la perdiz roja en españa_ especie cinegética amenazada

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6 AEET ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ECOLOGÍA TERRESTRE Ecosistemas 22(2):6-12 [Mayo-Agosto 2013] Doi.: 10.7818/ECOS.2013.22-2.02 Artículo publicado en Open Access bajo los términos de Creative Commons attribution Non Comercial License. MONOGRÁFICO: Gestión cinegética y conservación ecosistemas REVISTA CIENTÍFICA DE ECOLOGÍA Y MEDIO AMBIENTE ISSN 1697-2473 / Open access disponible en www.revistaecosistemas.net © 2012 Los Autores. Editado por la AEET. [Ecosistemas no se hace responsable del uso indebido de material sujeto a derecho de autor] La perdiz roja ( Alectoris rufa) en España: especie cinegética y amenazada J. Viñuela 1,* , F. Casas 2 , S. Díaz-Fernández 1 , M. Delibes-Mateos 1 , F. Mougeot 2 , B. Arroyo 1 . (1) Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, IREC (CSIC-UCLM-JCCM). Ronda de Toledo s/n 13071, Ciudad Real, España. (2) Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC), Carretera de Sacramento, La Cañada de San urbano, 04120 Almería, España. * Autor de correspondencia: Javier Viñuela [[email protected]] > Recibido el 14 de febrero de 2013, aceptado el 26 de mayo de 2013. Viñuela, J., Casas, F., Díaz-Fernández, S., Delibes-Mateos, M., Mougeot, F., Arroyo, B. (2013). La perdiz roja (Alectoris rufa) en España: es- pecie cinegética y amenazada. Ecosistemas 22(2):6-12. Doi.: 10.7818/ECOS.2013.22-2.02 La perdiz roja (Alectoris rufa) en España: especie cinegética y amenazada. Recopilamos el conocimiento científico actual sobre la ecología y gestión cinegética de la perdiz roja, haciendo hincapié en los hallazgos de los últimos años. La perdiz roja es una especie cinegética muy apreciada, cuyo estatus de conservación ha sido, y probablemente es, delicado. En los cotos de caza menor se dedican grandes esfuerzos a su gestión, pero muchas prácticas se aplican sin conocer las consecuencias que tienen para las poblaciones de perdiz. Los estudios revisados indican que el modelo de gestión más adecuado para aumentar la abundancia de esta especie, manteniendo la integridad biológica de sus poblaciones al tiempo que se cazan, incluye un ajuste apropiado de la presión cinegética a la abundancia anual de perdices, el manejo del hábitat promoviendo la vegetación natural en la matriz agrícola y la presencia de lindes, y el aporte suplementario de agua y comida. La información sobre la eficacia del control legal de depredadores generalistas para incrementar la abundancia de perdiz no es concluyente. Las sueltas de perdices de granja ponen en riesgo la integridad genética de la especie. Además, cuando se sueltan en pequeñas can- tidades, no aumentan las bolsas de caza ni la rentabilidad económica de los cotos, pero afectan negativamente a la productividad de las poblaciones silvestres de perdices. A pesar del ocio y movimiento económico que genera la caza de perdiz roja, una gestión inadecuada reduce los beneficios potenciales de la actividad. Palabras clave: control de depredadores, gestión agraria, presión de caza, sueltas Viñuela, J., Casas, F., Díaz-Fernández, S., Delibes-Mateos, M., Mougeot, F., Arroyo, B. (2013). The red-legged partridge (Alectoris rufa) in Spain: a threatened game species. Ecosistemas 22(2):6-12. Doi.: 10.7818/ECOS.2013.22-2.02 We review scientific knowledge on red-legged partridge ecology and management, focusing on recent studies. Red-legged partridge is a greatly valued game species, whose conservation status has been, and probably still is, poor. In small-game hunting estates, great efforts are devoted to red-legged partridge management, but many practices are applied without knowing their real consequences for partridge populations. Reviewed stu- dies show that the most successful management options to increase the abundance of the species, allowing a sustainable harvest, would include an adequate adjustment of annual harvest to partridge abundance, appropriate habitat management promoting the presence of natural vegetation within the farmland matrix and field edges, and water and food supplementation. Information about the efficacy of predator control to increase red-legged partridge abundance is inconclusive. Releases of farm-reared partridges are putting at risk the genetic integrity of the species. Furthermore, when few partridges are released, releases do not increase annual harvest or estate profitability, and negatively affect the productivity of wild red-legged partridges. Despite leisure and economic movement generated by red-legged partridge hunting, inadequate management is currently reducing the potential benefits of this activity. Keywords: agrarian management, hunting pressure, predator control, releases Introducción En la literatura cinegética no es difícil encontrar a la perdiz roja proclamada como “la reina” de la caza menor en España. Cierta- mente, el origen de la afición por la caza de la Galliforme ibérica más típica se pierde en la antigüedad y la perdiz roja sigue siendo pieza cinegética clave en la actualidad, con 2-3 millones de ejem- plares silvestres abatidos anualmente en España en los últimos años, cifras superadas tan solo por el conejo de monte (Oryctola- gus cuniculus) (Garrido 2012). Paradójicamente, la perdiz roja es- taba considerada especie Vulnerable a nivel europeo (Aebischer y Potts 1994), aunque en los listados más recientes de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) o Bir- dlife International no aparece ya como especie amenazada. Este cambio de status posiblemente refleja más una disparidad o cambio de criterios que una mejora real del estatus de la especie, ya que según el programa de seguimiento de aves comunes de SEO/Bir- dlife, la perdiz roja es una de las 10 especies que ha sufrido mayor disminución de abundancia en los últimos años (un 16.2 % desde 1998 a 2012; Seo/Birdlife 2013). ¿Cómo es posible que se cacen anualmente millones de ejemplares de una especie en declive que se ha considerado Vulnerable? ¿Cómo se ha llegado a esta pecu- liar situación? España tiene un papel primordial en la conservación de la perdiz roja, ya que su área de distribución natural está actual- mente restringida a la Península Ibérica, sur de Francia y noroeste de Italia, donde las poblaciones silvestres han sufrido fuertes de-

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  • 6A E E TASOCIACIN ESPAOLA DE ECOLOGA TERRESTRE

    Ecosistemas 22(2):6-12 [Mayo-Agosto 2013]Doi.: 10.7818/ECOS.2013.22-2.02

    Artculo publicado en Open Access bajo los trminos de Creative Commons attribution Non Comercial License.

    MONOGRFICO: Gestin cinegtica y conservacin

    ecosistemasREVISTA CIENTFICA DE ECOLOGA Y MEDIO AMBIENTE

    ISSN 1697-2473 / Open accessdisponible en www.revistaecosistemas.net

    2012 Los Autores. Editado por la AEET. [Ecosistemas no se hace responsable del uso indebido de material sujeto a derecho de autor]

    La perdiz roja (Alectoris rufa) en Espaa: especie cinegticay amenazadaJ. Viuela1,*, F. Casas2, S. Daz-Fernndez1, M. Delibes-Mateos1, F. Mougeot2, B. Arroyo1.

    (1) Instituto de Investigacin en Recursos Cinegticos, IREC (CSIC-UCLM-JCCM). Ronda de Toledo s/n 13071, Ciudad Real, Espaa.(2) Estacin Experimental de Zonas ridas (EEZA-CSIC), Carretera de Sacramento, La Caada de San urbano, 04120 Almera, Espaa.

    * Autor de correspondencia: Javier Viuela [[email protected]]

    > Recibido el 14 de febrero de 2013, aceptado el 26 de mayo de 2013.

    Viuela, J., Casas, F., Daz-Fernndez, S., Delibes-Mateos, M., Mougeot, F., Arroyo, B. (2013). La perdiz roja (Alectoris rufa) en Espaa: es-pecie cinegtica y amenazada. Ecosistemas 22(2):6-12. Doi.: 10.7818/ECOS.2013.22-2.02La perdiz roja (Alectoris rufa) en Espaa: especie cinegtica y amenazada. Recopilamos el conocimiento cientfico actual sobre la ecologa y gestin cinegtica de la perdiz roja, haciendo hincapi en los hallazgos de losltimos aos. La perdiz roja es una especie cinegtica muy apreciada, cuyo estatus de conservacin ha sido, y probablemente es, delicado. En loscotos de caza menor se dedican grandes esfuerzos a su gestin, pero muchas prcticas se aplican sin conocer las consecuencias que tienen paralas poblaciones de perdiz. Los estudios revisados indican que el modelo de gestin ms adecuado para aumentar la abundancia de esta especie,manteniendo la integridad biolgica de sus poblaciones al tiempo que se cazan, incluye un ajuste apropiado de la presin cinegtica a la abundanciaanual de perdices, el manejo del hbitat promoviendo la vegetacin natural en la matriz agrcola y la presencia de lindes, y el aporte suplementariode agua y comida. La informacin sobre la eficacia del control legal de depredadores generalistas para incrementar la abundancia de perdiz no esconcluyente. Las sueltas de perdices de granja ponen en riesgo la integridad gentica de la especie. Adems, cuando se sueltan en pequeas can-tidades, no aumentan las bolsas de caza ni la rentabilidad econmica de los cotos, pero afectan negativamente a la productividad de las poblacionessilvestres de perdices. A pesar del ocio y movimiento econmico que genera la caza de perdiz roja, una gestin inadecuada reduce los beneficiospotenciales de la actividad.

    Palabras clave: control de depredadores, gestin agraria, presin de caza, sueltas

    Viuela, J., Casas, F., Daz-Fernndez, S., Delibes-Mateos, M., Mougeot, F., Arroyo, B. (2013). The red-legged partridge (Alectoris rufa) inSpain: a threatened game species. Ecosistemas 22(2):6-12. Doi.: 10.7818/ECOS.2013.22-2.02We review scientific knowledge on red-legged partridge ecology and management, focusing on recent studies. Red-legged partridge is a greatlyvalued game species, whose conservation status has been, and probably still is, poor. In small-game hunting estates, great efforts are devoted tored-legged partridge management, but many practices are applied without knowing their real consequences for partridge populations. Reviewed stu-dies show that the most successful management options to increase the abundance of the species, allowing a sustainable harvest, would include anadequate adjustment of annual harvest to partridge abundance, appropriate habitat management promoting the presence of natural vegetation withinthe farmland matrix and field edges, and water and food supplementation. Information about the efficacy of predator control to increase red-leggedpartridge abundance is inconclusive. Releases of farm-reared partridges are putting at risk the genetic integrity of the species. Furthermore, whenfew partridges are released, releases do not increase annual harvest or estate profitability, and negatively affect the productivity of wild red-leggedpartridges. Despite leisure and economic movement generated by red-legged partridge hunting, inadequate management is currently reducing thepotential benefits of this activity.

    Keywords: agrarian management, hunting pressure, predator control, releases

    Introduccin

    En la literatura cinegtica no es difcil encontrar a la perdiz rojaproclamada como la reina de la caza menor en Espaa. Cierta-mente, el origen de la aficin por la caza de la Galliforme ibricams tpica se pierde en la antigedad y la perdiz roja sigue siendopieza cinegtica clave en la actualidad, con 2-3 millones de ejem-plares silvestres abatidos anualmente en Espaa en los ltimosaos, cifras superadas tan solo por el conejo de monte (Oryctola-gus cuniculus) (Garrido 2012). Paradjicamente, la perdiz roja es-taba considerada especie Vulnerable a nivel europeo (Aebischer yPotts 1994), aunque en los listados ms recientes de la UICN(Unin Internacional para la Conservacin de la Naturaleza) o Bir-

    dlife International no aparece ya como especie amenazada. Estecambio de status posiblemente refleja ms una disparidad o cambiode criterios que una mejora real del estatus de la especie, ya quesegn el programa de seguimiento de aves comunes de SEO/Bir-dlife, la perdiz roja es una de las 10 especies que ha sufrido mayordisminucin de abundancia en los ltimos aos (un 16.2 % desde1998 a 2012; Seo/Birdlife 2013). Cmo es posible que se cacenanualmente millones de ejemplares de una especie en declive quese ha considerado Vulnerable? Cmo se ha llegado a esta pecu-liar situacin? Espaa tiene un papel primordial en la conservacinde la perdiz roja, ya que su rea de distribucin natural est actual-mente restringida a la Pennsula Ibrica, sur de Francia y noroestede Italia, donde las poblaciones silvestres han sufrido fuertes de-

  • clives numricos, en especial a partir de los aos 70-80 (Aebischery Potts 1994). Adems, la perdiz roja desapareci de amplias reasms norteas en los dos ltimos siglos (originalmente se distribuahasta el sur de Alemania). Las poblaciones espaolas han podidosufrir una disminucin superior al 50 % desde 1973 (Blanco-Aguiaret al. 2003).

    El sector cinegtico dedica notables esfuerzos para gestionaresta especie en miles de cotos de toda la geografa hispana, pro-porcionando agua y alimento suplementarios, gestionando el hbi-tat, controlando la abundancia de sus depredadores, estableciendocupos de capturas y soltando millones de ejemplares criados engranjas (Arroyo et al. 2012). Sin embargo, la informacin cientficadisponible sobre cules son los efectos de estos diversos sistemasde gestin sobre las poblaciones silvestres de perdiz roja es muyescasa, y la gestin se basa a menudo ms en opiniones, expe-riencias personales y tradiciones que en criterios tcnicos con fun-damento cientfico. Aunque en el mundo cinegtico s parece haberbastante unanimidad sobre el papel de los depredadores: son con-siderados uno de los problemas ms graves para la perdiz roja (De-libes-Mateos et al. 2013a). Es esta una visin realista?

    El conocimiento cientfico sobre esta especie ha mejorado sus-tancialmente en pocas recientes: por ejemplo, slo en el IREC sehan producido seis tesis doctorales sobre la perdiz roja desde suinauguracin en 1999, y se ha publicado un buen nmero de art-culos cientficos sobre esta especie. Hoy da sabemos bastantems sobre la realidad de la perdiz roja en Espaa, y trataremos deresumir este conocimiento en las siguientes pginas.

    Aspectos ecolgicos importantes para la gestinde la perdiz

    Importancia del xito de nidificacin en la demografaLa perdiz roja es una especie con alta productividad potencial,

    ya que no slo tiene un tamao medio de puesta muy elevado, sinoque exhibe un peculiar comportamiento reproductivo de doblepuesta: aproximadamente el 50 % de las hembras en aos de cli-matologa favorable pone huevos en dos nidos, uno incubado porella misma y otro por el macho (Green 1984, Casas et al. 2009).La regulacin de este peculiar sistema reproductivo parece depen-der de la condicin fsica de las hembras (Casas et al. 2009) y ladepredacin (Green 1984). En los casos de doble puesta, el machocontribuye ms a la productividad total de una pareja porque el n-mero de huevos incubados por l es mayor y adems sufre menosprdidas por depredacin. Estos resultados tambin indican que lamuerte de machos en la caza con reclamo puede tener un impactodemogrfico importante.

    Por otra parte, la productividad anual de una poblacin de per-diz es altamente dependiente de la climatologa (Lucio 1990, Casaset al. 2009), por lo que la abundancia post-reproductora puede va-riar fuertemente entre aos.

    Hbitat y gestin agrariaLa perdiz roja es una especie muy adaptable, presente en un

    amplio rango de hbitats en la mayor parte del pas, evitando tansolo la alta montaa, el clima de carcter ms atlntico, y los bos-ques extensos y continuos (Blanco-Aguiar y col. 2003). Los cam-bios a gran escala en la estructura del hbitat de zonas serranasocurridos en el ltimo siglo (desaparicin de pastizales y cultivosde montaa sustituidos por matorral) han modificado notablementela idoneidad de estos hbitats para la especie y por tanto su distri-bucin en el sur de Espaa (Delibes-Mateos et al. 2013b). Actual-mente, donde alcanza sus mximas densidades es en laspseudo-estepas agrarias de los pisos bioclimticos mediterrneos,con presencia de alta diversidad de cultivos (en particular la trilogamediterrnea de cereal, olivo y viedo), entremezclados con zonasde vegetacin natural (monte bajo, pastizales y barbechos) y abun-dantes lindes (bandas lineales de vegetacin arvense o arbustivasituadas en los bordes o interior de parcelas cultivadas, Lucio y Pu-rroy 1992, Peir et al. 1993, Vargas et al. 2006, Casas y Viuela

    2010, Duarte 2012). Estudios de radio-seguimiento en hbitatspseudo-esteparios de Castilla-La Mancha mostraron que, en trmi-nos absolutos, el sustrato de nidificacin mayoritario de la perdizes el cereal (47 %), seguido de lindes y barbechos (22 y 12 % res-pectivamente, Casas y Viuela 2010). Sin embargo, la comparacinentre los sustratos disponibles y los utilizados ha mostrado que elcereal es seleccionado negativamente, mientras que las lindes loson positivamente (Casas y Viuela 2010, Villana et al. 2011).

    Existe una estrecha relacin entre la productividad de las po-blaciones de perdiz y la calidad del hbitat. La intensificacin de laagricultura ha provocado un declive generalizado de las poblacio-nes de aves ligadas a estos medios (Green et al. 2005). El anlisisde datos histricos de bolsas de caza en Espaa indica que la con-centracin parcelaria, junto a la excesiva presin cinegtica de po-blaciones en declive explican buena parte del colapso poblacionalde la perdiz (Blanco-Aguiar 2007, Blanco-Aguiar et al. manuscritono publicado). La disponibilidad de lindes y la heterogeneidad delpaisaje son dos de los factores que ms afectan a la supervivenciade los adultos (Buenestado et al. 2009) y al xito de nidificacin(Casas y Viuela 2010, Villana et al. 2011; Duarte 2012). Adems,a pesar del efecto potencial importante de la depredacin en elxito de nidificacin de la perdiz roja (Potts 1980), en hbitatspseudo-esteparios la cosecha es la principal causa de prdida denidos (Casas y Viuela 2010, Villana et al. 2011). La adopcin ge-neralizada del uso de cereales de ciclo corto ha supuesto una co-secha ms temprana y un acortamiento del periodo transcurridoentre el momento en que el cereal tiene una estructura adecuadapara que la perdiz instale el nido y la cosecha. Esto ha convertidoa los campos de cereal en una trampa ecolgica para las perdi-ces: no tienen ms remedio que instalar el nido en este hbitat,dada la escasez de alternativas adecuadas, como por ejemplo laslindes, pero este es el lugar de nidificacin con menor xito (Casasy Viuela 2010). Resultados muy similares se han encontrado enpoblaciones del sur de Navarra (Villana et al. 2011), a pesar delas notables diferencias climticas, de hbitat o de comunidad dedepredadores que hay entre ambas zonas, lo que posiblementeconvierte a este problema en uno de los ms importantes para laspoblaciones de perdiz roja, ya que el xito de eclosin es la variabledemogrfica clave en esta especie (Ferreras et al., datos sin publi-car). Similares efectos negativos de la gestin agraria moderna seha detectado tambin en el olivar (Duarte 2012).

    Por ltimo, recientemente se ha demostrado que las semillasblindadas de cereal (semillas con una capa protectora por impreg-nacin con fungicidas e insecticidas) causan serios problemas fi-siolgicos y reproductivos o incluso mortalidad en las perdices quelas consumen (Lpez-Antia et al. 2013). Queda por estudiar en con-diciones de campo cual es el consumo de semillas tratadas por lasperdices para evaluar sus efectos reales sobre las poblaciones sil-vestres. Adems, el cido ntrico usado para limpiar tubos de riegode cultivos como la vid o el olivo puede tambin significar un im-portante riesgo (Rodrguez-Estivel et al. 2010).

    El controvertido papel de la depredacinLa perdiz roja tiene un alto valor ecolgico por su importancia

    como presa para gran parte de los depredadores ibricos (Caldern1977, Yanes et al. 1998). Aunque la depredacin es uno de los fac-tores potencialmente ms influyente en la dinmica de poblacionesde especie presa (Newton 1998), los trabajos cientficos que hancuantificado la incidencia de la depredacin en las distintas fasesdel ciclo de vida de la perdiz roja y su efecto en la dinmica de po-blaciones son an escasos. Se ha encontrado que la tasa de de-predacin de nidos aumenta con la densidad de perdices (Herranzet al. 2002) y la de adultos cuando disminuye la densidad y/o de-tectabilidad de presas alternativas como el conejo (Ontiveros et al.2005). Agrupando las mortalidades debidas a depredacin en lasdistintas clases de edad (huevo, pollo, joven y adulto), parece quela mayor parte de la depredacin se debe a carnvoros (principal-mente zorros y perros asilvestrados) y crvidos (principalmenteurraca Pica pica) y en menor proporcin a rapaces (Yanes et al.1998, Herranz et al. 2002, Casas y Viuela 2005, Buenestado et

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  • al. 2009, Ferreras et al., datos sin publicar, Gaudioso et al 2011;Villana et al. 2011). La espectacular expansin reciente del jabalpuede estar convirtiendo tambin a esta especie en uno de los de-predadores de nidos ms importantes (Garca y Vargas 2000).

    En el estudio experimental ms completo realizado hasta elmomento en Espaa, Mateo-Moriones et al. (2012) evaluaron laefectividad del control selectivo de zorros y urracas, y encontraronuna mejora de la supervivencia en los pollos, principalmente trasel primer mes de vida, pero no de la supervivencia de adultos ynidos. Por otro lado, otros trabajos han observado que la supervi-vencia de nidos de perdiz naturales o artificiales era mayor enzonas sujetas a control de depredadores (mamferos: Ricci et al.1990, urracas: Herranz 2000). Sin embargo, en un estudio corre-lativo llevado a cabo en 48 cotos de la mitad sur peninsular no seencontr ninguna relacin entre la abundancia postreproductorade perdiz y la intensidad del control de depredadores (Daz-Fer-nndez et al., 2013), ni se ha registrado una clara asociacin entreabundancia de depredadores y de perdiz roja en esta regin (He-rranz 2000).

    En general, los estudios realizados hasta el momento no per-miten concluir de forma general que haya una clara relacin causa-efecto entre el control de depredadores y una mayor densidad deperdices silvestres, y no parece que la depredacin haya provo-cado un efecto a gran escala en la abundancia de poblaciones deperdiz (Blanco-Aguiar et al. 2012, pero ver Molen et al. 2013).Por otro lado, el control de depredadores parece ser poco eficazcuando el principal problema es la mala calidad del hbitat (Arroyoet al. 2010, Ferreras et al., datos sin publicar; Duarte 2012). Unaumento en la heterogeneidad del paisaje y una mayor densidadde lindes podran disminuir el efecto relativo de la depredacin enla demografa, reduciendo la necesidad de la utilizacin de controlde depredadores.

    Repercusiones ecolgicas de las sueltas de perdicesde granja

    Al igual que observamos en otras galliformes cinegticas (veren este mismo monogrfico el artculo de Puigcerver et al. 2013),la cra en cautividad y suelta en el campo de perdices de granjaes una prctica habitual en la actualidad. Comenz a desarrollarseen Espaa a mediados del siglo XX al amparo del antiguo ICONA(Snchez-Garca et al. 2009), como respuesta a la fuerte disminu-cin poblacional de esta especie, y como tcnica de refuerzo po-blacional. No obstante, no fue hasta finales de los noventa cuandoesta actividad alcanz una importancia notable (Blanco-Aguiar etal. 2008). Actualmente se sueltan al menos 3-4 millones de perdi-ces de granja al ao para su caza, fomentando el desarrollo de unimportante negocio alrededor de la cra, suelta y caza de aves pro-cedentes de granja (Snchez-Garca et al. 2009, Garrido 2012).

    La alta productividad de la especie junto a su relativa adapta-bilidad a la cautividad, facilitaron enormemente su cra en granja,llevndose a cabo programas de cra intensiva (Snchez-Garcaet al. 2009). Sin embargo, debido a la baja tasa de supervivenciaen el campo de las aves procedentes de granja (Gortzar et al.2000, Alonso et al. 2005, Gaudioso et al. 2011), parece dudosoque estas sueltas hayan contribuido a recuperar las poblacionessilvestres (Blanco-Aguiar et al. 2012). La depredacin ha sido men-cionada repetidamente como el principal problema de mortalidaden perdices de suelta, de hecho, se ha demostrado que son mssensibles que las silvestres a esta presin (Snchez-Garca et al.2011).

    Existen diferencias tanto en la diversidad como la prevalenciade parsitos y bacterias entre perdices de granja y perdices silves-tres (Milln et al. 2004, Milln 2009, Daz-Snchez et al. 2012). De-bido a la falta de controles sanitarios, estos parsitos y bacteriastpicos de granja se estn diseminando en el campo y afectando alas poblaciones naturales de perdices (Villana et al. 2008, Milln2009, Daz-Snchez et al. 2012). Las poblaciones silvestres suelentener menor resistencia a parsitos con los cuales no han tenido

    contacto previo (Newton 1998), lo cual podra repercutir en su efi-cacia biolgica. La ltima mala noticia sanitaria para las poblacio-nes silvestres de perdiz roja ha sido la aparicin del virus bagaza,patgeno africano que ha diezmado poblaciones silvestres en elsur de Espaa (Gamino et al. 2012) y posiblemente en otras reas,sin que pueda descartarse un papel de las granjas en su dispersin(Agero et al. 2011).

    Por otro lado, la perdiz roja ha sido artificialmente hibridada engranja con la perdiz chukar (A. chukar), para conseguir individuosms productivos. Los hbridos de segunda generacin de ambasespecies son fenotpicamente iguales a una perdiz roja (Negro etal. 2001) y slo se pueden distinguir por medio de marcadores mo-leculares. La ausencia de controles de calidad gentica en las gran-jas ha extendido el problema al campo, de forma que estosejemplares hbridos se encuentran ampliamente distribuidos por lapennsula ibrica en la actualidad, en especial en cotos donde sesueltan perdices (Blanco-Aguiar et al. 2008), pero tambin puedenaparecer en cotos prximos (Casas et al. 2013). Los hbridos tienenuna menor supervivencia que los individuos puros, pero son ca-paces de reproducirse con xito en el campo, e incluso tienenmayor tamao de puesta, por tanto constituyen una seria amenazapara el mantenimiento de la integridad gentica de la especie(Casas et al. 2012).

    Por ltimo, la suelta de perdices puede provocar una sobre-ex-plotacin de la poblacin silvestre si para establecer los cupos decaptura se toma como base el nmero de perdices soltadas, ya quela mortalidad de las aves de granjas es muy alta en las primerassemanas tras la suelta (Gortzar et al. 2000).

    Gestin cinegtica de perdiz rojaEn el centro-sur de Espaa podemos distinguir tres modelos

    de gestin de perdiz roja, aplicables al resto del territorio estatal(Arroyo et al. 2012): (1) Los cotos con vocacin social, que suelenser de gran tamao, donde un grupo de amigos o vecinos de undeterminado municipio practican la caza como forma de entrete-nimiento, de la que no se pretende obtener rdito econmico. Enestos cotos, cubiertos en gran medida por terreno agrcola, otrosusos del suelo, como la ganadera, son muy frecuentes. (2) Loscotos comerciales no intensivos, normalmente de menor tamaoy con mayores porcentajes de vegetacin natural (no cultivada)que los sociales, en los que el gestor trata de obtener un beneficioeconmico de la caza. (3) Por ltimo, los cotos intensivos, tambincomerciales, en los que se pueden soltar perdices de granja ennmero ilimitado y, segn la Comunidad Autnoma, a menudo sepuede practicar la caza en ellos durante periodos ms largos quela temporada de caza regular. Por tanto, existe un gradiente de in-tensidad de gestin que va incrementndose de los cotos socialesa los cotos intensivos. El nmero de comederos/km2, por ejemplo,es ms de cinco veces superior en los cotos intensivos que en loscomerciales no intensivos y cinco veces mayor en stos que enlos sociales (Arroyo et al. 2012). Patrones similares se observanpara la densidad de bebederos, el porcentaje de terreno sembradopara la caza o el nmero de depredadores controlados. Por ejem-plo, se controlan casi el doble de zorros en cotos intensivos queen los comerciales no intensivos y casi el triple que en los sociales,lo cual no resulta sorprendente dado que la depredacin por estecarnvoro es una de las mayores causas de mortalidad de las per-dices de granja una vez que son liberadas en el campo (Alonso etal. 2005). No obstante, las mayores diferencias en la gestin deestos cotos se observan en la suelta de perdices. As, en los in-tensivos se sueltan en promedio ms de 2000 perdices/km2, mien-tras que estas cifras descienden en los cotos comerciales nointensivos (~15 por km2) y sobre todo en los sociales (~1.5 porkm2). En los cotos intensivos, adems, se sueltan perdices todoslos aos, mientras que en los otros dos tipos de coto no se suelesoltar con tanta frecuencia. Para poder llevar a cabo esta gestinintensiva, los cotos comerciales tienen un mayor nmero de guar-das (Arroyo et al. 2012).

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    Viuela et al. 2013Ecosistemas 22(2):6-12

  • La caza en ojeo, aquella en la que un grupo de batidores vandirigiendo a las perdices hacia una lnea de puestos de cazadores,es mucho ms habitual en los cotos intensivos que en los otrostipos de coto, en los que predomina la caza en mano. El nmerode cazadores por km2 y da es mucho menor en los intensivos,pero, como en estos cotos se caza durante muchos ms das, lapresin cinegtica es similar a la de los otros tipos de cotos (Arroyoet al. 2012). Finalmente, se cazan anualmente muchsimas msperdices en cotos intensivos (~1270/km2, mximo de ms de3000/km2) que en comerciales no intensivos (~39/km2) y en stosque en sociales (~18/km2).

    Es la gestin cinegtica actual eficaz para mantenerla perdiz silvestre?

    En los cotos intensivos, la bolsa de caza de perdiz depende ex-clusivamente de la cantidad de perdices soltadas, lo que conviertea esta caza en una actividad industrial completamente desaco-plada de la dinmica demogrfica de la poblacin silvestre (Daz-Fernndez et al. 2012). En los cotos no intensivos, la bolsa de cazaestaba relacionada con la abundancia estival de perdiz silvestre yel hbitat (ms capturas donde hay ms perdices, en cotos conms superficie ocupada por monte mediterrneo) y de la presincinegtica, pero no con la cantidad de perdices soltadas. Por tanto,las sueltas de perdices en bajo nmero que se realizan a menudoen cotos no intensivos no parecen ser eficaces ni siquiera para au-mentar las bolsas de caza, que dependen ms de la abundanciade perdiz silvestre.

    Se ha evaluado recientemente la relacin entre determinadasmedidas de gestin cinegtica y la abundancia de perdiz en cotosdel centro peninsular, usando datos de censos y encuestas a losgestores de los cotos (Daz-Fernndez et al. 2013). La abundanciade perdiz se estim en verano, despus de la cosecha y antes delas sueltas de perdiz de granja (que suelen ocurrir cerca del iniciode la temporada cinegtica); esta variable es un buen indicador dela produccin de pollos y de la disponibilidad de ejemplares silves-tres para la caza en otoo.

    En los cotos no intensivos, y teniendo en cuenta las diferenciasde hbitat entre cotos, la abundancia de perdices aumentaba conla densidad de comederos y bebederos, pero disminua con la can-tidad de aves de granja liberadas y la presin de caza. No se en-contr, en cambio, ningn efecto claro del control de depredadores.Por tanto, la suelta de perdices en pequeo nmero no solo no esfavorable para aumentar la densidad de perdiz silvestre, sino queincluso est asociada a una menor productividad de las poblacio-nes. El efecto positivo de comederos y bebederos sugiere que staes una prctica de gestin beneficiosa para las poblaciones silves-tres, pero tambin puede indicar que el medio natural en que estnviviendo las perdices tiene problemas de disponibilidad de alimentoy agua.

    Por ltimo, el ajuste anual de la presin cinegtica a la abun-dancia es un elemento clave de cualquier sistema sensato de ges-tin sostenible (Lucio 1998), y el estudio previo muestra que laabundancia de perdiz es menor en cotos con un mal ajuste. Seranecesario por tanto realizar mejores estimas de la abundancia comotener mecanismos ms eficaces de regulacin de las capturas.

    Aspectos socio-econmicos de la caza de la perdizLa perdiz roja genera una gran actividad social y econmica en

    Espaa, donde caza alrededor del 3 % de la poblacin espaola y70 000 cazadores extranjeros anualmente (Reginfo 2008). Las ca-ceras de perdiz son particularmente importantes en el centro-sur pe-ninsular, pero se caza perdiz roja en prcticamente todas lasregiones (MARM 2006), por lo que los efectos sociales y econmicosde esta actividad llegan al medio rural de casi todo el pas. Se ha es-timado el movimiento econmico generado por la caza de perdiz rojaen Espaa en ms de 1150 millones de anuales, ms del 25 % del

    total generado por la caza en conjunto (Garrido 2012). En Espaa el88 % del rea acotada se gestiona de forma privada (MARM 2006),con posibilidad de comercializacin en muchos de los casos. No obs-tante, no se conoce de forma precisa el nmero de cotos comercialesque hay en nuestro pas. Dado que la gestin es ms intensa encotos comerciales, en ellos se generan ms costes y ms beneficiospara terceros, incluyendo ms puestos de trabajo, en particular enlos cotos intensivos (Arroyo et al. 2012). Recientemente se ha vistoque los principales beneficiarios indirectos de los costes de la gestinen los cotos de perdiz roja son la mano de obra local, aunque losproductores de trigo y piensos y los de perdiz de granja en el casode cotos intensivos, se llevan tambin una parte importante de estosbeneficios (Daz-Fernndez 2012). Por ltimo, el estado es tambinun beneficiario indirecto. Por ejemplo, el gobierno regional de CastillaLa Mancha recaud ms de 2 millones de euros en 1996 por gastoslegales directamente relacionados con la caza (excluyendo los im-puestos pagados directamente por los cotos) (Bernabu 2002).

    La caza de perdiz roja es una actividad (econmica o no) com-plementaria a otras en muchas fincas (Bernabu 2002, Arroyo etal. 2012). Esto puede tener varias implicaciones. Por un lado, lacaza puede generar beneficios complementarios a los producidospor otros recursos en sistemas multifuncionales (Bernabu 2002).Por otro, al ser una actividad secundaria, puede que la dedicacina optimizar la gestin de esta actividad sea baja, llevando a unagestin ineficiente para la caza. De hecho, un estudio reciente in-dica que las sueltas de perdiz de granja en cotos no intensivosno mejoran la rentabilidad de los mismos, pero s la de los inten-sivos, a pesar de sus mayores costes anuales (Daz-Fernndez2012), lo que explica el inters reciente en su desarrollo. No obs-tante, la mayor rentabilidad de los cotos intensivos frente a losque gestionan perdiz silvestre, cuando ambos modelos compitenen el mismo mercado al mismo precio, se debe tambin a la au-sencia de internalizacin de los costes ecolgicos de las sueltas(Daz-Fernndez 2012). El estudio indicaba, asimismo, que loscotos no intensivos sin sueltas, particularmente en escenarios deprecios medios a altos, pueden ser negocios rentables, aunquesus beneficios no sean comparables con los de los cotos intensi-vos. Para aumentar los beneficios que supone la caza en cotosno intensivos, las inversiones deberan re-direccionarse hacia lamejora de la eficiencia tcnica de la gestin de las poblacionessilvestres y a diferenciar claramente la calidad ecolgica del pro-ducto en el mercado.

    ConclusionesLos fuertes cambios a gran escala ocurridos en los modelos de

    gestin agraria parecen estar detrs tanto del declive histrico delas poblaciones de perdiz como de la mala situacin actual de suspoblaciones silvestres. La Poltica Agraria Europea (PAC) podraser la herramienta clave para re-direccionar la gestin agraria haciaprcticas que permitan mejorar, tanto la situacin crtica de muchasespecies amenazadas asociadas a ecosistemas agrarios, como lade especies cinegticas con importancia socio-econmica, comola perdiz roja. Para este caso concreto, promover la presencia delindes sera una de las acciones ms relevantes.

    Las sueltas de perdices de granja estn poniendo en riesgo laintegridad gentica de la especie, no mejoran las bolsas de cazacuando se sueltan perdices en bajo nmero, y parecen afectar ne-gativamente a la productividad de las poblaciones silvestres. Endefinitiva, las perdices de granja han permitido mantener buenaparte de la actividad cinegtica, pero no estn contribuyendo a unarecuperacin eficaz de las poblaciones silvestres, ms bien al con-trario. Por lo tanto, su uso debera prohibirse (como en Navarra) oal menos regularse de forma mucho ms eficaz. Sera importante,igualmente, que las perdices de granja apareciesen identificadascomo tal (sistemas obligatorios y seguros de marcaje que permitanla trazabilidad del producto) y la aplicacin de protocolos de controlgentico y sanitario eficientes.

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  • Se necesita ms informacin sobre el efecto de la depredaciny el control de depredadores sobre la produccin de perdiz roja sil-vestre, ya que los resultados disponibles no son concluyentes, peroglobalmente no parecen justificados, ni la creencia popular sobrela alta relevancia de este factor, ni el uso generalizado de esta he-rramienta de gestin cinegtica.

    En conclusin, existe abundante informacin cientfica queapunta a que la alternativa para la gestin de esta especie ms be-neficiosa para la conservacin de la poblacin silvestre estara ba-sada en el ajuste anual de la presin cinegtica a la abundancia deperdices, un buen manejo del hbitat y la suplementacin de aguay comida, limitando en cambio la suelta de animales de granja. Estemodelo de gestin podra ser favorable para otras especies no ci-negticas (Arroyo et al. 2013, este nmero). Si existiera una buenaidentificacin en el mercado de los cotos que realizan una gestinsostenible de las poblaciones silvestres de perdiz, esto podra au-mentar los beneficios que supone la caza en dichos cotos, promo-cionando oficialmente una gestin favorable tanto para aprovecharun importante recurso natural renovable, como para la conserva-cin del patrimonio natural espaol.

    Por ltimo, teniendo en cuenta las circunstancias, no parece des-cabellado plantear la necesidad de revisar el status real oficial de estaespecie, aunque se estn cazando millones de ejemplares al ao.

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    Figura 1. La perdiz roja tiene un peculiar sistema de reproduccin basadoen la doble puesta. Alrededor del 50 % de las hembras en aos climatolgi-camente favorables ponen huevos en dos nidos, uno incubado por el machoy otro por ella misma (Casas et al. 2009). El xito de eclosin es por tantouna variable particularmente importante en la demografa de esta especie.

    Figura 4. Factores que afectan a la proporcin de jvenes en las poblacionesestivales de perdiz roja en una amplia muestra de cotos del centro de Espaa(Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura) (Daz-Fernndez et al. 2013). Elgrosor de las flechas indica la importancia relativa de cada efecto. La presinde caza relativa son los residuos de la regresin entre densidad de perdicescazadas y densidad estival de perdices (es decir, si se cazan ms o menosde lo esperable por la abundancia de perdiz en el coto). La proporcin de j-venes en la poblacin estival es un buen indicador de la productividad de po-llos, y por tanto de la disponibilidad de perdices para la caza en otoo einvierno.

    Figura 2. rea de estudio con hbitat agrario cercana a Ciudad Real, dondese han desarrollado estudios de radio-seguimiento. El paisaje en primaveraest claramente dominado por el cereal, que se ha convertido en el principalhbitat de nidificacin de la especie por la escasez de otras alternativas. Peroeste es uno de los hbitats con menor xito reproductivo, principalmente porlas prdidas causadas durante la cosecha. El cereal se ha convertido en unatrampa ecolgica para esta especie (Casas y Viuela 2010).

    Figura 3. La suelta de perdices antes o durante la temporada de caza se haconvertido en una prctica habitual, con una industria detrs, ya que se libe-ran al menos 3-4 millones de perdices al ao. Sin embargo, esta prctica noha ayudado a la recuperacin de las poblaciones silvestres, sino que se haconvertido en un problema aadido por contaminacin gentica, transmisinde parsitos y enfermedades, disminucin del xito reproductivo de las po-blaciones que reciben las perdices soltadas y sobrecaza de ejemplares sil-vestres.

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    Viuela et al. 2013Ecosistemas 22(2):6-12

    La perdiz roja (Alectoris rufa) en Espaa: especie cinegticay amenazadaIntroduccinAspectos ecolgicos importantes para la gestinde la perdizImportancia del xito de nidificacin en la demografaHbitat y gestin agrariaEl controvertido papel de la depredacin

    Repercusiones ecolgicas de las sueltas de perdicesde granjaGestin cinegtica de perdiz rojaEs la gestin cinegtica actual eficaz para mantenerla perdiz silvestre?Aspectos socio-econmicos de la caza de la perdizConclusionesReferencias