barroco teatro y ceremonia

Author: andy-chacon-alvarez

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Revista de la Facultad de Geografa e Historia, nm. 2, 1988, pgs. 111-138

Teatro y Ceremonia: algunos apuntes sobre las exequias barrocasVICTORIA SOTO CABA

En el Dizionario delle Belle Arti del Disegno, Francesco Milizia defini la voz catafalco como un mausoleo efmero para pompa fnebre, definicin clara de lo que, desde el siglo xvi, significaba tal trmino, pero aada adems el siguiente comentario:Catafalco es una fnebre gratitud para un difunto merecedor. Debe servir pues para un compendio de sus principales acciones expresadas con claridad, para excitar el dolor y la tristeza por su prdida. No caprichos, ni bromas de oro, plata y de brillos, ni otras frivolidades. Unidad y simplicidad. Una pompa fnebre no es una fiesta teatral, no admite exageraciones, jactancia y mucho menos falsedad'.

El texto resulta de lo ms significativo para comprender la trayectoria final de un gnero decorativo caracterizado, durante todo el barroco, por la grandilocuencia y la retrica. Ambos rasgos, presentes todava en los aparatos escenogrficos de la segunda mitad del siglo xviii, sern el blanco de las criticas que, como la citada, reclaman un carcter ms austero para las celebraciones y sus decorados. Milizia vuelve a formular, en su obra Del Teatro, un ataque a las fantasas desbordadas de ciertos arquitectos escengrafos de la poca, pero en este caso el terico va ms all de calificar los escenarios efmeros de frivolezze o jattanza al escribir que stos son producto de artistas que... hanno... abbandonato il fondamento dell'arte, si son dati alia bizarra, sfoggiando fantsticamente ne'piu grande ghiribizzi, trabiccoli, centinamenti, tritumi, trafori, e in ogni sorta di stranezza...^.' BASSANO, 1797, tomo II, pg. 170.

' Trattato Completo. Frmale e Matehale Del Teatro, Venecia, 1794 (ed. facsmil de Forni Editore, Bologna), cap. X, pg. 70.

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Sin embargo, no son las criticas a las escenografas tardobarrocas el aspecto que nos Interesa destacar en este trabajo, sino la relacin entre ceremonia y teatro, dos nociones que Milizia parece definir por separado -y por primera vez- al asegurar que una pompa fnebre no es una fiesta teatral. La frase merece inters pues refleja una divisin neta entre dos palabras, ceremonia y teatro que, durante siglos, estuvieron unidas y en el xviii adquieren el valor de categoras autnomas al responder a fenmenos cada vez ms dispares, tanto artsticos como literarios. Pero tambin la afirmacin del terico manifiesta que todava, en su poca, la escenografa prestaba un evidente sentido teatral a cualquier acto festivo o celebrativo. Fiesta y teatro estaban todava en conexin a pesar de que las actuaciones teatrales residan ya en un marco muy preciso y no respondan al esquema de la fiesta. Algunos trabajos intentan sealar el error de aplicar indiscriminadamente una ptica teatral, que en realidad es nuestra concepcin del teatro, a acontecimientos tan diversos como son los eventos festivos de los siglos XVI y xvii^, sin embargo es indudable que existi una relacin muy estrecha, una identificacin que ha originado mucha historia acerca de la teatralidad de una cultura y en torno a los evidentes rasgos teatrales del barroco". Fue, quiz, en la ceremonia de exequias, en las pompas fnebres de prncipes, reyes y altos dignatarios donde tal identificacin aparece de forma clara y explcita, donde la celebracin asume datos teatrales y donde las categoras de fiesta y teatro se diluyen y se integran para convertirse en un nico espectculo, en aquella fiesta teatral repudiada por Milizia y, sobre todo, por la nueva sensibilidad que, sobre la muerte, se gesta en la segunda mitad del siglo xviii. En el mbito cortesano del barroco, la pompa fnebre fue la trayectoria final de un fasto que reivindicaba la legitimidad poltica e histrica de! difunto, pero tambin la continuidad de su poder, fuera prncipe, rey o pontfice. Los funerales reales tomaron un papel de particular relevancia puesto que manifestaban visual y conceptualmente una poltica que haba sido afirmada ya en los nacimientos y bodas, en los recibimientos o entra-

^ En el intento por delimitar dos categoras distintas, fiesta y teatro, destaquemos el articulo de Ferdinando TAVIANI, La testa recisa, o il teatro (La "Sciomachie" di Rabelais, e note), Biblioteca Teatrale. Riviste trimestrale di studi e hcerche sullo spetaccolo, r\ 15-16, 1976, pgs. 16-48; tambin el profesor DEZ BORQUE analiza los puntos de encuentro y las fronteras de los espacios en Relaciones de teatro y fiesta en el Barroco Espaol, Teatro y Fiesta en el Barroco. Espaa e Iberoamrica, Barcelona, ed. del Serbal, 1986, pgs. 11-40. Entre los trabajos ms conocidos cfr. Emilio OROZCO, El teatro y la teatralidad del Barro* co, Barcelona, 1969; Manierismo y Barroco, tVladrid, 1975, asi como J.A. M ARAVALL, La cultura del Barroco, Barcelona, 1975.

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das, en todos los actos solemnes o festivos, pblicos o privados. Era el eslabn que abra y daba paso a un nuevo ritmo de vida y que, a travs del fasto, permita continuar la propagacin de un soporte ideolgico, originando unas mismas manifestaciones culturales para un mismo espectculo, aquel que afirmaba un mismo sistema poltico, social y religioso. Los mensajes fueron similares tanto si se trataba de la entrada victoriosa de un rey, como de su muerte y su funeral. Todo ello era una fiesta, un instrumento de ostentacin y la proyeccin de un poder^. En Espaa, al igual que en otros pases, un tipo de fuentes, principalmente impresas, permiten conocer las peculiaridades del gran esplendor de los funerales regios. Se trata de las denominadas Relaciones, crnicas que narran las honras y exequias celebradas por las distintas ciudades e instituciones y que describen con suma atencin los aparatos y decorados ficticios. stos eran levantados con gran esfuerzo econmico cada vez que se requera una demostracin de exequias, acto que responda ms a una pragmtica soberana que a una voluntad sincera de duelo. Por regla general, las exequias se celebraban al cabo de varios meses de enterrado el monarca, tiempo que permita un amplio desarrollo para los preparativos artsticos y los trabajos escenogrficos. El lugar del acto fnebre, casi siempre la iglesia, deba quedar completamente transformado. Puede decirse que la escenografa como disciplina, culminar su propio objetivo artstico al transformar el interior del templo en una verdadera escena, en un autntico teatro, trmino que, durante el barroco, adquiere una significacin mucho ms amplia que la que hoy en da le adjudicamos. Si nos atenemos al Diccionario de Autoridades, teatro era el sitio o paraje en que se juntaba el Pueblo a ver algn espectculo o funcin, el concurso de los que asistan o, en sentido metafrico, alguna cosa expuesta a la estimacin o censura universal. Como seala el profesor Don Julin Gallego, al referirse al ttulo de Teatro en los libros del Siglo de Oro, la palabra representaba, por extensin, toda plataforma erigida para cualquier celebracin poltica, litrgica o incluso penal^. En este sentido, las metforas en torno al gran teatro del mundo asumen muy bien esa amplitud de significaciones con una dimensin que auna la magnificencia de una poca como escenario de una culturad

^ Vase el Catlogo de la Exposicin Florencia y La Toscana de los Medicis en la Europa del Quinientos, El poder y el espacio. La Escena del Principe, s.a., s.l. * Julin GALLEGO, Visin y smbolos en la pintura espaola del siglo de oro, Madrid, 1972, pg, 82. ' Sobre este tema en particular vase el artculo de Silvia CARANDINI, "Roma, Gran Teatro del Mondo. Festa e societ nal XVII seclo, Ricerche di Storia dell'Arte, n 1-2, 1976, pgs. 71 y ss.

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El decorado levantado en las parentaciones reales no slo ofrece una representacin iconogrfica de la imagen monrquica, sino que propone una dimensin simblica nueva y distinta para el templo. Las Relaciones sobre Honras son testigos de esa transformacin. Con ampuloso estilo oratorio, metafrico y culterano, caracterstico de este gnero literario, la exaltacin al rey se desarrolla en torno a una serie de tpicos, cuyas sutiles variaciones responden a los intereses y a los propios cambios polticos operados en la evolucin histrica. La apologa y la propaganda dinstica se traduce igualmente en la descripcin del catafalco y de todo el decorado efmero. En algunas ocasiones, las crnicas presentan estampas grabadas de aquellos aparatos y, en menor medida, insertan planos para situar la distribucin y la colocacin del pblico. Las Relaciones, pues, son eco de la mutacin operada en el interior de la iglesia al relatar adems toda la trayectoria del acto fnebre. Por un lado, las vsperas y vigilias; misas, msica y coros; oraciones y sermones, todo un conjunto de gestos y actuaciones teatrales que la propia Iglesia asuma en su liturgia. Por otro, el protocolo y la ceremonia, al sealar el papel de los altos estamentos invitados que, por su disposicin y colocacin segn la etiqueta, determinaba un escenario especial para la representacin fnebre. En definitiva, toda una serie de piezas que desarrollaban la funcin dentro de un nuevo marco, efmero y provisional. De la misma manera que sera errno considerar la escenografa como un ente visual completamente aislado del texto de la representacin dramtica, es necesario plantearse la relacin existente entre la decoracin efmera y la literatura de las Relaciones al margen de la credibilidad que tal prosa panegrica pueda tener. Las Relaciones son adems de la clave interpretativa del aparato efmero, el texto de una representacin que invita a imaginar el marco escnico de aqulla. Si nos detenemos en los mismos encabezamientos de estos libros encontramos ya un cercano aire con la representacin teatral: Llantos Imperiales de Melpomene Regia..., Teatro Augusto de el Amor y de el Dolor..., El Sol eclipsado antes de llegar a su Zenit..., Espaa llorosa sobre la funesta Pyra..., Pantheon de el Sol, Machina Sepulchral..., Gemidos de la Lealtad, Triumphos de la Gratitud..., Minerva llorosa a impulsos de la Razn..., Llanto de la Fama..., etc. ttulos que en nada estn alejados con los que encabezan la produccin dramtica de la poca y que son comunes a toda literatura laudatoria de carcter fnebre. Hiprbole o exageracin son las constantes de las descripciones de honras de la segunda mitad del siglo xvii y de la primera mitad del xviii. Sin embargo, no es nicamente el estilo de la prosa la caracterstica que permite vislumbrar una afinidad entre los dos gneros literarios.

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"...fue el lugar y Religioso Theatro en donde se celebr la solemne accin fnebre... Los autores de estas narraciones califican al templo como el teatro que ensaaba la vanitas barroca al colectivo de fieles y que avisaba que entrando en aquel funesto teatro se contristaran, porque en l se representaba la muerte. Bialostocki ya seal que los funerales barrocos no fueron ms que representaciones ostentosamente dinmicas y decorativas de la vanitas^, sin embargo aquellas pompas tuvieron un marco y un objetivo muy preciso: la iglesia y el pblico; de ah que los cronistas utilicen todo tipo de sinnimos para expresar un mismo fin: demostracin doliente, religioso y fnebre teatro, representacin, argumento... palabras que dejan clara la vertiente escnica de las exequias. Las catedrales de las ciudades, las iglesias de las villas, la capillas de colegios e instituciones reales, los teatros de las Universidades fueron los lugares ms idneos para estos actos luctuosos. Un ejemplo, entre tantos, fue el de la corporacin municipal mallorquna que, para las honras de Carlos II, no encontr digno competente Teatro, de la Augusta Trgica Representacin que esperava verse que su catedral gtica^. En otro caso, el de la Universidad de Zaragoza, se sigue la tradicin de celebar los sufragios en su propio teatro universitario, con motivo de la muerte de la primera reina difunta de la dinasta Borbn, Mara Luisa Gabriela de Saboya (1714). El autor de la Relacin seala que este teatro universitario nunca consigui ms el fin de su ereccin, que en esta pompa'", pues como aos ms tarde se menciona, con ocasin de las honras de Felipe V (1746), en l se poda por su disposicin de Tribuna, y grada, acomodar mayor concurso". ...supo el arte desmentir estos defectos, reducindolos con buen orden... Los autores de las Relaciones, ampulosos y reiterativos hasta la saciedad, pormenorizaron todos los detalles de las arquitecturas levantadas en" Jan BIALOSTOCKI, Estilo e Iconografa. Contribucin a una ciencia de las artes, Barcelona, Ariel, 1973, pgs. 187 y ss. ^ Real Pompa Funeral, que a las Augustas Cenizas, y Amables Memorias de el Catlico Rey... D. Carlos Segundo... En el Reyno de Mallorca... de el Ao 1700... En Mallorca... Ao de 1701. ' Blas Antonio DE NASARRE, Funeral hecho a la Gloriosa Memoria de la Reyna... Mara Luisa Gabriela de Saboya. Por la Universidad y Estudio General de Zaragoza... En Zaragoza... Ao de 1714... pg. 10. " Manuel Vicente ARAMBURU DE LA CRUZ. Minen/a llorosa a Impulsos de la Razn, y la

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las naves y distintas partes del templo, aunque es el tmulo el elemento ms considerado por sus dimensiones y espectacularidad. Antes de cualquier digresin sobre el aparato efmero, los cronistas no olvidan hacer alguna referencia al decoro artstico de la iglesia o a sus caractersticas arquitectnicas. En este sentido, predominan las alabanzas a las excelencias del edificio. Todos los templos son suntuosos y capaces para albergar la funcin y la gran estructura del tmulo, como la catedral de Barcelona -Templo sino el Mayor, uno de los ms grandes y autorigados de Espaa. Fbrica verdaderamente Real y de pensamientos grandes...'^- o la de Granada, siempre descrita en las Relaciones sobre exequias que realizaba la ciudad para que con mayor facilidad se comprehenda el adorno instalado en ella. As, Jos Mena, cronista de las exequias de Carlos II en la Real Capilla granadina, relata la historia de la fbrica -arquitectura que el tiempo dispensa sus injurias- para resaltar su puerta, adornada de maravillosa arquitectura mosaica o su magnfico retablo, de arquitectura compuesta... del insigne Artfice Philipo de Borgoa...^^. A pesar de las excelencias artsticas de las iglesias o catedrales, el asunto de la celebracin necesitaba de otro tipo de decoro, por ello este da qued oculto para no embarazar la mayor atencin, no permitiendo, ni an la luces al Sol..., vistiendo de luto la ms recndita ^/aldosa...^^ Las crnicas adjudican a los artfices del decorado la necesaria cubricin. El artista desminti sus paredes con preciosas, si bien melanclicas telas, que descendan de la cpula a besar el enlutado pavimento. Esta era exactamente una de las finalidades de la utilizacin escenogrfica: desmentir y tapar la arquitectura real. Se plantea, pues, un problema involucrado en la crtica artstica del momento. Dentro de la farragosa prosa de las Relaciones se manifiesta el ataque o la aceptacin de los distintos estilos arquitectnicos, de manera que en esta literatura, cronolgicamente muy amplia, se perfila una reflexin ms del pensamiento arquitectnico del barroco. Pese a las fuertes dosis de subjetividad que entraan estos libros, el posible debate no se

Lealtad. Reales Exequias, con que la Universidad y Estudio General de Zaragoza... lamenta la muerte de... Phelipe V... Ao de 1747... En Zaragoza..., pg. 35. '^ Francisco GARRIG, Panegyrico Funeral, en las exequias de... Doa Mariana de Austria... que celebr la excelentissima ciudad de Barcelona... Con licencia en Barcelona... por Thomas Loriante Impressor. " Josep MENA Y MEDRADO, Reales Exequias por la Catlica Magestad de... Don Carlos II... que dedica la Muy Noble, muy Nombrada, muy Leal y Gran Ciudad de Granada... en los dias tres y cuatro de Dizimbre de 1700. " Oficios Funerales, con que dio seas de sentimiento en la muerte de la Reyna... Mara Luisa de Orleans, La Venerable Orden Tercera de Penitencia... en esta Imperial y Coronada Villa de Madrid... Con licencia. En Madrid: Por Juan GARCA INFANZN, pg. 7.

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dirige tanto a lo efmero, fruto de los cnones artsticos del momento, como a la alabanza o a la crtica que se establece en los distintos comentarios del edificio o de las iglesias elegidas para la funcin. No siempre el interior del templo era desmentido con lutos y tapices. Muchas veces se dejaba al descubierto ciertas partes, retablos, capillas etc.. Es significativo lo que nos dice la Relacin de las exequias de Fernando VI a instancias de la Hermandad del Refugio en Madrid, el ao de 1760. El lugar fue la iglesia de San Antonio de los Alemanes y qued toda cubierta de bayetas y colgaduras: el atrio, el prtico y el pavimento. Se levantaron tribunas para los msicos e invitados, pero dessando essenta la magnfica Pintura del Templo, que por tan preciosa, no pareci correspondiente cubrirla^^ Si bien casi siempre son loas a la iglesia elegida, en algunas crnicas encontramos una sincera crtica arquitectnica. Es muy revelador seguir la trayectoria a la iglesia de Santiago de los Espaoles, donde la embajada y subditos celebraban exequias por todos los monarcas hispanos. En este caso, la Relaciones indican las pequeas dimensiones de la iglesia, un aspecto que los cronistas sealaban para estimar, por un fenmeno de contraposicin, la magnitud de proporciones del adorno efmero. As esta iglesia no contaba con una disposicin clara, es pequea, y no tanto por la estrechez del sitio, quanto por la disposicin de su fbrica que da poca comodidad para levantar el tmulo^^. Se trataba de una iglesia gtica cuya fachada principal daba a la Sapienzia y la otra a la plaza Navonna. Si partimos de la descripcin que Prez de Ra realiz en el libro de honras de Felipe IV (1666), momento de mximo desarrollo artstico barroco, la iglesia de Santiago es considerada como arquitectura antigua y desproporcionada. No obstante, el cronista salva aadidos posteriores de ciertas capillas de bien ordenada fbrica y de excelentes mrmoles^^ No sern tan benvolos los sucesivos comentarios. En 1724 y 1746, honras de Luis I y Felipe V, coincidiendo con las realizaciones del barroco clasicista, la iglesia responde al tosco orden gtico y aunque es de piedra no tiene hermosura alguna^^; ms duras fueron las frases impresas en el libro de exequias de Carlos III (1789): templo por su construccin el ms'^ Relacin de las IVIagnificas Exequias que celebr por el rey... Don Fernando Sexto... La Santa Hermandad del Refugio y Piedad de esta corte... En Madrid... Ao de 1760, sin paginar. '^ Antonio PREZ DE RA, Funeral hecho en Roma en la Yglesia de Santiago de los Espaoles a 18. de Diciembre de 1665... A la gloriosa Memoria... de D. Felipe Quarto el Grande... En Roma, pg. 35. ' ' Ibidem, pg. 31. '" Relacin de las Reales exequias hechas en Roma a la Magostad Catlica del Rey N.S. Don Phelipe V... En Roma... MDCCXLVI.

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desacomodaoo, feo y quasi brbaro. No es de ningn orden de Arquitectura: ningn miembro corresponde a otro: no se descubre en l la menor proporcin arquitectnica...'^. En una poca en que los resultados de las ideas neoclsicas han quedado plasmados en la produccin arquitectnica de toda Europa, habra que pensar que el ataque no iba dirigido tanto al estilo tosco del gtico como a la mala representacin que la Nacin Espaola tena en Roma. Para evitar una imagen pobre en una demostracin, cuya intencin era tributar honores postumos al difunto a la vez que adular al ms alto estamento de la pirmide social, la escenografa prestaba su autntica circunstancia provisional y transitoria que, en pocos das, transformaba las superficies de la iglesia en un nuevo, hermoso y magnfico templo. No hay pudor alguno en estas fuentes a la hora de declarar la verdadera condicin imitativa de los trabajos realizados: siendo las pilastras de la iglesia... de forma gtica, para cubrir su rstica y antigua estructura se hicieron otras tantas pilastras de madera, que las hermoseaban2. Condicin que jams desmereca con respecto a la realidad y que poda engaar al espectador sobre la verdadera naturaleza de sus materiales, equvoco que se convierte en tpico de la crnica, como el siguiente comentario acerca del aparato fnebre en la catedral de Toledo por Luis I (1724): Se esmer en su dibujo tan valiente, y tan equivocado, que era difcil distinguir a la vista quales eran los que abultava el engo, quales los que pint latabla2\ Pintura, tapices y toda clase de omamentos suntuarios intervienen para favorecer el equvoco: mrmoles y jaspes, oro y plata brillaban en los armazones hechos de madera, en los lienzos, en los estucos y modelos de pasta. De madera se eriga el tmulo, se cubran pilares y se tapaban imperfecciones. La pintura se ocupaba de mutar este material deleznable por otro aparentemente noble y magnfico: daba vida a las figuras corpreas del tmulo, a las grandes acciones del difunto en las telas y lienzos que de aqul colgaban, declinndose para hacer coherente el programa iconogrfico con toda una literatura adjunta, emblemas, empresas y jeroglficos principalmente, dispersados por todo el mbito del templo^^.

'^ Relacin de las exequias que celebraron los Espaoles en su Yglesia de Santiago en Roma a la Memoria del Rey Carlos III... En Roma, MDCCLXXXIX, pg. V. ^ Relacin de las Exequias que a la Magestad del Rey Catlico D. Fernando VI se hicieron en la Real Yglesia de Santiago de los Espaoles en Roma... Con licencia en Roma, MDCCLX, pg. XXXI. ^' Pantheon de el Sol, Machina Sepulchral. Demostracin Luctuosa que la Imperial Toledo Execut Llorosa, construy Liberal y ofreci Amante a las Memorias, sepultadas nunca de el Joven Prncipe Nuestro Seor, y rey Don Luis Fernando... En Toledo. Ao de 1724... ^^ Sobre esta produccin, vase el citado libro de Julin GALLEGO.

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Grandes tapices escondan muros, puertas y ventanas, un dosel flotante, generalmente bajo la cpula del crucero, coronaba el fnebre mausoleo, y bayetas y alfombras tapizaban todo el pavimento; de la misma manera se enlutaban tribunas y bancos -fue preciso vestirla de luto, para que luciese ms- para que no se advirtiera ni un resquicio de luz. sta quedaba bien distribuida a base de hachas, velas y bujas que tenuemente, sobre candelabros y cornucopias, resaltaban las partes que ms interesaban, los dorados de las cornisas, los verdes, azules y morados de estas envolturas arquitectnicas, las banderas, armios y gasas que pendan de los tapices, etc.... Pero la acumulacin de luz, a base de cera, se centraba en torno al tmulo con el fin de que quedara perfectamente visible a los espectadores. La transformacin en algunos casos afectaba al prtico y fachada del edificio y, como si de un cartel anunciador se tratara, su decoracin invitaba al pblico a ver lo que hava de nuevo en la Yglesia y que advirtiesse con dignidad a los que pasaban por la calle la augusta funcin que se celebraba dentro. ...confundan con la diversin a la congoja... La novedad era la causa de esta espectacin que haca de la iglesia un verdadero lugar escnico. El cambio radical de la arquitectura, su contenido iconogrfico junto con la exposicin de adornos suntuosos -cetro y corona en el tmulo, como insignias de la majestad; telas ricas y bordadas; en los altares joyas, cruces de materiales nobles y piedras preciosas... -declaraban el momento de mximo esplendor del templo. El decorado converta la iglesia en un compuesto de bien ordenadas obscuridades, y resplandores, que entristeciendo agradaban, y agradando entristecan^^. La insistencia en tratar de conjugar las dos impresiones -juntanto lo triste con lo magnfico- hay que ponerla en relacin con la importancia que adquieren los sentidos, sobre todo la vista, en las manifestaciones culturales del Barroco: hizo a los ojos tan agradable la tristeza..., solamente la vista poda gozar de sus perfecciones.... Por otro lado, la oscuridad de las naves de la iglesia por las bayetas, tapices y doseles -la obscuridad de los lutos y clausura de las ventanas, sin ms luz que la que dan dos Achones- daba pie a que los autores exageraran an ms las identificaciones con el templo: un pavoroso y

'^ Juan Gaspar DE CAAS Y TRUXILLO, Exequias en Roma a la Magostad Catlica del Rey Nuestro Seor D. Luis Primero... En Roma... MDCCXXV, pg. XIX.

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triste tribunal, una negra noche de dolor..., un lucimiento melanclico... La alternancia en la utilizacin del oro y del negro engaaba, confundan con la diversin a la congoja. Pero este equvoco, que es otra cualidad inherente de la escenografa de las arquitecturas efmeras, era un juego necesario para unir los polos opuestos, lo melanclico del motivo con lo agradable del arte; para que lo melanclico y triste del aparato no atemorzase, ava tambin lo festivo y alegre con tan peregrino enlace, que embelesaba al mirarle^". Agrado y tristeza eran dos sensaciones que el cronista deba de justificar, pues el costoso decorado estaba motivado por un sentimiento exigido de afliccin, suceso que deba celebrarse con la mxima pompa y magnificencia. La conjuncin de conceptos dispares tiene un reflejo paralelo en la propia leccin iconogrfica que propagaban las funciones fnebres. No hay que olvidar que la misma distribucin de ornamentos macabros, esqueletos en el tmulo y tibias y calaveras por todo el entorno de los muros, se articulaba con estatuas de las Virtudes, mensajes paradigmticos pertenecientes al gnero emblemtico, exaltadas inscripciones al monarca y a sus hechos histricos. La vanitas barroca era la representacin de dos polos opuestos: la vida y la muerte, como tambin lo fueron estas funciones, la exaltacin de la vida de un monarca ya difunto^^. Si los mismos cronistas son conscientes del fenmeno de la integracin de las artes -definido muy bien por el profesor D. Antonio Bonet como summas visuales^^- al relatar las distintas intervenciones de las denominadas artes liberales y mecnicas, no olvidan reflejar la tan mencionada literatura emblemtica, fundamental pasaje para la compren'" En Relacin de las Reales Exequias hechas en Roma a la Magestad Catlica del Rey N.S. Don Phelipe V... op. cit. ^^ BiALOSTOCKi comenta la diferenciacin de los tres grupos de smbolos que estableci Bergstrom en su trabajo sobre la naturaleza muerta, smbolos que tienen una perfecta correspondencia con los que hallamos en las descripciones de las pompas fnebres: smbolos de la mortalidad humana (esencialmente la representacin del esqueleto, del reloj de arena, etc.); smbolos de la resurreccin de la vida eterna (quedan inscritos en el programa con una serie de yuxtaposiciones religiosas y mitolgicas y con carcter alegrico) y, por ltimo, los smbolos de la existencia terrenal. Estos son divididos en tres tipos: la vita contemplativa al que pertenecen la literatura, las ciencias y las artes (es decir, el aparato escenogrfico), la vita practica o las joyas que aluden a la riqueza y al poder (las denominadas insignias de la majestad: cetro, corona y espada) y la vita voluptuaha o toda clase de objetos relacionados con los placeres sensuales (en donde slo nos arriesgamos a incluir la msica y coros, incluidos en el ceremonial litrgico), cfr. Jan BIALOSTOCKI, op. cit., pg. 198. ^^ cfr. Antonio BONET CORREA, La fiesta barroca como prctica del poder, Divi/an, n 5/6, Zaragoza, septiembre, 1979, pgs. 53-85. Ver adems, del mismo autor, Arquitecturas efmeras. Ornatos y Mscaras en Teatro y Fiesta en el Barroco, op. cit., pgs. 41-70.

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sin del contenido de este escenario y cuya importancia estaba bien patente al quedar impresa casi siempre en los libros estudiados^''. El carcter teatral estaba tambin originado por esa unin entre la representacin muda y congelada de las figuras y del rasgo de los pinceles y los mensajes proclamados en las poesas, lemas e inscripciones. "...Llenaron de tanta Magestad aquel Teatro, que pareci se transmutaba de Funeral en obstentoso Teatro de la Grandeza y Gloria del Difunto... Est muy lejos del deber a los muertos el ser modestos con ellos... escribi el padre Menestrier en su Tratado Des Decorations Fnebres al referirse a las honras de los grandes prncipes^^. La frase cuaj como un dogma y fue proclamada de muy diversas formas por los panegiristas. Para Juan de Vera Tassis, autor de una de las Relaciones ms afortunadas del siglo xvii, las pompas fnebres quedaban justificadas por la venerable Antigedad, pues an en la muerte han de tener distincin los Prncipes y Varones Ilustres, que supieron en vida coronarse de virtudes, proezas y mritos^^. Las justificaciones se acompaan con reiterativas citas en torno a los mausoleos y monumentos que en la Antigedad se levantaron por los grandes hroes, citas obligadas en todos los libros sobre honras. A la gloriosa posteridad de los difuntos se levantaron las pirmides, los nfausoleos griegos y los arcos romanos. Se recurre a los clsicos y a la Biblia, no slo como autorizacin histrica de la pompa sino para calificar al tmulo de Mausoleo de Artemisa o de Templo de Salomn. No hay que olvidar que la representacin aclamaba a un soberano difunto que entraba en un nuevo reino; el tmulo es calificado con apelativos de trono, pues se daba asiento a la Magestad difunta, regio Alczar, Panten del Cielo etc.. Se trataba tambin del ltimo triunfo del difunto; como seala una de las crnicas sobre las exequias de Mara Luisa de Borbn en la Encarnacin, la ceremonia de despedida deba ser tan magnifcente como la del recibimiento: a la entrada Triunfal en la Cor-

" La literatura de empresas y emblemas entra dentro de lo que Maravall denomin la idea de lo inacabado, caracterstica de las producciones culturales del barroco en las que se requiere al espectador un esfuerzo por colaborar y descifrar el mensaje; vase La literatura de emblemas en el contexto de la sociedad barroca en Teatro y literatura en la sociedad barroca, Madrid, 1972. ^^ P.C.F. MENESTRIER, Des Decorations Fnebres, Pars, MDCCLXXXII, pg. 38. ^^ Juan D VERA TASSIS Y VILLARROEL, Noticias Historiales de la enfermedad, muerte y exeE quias de la esclarecida Reyna de Espaa Doa Mara Luisa de Orleans... En Madrid... Ao de 1690, pg. 131.

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te, que tan grande fue, y tanto en la demostracin a las naciones, y si como se execut aquella grandeza, y obstentacin, es debido obsequio, y ltima demostracin, que no executada, fuera muy reparable Triunfo a los Vivos y Triunfo a los Muertos^. De igual manera, la narracin de las exequias por Luis I en Toledo recuerda la estancia del joven rey en la ciudad y el recibimiento que se le tribut, mencionando las escenografas erigidas en las calles para contrastar con el tmulo y decorado del templo que lo representaba difunto^\ Un siglo despus, con motivo de 1as honras de Carlos III, uno de los cronistas continua la misma disertacin barroca: en la muerte nace su triunfo, les tributamos honra en la sepultura para significar que desde los sepulcros da principio la manifestacin de su gloria^^. Frases muy comunes relacionadas con la complejidad iconogrfica del tmulo son referidas en numerosas ocasiones como una muestra permanente del valor dado a la imagen, ya que an cuando no se entienden, recrean y admiran a la vista, aplaudiendo los ojos lo mismo que no percibe el entendimiento... a diferencia de otros Artefactos mecnicos... sino se entienden, causan hasto y ni se admiran ni an se miran...^^. En 1700 el tmulo que se levant en la ciudad de Barcelona por el ltimo Habsburgo representaba a Carlos muerto, le aclamava la Poesa glorificado e inmortal: tanto es el poder del potico Numen...x^". Comentarios acerca del postrero culto al monarca se justifica con el discurso tpico de las virtudes obradas en vida por el difunto. Se levantaba asi un tmulo que poda equivocarse con el templo... templo de Cathlica Virtud^^ El resto del decorado tambin es motivo de alusiones relacionadas y comparativas con el tmulo, pues ste es considerado como la idea primordial. La representacin escnica abarcaba todo el templo y aunque la idea del Tmulo, no fue ms que hazer un solo Hieroglifico, constante de muchos, engazados en dependida continuidad con el todo: Este representaba la

Juan Manuel DE A PARRA, Exequias Reales, celebradas en el Real Convento de la Encarnacin de esta Corte. Origen de los tmulos que se hallan en las Sagradas Letras... Ao de 1689, pg. 3. ^' En la Relacin citada de Panthen de el Sol, Machina Sepulchral. '' Pedro GARCA DIEGO, Finezas "de el Dolor, Veneracin y Fidelidad, Demostradas en la Relacin de las Solemnsimas Honras, que la M.N.S. Leal Ciudad de Santander consagr a... el Seor Rey D. Carlos III, sin paginar. ^^ Miguel MoNREAL, Teatro Augusto de el Amor, y de el Dolor, en las Reales Exequias: que celebr a el Rey Nuestro Seor Don Carlos Segundo... la siempre augusta Ciudad de Zaragoza... En Zaragoza... Ao de 1701, pg. 295. ^ Josep RocABERT, Lgrimas Amantes de la Excelentissima Ciudad de Barcelona con que agradecida... Demuestra Su Amor... a las memorias de... Carlos II... Barcelona... Ao de 1701, pg. 94. ^^ Ibidem, pg. 76.

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Vida, la Muerte, el Sepulcro y la piadosamente creida salvacin de la Reyna... los denns pensannientos acompaaban al principal...^^. Para los autores que escribieron las Relaciones, la representacin tena siempre una intencin claramente aleccionadora, exponer las prendas de nuestro Difunto Rey... que acordasen a los vivos sus exemplos^^ En una fecha tan tarda como 1789, las exequias por Carlos III en algunas ciudades arrastran todava este resorte barroco: ... no hubo cosa en el tmulo, que mudamente no predicara moralidades... la idea, el aparato, la pintura, todo figuraba a la muerte, todo era una pattica exortacin que avisaba a quantos lo miraban... era una Escuela, donde sin voces se enseaban verdades y se reprochaban vicios...^^.

...se dexaba ver de todos los que concurrieron en el Teatro... Junto a esta visin de las Relaciones, puramente literaria y metafrica, hay otra serie de aspectos que nos indican el evidente carcter teatral del templo. En primer lugar, la distribucin y disposicin que adquiere la iglesia para la celebracin fnebre. En ella el tmulo o catafalco se convierte en punto referencial. Colocado, por regla general, en el medio del crucero, bajo la cpula, focalizaba completamente la funcin litrgica. La estructura efmera pasa a ser el escenario sacro que en otras representaciones es patrimonio exclusivo del altar mayor, dado que en su interior se instalaba un altar o varios para la celebracin de la misa, algo que no slo sealan las Relaciones sino que fueron normas estipuladas por la etiqueta palatina cuando las exequias se realizaban en Madrid y las sufragaba la Corte: Dentro del tmulo, en las quatro esquinas se ponen asientos para los obispos que dizen los responsos y para los diconos que los asisten...^^.

^'^ Jorge DE PINTO, Llantos Imperiales de Melpomene Regia. Llora la muerte de la Indita Reyna y Seora Doa Mara Ana de Austria, madre de Don Caos II... En Madrid... ^^ Descripcin de las Exequias, que el Real Colegio de San Phelipe, y de Santiago de la Universidad de Alcal... celebr por Fernando VI... Madrid. . MDCCLXI. ^* En la Relacin citada de Pedro GARCA DIEGO, sin paginar. Ceremonial para la celebracin de Honras en sufragio en Seores Reyes, Reinas, Prncipes jurados y Soberanos y principes extranjeros, 1711. Archivo General de Palacio (A.G.P.), Seccin Histrica, caja 78, leg. 8. Dentro de la invariabitidad de la etiqueta a lo largo de los siglos XVII y xviii en cuestin de honras fnebres, hemos elegido este manuscrito de 1711 por dos razones. Ms de once copias manifiestan que fue seguido hasta la cuarta dcada del siglo XVIII (de 1746 es la ltima copia, fecha de las exequias de Felipe V) y normaliz las ceremonias de la segunda mitad. Los expedientes sealan que fue copiado del ceremonial de los ltimos Habsburgo al tener que celebrarse las primeras grandes honras por los Borbones en Madrid: las del Delfn, hijo de Luis XIV y padre de Felipe V, fallecido en 1711.

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La integracin del personal eclesistico en el catafalco implica unas nuevas connotaciones con el entramado ritual de la ceremonia. El tmulo tapaba la zona de la capilla mayor para proyectar al centro del crucero el fundamento esencial de la funcin y ser as el foco de atencin y punto de mira desde todas las zonas de la iglesia, donde la distribucin de los asistentes contar tambin con una reparticin estricta y marcada por la regulacin cortesana. Las etiquetas palatinas ofrecen las normas ornamentales de la celebracin y coinciden con los planos conservados que marcan la transformacin y la distribucin realizadas en las honras madrileas de finales del siglo XVII y comienzos del xviii, en las iglesias de la Encarnacin y de San Jernimo el Real"". Para empezar, las etiquetas sealaban la supresin de elementos que pudieran interferir la colocacin del tmulo: Qutese la Rexa de la Capilla Mayor para dar lugar... ya que cualquier paramento que limitara la zona del altar mayor careca de sentido. Ante los grficos se puede observar que esta zona se prolonga hacia el catafalco, pues ste se ha elevado al mismo nivel de altura, fenmeno corriente en los tmulos, casi siempre erigidos sobre una alta plataforma o sucesin de zcalos o tarimas. Por otra parte, las normas no olvidan la decorosa cubricin de las paredes de la iglesia: Culguese de la Capilla Mayor telas de oro, damascos y terciopelos... Cuerpo de la iglesia, suelos y bancos hasta la puerta de pao negro.... La calidad de las colgaduras iba paralela a la jerarquizacin de las distintas partes del templo. Tal jerarquizacln era mantenida en la distribucin de los concurrentes. Mientras que la desplazada capilla mayor era la zona reservada al clero oficiante, las capillas del crucero se convertan en tribunas espectadoras ms cercanas al tmulo; la del Evangelio para el Rey y su familia, en el caso de que asistieran, Grandes de Espaa y criados de la Casa Real, y la de la Epstola para embajadores, prelados y capellanes de honor.

"" Dos dibujos de los planos de la iglesia de la Encarnacin y de San Jernimo con los lugares en funcin de Honras, n 2.661 y n 2.662, A.G.P., Seccin Planos. Firmados por Teodoro Ardemans, uno de ellos con fecha de 1712. Ardemans fue el encargado del tmulo y de la decoracin de las exequias que por el Delfn de Francia se celebraron en el Convento de la Encarnacin en 1711. En realidad, no hace ms que aplicar la misma distribucin presentada en el grabado del plano de la relacin impresa que se hizo por las honras de Maria Luisa de Borbn en 1689 en la misma iglesia, que a su vez coincide con el plano impreso del libro de las honras por Felipe IV en el mismo convento, el ao de 1666. Ardemans fue tambin el artfice de la decoracin que un ao ms tarde se levant por el segundo Delfn y su esposa en la iglesia del convento de San Jernimo, siguiendo idntico esquema al utilizado en la Iglesia de la Encarnacin.

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La radical transformacin de funciones no slo afectaba al crucero, sino tambin a la nave central. Tal y como puede observarse por los grficos la ceremonia discurre en una zona bien delimitada. Segn las etiquetas se estipulaba un sitio especfico y acotado para la clase poltica, puesto que en caso de reales exequias en Madrid todo el cuerpo del Estado estaba obligado a asistir. En tal caso, la nave central era recorrida paralelamente por unas vallas longitudinales que conformaban las tribunas de ios diferentes miembros de los Consejos''^ Es decir, la distribucin de gran parte de los invitados quedaba totalmente limitada mediante un cerco de madera, levantado en el sentido longitudinal de la iglesia y marcando, por tanto, una direccin nica hacia el tmulo. Esta zona ocupaba, pues, toda la gran nave de la iglesia hasta el lmite con el crucero. En algunos grficos se indica que la altura de las vallas era de cuatro pies, una altura que restringa an ms ese lugar de la ceremonia estrictamente poltico, a la vez que serva de obstculo fsico ante la entrada y presencia del pueblo y curiosos. Las vallas servan tambin para encuadrar un amplio pasillo a lo largo de la nave, cuya finalida est tambin relacionada con el sentido procesional del acto. Los miembros de los distintos Consejos entraran en solemne procesin para sentarse a los mrgenes interiores de todo el vallado, en doble hilera de bancos. Las vallas, decorosasamente enlutadas acotaba la posible dispersin visual, ayudadas por la cubricin de tapices y bayetas negras en las naves, capillas laterales, muros, columnas o pilastras, dirigiendo las miradas hacia la fnebre mquina que, an en su lejana, se levantaba a una altura prodigiosa ante los ms alejados del ncleo de la ceremonia. Toda la atencin la reclamaba el espacioso Teatro del Crucero. Al igual que en Madrid, en el resto de las ciudades se produca una centralizacin semejante en torno al lugar donde se levantaba el tmulo, bien en el crucero, en una capilla lateral o en el medio de la nave central. En muchas iglesias y catedrales el coro y las rejas impedan una perfecta instalacin del catafalco, pero fuera cual fuera el lugar escogido la ms exacta etiqueta se ocupaba de ordenar los assientos del Real Acuerdo, Santa Inquisicin y Ciudad. As, todos los cronistas de las exequias granadinas nos relatan la disposicin de tablados a un lado y a otro de las Rejas del Crucero... el de la mano derecha para el Real Acuerdo, y sus Ministros, y para el Santo Tribunal de la Inquisicin: y el de la mano

'^ El cuerpo de la Yglesia de la rexa fuera est zerrado con vallas desviadas de la puerta principal veinte pies y de las paredes tres pies y las puertas de estas vallas tienen los porteros de Cmara y dentro de ellas se ponen los vanos para los Consejos en que se sienten por sus procedencias... Ceremonial para la celebracin de honras..., A.G.P., Sec. Hist., caja 78, leg. 8.

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izquierda para el cabildo de la Ciudad, y su corregidor, y uno y otro enteramente vallado, y con la disposicin de lugares, preeminencias, alfombrados, bayetas y dems circunstancias, que para Tribunales del tal representacin, y en tal da, pide la ocasin, y dispone la costumbre...''^. Si la nueva disposicin del templo con sus bancos y tribunas se revela como una de las partes principales del marco escnico -la de los espectadores- hay que seguir las imaginativas frases de los textos panegricos para no dudar del carcter teatral presentado en el aparato decorativo, esencialmente en el tmulo-altar de los oficios fnebres, es decir, la escena. La estructura central que formaba parte del programa diseado para la exaltacin monrquica, se presenta, como ya se ha dicho, parangonada con otras figuras por parte de los ampulosos autores. La que ms cabe destacar va a ser la que identifique el tmulo con un templo, por dos razones; porque en su altar evolucionaban los actos religiosos y en segundo lugar, porque as se resalta precisamente la idiosincrasia divina de la monarqua, que por su santidad... pudo parecer ms digna de obsequios que de obsequias, ms benemrita de cultos que de llantos''^. El tmulo iluminaba la oscuridad del acto y del templo. Su luz era pretexto para todo tipo de metforas: Volcn, Etna y Vesubio, Ocaso del Sol, Pyra de Afectos, Babel de Antorchas, Pyrmide de Resplandor... otros sinnimos utilizados para identificar la falsa construccin del catafalco. Entre ellos ser el Sol la imagen literaria preferida para las digresiones laudatorias en torno al difunto. Las luces del tmulo iluminaban la oscuridad del templo como los rayos solares lo hacan en el orbe hispano, al igual que el soberano que con su virtuoso ejemplo iluminaba los corazones de sus vasallos. Durante las ltimas dcadas del siglo xvii la representacin del rey-sol en la iconografa se encontraba ya muy establecida y ser en muchos casos la base argumental de este tipo de celebraciones. Daba lugar a que se inflara de un contenido claramente cosmogrfico: cielo, estrellas, eclipse se suman a la terminologa fnebre. Numerosos son los ejemplos que comparan las luces con las estrellas, el templo con la noche, la bveda con el cielo, las lmparas con la luna, los inciensos con el ara y, por ltimo, el tmulo con un sol eclipsado, con el empreo o con cualquiera de las figuras citadas." Sacrificio a Dios Inmortal, Regia Parentacin y Magestuosas Exequias, que., consagra... a El Primero Luis F!ey de las Espaas... que celebr... la Santa Iglesia Catliedral, Metropolitana, y Apostlica de Granada, en cuyo nombre se consagra esta Descripcin al Rey N.S., pg. 14. "^ Miguel MoNREAL, Imperiales Exequias, que en la muerte de la Seora... Doa Mariana de Austria celebr la Imperial Ciudad de Zaragoza... Ao 1696.

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Es evidente la importancia concedida a estas estructuras por la detallada descripcin que los autores dan de ellas, su insistencia sobre su altura y medidas, en varas o pies, hacian que se distinguieran por su elevacin, sin olvidar las exageraciones propias del texto, y se caracterizaran en reducir el mbito del templo dejndole comprimido al efecto de abrazar la Regia Joya, que ilustraba su centro. Si la efmera transformacin de la iglesia y las alusiones de los textos nos hablan de la espectacin y la teatralidad que producan las ceremonias fnebres, hay que tener en cuenta, sin embargo, un ltimo aspecto fundamental para entender lo que el profesor D. Emilio Orozco denomin como el general sentido de teatralizacin del templo''\ Se refiere al efecto escnico y a la direccin psicolgica que provocaban en el pblico los interminables y copiosos discursos lanzados por el orador de turno. Desde el pulpito -normalmente situado en una de las paredes de la nave central ms prxima al crucero, convirtindose en un elemento ms de la centralizacin de este teatro- la elocuencia y la oratoria invitaban a que se meditara sobre la propia muerte y lo que all se representaba"^: ... esos tristes objetos que tenemos a la vista, esos velos de la muerte, ese lgubre canto, esos blandones fnebres, todo este aparato de luto y tristeza, que inspira al alma un secreto horror, no nos acuerda bastante nuestra propia nada?...'"^. El monlogo, oracin o sermn, integrado en los libros sobre honras, explica muchas veces el argumento iconogrfico de las instalaciones ficticias para transmitir las loas al soberano. La representacin escnica dejaba de ser muda. El orador planteaba una lectura ms a los maravillados concurrentes del espectculo, en trminos muy semejantes a los parangones mencionados. La masa popular tomaba un papel importante en la ceremonia, siempre deseosa de ver la novedad introducida en la iglesia. El gento iletrado no era ajeno a las imgenes tan difundidas de la cultura barroca y sus celebraciones, como tampoco lo era de las transformaciones que desde

'"' Emilio OROZCO, Sobre la teatralizacin del templo y la funcin religiosa en el Barroco: el predicador y el comediante. (Notas de una introduccin al Barroco), Cuadernos para la Investigacin de la Literatura Hispnica, Madrid, F.U.E., n 2-3, 1980, pgs. 171-188. "^ Vovelle resalta el papel jugado por Bossuet en las honras francesas del Grand Sicle, como el contrapunto literario de las tumbas y monumentos funerarios y como pieza esencial del ceremonial que converta el acto pblico en un verdadero ejercicio de simulacin, cfr. Michel VovFLLE, Mourir autrefois. Attitudes collectives devant la mort au XVII^ et XVIIf sicle, Pars. Gallimard, 1974, pg. 67. "^ Oracin Fnebre de los Seores Fernando VI y Mara de Portugal, Rey y Reyna de Espaa... En Madrid... Ao de 1760, pg. 2.

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un punto de vista formal ofreca el templo. Sin embargo, se ha dicho que las exequias eran motivo para dar el mximo esplendor al templo y que los elementos nobles y suntuarios (incluidos en ellos las joyas, cruces, blandones de plata, costosas telas, etc.) acompaaban para realzar el decorado. Era este lujo la ms afn similitud del poder y la mayor indentificacin con la grandeza -no olvidemos que la principal riqueza del pasado barroco estaba constituida, segn lo demuestran los inventarios de palacio, por los tapices, alfombras y telas... despus, claro est, de los lienzos y pinturas-, y el que provocaba la admiracin del pueblo al que se le permita entrar a la iglesia para la expectacin comn y para que se satisfaciese la curiosidad de muchos. Junto con el lujo y el gusto por lo macabro, el pueblo era el mejor receptor de la representacin fnebre al aceptar esa tercera dimensin imaginaria de la escenografa y al confundir, como aseguran los cronistas, la realidad con la ilusoria transformacin simblica y formal del templo. Los textos y las crnicas de las Relaciones reflejan que, durante el barroco, la ceremonia fnebre fue ms que nada una fiesta teatral. Su carcter festivo y escnico se mantuvo en tanto en cuanto la escenografa cumpli su cometido teatral, transformando la forma y funcin de las distintas partes de la iglesia en un marco espacial, literario e irreal.

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Fig. 1. Tmulo levantado para las honras de Carlos II en Mallorca, Ao de 1700. 129

Fig. 2. Tmulo de las exequias celebradas de la Universidad de Zaragoza, el ao de 1714, por la reina Maria Luisa Gabriela de Saboya, trazado por Francisco Plano.

Fig. 3. Tmulo de las exequias que la ciudad de Zaragoza levant por Carlos II (1700).

PUNTA DLA IGL^J^J3EL CONVENTO BRAL hMlA ncnrruuicnj,' tomo efhrmrfntnSMr jMhrt, gr4ndery Cfnfifiupimvbitim atMej tfrc Secrjueayajur ' " A Tribuna bnfifitlieHIteySroS'. y Ig Seara Smfertttrii.^ Mfi B StUtdelCartna/fur/Hta^t C CaffUaauAJItjilllftMfii, D Banco deIciOlMiar ' F Bancodclar^nmdajAtr^f ema^ roseruhtJeJuM^uUtd . .' G Jiattcoy sitial de hsBmhixaantf " r H jBancD de CenffJore/CapeUtaeJ- de kinery PrediauioreJ deJUJW^ I iufir deMej/erdenuii K. CenjijoXeai L Caho de Ar^on M fi^ejo de Inquisicin N t^ejddejitdia O Cottjho A fbnde/P Conftjadelndm Q Oor^ejodeOrdener R Conlejo de acndaj/ oiderer deJBb ctrnday Cfftaduni mayor dauetat S Conffjo de Prufoda T Tribuna donde eftuhe aCitnIlaXeal Y JUmmu X idla de ^ualrofien alto Y JPuertadelalylefii Z JVil? ofc/Mr /!! agente dlrm de itr Satar

-< ,.,! Fig. 4. P/ano y distribucin de las honras celebradas en el Real Convento de la Encarnacin de Madrid por el rey Felipe IV (1666).

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Fig. 5. Planta y distribucin de la iglesia de la Encarnacin de Madrid, realizado por Teodoro Ardemans con motivo de las exequias por el Delfn de Francia. 133

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Fig. 6. Planta y distribucin de la iglesia del convento de los Jernimos para las exequias por los Delfines de Francia, celebradas en 1712. Dibujo realizado por Teodoro Ardemans.

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Fig. 7. Teodoro Ardemans, Arquitecto Mayor, fue el encargado de dirigir la construccin del tmulo para las exequias por Luis y Mara Adelaida. Delfines de Francia, en 1712.

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