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    Prudencia, verdad prctica y razn postmoderna

    Alfredo Marcos Universidad de Valladolid Departamento de Filosofa

    Plaza del Campus s/n, 47011 Valladolid (Espaa) amarcos@fyl.uva.es

    1. Introduccin

    En los tiempos modernos la certeza fue el ms alto y deseado de los valores epistmicos, aun por encima de la verdad, y el llamado mtodo cientfico fue visto como el camino ms seguro hacia la certeza. De hecho, la razn humana acab por identificarse con la aplicacin de un supuesto mtodo cientfico de inspiracin cartesiana o baconiana. El mbito de lo prctico vino a ser considerado o bien como un lugar ms para la mera aplicacin del mtodo cientfico, aplicacin que producira progreso humano, o bien como un territorio ajeno a la razn. Una de las convicciones tpicamente atribuidas a la mentalidad ilustrada es sta: en la medida en que la vida humana en todos sus extremos se haga ms racional, es decir, ms cientfica, los problemas prcticos irn entrando en vas de solucin. Ya Rousseau, en su Discurso sobre las ciencias y las artes, denunci que el progreso humano no siempre va de la mano del progreso de las ciencias y las tcnicas, y hoy esto es una evidencia no discutida. Por otra parte, la doble contabilidad, es decir, la consideracin de que la ciencia es plenamente racional y el resto de los mbitos de la vida humana no lo son, adems de constituir una afrenta al sentido comn, ha acabado por volverse en contra de la propia ciencia, pues los aspectos prcticos de sta no pueden ser ocultados, y difcilmente puede segregarse un contexto puramente lgico, como pretendidamente lo era el de justificacin.

    Es evidente que ni siquiera la aplicacin de un supuesto mtodo cientfico puede garantizar el carcter progresivo de nuestras decisiones prcticas. A esta evidencia ha venido ha sumarse el reconocimiento de los aspectos prcticos de la propia ciencia. Esta evolucin ha convencido a muchos de la imposibilidad de obtener certeza ni siquiera en el dominio de las ciencias, y con ello ha sobrevenido en diversas formas la desesperacin respecto a las capacidades de la razn humana. Esta oscilacin entre la obsesin por la certeza y la desesperacin respecto de la razn ha sido la danza ms bailada durante los tiempos modernos.

    Mas hoy queremos que los problemas ambientales no sean dejados sin ms a la decisin del experto, ni a la imposicin irracional del poder o del arbitrio, sino afrontados mediante un dilogo razonable, en pie de igualdad, entre cientficos, tcnicos, juristas, polticos, empresarios, personas particulares, representantes de movimientos sociales... (e incluso filsofos!). Estamos reconociendo, al menos implcitamente, la posibilidad de ser razonables all donde no esperamos absoluta certeza, y estamos aceptando que la razn humana excede los lmites de la tecno-ciencia, que la razn est ms profundamente arraigada en la vida humana de lo que podra estarlo un simple mtodo. Para llegar a este punto ha hecho falta un largo recorrido en cuanto a nuestra concepcin de la razn y de la ciencia, y tambin una larga experiencia -agridulce- en cuanto a las consecuencias prcticas de la ciencia. Todo parece indicar, pues, que en ste aspecto las posiciones extremas ms tpicas de los tiempos modernos deberan ser abandonadas, que hemos ingresando en la postmodernidad1. Pero el balance de los 1 Utilizar el trmino "posmoderno" (sin "t") y sus derivados para hacer referencia a un determinado estilo de filosofa, tendente al llamado pensamiento dbil, al relativismo y esteticismo. Este tipo de pensamiento es postmoderno en lo cronolgico, pero tpicamente moderno en el contenido: se trata de un nuevo movimiento reactivo contra las pretensiones desmedidas y en parte frustradas del proyecto moderno, una reaccin como otras tantas que han ido contrapunteando la marcha de este proyecto a lo largo de los ltimos siglos (corrientes nominalistas, relativistas y romnticas, nihilistas, existencialistas, vitalistas o irracionalistas...). Reservar el trmino "postmoderno" (con "t") para sealar simplemente el tiempo que viene despus de los tiempos modernos (como se ha hecho en la frase anterior). Los trminos "actual" y "actualidad" los utilizar para designar un cierto proyecto para dar contenido a la postmodernidad, un contenido distinto, claro est, al meramente posmoderno, un contenido inspirado en las nociones de acto y de accin, como contrapuestas a las propiamente modernas de modo y moda. As, "actualidad", ser un nombre de poca, correlativo a "modernidad", o ms bien, lejos de toda interpretacin historicista, el nombre de una idea, de un proyecto, de una propuesta para dar contenido a los tiempos postmodernos.

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    tiempos modernos no est todava cabalmente establecido, ni se ha desarrollado plenamente una nueva idea de razn que conjugue bien los aspectos tericos y prcticos.

    Desde luego, la inspiracin para abordar esa tarea tendr que ser plural, no podr venir principalmente de las tendencias ms irracionalistas o relativistas, ni tampoco exclusivamente de la llamada tradicin analtica. Una pieza clave en la tradicin empirista, positivista y analtica, como es sabido, es la separacin entre hechos y valores, el reconocimiento de la llamada falacia naturalista, con el consiguiente sesgo emotivista en lo prctico. As pues, una vez aceptada la naturaleza prctica de la propia ciencia, difcilmente podrn bastar los resortes de esta tradicin para evitarnos el relativismo o el irracionalismo.

    Mi intencin en lo que sigue es explorar las posibilidades de un programa de raz bsicamente aristotlica para la integracin de los aspectos tericos y prcticos de la razn, para la bsqueda de un trmino medio y mejor entre los extremos logicista e irracionalista. A mi modo de ver sta perspectiva tiene mucho que aportar al debate actual sobre la racionalidad de la ciencia y sobre las cuestiones ambientales que su aplicacin suscita. ste es, en efecto, un aspecto particular de las relaciones entre razn y prctica, pero no un aspecto cualquiera: los problemas filosficos tradicionales se presentan ya hoy, y lo harn en el futuro, en conexin directa con cuestiones ambientales; ste ser el lugar y el modo en que reaparecern los temas clsicos de la filosofa. La racionalidad, el bien y el mal, la justicia, la relacin entre ser y valor, la objetividad o subjetividad del conocimiento... son venerables tpicos filosficos que tendremos que ir repensando urgidos por los problemas ambientales, como en su da fueron abordados en conexin con otras cuestiones polticas, teolgicas, sociales, cientficas, econmicas...

    Sealar ahora los pasos que seguir mi exposicin: en primer lugar se requiere una caracterizacin correcta de la modernidad que permita explicar las causas de una mala relacin entre teora y prctica. Esta es una labor complejsima y de mltiples facetas. Aqu difcilmente podramos ni siquiera acercarnos a una idea completa de la modernidad. Pero s podemos apuntar una de sus caractersticas ms nucleares2, en cierto modo causante de otras muchas, y especialmente prxima a los intereses de este trabajo. Me refiero a la predileccin por la certeza, que es constante del espritu moderno, tanto como las enrgicas y cclicas reacciones irracionalistas. La obsesin por la certeza y la desesperacin escptica se causan mutuamente cual contrarios presocrticos. Hablaremos de ello en el apartado 2 ("Modernidad y actualidad: de la bsqueda de la certeza al falibilismo").

    En segundo trmino se precisa un recorrido por los conceptos aristotlicos que pueden, en mi opinin, sacarnos de este ingrato vaivn entre la obsesin por la estricta certeza racional y la desesperacin escptica respecto a la razn. Me refiero bsicamente a la nocin de prudencia y a otras muy vinculadas a ella, como la de verdad prctica. En el apartado 3 ("Prudencia y verdad prctica") expondr su contenido, y las aportaciones que pueden hacer al debate actual. Son conceptos extrados del mbito de la filosofa prctica aristotlica, donde no se espera la certeza absoluta pero tampoco se dejan las decisiones en manos del mero arbitrio o de la imposicin. La novedad consiste en que, al reconocer, como hoy hacemos, que la propia ciencia es accin humana, estas nociones tomadas de la filosofa prctica podemos utilizarlas para entender e integrar la racionalidad cientfica. Caracterizada la ciencia como una actividad regida por la prudencia, se aleja a un tiempo del polo logicista y del irracionalista, de la obsesin por la certeza y del "todo vale", del algoritmo y del anarquismo. Adems, al hacer de la ciencia una actividad prudencial, nos ser mucho ms fcil conectar su modo de racionalidad con el que preside las discusiones, decisiones y acciones ambientales.

    Si bien es cierto que las nociones aristotlicas pueden ser sugerentes, no es verdad que respondan sin ms a las preguntas contemporneas. Para que sean activas en el actual debate acerca de las relaciones entre razn terica y razn prctica, deben ser desarrolladas, tradas

    2 No pretendo decir con ello que sta sea la clave explicativa de la modernidad. Desconfo de la propia nocin de clave explicativa cuando nos enfrentamos a un fenmeno histrico tan complejo y en cierto modo difuso. Caracterizar adecuadamente la modernidad requerir seguramente mltiples miradas, del mismo modo que salir de ella con acierto exigir, como he sealado, la aportacin plural de las ms diversas tradiciones y disciplinas.

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    hasta nuestros das a travs de textos contemporneos. La ganancia de esta maniobra es doble: habilita los conceptos de Aristteles en el debate actual, y dota a ciertas ideas contemporneas de un marco filosfico muy comprensivo y frtil, como es el aristotlico. En los restantes apartados intentar traer las nociones aristotlicas de prudencia y verdad prctica hasta el debate actual a travs del falibilismo de Peirce y Popper, de l