ahir, dem - MACBA: Museu d'Art Contemporani de Recuerdos del futuro, del autor suizo Erich von Dniken. Publicado en 1968, en la antecmara del primer viaje del hombre a la Luna y unos aos despus de que

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El tiEmpo apriEtaEl presente en plural En el marco de una nueva va de actuacin destinada a la produccin de proyectos desde que no sobre el espacio de la Capella MACBA, el artista Armando Andrade Tudela ha realizado tres obras: dos pelculas rodadas originalmente en 16 mm y una pieza de pared compuesta por un gran panel de conglomerado y cinco cristales que cubren casi la totalidad de esta falsa madera. Este material, bautizado por el mercado como tblex perforado y nada fcil de conseguir en estas latitudes, le sirve tambin para crear un espacio geomtrico en el que el espectador encuentra en cubculos paralelos las dos obras flmicas, Synanon y Marcahuasi, rodadas durante el ao 2009 y terminadas a escasos das de la inauguracin de esta muestra. El mdulo, que es y no es una obra, funciona como una arquitectura establecida por el artista para esta primera presentacin. El color y las dimensiones estndar del material le confieren el estatus de objeto emplazado temporalmente en el espacio de esta antigua capilla. Ligeramente desplazado de la entrada, no solo aloja muy eficazmente las dos pro-yecciones, sino que hace an ms obvias las diferencias entre los dos espacios de la Capella MACBA y crea un entendimiento elocuente entre dos interioridades: la de la iglesia y la del contenedor.1ahir, demArmando Andrade Tudela#01http://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=24&inst_id=400&lang=ESPhttp://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=28&inst_id=27504&lang=ESPhttp://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=28&inst_id=27504&lang=ESPLa obra Synanon puede considerarse el eje-origen del proyecto que se presenta aqu bajo el ttulo general de ahir, dem. La cinta, situada en el segundo com-partimiento del mdulo de proyeccin, nos traslada al espacio de un almacn de muebles de segunda mano perteneciente a la Fundacin Synanon. Creada en 1958 en la ciudad de Santa Mnica, California, por iniciativa de Charles E. Dederich, la Fundacin Synanon tena como finalidad constituir una comunidad cimentada sobre las tcnicas de autoayuda y el crecimiento personal. Entre sus adeptos la vida se conceba como un incesante ejercicio de rehabilitacin para ayudar a quienes, en algn momento de su existencia, haban confundido el camino. Pensada como una ecclesia y guiada por un lder de culto, la Fundacin atrajo desde sus comienzos a una multitud de discpulos algunos de ellos personalidades muy conocidas que necesitaban una slida estructura de grupo para superar, principalmente, sus adic-ciones. La organizacin fue perdiendo entidad progresivamente y en la dcada de los noventa apenas se adivinaba un plido rastro de lo que fue en sus escasas actividades sociales, como el comercio a travs de almacenes de muebles de segunda mano. La pelcula de Armando Andrade Tudela nos muestra uno de estos lugares donde, por las razones ms variopintas, van a parar muebles y artefactos dispares: Synanon, 2009-2010. 16 mm transferido a vdeo, 8 48, sin sonido.Obra producida en colaboracin con el Museu dArt Contemporani de Barcelona (MACBA).2ahir, demArmando Andrade Tudela#01http://www.synanon.org/Synanon/una acumulacin de objetos que supone una acumulacin de formas. Pero esas formas no surgen de la naturaleza sino que han sido creadas por el hombre; como tales, son parte integrante de la historia del diseo, de la historia de la adaptacin de la forma a los usos, que ha generado estilos y mundos diferentes. La amalgama de esa diversidad de maneras de aprehender los objetos y sus relaciones en los espacios pone de manifiesto los lmites de los distintos presentes que han vivido esos objetos y bocetan la marca entre pasado y presente en la que se fundamentan la historia del estilo y la historia del gusto. Esa suma de pasados acaba en la trastienda de un alma-cn: todos ellos tienen una actualidad, un aqu y ahora, no son contemporneos a nosotros. Muy al contrario: esos objetos evidencian que existe una gran diferencia entre habitar el presente y pertenecer a l, no son de este mundo aunque estn en l; son solo vestigio y testimonio de otros. Este aspecto seala la interseccin entre esta obra y Marcahuasi, la segunda pelcula producida con ocasin de este proyecto. Marcahuasi es el nombre de una planicie de unos cuatro kilmetros cuadrados situada en la cordillera de los Andes, al este de la ciudad de Lima. Se trata de una impresionante formacin de rocas de origen volcnico a ms de cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Las rocas, ex-traordinarias no solo por su tamao, sino tambin por sus singulares formas, han dado lugar a teoras extravagantes sobre su origen y han sido objeto de los bautismos ms elocuentes. A mediados de la dcada de los cincuenta, Daniel Ruzo, para unos arquelogo reputado, para otros profeta y criptgrafo, escribe que las piedras son esculturas creadas hace ms de diez mil aos por lo que l denomina la cultura Masma o Cuarta Humanidad, y profetiza lo que ha resultado ser cierto la aparicin a lo largo del siglo xx de nuevas piedras o esculturas. Del conjunto, el bloque de piedra que ms llama su atencin es la Cabeza de Inca o Peca Gasha, que ms tarde sera considerada por su singularidad Monumento de la Humanidad. En su flanco dere-cho (orientado hacia el sureste) se pueden observar una serie de rostros escribe que desafan la casualidad erosiva. Una de las caras parece representar a un negroide y otra muestra a un extrao ser macrocfalo de apariencia simiesca. Ni que decir tiene que en la dcada de los sesenta Marcahuasi se convierte en un lugar de culto, un centro que atrae en peregrinacin a hippies de todo el continente, y que se conoce con el nombre de la meseta de los dioses. Marcahuasi, la gliptoteca al aire libre ms grande del mundo, representa la posi-bilidad de invertir las grandes narrativas arqueolgicas e histricas que han pasado por alto este enclave y tambin otros que s fueron origen de cultura y civilizacin a favor de aquellos lugares geogrfica y etiolgicamente ms prximos a Europa. Marcahuasi y la Cuarta Humanidad apelan a un giro en la interpretacin del 3ahir, demArmando Andrade Tudela#01http://www.altarcheologie.nl/south_america/gallery_marcahuasi_01.htmpasado e invocan una cultura anterior a las modernidades que atribuimos a Egipto o a Grecia. As se insertan en la Historia no solo como cultura tecnolgicamente avanzada, sino como la matriz del resto de culturas, como tribu primigenia. La elocuencia de las cosasCon la llegada del hombre a la Luna, en 1969 se reaviva en el imaginario colectivo la cuestin de la posible existencia de seres extraterrestres poseedores de una tecno-loga avanzada. Si nosotros hemos sido capaces de llegar a la Luna, qu nos impide suponer que los presuntos seres de otras galaxias hayan podido alcanzar nuestro nivel de desarrollo? Es ms, quizs esas civilizaciones aliengenas hace siglos que manejan tecnologas sofisticadas y ya nos hayan visitado. Dentro de esta misma lgica, las grandes civilizaciones de nuestro pasado podran ser fruto de un primer contacto entre seres de galaxias, tiempos y espacios distintos. Desde mediados de la dcada de los sesenta, en Europa y en Estados Unidos aflora un inters renovado por la vinculacin entre el estudio de los vestigios del pasado, la arqueologa, y su potencial conexin con una tecnologa desconocida y capaz de atisbar el futuro, mucho antes incluso del futuro mismo, de los viajes interespaciales y de la nueva ola de coloniza-cin del espacio infinito. Sin embargo, una cosa es segura. Hay algo inconsistente en nuestro pasado, ese pasado que se extiende miles y millones de aos detrs de nosotros. El pasado abarrotado de dioses desconocidos que visitaron la Tierra pri-mitiva en naves espaciales tripuladas.1 La cita est tomada de la introduccin del libro Recuerdos del futuro, del autor suizo Erich von Dniken. Publicado en 1968, en la antecmara del primer viaje del hombre a la Luna y unos aos despus de que se completara con xito el primer viaje orbital en el espacio, el libro caus furor y las cifras del nmero de ejemplares vendidos en las ediciones en alemn y en ingls nos resultan hoy difciles de creer. Esa mirada hacia el pasado estaba estrechamente relacionada con la condicin del individuo en un presente marcado por la guerra fra, cuyo horizonte poltico y cultural haca necesario plantear la funcin social de los avances cientfico-tcnicos y su contribucin real a la formulacin de un entendimiento de la condicin humana y el mundo. No se trata nicamente de rescatar el pasado del olvido o de la erosin, sino de entender las diferentes formas de civilizacin.1. Erich von Dniken: Recuerdos del futuro (Plaza y Jans, 1970). Original alemn: Erinnerungen an die Zukunft (Econ Verlag, 1968); edicin inglesa: Chariots of the Gods (Souvenir Press, 1968).4ahir, demArmando Andrade Tudela#01http://www.scribd.com/doc/2978547/Von-Daniken-Erich-Recuerdos-del-futurohttp://www.daniken.comLa historia del arte se inscribe en una disciplina mucho ms amplia que es la historia de las cosas, de todos aquellos artefactos realizados por la mano del hombre. La tesis que expone Erich von Dniken en Recuerdos del futuro es sencilla: la presencia en las culturas prehistricas de objetos y smbolos que implican un conocimiento tc-nico avanzado indicara que estos han sido creados o bien por extraterrestres o bien por sociedades humanas que han aprendido de ellos. Las pirmides de Egipto o las lneas de Nazca en Per solo pueden explicarse por un conocimiento cientfico-tcnico muy superior al que se presupone a su tiempo. La escala, la perspectiva monumental que rige su construccin para una vista area ms que para ser visitadas o habitadas desde tierra muestra claramente que estamos ante fenmenos que la razn y la lgica no pueden explicar de forma convincente. En sus libros, en Marcahuasi, 2009-2010. 16 mm trans ferido a vdeo, 10 42, sin sonido.Obra producida en colaboracin con el Museu dArt Contemporani de Barcelona (MACBA).5ahir, demArmando Andrade Tudela#01los que Dniken sencillamente deja que las imgenes hablen por s solas, podemos rastrear la evidencia visual de que los antiguos haban visto naves que viajaban en el espacio, y tambin a sus pilotos: los astronautas. Por consiguiente, la religin de estos pueblos no era un culto a lo desconocido, sino a una cultura ms sabia que existi y que muy probablemente siga existiendo, en algn lugar del universo, esperando una oportunidad para entrar de nuevo en contacto con nosotros. El texto puede resultarnos hoy un absurdo, pero su gnero es un indicador de la poca. El inters por el pasado tiene que ver con un inters por el futuro. La guerra fra y los debates sobre el desarrollo de armas nucleares muestran una cara de la ciencia que ms que abocarnos al progreso, puede precipitarnos al desastre. El incremento del poder del Estado exige buscar argumentos a favor de un nuevo huma-nismo, un pensamiento capaz de sobreponerse a los intereses del Estado nacin. La posibilidad de vida inteligente fuera de este mundo est directamente relacionada con un fuerte pesimismo hacia este. Dnike no habla de cmo el hombre puede llegar a la Luna, sino de cmo las estrellas pueden venir al rescate de un mundo pola-rizado entre la amenaza del comunismo y la poltica imperialista norteamericana. El advenimiento del ms all nos librara incluso de la necesidad de imponernos a los otros. Un primer paso para justificar nuestra entrega sin condiciones a esos hipotticos seres superiores es demostrar que ya han estado aqu y que son ellos los que se esconden tras las grandes obras de nuestra civilizacin. Lo que parece ser de nuevo un gran avance para la humanidad gracias al desarrollo de una nueva tecnologa, el lanzamiento del primer satlite al espacio en 1957, queda deslucido por la intensificacin de la carrera armamentista durante los aos cincuenta y pri-mera mitad de los sesenta. Esas dos dcadas estarn marcadas por un sentimiento controvertido sobre el Estado y su lgica y el uso que el sistema hace de la ciencia. La inteligencia suprema no produce enemigos, no responde a la lgica dialctica. Tiene que haber un modo de que el sujeto se rebele y encuentre un tercer espacio que nos libere de un mundo dividido en dos. Marcahuasi es un trabajo en imgenes sobre uno de esos lugares sagrados. A diferencia de los grandes monumentos incas como Incahuasi, Sacsahuamn o Machu Picchu, Marcahuasi no es testimonio ni vestigio de un imperio antiguo. Es un lugar inslito creado por la propia naturaleza, la expresin de una fuerza que trasciende la sabidura y la voluntad del hombre. Sin embargo, el material la piedra, la escala monumental y el paraje un altiplano que rene las condiciones para mostrar cada una de estas piedras como si de esculturas gigantescas se tratase le confieren una dimensin artstica. En su filosofa de las formas simblicas, uno de los grandes precursores de la historia de la cultura, Ernst Cassirer, considera que el arte es primordialmente un lenguaje simblico y su interpretacin resulta 6ahir, demArmando Andrade Tudela#01crucial para entender lo que la historia nos cuenta a travs de l. Lo que conocemos como arte es una forma de comunicacin cuyo sentido radica en conectarse con la historia. Toda forma es un lugar, soporte, cobijo, expresin de significado. Lo que las cosas significan no podra llegar hasta nosotros sin un vehculo que ayude a su transmisin, pero el viaje no debe detenerse en las formas sino en lo que se dice con o a travs de ellas. Las formas hablan de tal modo que, lejos de centrar nuestra atencin exclusivamente en la palabra escrita, debemos escuchar y estudiar lo que se expresa en estadios previos a la formalizacin lgica del discurso, puesto que la escritura es un caso especial del habla. Marcahuasi es un lugar de culto por lo que dice o parece querer decir. Por ser un producto de la naturaleza est fuera de la historia. La historia narra, ordena y clasifica no solo hechos sino todos los productos de esos hechos. En funcin de cul sea el origen de un artefacto, de una simple cuchara, un templo o un retablo, se le aplicar un sistema de interpretacin u otro. Marcahuasi existe en otro tiempo, el que narra la historia de las piedras desde el que ellas cuentan el origen de la tierra. Sin embargo, su capacidad de mimetizarse con un monumento reintroduce ese lugar en la historia de la cultura e incluso para algunos en la historia del arte. Este ejercicio mental de traduccin de una forma natural a una forma histrica lo convierte desde la dcada de los cincuenta en lugar de iniciacin. Obra de un artista universal ms all de normas, escuelas o estilos, estas formas ponen de manifiesto un relato simblico a la manera de Cassirer, la identificacin de un lugar y de un tiempo fuera y dentro de la historia que abre nuevas perspectivas sobre el pasado. La propagacin de las cosasEl inters que los movimientos antisistema de la dcada de los sesenta muestran por este tipo de lecturas de la produccin cultural es proporcional a su cuestionamiento del anlisis como nico mtodo lgico para explicar lo real. Todo apunta a que pue-den ejercitarse otros modos de sentir y, por tanto, de pensar nuestra relacin con el mundo y las estructuras de poder que lo rigen. La divisin clsica que parte de Aris-tteles y llega hasta Hegel entre el objeto el mundo y el sujeto el recipiente ltimo de su conocimiento puede rebatirse. Parece casi innecesario recordar que la experi-mentacin con drogas es un intento denodado por superar esta divisin y pensar la realidad desde la pura inmanencia, desde la interioridad y no desde la exterioridad a la que el racionalismo nos tiene sometidos desde hace cientos de aos en Occidente. A finales de los cincuenta, el etnobotnico y profesor en Harvard Richard Evans Schultes describe por primera vez el uso de drogas, principalmente la ayahuasca, en rituales de curacin y adivinacin en Colombia y Per. Se trata de un alucingeno 7ahir, demArmando Andrade Tudela#01natural que es parte constitutiva de un ritual y de una cultura, y que adquirir gran importancia en los aos sesenta para aquellos que peregrinan a estos lugares limbo desde los que ejercitar otro sentido de comunidad y de individualidad. La pelcula de Armando Andrade Tudela se mueve en otro plano. Secuencias largas sin apenas cortes y sin sonido muestran el lugar y algunas de estas grandes piedras. La cmara no retrata lo que todos retratan; ms bien parece estar ah para ver qu pasa, para hacerse con la atmsfera del sitio en s. De hecho, el ms famoso de los gigantes, el Peca Gasha o Monumento a la Humanidad, apenas aparece al final de la pelcula. Marcahuasi es un referente de un modo de entender Per. El aqu y ahora de una sociedad se asoma en el altiplano de Marcahuasi a otro aqu y ahora que nada tiene que ver con el reino de este mundo tal y como lo explican los peridicos. Marcahuasi es una puerta, obviamente, pero es tambin un lugar clave para plantearnos la relacin entre cultura y significado. As, la relacin entre estas dos pelculas, Synanon y Marcahuasi, es crucial porque evidencia una tensin que se nos muestra cada vez como de mayor actualidad entre los distintos modelos de interpretacin cultural: entre aquellos que optan por analizar la vida de las formas y su significado y aquellos que integran el factor eco-nmico y el anlisis social en el mtodo. Una tensin que parece muy pertinente en los ltimos aos entre mtodos proclives a la incorporacin de una dimensin antropolgica en la interpretacin de las imgenes a la manera de Cassirer o George Kluber y otras lecturas ms afines a la teora crtica, atentas no a la dimensin uni-versal de los smbolos, sino sobre todo a la nocin de que imgenes y objetos son el resultado de un contexto econmico y social, como las de Richard Hoggart o Stuart Hall. Exposiciones como la documenta 12, por ejemplo, han puesto de relieve el extrao y oportuno regreso de modos de hacer que haban quedado como un fondo de armario de las ciencias sociales y de la propia historia del arte.Synanon muestra otra forma de arqueologa: un almacn que se nutre de la recogida de muebles a domicilio, vestigio de una organizacin dedicada a la rehabi-litacin de aquellos que no han sabido encontrar su sitio. Quizs ms de un peregrino a Marcahuasi haya ido a dar con sus huesos en algn tipo de comunidad como la que aspiraba a ser Synanon. Tampoco en este caso se trata de obras de arte, aunque ms de una debe haber acabado por sorpresa suya en este depsito de escenarios para la realizacin de la vida privada. La nica lgica que reina ah es la del desalojo y es ella quien confiere al conjunto un cierto aire de catlogo. En este universo habitado por objetos sin dueo, sin nadie que los desee realmente, cada objeto, sea cual sea su naturaleza, es un marcador de precisin del paso del tiempo. En el instante en que dejan temporalmente de cumplir una funcin, en que dejan de ser deseados, los muebles se convierten en trastos; las lmparas, los electrodomsticos y los objetos 8ahir, demArmando Andrade Tudela#01de uso decorativo, en artefactos; y los enseres domsticos, en artilugios. Su nica funcin es la de ocupar el tiempo con formas que, lejos de ser infinitas, tienen una variabilidad predecible y conocida. Como crustceos, dependen de un esqueleto ex-terno constituido por las ciudades y viviendas a las que pertenecieron. Cada una de esas casas es una porcin acotada de nuestro pasado reciente, y podra emprenderse un estudio sistemtico de todas esas parcialidades para intentar reconstruir el total, uniendo primero los pedazos para poder interpretar as la relacin entre el sistema de produccin que les dio origen, la historia del consumo y las rutas de distribucin. La existencia de muebles cuyo valor de mercado excede con creces su valor de uso indica que su funcin simblica en una sociedad es tan importante como las caractersticas objetivas que hacen de una silla una buena silla o de un armario un buen armario. Por tanto, lo que cuenta realmente no son las cosas en s, sino de qu manera contribuyen o se resisten a un proyecto poltico. Los objetos son el lugar de lo poltico, la primera estacin del poder. En ellos toma forma concreta y con ellos apunta a un tiempo histrico determinado. Ah reside la importancia de establecer una lectura de todos estos artefactos, sean arte o no; estriba en la necesidad de ex-poner, primero, y de intentar reconciliar, ms tarde, la divisin de conocimiento. Se trata de acortar distancias entre el conocimiento concreto, el que se produce hoy aqu, y el conocimiento como algo universalmente entendido. Y en ltima instancia, lo que este ejercicio se propone es evaluar la salud tica de la sociedad moderna y propiciar un posicionamiento moral. Marcahuasi y los inanimados habitantes de Synanon pertenecen a mundos opuestos: las rocas al universo natural y los muebles al de la cultura. Las rocas gigan-tes son la forma simblica de una fuerza universal que se manifiesta ante nosotros. Las familias de objetos que nos muestra Synanon, por el contrario, pertenecen a la cultura, al uso, son un inventario muy concreto de lo cotidiano y su historia. Sin embargo, nada nos apremia a interpretarlas como objetos de arte. Es la cmara la que hace evidente el juego del doble. Intercalando planos generales con planos de detalle tenemos la impresin de ver arte donde no lo hay. La pata de una silla parece un Brancusi; el plano se detiene y nuestra imaginacin se desliza sobre la figura, pero ella, en realidad, dice una cosa distinta a la que queremos orle decir. El parecido es solo producto de nuestra mirada: es una simple silla.Evaluar la funcin de un objeto, cosa u obra en nuestra cultura es una opera-cin compleja. Interpretar significa aplicar mtodos de anlisis y una lgica de la que depender la concepcin del tiempo histrico y lo que entendamos por sentido en nuestra cultura. Esa es la razn por la que el sentido ni se halla siempre en un mismo lugar ni aflora del mismo modo en cada poca. La obra de Armando Andrade Tudela se adentra en esta divergencia y lo hace, por un lado, indagando en la condicin propia 9ahir, demArmando Andrade Tudela#01del objeto artstico y, por el otro, estudiando los sistemas de organizacin a los que este es y ha sido sometido: la historia del arte, la arqueologa, la sociologa, la economa y, en primera instancia, la museologa. Sera tranquilizador poder cerrar todos esos co-rredores, clausurar todas las salidas y fijar, de una vez por todas, el temperamento y el sentido ltimo de un objeto/obra. De ser as, todo quedara extraamente simplificado y la obra se cerrara sobre s misma, sobre su secreto, sealando as la posibilidad de un ritual, en lugar de ese infinito desplegarse al que la historia del arte contemporneo nos somete a todos, obras, espectadores, institucin, exhibicin, escritura.La exposicin es un mecanismo temporal, una convencin que intenta soslayar el aqu y ahora para hipostasiar la Historia. Las obras que se muestran en las ex-posiciones no son efmeras, y en caso de serlo, su finitud no tiene por qu coincidir necesariamente con el acabamiento de un proyecto; coinciden por razones prcticas, Synanon, 2009-2010. 16 mm transferido a vdeo, 8 48, sin sonido.Obra producida en colaboracin con el Museu dArt Contemporani de Barcelona (MACBA).Entrevista: Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=103&inst_id=28894http://www.youtube.com/watch?v=G-DMfW1LOX4http://vimeo.com/1013600010ahir, demArmando Andrade Tudela#01http://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=103&inst_id=28894&lang=ESPhttp://www.youtube.com/watch?v=G-DMfW1LOX4http://vimeo.com/10136000pero no por razones lgicas. Incluso una obra creada especficamente para la oca-sin podra querer durar un instante ms o uno menos que los calendarios que se le imponen. En cualquier caso, una exposicin crea siempre condiciones temporales no permanentes para obras que existen de forma permanente. De esta convencin emerge la condicin misma de lo contemporneo. El presente del arte se vive a travs de la sucesin de estos acontecimientos en el seno de mbitos ms o menos institucionales que van del museo al espacio independiente, o a la intermitencia continuada de una bienal. Esta contradiccin en la lgica temporal ha hecho florecer un inters renovado respecto a periodos histricos que, como el movimiento Moderno, quisieron dar una respuesta a esta continua asincronicidad entre lo concreto y lo general, entre el caso particular y la norma. Regresando al inicio de este texto, sera como imaginar que la vida extraterrestre inteligente no est nicamente en nuestro futuro, sino que ha estado ya en nuestro pasado. Y que aquellas sociedades que creamos que corres-pondan a la infancia de la humanidad pertenecen a su madurez y han vivido un desarrollo cientfico-tcnico (y moral) que cuesta incluso imaginar. La hiptesis de Dnike y los extraterrestres es un extremo muy elocuente para hacer nfasis en la necesidad de imaginar otras lgicas de produccin cultural. Podra darse una modernidad fuera o antes de la modernidad que atribuimos al corazn del proyecto de Occidente. De hecho, no tenemos reparos en aceptar que Grecia y, ms tarde, Roma se presenten como precursoras de ese proyecto y que la discontinuidad que supone la Edad Media no sea tal o sea soslayable. Sin embargo, resulta mucho ms complejo admitir una modernidad inca que encuentre su modo de representacin en el presente, que posea una actualidad esttica viable y una realidad econmica que pueda servirnos de modelo. El renovado inters de la produccin artstica contempornea y de los comisarios por la vida de las formas no guarda ninguna relacin intelectual con un proceso de reinstauracin de formas burguesas de vida o el regreso suponiendo que haya exis-tido alguna vez de la esttica como experiencia autnoma. No hay que confundir la atencin sobre un aspecto clave del proyecto intelectual de la cultura occidental con un burdo ejercicio de voluntad anacrnica. La prueba est en que, cada vez con mayor frecuencia, volvemos a oir hablar de imgenes, mimesis, animismo, mscaras, figuras y arte. Subyace en ello la intencin de repescar lo que se intent llevar a cabo, sin xito, en la dcada de los sesenta: una crtica a la razn y la necesidad de hallar mtodos de anlisis ms porosos que la dialctica y sus eternas variaciones en teora social. Por eso ahora retomamos la lectura de Deleuze; ms que moda, es una nece-sidad de prestar atencin a todos los que han intentado analizar el sentido a travs de la relacin entre la percepcin y el entendimiento. El concepto y el afecto van de la 11ahir, demArmando Andrade Tudela#01mano. El sentido de lo real no es aquello que se manifiesta en su superficie, no es lo que se afirma de forma manifiesta, sino la superficie misma y aquello que emerge en ella. Nada trasciende. Todo es inmanente. El pensamiento no es una sustancia que se aplique a las cosas, de naturaleza distinta a ellas e independiente. No pensamos sobre algo sino desde algo. De toda esta materia se nutre el trabajo de Armando Andrade Tudela. Ya sea a partir del medio flmico, como es el caso de las dos pelculas que son el ncleo del proyecto para la Capella MACBA, ya sea mediante una pared de cristal producida tambin con ocasin de ahir, dem, su trabajo se centra en el proceso de produccin de una imagen. Sin ttulo (2010) es una pieza de pared compuesta por uno de los tableros de conglomerado cubierto por cinco grandes cristales transparentes que ocupan casi la totalidad de su superficie. El material que hasta ahora serva para construir un contenedor se convierte en obra. Siguiendo un principio de desdo-blamiento similar al que acontece en la serie Bichos de Lygia Clark un conjunto de esculturas articuladas en las que cada elemento compone la pieza y hace a la vez de soporte de la misma, de una forma orgnica en el caso de Clark y de un modo ms arquitectnico y teatral en el caso de Armando Andrade Tudela, los elementos de la obra toman el espacio de la Capella MACBA. Como sostiene el propio artista, filtran a la vez que construyen el espacio.La pieza ejecuta una operacin muy simple: la imagen que el cristal nos devuelve hace de frontera entre la imagen del espacio que vemos la antigua capilla renacen-tista, un espacio que histricamente ha dejado atrs su funcin de culto y la imagen Sin ttulo, 2010. Cristales y tblex perforado.Obra producida en colaboracin con el Museu dArt Contemporani de Barcelona (MACBA).12ahir, demArmando Andrade Tudela#01http://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=28&inst_id=27504&lang=ESPde lo que que hoy es, una sala de exposiciones. Nuestro reflejo en el cristal niega la representacin de todo lo que no sea el espacio mismo, al tiempo que su interrup-cin crea un sentido espontneo de edicin de la imagen. Sin ttulo (2010) aborda la facilidad con la que puede editarse una imagen mediante una simple operacin de reinterpretacin de las relaciones entre todos los elementos que forman parte de su composicin: luz, espacio, figura y el confn de todo ello. Pero alude a un aspecto que podra pasar desapercibido de no ser por la presencia de las dos pelculas que acabo de comentar: la imposibilidad de obtener ningn conocimiento de la vida de las cosas con independencia de la nuestra; existen con independencia de la cultura, pero no para nosotros. Los cristales reflejan la piedra, la capilla renacentista tiempo atrs consagrada al culto y a acoger a los fieles, reconvertida en un depsito de armas durante la Guerra Civil y ahora dedicada a servir a los propsitos del arte contemporneo. Pero de todo ello no quedan sino los materiales y las formas que significan el pasado de ese espacio. Del mismo modo que no podemos captar el intercambio mudo entre las obras que ahora la habitan y los muros, tampoco tenemos manera de saber qu pueden significar las formaciones de piedra de Marcahuasi, ms all de nuestra lectura como un monumento espontneo que la naturaleza nos brinda para marcar un lugar especial en la geografa del altiplano. Un lugar que adquiere relevancia cultural al convertirse en una referencia para aquellos que consideran que no se trata solo de piedras y rocas, sino de una expresin de cmo hablaba la Tierra antes incluso de que el hombre aprendiese a hablar. Las formas del tiempoTodo flucta en funcin del tiempo histrico y del lugar, del emplazamiento fsico y geogrfico, y por esa razn resulta imposible fijar por completo el significado de un objeto, de una obra, de una cosa. Tampoco existen variables fijas tales como el estilo, por ejemplo, aunque nos empeemos en abstraer todas las variables y proceder a la lectura formal del Monumento a la Humanidad, un determinado mueble o el reflejo de los restos de policroma de los frescos que an perviven en el muro de una iglesia sin culto. Del ejercicio que combina la conciencia de la durabilidad de las cosas y el contexto en el que las encontramos nacen relaciones intercambiables que alteran su vida histrica, y la imaginacin nos hace ver algo y al mismo tiempo nos permite establecer lazos entre eso que creemos conocer y otras muchas cosas. Quien gobierna es el mtodo que utilicemos para el anlisis, como pone en evidencia la obra de Andrade Tudela. No se trata de constatar la existencia de lo Moderno fuera, antes o despus de lo Moderno mismo, sino de 13ahir, demArmando Andrade Tudela#01entender mejor cmo y en relacin a qu podemos leer determinadas formas de produccin de conocimiento. Del mismo modo en que la lgica filosfica de Ludwig Wittgenstein negaba la existencia de la mente como entidad diferenciada del cuerpo, Armando Andrade Tudela juega en Sin ttulo (2010) con elementos perifricos a la imagen y los ordena de tal modo que constituyen la imagen misma. No hay nada ms all, todo parti-cipa de la representacin; no hay una imagen ms real que otra, sino que todo se ordena alrededor de lo real. Lo que calificamos como documento es un esfuerzo por acercarse al lmite de lo verosmil, pero no es ms verdad que este juego de reflejos. La diferencia entre un sistema de representacin realista y otro formal o abstracto est en el modo de ordenar su relacin con el acceso al conocimiento inmediato del mundo: si el primero concibe la posibilidad de obtener informacin a travs de las imgenes, los segundos niegan o simplemente minimizan la importancia de la relacin entre lo que vemos y el mundo ms all. La obra establece constantemente vnculos con la historia de la modernidad, la historia de la arquitectura y el diseo, y su recepcin en Latinoamrica: alude al tema de toda la muestra, la posibilidad de reinsertar un proyecto en otro, de sobreponer un sistema interpretativo a otro. Chus MartnezConservadora jefa del Museu dArt Contemporani de Barcelona (MACBA)14ahir, demArmando Andrade Tudela#0115ahir, demArmando Andrade Tudela#01Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799http://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799/16ahir, demArmando Andrade Tudela#01Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799http://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799/17ahir, demArmando Andrade Tudela#01Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799http://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799/18ahir, demArmando Andrade Tudela#01Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799http://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799/19ahir, demArmando Andrade Tudela#01Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799http://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799/20ahir, demArmando Andrade Tudela#01Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799http://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799/21ahir, demArmando Andrade Tudela#01Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799http://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799/22ahir, demArmando Andrade Tudela#01Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799http://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799/(Fecha de consulta: abril de 2010)VdeoFragmentos de Marcahuasi y Synanonhttp://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=28&inst_id=27504Entrevista: Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=103&inst_id=28894http://www.youtube.com/watch?v=G-DMfW1LOX4http://vimeo.com/10136000AudioConversacin entre Armando Andrade Tudela y Gabriel Acevedo http://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=33&inst_id=28896Programa de radio: Armando Andrade Tudela y Chus Martnez hablan de la exposicin #01 Armando Andrade Tudela. ahir, demhttp://rwm.macba.cat/es/sonia?id_capsula=663Programa de radio: Fons#2 Armando Andrade Tudela http://rwm.macba.cat/es/especials?id_capsula=661Programa de radio: Armando Andrade Tudela. Ombres del progrshttp://rwm.macba.cat/es/especials?id_capsula=662FotografasFotografas de Rafael Vargas de la instalacin de Armando Andrade Tudela, ahir, dem, en la Capella MACBAhttp://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799Otros enlacesSin ttulo (1), 2008 Coleccin MACBA. Fondos del Ayuntamiento de Barcelona http://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=29&inst_id=27050Sin ttulo (2), 2008 Coleccin MACBA. Fondos del Ayuntamiento de Barcelona http://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=29&inst_id=27049Sin ttulo (dos marcos #2), 2010 Coleccin MACBA. Consorcio Museu dArt Contemporani de Barcelona. Donacin del artistahttp://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=29&inst_id=2893823ahir, demArmando Andrade Tudela#01http://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=28&inst_id=27504&lang=ESPhttp://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=103&inst_id=28894&lang=ESP http://www.youtube.com/watch?v=G-DMfW1LOX4http://vimeo.com/10136000http://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=33&inst_id=28896&lang=ESPhttp://rwm.macba.cat/es/sonia?id_capsula=663http://rwm.macba.cat/es/especials?id_capsula=661http://rwm.macba.cat/es/especials?id_capsula=662http://www.flickr.com/photos/macba/sets/72157623582636799/http://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=29&inst_id=27050&lang=ESP http://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=29&inst_id=27049&lang=ESPhttp://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=29&inst_id=28938&lang=ESPArmando Andrade Tudela (1975, Lima, Per) vive entre Berln y Saint-tienne (Francia). Estudi en la Universidad Pontificia de Lima, en el Royal College of Art de Londres y en la Jan van Eyck Academie de Maastricht.ahir, dem es su primera exposicin individual en el Estado espaol, despus de presentaciones en Dijon (Frac Bourgogne), Berln (DAAD), Birmingham (Ikon Gallery), Frankfurt (FKV), Basilea (Kunsthalle Basel) y Londres (Counter Gallery y Annet Gelink Gallery). Tambin ha participado en importantes muestras colectivas (dos de ellas en el MACBA, Modernologas y Tiempo como materia. Nuevas adquisiciones, 2009) en Lima, Varsovia, Viena, Nueva York, la bienal de Shanghai y la de So Paulo.Su obra se caracteriza por una reflexin sobre la forma y su relacin con el tiempo. Un tiempo no puede conocerse si no es a travs de los objetos y los acontecimientos que lo materializan. La prctica artstica es una forma de actualizacin del tiempo a travs de la materia; en concreto, Armando Andrade Tudela se preocupa de relacionar distintas formas de interpretacin de los objetos y, por tanto, distintas maneras de pensar el futuro a travs de los mltiples pasados a los que cada cultura tiene acceso.Synanon, 2009-2010. 16 mm transferido a vdeo, 8 48, sin sonido.Marcahuasi, 2009-2010. 16 mm trans ferido a vdeo, 10 42, sin sonido.Sin ttulo, 2010. Cristales y tblex perforado.Obras producidas en colaboracin con el Museu dArt Contemporani de Barcelona (MACBA).Srie Capella MACBA es una lnea de publicaciones (http://www.macba.cat/serie-capella) de distribucin gratuita a travs de Internet que acompaa una nueva forma de entender la produccin de obra en el marco del espacio de la Capella MACBA. Todas las instalaciones tienen un denominador comn: haber sido realizadas especficamente para su presentacin en este lugar. Armando Andrade Tudela. ahir, dem, 10 de marzo a 6 de junio de 2010ExposicinComisaria: Chus MartnezCuradora adjunta: Anna CerdRegistro: Patricia QuesadaRestauracin: Alejandro CastroArquitectura: scar AgeraAudiovisuales: Miquel Giner, Diego RadaPublicacinCoordinacin y edicin: rea de Publicaciones del MACBATexto: Chus MartnezEdicin del texto: Mireia CarullaDiseo: Nieves y Mario Berenguer RosFotogramas: Armando Andrade TudelaFotografas de la instalacin: Rafael VargasImpresin digital: GrafosEditorMuseu dArt Contemporani de BarcelonaPlaa dels ngels, 108001 Barcelona (Spain)t:+ 34 93 412 08 10f:+ 34 93 412 46 02publicacions@macba.catwww.macba.catDistribucinLa CentralCarrer Mallorca, 23708008 Barcelona (Spain)t:+ 34 902 884 990 f:+ 34 93 487 50 21edicions@lacentral.comwww.lacentral.comEsta publicacin cuenta con la colaboracin dEdicions de La Central.ISBN: 978-84-92505-35-7DP: 10.062http://macba.es/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=24&inst_id=28814&lang=ESPhttp://www.macba.cat/controller.php?p_action=show_page&pagina_id=24&inst_id=400&lang=ESPhttp://www.macba.cathttp://www.lacentral.comhttp://es.creativecommons.org/

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