La definición del hombre en la teología del s. II°.pdf

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  • La definicin del hombre en la teologia del s. 11

    Los gnsticos, mucho mas que los eclesisticos, dieron sin

    gular relieve al Anthropos. Desde el primerisimo dios hasta el ltimo pagano, habia una serie abigarrada de anthropoi. El Dios.

    supremo barbelognstico deciase ' Primus Homo Su Hijo,

    ' Fi lius Hominis ', simplemente Anthropos. Venia luego el Cristo, '

    Tertius Homo '1, engendrado fuera de Dios. Y mas tarde, en el

    mundo sensible, el protoplasto Adn. Entre los valentinianos, el

    esquema se mantiene en lineas generales. Es Anthropos uno de los eones 2. Hombre tambin el Verbo

    engendrado fuera del pleroma (= seno) divino, para inaugurar la creacin e iluminar luego la Iglesia de los hombres. Hombre el protoplasto, obra del Demiurgo. Aqui se detienen con insisten cia los grandes gnsticos, descubriendo en Adn tres anthropoi y aun naturalezas, unidos en crasis : el hilico irracional, venido del barro; el psiquico racional, de la esencia del Demiurgo; y el pneu mtico, procedente de una Madre divina (Sofia, Prunicos, Acha moth...). A ellos tres, agregan sin rigorosa categoria de hom bre el individuo carnai, posterior a la transgresin.

    Resulta el de Anthropos un concepto muy generico, aplicable al Padre, al Unignito endiathetos, al Logos prophoricos (creador del mundo y Salvador de la Iglesia), a Adn y a los tres Hombres, esencialmente diversos y autnomos que le componen; y a los

    individuos nacidos de los tres. Dentro de un concepto tan equi voco, i hay lugar a una nocin especifica de

    ' hombre ' ? Los gnsticos tenian su filosofia. Dijranle no Pleroma, con

    cebian muy bien el reino de las esencias de la verdad, y su re lacin con el mundo de la materia. El esquema del cosmos denun cia la atmosfera ideolgica. Y es obvio que adoptaran una cierta

    1 Cf. Iren., 1,30,1. Vase -. Schenke, Der Gott Mensch in der Gtwsis, Gottingen, 1962, p. 34 ss. et passim.

    2 Cf. Estudios Valentinianos, IV, p. 154 ss.

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  • DEFINICIN DEL HOMBRE EN LA TEOLOGA DEL S. II 523

    fundamental postura platnica, donde lo esencial fuese la idea, el

    espiritu y quizs el alma; predominase lo divino sobre lo terreno,

    y dentro de lo mundano el elemento inmaterial sobre el material.

    Aunque platnicos eran egualmente estoicos, con arreglo al sin

    cretismo del s. II. El Platonismo de moda se arrimaba al Prtico

    para muchas categorias antropolgicas. Los gnsticos dieron suma

    importancia a la crasis Si' extendiendo mucho su aplicacin s. Era la crasis un concepto indicadisimo para la tesis del triple

    anthropos de Adn, y de la comunin de naturalezas completas material, animai y espiritual en que se repartia el mundo: todas tres diversas e independientes en origen y destino.

    La carne, el cuerpo sensible, no entraba en la nocin de Hom

    bre. El substrato platonizante, inconfundible, trat de disimularse en la ' tnica de piel

    ' agregada por el creador al triple anthropos

    (cf. Gen. 3,21), muy luego de haberle formado y en castigo a su delito.

    El hombre material, simbolizado en Cain, es de la misma esencia que el alma de los brutos. Invisible corno el barro de que sali Adn, constituye un hombre irracional, viviente, perfecto en su linea, diverso del indumento carnai y visible donde habita.

    Abel representa al hombre psiquico, de esencia racional4, pro veniente del Demiurgo y consubstancial con l. Por su vida en el mundo visible, requiere adems del cuerpo sensible un hombre hilico, sostn inmediato y transitorio del que en su dia se apartar. Los tres elementos carne, h. material y h. psiqui co conviven ahora en crasis ; y los dos ultimos son en su orden

    hombres perfectos, aunque solo el h. psiquico merezca, corno ul

    timo responsable, la categoria de persona.

    Set, tipo del h. pneumtico, consubstancial con la Sabiduria del Verbo y por su medio con el Padre, convive en este mundo

    con los otros dos (psiquico e hilico), de quienes necesita para llegar a madurez. Tiene por vehiculo inmediato un h. psiquico, de la misma indole que Abel; y corno ste, habita en el h. hilico, dentro del cuerpo sensible. Personalmente espiritual, abandonar al morir los elementos que le envuelven para encumbrarse, puro

    individuo pneumtico, a su padre Dios.

    3 Sobre la crasis hay buenos elementos en E. L. Fortin, Christianisme et Culture Philosophique... Paris 1959, . 129 ss ; y especialmente en H.

    Dokrie, Porphyrios ' Symmikta Zetemata', Munchen 1959, p. 24 ss.

    4 Lo ' psiquico '

    equivale a lo racional. Su versin castellana por ' ani

    mal' resulta equivoca.

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  • 524 ANTONIO ORBE, S. I.

    En ninguno de los tres Cain, Abel, Set adquiere la carne el cuerpo visible, categoria de hombre. Todos tres son hom bres cabales, perfectos en su orden; y su comunin temporal es

    por crasis ' . El platonismo se conjuga con el Prtico para

    denegar a la carne la dignidad humana que los valentinianos otor

    gan al viviente irracional, al racional y al espiritual. Un esquema vale por muchos raciocinios, y es indispensable

    para entender el problema de que arrancamos :

    A) Seth = homo pneumaticus + h. psychicus + h. hylicus + sarx

    B) Abel h. psychicus + h. hylicus + sarx

    B) Kain = h. hylicus + sarx

    Subrayamos el elemento caracteristico, personal. Aparte la sarx,

    comn a todos ellos, pero extrana a la nocin de hombre, en Set

    liay una crasis de tres hombres, en Abel de dos. Durante la vida en este mundo, todos los hombres poseen al

    menos de comun el h. hylicus: que en Cain y los de su raza es

    personal y unico, pero en los dems no. Entre los espirituales y los psiquicos hay adems, de comun, el h. psychicus, personal entre los hijos de Abel e impersonal entre los de Set.

    Yendo a estudiar la nocin de ' hombre ocurre enseguida el

    problema liminar : cmo definir al hombre, entre los valentinia

    nos? Habiendo en efecto tres especies humanas, la nocin que buscamos habr de ser genrica y no especifica. ^Cmo definir, segn eso, el gnero hombre, comun a las tres especies espiritual,

    racional, material?

    Igual que la sarx no entra en la nocin de anthropos, tam

    poco el h. hylicus entra en la del h. psychicus, ni ste ltimo en la del h. pneumaticus.

    Agrguese que las tres especies, en su constitucin, son uni formes y substancias nicas. No tienen por tanto ninguna substan

    cia, ni siquiera imperfecta, en comun. Es posible hallar un g nero comun a tres esencias totalmente heterogneas ?

    Formulemos la cosa desde otro punto de vista. Cain, Abel y Set son hombres, especificamente distintos. Abel tiene con Cain

    algo de comun, siquiera la forma ; y algo diverso, la esencia : el uno es racional, el otro irracional. Los distancia el abismo que se

    para el alma de los brutos y la psyche racional. Set y Abel, el uno racional y el otro espiritual, conciden en

    la forma humana, difieren en la esencia. Set procede, en ltima in

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  • DEFINICIN DEL HOMBRE EN LA TEOLOGA DEL S. 11 525

    stancia, del Padre y si no es ajeno en absoluto a Abel, vstago del demiurgo, es porque posee igual que Cain la forma fiu mana.

    En suma, la esencia (espiritual en Set, racional en Abel, ir racional en Cain) resulta, al parecer, en todos tres humana, por lo unico que los une, la sola forma figura de hombre. En otros

    trminos, los une aquello mismo que diferenciaba a Cain de los brutos. ; A qu se reduce lo humano, en cuanto tal?

    Dejemos sin respuesta la pregunta. Ella nos dar ocasin a

    inquirir el pensamiento de algunos eclesisticos del s. II. Dnde

    est, segun ellos, lo especifico del hombre?

    Parte primera

    Doctrna de los eclesisticos

    Los gnsticos se expresaban en mitos y no podian descender a nociones muy explicitas. Hay

    ' a priori '

    mayor probabilidad de dar con ellas entre los eclesisticos. El recurso al hombre y a su

    esencia freciase espontneo, a propsito de su origen y destino, en disputa con judios y paganos.

    Los apologetas abordaron el tema en clusulas incidentales,

    dentro de categorias hoy desusadas. Dijeron muy poco, y aun eso

    poco, por dificil, apenas ha merecido comentario. La critica, vida de testimonios explicitos, se extendi en obras corno el tratado

    tertulianeo De anima, condenando al silencio las medias palabras

    las enteras enigmticas que asoman entre eclesisticos de nota.

    Mil veces editadas, mil veces preteridas. No escribo una antropologia completa, sino aquello solo que

    descubra elementos sobre la nocin del hombre en la atmosfera

    cristiana del siglo II.

    aciano

    Dice Jesus en el evangelio de Toms: No puede un hombre montar dos caballos, (ni) tender dos arcos; y un esciavo no puede servir a dos amos 5. Cabalgando a medias sobre la doctrina de

    la Iglesia y la heterodoxia en que acab, Taciano merece examen

    5 Evang. sec. Thcmam 47 : vase . Aland, Synopsis Qmttuor Evan

    geliorum, Stuttgart 1964, . 523.

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  • 526 ORBE, S. .

    particular. En su Discurso a los griegos aflora de paso el tema en clusulas de inestimable valor, por lo explicitas.

    Precisa que en adelante busquemos de nuevo lo que ya

    tuvimos, pero perdimos : unir nuestra alma con el Santo Espi ritu y practicar el connubio segun Dios (

    ). El alma humana est formada de muchas partes (), y no (es) simple. De tal suerte es compuesta que se da a conocer mediante el cuerpo. Pues jams se ma

    nifestarla por si misma sin el c