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CUESTIONES DE MÉTODOTOMO I·TEORíA DE LOS CONJUNTOS PRACTICOSLIBRO IDE LA "PRAXIS" INDIVIDUALA LO PRACTICO INERTETraducción de:MANUEL LAMANA

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  • ti!BLIOTECA FILOSFICA

    [ COLECC!:'\ FUNDADA POR J FRANCISCO ROl\'IERO

    JEAN -PAUL SARTRE

    ,

    CRITICA DE LA , /

    RAZON DIALECTICA PRECEDIDA DE

    CUESTIONES DE MTODO TOMO I

    TEORA DE LOS CONJUNTOS PRACTICOS

    LIBRO I DE LA "PRAXIS" INDIVIDUAL

    A LO PRACTICO INERTE

    Traduccin de :MANUEL LAMANA

    E D I T O R I A L L O S A D A , S. A. BUENOS AIRES

  • T t u l o d e l o r i g i n a l r n n c a

    C r i t i q u e d e l a r a i s o n d i a l e c t i q u e

    _ 2 r c d d e Q u e s t i o n d e m t h o d e )

    T L , C ; ! I : T h o r i e d e s e n s e m b l e s p r a c t i q u e '

    L i b r n i r i e G n l l i m n r d , 1 9 6 0

    Q : . : e d n h e c h o e l d e p s i t o qu~

    p r e d e n e l n l e y n m . 1 1 . 7 2 3

    E d i t o r i n l T o o s n d n , S . A .

    B u e n o s A i r e s , 1 9 6 3

    P R I N T E D I N A R G E N T I N A - I M P R E S O E N L A A R G E N T I N A

    E s t e l i b r o s e t e r m i n d e i m p r i m i r e l d a 1 8 d e a g o s t o d e

    1 9 6 3 , e n M a c a g n o , L a n d a y C a . , A r ; \ o z 1 6 4 , B u e n o s A i r e s

    A L C A S T O R

  • .

    PROLOGO

    l\1e temo que las dos obras que componen este volumen parezcan de importancia desigual y de ambicin desigual tam-bien. En buena lgica, el segundo debera preceder al pri-mero, del que pretende constituir los cimientos crticos. Pero tem que esa montaa de pliegos pariese un ratn, acaso hay que mover tanto aire, desgastar tantas plumas y llenar tanto papel pam no llegar sino a formular unas cuantas considera-ciones metodolgicas? Y como de hecho el segundo trabajo ha nacido del primero, he preferido mantener el orden cro-nolgico, que con una penpectiva dialctica es siempre el ms significativo.

    Cuestiones de mtodo es una obra de circunstancia; esto es lo que explica su carcter un tanto hbrido; y por esta razn tambin, parece que siempre se abordan sus problemas oblicuamente. En el invierno de 1957 una revista polaca de-cidi publicar un nmero dedicado a la cultura francesa, quera ofrecer a sus lectores un panorama de lo que entre nos-otras an se llama "nuestras familias espirituales". Pidi su colaboracin a varios autores y a m me propuso tratar el tema siguiente: "Situacin del existencialismo en 1957".

    No me gusta hablar del existencialismo. Lo mds propio de una investigacin es que sea indefinida. Nombrarla y defi-nirla es lo mismo que cerraT un CTculo. Qu queda despus? Un mundo finito y ya periclitado de la cultura, algo as como una marca de jabn, con otras palabras, una idea. Hubiera declinado la peticin de mis amigos polacos si no hubiese visto que la contestacin sera la manera de expresar las con-tradicciones actuales de la filosofa en un pas de cultura

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  • marxista. Creo que con esta perspectiva pude agrupar loJ conflictos intemos que la desgarran alrededor de una opo-sicin mayor: la de la existencia y del saber. Pero tal vez habra sido ms directo si a causa de la economa del nmero "francs" no hubiese sido necesario que hablase ante todo de la ideologa existencialista, de la misma manera que a un filsofo 111arxista, Henri Lefebvre, se le peda que "situase" las contradicciones y el desarmllo del marxismo en Francia durante estos ltimos ais.

    Reproduje despus mi mtculo en la 1evista Temps Mo-dernes, aunque modificndolo considemblemente para adap-tarlo a las exigencias de los lectores franceses. sta es la forma que mantengo en la publicacin de hoy. Lo que en un fJrincipio se llamaba Existencialismo y marxismo, se lla-ma ahora Cuestiones de mtodo. Y, finalmente, es una cues-tin lo que j.llanteo. Slo una: tenemos hoy los medios nece-sarios para constituir una antrojJologa estructural e histrica? Encuentra su lugar esta pregunta en el interior de la filosofa marxista porque -como luego veremos- considero al mar-xismo como la filosofa insujJerable de nuestros tiemjJos y jJorque creo que la ideologa de la existencia y su mtodo "comprensivo" estn enclavados en el marxismo, que los en-gendra y al mismo tiemjJo los rechaza.

    La ideologa de la existencia hereda del marxismo, que la ha resucitado, dos exigencias que en l se originan por medio del hegelianismo: si algo as como una Verdad debe poder existir en la antrojJologa, tendr que llegar a ser, ten-dr que hacer su totalizacin. Desde luego que esta doble exigencia define al movimiento del ser y del conocimiento (o de la comprensin) que desde He gel se llama "dialcticg,". ils es que he dado por aceptado en Cuestiones de mtodo que semejante totalizacin est perpetuamente en marcha como Historia y como Verdad histrica. He intentado mostrar, jJa7-tiendo de este acuerdo fundamental, los conflictos internos de la antropologa filosfica, y en algunos casos he podido esbo-zar -en el terreno metodolgico escogido- las soluciones pro-visionales de estas dificultades. Pero indudablemente las contra-diciones y sus superaciones sintticas pierden. todo significado y toda ealidad si la Histo1ia y la Ver~~~ no son tota~izad?ras, si, tal y como lo petenden los posztzvzstas, hay Hzstonas y

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    ,1

    Verdades. l\1e ha jJmecido, jJUes, necesario que al mismo tiem-jJo que redactaba esa primera obra, abordase por [in el jJro-blema fundamental. Hay una Verdad, del hombre?

    Nadie -ni siquiera los empiristas- ha llamado nunca Razn a la simple ordenacin -sea la que fuere- de nues-tros pensamientos. Para llegar a un "racionalismo", es nece-sario que esta ordenacin 1eproduzca o constituya el orden del ser. As la Razn es cierta relacin del conocimiento y del ser. Segn este punto de vista, si la relacin entre la tot_a-lizacin histrica y la Verdad totalizadora debe poder exzs-tir, y si esta relacin es un doble movimiento ~-e~ cono_cj_r~~fn-. to y del ser, ser legtimo que a la doble relaczn movzente la llamemos una Razn; eLJ..iJl djLill,j_ investigacin ser, jmes, establecer si la Razn jJositiva de las Ciencias naturales es tambin la que encontramos con el desarollo de la antropo-loga, e,_!}_~LC:!!.!!:.Qd~IJifl.?JLQ y lf!:_Eomprensin de_l J!on:bre_j!_Q!... el hombre implica no slo unos mtodo5 esjJecfzcos, szno tam-bin una nueva Razn, es decir, una nuev.JL.xelaci..11 e7~pensamiento y su objeto. Con otras jJalabras, hay una Razn dialctica?

    De hecho, no se trata de descubrir una dialctica: por una parte, el pensamiento dialctico se ha vuelto consciente de s mismo, histricamente, desde comienzos del siglo pasado; por otra, la simple exjJeriencia hist.rica o etnolf?i~a basta fJara que se vean los sectores dialctzcos en la actzvzdad hu-mana. Pero, por una parte, la experiencia -en. general- s_lo puede fundamentar jJor s sola verdades jJarczal~s y contzn-gentes; por otra, el pensamiento dialctico, a partir de 111arx, se ha ocupado ms de su objeto que de s mismo. Volvemos a encontrar en este punto las dificultades que encontr la Razn analtica a fines del siglo xvm, cuando hubo que pm-bar su legitimidad. Pero el jJroblema es menos fcil, ya que tenemos detrs de nosotros la solucin del idealismo cn'tico. El conocimiento es un modo del ser pero con la jJerspectiva materialista no puede tratarse de educir el ser a lo conocido. No importa: la antropologa seguir siendo z~n confus? .1/~0ntn de conocimientos empricos, de inducczones jJosztzvzstas y de interpretaciones totalizadoras, hasta .que no h~yamos esta-blecido la legitimidad de la Razn dialctzca, es dew, hasta rue no hayamos adqui1ido el derecho de estudiar a un hombre, a

    ll

  • un grupo de hombres o a un objeto humano en la totalidad sinttica de sus signiftcados y de sus 1eerencias a la totaliza-cin en marcha, hasta que no hayamos establecido que todo conocimiento parcial o aislado de esos hombres o de sus pro-ductos tiene que ser superado en una totalidad, o se 1educir a un e1-ror por ser incompleto. Nuestro intento ser, pues, crtico porque tratar de determinar la validez y los lmites de la Razn dialctica, lo que supone indicar las oposiciones y los lazos de esta Razn con la Razn analtica y positivista. Pero adems tendr que ser dialctico porque slo la dialc-tica es competente cuando se trata de, problemas dialcticos. Como veremos ms adelante, no hay ninguna tautologa en este punto. Me limitar en el p1imer tomo de esta obra a esbozar la teora de los conjuntos prcticos, es decir, de las series y de los grupos en tanto que momentos de la totaliza-cin. En el segundo tomo, que aparecer posteriormente, abor-dar el problema de la totalizacin en s, es decir, de la Histo-ria en mmcha )' de la Verdad en devenir.

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    CUESTIONES DE METODO

  • r

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    r

    r

    I

    M A R X I S M O Y E X I S T E N C I A L I S M O

    L a F i l o s o f a s e l e s p r e s e n t a a a l g u n o s c o m o u n m e -

    d i o h o m o g n e o : l o s p e n s a m i e n t o s n a c e n y m u e r e n e n e l l a ,

    l o s s i s t e m a s s e e d i f i c a n p a r a d e s p u s h u n d i r s e . P a r a o t r o s e s

    c i e r t a a c t i t u d q u e s i e m p r e t e n e m o s l a l i b e r t a d d e a d o p t a r . P a r a

    o t r o s , e n f i n , u n s e c t o r d e t e r m i n a d o d e l a c u l t u r a . P a r a n o s -

    o t r o s , l a F i l o s o f a n o e s ; l a c o n s i d e r e m o s d e u n a m a n e r a

    o d e o t r a , e s t a s o m b r a d e l a c i e n c i a , e s t a e m i n e n c i a g r i s d e

    l a h u m a n i d a d n o e s m s q u e u n a a b s t r a c c i n h i p o s t a s i a d a .

    D e h e c h o , h a y f i l o s o f a s . O m s b i e n - p o r q u e n u n c a s e e n -

    c o n t r a r m s d e u n a q u e e s t v i v a - , e n c i e r t a