DE CÓMO ULISES

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Secuencia de trabajo sobre Literatura Fantstica (Tolkien) utilizando la estrategia de los RPG (Role Play Games).

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<p>DE CMO ULISES, HARTO DE PRODIGIOS, LLOR DE AMOR CUANDO EL AEDO CANT SU HISTORIA Produccin de textos en el aula y aprendizaje de la lengua y la literatura</p> <p>Cuentan que Ulises, harto de prodigios, llor de amor al divisar su Itaca. El arte debe ser como esa Itaca, De verde eternidad, no de prodigios. Jorge Luis Borges, Arte Potica</p> <p>En las pginas siguientes se propone una alternativa para promover la lectura y la produccin textual a partir de la narrativa fantstica. Aunque ms adelante dedicaremos un apartado a establecer qu comprendemos por fantstico, diremos por lo pronto que bajo esa denominacin se clasifican diversas obras literarias que resultan ser del inters de estudiantes cuya edad oscila entre los 12 y los 16 aos. Nos referimos, por ejemplo, a series como Harry Potter, de la autora inglesa J.K. Rowling, a la saga El seor de los anillos de Jhon Roland Ruel Tolkien y a Las crnicas de Narnia, de Clive Steples Lewis. La mayor parte de esas novelas han sido adaptadas y llevadas, con xito, al cine; esto ha tenido implicaciones comerciales: sencillamente a partir del estreno de los filmes comenzaron a circular ediciones de muy diversa ndole de los textos fuente. Este es un interesante factor, inevitable y que afecta el horizonte de lecturas de los estudiantes, susceptible de ser capitalizado en provecho del trabajo de lectura en el aula. Aqu se sugieren y recomiendan algunas condiciones para propiciar situaciones de aprendizaje sobre la lengua y la literatura. En primer lugar postulamos, en el marco de una Didctica de la Literatura, la importancia del trabajo de formacin de estudiantes productores de textos; destacamos a ese respecto la estrategia del taller de escritura en el marco de un trabajo desde los gneros literarios. A continuacin, y a manera de ejemplo, hacemos una caracterizacin del gnero fantstico, al que pertenece la obra de J.R.R. Tolkien; dos de sus novelas (El hobbit y El retorno del rey) fueron textos eje para una secuencia didctica realizada en un colegio de Cali; esa secuencia se describe tanto en las tareas previas a la lectura como durante el acto mismo de anlisis y valoracin de las novelas. Finalmente, hacemos un nfasis en la ltima parte del captulo en el componente de la produccin textual, ofreciendo algunos ejemplos de una estudiante que particip en el proceso que se registra. De eso se trata este captulo. Pero antes, detengmonos unos instantes en una de las primeras situaciones narrativas de la historia de la literatura universal en que la palabra narrada es capaz de incidir en el nimo y sentimiento de un hroe.</p> <p>1. ULISES ANTE LOS FEACIOS. ALGUNAS IDEAS SOBRE DIDCTICA DE LA LITERATURA 1.1 Aedos y Rapsodas. Inspirados y artesanos.</p> <p>Ulises, del linaje de Zeus, Ulises, fecundo en ardides, ha escapado del abrazo amoroso de la ninfa Calipso1. Abandon en mnima barca la isla Ogigia y el airado Poseidn ha hecho de las suyas en su periplo por la mar: ha desatado terribles tormentas, vientos huracanados y lluvias interminables. As, nufrago, es como lo encuentra Nausicaa, la princesa de los Feacios, ese pueblo de constructores de barcos y danzarines; la barba hirsuta, el cuerpo lacerado, el nimo sombro, nunca ha sido un mejor nombre para l se con que engaara 2 a Polifemo: Ulises es ahora NADIE. Ante sus anfitriones pide a Demdoco, el bardo de la corte, que cante una historia en particular. - Demdoco Yo te alabo ms que a otro mortal cualquiera, pues deben haberte enseado la Musa, hija de Zeus, o el mismo Apolo, a juzgar por lo primorosamente que cantas el azar de los aqueos y todo lo que llevaron a cabo, padecieron y soportaron, como si t en persona lo hubieras visto o se lo hubieses odo referir a alguno de estos. Mas, ea, pasa a otro punto y canta cmo estaba dispuesto el caballo de madera construido por Epeo con la ayuda de Atenea; mquina engaosa que el divinal Ulises llev a la acrpolis, despus de llenarla con los guerreros que arruinaron Troya.3 En el mundo de Ulises, el universo al que se refiere la pica homrica, los aedos constituyen una clase social, la de los demiurgos: junto a los augures o adivinos, los sacerdotes, los mdicos y los heraldos son quienes dominan una tejn, si, pero que posee una cualidad ms intelectual, si bien se trata de una habilidad al servicio de la comunidad. Los aedos, en particular, tienen un rasgo en particular: su oficio, su tejn, resulta de una mana, de una locura o inspiracin que es entregada por los dioses, no deviene de un aprendizaje. En el fragmento citado, Ulises no slo establece una relacin entre el arte de Demdoco con Zeus o la Musa, sino que tambin destaca que el aedo no tiene que haber vivido u odo las cosas para referirlas; le son dadas. 4 As, no es relevante para ese momento saber si el aedo es, adems de un cantor, un compositor o un poeta, en el sentido contemporneo de ser un creador. A esto se refiere Rodrguez Adrados: No era la originalidad aquello que en primer trmino buscaban ni el aedo ni su pblico. Buscaban en primer trmino contar la verdad sobre el pasado y dar gloria (kla) a las acciones de los hroes antiguos, transmitiendo a los hombres la verdad que les inspiraban las Musas. 5 Habra de pasar un buen tiempo, varios siglos, para que apareciera en la antigua Grecia, hacia el siglo V, el trmino poiets, que designa al compositor de</p> <p>la letra de un poema (adems de su msica y la coreografa apropiada para decirlo), al margen de si lo canta o no. Ms cerca de ese poiets se encuentra el rapsodas. Este ltimo trmino aparece a partir de Herdoto, designando a los recitadores profesionales de la pica, fundamentalmente Homero, en poca clsica; pero ya Hesodo habla del rpten aoidn, coser cantos, y Pndaro habla de rpton epon aoidoi, cantores de cantos cosidos. Esta es, efectivamente, la etimologa de la palabra rapsoda. Una rapsodia resulta, entonces, de una tejn muy definida, no entregada por los dioses o las musas: se trata de un oficio, del resultado de una labor, del producto de un taller. Sea producto de la influencia divina o sea resultado de una voluntad y una tcnica creadora, el canto del poeta afecta el nimo, la sensibilidad, de quien escucha. He aqu la reaccin de Ulises ante el canto de Demdoco. Tal fue lo que cant el eximio aedo; y en tanto, consumase Ulises y las lgrimas manaban de sus prpados y le regaban las mejillas [] de semejante manera Ulises derramaba de sus ojos tantas lgrimas que mova a compasin. El canto del aedo, dice a continuacin el rey Alcinoo, ha puesto un pesar en el alma de Ulises. De hecho, la informacin de que est compuesta el canto ya es conocida de Ulises, se trata de cmo, merced a su estratagema, un caballo de madera consigue ingresar a la amurallada Troya. Pero es el tramado del canto, la memoria subjetiva del hroe, la distancia entre su ahora y su entonces, lo que desata la emocionalidad. Ha sido el arte lo que ha anulado el tiempo y el espacio.</p> <p>1.2 Oficio y efecto de la escritura en el aula</p> <p>A partir de ese episodio pico deslindemos un par ideas que orientan nuestra concepcin de la Didctica de la Literatura. La primera tiene que ver con el paso del sujeto productor de textos inspirado (aedo) al que lo hace en virtud de un saber de tipo artesanal (rapsoda). La segunda vincula el tema de cmo la literatura puede llegar a afectar el nimo de los lectores, cmo es capaz de llegar a provocar conmociones emocionales (como Ulises antes el relato de su desgracia) o acciones eufricas (ante el discurso que presenta al famoso caballo de madera los troyanos, incautos, celebran el favor de los dioses). Refirmonos en primer lugar al tema de cul es el origen de las producciones textuales. A veces, parecera que se espera de los estudiantes una suerte de inspiracin para que escriban.</p> <p>En la tradicin colombiana existe una tendencia, en las prcticas escolares de secundaria, a favorecer el trabajo de lectura, bien sea desde el ngulo previo a la Ley 115, bien desde lo sugerido por documentos como Lineamientos Curriculares. No existe, pese a ser una competencia complementaria e interdependiente, un claro ni suficiente trabajo sobre el componente de la escritura. Hay casos, desgraciadamente, frecuentes y lesivos: requerir de los estudiantes un tipo de texto con el que no estn familiarizados y suponer que el mero hecho de sealar el tipo (ensayo, resumen, cuento) basta para una aprehensin y una produccin adecuada. Muy por el contrario, la habilidad para producir textos es algo que requiere un acompaamiento, una mediacin y una constante y clara actividad evaluativa, entendindose esta ltima no como una operacin para clasificar (pas, no pas, 0 o 5) sino como una estrategia para cualificar procesos. La Pedagoga General y la Didctica de la Literatura son disciplinas que han pensado este problema; aunque en menor cantidad, con referencia al tema de la lectura, podemos encontrar algunos libros que pueden ser sumamente valiosos para los maestros en ejercicio o en formacin en el momento de encontrar referentes para disear secuencias de produccin textual. Entre ellos es importante referenciar el libro de Daniel Cassanny titulado La cocina de la escritura, que ofrece abundantes opciones para encarar la labor de formar estudiantes en las tareas de produccin textual; de ese libro debemos retener la idea segn la cual la escritura en el aula, antes que ser un oficio de aedos, es decir, de seres tocados por una inspiracin divina, debera ser oficio de rapsoda, de cosedor de historias, metfora que nos recuerda tambin la del tejedor, que combina urdimbre y trama. Tenemos que ensear, antes que nada, el oficio de escribir, esa tarea artesanal donde cuentan o intervienen muchas cosas: nuestras vivencias, nuestra memoria; las marcas de crianza o de ambiente; las obsesiones, las fantasas; nuestros fantasmas y la mina abisal de nuestros sueos. Hay una cantera sin explotar en esto de ensear a crear literatura, y no solamente de consumirla. Subraymoslo: la escritura es un oficio artesanal y no digo con ello que tambin no sea un goce- en el cual tenemos que ir adentrando a nuestros estudiantes. Por eso, la estrategia ms idnea para ensear literatura parece ser el taller. Un espacio que combina la imitacin, la creacin, la inteligencia prctica, unas tcnicas, un cuerpo6 Vsquez seala algunas caractersticas de este taller, que nos recuerda los procedimientos medievales en los scriptorium en que se aprenda, paulatinamente, una arte, un oficio. Se refiere con el trmino mimesis al carcter de aprendizaje articulado desde el modelaje: actividades como escribir a la manera de.. El taller implica tambin poiesis, creacin, productos. El saber aplicado deviene en tekhn, la tcnica. Luego vendran los instrumentos, el rito y el cuerpo, que modela o modaliza.</p> <p>Ocupmonos ahora de la segunda implicacin de la escena de Ulises ante los Feacios. Se trata de cmo la literatura puede incidir no slo en los mecanismos mnmicos de los estudiantes, en su retencin de la informacin, sino tambin en su manera de leer el mundo, en su ser. En el mbito del trabajo en la educacin formal podemos distinguir algunas formas como la literatura es utilizada o incorporada al ser de los estudiantes. Garca Rivera 7 las sintetiza as: (a) Agregacin: Es incorporada pero no se la interioriza, no llega a establecer algn tipo de conexin con el universo subjetivo de representaciones del estudiante. (b) Ajuste: Se provocan cambios parciales cuando algunos autores, temas, textos o actividades llaman la atencin del estudiante, pero sin continuidad o profundidad. (c) Reestructuracin: Se propicia una manera diferente de ver, se abre el camino para diversificar la sensibilidad, incluso un gusto o aficin por la lectura, bien sea por considerarla relevante o interesante o placentera. Planteamos que una Didctica de la Literatura debera tender, ms que hacia una mera agregacin, a provocar ajustes e incluso reestructuraciones en el ser de los estudiantes, enriqueciendo y diversificando su imagen y posicionamiento en el mundo. Semejante propsito no siempre es (o ha sido) una bsqueda del trabajo con textos literarios en la educacin. Fernando Vsquez seala algunas de las principales tendencias en este tipo de trabajo escolar. La enseanza de la literatura ha sufrido varios desplazamientos. En un inicio se le dio gran importancia al estudio del autor, indagando por los rasgos de su personalidad y tratando de verlos latentes en la produccin literaria. Despus, la enseanza se centr en la poca donde se desarrollaba o produca la obra; momento para hablar ms del contexto y de la ideologa reflejada en un texto. En un tiempo posterior, con el desarrollo del formalismo y del estructuralismo, se fomento el estudio intrnseco de la obra. La misma semitica es depositaria de esta manera de abordar la literatura. Y, ms recientemente, se ha privilegiado el estudio del lector, lo que se ha denominado esttica de la recepcin literaria. A este ltimo corresponden tambin las propuestas de ensear la literatura desde el mero goce o el placer de leer. 8 La pretensin por provocar, a travs o desde la literatura, ajustes o reestructuraciones en los estudiantes, encuentra un mejor eco en lo que se nombra como el privilegio del lector, asociado a una esttica de la recepcin. Los ltimos estudios semiticos y pragmticos sobre el texto literario y los trabajos de la esttica de la recepcin insisten en ese contrato comunicativo de cooperacin entre el autor y el lector que se formaliza en cada texto literario y cmo este tiene en cuenta el horizonte de expectativas y las competencias culturales de sus posibles enunciatarios</p> <p>por lo que acaba cada obra construyendo un lector modelo (Eco, 1979).9 Desde ese ngulo resulta pertinente traer a colacin la palabra oficial del MEN, particularmente en el documento sobre Lineamientos Curriculares. Una rpida mirada sobre los programas curriculares previos a ese documento y a la Ley 115 revela, por ejemplo, que el estudio de la literatura oscilaba entre el privilegio del autor y el de la poca, por una parte y algunos abordajes desde la teora literaria, bien fuera segn la forma de los textos o por su inscripcin en gneros o subgneros. En relacin con la literatura, los antiguos programas indicaban que en el primer grado de bachillerato (ahora sexto grado) deba ensearse la fbula, el mito y la leyenda; en el ao siguiente los gneros literarios, luego la literatura colombiana y posteriormente la literatura latinoamericana; se sealaba el estudio de la literatura espaola en el penltimo grado (desde el Mo Cid hasta la generacin del 27) y la literatura universal en el ltimo grado (pasando por el conocimiento de los poemas homricos, la tragedia griega, la literatura latina, el renacimiento, el neoclacisismo, el realismo y naturalismo francs y las literaturas europeas de la primera mitad del siglo XX, si el perodo escolar lo permita).10 La Ley 115 propone el estudio, en sentido amplio, del lenguaje y de las formas de representacin humanas. Se lo estudia en su triple dimensin: instrumento de uso, objeto de estudio y generadora de placer y transformacin cr...</p>