blanchot, maurice - la escritura del desastre

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    ' 1.

    La escritura del desastre .

    Maurice Blanchot .

    "

    /

    MONTE A VILA EDITORES

    /

  • Maurice Blanchot

    LA ESCRITURA DEL DESASTRE

    Traduccin PIERRE DE PLACE

    Monte Avifa Edtores

  • P . edicin en M.A., 1990

    Ttulo Original L 'criture du dsastre Gallim;ard , Pars, 1983

    O.R. MONTE AV/LA LATINOAMEIUCANA, C.A. , 1987 Apartado Postal 70712, Zona 1070, Caracas, Yene.zueb

    f.S.B.N. 9A0-01-0294-9 Diseo de coleccin y portada: Claudia Leal Fowcompo~idn y paginacin: La

  • El traducror agradece muy especalmt:nte al Pro-fesor Emmanuel Levinas por la amabilidad que tu-vo t:n atenderle para aclarar algunos trminos y con-ceptos.

  • 9

    F.l desastre lo arruina todo. dej:;mdo todo como estaba. No alcai}:U a tal o cual, YO" no estoy bajo su amenaza. En la medid:.~ en que. preservado, dejado de lado, me amenaza el desastre, amenaza en m{ lo que: est fuera de mi. alguien que no soy yo me: vuelve pasivamen-1

  • lO MA lfRICF. lll.li /IICH(lT

    ne sustrado o disuadido- no hay porvenir para el desastre, como no hay ciempo ni esyacio en los que se c.umpla.

    No cree en el desastre. no cabe creer en l, vvase o murase. Ninguna fe que est a la altura y, al mismo tiempo, una especie de desinters, desinter(fsado por el desastre. Noche, noche blanca -as es el desastre, esa noche a la que falta la oscuridad, sin que la l uz- la d6peje. El crculo. al desplegarse sobre una recta rigurosamente prolon gada, vuelve l formar un crculo eternamente desprovisto de

  • LA f.sCRITti\A DEl. DF.SASl 'llf. 11

    El dcsqsr,.e cuida de todo.

    El desastre: no el pensamiento vuelto loco, ni tal vez siquiera el pensamiento en tanto que lleva siempre su locura .

    El desastre. al quitarnos el refugio qut: es el pensamiento de la muerte, al disuadimos de lo trgico o de lo catastrfico, al desinte-resarnos de todo querer eomo de cualquier movimiento interior, tam-poco nos permite jugar con esta pregunta: Qu hiciste por el cono-cimiento del desastre?

    El desastre est dd lado del olvido; el olvido sin memoria, d re-! r:.timicnto inmvil de lo que no ha sido tra:tado - lo inmemorial qui-;--.:i!: recordai' por ohkla, el afuera

  • 12 MAURICE BLANCHOT

    Leer, escribir, tal como se vive b:o~jo la vigilancia del desastre : ex-puesto a la pasividad fue ra de pasin . La exaltacin del olvido .

    No eres t quien hablar:i; deja que el desastre hable en ti , aunque sea por olvido o por silencio.

    El desastre ya ha superado el peligro. aun cuando se est bajo \a amenna de-. El rasgo de\ desastre es que s\empre uno t:$t sola-mente bajo su amenaza y , como tal, es superacin del pe ligro. Pensar sera nombrar (llamar) el desastre como segunda inten-cin , pensamiento de trastienda.

    No s cmo llegu a esto , pero puede que IJegue al pensamiento que conduce a mantenerse a distancia del pensamiento ; po rque esto da: la distancia. Mas ir hasta el final del pensamiento (bajo la especie de este pensamiento del final , dt:l borde) acaso es posible sin cam-bi:u e pensamiento? Por eso. esta conminacin: no cambies de pen-samiento, reptelo, si puedes.

    El desastre es d on, da el desastre: es como si traspasara d ser y el no ser . No es advenimiento (lo propio de lo que ocurTe) - aquello no ocurre, de modo que ni siquie ra alcanzo este pensamiento , salvo sin saber, sin la apropiaci n de un saber. O bien ser.i advenimiento de lo que no ocurre , de lo que se da sin ocurrt"ncia, fuera de ser, y como por derivacin ? El desastre p~ttumo?

    No pensar: esto, sin recato , con exceso, t"D la fuga pnica del pen-samicnto.

    ; ; Se deca a s mismo: no te matars, tu suicidio te antecede. O ' ... bien: muere no apto para morir.

    El espacio sin lmite de un sol que atestiguara no a favor del da, sino a favor de la noc he libre de estrellas , noche mltiple.

    Conoce cul es el ,umo qu~ lleva a los hombres (Arquiloco)_ Ri tmo o lenguaje . Prome reo: En este ritmo, estoy a trapado. Qu sucede

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    mino de un lengu~je por una gaya ciencia. Pero el desastre es desco-nocido, el nombre desconocido que, dentro del propio pensamien-to, se da a lo que nos disuade de ser pensado, alejndo nos por la proximidad. Uno est solo p:ara exponersc'al pensamiento de\ de-~~:-.tn.: que deshace la. soledad y rebasa cualquier pensamiento, en tan-to afirmacin intensa, silen

  • 14 MI\UJUCE .fii.ANCIWT

    Yo ms bien dira: nada extremo sino por la dulzura. La locura por exceso de dulzura, 1~ mansa locura.

    Pensar, borrarse: el desastre de la dulzura.

    Slo un libro es explosin (Mallarm). E) deliastre jne.xperimenrado, lo sustrado a nulquier posibilidad de: experiencia -lmite de la escrimra. Es mt-nester repetirlo: el de-sastre des-escribe. Ello no significa que d desastn:, cmo fuena de escri.tura, e~t f~1era de escritura, fuera de texto.

    1:::/ desastre oscuro es el que 1/etJa la luz.

    El horror -el honor- del ~ombrc yue semprc corre el riesgo .de convenirse en sobre-nombre, vanamemc recuperado por el mo vimiento de lo annimo: el hecho de ser identificado, unificado, fi jado, detenido en un presente. El comentarjsta -criticando o alabando- dice: eso eres, eso piensas; he aqu que el pensamiento de escritura, siempre disuadido, siempre acechado por el desastre, se hace visible en el nombre, siendo sohrenombrado y como salva-do , aunque sometido a la alabanza o a la crtica (es lo mismo), vale decir destinado a sobrevivir. El osario de los nombres, las cabezas nunca huecas.

    Lo fragmentario, ms que la iru:stabilidad {la no fijacin), pro-mete d desconcierto , el desacomodo.

    Schleiermacher: al produdr una obra, renuncio a produdrmc y a formularme a m mismo, realizndome en algo exterior e inscri-bindome en la cnminuidad annima de la humanidad -por eso b relacin entre ohra de arte y encuenlro con la muerte: en ambos ca-sos, nos acercamos a un umbral peligroso, a un punto crucial en el que bruscamente somos revertidos. Asimismo, Federico Schlegd: as-piracin a disolverse en la muene: alo humano e.s sielllpre ms alto, e incluso ms alto que lo divino. Acceso al lmite. Queda la posibi-lidad de que, en cuanto escrib

  • I.A I' SCR!TIINA llf.l. D F.SAS1'Rf. 15

    cu mplimic:nw del cero en que auna y cu~rpo s~ wman m utuamente insensiblc:s. ~a apata, deca Sad e . tli'" """;;. ~ A c.t ~;J~o 1 CA. ..... v- i l.a lasitud ame las p:llabras, ~ambin es el deseo de las p2labras l'"paciadas, r o ras en su poder que es sentido, y dentro de su compo-"icin q ue es sinta xis o continuidad del sistema (a condcin de que. pur as decirlo, haya sido terminado previamente el sistem a , y cum -p lido el presente). La locura q ue nunca es de ahora, sino el plazo k la no ra7.n , el estar loco mafutna. locura a la que no cabe r t"-ntrrir para ampliar, recargar 0 jiliviar el pensamien to. l.a prosa charlatana: d tnlbtKCO del nio y, sin embargo, e l hom-hrt que babea, el id iota, el hombre de las lgrimas, que ya no St" do-mina, que se relaja, tambin sin palabras, desprovisto de poder, no ohstante ms prximo dd habla que fluye y se derrama q ue de la csnitura que se retie ne , an mS all del dominio. En este sentido, no hay otro silencio que el escrito. reserva desgarrada, cone que hace imposible e l detalle.

    Poder : jefe de grupo, proced e del dominador. Macht, es el me-d io . la mquina, e l funcionamieruo de lo pos ible. La mquina deli -rante y anhelante e n vano trata d~ hact"r funcionar el no funciona-mil..:nto ; no delira e l no poder, sie.mpre est salido del surco, d e la estela, per tt:nece al afuera. No basta decir (para decir d no poder): "t: tiene e l poder. a condicin de no hacer uso d e l, por ser sta la defi n icin de la divinid;1d; l:l at>stencin , el alejamiento d e l tener. no es suficiente, si no intuye que es. de antemano , seal del desas-tre. Slo el desastre m:.~ntit"m: a ~ya el dominio . Quisiera (por ejem -plo ) un psicoanalista a q uen el c;ksastre hiciese seas. Poder sobre lo imaginario , siempre y cuando 51! entienda lo imaginario como aque-llo que escapa del poder . La re~ticin como no-poder. Constantem emt: tent:m os necesidad de decir (de pensar) : me su -ced i algo (muy importantt:), lo cu:d significa a la vez que esto no podra ser del orden de lo que sucede . ni tampoco de lo que impo r-ta, sino m s bien exporta y deport;I . La repeticin.

    F.ntce algunos S:Alvajes-.. (socie

  • 16 MAllRICF. BLANOIOT

    de vida tradicionales. A qu. pedido de la sociedad primitiva res-ponde aquel hablar hueco que emana del lugar aparente del poder? Hueco, el discurso del jefe lo es ;ustamente porque est separ:1do dd poder -rs la propia sociedad el lugar del poder. El jefe tiene que moverse en el elemento del habla, es decir en el polo opuesto de la violenda. El deber de habla del efe, ese flujo l'onstante de habla hueca (no huec.;a, sino rradicional, de transmisin), que l le debe a la tribu, es la deuda infinita, la garanta de que c.-1 hombre de habla nu se conviert3 en hombre de poder.

    ( Hay inu:rrog

  • 1 o\ t~ :RITliRA DEL DESA~TRE 17

    u angustia de leer: cualquier texto, por importante. ameno e in-rnesante que sea (y cuanto ms parece serlo), est vaco - no existe tn el fondo; hay que cruzar un abismo, y no se entiende si no se da d sallo.

    H misticismo de Wittgenstein, aparte de su confianza en la uni-d:ld , se c.Jehe quiz a que l cree que cabe mostrar all donde no se p unte hablar. Pero, sin lenguaje, nacb se muestra. Y callar sigue sien-do hablar. El silencio es imposible . Por eso lo deseamos . Escritura (o Decir) que precede a cualquier fenmeno. manifestac in o mos-lr:.u: in : a todo aparecer.

    No escribir; cun largo es e l camino antes de lograrlo, y nunca (s cosa segura, no es una recompensa ni un castigo, ha