiento?Marcuse:S. En primer lugar: la amplia independencia en la discusin del marxismo, de la teora de Marx. En segundo lugar: el clarividente anlisis de la situacin poltica. Por ejemplo, en el Instituto a nadie le caba la menor duda de que Hitler llegara al poder y de que, una vez que estuviera en el poder, permanecera en l durante un periodo, imprevisible. Y en tercer lugar: el psicoanlisis. Yo haba ledo ya a Freud, pero mi estudio sistemtico de Freud solo empez en el Instituto.Habermas:Qu papel representaba Fromm en ese contexto?Marcuse:Usted probablemente sepa por propia experiencia que la organizacin del Instituto era algo jerrquica y autoritaria.Habermas:Puedo asegurarlo.Marcuse:Yo perteneca entonces a los fenmenos marginales del Instituto y no tena acceso a las deliberaciones importantes y de peso, de modo que solo poda entrever de forma indirecta los entresijos del mismo. La razn real del alejamiento de Fromm del Instituto fue su castracin de la teora de Freud, sobre todo su revisin del concepto freudiano de estructura pulsional. Si hubo adems cuestiones personales, es algo sobre lo que solo puedo hacer cbalas, pero nada s seguro.Habermas:De modo que solo en ese momento comenz Freud a ser importante para usted, en el sentido de que la construccin de una psicologa social marxista empez a ser vista como una posibilidad...Marcuse:...como una necesidad; s, como una necesidad. Lo que estaba detrs de todo estos trabajos era la realidad del fascismo, y la realidad del fascismo tena que ser explicada en conceptos de la t