Fotografias de la subjetividad al borde del abismo

Download Fotografias de la subjetividad al borde del abismo

Post on 12-Feb-2017

213 views

Category:

Documents

1 download

TRANSCRIPT

  • - 125

    Fotografas de la subjetividadal borde del abismo

    Vivin Rimano*

    Escrib este trabajo con el recuerdo imborrable del encuentrocon un pequeo paciente en una policlnica psiquitrica. Por lotanto no se trata, lamentablemente, de un anlisis, fueron tan soloalgunas consultas que pude tener con l, a las que nunca falt. Alpoco tiempo no apareci ms, me enter que a su padre lo habaninternado en un sanatorio psiquitrico y que la madre con sus hijosse haban ido de la ciudad. l, no se imagina cuntas preguntasgener en m y cuntas veces ha estado presente en mi cabezafrente a otros pacientes con situaciones similares, es mi modestoagradecimiento a Fabin, un nio que no pudo ser reconocidocomo tal

    Quin soy?, no fue la voz de un filsofo ni de un psicticola que hace ms de una decada escuch en el consultorio. Era unpequeo nio, Fabin, tena 9 aos pero aparentaba no ms de 5,extremadamente menudo, plido, de mirada opaca y sombra, conescasos gestos y poca vitalidad, me dio la sensacin que la muertehaba atravesado silenciosamente su existencia.

    Vino acompaado por su madre, derivado por el pediatra acausa de un hipocrecimiento sin causas orgnicas detectables quese instal cuando l tena aproximadamente 4 aos. Su madrecon una fra indiferencia me dice: Qued detenido a los 4 aos,l era otro, grande, gordo, lleno de energano s que

    * Miembro Asociado de A.P.U. Ramn y Cajal 2540, Tel. 481 0009, Montevideo.E-mail: vrimano@adinet.com.uy

    Revista Uruguaya de Psicoanlisis 2006 ; 103 : 125 - 137

  • 126 -

    pasdicen que capaz lo afect el nacimiento de su hermana. Convive con su madre, su padre, un hermano varn 2 aos

    mayor y su hermana de 5 aos, no s casi datos de su historiafamiliar, pues Fabin concurra la mayora de las veces solo a laconsulta, ya que sus padres nunca podan acompaarloDe sucuerpo diminuto emanaba un relato que era una especie demurmullo casi inaudible para m, de una forma inteligente perodistante me trasmiti su soledad, la falta de amigos y susdificultades escolares. Como al pasar me dijo que desde elnacimiento de su hermana su padre haba dejado de sacarle fotosy que l no entenda bien por qu ello haba sucedido. Le propusesi l quera ver alguna de esas fotos conmigo, as fue que en elencuentro siguiente lo vi llegar con una bolsita apretada entre susmanos, y all encontr dos fotografas suyas de cuando tena algoms de un ao; en una vestido de varn, mientras que en la otraestaba de nia con un vestidito blanco.

    Un impacto y algo siniestro me atraves en ese momentoFabin me dice: Mi padre siempre deca que tena

    mellizos, una nena y un varnme compraba vestidos, mepeinaba y me sacaba fotoscuando naci mi hermana me dijoserio la melliza muri, la melliza (repiti varias veces)l la llamaba as, se queda mirando las fotos como confun-dido parezco una nia agarrndose la cabeza con sus dosmanos me mira anonadado dicindome: Quin soy?

    Desde hace algunos aos Fabin vestido con ropas de mujer,se masturba compulsivamente en lugares donde expone en riesgosu vida, pretiles de azoteas, colgado en la altura de un rbol, etc.Su madre que lo ha visto en estas situaciones, pasa indiferentefrente a l son cosas de chicos, su padre rindose burlona-mente le ha dicho: Con esos testculos tan chiquitos y haciendoeso!!

    En alguna oportunidad se ha puesto zapatos de tacn ycaminaba sobre los techos de chapa del vecindario produciendoruidos intensos. Su madre nunca lo escuch, ante la burla yamenazas de los vecinos su padre le impuso como castigo baarsedesnudo con el agua fra de una canilla del frente de su casa. Ante

    Vivin Rimano

  • - 127

    su vergenza y humillacin el padre le deca: Por esa cosita demorondanga que te cuelga ah llors!, Fabin me dijo quetemblabapero mi padre lo hizo porque me quierese quedall conmigo mi madre se fue los vecinos podan llegar amatarme a pedradas!.

    Quin soy?

    Qu es lo que Fabin se pregunta y me pregunta? Lainterrogacin pudo surgir porque quizs l sinti un atisbo deesperanza en mi mirada para sostenerlo, una bsqueda dereconocimiento nunca experimentado, un movimiento que meevoca al del niito frente al espejo que se vuelve hacia quien losostiene solicitando que lo reconozcan, que lo nombren comosujeto.

    La falla en el reconocimiento por el otro es aqu dramtica,no hay un tercero que lo discrimine de la imagen que ve en lasfotos, la locura hecha imagen

    Sus identificaciones no han tenido otro camino que la deconstruirse en el seno de una situacin delirante, lo que ha vistofue una suerte de doble (los mellizos), que se le impusierondesde el deseo alienante del otro, sus padres. Estas fotos son eltestimonio del anonadamiento que le genera cuando se desarticulasu imagen, su cuerpo y su nombre propio, un mismo cuerpodosimgenesdos nombresFabin y la melliza.

    La pregunta de Fabin condensa pues un mundo de enigmas,est vivo?, existe?, es una nia o un nio?, o ambos a la vez?,es la melliza muerta?, qu de l sobrevivi a esa muerte?, esuna parte de su hermana menor?, qu queda de l en el deseo desus padres?

    Y como dice D. Gil (1995): Quin soy yo? pregunta queno slo hace referencia al ser, sino al existir. Si no soy yo, es queexisto realmente? O es otro que me ha usurpado y robado miexistencia? Y si no existo soy slo esta nada inconcebible einsoportable.

    Fotografas de la subjetividad al borde del abismo

  • 128 -

    Subjetivacin e identificaciones patgenas1

    La subjetividad se construye en una paradoja intersubjetiva,la necesidad de que el otro nos reconozca como un sujeto, quenos identifique como otro, pero en ese otro vendr incluidoinevitablemente el deseo ajeno de los padres, ajeno en variossentidos, ajeno para los propios padres por ser inconciente y ajenopara el hijo porque ser a travs de este ncleo de alteridad quepodr construir su identidad.

    Ese extranjero que nos habita podr quedar como un puntoenigmtico de nuestra subjetividad o invadir en diferentes gradosnuestro psiquismo, haciendo or sus voces estridentes: Estos sonmis mellizos, La melliza es preciosa, La mellizamuri, a veces se puede morir dos veces sin haber nacido

    Esta situacin me hace pensar lo que Aulagnier P. (1984)llama enunciados identificantes2 : (.) un efecto deinterpenetracin entre un enunciado pronunciado por una vozparticularmente investida, y la vivencia emocional del nio en elmomento que la oye, en el momento que yo dira quedaimpresionado. Este proceso es del orden de lo no reprimible,el nio captura y es capturado por el enunciado que quedaescindido en su psiquismo, pudiendo resignificarse en un aprscoup en diferentes momentos de su vida. Parte del Yo y mepregunto si no tambin del Super-Yo, quedara enquistado en estaidentificacin, el enunciado identificatorio es escuchado comoportador de un exceso de violencia, odio o amenaza, el Yo nopuede relativizarlo, modificarlo, darle un sentido, orlo comouna metfora, queda hecho carne en l.

    Estos enunciados se plasmaran como identificacionespatgenas y como una solucin identificatoria, se convierten enun recurso defensivo para seguir existiendo, con ellas no soyyo, pero sin ellas no existo

    1 Tomo esta denominacin de G. Badaracco (1985).2 Todas las negritas son mas.

    Vivin Rimano

  • - 129

    La mirada del otro que nos identifica puede ser portadorade odio y de humillacin, como patticamente nos los muestraeste paciente, y como dice Stoller (1986), la humillacindeshumaniza al que la padece y luego defensivamente al que laejecuta. Pero Fabin dice algo importante (que retomar luegonuevamente) en la humillacin que sufre por parte de su padreescucha un deseo lo hizo porque me quierese quedconmigomi madre se fue, en la humillacin padecidaencuentra las migajas del deseo del otro por su existencia.

    La mirada de la mujer-madre es la indiferencia, el vaco,no hay nada que presentifique mejor a la muerte que ladestructividad de la indiferencia (Roussillon, R., 1999, a), y laindiferencia tambin dejar su huella no representada en elinconciente.

    Aqu no estamos frente a lo inconciente reprimido, el queretorna como sustituto simblico en el sntoma, en los sueos, enlos lapsus, etc., aqu se trata de la expresin de un estado traumticoexperimentado en un momento donde el psiquismo es incapaz derepresentarlo, cuando ste no puede procesar ciertos estadosafectivos en extremo angustiantes. Esto no implica que estasexperiencias no dejen una huella, una marca, una traza en elpsiquismo, Schkolnik, F. (2005) ha desarrollado este tema enrelacin a las fallas que determinan que dichas inscripciones noqueden disponibles para establecer cadenas representacionalesque permitan el trabajo de resignificacin necesario para laelaboracin psquica a travs de la ligazn con las represen-taciones-palabra. La autora habla de (.) un fracaso en lasposibilidades de simbolizacin, dado que sta implica un procesoque surge a partir de la ligazn entre representaciones, permitiendoque se configure una verdadera malla que habilita la circulacindel afecto y la necesaria resignificacin que promueva la aperturaal sentido (idem., a).

    Ahora bien, estas marcas inconcientes que no pudieronsimbolizarse adecuadamente, no pueden ser reprimidas, quedanescindidas en el psiquismo, no pueden integrarse a la subjetividad,quedan en otra situacin tpica en relacin al yo, el yo queda en

    Fotografas de la subjetividad al borde del abismo

  • 130 -

    parte capturado en el clivaje y la desmentida, esto hiere elbasamento narcisista dejando un desgarro en la subjetividad, esaquello que no puede devenir s mismo, una falta a ser(Roussillon R. 1999, d)

    Este ltimo autor (idem, 1999, b, c) describe estas situacionescomo un estado de agona, el sufrimiento psquico de un sujetoconfrontado a una situacin extrema de muerte psquica3 , lavivencia es la de una situacin sin salida, sin lmites, quedesorganiza, ante la cual se carece de recursos internos y externos,de un estado ms all de la falta y la esperanza.

    Lo clivado tiende tambin a retornar, no lo har como loreprimido, pues carece de las posibilidades representativas de esteltimo, entonces, cmo retorna lo inconciente escindido? Me gustapensar siguiendo a Green A. (1990) que el retorno se hace en lasfronteras de lo psquico, el soma y el acto. Cuando la psiquisno tiene recursos propios, el propio cuerpo se convierte en unlugar donde se intenta ligar lo no representado, el cuerpo sesacrifica para mantener cierta homeostasis narcisista.

    Roussillon (1999, e) denomina ligazn no simblica primariasomtica a las manifestaciones somticas que no son el sustitutosimblico de lo reprimido, la falla en la posibilidad de establecercadenas representacionales bloquean dicha posibilidad, el cuerpoliga parte del exceso de excitacin no ligada, desprendida por laimposibilidad de traduccin y resignificacin de las marcasinconcientes escindidas, el soma actuara desconectado delprocesamiento psquico.

    Pensemos en Fabin, ese cuerpo diminuto, plido, desvitali-zado, que ha detenido el tiempocomo la muerte, la de lamelliza y todas las muertes vividas condensadas en sta.

    El acto nos introduce en la problemtica del dominio, en ladialctica pasivo-activo. El Yo cuando pueda tratar de ser actor,el sufrimiento padecido, no simbolizado, podr acudir al acto comoforma de dominio, efmero y fugaz, y por ello mismo devendr

    3 Concepto cercano a lo descripto por Bion como terror sin nombre y por Winnicotten miedo al derrumbe.

    Vivin Rimano

  • - 131

    compulsivo, retornar como alma en pena, se montar la escenade un sufrimiento sin nombre, o la de un vaco sin salida y sinesperanza. No es el vaco de la prdida, de lo perdido, del duelo,sino en el vaco de lo que nunca se tuvo. Es la imagen de Fabincolgado de los pretiles de un abismo al borde de la cada

    La bsqueda no es la de la muerte fsica (aunque sta puedafcilmente alcanzarlo), la palabra muerte condensa unamultiplicidad de experiencias mudas, los enigmas de la historia,los deseos filicidas de los padres, el vivirse como una cosadesubjetivizada, la falta de reconocimiento como un otro, eldesfallecimiento psquicoEs as como Fabin , y otros pacientescon los que me he encontrado donde lo inconciente escindido ylas fallas de simbolizacin muestran una fuerza inusitada, seexpondrn una y otra vez a situaciones extremas, donde ladesmentida de la muerte propia y del objeto se entronar comorecurso defensivo. Es atravesar la muerte acontecida y sentir quean se sigue vivo, la invulnerabilidad y omnipotencia narcisistaque esto otorga los sumerge en la fascinacin por el horror, laatraccin trasgresora frente al abismo de lo no representado quelos habita, se vuelven adictos a la vecindad de la muerte (JosephB, 1981).

    Solucin masoquista

    Y la sexualidad no es avara a la hora de prestar una ayudaenesta historia aparece una solucin erotizada, McDougall J.(1985) ha llamado neosexualidades a estas nuevas versionesde la sexualidad humana que condensan dramas arcaicos y ed-picos, el termino erotizacin parece obvio, pero si lo pensamosms detenidamente no lo es tanto, se erotiza el sufrimiento, eldolor, el odio pero la erotizacin puede explicarse tan fcil-mente a si misma?

    Un nio masturbndose compulsivamente en el pretil de unaazotea o colgado de un rbol, taconeando entre frgiles techos delataEl sufrimiento buscado, el sufrimiento padecido, la satis-

    Fotografas de la subjetividad al borde del abismo

  • 132 -

    faccin en la insatisfaccin, el papel del sufrimiento erotizado enel ser humano, son varios de los enigmas del masoquismo. Nosencontramos frente a un sobreinvestimiento masoquista de laexcitacin, ella desplaza al placer de la descarga atemperadainherente a la satisfaccin de la relacin objetal. En este escenarioel sujeto y los otros son meras cosas, la relacin objetal quedabloqueada, lo que equivale a un abandono del objeto, el sujetoqueda encerrado en una especie de autismo masoquista(Rosenberg B. 1991) girando alrededor de la excitacin en smisma, una especie de orgasmo del sufrimiento. Ya no es elmasoquismo guardin de la vida (Freud S. 1924) sino el maso-quismo mortfero (Rosenberg B., 1991), pues la vida se vuelveimposible sin el otro.

    Nuestro encuentro

    Lo escindido y no simbolizado del psiquismo no parecesentirse cmodo en un encuadre, buscar de una y otra formacuestionarlo, trasgredirlo, sacndonos a empujones de ese lugaraparentemente tranquilo de nuestra identidad: Fabin en variasoportunidades se expona desafiante o sigilosamente frente a men situaciones de riesgo, intentaba poner los dedos en los enchufes,se asomaba peligrosamente por la ventana, o a veces utilizandootros recursos era capaz de captar sutilmente cul era el objetoms querido para m del consultorio, lo agarraba inesperadamenteentre sus manos hacindome sentir que lo iba a dejar caer,estrellndose contra el piso.

    Pienso que inevitablemente deber transcurrir un tiempodonde la transferencia quedar parasitada por las identificacionesclivadas del paciente, porque ste no tiene otros recursos internosque los de hablar, escuchar y actuar a travs de stas.Faimberg H. (1993) seala en estos casos la importancia de laescucha de la escucha, jerarquizando la importancia de estaratentos no al contenido de lo dicho, sino a la forma en la quenuestros pacientes escuchan lo que nosotros sentimos que les

    Vivin Rimano

  • - 133

    decimos, o a quin escuchamos nosotros cuando el pacientehabla o acta.

    Recuerdo que una vez Fabin me contaba algoel tono desu voz abruptamente adquiri una entonacin francamentefemenina, yo le seal que l me haca escuchar a una nia queno era l..., al principio pareci sorprendido, pero rpidamenteme grit: Callate! Callate!... parecs una asesina como la deuna pelcula que vi en la televisin!... esto no me sirve para nada!,un silencio hermtico se elev como un muro entre nosotros, losent que se esconda agazapado detrs de ste

    Desprenderse de las identificaciones patgenas es un trabajoarduo y doloroso, su psiquismo se ha estructurado con ellas yperderlas lo expone a la indefensin y el desamparo absolutode la situacin traumtica de sus orgenes, amenaza viva y actualque lo acompaa, la asesinaque reaparece nuevamenteamenazando su existencia.

    Pero junto a este aislamiento protector que por momentosse instalaba en la escena, me ha llamado la atencin cmo unaparte de su Yo estaba permanentemente tratando de captarmis emociones, con una sutileza e intensidad que no deja desorprenderme. Es como si todo su ser se convirtiera en una especiede radar que busca descifrar qu estaba sintiendo, no es slo atravs de la mirada que parece lograrlo, su odo, su olfato, su piel,se convierten en antenas altamente especializadas. A modo deej.:darse cuenta si en un encuentro escriba ms que en otro, sisubrayaba algo, si haca algn movimiento o si me quedaba quieta,si era una quietud relajada o tensa, poder ubicar sin titubear en mibiblioteca cules eran los libros que yo ms lea, etc., etc.

    No lo considero como producto de ansiedades paranoides,aunque stas puedan estar muchas veces presentes, sino ms biena algo que siento como hambre del objeto. Una parte de l medesinviste, me vive como una cosa inerte e inservible, y otra,paradjicamente, me busca con desesperacin. En cmo podamosresponder a esta exigencia, por momentos vital, se juega laposibilidad de cambio.

    Winnicott ya sealaba la importancia de la respuesta del

    Fotografas de la subjetividad al borde del abismo

  • 134 -

    objeto en la situacin analtica, el objeto (analista) debersobrevivir a la destructividad del paciente, sin retraimiento, sinindiferencia y sin represalias. Si bien stas son condicionesimprescindibles, comparto con Rousillon R. (1999, f) en resaltarque en estas situaciones el analista no slo debe sobrevivir, debedar testimonio que vive activamente como otro-sujeto juntoa su paciente. Si el paciente siente odio, por ejemplo, no parecealcanzar con que no respondamos con ms odio o con indiferencia,la gama de lo que nuestra mirada puede decir-hacer es msamplia, puede mostrar angustia, temor, espanto, burla, sumisin,etc. Es a travs de esta mirada, que buscan con hambre, queel sujeto podr o no simbolizar lo que experimenta.

    La urgencia de nuestra respuesta no se deja hacer esperar, elsilencio elaborativo o las interpretaciones ms clsicas pierdenefectividad simblica, el riesgo de que cometamos una actuacinnos acecha, pues inconcientemente nos empujan a que hagamosalgo, nuestra palabra deber tener la fuerza del acto o el actodevendr interpretacin (Garca J. 2003). Agarrar fuertemente lasmanos de este nio, que estaba a punto de dejar caer ese objetoquerido, fue decirle te agarropara que tu existencia no vuelvaa nuevamente, la cada era una imagen fuerte quese me presentificaba reiteradamente a travs de sus actuaciones.

    Roussillon R. (1999g) plantea una idea interesante para pensarestas situaciones en la clnica: La imago maternal a la cual elergeno o primario confronta no es una imagosdica, es una imago fra, indiferente, desatenta. La respuestasdica, es testimonio de un investimiento, aunque sea, y es desde este punto de vista un mal menor frentea la amenaza de aniquilacin radical que representa laconfrontacin con lo mudo, la destructividad indiferente, queretorna pasionalmente, verdadera presentificacin de la pulsinde muerte, muerte de hecho, comprobada.

    Esto mismo, como lo expuse ms arriba, me lo enseFabin antes que Roussillon, y me siento de acuerdo con esta idea,slo que yo creo que en un inicio la imago materna indiferentees slo una experiencia sin palabras, sin representacin, que

    Vivin Rimano

  • - 135

    necesita ser construida como tal en el vnculo transferencial atravs del desencuentro y encuentro vivo con el objeto-analista,slo all podr simbolizar la ausencia de lo que nunca se tuvo.Slo despus que la imago materna indiferente adquiera formay palabra es que el paciente podr escuchar que la humillacinrepresenta tan slo el deshecho del deseo del otro que tanto anhela.

    Anhelo que dej en m el de no haber podido recorrer juntosese camino

    ResumenFotografas de la subjetividad al borde del abismoVivin Rimano

    A travs de un breve material sobre el encuentro con unpaciente de 9 aos intento hacer algunas reflexiones sobre el efectotraumtico en la construccin de la subjetividad, cuando sta seve sometida a los avatares de una situacin delirante parentalque borra la posibilidad de ser reconocido por el otro comosujeto. Las preguntas y enigmas del paciente sobre su existenciase condensan con las de su identidad sexual.

    Pienso sobre el inconciente no reprimido y sus efectos, lasactuaciones, el lugar del cuerpo, sobre el rol de lasidentificaciones patgenas y el masoquismo.

    SummaryPhotographs of subjectivity on the edge of an abyss.Vivin Rimano

    Through a brief clinical material of a nine-year-old patient Itry to reflect on the traumatic effect on the construction ofsubjectivity, when the latter has been subjected to the vicissitudesof a parental delusional situation which erases the possibility ofbeing recognized by the other as a subject. The patientsquestions and enigmas about his existence are condensed with

    Fotografas de la subjetividad al borde del abismo

  • 136 -

    those about his sexual identity. I make a series of considerationson the unrepressed unconscious and its effects, enactments, theplace of the body, the role of pathogenic identifications andmasochism.

    Bibliografa

    AULAGNIER, P. (1984). El aprendiz de historiador y el maestro brujo.Del discurso identificante al discurso delirante, Ed. Amorrortu, BuenosAires, p. 31-33.

    BADARACCO, G. (1985). Identificacin y sus vicisitudes en la psicosis.La importancia del concepto de objeto enloquecedor, Revista dePsicoanlisis v.42, n.3 Buenos Aires, p.495-514.

    FAIMBERG, H. (1993), A la escucha del telescopaje de las generaciones:pertinencia psicoanaltica del concepto. En Transmisin de la vidapsquica entre generaciones, Ed. Amorrortu, Buenos Aires, p. 133, p.81-85

    FREUD, S. (1924). El problema econmico del masoquismo. O.C. T. XIX,Ed. Amorrortu, Buenos Aires, p. 167

    GARCA, J. (2003). Cuando Eros tienta a Thanatos. RUP 97, Montevideo,p83-4.

    GIL, D. (1995). El Yo herido. En Escritos en torno al yo y al narcisismo,Ed. Trilce, Montevideo, p.112

    GREEN, A. (1990). La nueva clnica psicoanaltica y la teora de Freud.Aspectos fundamentales de la locura privada. Ed. Amorrortu, BuenosAires. p.55

    JOSEPH, B. (1981). Adiccin a la vecindad de la muerte. Rev. DePsicoanlisis, T. XLIV, N 2, APA, Bs. As., 1987, p.248-50

    MCDOUGALL, J. (1985). Teatros de la mente, Ed. Tecnipublicaciones,Madrid, p. 235 y sig.

    ROSENBERG, B. (1991). Masochisme mortifre et masochisme gardien

    Vivin Rimano

  • - 137

    de la vie. Monographies de la Revue Franaise de Psychanalyse, Ed.Presses Universitaires de France, Paris, a) p.84-5.

    ROUSSILLON, R. (1999). Agonie, clivage et symbolisation, PUF, Paris,a) p.161, b) p.19, c) p72, d) p.13, e) p.31 f) p. 175, g) p.161

    SCHKOLNIK, F. (2005). Efectos de lo traumtico en la subjetivacin.RUP 100, Montevideo, a) p.78

    STOLLER, R. (1986). La perversin y el deseo de daar. RUP N 64,Montevideo.

    Fotografas de la subjetividad al borde del abismo