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La Conferencia de Chapultepec (1945): El nacionalismo económico latinoamericano frente a la política librecambista de Estados Unidos The Conference of Chapultepec (1945): Latin American Economic Nationalism versus the Free Market Policies of the United States José Galindo Universidad Veracruzana, Veracruz, México, email: [email protected] Resumen: El presente artículo busca ilustrar el cambio de modelo económico en América Latina a partir de la crisis de 1929 y la transición del modelo enfocado “al exterior” al “mercado interno”, utilizando, principalmente, el caso de México. Asimismo, se explicarán los efectos de la segunda guerra mundial en las principales economías latinoamericanas y el surgimiento de políticas explícitas de industrialización en dichos países. Basándonos en el análisis de fuentes primarias y secundarias, se examinará la llamada Conferencia de Chapultepec (1945) con énfasis en la estructura del debate y contraste en las posturas de los países latinoamericanos, interesados en mantener y profundizar el nacionalismo económico y sus procesos de industrialización, que lograron moderar las propuestas económicas de corte librecambista impulsadas por Estados Unidos. Palabras clave: Conferencia de Chapultepec; industrialización; mercado interno; liberalismo; CEPAL. Abstract: The present article seeks to illustrate the change of economic model in Latin America from the crisis of 1929 and the transition from the model focused “outwards” to the “internal market”, using mainly the case of Mexico. It will also explain the effects of the Second World War on the major Latin American economies and the emergence of explicit industrialization policies in these countries. Based on the analysis of primary and secondary sources, the so-called Chapultepec Conference (1945) will be examined, with an emphasis on the structure of debate and contrast in the positions of Latin American countries, interested in maintaining and expanding economic nationalism and its processes of industrialization, which managed to moderate the free- trade economic proposals promoted by the United States Key words: Conference of Chapultepec; industrialization; domestic market; liberalism; ECLAC. Fecha de recibido: 17 de junio de 2016. Fecha de aceptado: 31 de octubre de 2016. Am. Lat. Hist. Econ., may.-ago., 2017, pp. 35-58 | DOI: 10.18232/alhe.v24i2.800

Author: truonghanh

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  • La Conferencia de Chapultepec (1945): El nacionalismo econmico latinoamericano frente

    a la poltica librecambista de Estados Unidos

    The Conference of Chapultepec (1945): Latin American Economic Nationalism versus the Free

    Market Policies of the United States

    Jos GalindoUniversidad Veracruzana, Veracruz, Mxico, email: [email protected]

    Resumen: El presente artculo busca ilustrar el cambio de modelo econmico en Amrica Latina a partir de la crisis de 1929 y la transicin del modelo enfocado al exterior al mercado interno, utilizando, principalmente, el caso de Mxico. Asimismo, se explicarn los efectos de la segunda guerra mundial en las principales economas latinoamericanas y el surgimiento de polticas explcitas de industrializacin en dichos pases. Basndonos en el anlisis de fuentes primarias y secundarias, se examinar la llamada Conferencia de Chapultepec (1945) con nfasis en la estructura del debate y contraste en las posturas de los pases latinoamericanos, interesados en mantener y profundizar el nacionalismo econmico y sus procesos de industrializacin, que lograron moderar las propuestas econmicas de corte librecambista impulsadas por Estados Unidos.

    Palabras clave: Conferencia de Chapultepec; industrializacin; mercado interno; liberalismo; cepal.

    Abstract: The present article seeks to illustrate the change of economic model in Latin America from the crisis of 1929 and the transition from the model focused outwards to the internal market, using mainly the case of Mexico. It will also explain the effects of the Second World War on the major Latin American economies and the emergence of explicit industrialization policies in these countries. Based on the analysis of primary and secondary sources, the so-called Chapultepec Conference (1945) will be examined, with an emphasis on the structure of debate and contrast in the positions of Latin American countries, interested in maintaining and expanding economic nationalism and its processes of industrialization, which managed to moderate the free-trade economic proposals promoted by the United States

    Key words: Conference of Chapultepec; industrialization; domestic market; liberalism; eclac.

    Fecha de recibido: 17 de junio de 2016. Fecha de aceptado: 31 de octubre de 2016.

    Am. Lat. Hist. Econ., may.-ago., 2017, pp. 35-58 | doi: 10.18232/alhe.v24i2.800

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    introduccin

    El objetivo de este trabajo es profundizar en los efectos que tuvieron las propuestas realizadas por Estados Unidos en el marco de la Con-ferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz (Conferencia de Chapultepec), celebrada en la ciudad de Mxico en 1945, y la poltica econmica llevada a cabo a partir de tal suceso por los pases latinoamericanos, particularmente Mxico.

    Desde antes del inicio de la segunda guerra mundial, gran parte de los pases de Amrica Latina ya estaban inmersos en un proceso de in-dustrializacin, producto de la sustitucin de importaciones. Durante el periodo de guerra, la dinmica de las economas latinoamericanas, en ge-neral, sufri algunos cambios que principalmente incentivaron una mayor industrializacin; en parte por la escasez de productos antes importados de pases del centro.1 En este contexto, y antes de que terminara el conflicto blico, se llev a cabo la Conferencia de Chapultepec, en la que adems de tocar temas como la solidaridad americana y la creacin de una organi-zacin regional permanente, se propusieron algunas polticas a los Estados americanos para su futuro progreso econmico. Como se ver en el desa-rrollo del presente trabajo, las propuestas econmicas de Estados Unidos contrastaron en algunos puntos clave con la posicin general de los pases de latinoamrica, mantenindose esta ltima como la directriz de la polti-ca econmica que se implement en la mayora de ellos, en contraposicin a los deseos del, entonces ya, pas ms poderoso del mundo.

    Mi hiptesis establece que en el marco de la Conferencia de Cha-pultepec los pases latinoamericanos lograron moderar el avance de las polticas econmicas de Estados Unidos, en especial la denominada Carta Econmica de las Amricas, que originalmente era una propuesta en lnea con la aplicacin de polticas liberales y de plena apertura comercial. Ello permiti que en aos posteriores fuera posible dar cauce a las polticas de los pases de Amrica Latina para continuar y profundizar el proceso de industrializacin basado en un modelo econmico nacionalista.

    Para desarrollar esta hiptesis, primeramente introducir el proceso de cambio del modelo econmico de Amrica Latina a partir de la crisis de 1929. La transicin de modelo de crecimiento enfocado al exterior a uno orientado hacia el mercado interno y basado en el impulso a la in-dustria que, en un principio, no fue resultado de polticas explcitas de in-

    1 Esta expresin hace referencia a la terminologa empleada por los cepalistas (ms adelante hablaremos de la cepal) para denominar a los pases ms industrializados, que se beneficiaban de la importacin de materias primas, principalmente, proveniente de los pases cuya economa dependa en gran medida de la exportacin de estos productos: periferia.

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    dustrializacin.2 En segundo lugar, hablar sobre los efectos de la segunda guerra mundial en las economas latinoamericanas y el surgimiento de las polticas explcitas de desarrollo industrial para la regin durante los pri-meros aos de la dcada de 1940. En tercer lugar, analizar la Conferencia de Chapultepec, a partir del caso de Mxico, para ejemplificar la postura de los pases latinoamericanos en ciertos temas, como el comercio inter-nacional y nacionalismo econmico, y los contrastar con las propuestas de Estados Unidos. Al final de esta seccin, tambin har referencia a otras conferencias interamericanas, como la de La Habana de 1947, donde se confirma la oposicin de algunos pases de Amrica Latina contra las propuestas estadunidenses. Finalmente, mencionar la labor paralela que realiz la Comisin Econmica para Amrica Latina (en adelante cepal) para justificar tericamente la continuacin de la poltica de industrializa-cin basada en la sustitucin de importaciones en la regin, y as evitar los efectos negativos de permanecer dentro de un modelo de exportacin de materias primas. Al final realizar una seccin de conclusiones.3

    el proceSo de induStrializacin y el cambio de modelo econmico

    Para poder hablar de cambio de modelo econmico es importante co-menzar por definir este concepto. Un modelo de crecimiento econmico es el proceso de acumulacin de capital que se lleva a cabo dentro de los lmites que impone una estructura econmica determinada (Milln, 1998, p. 11). Estas estructuras estn compuestas por la dotacin de recursos de una economa y por el marco de incentivos de los agentes econmicos, es decir, el marco que determina hacia dnde fluyen las preferencias de los agentes econmicos.4 Como las estructuras econmicas estn relacionadas con las instituciones y organismos que operan dentro de una economa, as como con las preferencias individuales, estas crean una poderosa inercia de continuidad del patrn que sigue la economa, lo que permite que los modelos de crecimiento sean relativamente estables. Es importante men-cionar que los modelos de crecimiento tienen dos elementos bsicos: el

    2 Esto no quiere decir que los gobiernos no tuvieran algn tipo de polticas que incentivaran el desarrollo industrial. Sin embargo, la idea de que la industria se convirtiera en el motor del desarrollo econmico emergi despus. 3 Es importante mencionar que el pas base de toda esta investigacin es Mxico. Sin em-bargo, como la historia econmica de Amrica Latina comparte muchas caractersticas con las de este pas, se har referencia, en la medida de lo posible, a otros ejemplos regionales. 4 El marco de incentivos, a su vez, est determinado por el marco institucional. Para un anlisis detallado sobre el significado e implicaciones del marco institucional, vase North (1993).

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    sector econmico que impulsa a la economa (motor de la economa), es decir, aquel sector que crece ms rpido que los dems, y la orientacin de la economa, que puede ser hacia el mercado interno o externo.

    Con esta informacin podemos decir que, entre el ltimo cuarto del siglo xix y primer tercio del xx, la mayora de las economas latinoame-ricanas estuvieron inmersas en un modelo de crecimiento hacia el exte-rior. Este modelo tena como motor de la economa al sector de bienes primarios y su orientacin era el mercado externo. En el caso particular de Mxico, el modelo de crecimiento al exterior se considera que surge a par-tir de 1876, con la llegada de Porfirio Daz al poder, y concluye en 1929, con el inicio de la Gran Depresin. Sin embargo, ms que el desarrollo de este modelo, a nosotros nos interesa explicar cmo se dio la transicin en-tre este modelo y el modelo de crecimiento hacia el interior, cuyo motor de la economa se bas en el sector industrial y la orientacin fue hacia el mercado interno.5

    Como en otras naciones latinoamericanas, la economa mexicana se pudo recuperar relativamente rpido de los efectos negativos de la Gran Depresin. Para 1932, el ciclo econmico de Mxico haba alcanzado su punto ms bajo y en ese mismo ao comenz la recuperacin econmica del pas. Enrique Crdenas, quien ha estudiado detalladamente este tema, afirma que existieron dos factores fundamentales que permitieron esta recuperacin: un incremento temprano en el valor de las exportaciones mexicanas y una serie de polticas monetarias y fiscales expansionistas (Crdenas, Ocampo y Thorp, 2000, p. 202).

    El aumento en el valor de las exportaciones fue particularmente im-portante en el sector minero y petrolero. Para 1934, estas sobrepasaron su valor en dlares de ventas al exterior de 1929, contribuyendo substan-cialmente a la recuperacin temprana del total de las exportaciones. De los 82 000 000 de dlares de incremento de las exportaciones de 1932 a 1934, 77% vino del oro, plata y petrleo (Crdenas, 1982, pp. 319-322).

    Consecuentemente, esta posicin privilegiada de Mxico de tener petr-leo y plata, le permiti, adems de reactivar su mercado interno, hacerse de divisas para importar materias primas para la rpida recuperacin de

    5 En realidad, el caso mexicano es un caso excepcional en cuanto al modelo de crecimiento hacia afuera. Es un hecho que las exportaciones de bienes primarios tuvieron un dinamismo excepcional en este periodo. Sin embargo, el desarrollo de las manufacturas no vinculadas con el sector exportador tuvieron tambin un gran desarrollo en este periodo. Es por muchos aceptado que el desarrollo de las manufacturas se benefici de la entrada de divisas producto de las expor-taciones; las que permitieron la importacin de bienes de produccin. Sin embargo, muchas de estas importaciones se realizaron de manera totalmente ajena al sector exportador, utilizando di-visas producto de crditos obtenidos directamente de Europa, como fue el caso de muchas de las importaciones realizadas por los inmigrantes franceses. Estos inmigrantes fueron los principales productores de manufacturas en este periodo.

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    la produccin industrial.6 Varias repblicas latinoamericanas tambin go-zaron de una importante recuperacin de su sector exportador en los aos que siguieron a la crisis de 1929. Bulmer-Thomas lo atribuye, en parte, al compromiso de las autoridades por preservar al sector exportador, as como a la lotera de productos7 que benefici a algunos pases y perju-dic a otros (Bulmer-Thomas, 1994, pp. 219-220). Esto ltimo se dio, por ejemplo, en el caso de Chile, quien exportaba principalmente cobre, cuyo valor no sobrepas al de 1929 sino hasta los aos cuarenta. Otros ejemplos menos drsticos fueron los casos de Colombia y Brasil, en donde su prin-cipal producto de exportacin fue el caf, cuyo precio se colaps despus de 1929 (Bulmer-Thomas, 1994, p. 221).

    El otro factor que permiti la rpida recuperacin de las economas latinoamericanas, y que fue importante en el cambio estructural de las mismas, fue la poltica cambiaria adoptada. La mayora de los pases lati-noamericanos no pudo mantener la paridad cambiaria ante la crisis. Aque-llos que intentaron defender su tipo de cambio, como Colombia, vieron caer sus reservas en oro y divisas rpidamente (Thorp y Londoo, 2000, pp. 84-85). En el caso mexicano, el secretario de Hacienda, Alberto Pani, dej flotar libremente el tipo de cambio en marzo de 1932, por lo que para noviembre de 1933, cuando se decide volver a fijar la paridad del peso, la devaluacin respecto a 1929 haba sido casi de 70%. Esto evidentemente cambi los precios relativos entre las importaciones de productos indus-triales respecto a los productos de origen nacional, que competan con las primeras, lo que foment la sustitucin de importaciones. En relacin con la poltica monetaria, las medidas tomadas por el secretario Pani fueron esencialmente expansivas. Se volvi a la acuacin de moneda de plata y el pago a los empleados gubernamentales se hizo con billetes emitidos por el banco central. Tambin el Banco de Mxico redujo el requerimiento de reservas a los bancos comerciales. Estas medidas tuvieron un fuerte efecto de expansin sobre la demanda agregada. Mxico no fue el nico pas de la regin en adoptar polticas econmicas flexibles. Bulmer-Thomas (1997), en un estudio general de las economas de la regin, menciona que el renacimiento del sector exportador, junto con polticas monetarias y fiscales poco estrictas, produjeron una expansin de la demanda interna nominal final (p. 35).

    6 Es interesante hacer notar que los precios de minerales industriales como cobre, zinc y plo-mo, que haban sido los principales minerales que Mxico haba exportado durante el periodo de crecimiento hacia fuera, tuvieron una lenta recuperacin. Sin embargo, Mxico fue afortunado de contar con otros productos que permitieron que parte de la recuperacin econmica del pas fuera va el mercado externo. 7 Este trmino fue inventado por Carlos Daz Alejandro al referirse a la variedad de produc-tos primarios exportables de las economas perifricas.

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    Las polticas expansivas y la recuperacin de las exportaciones mexi-canas permitieron la reactivacin del sector industrial, no obstante hubo otros factores importantes que generaron la transferencia de recursos del sector tradicional al sector manufacturero de la economa. Hubo un au-mento de 86% de los trminos de intercambio domsticos entre 1929 y 1940 (Crdenas, Ocampo y Thorp, 2000, p. 204); es decir, de los precios urbanos relativos a los rurales. Esto desincentiv la inversin en el cam-po. Adems, en Mxico, el programa de reforma agraria del presidente Lzaro Crdenas gener elementos de incertidumbre para la inversin en el campo, lo que tambin promovi un aumento de inversin en el sec-tor industrial. Un tercer factor que influy en la transferencia de recursos hacia el sector industrial fue que durante los aos treinta hubo una serie de inversiones pblicas importantes. En particular, la construccin de la red carretera se aceler, lo que permiti la fusin de los centros industria-les y urbanos. Esto redujo los costos de transporte y ampli el mercado interno, lo que provoc que la productividad en general aumentara. Las industrias de cemento y acero tambin fueron estimuladas por el aumento en las obras de infraestructura de la segunda mitad de la dcada de los treinta (Haber, 1989, p. 177). El crecimiento de los beneficios en el sector moderno se reflej en un fuerte proceso de acumulacin de capital, lo que permiti que la industria mexicana creciera en promedio a una tasa de 6.1% en trminos reales entre 1932 y 1940 (Crdenas, Ocampo y Thorp, 2000, p. 204). Esto llev al sector industrial a convertirse en el motor de la economa por primera vez.8

    La discusin previa ha mostrado que una importante consecuencia de la Gran Depresin fue la aceleracin del proceso de sustitucin de im-portaciones y la industrializacin domstica por medio del cambio en los precios relativos. Este resultado tambin fue influido por una poltica ma-croeconmica expansiva y el mantenimiento de una alta demanda agrega-da por el resto de los aos treinta. Este ltimo factor est relacionado con el segundo efecto ms importante de la Gran Depresin: el ms amplio papel del Estado en el manejo de la poltica macroeconmica. Los Esta-dos latinoamericanos pudieron por primera vez implementar una poltica monetaria autnoma, en parte por haber dejado el patrn oro. Es decir, no tuvieron que mantener la paridad cambiaria, lo que a su vez les per-miti tener mayor control sobre la oferta monetaria. Asimismo, el estable-cimiento de bancos centrales bajo el control del Estado permiti regular

    8 La contribucin de la sustitucin de importaciones en el crecimiento de la oferta industrial en los aos treinta, es comparable con la de Brasil, en donde la industrializacin en ese periodo fue tambin en gran parte producto del reemplazo de productos antes importados. En el caso bra-sileo, el crecimiento de sectores manufactureros como cemento, metalurgia, papel, mobiliario y piel, fue impresionante. Vase Fishlow (1972).

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    la circulacin monetaria, las tasas de inters y el tipo de cambio. Por otro lado, los dficits fiscales que aparecieron durante los aos treinta pudieron ser financiados con el impuesto inflacionario, lo que permiti la acuacin de nueva moneda.

    Dicho crecimiento del papel del Estado en la economa fue reafirmado durante la segunda guerra mundial. En Mxico, hasta la expropiacin pe-trolera de marzo de 1938, el gobierno de Crdenas se concentr en aspectos sociales. El reparto agrario, educacin, salud, indigenismo, cultura y la po-ltica sindical fueron las reas en las cuales se concentr la actividad guber-namental. Pero a partir de la expropiacin petrolera, Crdenas empez a manifestar una marcada preocupacin por el desarrollo industrial. Ya haba hecho algunos avances en este aspecto, pero fundando instituciones ms que defendiendo polticas en la materia. En 1936 cre los Almacenes Nacionales de Depsito, en 1937 el Banco Nacional de Comercio Exterior, El Banco Nacional Obrero de Fomento Industrial y la Comisin Federal de Electri-cidad (Medina, 1995, p. 129), adems reform la Ley de Seguros. Aunque Crdenas dio el primer paso de fomento a la industria en 1939, al establecer algunas medidas como exenciones fiscales por cinco aos a empresas con actividades industriales nuevas, su sucesor, vila Camacho, defini la polti-ca industrial para aprovechar las oportunidades que trajo la guerra.9

    La segunda guerra mundial permiti la continuacin del proceso de diversificacin econmica que experimentaba Amrica Latina. La regin se convirti en un importante proveedor de materias primas hacia los pa-ses en guerra, principalmente para Estados Unidos y Reino Unido, y al mismo tiempo pudo continuar con el proceso de sustitucin de importa-ciones gracias a la escasez de productos importados que se present en ese periodo. Durante el conflicto blico tanto la demanda interna como la ex-terna aumentaron de forma considerable. Esto permiti un crecimiento in-dustrial importante en la regin. Las tasas de crecimiento industrial anual de Chile, Mxico10 y Venezuela estuvieron por arriba de 9% (Knight, 1991, p. 309). En s, el crecimiento industrial de Amrica Latina fue en promedio de 5.7%, entre 1939 y 1945 (Bulmer-Thomas, 1994, p. 244). Por su parte, el Estado mexicano llev a cabo una poltica de gasto pblico que favo-reci a las inversiones en infraestructura, principalmente comunicaciones

    9 Aunque Crdenas desarroll polticas de corte radical y tuvo severos conflictos con al-gunos grupos de empresarios, como el Grupo Monterrey, no obstaculiz el desarrollo de la in-dustria. De hecho, entre 1935 y 1939, ms de 6 000 industrias fueron establecidas en el territorio nacional. Fue un periodo en que nuevas industrias, diferentes a las tradicionales, propiedad de la elite econmica tradicional que se mantenan desde el porfiriato, fueron creadas. Para un estudio detallado sobre la elite econmica tradicional porfiriana, vase Galindo (2012). 10 El crecimiento industrial en Mxico se dio sobre todo en textiles, comida, qumicos y metales.

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    y energa elctrica, y una poltica fiscal de baja imposicin y exenciones fiscales, que continu con la promocin de nuevas industrias, as como de aquellas donde la oferta interna no satisfaca la demanda. Adems, Mxico contaba con capacidad industrial ociosa que pudo ser utilizada durante los aos de guerra. En el caso mexicano, hubo adems una relacin econ-mica muy estrecha con Estados Unidos. En 1940, el 90% de los produc-tos de exportacin nacionales fueron adquiridos por el vecino del norte; igualmente, Mxico import el 90% de sus productos de Estados Unidos en 1944 (Knight, 1991, p. 305). Esta dinmica econmica con Estados Uni-dos tambin favoreci al proyecto gubernamental de industrializacin, ya que este provey un mercado grande para los productos mexicanos y una fuente de bienes de capital e inversin.

    Los propsitos de industrializacin tambin se reflejaron en cambios institucionales. Se hicieron reformas a la Ley Orgnica del Banco de M-xico, que permitieron que en 1942 esta institucin comenzara con una po-ltica de canalizacin de crditos a la industria. Se dispuso que los bancos asociados quedaran obligados a integrar su cartera cuando menos con 60% de crditos a la produccin. Nacional Financiera tambin se reorganiz, su funcin central sera el financiamiento de la industria del pas (Knight, 1991, p. 309).

    Por otra parte, la segunda guerra mundial dej experiencias y convic-ciones en la mentalidad de la clase gobernante mexicana. De todas ellas, la certidumbre que la industrializacin era la va adecuada para alentar el crecimiento econmico, crear empleos y mejorar la distribucin del in-greso nacional, que sin duda fue la ms importante.11 Mxico sali de la guerra con un sector industrial acostumbrado a trabajar a plena capacidad y con cierta experiencia del mercado estadunidense y latinoamericano. De ah, la conviccin de alentar el crecimiento de la demanda interna y ampliar los mercados externos. Adems, durante los aos de guerra, la intervencin directa del gobierno en la actividad econmica, como vimos, fue de suma importancia. Por su parte, para 1945 se dejaba sentir de nue-vo la competencia de la industria estadunidense que, con menores cargas relacionadas con el apoyo al esfuerzo blico, reconvirti sus plantas de produccin de guerra a plantas de produccin de paz. De manera simul-tnea, la demanda estadunidense de materias primas empez a disminuir en 1945; tal fue el caso de la minera. Otro factor, no menos importante, fue la alta tasa de inflacin, que para 1945 se uni a las dems causas para hacer menos competitivos los productos mexicanos en el mercado estadu-nidense. La inflacin no slo afect a Mxico, en un nmero de los ms

    11 Dos estudios que profundizan en el tema de la transformacin de las mentalidades a nivel elites poltica y econmica en este periodo son los de Mosk (1950) y Tannenbaum (1956).

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    importantes pases latinoamericanos [...] la inflacin de los aos de guerra probara ser un cncer que nunca fue extirpado, a pesar de los repetidos intentos, en el periodo de posguerra (Bulmer-Thomas, 1994, p. 267). En promedio, la inflacin regional fue de 13% entre 1939 y 1945 (Bulmer-Thomas, 1994, p. 250).

    la conFerencia de chapultepec

    En estas condiciones se llev acabo la Conferencia Interamericana sobre los Problemas de la Guerra y de la Paz, mejor conocida como Conferencia de Chapultepec. Al trmino de la segunda guerra mundial, la poltica in-ternacional y el sistema de relaciones entre naciones deban reorganizarse por completo. Lo anterior, como consecuencia del efecto de la crisis y gue-rra. El bipolarismo que ya empezaba a perfilarse entre la URSS y Estados Unidos oblig a una alineacin particular entre las naciones, y Latinoam-rica acab por formar parte de la esfera estadunidense.

    Estados Unidos haba comenzado a asumir su posicin de potencia mundial al dictar los lineamientos que los gobiernos latinoamericanos de-ban seguir en el periodo de la posguerra. Washington haba presionado a los Estados de la regin a que rompieran relaciones diplomticas con los pases del Eje, inclusive a travs de la imposicin de medidas coercitivas contra los Estados que se rehusaran a abandonar su postura de neutrali-dad. Ejemplo de ello fue el caso argentino, que de 1942 a 1945 fue sujeto a la marginalizacin poltica y econmica de la mayor parte de los pases de la regin, hasta que decidi alinearse a la posicin hemisfrica impulsada por Estados Unidos (Morgenfeld, 2010, pp. 194-196).

    Otro factor influyente, en el contexto de la Conferencia de Chapulte-pec, fue la expectativa de los pases latinoamericanos de recibir por parte de Estados Unidos ayuda econmica para detonar y fortalecer sus proce-sos de industrializacin. Se esperaba que al trmino de la guerra, Wash-ington implementara una suerte de Plan Marshall para Latinoamrica, pero con el tiempo fue claro que Estados Unidos tena otros planes para la regin. No obstante, dichas expectativas flexibilizaron la postura de los pases latinoamericanos hacia ciertas polticas impulsadas por Washington. Ello logr, por ejemplo, que los pases de la regin que an no lo haban hecho, declararan la guerra contra el Eje antes o tiempo despus de la Conferencia de Chapultepec (Morgenfeld, 2010, p. 204).

    En este periodo, Estados Unidos tambin logr unificar a los pases del continente para establecer un bloque regional de cara a la Conferencia de San Francisco, donde finalmente se creara la Organizacin de las Na-ciones Unidas. La conformacin de un bloque americano ante el sistema

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    universal, como se ver ms adelante, se consensu bajo el entendido de que ciertos temas torales de poltica internacional, tales como la seguridad hemisfrica, se reservaran para el mbito regional.

    Acorde con Morgenfeld, al interior del Departamento de Estado exis-tan dos corrientes opuestas sobre el rumbo que deba tomar el nuevo orden internacional. Por un lado, se encontraba la corriente internacio-nalista, que pugnaba por la continuacin de la estrecha relacin con la Unin Sovitica y la consolidacin del Sistema de las Naciones Unidas sobre el Sistema Interamericano y, por el otro, la visin regionalista, que buscaba la terminacin de las relaciones con aquella y el establecimiento de un slido andamiaje institucional a nivel regional con un grado suficien-te de autonoma del sistema universal (Morgenfeld, 2010, p. 206). Al final, fue evidente la prevalencia de la visin regionalista.

    Un ejemplo que evidencia la prevalencia de la visin regionalista fue el telegrama enviado por el secretario de Estado a los oficiales diplomticos de Brasil, Chile, Costa Rica, Guatemala, Hait, Mxico, Panam, Uruguay y Venezuela, el 2 de enero de 1945, en el que se seal la importancia de atender a la Conferencia de San Francisco con pleno entendimiento de los puntos de vista de los otros y con mente abierta para lograr una mayor efectividad en la cooperacin para construir una estructura pacfica, con miras a la seguridad internacional.12

    Es en este escenario que Mxico ingresa con plenitud al nuevo siste-ma internacional, despus de que anteriormente haba tenido un reducido papel en los foros internacionales debido a represalias que impusieron los pases occidentales a la revolucin mexicana (Hernndez, 2002, p. 403). En un breve recuento, en 1944 derivado de los acuerdos de Bretton Woods surgen el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, a travs de las cuales se reorganiz el sistema financiero internacional, entre otras cosas, dando centralidad al dlar, y estableciendo una paridad fija entre el oro y esta moneda. Un ao despus, en 1945, se crea la Organizacin de las Na-ciones Unidas y se suscribe el Acuerdo General sobre Aranceles Aduanales y Comercio, lo que termina por configurar el nuevo escenario poltico y econmico mundial. Posteriormente, en 1948, el Consejo Econmico y So-cial de la Naciones Unidas (ecoSoc, por sus siglas en ingls) cre la cepal, para contribuir al desarrollo econmico y social de la regin que, como se ver ms adelante, fue determinante para la cimentacin terica del nuevo modelo econmico adoptado por los pases latinoamericanos.

    Por otra parte, gracias a un largo proceso de evolucin que puede ras-trearse hasta 1889 con la Primera Conferencia Internacional Americana y

    12 Foreign Relations of the United States (FruS), Diplomatic Papers, 1945, General, The Unit-ed Nations, vol. i.

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    el movimiento del panamericanismo se consolidan las instituciones regio-nales de las Amricas. En 1948 se establece la Organizacin de Estados Americanos y en 1959 el Banco Interamericano de Desarrollo.

    En la Conferencia de Chapultepec (1945) se empezaba a perfilar lo que pasara a ser este nuevo orden mundial que inclua a Estados Unidos como su centro principal. La primera de estas dos conferencias se celebr en el Castillo de Chapultepec, en la ciudad de Mxico, del 21 de febrero al 8 de marzo de 1945, y se denomin Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz. Las resoluciones ms importantes de esta conferencia estaban vinculadas al futuro del Sistema Interamericano y por lo menos tres resoluciones cobraran gran importancia: una relativa al principio de solidaridad americana, que sera el germen de la asistencia recproca frente a la agresin; otra relacionada con la creacin de la orga-nizacin regional permanente, y una ms que propondra la vinculacin del panamericanismo con el sistema general internacional, que nacera a partir de la Carta de San Francisco (Secretara de Relaciones Exteriores, 2003). Siguiendo estas lneas, la Resolucin VIII de la Conferencia Asis-tencia Recproca y Solidaridad Interamericana derivara en el Tratado In-teramericano de Asistencia Recproca, firmado en Ro de Janeiro en 1947, y por su parte la Resolucin IX de la Conferencia titulada Reorganizacin, Consolidacin y Fortalecimiento del Sistema Interamericano tendra una influencia directa en el surgimiento de la Organizacin de Estados Ame-ricanos, que nace en la Novena Conferencia Panamericana celebrada en Bogot en 1948 (Fagg, 1982, p. 218).

    Dentro de la Conferencia de Chapultepec se constituy la Comisin IV, que qued dividida en las subcomisiones A y B. La Subcomisin B estara encargada del planteamiento de problemas sociales, como la po-breza, y la bsqueda de su solucin. Por su parte, la Subcomisin A sera la encargada del estudio y bsqueda de soluciones para los problemas econmicos americanos. El primer problema que se plante en la Sub-comisin A fue el de determinar el alcance de los estudios y soluciones que podra abordar la conferencia, teniendo en cuenta que los planes econmicos de posguerra seran considerados posteriormente en una re-unin especial, como la Conferencia Tcnico-Econmica Interamericana programada en Washington. En este sentido, qued acordado que los delegados gubernamentales presentes en Mxico deberan sentar tan solo las bases y orientaciones generales con respecto a la poltica americana de post-guerra, procurando no entrar en detalles tcnicos que escaparan a sus posibilidades (Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, 1946).

    Cabe destacar que desde el inicio de las actividades y el planteamiento de los objetivos de la Subcomisin A, ya se observaban algunas posiciones encontradas entre la delegacin de Estados Unidos y las delegaciones de

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    los pases latinoamericanos. Estos ltimos se veran vulnerados si cesaban sus exportaciones para las exigencias de la guerra. Adems, el desarrollo industrial latinoamericano, impulsado por el mismo conflicto blico, fue otro factor que la mayora de los pases de la regin deban de considerar en las soluciones que pudieran plantearse en la conferencia. No se de-seaba perder la oportunidad de que Amrica Latina abandonara su fun-cin pasiva de proveedora de materias primas y avanzara en su desarrollo econmico. La regin aspiraba a pasar a una era de industrializacin a la que, como se mencion anteriormente, algunos pases, como Mxico, Argentina, Brasil y Chile ya haban pasado que le permitiera atenuar la repeticin de algunas crisis que haba experimentado debido a su de-pendencia hacia los pases desarrollados. Sin embargo, Estados Unidos ya haba expresado claramente su desacuerdo con la adopcin de un sistema preferencial en los convenios comerciales entre los pases de Amrica [...] porque sus trminos son incompatibles con la poltica tradicional de prin-cipios liberales de comercio internacional seguida por los Estados Unidos de Amrica.13

    Adems, entre el 9 y 18 de mayo de 1944 se llev a cabo en la ciudad de Nueva York la Conferencia de Comisiones de Fomento Interamerica-no. En ella se adoptaron cuarenta y tres recomendaciones sobre diversos e importantes temas econmicos, inspirados en principios liberales.14 En-tre ellas, se plante que para mejorar el estndar de vida de la poblacin, los pases de Amrica Latina deban aprovechar las condiciones naturales existentes en los diversos pases, y especializarse en la produccin de aque-llas materias primas que presentaran caractersticas econmicas favora-bles.15 Esto se sustentaba en un principio econmico liberal sobre el apro-vechamiento de las ventajas comparativas en una economa. Es decir, la idea era que las economas de la regin continuaran especializndose en la produccin de bienes intensivos en el factor de produccin abundante,16 lo que mantendra a los pases latinoamericanos, contra su voluntad, dentro del modelo de crecimiento hacia el exterior, surtiendo productos prima-rios a los pases del centro.

    En la Conferencia de Chapultepec participaron 20 pases, todos los miembros de Amrica, con la excepcin de Argentina. La delegacin esta-dunidense estaba compuesta, adems, por representantes de grandes cor-poraciones en crecimiento deseosos de hacer negocios en el continente, lo cual se vio reflejado en la discusin de la conferencia. La delegacin

    13 Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-484, p. 5, Acer-vo Histrico Diplomtico (en adelante ahd). 14 Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-484, p. 5, ahd. 15 Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-484, p. 6, ahd. 16 A este principio se conoce hoy en da en la teora econmica como principio Heckscher-Ohlin.

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    estadunidense renegaba de todo estatismo y lo consideraban un peligro para la libertad de empresa. Mientras la periferia abogaba por ideas clara-mente diferentes, trataban de revivir la idea de un Banco Interamericano y se resistan a la poltica arancelaria de Washington, lo cual les permiti moderar el avance librecambista durante Chapultepec (Rapoport y Spi-guel, 2009, pp. 95-96).

    La diferencia entre las metas econmicas planteadas por Estados Uni-dos y las de los pases latinoamericanos gener un ambiente de confu-sin y contradicciones en torno a la poltica econmica que fuera ms conveniente para las repblicas ubicadas al sur de Estados Unidos. Las delegaciones de los pases latinoamericanos consideraban que era pre-ciso meditar sobre las verdaderas posibilidades de Amrica para intentar la transformacin de la estructura de la economa mundial sobre bases liberales.17

    La propuesta econmica estadunidense de mayor significacin, dentro de la Conferencia de Chapultepec, fue la llamada Carta Econmica de las Amricas. El proyecto se aprob despus de un acalorado debate donde los pases latinoamericanos, pese a la resistencia de Estados Unidos, lo-graron realizar modificaciones fundamentales al texto original. La carta se dividi en tres partes: primero tiene una exposicin de las premisas bsicas del texto, en donde primordialmente se habla de las aspiracio-nes econmicas de todo pueblo; en segundo lugar, la carta contiene una seccin llamada Declaracin de Objetivos, esta parte habla de las etapas por las que tendran que pasar los Estados americanos entre el periodo de guerra, que an continuaba, y el periodo de posguerra, pasando por una etapa de transicin. Estas dos secciones no sufrieron modificaciones en la resolucin final. Sin embargo, la tercera seccin, denominada Declara-cin de Principios, fue modificada en varios puntos. Por ejemplo, Estados Unidos sugiri que el punto tres que se planteaba, se titulara Disminucin de Barreras Comerciales, en el cual proponan atenuar los mecanismos proteccionistas de toda ndole.18

    Por su parte, la Comisin IV, adems de sugerir el cambio de ttulo del fragmento por Poltica Comercial Internacional, propuso que la dismi-nucin de barreras se diera dentro de normas que aseguren a todos los pueblos de la tierra altos niveles de vida y desarrollo de sus economas sobre bases slidas.19 Esta ltima frase iba en la direccin de los objeti-vos de industrializacin de los pases latinoamericanos. Es decir, una vez

    17 Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-484, p. 6, ahd. 18 Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-487, pp. 222-223, ahd. 19 Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-484, p. 18, ahd.

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    que algunos sectores econmicos en vas de desarrollo, como el industrial, se desarrollaran sobre bases slidas, la propuesta de eliminar barreras de toda ndole sera vlida.20

    Otro cambio importante en la Carta Econmica tiene que ver con el punto cinco de la Declaracin de Principios: la eliminacin del naciona-lismo econmico. Para los representantes latinoamericanos, el texto deba hablar de la eliminacin de los excesos de nacionalismo econmico. Es decir, la Comisin IV hablaba de cooperacin internacional y de evitar la excesiva restriccin de las importaciones; mientras que Estados Unidos hablaba de eliminar el nacionalismo econmico en todos sus aspectos, incluyendo la no restriccin a las importaciones de productos manufac-turados en Amrica Latina. Sobre esta cuestin, la delegacin de Brasil afirmaba que [Haba] pedido al seor Delegado de los Estados Unidos que debe considerarse el punto que nosotros tenemos a la vista, porque nosotros ya tenemos una industria bien desarrollada y lo fue bajo la tarifa aduanal. Si ahora aprobamos sin mayor detalle lo que se propone, pode-mos ocasionar un disturbio econmico.21

    Irnicamente, el delegado de Cuba mencionaba respecto a este pun-to que nosotros estamos de acuerdo con lo que Estados Unidos propo-ne, pero no quisiramos hacerlo porque implicara un suicidio.22 De la misma forma, la delegacin de Uruguay expres que el abatimiento de las barreras arancelarias significara para los pases latinoamericanos una verdadera catstrofe y, contina, se podr producir ese abatimiento de barreras [...] sin que traiga como consecuencia una catstrofe, cuando se haya transformado la vida social del mundo.23 De esta forma, vemos que en su mayora los pases latinoamericanos ms influyentes tenan la idea de continuar con un proceso de industrializacin, que en algunos pases como Brasil, Mxico, Chile, Colombia, Per y Argentina haban comen-zado haca ms de una dcada y que en otros ms pequeos surgi como producto del conflicto blico. En ese sentido, autores como Villanueva afirman que la Conferencia de Chapultepec no implic una ruptura con el modelo mercado internista que iniciaron ciertos pases desde el comienzo del siglo xx (Villanueva, 1972, pp. 475-476).

    20 Las delegaciones que propusieron este ltimo cambio en el texto de la carta fueron la cubana y la mexicana. Por su parte, Brasil tambin estuvo en desacuerdo con la propuesta estadu-nidense, porque el hecho de que el texto slo contuviera la frase reduccin de barreras de toda ndole matara la iniciativa particular de industrializacin que su pas ya tena iniciada. 21 Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-466, p. 85, ahd. 22 Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-466, p. 85, ahd. 23 Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-466, pp. 87-88, ahd.

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    Los puntos mencionados con anterioridad nos permiten mostrar cla-ramente la posicin que guardaba Amrica Latina respecto a las tarifas arancelarias y desarrollo industrial. Esto contrasta con los objetivos esta-dunidenses de apertura comercial sin restricciones y del resurgimiento del modelo al que algunos autores llamaran de dependencia econmica, en donde los pases latinoamericanos volveran a su posicin tradicional de exportadores de materias primas e importadores de manufacturas.

    Finalmente, es importante mencionar el punto de la Carta Econmica que est relacionado con la intervencin gubernamental en la economa. Como mencionamos anteriormente, durante los aos vigentes del modelo de sustitucin de importaciones en los pases de Amrica Latina, los go-biernos desempearon un papel importante tanto en la aplicacin de pol-ticas que fomentaran el desarrollo industrial (exenciones fiscales, polticas arancelarias e inversiones en infraestructura pblica) como directamente en el proceso productivo, donde realiz inversiones conjuntas con el capi-tal nacional privado y extranjero, por ejemplo, en Mxico, se invirti en la industria elctrica y en el sector siderrgico.24 Estados Unidos, dentro de sus propuestas liberales expresadas en la Carta Econmica, consider que los pases latinoamericanos deban abstenerse de crear empresas oficiales que se dediquen al comercio.25 Finalmente se elimin esta frase, incluida en el punto sobre la Inversin Privada e Intervencin Gubernamental, y se dej a discrecin de los pases de la regin la decisin de emplear al go-bierno como agente promotor del desarrollo econmico, tanto en el sector de comercio como en la produccin.26 Incluso a este punto se le cambi el nombre por Inversin Privada en el texto finalmente aprobado. Es decir, se elimin el aspecto referente a la intervencin gubernamental.

    La redaccin final de la carta se aprob con las modificaciones hechas por la Comisin IV.27 Casi al trmino de la Conferencia, el 7 de marzo, tambin se aprob la resolucin complementaria L sobre Desarrollo In-

    24 Un estudio interesante que analiza algunas de las primeras inversiones conjuntas entre estos tres grupos es el de Mosk (1950). 25 Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-487, p. 223, ahd. 26 Respecto al tema de la intervencin gubernamental en la produccin, Estados Unidos no fue tan estricto como en el caso del comercio. Sin embargo, los representantes latinoamericanos no permitieron restricciones en ninguno de los dos sectores mientras la intervencin gubernamen-tal fuera en beneficio del inters pblico. Vase Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, t. L-E-466, p. 76-81, ahd. 27 Esto gracias, en parte, a las declaraciones de William Clayton, delegado de Estados Uni-dos para los asuntos econmicos en Chapultepec y subsecretario de Asuntos Econmicos del Departamento de Estado, sobre las proyecciones de las medidas de control de cambios y tarifas arancelarias, estableciendo categricamente que sern aplicadas sobre una nueva realidad que se est estructurando. Estas declaraciones, de acuerdo con la delegacin de Uruguay, son tranqui-lizadoras para los pases econmicamente dbiles y de industrializacin incipiente (Ministerio, 1946, pp. 169-170).

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    dustrial, la cual exhortaba a los Estados americanos a impulsar la creacin de nuevas ramas industriales, as como perfeccionar y ampliar las existen-tes, siempre y cuando las condiciones fueran favorables. Tambin se re-comendaba, para conseguir el financiamiento que esto requera, la rpida ratificacin de los Convenios de Bretton Woods. As, Estados Unidos se comprometa a facilitar maquinaria, equipo y medios de transporte para estimular la industrializacin de los pases latinoamericanos, a la vez que las inversiones extranjeras deban realizarse de modo tal que aseguraran al capital nacional una justa y adecuada participacin en la formacin y di-reccin de las empresas, procurando que estas no desplazaran a los capita-les nacionales de las industrias, negocios y actividades ya existentes. Estas ltimas eran claras concesiones de Estados Unidos para que los pases la-tinoamericanos aprobaran la resolucin (Morgenfeld, 2010, pp. 208-209).

    El aparente xito de los pases de Amrica Latina en las negociaciones de la Conferencia de Chapultepec, en buena medida, tambin se debi a que la regin no figuraba como una de las prioridades de poltica exte-rior de Estados Unidos. Ante el rpido desarrollo del mundo bipolar, la atencin poltica y econmica de Washington se concentr, en primera instancia, en la reconstruccin de Europa occidental y en la contencin de la influencia de China, principalmente en Japn y el sureste asitico. Ello facilit que Washington cediera en temas centrales en la negociacin de la Carta Econmica de las Amricas.

    Sin embargo, la posicin librecambista de Estados Unidos se volvi ms radical en conferencias subsiguientes. Estados Unidos envi como delegado a Chapultepec al subsecretario de Asuntos Econmicos del De-partamento de Estado, William Clayton, y l mismo fue el idelogo de la Carta de La Habana, a la que peyorativamente se le denomin el Plan Clayton. Esta carta se propuso en la Conferencia sobre el Comercio y Em-pleo, que inici en La Habana hacia fines de 1947, y parta del supuesto de que la libre circulacin de productos y capitales era la base del desa-rrollo econmico. Por lo mismo, se recomendaba la reduccin de tarifas y la paulatina eliminacin de restricciones cuantitativas y de preferencias arancelarias, as como la supresin del control de cambios (Torres, 1984, p. 296). Al igual que la Carta Econmica de las Amricas, la Carta de La Habana sufri los ataques de distintos sectores de la economa mexicana, por ejemplo del sector obrero (Torres, 1984, p. 296). Adems, para ese en-tonces las polticas proteccionistas en pases como Argentina, Brasil, Chile y Colombia ya estaban bien determinadas (Bulmer-Thomas, 1994, p. 280). En el caso de Mxico, desde mayo de 1944 se public un decreto en el Diario Oficial de la Federacin (12 de mayo de 1944), en el cual se facultaba a la Secretara de Hacienda a restringir o autorizar la importacin de cier-tos artculos. A partir de septiembre de 1945, la Secretara de Hacienda

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    comenz a hacer un uso ms frecuente de este decreto y restringi la im-portacin de numerosos productos. De la misma forma, una circular del secretario de Hacienda de diciembre del mismo ao confirm la poltica proteccionista mexicana (Torres, 1979, pp. 191-192). Sin embargo, a pesar de que hubo confrontacin, los pases latinoamericanos se vieron en la ne-cesidad de aceptar en gran medida el Plan Clayton, ya que continuaban insistiendo para la obtencin de ayuda econmica por parte de Estados Unidos, por lo que ese elemento limit sus reclamos.

    el nacionaliSmo econmico y la cepal

    Por su parte, el creciente consenso sobre la importancia de la industria-lizacin en Amrica Latina encontr soporte terico e institucional en la cepal.28 Como se mencion anteriormente, esta comisin fue creada en 1948 y, de acuerdo con Rosemary Thorp, tuvo que probarse a s misma, en un periodo corto, si podra mantenerse viva (Thorp, 1998, p. 132). El grupo de jvenes economistas, bajo el liderazgo de Raul Prebisch, tuvo que mostrar la existencia de un punto de vista latinoamericano vlido para justificar la necesidad de generar una industria en los pases de la regin. En 1949 se cre la tesis Prebisch, misma que fue modificndose a lo largo de los aos cincuenta. Haba tres justificaciones principales para la aplicacin de un modelo de sustitucin de importaciones en la regin. En primer lugar, la restriccin externa en el crecimiento econmico era atribuida al deterioro de los trminos de intercambio de productos pri-marios (precio) y a la carencia de acceso al mercado (volumen) para las exportaciones primarias, por lo que se requera alguna fuente domstica de crecimiento. En segundo lugar, haba una necesidad social de que se incrementara el empleo rpidamente para absorber la creciente fuerza de trabajo y ofrecer mejores oportunidades para los desempleados del sector de la agricultura tradicional, que los sectores relacionados con bienes pri-marios no podan lograr. En tercer lugar, la nica manera de generar un rpido progreso tecnolgico era por medio de la industrializacin, ya que los beneficios de cualquier progreso en la productividad de las exporta-

    28 Mientras que la Teora de la Dependencia fue un gran desarrollo terico desde la periferia para pensar el desarrollo desde una mirada compleja, el nuevo paradigma tena bases vulnerables. De acuerdo con Aldo Ferrer (2005), este no sobrevivi las limitaciones emergentes del Estado desarrollista coexistiendo con las mismas races del privilegio y la concentracin de la riqueza del pasado histrico. Cuando el poder cntrico se reconstituy en torno de la hegemona norteame-ricana y las nuevas fuerzas de la globalizacin operantes en los mercados financieros, las corpo-raciones trasnacionales y las comunicaciones, otra vez, el pensamiento hegemnico en Amrica Latina pas a ser formulado de los centros y, por las mismas causas, fundadas en la debilidad de la densidad nacional de los pases latinoamericanos.

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    ciones de bienes primarios se acumulaban en los pases importadores ms que en los exportadores (Fitzgerald, 2000, pp. 60-61).

    De igual manera, en los trabajos desarrollados por Diamand (1972) y Braun y Joy (1968), se vio plasmada la dinmica macroeconmica (latinoa-mericana en general, aunque de manera ms marcada en el caso argenti-no) de las dcadas de los aos cincuenta y sesenta, reflejada en los modelos de stop and go, los cuales representaban la realidad de una economa cuyas exportaciones (principalmente agropecuarias) se vieron estancadas, mien-tras que el estado de incipiente desarrollo industrial determinaba que el crecimiento sostenido del pib demandara de la importacin cada vez ms bienes de capital e insumos, as como de la adquisicin de combustibles y manufacturas que no se producan al interior de los pases en vas de desarrollo.

    Prebisch argumentaba que en estas nuevas condiciones mundiales, que adems implicaron el cambio de centro global, del Reino Unido a Es-tados Unidos, Amrica Latina deba adaptarse y encontrar nuevas reglas concordantes con la realidad, y mientras eso no ocurriera continuara una tendencia al desequilibrio, puesto que mientras Estados Unidos disminua el coeficiente de importaciones, en los pases latinoamericanos tendi a subir el coeficiente de importaciones en dlares, lo que les oblig a tomar acciones de defensa para atenuar sus efectos (Prebisch, 1949, p. 23).

    De igual manera, exista la idea de que durante el periodo del capita-lismo liberal del primer tercio del siglo xx, las economas latinoamericanas no obtuvieron utilidades econmicas de manera directa de los sectores controlados por intereses extranjeros, incluida la produccin de productos primarios cuando esta era realizada por agentes forneos. Es decir, se pen-saba que los sectores manejados por los extranjeros eran enclaves, puesto que la mayora de sus beneficios salan del pas.29 Prebisch alegaba que el

    29 Esta nocin de enclave ha sido desmentida en algunos estudios, como el de Kuntz (2007, pp. 406-444) sobre el comercio exterior en Mxico en la era del capitalismo liberal. En este estu-dio, la autora analiza en detalle los productos mexicanos de mayor exportacin entre 1870 y 1929. Su enfoque est en determinar los enlaces, externalidades positivas y derramas salariales y fiscales que estos productos tienen sobre la economa mexicana para no poderse considerar en ninguno de los casos enclaves. Se encuentra que la actividad henequenera estuvo casi completamente en manos de mexicanos, lo que tena un alto valor de retorno para la economa mexicana. En el caso de la minera, Kuntz afirma que aunque el auge minero estuvo protagonizado por el capital extranjero, la derrama salarial de esta actividad fue muy importante. Segn sus estimaciones, esta derrama pudo haber sido de aproximadamente 27% del valor de la produccin minera del pas para 1907. El sector minero tambin tuvo una importante derrama fiscal, por medio de los im-puestos, adems de que los metales mexicanos tenan un alto grado de procesamiento industrial dentro del pas, que se incrementaba constantemente y que generaba una serie de externalidades positivas. Sobre el petrleo, Kuntz afirma que aunque las exportaciones relacionadas con este hidrocarburo comenzaron hasta 1911 y que las empresas que lo manejaban eran extranjeras, la contribucin del sector petrolero a la economa mexicana aument durante la dcada de 1920 en virtud de que las plantas de refinacin hicieron que el componente primario de las exportaciones

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    subdesarrollo latinoamericano era el resultado de la posicin latinoame-ricana en la economa mundial, y de la adopcin de las polticas econ-micas liberales capitalistas. Su teora era una suerte de continuacin de la tradicin antiimperialista y antimarxista, pero de una forma ms sutil, sustituyendo, por ejemplo, trminos de imperialismo ms precisos y pol-ticamente fuertes, por la expresin relaciones centro-periferia (OBrien, 1974, p. 9).

    Celso Furtado y Helio Jaguaribe, entre otros, enriquecieron la teora, al contrastar las causas exgenas, derivadas del comportamiento del or-den mundial, con las endgenas, resultantes de la propia realidad de los pases latinoamericanos. El subdesarrollo latinoamericano resultaba as de complejas relaciones entre los intereses dominantes en el orden mundial y las elites domsticas, beneficiarias del modelo e incapaces de conducir a sus pases por el sendero del desarrollo econmico y social. La teora de la dependencia fue un importante subproducto del estructuralismo latino-americano (Ferrer, 2005).

    La cepal argumentaba que la aplicacin del nuevo modelo requera de la promocin deliberada de la industrializacin por parte del gobierno, ya que haba una serie de deficiencias en infraestructura e institucionales que no permitiran a las economas latinoamericanas responder a la seal del cambio en los precios de manera automtica (Thorp, 1998, p. 133). Adems propona que Amrica Latina necesitaba industrializarse detrs de altas barreras restrictivas, y que estas no slo ayudaran a las industrias nacientes, sino tambin, dado el desempleo estructural y la infrautiliza-cin del capital, ayudara a la asignacin ptima de los recursos. Posterior-mente, la cepal aadi la necesidad de crear un Mercado Comn Latino-americano para alcanzar economas de escala. De esta manera la regin latinoamericana lograra un camino de desarrollo orientado hacia adentro (OBrien, 1974, pp. 9-10).

    El crecimiento de la industria generara una independencia de las inestables y poco dinmicas exportaciones primarias. Los flujos de capital extranjero eran vistos como positivos para lograr los objetivos de indus-trializacin, pero la cepal30 de los aos cincuenta previ que estos flujos vendran principalmente en forma de prstamos al sector pblico. Sin em-

    petroleras se redujera paulatinamente, adems de que una parte importante y creciente de la produccin del petrleo en Mxico permaneci en este pas para su consumo. 30 Mientras que Prebisch estaba a favor de la industrializacin de la periferia, una de las primeras crticas a la poltica de industrializacin por sustitucin de importaciones se present desde las filas de la misma cepal. El manifiesto de la cepal ya haba reflejado recelos acerca de la industrializacin latinoamericana, posteriormente, alrededor de la dcada de los aos sesenta pu-blic una serie de crticas al proceso de industrializacin. Los estructuralistas criticaron el proceso realmente existente de sustitucin de importaciones como concentrador y excluyente ya que los frutos del avance tecnolgico trado por la industrializacin se concentraban en las manos de los

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    bargo, este dinero, que se pensaba vendra de Estados Unidos, no llegara, ya que, como se mencion anteriormente, este pas se comprometi con la reconstruccin de la Europa de la posguerra. Asimismo, Estados Uni-dos comenz a considerar los problemas econmicos de la regin como esencialmente internos y mostraron ms inters en la lucha anticomunista que por el desarrollo econmico latinoamericano. Una versin del Plan Marshall de Europa fue propuesto para Amrica Latina en la Conferen-cia Interamericana de Bogot de 1948, pero sin xito, lo que hizo que el modelo de industrializacin latinoamericano finalmente dependiera de la inversin extranjera directa (Coso, 1964). De tal suerte que, pese a que Es-tados Unidos se neg a brindar asistencia econmica para la industrializa-cin de los pases de la regin, el modelo cepalista no implic ningn obs-tculo al creciente aumento de inversin extranjera directa proveniente de dicho pas, sobre todo en aquellos Estados latinoamericanos en los que se permita el acceso irrestricto del capital privado internacional en reas centrales de la economa. Al mismo tiempo, el aumento de las barreras proteccionistas estadunidenses, despus de la Conferencia de La Habana en 1947, tambin contribuy a que la industrializacin de Amrica Latina fuera orientada hacia el mercado interno (Fitzgerald, 1994).31

    Miguel Alemn, en lnea con lo que la cepal apoyaba, lleg a la pre-sidencia de Mxico en 1946, con un programa econmico que hizo hin-capi en la produccin industrial mediante el apoyo decidido del Estado y el fomento a la inversin privada internacional para el desarrollo de sectores productivos. Entre las medidas aplicadas para alentar y proteger a la industria se cont con el alza de aranceles y con la puesta en marcha de un mecanismo de licencias previas para las importaciones, que agreg otro instrumento al Estado para regular la economa nacional. Tambin se encauz un mayor volumen de crdito a la industria y se reestructur el r-gimen de exenciones fiscales para las mismas. En 1952, aproximadamente la mitad de los crditos otorgados por la banca privada se destinaron a actividades industriales (Medina, 1995, p. 136). naFinSa continu con su promocin de la industrializacin, ahora concentrndose ms en proyec-tos de infraestructura.

    El patrn seguido por Alemn fue comn en el grueso de los pases latinoamericanos; la mayora de ellos fueron influenciados por la cepal y justificaron sus medidas econmicas promotoras del desarrollo industrial con el pensamiento cepalista durante las siguientes dcadas. La estrategia

    dueos del capital, excluyendo a la mayora y agravando las desigualdades en la distribucin del ingreso (Kay, 1991, p. 105). 31 Originalmente, se pensaba que la expansin del sector manufacturero se basara en el mercado interno, pero que eventualmente las manufacturas intensivas en el factor trabajo, como textiles, podran ser exportadas.

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    proteccionista bsicamente se bas en una combinacin de altas tarifas en bienes de consumo, la exencin de tarifas en muchos bienes de capital e intermedios, y un tipo de cambio sobrevaluado, lo que en algunos de los casos significaba que los bienes no sujetos a tarifas fueron extremadamen-te baratos (Thorp, 1998, p. 137). Todo lo anterior apoyado por un Estado fuertemente involucrado en el desarrollo industrial. Se fueron creando as las bases para que la Organizacin de Estados Americanos aproba-ra formalmente la Operacin Panamericana en marzo de 1959, para el despliegue del discurso desarrollista de la cepal y la resultante fundacin de la Asociacin Latinoamericana de Libre Comercio en febrero de 1960 (Surez y Garca, 2008, pp. 104-105).

    concluSioneS

    En este artculo se ha intentado demostrar que las propuestas econmicas hechas por Estados Unidos en la Conferencia de Chapultepec de 1945, en especial en la Carta Econmica de las Amricas, no lograron frenar el avance de las polticas de industrializacin que los pases latinoameri-canos iniciaron aos atrs. Las propuestas estadunidenses fueron bsica-mente liberales e incluan la eliminacin de barreras comerciales de toda ndole, para que de esta manera se pudiera continuar con el modelo de desarrollo econmico que haba caracterizado a Amrica Latina despus del ltimo tercio del siglo xix y principios del xx. Es decir, se pretenda que Latinoamrica continuara siendo proveedora principalmente de pro-ductos primarios para los pases industrializados. Sin embargo, como se mostr en el trabajo, una importante consecuencia de la Gran Depresin de 1929 fue la aceleracin del proceso de sustitucin de importaciones y la industrializacin domstica de gran parte de los pases de Amrica La-tina, proceso fortalecido por la segunda guerra mundial. De esta forma, la postura de los pases al sur de Estados Unidos fue de moderar el avance de la apertura comercial tan violenta que sugera el vecino del norte. No obstante, los pases latinoamericanos no adoptaron una postura de radical oposicin a las polticas librecambistas de Estados Unidos, debido a que mantenan la expectativa de recibir ayuda econmica por parte de dicho pas. Se buscaba que se implementara una suerte de Plan Marshall para la regin latinoamericana, que aunque finalmente no se llev a cabo, logr moderar de manera considerable la postura de los pases de la regin. Esto se puede observar claramente en el texto final que se aprob de la Carta Econmica de las Amricas, que sufri varios cambios respecto al texto original propuesto por Estados Unidos, despus de un intenso debate en el marco de la Conferencia de Chapultepec.

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    En aos subsiguientes, la postura estadunidense se intensific, lo que fue evidente en la Carta de La Habana, propuesta en la Conferencia de La Habana de 1947, as como en la suscripcin del Tratado Interamericano de Asistencia Recproca en el mismo ao. Sin embargo, los pases latinoame-ricanos lograron moderar la implementacin de las polticas librecambistas impulsadas por Estados Unidos y mantuvieron altas barreras arancelarias para evitar un efecto negativo sobre su industria manufacturera. Adems, la poltica de industrializacin de la regin encontrara justificacin terica en los trabajos de la cepal de finales de los aos de 1940, lo que fortaleci en la prctica la implementacin del modelo econmico nacionalista en la regin. De esta manera, los pases latinoamericanos continuaron con el modelo de sustitucin de importaciones por muchos aos ms, hasta que finalmente, a partir de la revolucin cubana en 1959, se radicaliz la postu-ra econmica y poltica estadunidense hacia Latinoamrica, lo que influy sustancialmente en la debacle econmica de dicho modelo, cuyo fin fue estar en crisis en la dcada de los aos setenta del siglo xx.

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    Hemerografa

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