aubenque - antropolog­a de la prudencia

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  • 5/24/2018 Aubenque - Antropolog a de La Prudencia

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    P RR U ENQUEL PRUDENCI N RISTTELES

    con un apndice sobreL PRUDENCI N K NT

    CRTICGRIJ L O MOND DORI

    RCELON

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    LA PRUDENCIA EN ,,I..RISTTELESser y-no ser el instante de la prdida puede ser tambin el de lasalud. Porque es esttico,193 es decir, hace salir a los seres de ellosmismos, les impide coincidir consigo mismos, el tiempo comportala consecuencia fsica de ser destructor, vengativo. 9 Pero fsicamente desvalorado como degradacin de la eternidad, es objeto, enAristteles, de una rehabilitacin antropolgica; pues es, en virtudmisma de su estructura contingente, el auxiliar benvolo (crUVEQY0S;o.yo.8S;) de la accin humana. 95 Todava hay que captar las ocasiones que nos ofrece. Si l es la herida, l es tambin el remedio.Pero hay remedios que agravan la herida cuando son empleados adestiempo. Hay mdicos que matan a sus enfermos porque sus prescripciones son generales, es decir, intemporales, mientras que nosotros vivimos y morimos en el tiempo. Q sentido que no seauna ciencia, pero tampoco el hecho del solo favor divino, nos permitir entonces hacer el bien en el momento, es decir, a t iempo, Xa.LQ? Pndaro sugera ya un nombre: CPQOVELV. 96p. 71); la herida mortal se llama x a l Q t O ~ JtAl]Yr1 llada, VIII, 84, citado por Aristteles, Gen. anim., V, 5, 785a 14-16).193. Cf. textos citados en Le probleme de { etre, p. 433, n. 1.

    94 Fsica, IV, 12, 221a 32-b 3. 95 t Nic., 1, 7, 1098b 24.196. Nemadas, III, 74-75: La vida humana comporta cuatro virtudes, la de lajuventud, la de la edad madura, la de la vejez, y finalmente una cuarta que ;Cnsisteen captar 10 que conviene en el instante presente, qJQovelv ... tO J t a Q x E , ~ l e v o vDornseiff, Pindar bersetzt und erliiutert, Leipzig, 1921, p. 121, comenta: dierechte Erkenntnis des Zeitgemassen,>, y E. Schwartz, Ethik der Griechen, pp. 52-53,precisa: das moralische Denken, das erfasst, was der Augenblick gebeut). El lazoentre qJQOV;:lV y X a L Q ~ est igualmente atestiguado pero esta vez fuera de todaidea moral) por Iscrates, Paneg., 9: tO C EV XaLQ

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    sa, es decir, simplemente de la accin), se propone ofrecernos unateora de la deliberacin.En realidad, esta teora podr parecer decepcionItlte a quien espere aqu una psicologa de la deliberacin. Aristteles no describeen absoluto lo que describirn ampliamente los modernos, y lo queya describa Homero: los estados de alma del hombre deliberando.Slo se preocupa del objeto de la deliberacin: all donde esperbamos un anlisis psicolgico de la accin humana, somos enviadosde nuevo a una ontol oga de los agibilia los JtQux-t.2 Sobre estepunto, el anlisis de la deliberacin no va a hac er ms que confirmar y precisar lo que ya presentamos. No se delibera sobre todaslas cosas, sino slo sobre aquellas que dependen de nosotros ta

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    ;

    127A [NTERPRETACIN

    15. Cf. Metafsica E, 2, 1027a 22-27. 6 bid. 1026b 4.7 t. Nic. m 5, 1112b 1.18. 1l12b 4.19. Esta relacin dialctica que hace nacer la apora no de la ausencia de vas,

    sino de su pluralidad, est bien precisada por el coro de Antgona v. 360), para elPllalel hombre es un rtav-con;Qo

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    20. Cf. infra p. 131.21. Es Leibniz quien por vez primera encontrar en las matemticas e l m od e-lo que le permita interpretar la deliberacin y la eleccin: las matemticas permiten,en efecto, determinar por aproximacin un optimum es decir, obtener segn la leyde determinacin mxima, el mxirnd de efecto con el mnimo de gasto cf. ererum originatione radicali VII, 303, Gerhardt; 79, Schrecker).22. l : t v o ~ Q< m:a xal XAAW W ytyvw8m) 81tLCJxoJtoimv 1112b 17).23. Cf. Et Nic. 1, 1, 1094b 25-27.24. IU, 5, 1113a 7.25.. Esta interiorizacin comienza en Homero, que emplea a menudo la expresin pouAe eLv 8ullp. Cf. la descripcin de tal deliberacin consigo mismo en laOdisea XX,.vv. 5-30.

    s ab er o m s b ien d e p rever, n o d e ciencia, s in o de opinin,20 la efic ac ia r esp ec ti va de los me di os po sib le s y ta mb i n los r ie sgos decausalidad adyacente y parsita que comportan. qu la matemtica l me no s la m at em t ic a grie ga , q ue i gn or ab a los p ro ble ma s deopt mum no s er de n in gu na ayuda. El h om br e s e ve r educ ido aconjeturas, y solamente comparando conjeturas deber buscar entrel os m ed io s p os ib les cul es el ms rp id o y el mejorY Finalmente, la comparacin de la deliberacin con el anlisis matemtico not iene o tra fin al id ad q ue m an ifes tar el carcter regresivo de la bsq ue da de los me di os a p ar tir del fin. S er a u na e qui vo ca ci n ver ene ll o ms de lo que ha y y d ed uc ir a pa rt ir de e ll a u na e str uc tu ra casimatemtica de la accin, tentacin contra la cual Aristteles nospone suficientemente en guardia en-otra parte.

    Ms instructiva es la alu si n q ue h ace un poco ms adelanteAristteles a los orgenes polticos de la nocin.4 La palabra BoA E u m ~ , q ue Ari st t el es es el p ri mero en emplear en u n s en ti do tcn ico, rem it e a la institucin de la B O U A ~ , que designa en HOlneroel Co nse jo de Ancianos, y e n la democracia ateniense el Consejode los Quinientos, encargado de preparar mediante una deliberacinp revi a las d ecis io nes d e la Asamblea del pueblo: el Consejo delibera BOUAEE taL), el p uebl o escog e o al m en os rat ifica. E vo cand ola prctica homrica, Aristteles quera simplemente recordar quen o h ay d ec is i n J t o a L E m ~ ) s in d el ib eraci n p revi a. P ero tamb i n nos r ec ue rd a, a un qu e no s ea ms qu e p or l a e le cc i n q ue hacedel trmino B O A E U < J L ~ , q ue l a d el ib er ac i n c on si go mi smo no essino la forma interiorizada 5 d e l a d el ib eraci n en com n , d el J u ~ t -

    129A INTERPRETACIN

    Se notar que aqu la deliberacin concierney no del Consejo: Aristteles tiened ~ m o c r a c i a ateniense, haba visto deslizarse

    tal como se practicaba, si no e n la Asa mble a del pueme no s e n el C on se jo de los hombres de exper ie nc ia , los

    ~ , a . p e r c i b i m o s la ambivalencia de la experiencia arsdeliberamos ~ o b r e el futu ro , es porque est

    ~ . s t t e l e s hace la teora de esta palabra deliberante en su RetDistingue all tres gneros del discurso, segn el auditorio ald iri ge . C ua nd o e l o ye nt e no es s lo e sp ec ta do r 8 E W O ~ ) , X L t ~ ~ ) , y s u j ui ci o se refiere, no al pa sa do twv YEYE-s in o al fut uro t wv ~ E A A V t W V ) , es decir, cuando se trau n m iemb ro d e l a Asamb lea E x x A r m a J t ~ ~ ) , entoncesser denominado deliberativo J U ~ o o u A E u n x ~ 2 6 Si

    e ~ . s t e n tres gneros oratorios, y primero tres categoras de auditorios,hay tres actitudes del hombre respecto al tiempo. El racioci9i.trCretrospectivo sobre el pasado se llama gnero judicial; la actitud~ J C . p e c t a n t e y no crtica respecto del presente favorece el panegrico yobjetos del gnero epidctico; finalmente, la preocupa-cau ta p or el futuro suscita el gnero deliberativo. 7el p retext o d e que d ep en de d e un t ratado d e ret rica y, porno cientfico, no se ha concedido a esta clasificacin laque merece. ecir que la deliberacin trata sobre ela dmi tir , y no e s e n a bso lut o e vide nte , qu e el f utu ro p ue -Objeto de deliberacin. Ciertamente, Aristteles elabora sudiscurso deliberativo sin interrogarse sobre sus justificaes evi dent e q ue n o p erder a el t iemp o en elabo rar est a lclmitiera que nuestras deliberaciones son vanas y que el

    ser aun cuando no deliberramos sobre l.deliberativo implica, pues, la eficacia de lae s u na n ue va m an er a d e p re su po ne r1. L rib les: si el fut uro est uv iera escri to , lahombres enmudecera ante los decretosp or la p al ab ra i ns pi rada d e l os

    LA P RUDENC IA EN ARISTTELES28

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    8 Retrica, 1358b 3-4, 6, 17-18. En el Protrptico Aristteles privilegiaba todava la actitud espectadora: los que van a Olimpia no para participar en los juegos,sino po r el espectculo evExa t ~ e a ~ ) , stos son los verdaderos filsofos fr. 12W, 5 8 R, pp. 5 3- 54 P). S ob re lo s a va ta re s de e st a m et f or a de l a pa ne gi ri a dePitgoras Jmblico, Vida de Pitgoras, 58-59, Deubner; Cicern, Tusculanas, V 3,8 -9 ) a Epi ct et o Coloquios, n 14, 23 s s. ), c f. R Joly, Le theme philosophique desgenres de vie, pp. 21-52.29. De interpretatione, 9, 19a 7. Cf. p. 92.30. Pl at n, Gorgias, 456ac, 458e-459c. Para una defensa de Gorgias, cf. Leprobleme de l etre, parte 1, cap. IlI.

    oculto, y el he cho de te ner que d el ibe rar es, e n lo a b ~ o l u t o , una imperfeccin. Pero nuestra deliberacin no es simplemente la bsqued a l ab or io sa de un s ab er qu e d es co no ce mo s; n o s e l im it a a s up on erun f ut ur o q ue a ta e r a c on oc er s lo a los d ios es y a los adivinos,al i gu al qu e l os e st ra te ga s e va l an d es de s us a po se nt os la s circ un st an ci as d e u n combate e n el que no par ticipan. La deliberacin consiste en combinar medios eficaces relacionados con finesrealizables. Es p or qu e e l f ut ur o est a bi er to . S i e l h om br e p ue det en er r es pe ct o d el f ut ur o u na a ct it ud n o s l o t e ri ca , s in o d ec is oria, si no es slo un 8EWQOr; to} J t a Q v t o ~ , 2 8 s in o un X Q L t ~ ~ tw v.tEAAVtWV, e s p or qu e l m is mo es un p rin ci pi o d e los futur ibles, . Q X ~ tw v eGo.tvwv. As, el anlisis de Aristteles manifiesta elvnculo profundo entre una filosofa de la contingencia y la prctica del sistema democrtico, es decir, deliberativo. Una filosofa quecontaba con la ciencia para conocer la r ea li da d e n s