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  • MIGRAAUna pesadilla cerebral

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  • Arturo Goicoechea

    139

    MIGRAA

    Una pesadilla cerebral

    I lustraciones de Ramn Echavarri

    2 edicin

    C re c i m i e n t o p e r s o n a lC O L E C C I N

    www.medilibros.comwww.medilibros.com

  • 1 edicin: noviembre 20092 edicin: mayo 2010

    Arturo Goicoechea, 2009

    EDITORIAL DESCLE DE BROUWER, S.A., 2009 Henao, 6 - 48009 Bilbao www.edesclee.com info@edesclee.com

    Cualquier forma de reproduccin, distribucin, comunicacin pblica y transformacin de esta obra slo puede ser realizada con la autorizacin de sus titulares, salvo excepcin prevista por la ley.Dirjase a CEDRO (Centro Espaol de Derechos Re pro grficos www.cedro.org), si necesita fotocopiar o escanear algn fragmento de esta obra.

    Impreso en Espaa - Printed in SpainISNB: 978-84-330-2360-5Depsito Legal: Impresin: Publidisa, S.A. - Sevilla

    Esta obra ha sido publicada con una subvencin de la Direccin General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, para su prstamo pblico en Bibliotecas Pblicas, de acuerdo con lo previsto en el artculo 37.2 de la Ley de Propiedad Intelectual.

  • Caminante, s hay camino...Est mecanizado y vallado

    (eso creo...yo)

    Ciertamente, parece que no tenemos ms punto de vista sobre la verdad y la razn que el modelo y la idea de las opiniones y usos del pas en que estamos. All est siempre la religin perfecta, el gobierno perfecto, la prctica perfecta y acabada de todo.

    Michel de MontaigneEnsayos (1580-88)

    Todo el mundo debera saber que la fuente de los placeres, alegras, risas, pesares, dolores y lgrimas no es otra que el cerebro

    (Hipcrates)

  • NDICE

    Prlogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13

    Introduccin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

    1. Aprender de los errores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29

    2. El cerebro nace o se hace hipocondraco? . . . . . . . . . . . . 35

    3. El cerebro tiene pesadillas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43

    4. Sostienen los neurlogos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49

    5. Las neurociencias avanzan que es una barbaridad . . . . . 53

    6. Piensa mal y acertars? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57

    7. En la consulta, un da cualquiera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59

    8. Puede que me venga de familia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75

    9. Copiamos mucho en la escuela . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83

    10. Know pain, no pain . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93

    11. El sentido del dao . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103

  • 10

    12. Las clulas en nmeros rojos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123

    13. El sentido del peligro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129

    14. Doctor, me duele mucho no podra daarme algo? . . . 137

    15. Inflamacin neurgena . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 143

    16. La pescadilla que se muerde la cola . . . . . . . . . . . . . . . . . . 157

    17. Oyen los grillos su propio cri-cri? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163

    18. Alodinia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 171

    19. No ser que has comido algo que te ha sentado mal? . 179

    20. El parlamento neuronal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187 21. El cerebro... existe! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193

    22. Primeras batallas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209

    23. Premios y castigos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219

    24. Plantas medicinales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225

    25. Efecto nocebo: las palabras duelen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 233

    26. El poder de la mente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241

    27. Homo sapiens (ma non tropo) se equivoca bastante... pero no siempre corrige sus errores . . . . . . . . . . . . . . . . . . 245

    28. La sociedad del malestar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 251

    29. Me tomo las cosas con otra filosofa . . . . . . . . . . . . . . . . . . 263

    30. Al cuarto oscuro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271

    31. Virus y antivirus en el cerebro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 277

    32. Imaginacin guiada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 285

    33. Cambiar el chip. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295

    MIGRAA

  • 11

    NDICE

    34. Resumiendo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 309

    35. Ha venido un neurlogo nuevo al servicio . . . . . . . . . . . . 315

    36. Todos contentos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 321

    37. Estoy desesperada, doctor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 323

    Eplogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 325

    Apndice . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 331

    Lecturas recomendadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 341

  • 13

    PRLOGO

    En los aos 70, era yo un jovencsimo R1 de Neurologa, ayu-dando en una dura guardia de Hospital a mi R grande. Ambos desebamos echar una cabezadita, hacia las 4 de la madrugada, cuando la enfermera de la planta nos pidi autorizacin para dar un tranquilizante a una pobre paciente ansiosa que no poda dor-mir. Arturo Goicoechea (mi R grande), al que todos los jvenes admirbamos ya por su rigor cientfico y por su sensatez, con el libro Estupor y Coma de Plum y Posner en un bolsillo de su bata y el martillo y el diapasn en la otra, rechaz la peticin de la enfer-mera. Con paciencia y cario habl y tranquiliz a la paciente durante largusimos minutos. Al fin la dej plcidamente dormi-da. Slo entonces nos pudimos retirar a descansar. Aprend mucha Neurologa aquel da.

    Arturo Goicoechea no ha cambiado desde entonces. Ha sabido enriquecer su pensamiento con los conocimientos que la Neuro-biologa est aportando en los ltimos aos. Por esto sigue ense-ndonos Neurologa, aunque tenga dificultades en autodefinirse y utilice a veces el trmino de neuronlogo. Este texto que tiene

  • 14

    en sus manos puede parecer, en una primera mirada, uno ms de los muchos que se dedican a la explicacin de fenmenos menta-les o a la autoayuda psicolgica. Una segunda mirada, desde otro ngulo, puede sugerir un conjunto de reflexiones filosficas divulgativas sobre Biologa del dolor, recordando una imitacin de El Mundo de Sofa de J. Gaarder aplicado a las migraas, pero no es as. El texto est pensado para los pacientes y, sobre todo, para los Neurlogos. Es un libro muy profundo, sustancialmente crti-co con la Neurologa convencional. Puede sonrojar a ms de un colega, siempre que se acerque a su contenido con la mente abier-ta. Su nivel cientfico es muy alto a pesar de haber elegido una exposicin llana y accesible al paciente con un nivel cultural sufi-ciente, no necesariamente erudito en temas mdicos. Si usramos los ndices del tipo impact factor, que evala el grado de rigor de una publicacin, el que acumulan las publicaciones en las que se basan las ideas que se exponen multiplica las de cualquier publicacin neurolgica de la ciencia convencional sobre cefaleas. Pero se trata fundamentalmente de conceptos que pertenecen a la Neurobiologa bsica actual, que el autor aplica a la prctica clni-ca. Quiz a esta forma de enfocar tales conocimientos deberamos llamarle, por fin, Cerebrologa.

    El libro nos ofrece un repaso didctico a ideas fundamentales en la Neurociencia actual, tales como, por ejemplo, los conceptos de inflamacin neurgena, copia eferente, sistemas de defensa, relacin inmunidad-dolor, alodinia, neuronas espejo, impronta, aprendizaje, memoria de futuro, sistemas de recompensa... y muchos otros. Son conceptos que florecen a partir de los trabajos de autores esenciales en la actualidad, algunos de ellos premios Nobel como Gerald Edelman, Eric Kandel y Konrad Lorenz, y muchos otros como Antonio Damasio, Peggy Mason, Richard

    MIGRAA

  • 15

    PRLOGO

    Dawkins, de honda raz biolgica evolucionista, as como David Butler y Lorimer Moseley que, en nuestras antpodas, han llegado a las mismas conclusiones que el autor. Sin duda es porque estn igualmente bien documentados y pertenecen a la misma ola his-trica del conocimiento neurocientfico.

    Alguno de los captulos, como el titulado El cerebro... exis-te! en la que el Neuronlogo conversa con su Residente, est esencialmente dirigido a los Neurlogos jvenes. Revisa el con-cepto de dolor en el marco de la evaluacin de lo que l denomina sentido del dao y sentido del peligro. Pocos autores de los dedicados a este tema de la Neurologa son capaces de exponer con sencillez una visin clnica que conjugue los aspectos evoluti-vo y fisiolgico de la cognicin (cultura) como elemento biolgico relevante en el da a da del sistema de defensa de nuestra especie. Se atribuye a Letamendi la frase quien slo sabe Medicina, no sabe ni Medicina. Aqul que slo sea capaz de estudiar el dolor en su expresin sensorial y repercusin emocional, sin ampliar su