Poesa popular y poesa culta ante la emancipacin colombiana ...

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  • FUENTES PARA LA HISTORIA DE LA CULTURA EN COLOMBIA

    POESA POPULAR Y POESA CULTA

    ANTE LA EMANCIPACIN COLOMBIANA (1781-1829)

    La colaboracin erudita que ha venido ilustrando estaseccin cede hoy el paso a cuatro muestras poticas, dos deellas annimas, nacidas de la entraa misma del pueblo;todas sealan momentos definitivos de la lucha por la inde-pendencia nacional. Al movimiento popular llamado de loscomuneros pertenece la primera, Avisos y quejas del Peral Rey nuestro seor, reflejo de la angustia econmica delas clases populares. Manifiesta la segunda los sentimientosun tanto escpticos del pueblo por los sucesos polticosocurridos en la Pennsula en 1808 y 1809 con su secuencia enel Nuevo Reino de Granada de la instalacin de una JuntaSuprema, en la noche inolvidable del 20 al 21 de julio de1810. La tercera, revelacin literaria por la calidad de suautor y las circunstancias en que la compuso y, la ltima,fruto de la inspiracin de un bardo payanes oculto bajoseudnimo, que supo impregnar sus pginas del hlito ro-mntico del momento y el tono pico requerido por la in-teresante evocacin histrica, en rendido homenaje a la gloriadel Libertador.

    La protesta de los comuneros que prendi vigorosa enla provincia del Socorro para comunicarse luego a casi todoel territorio virreinal, fue propicia para que el pueblo, acosadopor los impuestos y vejado por los guardas reales, se uniesepor vez primera en busca de su redencin. La falta de im-prentas y el ejercicio severo de la censura estimul toda clase

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    de propaganda clandestina que circulaba manuscrita. Prefi-rieron sus autores la manera potica esgrimida como armabien difcil de combatir y que, en el caso neogranadino, tuvoel privilegio de despertar el brioso nimo con que labradoresy menestrales se apresuraron a formar, hasta en nmero de20.000, en las filas de los caudillos populares de 1781.

    As lo manifiestan documentos de la poca y lo resumeel autorizado historiador Pablo E. Crdenas Acosta en suexcelente obra El movimiento comunal de 1781 en el NuevoReino de Granada (Reivindicaciones histricas), que acabade aparecer 1. "Por primera vez", escribe, "en el tumultodel 16 de abril, fue ledo en altas voces, en las calles y plazasdel Socorro, un papeln sedicioso y denigrativo, en malosversos, enviado de Santa Fe, cuya lectura produjo delirioy frenes patriticos en los nimos de los tumultuarios todos.Este papeln, pedestre y vulgar, que las autoridades penin-sulares llamaban con propiedad El pasqun, y que los co-muneros denominaban Nuestra cdula, El superior despacho,La real cdula, La santsima gaceta, posea la rara virtudde predecir algunos de los sucesos que habran de ocurrirluego, y de enardecer y levantar las pasiones y afectos delnimo. 'Esta cdula', deca la carta remisoria, 'ha de publi-carse para alivio'. De ah naci el nombre de 'Nuestra cdula',que le dieron los comuneros del Socorro en 1781. [ . . . ] .

    "Este papeln, repetimos, fue hallado por primera vez enSanta Fe, en un poste, en el puente de San Francisco, a lasdos y media de la maana del siete de abril de mil sete-cientos ochenta y uno, por el guarda Jos Garca de Heras,natural del Reino de Galicia, y entregado el mismo da alRegente don Juan Gutirrez de Pieres, en persona".

    Bajo el ttulo Salud, Seor Regente, el vate poltico an-nimo, desenvuelve cuarenta y una octavas y una redondillafinal que, lejos de fatigar con su chabacanera, penetr tan

    1 PABLO E. CRDENAS ACOSTA, El movimiento comunal de 1781 en elNuevo Reino de Granada (Reivindicaciones histricas), tomo I, (Biblioteca deHistoria Nacional, volumen XCV], Edicin conmemorativa del Sesqu centenariode la Independencia nacional), Bogot, Editorial Kelly, 1960, pgs. 119, 120 y 121.

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    hondo en el alma popular y la mantuvo erguida hasta lahora de las capitulaciones firmadas en Zipaquir. El citadohistoriador Crdenas Acosta, publica por vez primera eltexto ntegro, del que dio a conocer buena muestra el Ge-neral Manuel Briceo en su libro Los comuneros 2.

    No fue Nuestra cdula la sola bandera de las reivin-dicaciones econmicas. La precedi, o con ella altern otrapoesa annima, de la cual, todava en el ao de 1814 se re-cordaban algunos versos, como los que cita el celebrado autorde las Memorias sobre la revolucin y sucesos de Santajede Bogot en el transtorno de la Nueva Granada y Venezuela,precioso manuscrito del ao de 1814 que se conservaba in-dito en la biblioteca del doctor Jos Manuel Rivas Sacconi 3."Comenzaron luego a manifestarlo (el disgusto popular porlas inconsultas medidas econmicas adoptadas) en los pas-quines, y en uno de ellos expresaban las consecuencias quedeba.esperar, diciendo: La n a r a n j a , s i e m p r e a m a r -ga si se e x p r i m e d e m a s i a d o , y el b o r r i c o r e -c a r g a d o , s i e m p r e se e c h a c o n la c a r g a " 4.

    En ninguna otra obra colombiana sobre el tema de loscomuneros hemos visto citado tan expresivo reclamo, preludiode la tumultuaria revuelta. Tenemos la fortuna de poseer unahoja, manuscrita de la poca con el texto completo de trecedcimas de la anunciada Avisos y quejas; pertenecen a laquinta los cuatro versos citados de memoria por el doctorJos Antonio de Torres y Pea en sus Memorias.

    En el habla popular propia del altiplano cundinamar-qus, un desconocido coplero, con socarrona malicia, dejaentender las inciertas esperanzas de lo que, para bien de la

    2 MANUEL BRICEO, LOS. comuneros: Historia de la insurreccin de 1781,Bogot, Imprenta de Silvestre y Compaa, 1880.

    3 JOS ANTONIO DE TORRES Y PEA, Memorias sobre los orgenes de la In-dependencia- nacional, Transcripcin del manuscrito, prlogo y notas de GuillermoHernndez de Alba, Ex-Presidcnte de la Academia y Cronista de la Ciudad deBogot, (Biblioteca de Historia Nacional, volumen XCII, Edicin conmemorativadel Sesquicenienario de la Independencia de Colombia), Bogot, Editorial Kelly, 1960.

    4 Ibidem, pg. 66.

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    olvidada provincia, pudiera lograr la Junta Suprema delNuevo Reino de Granada, ocupada en menesteres palaciegos.Muchos ojos y muchas manos debieron repasar la tira depapel que tambin conservamos en nuestra biblioteca. Casidiez dcimas llenan, por ambas caras, los 39 centmetrosde longitud que tiene el manoseado manuscrito, remedo delos viejos rollos o cdulas de los copleros populares de Es-paa, lectores callejeros de romances, entonados con mon-tono ritmo. Los octoslabos estn rimados con las normasde la retrica, dejando entender que su autor posea algunacultura gramatical. Este gnero popular expresado en ro-mances asonantados, en coplas, en jcaras y ensaladillas oen las socorridas dcimas, fue bien aprovechado por escritorescultos durante los primeros aos de vida republicana (1810-1816) y esgrimidos como jocosa y disolvente arma poltica,de eficacia similar a la caricatura de nuestros das. Clebresse hicieron en Santa Fe de Bogot los seudnimos de ElDuende Taqugrafo, Juan Guarneta y El Orejn, que seconservan en hojas impresas, curiosidades bibliogrficas re-seadas en su mayor parte por el erudito historiador donEduardo Posada (1862-1942), en sus dos tomos de Biblio-grafa bogotana (1917-1925).

    Propias para evocar los dramticos aos de la Recon-quista espaola (1815-1819) y la lucha de los libertadores porimplantar la democracia en los aos que siguieron al triunforepublicano de Boyac, 7 de agosto de 1819, se ofrecen las dospoesas cultas. Vehemente y dolorida la que se atribuye alilustre procer eclesistico el agustino bogotano Fray DiegoFrancisco Padilla (1754-1829), de tan calificadas letras divinasy humanas, de quien ignorbamos que hubiese cultivado lapoesa, y con estro nada vulgar, como lo revela su valientedespedida de la patria en 1816, camino del destierro por susservicios a la causa de la libertad. La casualidad llev elmanuscrito a manos de un patriota venezolano, al parecercaraqueo, quien los copi de su mano y los remiti enel mes de marzo de 1821 a un peridico desconocido conel buen propsito de darlos a la publicidad, lo que, cree-

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    mos, solamente tiene lugar ahora en las pginas deThesaurus 5.

    De mayor aliento por su extensin y apreciable tonopotico es la empresa de Marcelo, dedicada a su amigo Fi-leno, sobre la revolucin de la provincia de Popayn. Corres-ponde al ao de 1829 a juzgar por el tema histrico tratado.Ocupa 16 pginas de 14.5 centmetros por 18.5 centmetros, arazn de veinticinco renglones por pgina. El manuscritoforma los folios 616 a 623 del volumen XXVIII de la seccinHistoria del Archivo Histrico Nacional. Creemos quefue conservado por el poltico y literato doctor Jos Fran-cisco Pereira, por hallarse entre borradores de sus propiaspoesas.

    La importancia del poema, los aciertos lricos que loesmaltan y ms an el fuerte sentido regional que lo carac-teriza, testimonio de la presencia de una verdadera poesanacional; la emocin ante el paisaje "del valle hermosopor donde corre el Cauca peregrino"; la evocacin angus-tiada y pattica de los sucesos blicos fratricidas de que fuerontestigo las "riberas deliciosas del Cauca cristalino", colofnde la nefanda noche septembrina de 1828, cuando sus bosquesy collados vieron tremolar los pabellones rebeldes de doscoroneles de la Guerra Magna, Lpez y Obando, que prefi-rieron la sedicin y la secesin a continuar gobernados porla dictadura del Libertador-Presidente, todas estas circuns-tancias nos movieron a investigar por su autor, digno dememoria.

    Repasamos las pginas del parnaso payanes de los dasde la Independencia y los aos gloriosos de la Colombia deBolvar y tuvimos la suerte de encontrarnos con Jos MaraGrueso (1778-1835), el traductor de Harvey e imitador de

    5 Debemos la noticia de la existencia de esta poesa al seor ArchiveroNacional, doctor Enrique Ortega Ricaurtc. Est escrita en cuartillas sin foliarde 15.5 cm. por 21 cm. a 22 renglones por cara. El documento forma parte dellegajo "Curas y Obispos", papeles sin clasificar, del Archivo Histrico Nacionalde Bogot.

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    Young 6. Aquel peregrino cantor de Las noches de Geusor,el de Lamentacin de Pubn, cultivador aventajado de lasletras, cuya frialdad retrica y corto vuelo no pudieron vencerni la melancola de su espritu, ni el delicado sentimientoque tantas veces revela quien ha merecido con justos ttulosser considerado como el iniciador del romanticismo enSuramrica.

    Demoramos nuestro examen interno en la Lamentacinde Pubn, el poema ms conocido y celebrado del cannigode la catedral de Popayn e hijo ilustre de tan preclara ciudad.Obra de madurez, compuesta en la ciudad de Quito en el aode 1820, cuando su autor contaba 42 aos, contiene, porconsiguiente, todos los elementos caractersticos de su con-cepcin potica. Temtica, mtrica, entonacin, adjetivacinllegan a identificarse en Lamentacin y en la Pieza potica.Uno mismo "el triste acento", idntica "congoja" agobiaal versificador; menudean los "suspiros" de su "triste pecho".Las mismas "tristes sombras sepulcrales", del patriarca Payanen una, del bravo Cedeo en la otra, prorrumpen en exclama-ciones y en apostrofes que arranca al poeta el mismo "llanto".Aqu y all queda estampada la hipersensibilidad de los ro-mnticos. En la Lamentacin canta a la ciudad nativa en versosdignos de recuerdo y gratitud; glorifica en la Pieza poticaa Bolvar, el Libertador, precisamente cuando su estrella lu-minosa caminaba hacia el ocaso. Transfigurado el antiguocorazn realista del poeta por la imponente grandeza delPadre de la Patria, su lira arranca trenos y proclama vivas"al que mantiene de Colombia el brillo" y quien "solo demandar es digno". La disensin del Sur, coincidente con lainjusta guerra promovida por el Per a Colombia, su liber-tadora, trueca suspiros y lgrimas en indignacin patriticaque robustece el lenguaje, vibrante ahora de clera y de sen-timiento nacional.

    Buena ocasin sta, del Sesquicentenario de la Indepen-dencia nacional, para rescatar del olvido una importante

    6 JOS IGNACIO BUSTAMANTE, Historia de la poesa en Popayn (1536-1939),Popayn, Talleres Editoriales del Departamento, 1939, pgs. 30 y 99-108.

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    poesa de gnero histrico que acrecienta el haber literariodel ilustre hijo de la ciudad de Popayn, el cannigo donJos Mara Grueso que, si de corto vuelo lrico, su manerapeculiar le califica de precursor o acaso introductor de lamanera romntica en las letras hispanoamericanas 7.

    GUILLERMO HERNNDEZ DE ALBA.

    Instituto Caro y Cuervo.

    I

    AVISOS Y QUEJAS DEL PER AL REY N[UEST]RO SEOR

    Alerta, Carlos, alerta,que en sueos tu grey enfermas.o duermas, Carlos, no duermas.Despierta, Carlos, despierta,pues la obediensia est muerta.Carlos, Seor, abandonael letargo y rcfleccionaque est robando un tiranode tu poder soberanolo mejor de la corona.

    Unas Yndias, un Per,un nuevo florido mundo,en oro y plata fecundo,se lo lleva Berseb.Slo, Seor, slo tpodrs contener el daoque padece este rebaoy el Real Erario padesc,si el nimo desbanesela posesin de un engao.

    Siempre siguen y an seguidoa la causa los efectosy en adbitrios y en proiectos

    7 En la transcripcin de las poesas que publicamos a continuacin hemosconservado la ortografa original en cuanto al uso de las letras, pero hemossecuido el uso actual en cuanto a puntuacin y acentos.

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    los ms funestos an sido.Ya me veo, Seor, perdidopor estancos y derechos,por aduanas y por pechos,que me ha ympuesto la violencia,errando con ymprudensiael cmo, el qundo y los hechos.

    El cmo, obrando sin ley;el qundo, quando hay ms hambre;los hechos, vertiendo sangre,y todo sin Dios y sin Rey.Buelbe, Seor, por tu grey,dando al comercio fomentos,a las minas, yncrementos,y a las provinsias, ausilios,que con estos tres alibioslograr tu Erario aumentos.

    La naranja, siempre amarga,si se esprime demasiado,y el vorrico recargadose echa luego con la carga,que a la corta, que a la larga,lo mismo me ha susedido,pues mirndome oprimido,con el amargo y el pesohe cometido el excesoen que me veo sumergido.

    Descubiertos e ynsurjentescuenta el tirano sien milcon can, vala y fusily otras armas diferentes;tambin varios accidentesme han dado a reconoser,que ocultos podr teneren sombra de gran lealtadexcedente cantidadque hase a los hombres temer.

    Si se intenta una ventajasobre su ruda malisia,se le d luego notisiay los efectos ataja.Con dilixensias se enoja,

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    con su Cuerpo prevenido,el qual es acometidopor el frente y por el flanco,siendo de la rabia el blancoy el negro por lo vendido.

    Qu funestas consequensiaslloran, Seor, vuestras tierras,de hambres, pestes, muertes, guerras,con otras mil insidensias,latrosinios y castigos,ymfidensias y enemigos,traisiones a sangre y fuegosin reposo ni sosiego,de padres, hijos, ni amigos.

    Oruro se subleben obsequio del tiranoy con nimo ynumanomucha sangre derram.El caudal que se roben este ymfels accedies casi milln y medio,del comersio y la Real Caja;quien juega con tal varajaha de ganar sin remedio.

    Con una yntestisia guerray en un tiempo tan sangrientose aumenta un sinco por sientoal gnero de la tierra.No s qu misterio ensierratan estrao proseder;sin duda ser quererse lo lleve todo el Diablo,pero, Seor, con vos ablo,ya me puedes entender.

    La prdida del Erarioen estas sublebasionespasa de siete millones,sin entrar en el sumarioel comersio y vesindario,en minas abandonadas,en hasiendas arruinadas,

  • 2 5 6 LA POESA ANTE LA EMANCIPACIN BICC, XV, 1960

    en dependiensias causadas,en poblasiones destruidasy en probinsias desoladas.

    Si virreyes y fiscales,si los acuerdos frequentesproponen medios prudentespara cortar tantos males,se hasen reos criminales,sospechosos y traidores,y consiguen desonores,deposisiones, prejuisiospor ynformes surreptisiosde vuestros visitadores.

    Los frasquitos de aguardiente,sigarritos de papel,de puro guarapo y miel,ser caudal eccedenteo tal ves equibalentca resarsir lo perdido.Nunca lo ser, ni ha sido,Seor, acortar el dao,pues ests ya del engao,como de todo, adbertido.

    II

    Compadre, Lsaro amigo,cmo de biaje nos fue,qu nos dej en Santaf?Cuntenos todo, le digo.Ya muri nuestro enemigo,aquel Seor Sapolen,que a la Santa relijina querido deshancary poner en su lugarla Seora perdisin?

    Qu disen de nobedades,qu nos disen de franseses?Ya el diablo carg mil vesescon ellos y sus maldades?Ya se alian sus Magestadesen la Corte .de Madrid?

  • BICC, XV, 1960 GUILLERMO HERNNDEZ DE ALBA 257

    O no a [ajcavado el candilde prender o de jumiar?Empisenos a contarmientras bien^e] mi alguasil.

    Qu nos disen de goviernoy de la S' JuntarEsta vive, o est difuntao se la llev ya un cuerno?Porque aqu dijo mi hiernoque la s* rejensiatodo lo bolbi pendensiay que ella sola mandava;pero que tanbin se ablavaque se muri de impasiensia.

    En tin, cuntenos, compadre,las cosas de Santaf.No se tanto mire, quese lo ruego por su padrey los gesos de su madre,porque aqu nada savemosy por eso nos balemosde busted qe. lo sabr,porque vino de acull;que atento lo escucharemos.

    Ay! compadre Bernabel,mal estamos en el day por eso no queraque sonara el cascabel;pero emos de echar la jielsi no lo remedia Dios,pues la cosa est fers; /

    fol. vto. porque el mundo est rebueltoy tanbin el Diablo sueltosegando con una jos.

    La Espaa ya se perdiy govierna Mala Parte;el Diablo que se lo ensarte.Ya la junta se frunsi;la rejensia peresino ase ya tan pocos meses;todo se bolvi franseses

  • 2 5 8 LA POESA ANTE LA EMANXIPAClN BICC, XV, 1960

    pisaverdes y tunantes.Voto a chispas, voto alantes,malaya el diablo mil veses.

    Compadre, por lo que tocaa Santaf de Granada,sta se alia alborotadalo mismo qe. una loca.Quisiera callar mi voca,pero me manda qe. diga,mi Compadre, y l me obligaque de todo d rasn,y as, con su permisin,mi pronunsiasion prosiga.

    Nada s de lo de adentro,pues como soy orejn,no me dieron colasinpara ponerme en el sentro;pero afuera, yo me encuentrocon mucha caballera,que con grande bisarrapaseaban por esas callescon qu gusto y alegra.

    All ay barios Tejimientosy soldados a millares.Unos llaman ausiliarescon sus cabos y sargentosy ofisiales, muy contentos,con botines o con botas;otros disen ser patotas;otros llaman rasionales;otros sern animaleso Tejimiento de flotas.

    Y tanbin hay beteranosy mucha jente en malisias;mas los diesmos y primisiasse nos irn de las manos,porque apenas ay marranos,perros, gatos y ratones,labradores y orejones.

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    III

    Seor Redactor: srvase Ud. incertar en su Correo la Despedida que inserto,

    que hizo en e! puerto de la Guayra el Reberendo Padre Fray Jos [sic] Padilla,de la Orden de San Agustn, del Reyno de Santa Fee, cuando el tirano Morillolo mand desterrado al pas de la barbarie, ste es el espaol.

    Mi marcha est dispuesta, no hay remedio;el tirano lo quiere, soy su presa;y voy abandonar, dolor acervo,de mi patria querida la ribera.

    Adis, rico terreno, frtil suelo,donde vi con placer la luz primera.Adis, caros y amados compatriotas.Cuan grande es mi pesar, cunta mi pena,el dejaros esclavos y arrastrandode la cruel servidumbre las cadenas,cuyo sonido hiriente, ac en mi pecho,a lo ms recndito penetra.

    El Tigre se arroj sobre vosotrosy brvaro sus garras ensangrientaen los cuerpos de nios y mugeres,que el caribe ms cruel siempre respeta.

    El ve correr la sangre y se complace,sin saciar su barbarie, su fiereza;l prepara suplicios, ruinas, incendios,y la furia infernal en l se adiestra.

    Inhumano, suspende tus crueldades;no ataques de ese modo la innocencia;mira que tu conducta y tu barbarieharn perder al dspota su preza

    Teme de Dios la mano vengadora...Mas, no temas, Caribe, nada temas;ejerce, sarraceno, tus crueldades;muera el nio innocente, muera, muera,y tu cobarde espada entre y destroseel pecho femenil sin resistencia.

    Rompe, GODO inhumano, rompe, rompe,el derecho de gentes y el de guerra.Mancha, cruel, el altar del Dios Supremo,pisa las leyes santas que desprecias:

  • 2 6 0 LA POESA ANTE LA EMANCIPACIN BICC, XV, 1960

    la sangre consagrada que has vertidohasta el cielo levanta su querella,y el Dios omnipotente a quien insultas,enojado levanta ya su diestra,y en t y en tu nacin va a ser censiblecuan justiciero es y cunto pesa.

    Amados compatriotas qe se ha hechoaquel noble entuciasmo, hesa firmeza,con qe, el ao de diez, bravos rompistesde la cruel servidumbre las cadenas?

    Dnde estn los valientes que arroyarontantas veses las brbaras banderas?

    Dnde la heroycidad qe temblar hizodel fiero despotismo la diadema?

    Vuestros campos talados, vuestros pueblosen cenizas resueltos, no os altera?

    La palpitante sangre de un hermano,la furibunda herida qe penetrael innocente pecho de una esposa,de una hija, en quien brillaba la inocencia?

    Los cadalsos, trofeos de los tiranos,anegados en sangre qe an se quejan,los cuerpos mutilados y horrorososqe en las calles y plazas se presentan,vuestro honor vulnerado, vuestros vienestrasladados a manos sarracenas,al insulto, al ultraje, al feo despreciocon qe os miran, tratndoos como a bestias,no os estimula? No exalta vuestra vilis?No enardese la sangre en vuestras venas?Olvidasteis, acaso, qe soys hombresy qe una alma inmortal siempre os alienta?No os jurasteis al godo perpetuo odio,Morir o sostener la independencia?

    A la obra, pues, hermanos, a la obra.Muera el godo tirano, muera, muera:sepan todos qe el mundo americanosabe vengar valiente sus ofensas,y sabe rescatar con heroysmosu dulce libertad de esta manera.

  • BICC, XV, 1960 CUILLERMO HERNNDEZ DE ALBA 261

    Sonar por la faz de las nacionesde la parlera fama las trompetas,elevando vuestros nombres memorableshasta qe los coloque con firmezaen el templo inmortal a donde fijanlos roes su eterna residencia.

    No temis a la muerte, qe ella es dulce,y debe preferirse a las cadenas.Es morir un deber, si es que se muere,por dar a sus hermanos la existencia,por hacerlos felices, por librarlosde un tirano, qe quiere por la fuerzahacer qe el cuello a la coyunda dobley qe a un dspota cetro se someta.

    A m se me conduce, mis hermanos,con crueldad inaudita y con violenciaal pas espaol que yo detestoms que del infierno las cabernas.

    Se me arranca de mi cara Patria,donde dejo mil amadas prendas,entregadas al brbaro caudillo,al insulto, al ultraje, a la fiereza,del vandido inhumano qe las tienesepultadas en la ltima miseria;y con goda crueldad se me presisaa qe valla a existir entre esas fieras,despus de una pricin de nueve mesesen qe me han hecho andar ms de mil leguas,a pie lo ms del tiempo, y arrastrandouna pesada y rgida cadena;desnudo y muerto de hambre por los cruelesseores de mis bienes sin reserba.Ni una muda tan slo me dejaronpara cubrir mi cuerpo en mi indigencia;sin ms huzo en mis sacras facultadesqe absolver las vctimas funestasqe fieros a millares degollaban,como sangrientos lobos las obejas.

    No se me ha presesado y an ignoroel crimen colosal que me condena.

    En fin, sea como fuere, ya yo os dejo.Adis, una y mil veces, caras prendas;

  • 262 LA POESA ANTE LA EMANCIPACIN BICC, XV, 1960

    adis, idolatrados continentes;adis, idolatrados compatriotas,con quienes fui feliz en mejor era:recibid este adis, tal vez eterno,de un hermano constante qe, por pruebade su amor y cario, el corazn,el alma, su constancia, sus ideas,su pensar y su todo, en vuestros pechos,en depsito y guarda fiel os deja.

    Fray JOS PADILLA,de la Orden de San Agustn.

    Con casualidad vino a mis manos esta sacra despedida, de este buen pa-triota y, parecindotne digna de la atencin del pblico, tube a bien dirigirlaa Ud. para su publicacin.

    Caracas, y marzo, 28 de 1821.Un colombiano. (Hay una rbrica).

    IV

    PIEZA POTICA SOBRE LA REVOLUCIN DE LA

    PROVINCIA DE POPAYAN, COMPUESTA POR MARCELO

    Y DEDICADA A SU AMIGO FILENO

    Cual de Augusto, Bolvar, tu demenciaasegura en la paz nuestra existencia.

    Tres veces he intentado referirteuna extraa visin, mi dulce amigo,y otras tantas mi mano vacilanteha soltado la pluma sin sentirlo.Tal es el cruel dolor que me acompaa,formando mi tormento de contino,y tal es la congoja y sobresaltode que me hallo hasta ahora posedoal contemplar en mi alma este suceso.Que no pueda cantarlo el numen mocon aquella ternura que debieraal menos arrancar algn suspiro!Pero t, oh Musa!, que sencible cantaslos horrores de Marte all en el Pind,

  • BICC, XV, 1960 GUILLERMO HERNNDEZ DE ALBA 263

    de tu plectro me inspira el triste acentoque para tanta empresa necesito.Escucha, pues, Fileno, y no te espantes,

    fol. 616 v. ni tampoco imajines que deliroal renovarte la funesta escena,de la que fuistes ocultar testigo.Sabrs que, penetrado de tristesa,una tarde sal para el ejido,por ver si contemplando otros objetosdistraerme lograba de m mismo.Engolfado en ideas desagradables,me encamine a las mrjenes del ro,y recostado all bajo la sombraque se brindaba de un frondoso mirto,como era natural, fij la vistaen el campo que se halla fronterizo,y, entonces, no pudiendo contenerme,en mi silencio sin cesar repito:campo de confucin, campo de sangre,teatro del esecrable fratricidio,jams los hijos de Payan te mirensino con el horror que te es debido,por todas las edades venideras.Cual los montes del Gelbo seas maldito;pues eres un perpetuo monumentodel crimen ms atroz que se habr visto.Que el sol no te fecunde con sus rayos,ni el cielo te conceda su roco,

    rol. 617 r. y, en lugar de las plantas saludables,se levanten los speros espinos.No se escuche al travez de tu praderamurmurar un arroyo cristalino,pues que la horrible sequedad por siemprepara ti debe ser el distintivo.De las aves no se oiga el dulce canto,saludando a la aurora en tu recinto,y los buhos y cornejas solamenteestablescan en ti su domicilio.Los monstruos y las fieras te acompaen,de baladras llenando tu circuito,y las serpientes por doquier se crusen,al aire penetrando con sus silvos.Todas estas desdichas, todas juntasdeben permanecer, pues se ha teidocon sangre fraternal tu duro suelo,

  • 264 LA POESA ANTE LA EMANCIPACIN BICC, XV, 1960

    colmando a nuestra patria de conflicto.Quin tuviera un poder irresistiblepara arrancarte desde tu hondo quicio,y arrojarte hasta donde no pudierastener nuestro orizonte enlutecido!Pero estoy insensato, que me empeoen odiar este campo y maldecirlo,cuando los hombres ay!, los hombres fueronque el crimen consumaron inaudito?Consrvate, cual te hallas, venturoso;pues contra ti mis quejas no dirijo:venganza, Ser eterno, cruel venganza;no dejes al malvado sin castigo.As pas las horas de repenteen este soliloquio entretenido,hasta que se avanz la negra noche,las tinieblas trayendo del abismo.Mi congoja creci sobremaneraal verme en este solitario sitio,que quise abandonar en el instante,levantndome en pie despavorido.Mientras esto pasaba (podrs creerlo?),o como a lo lejos un gemido,y deseando saber quin era el dueo,en pos de l con presteza me encamino;mas, apenas estuve en aquel campo,bien cerca del espeso bosquecillo,cuando escuch una voz amenazante,que en claras espresiones me previno:quin eres t, mortal, que as te atrevesa turbar mi reposo? Habrs venidoa renovar la herida dolorosa,que peleando me dieron aqu mismo?An si ha sido bastante la cruel muerte,

    fol. 618 r. que el honor me caus y el patriotismo,ni el hallarme privado (cosa estraa)del honor sepulcral de que era digno?Retrate al instante, si no quieresen estos prados habitar conmigo,pues tal pena merece el que pretendeprofanar de los manes el asilo.Al or esta voz qued pasmado,destilando mis miembros sudor fro,y mi lengua quedando adormecida,

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    me quit la palabra de improviso.En esta cituacin por largo ratopermanec confuso y aturdido,y mis ojos bolviendo a la derecha,la triste sombra de Cedeo mir.Ay de m! Cul estaba aquel valienteen mil y mil combates distinguido,cuando pugnaba por salvar la Patriadel sangriento furor del enemigo!Abatida su frente belicosa,y de sus cienes el laurel marchito:el corazn mostrando por la espalda,donde estaba cruelmente dividido.No pude contener mi tierno llanto,despidiendo primero un fuerte grito,

    fol. 618 v. al contemplar a ese hroe desgarradopor las manos feroces de asesinos.Pero si tal espectro me asombraba,causndome dolor y terrorismo,no puedo ponderarte hasta qu grado,aument mi sorpresa un sordo ruido,semejante al que forman las abejascuando vuelan alegres en esto;y al punto conoc los otros manesque en el prado se hallaban esparcidos:all estaba el hermoso Sirakoski,como blanca azucena entre los lirios,y luego por la herida formidablederramando sus rotos intestinos.Ah! Cuntas veces burlaran la muerte,en los campos de honor mostrando el bro,y ahora yacen sin gloria, sin sepulcro,y sus nombres tal vez en el olvido!Salud, les dije a todos, hroes grandes,a quienes la cruel parca cort el hiloen el da ms funesto que Colombiaen sus pocas nunca habr tenido.Y volviendo a Cedeo la palabra,le repuse con nimo tranquilo:a turbar yo no vengo tu reposo,defensor de Colombia esclarecido;ni t debes pensar que tal intentose abrigar en el pecho de un amigo,

    fol. 619 r. que no tiene consuelo desde el da

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    en que te arrebat tu cruel destino.A regar he venido tus cenizascon el suave licor del llanto mo;y a ver si de algn modo me es posibleconceder a tus penas lenitivo.Supuesto, dijo entonces, que la causaque a estos tristes lugares te ha trado,no es otra que el tener alma sensible,pues eres de mis males compasivo,ningn otro consuelo podrs darmeque pueda compararse al que te pido,y l es que me respondas con franqueza,sin que temas descubra tu sigilo:qu progresos han hecho los facciososdesde el aciago da en que perecimos?Adelantar lograron sus intentos,o por fin han pagado sus delitos?El Padre de Colombia se conservarSe ha intentado algn otro parricidio?Y, por ltimo, dime cuanto sepas,pues prometo escucharte complacido.Si slo mi respuesta concideras,puede dar a tus males el alivio,le contest, bien puedes olvidarlos,porque vas a encontrar el regocijo.Sabrs que, a pocos das de tu desgracia,ocup la ciudad el enemigo,logrando retirarse la noche antes

    fol. 619 v. el coronel Mosquera con Murgueito.Tambin logr escaparse alguna tropa,pues que toda no pudo conseguirlo,y en la persecucin que les hicieronslo muri Salgar en el camino.Dueos ya de la plaza abandonada,de elementos de guerra bien provistos,sin perder un momento slo tratande arrastrar a todo hombre a su partido.Entonces la discordia se presenta,las manciones dejando del Cocito,y de la libertad el dulce nombretoma, por acertar sus crueles tiros.A Pasto se dirije con presteza,y all sopla el incendio ms activo.Y cundo en ese pueblo tumultuario,

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    de lograr ha dejado sus designios?Mas, no puede abrazar el valle hermozopor donde corre el Cauca peregrino,porque sus habitantes, siempre fieles,como antes conservaron sus principios;y slo Popayn, Pasto y Caloto,con los pueblos que estn circunvecinos,de la faccin siguieron la bandera,a fuerza de imposturas seducidos.Como soy imparcial, yo no pretendoen silencio pasar el herosmo

    fol. 620 r. con que algunos sensatos arrostraronpor sostener el orden los peligros.A escepcin de estos pocos, todos, todos,hacen por esta empresa sacrificios;tal es de libertad el entuciasmo,cual es de libertad el atractivo.Libertad he nombrado? Qu blasfemia!Ecsistir ella pudo? Qu delirio!Ser acaso posible que esta diosaViva a la sombra de vandidos?As engaaron a los pobres pueblosque gustaron bien pronto el despotismo;y, al Padre de la Patria desechando,a cien hijos espurios han sufrido.Peresca la faccin entre nosotros,y viva el gran Bolvar por un siglo,porque es el predilecto de Colombiay porque l solo de mandar es digno.Perdname, Cedeo, este transporte,Y me atiendas de nuevo te suplico,pues vuelvo a continuar la triste historiaque cortada dej sin advertirlo.Ya te he pintado la fatal discordia,convocando al horrible fratricidio.As bien pueden contemplar sin duda

    fol. 620 v. armando hasta el humilde campesino.Un soldado formaron de cada hombre,fuera del eclesistico y el nio,pues tambin los ancianos venerablesbajo el fucil gimieron oprimidos.Qu decirte podr de su gobierno,sino que era un obscuro laberinto,de donde no podan desenrredarse,

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    habindolo sus manos construido?Pero, llenos de vanas esperanzas,teniendo en Pasto su mejor asilo,del hroe exigen el poder dimitaque toda la nacin le ha concedido.Por lograr este fin cuntas ficcionesinventar diariamente! Qu artificios!Cuntos triunfos suponen de peruanos,a quienes ellos llaman sus amigos!Insensatos! No miran vijilanteal que mantiene de Colombia el brillo,que no podr manchar nacin algunaen tanto que este genio se halle vivo.No advierten que seis mil brabos guerreroscon presteza admirable se han movido,en sus pechos llevando la venganzadel honor nacional envilecidopor la ingrata Per; tampoco adviertenque el hroe de Ayacucho, siempre invicto,

    fol. 621 r. es quien sostiene la gloriosa luchaal frente de un egrcito lucido.Llenos de orgullo, como siempre, tratande llevar adelante sus caprichos,aunque miran llegar a las fronterasal hijo de Belona ms querido,dirijiendo la fuerza de vanguardia,que pudiera ella sola destruirlos,si firmes sostubieran un momentola lid de que juzgaban eran dignos;pero cobardes slo sacrificana cuatro que venan a descubrirlos;y el campo dejan vergonzosamentellenos de confucin, despavoridos.Contestaron entonces las riverasdeliciosas del Cauca cristalinoa la voz que mandaban los cornetas,modulando los tonos del hechizo,y las ninfas alsando las cabezasa la par entonaron suaves himnos,saludando al guerrero que llegabapor la misma Victoria conducido.Cmo podr pintarte aquellas tropas,organizadas cuales no se han visto,y por mirar atento su pasaje

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    fol. 621 v. reprimi su corriente el manso ro?De Vargas, Granaderos, Carabobo,y de dos escuadrones muy lucidos,se compone la fuerza que persiguebrindando a los facciosos esterminio.Qu uniformes se mueven en la marcha!Qu bien disciplinados y vestidos!Qu msica tan suave! Cmo muevelas pasiones pintndolas al vivo!De qu placer se inundan nuestros pechosal bolver a estrechar nuestros amigos!Qu vivas a Colombia y a Bolvar,que preside por suerte sus destinos!Buelve el reposo desde aquel instante,pues el orden se ve restablecido,huyendo la faccin de entre nosotros,sin que de ella quedaren los vestigios.Nuestra dicha subi de todo puntoel da en que felices recibimosal gran Libertador en nuestro seno,trayndonos la paz y el regocijo.Qu robusto! Qu amable se presentaa librar la nacin de los peligros,no creyendo cumplir con sus deberessi a la campaa no marchaba l mismo!Slo trata de amar los colombianos,de atraerlos a todos, y reunirlos;porque un alma sencible no permite

    fol. 622 r. que se hallen por ms tiempo divididos,pero ya me distraigo demaciado,ya los facciosos abrigarse miro,contndose seguros de la muerte,del raudaloso Juanamb en el risco.All pretenden sostener la empresa,detrs de sus trincheras escondidos!All es que piensan destrosar las tropasque a Sucre llevan poderoso aucilio.Miserables! Qu pronto se olvidaronde las veces que all fueron vencidospor las tropas gloriosas de la patria,sin que pudieran resistir su bro!All triunfantes, como siempre, ahoracastigados dejaran sus delitos,si el virtuoso Bolvar intentara

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    ceir su frente con laurel marchito;mas no es tirano, como dicen ellos,sino el padre ms tierno y compasivo,que no quiere vengar sangre con sangre,a la patria privando de sus hijos.Movido de este fin, l les envade la agradable paz a tres ministrospara que les ofrezcan de su partede tanto crimen un perpetuo olvido.Cunto sudaron esos grandes hombres

    fol. 622 v. por hacer que bolvieran en su juicio,para librarlos de la dura suertea que los arrastraba el desvaro!Pero al fin conocieron su locura,y, temiendo el horror del cruel suplicio,ellos ceden gustosos, y recibenal hroe ms ilustre de este siglo.Qu gracias les concede! Con qu honoresde la faccin distingue a los caudillos!Cmo reparte asensos militaresa los que eran poco antes enemigos!Asensos militares? No es posible,Cedeo me interrumpe enfurecidoy dndose palmadas en la frente.No es posible, me dice, tal delirio.Era sta acaso la venganza justaque aguardbamos todos del delito?As queda burlada nuestra sangre,y el prfido faccioso engrandecido?Pues qu? Habremos sido criminaleslos que por sostenerlo fallecimos?De ningn modo, contest en voz alta,Para calmar de todos el bullicioCon que aplaudan la furia de Cedeo.De ningn modo, buelvo a repetirlo,

    fol. 623 r. tendrn jams los buenos colombianospor crimen lo que fue grande herosmo;y, antes, por todos ellos elogiadaser tanta virtud, como es debido.Y si el LIBERTADOR a los facciososconcedi los honores que te he dicho,fue por mostrarles que en su noble pechoun corazn se abriga muy benigno.Tambin porque deceaba con presteza

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    pasar con el ejrcito hasta Quito,pues se hallaba ignorante de la suerteque las tropas del sur haban sufrido.Ambos eran motivos poderosospara no detenerse pensativoen tramar una guerra tan funesta.Dejando as los nimos tranquilosy sin perder un hombre de este modo,logrando conservar todo el aucilioque contra los peruanos dirija,ha demostrado su admirable tino.Pasados pocos das de este suceso,la noticia plausible recibimosde haberse felizmente la contiendaentre el Per y Colombia transigido,a consecuencia de gloriosos triunfosen que el audaz peruano fue abatido,

    fol. 623 v. Hallndose las huestes vencedoras,de Sucre y Flores bajo los auspicios,si un poco ms se obstinan los facciosos,cul de Pasto la suerte hubiese sido?El furor y el espanto habran voladoa la parte de la muerte en su circuito;pero la dulce paz, hija del cielo,a todos nos abraza con cario;y todos disfrutamos juntamentede la tranquilidad y el regocijo.Colombia se mantiene majestuosa;el hroe que la rije se halla vivo;la faccin ha doblado su cabeza.Qu ms quiere saber mi caro amigo?Slo resta te diga que tu nombrey de los otros estarn escritosen blanco mrmol, y que tus cenizassern tratadas con honores dignos.Y, habiendo satisfecho tus preguntas,como t lo deseabas, me retiroantes de que me oculte en el ocasola hermosa luna su luciente disco.Qu dices t, Fileno, de esta historia,triste sueo, visin, fugaz delirio?Como quieras llamarla, poco importacon tal que me respondas si he mentido.

    CampoTexto: THESAURUS. Tomo XV. Nms. 1, 2 y 3 (1960). Guillermo HERNNDEZ DE ALBA. Poesa ...