el antiguo regimen y la revolucion-alexis de tocqueville

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El Antiguo Regimen y La Revolucion-Alexis de Tocqueville_con prefacio, tabla cronologica y bibliografía de Enrique Serrano Gomez

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  • Traducclon deJORGE FERREIRO

  • SECCION DE OBRAS DE POLTICA Y DERECHO

    EL ANTIGUO RGIMEN Y LA REVOLUCIN

  • Edicin corregida y aumentadaen francs, 1967

    Primera edicin en espaol, 1996Primera reimpresn, 1998

    Se prohbe la reproduccin total 0 parcial de esla obra-incluido el diseo tipogrfico y de portada-,sea cual fuere el medio, electrnico 0 mecnico.sin el Consentimiento por escrito del editor.

    Ttulo original:I/accn rgime el la Rvolufion 1961, Edmons Gailimard, ParsISBN 2-07-032299-8

    D. R. 1996, Funno DE CULTURA ECDNOMICACarretera Picacho-Ajusco 227; 14200 Mxico, D. F.

    ISBN 968-16-4599-5Impreso en Mxico

  • ALEXIS DE TOCQUEVILLE

    El Antiguo Rgimeny la Revolucin

    Prefacio. tabla cronolgica y bibliografa deENRIQUE SERRANO GOMEZ

    C F 2

    FONDO DE CULTURA ECONMICAMXICO

  • 'E Q

  • Prefacio, tabla cronolgicay bibliografa

  • PREFACIO

    Revolucin y democraciaen la obra de Tocqueville

    La mayora de los defensores y de los detractores de la Revo-lucin francesa coinciden en que sta implica una ruptura conel pasado. Para unos, es un acontecimiento con que comienzauna etapa, en la cual la humanidad cambia el rumbo histricoy se dirige a la obtencin de la libertad. Para Otros, se trata deuna catstrofe que, por cuestionar el principio de autoridadtradicional, propicia el terror y la anarqua. Tocqueville tras-ciende esta polmica, ya que arma que la nica manera deestablecer el sentido de los sucesos de 1789 es vincularlos a losprocesos sociales que les precedieron. Con ello destaca la con-tinuidad que existe entre el Antiguo Rgimen y la Revolucin."Por radical que haya sido la Revolucin, Fue menos innova-dora de lo que en general se cree.

    Este cambio de perspectiva desconcert a gran parte de losinterlocutores e intrpretes de Tocqueville. Segn algunos,cuestionar el carcter innovador de la Revolucin es sntomainequvoco de una conviccin conservadora. Se lleg a ver ensu posicin terica un ejemplo del cnico escepticismo frente ala capacidad transformadora de las acciones humanas quepuede condensarse en la Conocida paradoja que Tomasi deLampedusa expone en su novela El gatopardo: Si queremos quetodo siga como est, es preciso que todo cambie". En contrastecon ello, otro grupo de intrpretes niega que Tocqueville seaconservador y resalta la anidad de este terico con el libera-lismo democrtico de John Stuart Mill. El problema de estasinterpretaciones es que son tan unilaterales como los juiciosde aquellos que quieren hacer una apologa o una dialtiba de laRevolucin francesa.

    ' Alexis de Tocqucvil1e.ElAnrigun Rgimen y la Revolucin (Mm) (_ p. 67, cap.v, prrafo cuarto.)

    9

  • 10 PREFACIO

    Como reaccin ante los intentos de clasicar su posturadentro de los viejos esquemas polticos, el propio Tocquevilleresponde:

    Se quiere hacer de mi un hombre de partido y yo no lo soy [...}. Seme atribuyen alternativamente prejuicios aristocrticos O demo-crticos. Yo quizs habra tenido stos si hubiese nacido en otrosiglo o en otro pas. Pero el azar de mi nacimiento me hizo muyfcil defendcrrne de los unos y de los otros. Yo vine al mundo al -nal de una larga revolucin que, despus de haber destruido al Es ta-do antiguo, no haba creado nada duradero. La aristocracia estabaya muerta cuando yo comenc a vivir, y la democracia no existatodava. Mi instinto no poda, pues, airastrarme ciegamente nihacia la una ni hacia la Otra. Meditaba en un pas que durantecuarenta aos haba ensayado un poco de todo sin detenerse de-nitivamente en nada. Yo no era, por tanto. presa fcil en cuestin deilusiones polticas. Formando parte de la antigua aristocracia de mipatria, no tena odio ni envidia naturales contra ella, y estando des-truida esa aristocracia no tena tampoco amor natural por ella, yaque no se adhiere uno fuertemente ms que a lo que vive, Yo esta-ba bas tante cerca de ella para conocerla bien y bastante lejos parajuzgarla sin pasin. Otro tanto dir del elemento democrtico. Nin-gn inters me creaba una inclinacin natural hacia la democra-cia, ni haba recibido de ella personalmente ninguna injuria. Notena ningn motivo particular para amarla ni para odiarla, inde-pendientemente de los que me proporcionaba mi razn. En unapalabra, estaba en tan perfecto equilibrio entre el pasado y el por-venir que no me senta natural e instntivamente atrado ni haciauno ni hacia el otro, y no he tenido necesidad de grandes esfuerzospara lanzar tranquilas miradas hacia los dos lados?

    Pero que Tocqueville rechace la acusacin de poseer "prejui-cios aristocrticos O democrticos no quiere decir que pretendaasumir el papel de observador neutral, ajeno al conilicto devalores. Lo que sucede es que para este autor la Opcin pol-tica ya no se encuentra entre el principio aristocrtico y elprincipio democrtico de organizacion social sino entre las di-ferentes opciones que ofrece este ltimo. Por otra parte, al ar-rnar la existencia de diversas formas de democracia y democra-tizacin reconoce lo inapropiado de emitir un juicio de valor

    3 Citado por Schleifer, J. T., Cmo naci "La democracia en Amrica" deTocquevlie, Fondo de Cultura Econmica, Mxico, 1984.

  • PREFACIO 11

    simple sobre la "democracia" en general. Desde el punto devista de Tocquevilie, la democratizacin es un proceso que pre-supone ciertos costos que pueden ser disminuidos si se resca-tan algunas de las virtudes de las sociedades aristocrticas. Ellono implica un afn de restaurar el, viejo orden sino un deseode establecer los medios para enfrentar y controlar los riesgosinherentes a la dinmica de las transformaciones sociales.

    REVOLUCIN Y PRINCIPIOS DE ORGANIZACIN SOCIAL

    Antes de adentrarnos en la reconstruccin de las tesis centra-les de la teora de Tocqueville, es preciso advertir que en sustrabajos el concepto "revolucin" se utiliza en dos sentidosdistintos. En primer lugar, el trmino "revolucin" lo usa paracalificar un cambio repentino del sistema politico, ms o menosviolento, en que no slo el grupo dominante se ve desplazadopor otro sino tambin en que se producen cambios signica-tivos en dicho subsistema social. Este sentido se maniestacuando habla de la Revolucin francesa, de la "revolucinamericana" o de la revolucin de 1848. En segundo lugar, enel aparato conceptual de Tocqueville, "revolucin" tambindenota una transformacin radical del principio de organiza-cin social, ms o menos pacca, que se realiza en un procesohistrico a largo plazo. Este uso se hace patente cuando elautor habla de la "revolucin democrtica". Esta segunda acep-cin de revolucin debe distinguirse de los conceptos de evo-lucin y de reforma porque en ella no se desarrolla o seajusta un principio de organizacin ya establecido, sino quese modican radicalmente los fundamentos del orden institu-cional.

    Tener en cuenta estos dos sentidos del concepto revolucinnos permite acercarnos por primera vez a la tesis de Tocque-ville sobre el carcter de la Revolucin francesa. Para el losacontecimientos de 1789 representan una revolucin polticaque tiene su causa profunda en la manera en que se desarrollun proceso revolucionario ms amplio, a lo largo de todo elAntiguo Rgimen. Tocqueville quiere mostrar que la Revolu-cin fmncesa fue un fenmeno violento por el cual se trat de

  • 12 PREFACIO

    adaptar el orden poltico al estado social que se haba forjadolentamente, mediante lo que l. llama una revolucin democr-tica. Cabe sealar que para Tocqueville la "revolucin demo-crtica no es un proceso exclusivo para la nacin francesasino un fenmeno comn a diversos pueblos de la cultura occi-dental. Precisamente, en su viaje por los Estados Unidos deAmrica, Tocqueville haba observado que en ese pas se podaapreciar con ms claridad el sentido de esa "revolucin demo-crtica", ya que en l no haba existido un pasado feudal.

    Una gran revolucin democrtica se palpa entre nosotros. Todos laven; pero no todos la juzgan de la misma manera. Unos la consi-deran como una cosa nueva y, tomndola por un accidente, creenpoder detenerla todava; mientras otros la juzgan indestructible,porque les parece el hecho ms continuo, el ms antiguo y el mspermanente que se conoce en la historia [.,.]. Por doquiera se havisto que los ms diversos incidentes de la vida de los pueblos seinclinan en favor de la democracia. Todos los hombres la han ayu-dado con su esfuerzo: los que tenan el proyecto de colaborar parasu advenimiento y los que no pensaban servirla; los que combatanpor ella, y aun aquellos que se declaraban sus enemigos, todosfueron empuiados confusamente hacia la misma va. y todos tra-bajaron en comn, algunos a pesar suyo y otros sin advertrlo,como ciegos instrumentos en las manos de Dios.3

    Respecto a la situacin de la revolucin democrtica" enFrancia, Tocqueville agrega lo siguiente:

    No hay pueblos en Europa entre los cuales la gran revolucinsocial que acabo de describir haya hecho ms rpidos progresosque en el nuestro. Pero aqu siempre ha caminado al azar [..,]. As,result que la revolucin democrtica se hizo en el cuerpo de lasociedad sin que se consiguiese en las leyes, en las ideas, las cos-tumbres y los hbitos, que era el cambio necesario para hacer esarevolucin til. Por tanto tenemos la democracia, sin aquello queatena sus vicios y hace resaltar sus ventajas naturales; y vemos yalos males que acarrea, cuando todava ignoramos los bienes quepuede darnosf*

    3 Tocqueville, La democracia en Amrica (DA), Fondo de Cultura Econmi-ca, Mxico, 1973, pp. 31 y 33.

    4 Tocqueville, DA, pp. 34 y 35.

  • PREFACIO l 3

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