Gustavo Morales - RAMIRO LEDESMA Y LA REBELIÓN EUROPEA - Falange Española

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<ul><li><p>RAMIRO LEDESMA Y LA REBELIN EUROPEA</p><p>Gustavo Morales</p><p>A principios de siglo (1910-1911), en la publicacin de Les Cahiersdu Cercle Proudhon en Francia y La Lupa en Italia, convergan los discpu-los de George Sorel, como Edouard Berth, con nacionalistas provenientesde L'Action Francaise, liderada por el francs Charles Maurras. All quedsintetizada la primera unin entre el pensamiento sindicalista y el socialismomoral soreliano con el nuevo nacionalismo integral de Charles Maurras yMaurice Barres. Esa sntesis, que influy en gran medida en el desarrollo delpensamiento sindicalista italiano, rompa con el antagonismo marxista entreburguesa y proletariado.</p><p>Como bien lo defina el sindicalista italiano Sergio Pannunzio, elviejo conflicto de clases se transforma en choque entre un bloque conserva-dor y un bloque revolucionario. Al bloque revolucionario slo podan perte-necer militantes sindicalistas, anarquistas o nacionalistas radicales, mientrasque tanto liberales como socialistas marxistas, que comparten los mismosprincipios materialistas y racionalistas de la sociedad y cultura burguesa,comprenden el bloque conservador.</p><p>Alberto Spektorowski</p><p>Ramiro Ledesma se alinea en el bloque revolucionario. Desde l extender el nacionalsin-dicalismo en Espaa, dotndole de doctrina, smbolos y consignas. Es el nico dirigente de losasesinados en 1936 que public un libro de pensamiento y doctrina, adems de artculos y discur-sos. Dios dio al hombre el poder de poner nombres a las cosas y con esos nombres no slo se de-finan las cosas sino el que as las llamaba. La quinta esencia del ser de Ramiro est en el nombreque puso a su organizacin: Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista.</p><p>Ramiro Ledesma fue cardinal para la generacin de un movimiento de liberacin nacionalque se enfrent con el parlamentarismo decadente y con la dictadura comunista. Ese movimientopasaba por el alambique espaol el nacionalsindicalismo que llegaba de Francia y de Italia. EnEspaa fue un movimiento mnimo, vertebrado en su mayor parte alrededor de peridicos. Ven-derlos, en ocasiones defendindose a tiros, era parte de la militancia. Ledesma anim sucesivosproyectos editoriales, siempre empezando, supliendo dinero con viajes, el sudor ahorra sangre.Ramiro en su moto es una imagen de la fuerza de la voluntad del superhombre de Nietzsche. Lamoto de Ledesma es la mquina a la que cantan en Italia los futuristas: la moto, el coche, elavin. Sin extender una estructura revolucionaria Ledesma haba creado una mtica en su entorno.</p><p>Poco para Ledesma, no se conformaba. Ramiro quera la transformacin de la nacin, sunacionalizacin, la conquista del Estado para hacerle timonel de los destinos espaoles.</p><p>Tres cuartos de siglo despus del nacimiento poltico de Ledesma, ninguna de las organi-</p></li><li><p>RAMIRO LEDESMA Y LA REBELIN EUROPEA - Gustavo Morales 2</p><p>zaciones que fund ha cuajado como fuerza ni como alternativa sindical o electoral siquiera. Pesea ello, Ramiro Ledesma sigue seduciendo a sus lectores, incluidos quienes con ms de 40 aosson recusados para el mando en el jonsismo rabiosamente joven. Ramiro est entre los lderesjvenes que nunca envejecieron, extrao privilegio a cargo de las balas de los piquetes. Ramiro selibr con la muerte de la burocratizacin del partido y del peso tremendo de la Iglesia en el poder,la clericalizacin del Estado, en el gran golpe de timn que se produce en Europa tras la victoriade los Aliados y de Stalin.</p><p>A Ramiro se le disputan como los restos desabridos de un banquete. En Ledesma tambines verdad el verso del poema If: Si puedes soportar el or la verdad que has dicho retorcida porbribones que hacen trampas para tontos. O mirar las cosas en que tu vida has puesto, rotas, y aga-charte y reconstruirlas con herramientas viejas. Ese fue el camino escogido por Ramiro cuando,meses antes del 14 de abril de 1931, sale de las filas de los intelectuales para nutrir las de loshombres de accin.</p><p>La rebelin de Ledesma se manifiesta en su desprecio a la burguesa como clase dirigente,su hostilidad al marxismo como opcin de poder, una eleccin de la nacin como espacio de or-ganizacin y destino, el protagonismo de trabajadores y masas y la crtica del individualismofrente al Estado redentor que iguala, protege y proyecta. Esas son las cinco tesis que defiendenestas lneas.</p><p>Periodismo rebelde</p><p>En la vida de Ledesma se suceden un peridico, unas juntas, una revista, una falange, unaescisin, otro peridico... Como en una reedicin del mito de Ssifo, en las continuas actuacionesde Ramiro conviven el fatalismo de saber que la roca caer cuando el hombre la empuje hasta lacima y la grandeza moral de ese hombre que baja para comenzar a subir una vez ms la montaaarrastrando la pea hacia la cima sabiendo lo que va a pasar. La Conquista del Estado, JONS, LaPatria Libre, Nuestra Revolucin, Ledesma funda, pierde y crea una publicacin tras otra. En el-las dej Ramiro su impronta. Saba que la creacin de opinin es bsica para un movimientopoltico. Simn Bolvar dej dicho que la primera de todas las fuerzas es la opinin pblica [1].</p><p>Cuando la opinin pblica era plasmada fundamentalmente en los peridicos, a principiosdel siglo XX, el equilibrio era aceptable por la existencia de una prensa libre y mltiple, incluy-endo la anarquista o la nacionalista. El conjunto de lo publicado representaba muchas voces dadoque la edicin de un peridico era un esfuerzo accesible a grupos y organizaciones. Ledesmalleg a maquetar muchas veces su prensa: Cada ejemplar de gran tamao costaba un real, abar-cando seis pginas, confeccionadas por el propio Ramiro [2]. Posteriormente, la complejidadtcnica y la inversin financiera masiva de los nuevos medios emergentes: cine, televisin, red...niega la posibilidad de una edicin influyente adoptada como romntica aventura personal o co-lectiva, como reconoce Joaqun Estefana, quien dirigi El Pas.</p><p>A pesar de estar en las sencillas tecnologas de la prensa de su poca, los peridicos de Le-desma no tuvieron distribuciones masivas ni inversiones suficientes para conmocionar a unaaudiencia amplia. Siempre estuvo corto de financiacin. A travs de su presencia spera llega eljonsismo a los medios de comunicacin. El aislamiento termina cuando los nacionalsindicalistascomienzan a ser asesinados o asaltan la Asociacin de Amigos de la URSS. La violencia es unacceso seguro a los medios de comunicacin, la ruptura del aislamiento. Las armas tienen su eco</p></li><li><p>RAMIRO LEDESMA Y LA REBELIN EUROPEA - Gustavo Morales 3</p><p>en los medios, esa es la verdadera estrategia del terror. Stanley G. Payne da la razn a Ledesma:la izquierda espaola usaba la accin directa ms que los propios fascistas pero stos tambingeneran una mstica en sintona con los tiempos preblicos, son causas irredentas que saben,como Andr Malraux, cunto peso adquiere una idea por medio de la sangre que se derrama ensu nombre.</p><p>Lo que cautiva de Ledesma es el vigor, la actualidad, la juventud desde la que llama y a laque convoca a levas. Es claro y directo, no programtico. En sus afirmaciones no hay lugar parael titubeo. La apuesta es su vida, que entreg por entero. Entra en el periodismo poltico con unaintencin clara que proclama desde la cabecera de su primer peridico, La Conquista del Estado,el ttulo de su publicacin lo toma de un semanario que editaba el fascista italiano CurcioMalaparte. Csar o nada.</p><p>Ramiro es hostil a la especulacin, al racionalismo, a los modelos legales que todo preten-den preveerlo: las constituciones [3]. En el lenguaje ramirista hay expresiones poco usuales en lapoltica de la poca: exasperado, actual, rebelde, vigor, y otras de uso general en los tiempos re-publicanos: guerra, fusil, bandera. Ledesma no teme al lenguaje. Sus afirmaciones son hirientespara la sociedad light del siglo XXI, donde prima el individualismo menos solidario y lassensaciones instantneas y fugaces que corresponden al modelo de cultura audiovisual. La apar-ente libertad annima ser espejismo (...) donde slo las clases propietarias e ilustradas tendrnvida y actividad reales. [4] El soma de un mundo feliz y el haoma de los Magos zoroastrianos semezclan en la televisin. Un mundo audiovisual ha sustituido su vida por la visin de otras vidasms interesantes. De forma creciente, la realidad la explican a las masas los medios de comuni-cacin. Lo que no ha sido publicado o emitido no ha ocurrido para la sociedad, puede que s en laesfera de la tica o de las leyendas para minoras, pero no en el mundo de la poltica que espblico por definicin.</p><p>Revolucin nacional europea</p><p>La rebelin que preconiza Ramiro Ledesma es la presente, la de su tiempo. Somos actua-les proclama en La Conquista del Estado. Desde esa vigencia vitorea las revoluciones europeascontemporneas al movilizar y poner en pie la nacin, igualitaria por lo nacional. No es un hechopuntual, se repite en distintas pginas de diferentes nmeros de La Conquista del Estado.</p><p>La patria nueva es la piedra de toque, el objetivo ltimo de los revolucionarios a quienesRamiro convoca. Ledesma niega la autenticidad del marxismo pero destaca su potencia como in-strumento revolucionario para movilizar en manos de los bolcheviques. Con esta perspectiva, Le-desma celebra sin timidez las rebeliones de Lenin, Stalin, Mussolini y Hitler. Ramiro es asesinadoel 29 de octubre de 1936, el mundo desconoca las consecuencias de esos nuevos sistemas pero elvigor con que surgieron marcaba un nuevo tiempo en Europa. Todava poda este continente pro-tagonizar un destino propio ajeno a Estados Unidos. Roma y Grecia ayer; Estados Unidos y Eu-ropa, hoy. Dice Karl Marx que la Historia cuando se repite pasa de tragedia a comedia.</p><p>Ramiro se alinea con el cambio pujante y feraz. Sin igualar, coloca al partido fascistaitaliano y el nacional-socialismo alemn, entre los resucitadores y alentadores de la idea nacionalcontra la negacin marxista, y el partido bolchevique ruso, como embestida ciega y catastrfica,pero con lnea y espritu peculiares de este siglo [5]. No es excepcional el juicio de Ledesma.Los europeos antiliberales se definen entre el marxismo y el fascismo. Durante la Guerra Civil,</p></li><li><p>RAMIRO LEDESMA Y LA REBELIN EUROPEA - Gustavo Morales 4</p><p>Antonio Machado le canta al tanque ruso en Castilla [6], halagos para Stalin. Alberti dirige lacheca del Crculo de Bellas Artes [7]. Desde el nacionalsindicalismo Manuel Hedilla, jefelegtimo de Falange, afirma al corresponsal de la agencia DNB: Somos y nos sentimos consan-guneos con el fascismo italiano y con el nacionalsocialismo alemn y declaramos nuestra msabierta simpata por estas revoluciones [8]. Son declaraciones hechas en guerra, anteriores a laderrota alemana de 1945. La otra opcin era el mundo sovitico contra el que se est combatiendoen Espaa desde 1936, con un ensayo en 1934. Alemania es la potencia pujante, un destino dis-tinto al de Washington o Mosc, aunque en Espaa despertaba mayores simpatas Mussolini.Esas revoluciones hicieron que se tambalearan las propias estructuras del Estado liberal, incapazde asumir el crecimiento del papel estatal y la presin de las masas [9]. Eso parecen compren-derlo el fascismo italiano, el nacional socialismo alemn y el bolchevismo ruso. El objetivo es latoma del poder que se realiza de diferentes modos, por las urnas en Berln, por una Marcha enRoma y por un alzamiento bolchevique contra la repblica de Kerensky en Mosc.</p><p>Los nacionalsindicalistas, con marcadas diferencias ideolgicas, ven ligado su futuroprximo a Berln y tambin, con menos incompatibilidades, a Roma. La Guerra Civil haba cam-biado el destino de las minoritarias organizaciones nacionalsindicalistas espaolas que ni siquieralograron representacin en las ltimas elecciones republicanas. En la primavera de 1936 los na-cionalsindicalistas agrupaban segn los ms optimistas a menos de ocho mil hombres, antes deser barridos por crceles y paseos del Frente Popular. En marzo de 1937 FE de las JONS en-cuadra a medio milln de espaoles en el segundo ao de guerra. Tiene academia de oficialespropia. Pedro Yen. Los cambios en la jerarqua de Falange por la Unificacin de abril de 1937, lariada de afiliaciones con la guerra y las necesidades de la propaganda simplificaron el mensajenacionalsindicalista que se condens en gritos y canciones a partir de 1945.</p><p>El profesor Francisco Blanco destaca: Ese grupo de falangistas considerados como intran-sigentes tenan muy claro que en el caso de triunfo de los aliados su proyecto poltico estabaagotado para siempre. De ah, que intervinieran en proyectos ambiciosos pero muy limitados dadasu capacidad y la existencia, adems, en el seno franquista de poderosas influencias poco favor-ables a Alemania. Posiblemente el ms interesante fue el intento que en 1943, se realiz para vo-lar el arsenal que los ingleses tenan en Gibraltar y con el que abastecan el rea del Mediterrneo.Detrs de aquello, Narciso Perales Herrero y un reducido grupo de falangistas. Plan que fall yque llev a la horca al falangista Luis Lpez con el silencio ms absoluto por parte del gobiernodel general Franco [10]. El silencio tena una explicacin que dieron los hechos con la victoriasovitico-anglosajona aos despus. El alineamiento del falangismo puro, el autntico, es claro.Los legitimistas de Primo de Rivera en torno a Agustn Aznar, el ala de Hedilla en el Norte deEspaa, orientada cada vez ms hacia el nacionalsocialismo alemn, y por ltimo el grupo deoportunistas y corporativistas conservadores [11]. En esta lnea, destacar a numerosos camisasviejas, partidarios de Hedilla, que, tras su detencin, emigraron a Alemania [12]. Aunque lasrelaciones entre los dos estados son buenas, las existentes entre ambos partidos, NSDAP y FET,son mejores. La casa parda era receptiva a los defensores del embrionario concepto de la revolu-cin pendiente espaola, si bien no comparta con los nazis el determinismo biolgico ni el radi-cal antisemitismo porque los nacionalsindicalistas estn vacunados por el catolicismo espaol. Encualquier caso, este apoyo a las revoluciones nacionales europeas no se produce en la derechaextrema ni en el partido militar, orientados a la monarqua catlica, sino en las organizacionesrevolucionarias nacionalsindicalistas. Su mtica y lenguaje, en la guerra abierta (1936-39), eraniconos centrales de los rebeldes frente al gobierno de Madrid. Tras esa guerra, con las armas fas-</p></li><li><p>RAMIRO LEDESMA Y LA REBELIN EUROPEA - Gustavo Morales 5</p><p>cistas triunfando en Europa, algunos nacionalsindicalistas recibieron reas de experimentacin enla construccin del nuevo Estado: vivienda, trabajo, sindicatos y juventud, llevando adelante ex-tensin de la Seguridad Social, las leyes laborales avanzadas, la vivienda subvencionada, la recu-peracin del folclore regional y la coreografa de un rgimen que, a partir de 1945 [13], puso elazul a desteir. Es evidente la reduccin de la presencia de nacionalsindicalistas tras la victoriaAliada. Serrano Suer, amigo de Primo de Rivera y ex diputado de la CEDA, haba construido unpartido falangista a la medida del Generalsimo. Guerreras blancas y negras cubran las camisasde azul proletario, una corbata negra por el Ausente y la boina roj...</p></li></ul>