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presentacin del ejercicio

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  • DESPLIEGUE

  • DESPLIEGUEEl DESPLIEGUE focaliza en la mirada

    exterior. El espacio interior del 20X20X20

    desplegadose transforma en un soporte abierto.

  • DESPLIEGUEEl despliegue es una secuencia de

    manipulacin formal, del interior del cubo, creativa, no literal.

    Cada pareja realiza una serie controlada de acciones sobre la envolvente que

    despliegan el espacio inicial del cubo, generando un nuevo soporte.

    Se descubre la variacin del sentido formal, al descubirse nuevas relaciones.

    Se alteran proporciones, lmites, texturas, etc..

  • DESPLIEGUEEl DESPLIEGUE obtiene un soporte: objeto

    de condicicin dominantemente laminar, donde una dimensin es bastante inferior

    a las otras dos.El Soporte, surge y de desarrolla por el

    procedimiento de manipulacin formal. Se conserva el mismo clima de laboratorio

    del ejercicio anterior

    (Hay recorridos, escalas, pero no programas)

  • DESPLIEGUE

    estar en un paisaje!!!

    Land in Lands: alfombras operativasPlanteamos ahora la nocin de Land in Land:

    paisaje operativo sobre paisaje anfitrin. Permite reflexionar sobre la superacin de las antiguas concepciones que habran

    caracterizado la accin sobre el paisaje basadas en la tradicional jerarqua figura-fondo -figura edilicia sobre campo de fondo-, y su sustitucin por nuevas interpretaciones

    abiertas a una fusin de los contornos, a una disolucin de las lneas de lmite

    Topografas ms que volumetras. A estas dinmicas no sera ajena la consideracin del

    vaco como material arquitectnico de primer orden, no tanto por su eventual valor natural como por su importante componente abstracto,

    difuso, ms all del predominio de la forma -esa cualidad ambigua del espacio en negativo, conformado por ausencias ms que por presencias

    arquitectura del vacoSi imaginamos las superficies del territorio como los pavimentos de ciertos salones

    puntuados por alfombras coloristas de motivos diversos, podemos entonces imaginar, tambin, deslizadas en el paisaje, posibles arquitecturas concebidas, a su vez, como

    virtuales alfombras de uso -suelos gruesos, densos, sobre suelos libres receptores-.Ya no se trata, en efecto, de tabicar espacios, ni tampoco de parcelar usos, sino de

    articular actividades en un espacio preferentemente fluido, libre, tan slo pellizcado por cuencas -esteras- de servicio (acumuladores en negativo)

    Ya no se trata entonces de seguir creando bellos volmenes bajo la luz, sino paisaje ambiguos bajo el cielo.

    Enclaves mestizos capaces de generar su propia energa.

    Campos dentro de otros campos. Lands in Lands.

    Paisajes operativosArquitectura y contexto. Establecer estos trminos sera como hablar de otra dualidad, un especie de cabalgadura entre arquitectura y contexto, de solape, de suma inevitable, por

    contaminaciones superpuestas. Se trata de una singular ecologa, entre lo que da a conocer la arquitectura y lo que ya exista. La arquitectura se incorpora como paisaje, es

    tambin paisaje y no objeto.

    Paisajes operativizados para el uso, la funcin y la arquitectura que manifiestan

    una condicin natural y artificial a un tiempo

    .

    Fuente: Gausa, Manuel. Diccionario Metpolis Arquitectura Avanzada. Actar. Barcelona, 2001.

  • DESPLIEGUEAl manipular el SOPORTE, y reconocer sus

    lgicas, se pierden las huellas del cubo.La mirada desde el exterior provoca

    nuevas interrogantes y nuevos conceptos. Se manipula el soporte a partir de una

    nueva intencionalidadSe ha de suponer que el nico lmite es el

    del propio objeto creado, y que la pieza de trabajo, es una porcin de infiinito.

    Se reconocen, continuidades, rupturas, situaciones

    de borde, de estar entre,

    de estar por debajo, sobre,

    en pendiente, rodeado,

    aislado....

    estar en un paisaje!!!

    30

    ??

    40

  • DESPLIEGUE

    30

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    40

    estar en este paisaje!!!

    Al manipular el SOPORTE, y reconocer sus lgicas, se pierden las huellas del cubo.

    La mirada desde el exterior provoca nuevas interrogantes y nuevos conceptos.

    Se manipula el soporte a partir de una nueva intencionalidad

    Se ha de suponer que el nico lmite es el del propio objeto creado, y que la pieza de

    trabajo, es una porcin de infiinito.

    Se reconocen, continuidades, rupturas, situaciones

    de borde, de estar entre,

    de estar por debajo, sobre,

    en pendiente, rodeado,

    aislado....

    estar en un paisaje!!!

  • DESPLIEGUE estar en este paisaje!!!

    Al manipular el SOPORTE, y reconocer sus lgicas, se pierden las huellas del cubo.

    La mirada desde el exterior provoca nuevas interrogantes y nuevos conceptos.

    Se manipula el soporte a partir de una nueva intencionalidad

    Se ha de suponer que el nico lmite es el del propio objeto creado, y que la pieza de

    trabajo, es una porcin de infiinito.

    Se reconocen, continuidades, rupturas, situaciones

    de borde, de estar entre,

    de estar por debajo, sobre,

    en pendiente, rodeado,

    aislado....

    estar en un paisaje!!!

  • DESPLIEGUE

    ch

    DPG

    duracin

    2

    semanas

    operativa

    12

    entrega

  • DESPLIEGUE

  • DESPLIEGUELa Calle de los Mendigos

    Extraigo un cigarrillo y lo llevo a los labios; acerco el encendedor y lo hago funcionar, pero no enciende. Me sorprende, porque hace pocos momentos marchaba perfectamente, la llama era buena, y nada indicaba

    que el combustible estuviera por agotarse; es ms: recuerdo haberle puesto piedra nueva, y una nueva carga de disn, hace apenas unas horas.

    Acciono, sin resultado, repetidas veces el mecanismo; compruebo que se produce la chispa; entonces, con un cuentagotas, vuelvo a llenar el tanque de disn.

    Tampoco enciende, ahora.En varios aos nunca haba fallado as. Me propuse buscar el desperfecto.

    Con una moneda le quito nuevamente el tornillo que cierra el tanque; esto no parece contribuir a desarmarlo. Con la misma moneda, quito luego el tornillo correspondiente al conducto de la piedra; sale tambin un resorte, que est enganchado a la punta del tornillo. En el otro extremo, el resorte lleva una

    pieza de metal, parecida a la piedra (que tambin sale, junto con algunos filamentos, blancos y del largo del resorte, en los que nunca me haba fijado). El encendedor sigue siendo una pieza entera; en nada he

    adelantado quitando estos tornillos.Lo examin con ms cuidado, y vi un tercer tornillo: es el que oficia de eje para la palanca que hace girar

    la rueda y provoca la chispa. Lo quito, pero ya no pude usar la moneda; deb servirme de un pequeo destornillador.

    Tengo una coleccin de destornilladores, en total son muchos, van de menor a mayor, de uno a otro conservan las proporciones. Utilic el ms pequeo, aunque pude haber obtenido igual resultado con el N

    2, o el N 3.Salen algunos elementos: la palanca, el tornillo mismo (que, del otro lado, tiene una tuerca, aunque el

    aspecto exterior de esta tuerca es igual al de un tornillo; la parte no visible es hueca), dos o tres resortes y la ruedita con muescas; sta rueda alegremente sobre la mesa, cae al suelo, y ya no la encuentro.

    El encendedor, sin embargo, me sigue pareciendo un todo; hay algo ofensivo en esa solidez, un desafo. Y permanece oculta la falla. Introduzco entonces el destornillador en distintos orificios; en primer trmino

    atraviesa el conducto de la piedra, y asoma la punta por la parte de arriba; en el receptculo del combustible encuentro algodn, y no sigo explorando; luego investigo los orificios de la parte superior. Hay

    dos: uno de ellos es el extremo de otro conducto, cuya funcin desconozco; es un tubo acodado, el destornillador no puede seguir ms all. El otro es ms ancho, recto; al final del mismo -a una distancia

    que, calculo, corresponde aproximadamente a la mitad del encendedor- la herramienta, girando, de pronto se detiene, atrapada por la cabeza de un tornillo, que resuelvo quitar; es corto y ancho; entonces,

    tiro con los dedos de una pequea saliente, mientras con la mano izquierda sujeto la parte exterior del cuerpo del encendedor, y veo, complacido, que algo se desliza.

    Queda en mi mano izquierda la delgada capa metlica; con un leve chasquido, en el momento en que termina de salir la parte interior, un pequeo conjunto metlico se expande (me sorprendo, porque el tamao es aproximadamente cuatro veces mayor) y queda en mi mano derecha una rplica, tamao gigante, que apenas conserva las proporciones, y algo del aspecto del encendedor, pero hay muchos

    huecos y vericuetos; imagino un mecanismo de resortes que, para volver a guardar este conjunto en su capa, debo comprimir (no imagino cmo, aunque intuyo que debe ser difcil); slo un mecanismo de

    resortes puede explicar este sorprendente crecimiento.Introduciendo el destornillador en varios orificios descubr que hay tornillos insospechados; pero el

    nmero uno es ya demasiado pequeo para ellos, no hace una fuerza pareja y temo que se estropeen. Elijo otro; el ideal es el N 4, aunque bien podra usar el N 3 o el N 5, quizs el N 6, y aun el N 7.

  • DESPLIEGUEHasta ahora he utilizado solamente uno de los conductos, que la atraviesa de lado a lado en forma

    rectilnea; pero hay otros, y siento tentacin de meterme por ellos. Me atemorizan los laberintos; tomo un cono de hilo, ato el extremo a la manija de un cajn de la cmoda, y me introduzco en un conducto, que

    pronto tuerce la direccin y me lleva a otros.Son blandos, sin dejar de ser metlicos; ms que blandos, dira muelles; todava se presiente la accin

    de resortes. Me maldigo: no se me ocurri