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Jos Emilio Rodrguez De Hoyos 200804403

Diez sitios arqueolgicos en la Ciudad de MxicoENAH-2010

Qu entendemos de lo que nos dicen los sitios arqueolgicos? Nuestra carrera est profundamente ligada con un discurso histrico que ha tratado de construir una identidad nacional. Este discurso se manifiesta en rocas labradas, ciudades abandonadas, cdices, malacates de cermica que pasan de una generacin a otra, en pencas de maguey y granos de maz. Pero este discurso es una interpretacin que pretende la unificacin de los mexicanos por un origen comn -especialmente los pueblos indgenas-. Es tambin el rostro de nuestro pas a los ojos de los extranjeros. Los arquelogos tenemos una doble responsabilidad que debera ser una misma. Es la de estudiar, conservar y resguardar el patrimonio arqueolgico de todos los mexicanos y la de integrar los objetos cermicos, lticos, textiles y de cualquier material, ya sean pequeos como un besote o monumentales como la pirmide del sol, al discurso histrico de nuestra nacin. Y por otro lado seguir generando conocimiento en nuestra disciplina cuyo marco terico, metodolgico y enfoque visionario cambia constantemente bifurcndose en diversos puntos y separndose del discurso original que planteaba en sus inicios para reconstruir la historia de los antiguos pueblos de este pas, la historia de los antepasados ancestrales de todos nosotros. Sin embargo, este trabajo debe ser un trabajo en conjunto entre arquelogos, autoridades, maestros, familias y la sociedad en general. Muchos sitios arqueolgicos y museos de sitio son administrados y resguardados por los gobiernos locales del lugar en el que estn inmersos y muchas colecciones son donaciones de las familias modernas que desprenden sus tesoros personales de ese contexto hogareo para convertirlo en un tesoro nacional que expresa, como unidad, parte de la riqueza cultural de nuestro pasado. En algunos casos el estado de abandono de nuestros santuarios histricos refleja que estn ms olvidados ahora que forman parte de nuestra sociedad que antes que eran solo elementos del paisaje natural. El vandalismo urbano abarca una ocupacin total del espacio que no solo se asienta sobre el suelo de valles, lagos y cerros en forma de casa en terrenos robados, siendo la nica opcin de hogar de muchas personas, sino que trepa por las paredes en forma de aerosol y grabados con nombre y fecha y llega a lo ms profundo de todos nosotros a tal punto que algunos no ven glifos en las piedras, slo signos de pesos a favor o en contra. Este vandalismo es responsabilidad de todos. En ste texto hablar sobre el estado de algunos sitios arqueolgicos del Sur, Centro y Norte de la Ciudad de Mxico. Sobre su historia y su estado actual, y

Jos Emilio Rodrguez De Hoyos 200804403 veremos como el contexto urbano y las situaciones sociales tienen un gran impacto sobre estos monumentos. Haremos un recorrido geogrfico desde el Sur en dnde est la cede de la formacin de arquelogos mexicanos hasta el norte de la ciudad ms all de sus lmites simblicos con el estado de Mxico en la regin ms densamente poblada de nuestra nacin.

SurEn la primera parte de este trabajo, dedicada al sur de la cuenca, hablar sobre una zona arqueolgica en los lmites de Xochimilco con milpa alta y sobre una serie de vestigios que rodean el centro de Tlalpan, sobre y junto al derrame de lavas baslticas del Xitle. En Xochimilco: Museo Arqueolgico y petrograbados de Cuailama Xochimilco est muy al sur de la ciudad de Mxico colindando con las delegaciones de Tlahuac, y Milpa Alta (no estoy seguro); lo que antes era un pueblo alejado de la ciudad, ahora est cercano al centro de la mancha urbana. Alberga uno de los pocos contextos prehispnicos que han permanecido en uso hasta el presente, como los canales y las chinampas, que conservan gran parte de su fauna y su flora originales; y un riqusimo ejemplo de los grandes sincretismos culturales que existen en nuestro pas, en donde conviven todos los estratos sociales haciendo gala de un folclor dinmico que slo los mexicanos, que pertenecen a l, comprenden. Un paisaje eclctico en el que caben en un mismo espacio una abuela Otom que vende flores, un fotgrafo Holands que viste de traje, una colonia de ajolotes ocultos en el fango, todas las flores del mundo en la corona de una trajinera llena de mariachis roqueros, una banda de guerra formada por nios bajo la sombra de una palmera en el atrio de la parroquia entre autobuses y un mercado rodante en dnde comprar una frmula para el amor, pescado del pacfico y el atlntico, sombreros y equipo electrodomstico, es posible. El pasado prehispnico de Xochimilco comienza con la llegada del hombre a la cuenca y tiene un desarrollo milenario que contina vigente pero con cambios contrastantes como lo son el choque de pueblos diferentes y los desastres naturales como la lluvia de cenizas, las inundaciones y la tensin constante que existe entre estratos sociales, recursos y el hilo del tiempo. Cuando pensamos en Xochimilco casi todos tenemos una imagen de las chinampas y las trajineras y las complicaciones que representan el trfico y una mala planeacin val para llegar hasta este pueblo que est rodeado de una de las ciudades ms grandes del mundo; pero casi nadie piensa que sus barrios son unos de los ms antiguos de ste pas y los vestigios de su fundacin siguen cubiertos de una capa de ignorancia que cada vez representa una costra ms gorda.

Jos Emilio Rodrguez De Hoyos 200804403 Los petrograbados de Cuailama fueron la razn de mi visita y deberan ser parte del itinerario obligado de las salidas escolares de nuestra institucin. Estn en el pueblo de Santa Cruz a unos tres kilmetros del centro histrico de esta delegacin. Estos barrios estuvieron comunicados antiguamente por canales y Santa cruz es uno de los ms alejados. Sobre el cerro de Cuailama, en el sendero que conduce a su cima, hay una serie de glifos tallados en la roca que forma la elevacin que son los mejor conservados que he visto desde que entre a la ENAH. La visita a esta sitio la planee con un par de meses de anticipacin y ubicarlo fue muy complicado. En la escuela no haba mucha gente que los conociera. Muchos haban escuchado de ellos pero muy pocos los haban visitado. En internet hay muy poca informacin al respecto pero es casi la misma que encontramos en las bibliotecas. En realidad quienes mejor me informaron de l fueron los encargados de las oficinas de turismo de la delegacin cuya sede est a un costado de la parroquia. En mi primer intento por ir, trat de seguir los sealamientos viales y termin dando vueltas en crculo pasando tres veces frente al mercado y me perd 45 minutos. En Mxico los sealamientos sirven slo para no perder la fe pero no se puede confiar en ellos a menos que sean de aquellos que guan a alguna institucin privada. Por fortuna pas en frente de la direccin de turismo en una de las vueltas y me detuve para pedir referencia y direccin del sitio. Esa tarde haba un concurso de ballet folclrico entre varias escuelas de la delegacin. El ganador se presentara en alguno de los eventos programados para la conmemoracin de nuestros doscientos aos de independencia. La oficina estaba llena de jvenes mujeres (nias) vestidas con floridos huipiles ajustados a la cintura, con el pelo bien amarrado alargando la lnea de los prpados y con tocados de listones que, entre un ambiente de sonrisas y tacones telgrafos, reflejaban con sinceridad el ms efmero lucero que caa sobre ellos. En realidad haba entrado al backstage del evento. Me acerque a una seorita que trabajaba detrs de un escritorio y propiamente pero con una voz firme y segura le pregunte cmo llegar a los petrograbados de Cuailama y, en la sala, primero se hizo un silencio y despus muchas personas dijeron ammmmmm mientras trazaban mentalmente su mejor ruta y, de pronto, como cuando se abren las apuestas en un hipdromo, me llovieron las indicaciones para tomar camino a mi destino. Algunas se oponan tanto que abran discusiones, y las nias que estaban siendo peinadas por sus madres, en ese momento, quedaron con tocados zoomorfos llenos de nudos. Entre toda la confusin que se haba formado y una guerra de dedos ndices que apuntaban en todas direcciones ya se me haba olvidado que yo no haba ido a Xochimilco para ver bailar a nadie De esa espesa nube de gente, emergi una seora de lentes, delgada y con una sonrisa tranquilizante y me pregunt si era yo quien haba preguntado por los petrograbados de Cuailama y slo dije: s, seora, soy yo. En se momento dej de estar perdido y comenc a

Jos Emilio Rodrguez De Hoyos 200804403 recibir, de aquella mujer, la mejor atencin que cualquier turista puede esperar. Me facilitaron toda la informacin que tienen sobre el sitio, en fotocopias porque slo tienen un ejemplar tanto de trpticos como de documentos que relatan la histria incluso de los mapas de la delegacin. Tambin me dijeron que si cruzaba la calle y compraba un disco compacto virgen me podan compartir todo lo que tuvieran al respecto en su computadora. Me recomendaron que no fuera yo slo porque el barrio de Santa Cruz y en especial el cerro de Cuailama estn invadidos por asentamientos irregulares, lo que conocemos como paracaidistas. Recientemente haban sido tratados de reubicar por un proyecto de rescate de la zona que tena el jefe delegacional, al cual haban respondido de forma negativa tratando de lograr tener derecho sobre el espacio que habitaban. Pero para mi buena suerte, en Xochimilco dan visitas guadas gratuitas a Cuailama. Para este servicio me fu coordinada una audiencia con la subdirectora de planeacin turstica, la Licenciada Samanta A. Segovia Arroyo, se mismo da en esas oficinas. Me atendi muy amablemente extendindome su tarjeta personal con la promesa de programar una cita para visitar con gua los petrograbados y el museo de arqueologa que est en el mismo barrio y le pidi a su secretario que me grabara el Cd que me haba prometido. Dos semanas despus, acompaado de mi novia y la profesora Ivon