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  • EL MATRIMONIO, EL CONCILIO DE TRENTOE HISPANOAMRICA

    POR

    MNICA GHIRARDI

    Universidad Nacional de Crdoba, Argentina

    ANTONIO IRIGOYEN LPEZ

    Universidad de Murcia, Espaa

    Este trabajo pretende indagar sobre la normativa tridentina acerca del matrimonio y laproblemtica en torno a la institucin matrimonial en la Amrica hispana. Se persigue sopesarel grado de observancia y cumplimiento de las disposiciones tridentinas y reflexionar sobre elxito, o el fracaso, del programa conformador de la organizacin social en Amrica emprendi-do por la Monarqua hispnica y la Iglesia catlica, en el cual el matrimonio era una pieza designificativa importancia. Fuentes de archivo inditas consistentes en Causas matrimonialesde separacin, nulidad e incumplimiento de promesa matrimonial correspondientes al tribunaldiocesano de Crdoba, en la actual Argentina, en el perodo 1688-1850, proporcionan ele-mentos de reflexin y anlisis.

    PALABRAS CLAVE: Concilio de Trento, matrimonio, divorcio, familia, historia social, Cr-doba-Argentina.

    1. INTRODUCCIN

    Afirma Jean Louis Flandrin que los matrimonios de otrora resultan incom-prensibles si se los encara como asunto puramente privado y que en las socieda-des monrquicas la institucin familiar tena caractersticas de institucin pbli-ca y las relaciones de parentesco servan como modelo a relaciones sociales ypolticas1. Desde los siglos bajomedievales, primero con las normas impuestas

    Revista de Indias, 2009, vol. LXIX, nm. 246Pgs. 241-272, ISSN: 0034-8341doi: 10.3989/revindias.2009.020

    1 Flandrin, 1979: 7-8.

  • por la Iglesia y ms tarde con la intervencin del Estado en esta materia, la cues-tin matrimonial, desde el espacio de la intimidad, fue introducindose en elmbito de lo pblico y as se mantendra, tironeada entre ambos aspectos2. Contodo, puede decirse que, desde entonces y hasta hoy, la institucin matrimonialha sido sinnimo de conflicto: algunos encuentros y muchos desencuentros, apesar de los intentos del Concilio de Trento de clarificar la situacin3.

    Esta inestabilidad fue la que se traslad a la Amrica colonial tras la con-quista espaola. Este trabajo pretende, en primera instancia, indagar sobre lanormativa tridentina sobre el matrimonio. Lo cual implica que haya que pres-tar atencin tanto a sus fundamentos medievales, muchos de los cuales perma-necern durante varios siglos, como a los problemas que rodearn la institu-cin matrimonial en la Amrica hispana. Un estudio de caso realizado a travsde expedientes incoados en el tribunal diocesano de Crdoba del Tucumn delperodo 1688-1850 proporcionar elementos de reflexin y anlisis. Todo loanterior persigue analizar el grado de observancia y cumplimiento de las dis-posiciones tridentinas y reflexionar sobre el xito, o el fracaso, del programaconformador de la organizacin social en Amrica emprendido por la Monar-qua hispnica y la Iglesia catlica, en el cual el matrimonio era una pieza ms:la fundamental?

    2. LA FAMILIA Y EL MATRIMONIO PARA LA IGLESIA

    Durante la Edad Media, el matrimonio fue competencia exclusiva de laIglesia; ningn poder seglar le discuti su autoridad ni su doble monopolio, ju-risdiccional y legislativo4. Por consiguiente, las polmicas tuvieron lugar en suseno. Las principales diferencias tericas haban surgido entre los canonistasde la escuela de Bolonia y los telogos de la escuela de Pars, sin olvidar queaun dentro de cada uno de estos grupos tampoco el discurso era nico. El pun-to de friccin se encontraba en el tema de la significacin y la formacin delvnculo. Los telogos, inspirados en la tradicin jurdica romana, sostenanque era por el consensus, el consentimiento de los esposos, cuando se realiza-ba el sacramento5. En cambio, para los canonistas de Bolonia mediante la co-

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    2 Aris, 1987b: 189-228, en especial, 214.3 Candau Chacn, 2006: 175-202. En cualquier caso, son numerosos los trabajos que han

    tratado sobre esta temtica en la Amrica colonial; slo a ttulo de ejemplo pueden mencionar-se: Lavrin, 1991. Ghirardi, 2004; 2005. Ortega Noriega, 2000.

    4 Gaudemet, 1993: 165-171. Brundage, 2000.5 Pedro Lombardo y, luego, Huguccio sostuvieron que el consentimiento era principio ori-

  • pula, la consumacin carnal, se completaba la doble significacin del matri-monio: la del alma fiel con Dios, y la de Cristo con la Iglesia6.

    Estas diferencias proporcionaron todo un vocabulario que habra de triun-far en los aos y siglos venideros y que tena que ver con las distintas etapaspor las que atravesaba el vnculo matrimonial7. De este modo, cabe hablar dematrimonium initiatum para los esponsales, son las palabras de futuro, merointercambio de consentimientos; matrimonium ratum para las palabras depresente, momento en que quedaba creado el vnculo; y matrimonium con-summatum para la unin sexual, cuando pasaba a ser indisoluble8. Se fusiona-ban as las teoras consensualistas y copulativas9.

    Aunque ya en la poca del apogeo escolstico qued fijado que el matri-monio era un sacramento10, habr que esperar al Concilio de Florencia de1438, para encontrar una declaracin explcita del Magisterio sobre el sacra-mento del matrimonio11.

    Pese a todo, seguan existiendo notables desavenencias: los elementos cons-titutivos del sacramento del matrimonio (materia, forma y ministros); la conce-sin de la gracia; la teora de los impedimentos; la indisolubilidad del matrimo-nio; y, sobre todo, las controversias sobre la libertad de los contrayentes y elconsentimiento familiar con el grave problema aadido de los matrimoniosclandestinos, convertidos ya en una autntica plaga social12, por lo que empeza-ron a ser condenados de forma reiterada en los snodos y concilios provincia-les13. Fue tal la inseguridad jurdica que origin el extenderse los matrimoniosclandestinos que la cultura jurdica europea comenz a subrayar el aspecto p-blico del matrimonio14. Como bien dice Kamen, antes del siglo XVI la institu-cin del matrimonio pareca encontrarse en un estado de gran confusin15.

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    ginario y causa eficiente del matrimonio: Rincn, 1971: 182-189 y 237-243. Gaudemet, 1993:204.

    6 Rincn, 1971: 219.7 Anticipado por Graciano y fijado por Enrique de Susa, el Hostiense.8 Gaudemet, 1993: 207.9 Rincn, 1971: 386-390. El consentimiento es un elemento necesario y suficiente para

    constituir esencialmente un matrimonio. La cpula carnal no aade nada sustancial al ser ma-trimonial. No obstante, sus mltiples implicaciones jurdicas hacen de ella un elemento insos-layable, adems de aadir una mayor perfeccin al matrimonio pues significa la unin por lacarne de Cristo con la Iglesia.

    10 Gaudemet, 1993: 205-221. Rincn, 1971: 123-251 y 279-369. Tejero, 1971: 20 y 100.11 Tejero, 1971: 101-103. Jedin, 1975: III/221.12 Gaudemet, 1993: 221-272. Carreras, 2002: 83.13 Aznar Gil, 25 (Madrid, 2003): 189-214. Tejero, 1971: 99.14 Carreras, 2002: 81.15 Kamen, 1998: 262.

  • Ante la ofensiva de las iglesias reformadas que negaron el carcter sacra-mental del matrimonio, la respuesta catlica fue diversa y, en ocasiones, difu-sa16. Al inicio del Concilio de Trento, la fundamentacin teolgica era dbil yadoleca de unidad, lo que se traduca en una gran inseguridad acerca de la teo-loga sacramental; por todas estas razones, no puede sorprender el hecho deque la cuestin del sacramento del matrimonio fuera una de las ms debatidasen el Concilio, aunque al final hubiera unanimidad prcticamente general17. Elmatrimonio es sacramento de la nueva alianza no por la nueva institucin deCristo, sino por introduccin del matrimonio unitario, que representa la uninde Cristo y de la Iglesia y posee una promisin de gracia; la sacramentalidades la razn ltima de su indisolubilidad18.

    A pesar de lo cual, no acabaron aqu las controversias. El centro de la dis-cusin giraba en torno a los matrimonios clandestinos19, puesto que del trata-miento que de ellos hiciera el Concilio se desprendera la labor reformadora entorno al matrimonio. Cuestin que habra de girar sobre tres ejes: la publici-dad, la celebracin y el consentimiento paterno, causa de numerosos conflictosfamiliares20. Sin embargo, la solucin no era sencilla pues invada a los padresconciliares un doble temor: innovar y reformar demasiado, puesto que se po-dra cuestionar la Tradicin y, lo ms peligroso, acercarse a las posturas de losprotestantes21. La solucin habra de venir del clebre decreto de reforma, queno dogmtico, Tametsi.

    En efecto, lo que el Concilio aprob fue el reconocimiento expreso del po-der de la Iglesia de establecer y declarar impedimentos matrimoniales, ascomo la jurisdiccin eclesistica en materia matrimonial22. El decreto Tametsidebe contemplarse como una solucin de compromiso ante el grave problemade los matrimonios clandestinos declarados nulos a partir del Concilio deTrento a diferencia de los celebrados sin el consentimiento de los padres,prohibidos pero tolerados y con validez cannica y el remedio de dar la ma-yor publicidad posible a los enlaces. As, siguiendo lo dispuesto en el Concilio

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    16 La mejor muestra sera el pensamiento de Erasmo de Rotterdam quien, sin negar la sa-cramentalidad, expona varias objecciones: Tejero, 1971: 172-182; Jedin, 1975: 220. Watt,2002: 206-207.

    17 Jedin, 1975: 217-245.18 Jedin, 1981: 152-153.19 Ya se trate de los efectuados sin el consentimiento paterno de los cnyuges como de

    aquellos que se realizaban sin testigos y sin el consentimiento de la Iglesia: Jedin, 1975: 225.20 Je

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