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  • 1CUARTA PARTE

    NOVENO BLOQUE

    - Manuel Pineyro Losada (Comandante Barbarroja) -

    La crisis actual del imperialismo y los procesosrevoluciona-rios en Amrica Latina y el Caribe.............................................2

    DECIMO BLOQUE

    - Shafik Handal -

    Un Partido que supo ponerse a la altura de la historia.........25

    BASES HISTORICAS PARA LA

    UNIDAD LATINOAMERICANA

    4.

  • 2 3

    La crisis actual del imperialismo y los procesos revolucionarios en Amrica Latina y el Caribe*

    MANUEL PIEIRO LOSADA

    Las revoluciones de liberacin nacional y social

    Toda poca imprime sus huellas a las revoluciones sociales que acontecen en tal tiempo histrico. Ello es vlido tambin para los procesos de liberacin nacional. en Europa. Esto es indiscutible. No se puede comprender ni una sola guerra de li-beracin nacional, especialmente tpicas de aquellos tiempos, sin comprender las condiciones generales de la poca.1

    Las revoluciones de liberacin nacional de la fase premonopolista del capitalismo formaron parte de las grandes transformaciones anti feudales, de contenido democr-tico-burgus; el carcter social capitalista predominante en ellas y, por consiguiente, las tareas que les correspondi desenvolver, eran inherentes al despliegue mundial de aquel sistema. Ya desde entonces, sin dejar de considerarse dentro del curso de expan-sin y desarrollo de la formacin socioeconmica capitalista, los procesos de libera -

    * Tomado de Manuel Pieiro Losada: La crisis actual del imperialismo y los procesos re-volucionarios en Amrica Latina y el Caribe, Che Guevara y la Revolucin Latinoamericana,Ocean Sur, Mxico D. F., 2006, pp. 238-277. Ponencia presentada en la Conferencia Terica Amrica Latina y el Caribe, La Habana, 26 al 28 de abril de 1982.

    1 Vladimir Ilich Lenin: Sobre la caricatura del marxismo y el economismo imperialista, Obras Escogidas en doce tomos, Editorial Progreso, Mosc, 1976, t. 6, p. 69.

    48 . Manuel Pieiro Losada

    cin nacional anticoloniales encerraban particularidades propias, condicionadas por represent el ingrediente peculiar, distintivo de aquellas revoluciones, mientras el sustrato ms general fue la insercin de dichos pases al sistema capitalista.

    A tenor de esa doble funcin, las mltiples experiencias de las luchas emanci-padoras del siglo en nuestras tierras, nos previenen del equvoco de pretender igualarlas a las revoluciones europeas de aquel perodo histrico.

    Ni entonces ni ahora es vlido aplicar de forma mecnica, sin distinciones, el quizs en ninguna otra circunstancia, se cumple el tan conocido aserto marxista-leninista: el alma del marxismo es el anlisis concreto de la situacin concreta.

    En nuestra poca, las revoluciones de liberacin nacional tambin presentan ca-racteres peculiares, determinados por la crisis general del capitalismo, la existencia de un poderoso campo socialista en desarrollo y la confrontacin histrica entre am-bos sistemas. Ello origina grandes diferencias entre las actuales luchas de liberacin nacional y las del perodo premonopolista del capitalismo. Si el imperialismo crea y sustenta la opresin de las naciones con nuevas relaciones de dominacin que tienen su centro en el capital monopolista y el capital monopolista de Estado, las revoluciones a que da lugar en los pases subdesarrollados tienen como aspecto fun-damental la destruccin de esas premisas y, por ende, su primer rasgo distintivo es su carcter antimperialista.

    Al mismo tiempo, y por su propia naturaleza antimperialista, las revoluciones de liberacin nacional contemporneas son eslabones del proceso de la transicin del capitalismo al socialismo. De ah nacen, precisamente, las ms importantes peculia-ridades de esas revoluciones, tanto por sus objetivos, composicin social y tareas, como por su rumbo histrico estratgico. Son ms avanzadas que sus predecesorasy mantienen con ellas una continuidad que culmina en una superacin dialctica.

    Las realidades materiales predominantes las mueven, en un plazo u otro y con formas mltiples, a la liquidacin de las bases de toda la opresin. Es la solucin ine-vitable de los pases dependientes ante la encrucijada en que los coloca el sistema de explotacin imperialista.

    De tal modo, las revoluciones de liberacin nacional de nuestros tiempos tienen un profundo contenido social que las convierte en hechos de alcance mundial. Ellas son parte indivisible de un nico proceso revolucionario internacional, en el que la contradiccin fundamental socialismo vs. capitalismo es a la vez agudizada por el avance de aqullas.

    Su curso antimperialista y su tendencia anticapitalista las ubica entre las fuerzas principales de transformacin del rgimen burgus, junto al sistema socialista mun-dial y al movimiento obrero internacional.

  • 4 5

    La crisis actual del imperialismo y los procesos . 49

    Las revoluciones de liberacin nacional y social de Amrica Latina y el Caribe, son expresin ntida y elementos constituyentes de esas circunstancias generales.-

    tuales procesos de liberacin de frica y Asia. Nuestras revoluciones, como las de frica y Asia, avanzan tambin por el camino histrico mundial que se inici en octubre de 1917 y forman parte de los tres continentes subdesarrollados que se en-frentan al imperialismo. Pero, a causa de las premisas materiales originadas por la dominacin capitalista en nuestras tierras de un nivel de desarrollo medio superior al de frica y Asia, se han creado mejores condiciones para un avance ms inten-so y radical de las revoluciones. stas, en su curso dialctico, en una primera etapa adoptan tareas de contenido democrtico, popular y antimperialista y tienden, en su desarrollo como parte indisoluble de su propio proceso y acorde con su carcter histrico general, a realizar tareas netamente socialistas.

    En tal sentido, la Plataforma Programtica del Partido Comunista de Cuba ex-presa:

    No existe una barrera infranqueable entre la etapa democrtico-popular y antim-perialista y la etapa socialista. Ambas forman parte, en la poca del imperialismo, de un proceso nico en el que las medidas de liberacin nacional y de carcter democrtico que en ocasiones tienen ya un matiz socialista preparan el terreno es la cuestin de quines lo dirigen, en manos de qu clase se encuentra el poder poltico.2

    As pues, los procesos de liberacin nacional y social de este continente tienen que enfrentar en forma directa e inmediata al imperialismo, en especial al norteamerica-en Amrica Latina y el Caribe. Aqu han madurado Estados nacionales burguesesque se constituyeron hace ms de ciento cincuenta aos, no obstante sus deforma-ciones, en la mayora de nuestros pases. En estas tierras existe una formidable varie-dad de experiencias de luchas nacionales y clasistas, las cuales dieron su fruto ms completo con la victoria de la primera revolucin socialista del hemisferio, muestra inequvoca del grado de madurez alcanzado por estas sociedades. En Nuestra Am-rica, el proletariado agente histrico principal de la nueva sociedad es la fuerza social ms importante, no solo por su valor cualitativo sino por su nmero en varios pobre y dems fuerzas populares. Finalmente, y para citar otro factor relevante,

    2 Partido Comunista de Cuba: Plataforma Programtica, Departamento de Orientacin Revo-lucionaria, La Habana, 1976, p. 39.

    50 . Manuel Pieiro Losada

    el dominio externo es ejercido en este continente por la potencia imperialista ms poderosa, que adems le atribuye un carcter geopoltico estratgico para sus intere-ses globales, haciendo as ms difcil pero tambin ms radical y apremiante la liberacin de nuestros pueblos.

    Esas realidades no han dejado de expresarse contradictoriamente con avances -da y en forma creciente en los comienzos de sta, nuestra regin presenta el mayor nivel de aceleracin del movimiento revolucionario de las reas subdesarrolladas e incluso a escala mundial.

    De lo anteriormente expresado se desprende una original combinacin de tareas democrtico-populares y de reivindicaciones eco nmicas, polticas y sociales, todas las cuales favorecen el histrico curso socialista de la revolucin; tareas antimperia-listas de liberacin nacional junto a las de consolidacin del poder de los obreros, campesinos y dems capas trabajadoras contra la explotacin latifundista y capita-lista. Se trata, en resumen, de una imbricacin compleja y dinmica, de un entreteji-do de lucha de clases y el combate antineocolonial o anticolonial en algunos pases. el Informe Central al I Congreso del Partido Comunista de Cuba: Nuestra libera-cin nacional y social estaban indisolublemente unidas, avanzar era una necesidad histrica, detenerse, una cobarda y una traicin que nos habra llevado de nuevo a ser una colonia yanqui y esclavos de los explotadores.3

    Vale la pena indagar en las realidades materiales e histricas que explican la intensidad, extensin, profundidad y perspectivas de la actual lucha de clases en -van la presente crisis estructural del capitalismo en el continente, el auge de varios procesos revolucionarios y el incremento del movimiento combativo de las masas populares.

    La crisis del capitalismo y los procesos revolucionarios en Amrica Latina y el Caribe

    una crisis de los modelos capitalistas de desarrollo econmico. Los proyectos de desarrollo autnomos intentos de las burguesas nacionales de varios pases en las dcadas del treinta al cincuenta y las variantes desarrollistas posteriores devi-por el capital monopolista extranjero. Canceladas esas opciones, las variantes de

    3 Partido Comunista de Cuba: Informe Central al I Congreso, Editora Poltica, La Habana, 1982, p. 35.

  • 6 7

    54 . Manuel Pieiro Losada

    En las ltimas dos dcadas, el reformismo econmico y poltico ha puesto en prctica diferentes variantes para disminuir los efectos de la implantacin del nuev

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