Fe autentica por A.W. Tozer

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Hasta el da de su muerte, A. W. Tozer jams dej de exhortar a la Iglesia para que caminase como aquellos que realmente pertenecen al reino de Dios. Aunque nunca rebaj su crtica contra lo que l llamaba el iglesianismo, forjada en torno al espectculo, crea que la Iglesia estaba lista para renovarse, y anhelaba verla regresar a lo que fue antes, a aquel modelo tipifi cado por la Iglesia primitiva llena del Espritu Santo, humilde y amorosa. Si se ha preguntado alguna vez por qu la Iglesia tiene poca infl uencia en el mundo y, de igual manera, cmo su vida personal podra constituir ms claramente el testimonio poderoso que caracteriz a los primeros cristianos, las palabras de Tozer, severas y rotundas, le recordarn qu es lo que le falta, y le retarn para que renuncie a lo superfi cial de modo que pueda caminar hacia la fe autntica.In this collectin of essays, Tozer calls each of us to truly examine our hearts and stop simply playing at religion so that we can experience all that God has for us. Until the day he died, A. W. Tozer never deviated from exhorting the church to walk like those who truly belong to the kingdom of God.

TRANSCRIPT

Fe autnticaVolva m o s al ve r dader o cr ist ianism o

Fe autnticaVolva m os al verda de r o cri s t i ani sm o

A. W. Tozer

La misin de Editorial Portavoz consiste en proporcionar productos de calidad con integridad y excelencia, desde una perspectiva bblica y confiable, que animen a las personas a conocer y servir a Jesucristo.

Ttulo del original: Reclaiming Christianity 2009 por James L. Snyder y publicado por Regal, de Gospel Light, Ventura, California, U.S.A. Traducido con permiso. Edicin en castellano: Fe autntica 2011 por Editorial Portavoz, filial de Kregel Publications, Grand Rapids, Michigan 49501. Todos los derechos reservados. Traduccin: Daniel Menezo Ninguna parte de esta publicacin podr reproducirse de cualquier forma sin permiso escrito previo de los editores, con la excepcin de citas breves en revistas o reseas. A menos que se indique lo contrario, todas las citas bblicas han sido tomadas de la versin Reina-Valera 1960 Sociedades Bblicas en Amrica Latina; renovado 1988 Sociedades Bblicas Unidas. Utilizado con permiso. Reina-Valera 1960 es una marca registrada de la American Bible Society, y puede ser usada solamente bajo licencia. EDITORIAL PORTAVOZ P.O. Box 2607 Grand Rapids, Michigan 49501 USA Vistenos en: www.portavoz.com ISBN 978-0-8254-1814-3 1 2 3 4 5 / 15 14 13 12 11 Impreso en los Estados Unidos de Amrica Printed in the United States of America

Contenido| Introduccin: Un profeta contempla la Iglesia............... 7 1 . Cristo es Seor de su Iglesia........................... 15 2 . La autoridad relevante de la Palabra de Dios............ 29 3 . Eso que se llama cristiandad.......................... 43 4 . El ominoso movimiento ecumnico .................... 59 5 . El espritu desalentador de los fariseos................. 71 6 . Cuidado con el juego de palabras religioso............. 81 7 . La naturaleza del reino de Dios: no solo en palabras ..... 97 8 . Las caractersticas de un cristiano carnal .............. 109 9 . El remanente: una doctrina alarmante................ 121 10 . La sagrada obligacin de juzgar...................... 133 11 . El recuerdo fascinante de las palabras muertas........ 145 12 . Palabras de vida para la Iglesia actual................. 155 13 . Cmo acta Dios en su Iglesia........................ 165 14 . El ministerio de la noche ............................. 179 15 . Cmo saber cundo algo es de Dios................... 191 |

Introduccin

Un profeta contempla la IglesiaLa Iglesia de Jesucristo no tiene a nadie que ms la ame o que ms ferozmente la critique que Aiden Wilson Tozer (1897-1963) . Durante su vida muchos le consideraron un profeta, y escucharon lo que deca o leyeron con cierto grado de expectacin lo que escriba . Algunos no estaban de acuerdo con l en todo, pero admitan que su voz era autntica, y que en algn sentido en ella resonaba la voz de Dios . Saban que cuando Tozer hablaba, escuchaban a alguien que conoca bien a Dios . La marca distintiva de su ministerio fue su nfasis sobre lo que l consideraba la decadencia del cristianismo .

La decadencia del cristianismoLa esencia del ministerio del Dr . Tozer radicaba en el llamado a la Iglesia para que retomase sus races . Estaba convencido de que la Iglesia cristiana estaba perdiendo terreno en este mundo, y que era necesario que alguien llamase a las personas para que volvieran a la fe autntica en Jesucristo . Al comparar el cristianismo contemporneo con el que hallamos en la Biblia, detect un alejamiento claro de la espiritualidad autntica reflejada en las Escrituras . La crtica que haca Tozer de la Iglesia naca de un corazn que, por encima de todo, amaba a la Cabeza de esa Iglesia,7

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Jesucristo . No podemos escuchar las palabras de Tozer o leer sus libros sin quedarnos impresionados por su amor y su apreciacin intensos de la segunda Persona de la Trinidad . Cualquier cosa que pusiera en tela de juicio la Persona o la autoridad de Cristo, en el sentido que fuera, le haca ponerse en pie de guerra . Aplicaba un solo criterio a todo lo existente dentro de la Iglesia: exalta a Jesucristo? Adems, es imposible no darse cuenta, a travs de los sermones y las obras del Dr . Tozer, de que senta un tremendo amor por el Cuerpo de Cristo . Amaba a los cristianos de todos los tipos y grados de intensidad . Amaba a los cristianos versados en teologa, as como a aquellos que eran simples creyentes en lo que llamaban el Libro . Admiraba incluso a los cristianos con quienes discrepaba en determinados puntos . Nunca hizo de la doctrina una prueba definitiva de la comunin, sino que disfrut de una amplia variedad de relaciones en muchas denominaciones . Durante el transcurso de una semana, poda predicar en una iglesia luterana, luego en otra bautista, una presbiteriana, una menonita o incluso en una pentecostal . El nombre del edificio no era importante para l, siempre que dentro encontrase a personas que formaran lo que l llamaba la comunidad del corazn ardiente . Precisamente de ese gran amor por la Iglesia es de donde surga su crtica . En alguna ocasin haba programado una predicacin en lo que se llamaba una iglesia de santidad . Se trataba de cierto tipo de celebracin o de aniversario para la iglesia, y antes de que el Dr . Tozer predicase, llevaron a cabo todo tipo de actividades frvolas, como cortarse las corbatas unos a otros o improvisar actuaciones cmicas . Tozer se mantuvo sentado, aguardando pacientemente su turno para batear, como reflexion ms tarde . Cuando al final lleg al plpito, sus primeras palabras fueron: Qu les ha sucedido, pueblo de la santidad? . Dejando

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a un lado el sermn que haba preparado, llev a aquella congregacin a una leera espiritual en la que no haban estado en su vida . Tozer crea que, cuando los creyentes se reunieran, deban cultivar la presencia de Cristo y honrar a Aquel que soport la vergenza y la indignidad de la cruz a causa de nuestros pecados . La Iglesia no era un lugar para hacer el tonto . Tales cosas eran sntomas de la decadencia espiritual de la Iglesia, y le preocupaban tremendamente . En determinados momentos, la crtica de Tozer poda ser bastante penetrante . Por ejemplo, una vez critic una traduccin moderna de la Biblia diciendo: Leer esa traduccin me produjo la misma sensacin que me dara afeitarme con un pltano . Cuando el traductor se enter del comentario, nunca perdon a Tozer . ste tambin criticaba ferozmente las pelculas religiosas y las iglesias especializadas en contar el nmero de personas que asistan cada domingo, pero su crtica jams naca de un corazn colmado de malicia o del deseo de hacerse un nombre . Su principal inters era exaltar a Cristo y reverenciar su presencia entre los creyentes reunidos . Por lo tanto, hubo momentos en que sus crticas agudas ofendieron a algunas personas . Durante la ltima dcada de su ministerio, Tozer sinti una carga especial por la renovacin radical dentro de la Iglesia evanglica . En ocasiones deca que la Iglesia estaba sumida en el cautiverio babilnico, y muchas otras veces dijo que le pareca que la Iglesia estaba contagindose de la moral y los valores del mundo que la rodeaba . A menudo deca: Tenemos una necesidad desesperada de renovarnos . Quiz lo que ms le preocupaba era que la Iglesia, tal como l la vea, no era esa comunidad elevada, santa, llena del Espritu, bautizada en el fuego, temerosa de Dios, humilde, llena de gracia y amante que los padres de la Iglesia conocieron en9

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las generaciones anteriores . A menos que pasemos por una reforma, opinaba Tozer, todos nuestros libros, escuelas y revistas no son ms que la actividad de las bacterias en una Iglesia moribunda . Para ser justos, hay que decir que no era el cristianismo el que estaba cambiando, sino sus lderes . l crea que estaban demasiado involucrados en el mundo . A menudo adoptaban para el ministerio el patrn del mundo empresarial de Madison Avenue, y menospreciaban el ejemplo de los santos que haban vivido antes que ellos . La psicologa popular se haba vuelto ms importante que la enseanza clara de la Biblia . Tradicin se haba convertido en una palabra malsonante, y ay del ministro de culto al que se tachaba de tradicional! A Tozer le daba la sensacin de que el cristianismo estaba en manos de aquellos que queran parecerse ms al mundo que a Cristo . En cierta ocasin, Tozer tuvo la oportunidad de hablar en una reunin para lderes de Juventud para Cristo, que tambin se retransmita por la emisora de radio Moody . Decidi aprovechar aquella oportunidad para hablar a la Iglesia evanglica mundial y, usando sus propias palabras, clavar sus trece tesis en la puerta de la Iglesia evanglica . Durante el sermn, manifest sus pensamientos sobre la Reforma que, segn l crea, deba tener lugar dentro de la Iglesia evanglica . Entre las cosas que dijo en aquel sermn sostuvo que el camino de la cruz es difcil . Aquella era una consideracin importante por su parte, porque senta que haba muchas personas que intentaban presentar la vida cristiana como algo sencillo, cuando las Escrituras evidenciaban lo difcil que era seguir a Jesucristo . Segn su forma de pensar, un cristiano sin cruz era impensable, y crea que haba demasiados lderes que ofrecan un tipo de cristianismo barato, fcil, y que no enfatizaba la carga de la cruz sobre las personas . Sin duda se no era el cristianismo

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de los padres de la Iglesia, los reformadores o los revivalistas del pasado . Tozer tambin enfatizaba la verdad bblica de que no puede existir un Salvador que no sea Seor . Sus comentarios rechazaban la idea de que una persona puede aceptar a Jesucristo como Salvador sin aceptarle como Seor de su vida . Este concepto, segn Tozer, era una gran falacia dentro de la Iglesia evanglica . Enfati