breve historia de la oligarquia

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Libro de Juan Bosch

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  • BREVE HISTORIA DE LA OLIGARQUIA

    LAS OLIGARQUIAS GRIEGAS

    Si es cierto, como lo refiere Plutarco, que Anacarsis se burl de Soln dicindole que los poderosos y los ricos estaban acostumbrados a ignorar las leyes y no respetaran las suyas, entonces no cabe duda de que en Atenas haba oligarcas y de que Aristteles estuvo en lo cierto cuando dijo que antes de Soln el rgimen poltico era totalmente oligrquico; y, en particular, los pobres, sus mujeres y sus hijos eran los esclavos de los ricos. Toda la tierra estaba en un pequeo nmero de manos, dice Aristteles (Aristote, Constitution dAthnes, Socit d Edition Les Belles Letres, Paris, 1967, pag. 2).

    La oligarqua apareci en Atenas, como haba aparecido en Esparta, en el momento en que se llevaba a cabo la disolucin del rgimen de la propiedad comn de la tierra en su etapa gentilicia. Fue entonces cuando los aristcratas guerreros descendientes de reyes y de nobles, que fueron los primeros de sus gens para quedarse con la parte de la tierra que stos ocupaban. En Esparta el esclavo no era de la misma gens sino de la poblacin que encontraron en la regin los aqueos y los dorios, formadores del futuro Estado espartano. El proceso esclavizador debe haber tenido variaciones y sin duda cubri un largo perodo que fue, como dice Aristteles, de luchas prolongadas entre la nobleza y el pueblo. En la etapa final de ese largo perodo aunque es impropio llamarle final, porque las luchas iban a seguir inmediatamente despus de las reformas de Soln--, los clientes o sextos trabajaban las tierras de los seores a cambio de quedarse ellos con una sexta parte de lo que producan mientras los seores reciban las otras cinco

  • sextas--, y los pequeos propietarios o lo clientes que tomaban dinero a prstamos eran esclavizados, junto con sus familias, si no podan pagar la deuda. En sus inicios la oligarqua ateniense fue eso: el sector de los propietarios de origen noble o aristocrtico los llamados euptridasque acab monopolizando la propiedad territorial y estableci el sistema esclavista para explotar las tierras. As, los esclavos, que en tiempos de Homero procedan siempre de tribus enemigas porque eran prisioneros de guerra, y debido a su corto nmero se destinaban a trabajos domsticos, pasaron a ser una clase oprimida, procedente de la misma tribu de sus seores o amos, o de la misma Federacin de tribus, y su funcin era producir para esos amos.

    Pero la situacin de Atenas era peculiar, porque como dice Engels, hablando de la gnesis del Estado ateniense Hasta donde alcanza la historia escrita, se ve que el suelo estaba ya repartido y era propiedad privad lo que corresponden a la produccin mercantil y al comercio de mercancas relativamente desarrollados que observamos ya hacia el final del estado superior de la barbarie. Adems de granos, producanse vinos y aceite. El comercio martimo en el Mar Egeo iba pasando cada vez ms de los fenicios, a los griegos del tica (Federico Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.Carlos Marx, Federico Engels, Obras escogidas, editora Poltica, La Habana, 1963, tomo III, pg. 1201).

    Toda esa actividad descrita por Engels en tan pocas palabras implicaba divisin creciente del trabajo, complicaciones sociales en aumento, el mayor enriquecimiento de algunos euptridas, pero tambin el empobrecimiento de otros y el ascenso econmico de un sector comercial. Soln, por ejemplo, era de origen aristocrtico, y sin embargo su padre no era un rico terrateniente sino un hombre de mediano pasar, y Soln se dedic al comercio, de manera que perteneca a lo que Aristteles llam los paraliens, cuyo jefe era Megacles, de los descendientes de Alcmen, que pareca mantener una poltica moderada (Ibid., pg. 14).

  • Cuando Soln fue elegido arconte con plenos poderes para organizar la vida ateniense ao 594, A. de C.--, el tica y con ella su capital, Atenas, y otras ciudades como el puerto del Pireose hallaba agitada por una guerra civil que debi ser muy larga, si bien no sabemos cul fue su duracin. No puede cabernos duda de que en esa lucha prolongada los euptridas esto es, lo oligarcasfueron perdiendo poder mientras los comerciantes iban ganndolo, pues Soln debe haber ido al cargo como representante del sector comercial si bien con la aceptacin de la aristocracia terrateniente de la cual proceda. Que la debilidad de los euptridas como capa gobernante era un hecho lo demuestra su incapacidad para someter al pueblo, el cual, como dice Aristteles, estaba sublevado contra ellos desde haca largo tiempo (Ibid., pg.2). Debe entenderse, sin embargo, qu quera decir en Atenas pueblo el demos--. Por de pronto, slo podan pertenecer a los nacidos en el tica que no hubieran sido esclavizados, pues en este caso perdan todos sus derechos polticos o de ciudadanos y por tanto no tenan derechos, ni aun el de adquirir tierras o casas; se les llamaba metecos, y los hijos de los metecos eran denominados espurios, esto es, no puros. Segn podemos leer el Plutarco, Temstocles era espurio porque su madre era tracia. Pero Temstocles naci en 525, A. de C., sesenta aos despus del arcontado de Soln, de manera que haba llovido mucha agua sobre Atenas desde los das en que los espurios no podan ser ciudadanos, y segn refiere Plutarco, fue Temstocles, siendo jovencito quien parece que destruy aquella separacin entre los espurios y los legtimos haciendo que sus compaeros de juego que eran legtimos visitaran con l el gimnasio de Cinosarges, lugar donde se reunan los espurios, y adems que se ungiesen all con l. El gimnasio de Cinosarges estaba consagrado a Hrcules, a quien se consideraba espurio entre los dioses porque su madre haba sido una mortal. (Plutarco, Vidas paralelas, E. D. A. F., Madrid, 1966, pg. 193).

    La poblacin del tica estaba compuesta por cuatro tribus emparentadas, llamadas fleas, y desde los tiempos legendarios cada fratra o hermandad estaba compuesta a su vez por treinta gens, o grupos consanguneos, y cada uno de stos por treinta familias. El territorio del

  • tica no estaba dividido todava administrativa o polticamente, sino en relacin con cada gens, de manera que cada gens era propietaria comunitariamente, de la tierra que ocupaba. Pero antes de que Soln fuera elegido arconte, sin que se sepa a ciencia cierta en qu tiempo, se haba establecido un tipo de divisin territorial de carcter administrativo, si bien haciendo que esa divisin correspondiera, por unidad, con la regin ocupada por cada flea a razn de doce divisiones por flea. Esas divisiones se llamaron naucraras, porque naus quera decir nave o barco--, y los que vivian en cada naucrara tenan que proporcionar cada cierto tiempo una nave a la flota ateniense. A partir de ese momento los pobladores del tica comenzaron a ser cargados con un impuesto relacionando ese impuesto con el lugar donde la gente viva, no por su relacin con las tribus, las fratras, las gens o las familias. Ahora bien, a fin de que cada quien contribuyera a costear las naves y dos caballos de guerra por cada naucrara, cosa que se agreg ms tardede acuerdo con los medios de que dispona, se establecieron cuatro categoras de contribuyentes: los pentacosiamedimnos, esto es, los que cosechaban 500 medimnos o medidas de productos aceite, vino, trigo--; los caballeros, que cosechaban 300 medidas; los zeugitas, que cosechaban 200, y los tetes, que cosechaban menos de 200. (V.V. Struve, Historia de la antigua Grecia, Edicin Revolucionaria, La Habana, 1966, tomo I, pg. 175).

    Como se ve, las necesidades de una sociedad que se hallaba en evolucin y que tena ya un activo comercio exterior exigan la aparicin de un nuevo orden que iba destruyendo poco a poco al anterior. Sin duda eran varias las novedades como sa de las naucraras que se haban introducido en el tica por la fuerza de los cambios que requera la situacin, si bien tal vez slo esa tenan verdadera importancia. Parece que Soln fue elegido arconte con plenos poderes con la intencin de que legalizara los cambios ya efectuados y realizara otros que eran inevitables. La obra reformadora de Soln es muy conocida, de manera que no vamos a repetirla aqu; pero queremos recordar una, la de la consagracin de la divisin de los contribuyentes en cada naucrara, que l encontr ya establecida, mediante

  • su ampliacin al campo poltico, que estaba estrechamente ligado al militar. Soln fij deberes para los cuatro grupos censados, y tambin derechos. Los pentacosiomedimnos prestaran servicios en la caballera; en compensacin, unos a otros podan elegir y ser elegidos para cualquier cargo; los zeugitas tendran en el ejrcito categora de hoplitas, es decir, infantera de equipo pesado, y podan elegir y ser elegidos, pero no hasta el nivel de arconts, y como el arepago estaba formado por ex arcontes pues los arcontes se elegan por un ao--, vena a resultar que los zeugitas no podan llegar a ser miembros del arepago; los tetes aportaran armas livianas y serviran en la infantera ligera y en la flora, y podan hacerse or en la asamblea popular y participar en las elecciones, pero no podan se elegidos a ningn cargo. Esta transformacin de las antiguas categoras de contribuyentes de las naucraras en categoras polticas y militares signific una revolucin en el tica, puesto que terminaba con el monopolio del poder por parte de los euptridas oligarcas, nicos que antes de esa reforma podan elegir y ser elegidos. A partir de ese momento los oligarcas atenienses no pudieron recuperar el poder, a no ser por corto tiempo y a costa de mucha sangre y muchos sufrimientos.

    INSTITUCIONES, CLASES Y PARTIDOS

    Las instituciones de las ciudades-estados griegas eran muy similares entre s, aun en el caso de que fueran transformadas por gobiernos oligrquicos. Habitualmente, en primer lugar estaba la asamblea popular llamada ecclesia en Atenas y apella en Esparta--, a la que pertenecan en los primeros tiempos todos los miembros de las tribus que ocupaban cada territorio, generalmente a partir de los 18 aos; estaban despus los consejos de ancianos, que se hallaban compuestos por representantes de las tribus, una de cuyas atribuciones era hacer justicia, y estaba el rey o basileus, que despus pas a compartir sus funciones con los polemarcas y los arcontes. En Atenas, la ecclesia qued disminuida cuando miembros de la poblacin original pasaron a ser esclavos, con lo cual perdieron sus derechos polticos; por otra parte, adems de un basileus un polemonarca y un arconte se pas a elegir nueve arcontes, y stos tenan que ser escogidos nicamente entre

  • miembros de las familias euptridas, y en vez del consejo de ancianos se estableci el arepago, que vino a ser un cuerpo de euptridas debido a que estaba compuesto por ex arcontes y stos eran todos euptridas; y por ltimo, el arepago vino a tener una serie de atribuciones que de hecho ponan en sus manos no slo los poderes judiciales del antiguo consejo de ancianos, sino muchos ms, entre ellos el de escoger los funcionarios administrativos y de otro tipo, y desde luego, los escoga entre los miembros de la nobleza. La oligarqua no destruyo las instituciones; las transform por dentro, en su sustancia, organizando los mecanismos de poder de tal manera que slo tuvieran acceso a ellos los miembros de su grupo (ver Claude Moss, Les institutions grecques, Librairie Armand Colin, Pars, 1967, seconde dition revue. Los captulos 4 y 5 estn dedicados a las instituciones de Esparta y a las oligrquicas en el resto del mundo griego).

    Soln hizo lo contrario de lo que haban hecho los oligarcas atenienes; abri el camino de esas instituciones a los que tenan medio econmicos, fueran o no fueran oligarcas, esto es, aunque no procedieran de la aristocracia terrateniente. Sus medidas no excluan a los oligarcas de los cargos pblicos, establecan que a esos cargos podan ir tambin los que no fueran oligarcas y aun los oligarcas de origen venidos econmicamente a menos. Adems de esa reforma Soln estableci la boul, compuesta por cien representantes de cada tribu, cuyo papal era filtrar, mediante un estudio y una aprobacin en su seno, los problemas que iban a ser sometidos a la ecclesia o asamblea popular. Todas las otras disposiciones de Soln --como la anulacin de las deudas, el derecho a testar libremente, y hasta el de que un hombre pudiera matar a su mujer si sta le era adltera indican que las reformas que le dieron tano renombre conducan a legalizar el rgimen de la propiedad privada en el tica y por tanto a dejar atrs las relaciones sociales y econmicas de la comunidad gentilicia. A partir de las reformas se Soln, un hombre valdra en el tica tanto como tuviera, ni porque hubiera nacido noble o euptrida.

    Es claro que la oligarqua --esto es, los euptridas ricosno poda quedarse cruzada de brazos ante esa situacin en la que sus privilegios de

  • cuna quedaban desconocidos, y comenz a luchar. Soln sali de Atenas cuando los problemas polticos todava duraban; despus los partidos polticos se quedaron tranquilos durante cuatro aos; el ao quinto que sigui al arcontado de Soln no se nombr arconte a causa de la guerra civil, y de nuevo, despus del quinto ao, por la misma razn, no hubo arconte, refiere Aristteles (ibid., pg 13). En el ao 580 fueron elegidos diez arcontes; cinco eran euptridas, tres eran agricultores, dos eran artesanos. Debe entenderse que todos edran o pentacosiomedimnos o caballeros, pero slo la mitad de ellos eran euptridas, situacin diferente a la que se daba quince aos antes, cuando todos los arcontes tenan que ser euptridas. Por otra parte, conviene observar que todava los euptridas formaban un grupo de poder decisivo, puesto que lograban hacer elegir cinco representantes de un cuerpo colegiado de diez.

    Es muy importante tener presente este detalle dado que la generalidad de los que han tratado el problema de las oligarquas griegas se han basado en Aristteles (La poltica, libro IV, pgs. 4 y 5) para decir y recalcar que la oligarqua fue el gobierno de los pocos o los menos, sin tomar en cuenta que sa era la apariencia, pero no la sustancia de los hechos. El propio Aristteles dijo que hay rgimen popular cuando los hombres libres estn en la direccin de los negocios (pblicos), y oligarqua cuando estn los ricos, pero es por puro accidente que los primeros son ms numerosos que los otros y efectivamente hay muchos hombres libres y pocos ricos (Aristteles, La politique, Libraire Philosophique j. Vrin, Pars, 1962, tomo I, pg. 269. Parntesis y subrayado mos, J.B.) Aristteles no dijo que la oligarqua era un gobierno, sino que hay (rgimen de ) oligarqua cuando estn (en la direccin de los negocios pblicos) los ricos. Lo que supone que Aristteles quiso decir y dijo que h ay gobierno de la oligarqua cuando los ricos u oligarcasestn en el poder, y aadi con mucha claridad que por puro accidente los ricos y oligarcas son menos que los demcratas, de manera que lo que define al gobierno de la oligarqua es la condicin de oligarcas de sus miembros, no su mayor o menor nmero. Ese pensamiento fue dicho con mayor precisin pocos prrafos despus, cuando Aristteles explic que hay

  • democracia cuando los hombres nacidos libres y pobres, estando en mayora, se hallan a la cabeza de los negocios pblicos, y oligarqua cuando las gentes ricas y de un nacimiento fuera de lo comn, hallndose en pequeo nmero gobiernan. (Ibid., pg 270.)

    Debe quedar claro a los ojos de quien sea que para que hubiera rgimen popular o democracia las dos expresiones con que define Aristteles el gobierno democraciase requiere que haya demcratas y que stos vayan al poder, y lo mismo ocurre en el caso de las oligarquas. Esto implica que los oligarcas formaban una clase, la clase de los poseedores de riquezas, si nos atenemos a la manera como los llamaba Aristteles: individuos ricos (ibid., pg. 268), los ricos (ibid., pg. 269), gentes ricas (ibid., pg. 270). Pero Aristteles lo dir de modo ms claro cuando escribe esto: como sucede la mayora de las veces que los ricos son en nmero pequeo y los pobres en gran nmero, esos dos partidos son entre todos los otros de un antagonismo declarado. La consecuencia de esto es que el predominio de una u otra de estas dos clases acaba por determinar la naturaleza de las constituciones (de los Estados), y que, para la opinin comn, no haya sino dos formas de gobierno, democracia y oligarqua. (Ibid., pg. 275. Subrayado y parntesis mos, J.B.)

    Establecido que Aristteles mencion las clases una compuesta por hombres libres y pobres y otra por hombres ricos--, veamos ahora cmo descompuso esas dos clases. Se distinguen, en efecto, muchas clases, dijo, tanto dentro del pueblo propiamente dicho como en el seno de aquellos a quienes llamamos los notables: por ejemplo, en el pueblo una primera especie es la clase de los labradores, otra es la clases de los artesanos, otra la de los comerciantes que se dedican a las operaciones de venta y compra, otra es la de las gente de mar con sus subdivisiones, la de los que pertenecen a la marina de guerra, a la marina mercante, a los transportadores o a la pesca (en algunos lugares alguna de estas clases de marinos es muy numerosa: pescadores en Tarento y en Bizancio, marinos de comercio en Egina y en Quo, transportadores en Tenedos). Conviene sumar a esas clases la de los jornaleros y la masa de los que tienen muy pocos recursos para

  • subsistir, as como aquellos cuyos padres no son los dos ciudadanos ni de la clase libre, y eventualmente toda otra clase popular de esta naturaleza. Los notables, por su parte, se clasifican a base de consideraciones de fortuna, de nobleza, de mritos, de educacin y de otras ventajas que reposan en distinciones anlogas (ibid., pg. 275-6).

    No hay ni poda haberla, dados los tiempos en que Aristteles escribimayor claridad que en todo lo que dijo el hombre en quien se apoyan algunos, tomando la parte por el todo, para decir, primero, que la oligarqua era una determinada forma de gobierno, y segundo, que era el gobierno de los pocos o de los menos. La oligarqua, segn Aristteles y segn la realidad histrica y social, era una clase, o por lo menos un conjunto de capas que formaban el sector que se hallaba en la cspide de las sociedades griegas; que tom el poder al quedar disuelta la propiedad gentilicia y en algunas partes, como sucedi en Esparta, retuvo el poder durante siglos, y en otras lo perdi, como ocurri en Atenas bajo el arcontado de Soln, pero que all donde lo perdi sigui existiendo como clase o conjunto de capas superiores, y lo que es ms importante, sigui luchando por recuperar el poder. Cuando la oligarqua ateniense se lanz a recuperarlo, ya a fines del siglo VI, hacia el 508. A. de C., lo hizo apoyndose en la fuerza militar espartana, como lo venan haciendo todos los grupos oligrquicos de las ciudades griegas y como lo seguiran haciendo los oligarcas atenienses en el siglo V y el IV. Pues desde sus primeros tiempos, las oligarquas tuvieron como sello distintivo la inclinacin de buscar el respaldo de un poder exterior, incluso en el orden militar, cuando se lanzaban o se lanzana luchar contra sus propios pueblos para imponerse en el gobierno.

    Leyendo a Plutarco hallamos numerosas frases demostrativas de que la oligarqua de Atenas era un partido poltico, esto es, un conjunto de personas que tenan ideas comunes acerca de la manera como deba ser gobernada el tica. Hablando de la tumba de Temstocles dice que no debe darse asenso a lo que Andcides dijo en su libro a los amigos: que los atenienses haban exhumado sus despojos y los haban arrojado, pues minti; porque lo invent para irritar contra el pueblo a los del partido de la

  • oligarqua, (ibid., pg. 218. Subrayado mo, J.B.) Al llegar a la descripcin de la vida de Pericles aparecen en Plutarco numerosas, variadas y ricas referencias a la oligarqua, pues aunque Plutarco , partidario de los oligarcas, trat siempre de pasar sobre el tema de las oligarquas como quien pasas descalzo sobre carbones encendidos, tiene que hacer referencia a ella al hablar de Pericles dado que ste llev sobre sus espaldas el peso de las guerras contra Atenas y sus aliados que desataron el al rgimen oligrquico de Esparta y sus aliados de la Liga del Peloponeso, coordinados con los oligarcas atenienses y los de las ciudades que estaban ligadas a Atenas. Una veces las referencias son indirectas, como cuando dice que Cimn era sospechoso de laconismo, y otras veces son directas, como cuando refiere que Efialtes fue muerto porque se hico temer de los oligarquitas. Ser laconista, o partidario del laconismo, era ser partidario de Laconia, es decir de Esparta, y slo era partidario de Laconia o Esparta el que lo era de la oligarqua, pues el rgimen espartano fue el sostn militar y poltico de todas las oligarquas griegas. Plutarco afirma que quien organiz de manera ostensible el partido oligrquico de Atenas en los tiempos de Pericles fue Tucdides; que este impidi que los ciudadanos que se decan principales se allegaran y confundieran como antes con la plebe, y ms bien mantenindolos separados, y reuniendo como un contrapeso en la balanza, porque desde el principio hubo como una separacin como en un punto el poder de todos ellos, le hizo ms resistencia (al demos, que el traductor llama plebe) y que viniera a ser como un contrapeso en la balanza, porque desde el principio hubo como una separacin oscura que era indicio de dos partidos: el popular y el aristocrtico; y ahora que aquella unin y concordia de los principales dio ms peso a esta divisin de la ciudad e hizo que un partido se llamara plebe, y el otro, oligarqua o de los pocos (ibid., pg. 266. Parntesis y subrayados mos, J.B.).

    ESPARTA Y ATENAS, DOS SOCIEDADES CONTRAPUESTAS

  • La sociedad de Laconia, o espartana, y la del tica, o ateniense, evolucionaron en forma distinta y llegaron a ser dos polos del mundo griego, al cual pertenecan ambas. Ya para los ltimos aos del silgo VI, A. de C. esto es, del 600 al 501, pues los siglos y los aos correspondientes a la era anterior a la cristiana se cuentan al revs, razn por la cual los ltimos aos del siglo VI son los que ms se acercan al 501--, Esparta representaba, encarnaba y encabezaba el ideal poltico de la democracia. Se entiende, sin embargo, que en esa democracia ateniense slo tenan derechos ciudadanos los nacidos en tica de padre y madre libres y naturales del tica, y sos eran la minora. Atenas era una democracia esclavista, y dentro de sus muros haba ms esclavos que personas libre. La cuestin referente al nmero de esclavos en el tica ( a mediados del siglo V es decir, hacia el 450, A. de C.) no ha sido resuelta hasta ahora por la ciencia. Pero admitiendo como mnima una cantidad de 70.000 esclavos, tambin en este caso llegaramos a la deduccin de que el nmero de los esclavos superaba considerablemente al de sus amos (V. V. Struve. Ibid., tomo II pg. 372. Parntesis mos, J.B.)

    Si en Atenas haba tantos esclavos, cmo se explica entonces que Atenas fuera una democracia y no un Estado oligrquico? Qu diferencia haba entre Atenas y Esparta, si en ambas haba esclavitud?

    La diferencia fundamental se hallaba en el tipo de organizacin de los dos Estados, y ese tipo de organizacin de cada Estado responda a grados distintos de evolucin social. Esparta o Lacedemonia otro de los nombres que se le deban a Laconiafue el producto de una invasin de los dorios a Laconia y de la subsiguiente unin de la nobleza aquea, establecida en Laconia, con los nuevos invasores. Unidos unos otros, sometieron a esclavitud a los ilotas, que al parecer eran los habitantes de Laconia antes de la llegada de los aqueos, y los obligaron a trabajar las tierras del valle del Eurotas, las ms ricas de la regin, las cuales fueron repartidas a partes iguales entre las familias de origen dorio-aqueo. Los ilotas no podan salir de esas tierras, cuyas porciones fueron llamadas cleros, y a fin de que no pudiera haber mezcla entre ilotas y espartanos, a stos se les prohiba vivir en los cleros a pesar de que eran sus propiedades.

  • El Estado espartano se dio a s mismo el derecho de disponer de la vida de los ilotas y de darles la muerte cuando lo consideraba til, si bien no poda venderlos. As pues, en Esparta el esclavista era el Estado, y ese Estado qued organizado sobre la base de la existencia de una poblacin esclava que era la nica que produca para mantener al pueblo espartano, pues los ciudadanos de Esparta no podan trabajar; todas sus actividades estaban dirigidas a la guerra, lo que se explica porque deban estar constantemente preparados para hacerles la guerra a los ilotas si stos pretendan rebelarse, como sucedi ms de una vez. Cada ao, los foros de Esparta que correspondan a los arcontes de Atenasdeclaraban simblicamente la guerra a los ilotas. Cu ando con el andar de los aos vino a suceder que la poblacin masculina espartana fue decayendo, debido principalmente a que Esparta viva en guerras permanentes contra sus vecinos, los guerreros enriquecidos con los botines que tomaban en los combates y en los asaltos a otras ciudades griegas fueron adquiriendo las tierras de los desaparecidos y Laconia acab siendo un Estado de pocos grandes terratenientes. As, Aristteles pudo decir en el siglo IV, al hacer el examen de la Constitucin de Lacedemonia, que entre los espartanos, unos poseen bienes de una importancia desmesurada, en tano que los otros estn reducidos a una porcin nfima, lo que tiene como resultado que la tierra va a dar un pequeo nmero de manos; y explica luego: He ah por qu, en un pas capaz de disponer de mil quinientos guerreros de a caballo y treinta mil hoplitas, el nmero de ciudadanos no llega a un millar! (La politique, tomo I, 9, pgs.133-145). Por otra parte, Jenofonte, oligrquico de hueso colorado el extremo de que se fue a vivir a Esparta, al escribir sobre la Constitucin de Laconia y despus de haber dedicado trece captulos a poner por las nubes la obra de Licurgo, dice el capitulo XIV que si me preguntan si creo que las leyes de Licurgo subsisten todava hoy en toda su integridad, yo, verdaderamente, no osara afirmarlo (Xnophon, Oeuvres compltes, Garnier-Flammarion Pars, 1967, tomo II, pg. 461.)

    Cuando Aristteles dice que el nmero de ciudadanos espartanos no llegaba a un millar quiere decir que esa escasa cantidad de gente era la que

  • tena derechos polticos, y los tenia porque era la nica que dispona de medios para sufragar los gastos que impona la ciudadana. Hablando de las comidas comunes a que tenan que ir los espartanos, comenta que al revs de lo que suceda en Creta, donde el tesoro pblico pagaba la comida, en Esparta cada quien debe aportar su contribucin y como muchos estn en una miseria extrema, los muy pobres difcilmente pueden participar, y resulta que una disposicin tradicional de la Constitucin espartana priva del derecho de ciudadana a todo aquel que no est en capacidad de proporcionar esa cotizacin (La politique, tomo I, pg. 144). Segn Aristteles, Lacedemonia era un Estado indigente, y los particulares (estaban) henchidos de riquezas (ibid., pg. 145. Parntesis mos, J.B.)

    Atenas no era un Estado esclavista, aunque sus ciudadanos, como personas, tenan esclavos, y aun los tenan muchos metecos. Es posible que Atenas pasara por una etapa similar a la que adopt Esparta en los siglos IX y VIII, y que esa etapa no est registrada en la Historia. Pero Esparta fij su tipo de organizacin de manera definitiva a base de la produccin aportada por los ilotas y Atenas evolucion hacia formas de produccin ms complejas. Atenas estaba situada de tal manera que tena enfrente a las islas Ccladas y a Creta, y al oriente las ciudades de la Jonia y la Eolia, todas econmicamente desarrolladas y con comercio activo. As, Atenas, cuyas tierras no eran seguramente tan ricas como las de los espartanos, tuvo que dedicarse al comercio martimo y a producir envases de barro para el aceite y los vinos que venda fuera del tica, de todo lo cual surgi un artesanado, una industria naval, una minera y un sector de comerciantes que tal vez en cosa de un siglo vinieron a estar en condiciones de disputarles el podero poltico a los euptridas terratenientes. La sociedad ateniense se diversific al ritmo que se diversificaba la produccin, y cuando los euptridas vinieron a darse cuenta estaban en minora como personas y como gente rica, situacin que no se produjo en Esparta porque ningn espartano se dedic al comercio, a la navegacin, a la artesana; ellos eran guerreros, y nada ms, y se alimentaban y se vestan con el producto del trabajo de los ilotas. El Estado oligrquico de Lacedemonia no evolucion porque no evolucion la

  • sociedad que lo sostena; el Estado ateniense tuvo que dar representacin a capas de la poblacin no oligrquicas, y por tanto pas a democratizarse; y esto lleg a tal punto que muchos esclavos atenienses fueron declarados libres y pasaron a ser administradores de los negocios de sus amos y hasta sus socios.

    En una forma ms o menos parecida a la de Atenas evolucionaron varios otros Estados griegos, pero ninguno lleg a representar a los ojos de toda Grecia y de la Historia como lo hizo Atenas, el ideal democrtico en todo su esplendor, lo que se explica porque ninguno lleg a desarrollarse tanto, en todos los aspectos, como la capital tica. Pero eso no significa que los grupos oligrquicos atenienses desaparecieron totalmente; no desaparecieron en ningn Estado griego, ni aun en Atenas; en cambio, en Esparta fue la encarnacin de la oligarqua, porque sta tom el poder desde el primer momento en que se form el Estado espartano y organiz la vida pblica y privada de tal manera que no dejara de ser jams un Estado oligrquico. Por esa razn fue tan admirada de todos los partidarios de la oligarqua. V. V. Struve dice que la historia de la Esparta aparece expuesta tendenciosamente por los escritores de la antigua Grecia, por los idelogos de la oligarqua que vean en Esparta la encarnacin de sus ideales poltico-sociales. En las obras de esos escritores el rgimen espartano est manifiestamente idealizado. En la literatura social y filosfica de la antigua Grecia se haba creado toda una corriente que ya antiguamente se llam laconfila. Esta orientacin encontr su expresin en las obra de Jenofonte, de Platn y en algunas de Aristteles (ibid., tomo I pg. 109). Poco antes de morir, lo que sucedi en el ao 355, cuando ya tena diecisis aos viviendo fuera de Esparta, en Corinto, Jenofonte aconsejo en un pequeo trabajo que aparece en la edicin francesa de sus obras bajo el ttulo de Revenus (Garnier-Flammarion, tomo I, pgs. 473-90) y bajo el de Rentas del tica en la edicin espaola (Editorial Iberia, Coleccin Obras Maestras, Barcelona, 1965, tomo II, pgs. 291-305). Como se deduce de este consejo, el laconfilo Jenofonte quera llevar a Atenas el mismo orden social

  • que haba quedado establecido en su admirada Esparta en los tiempos del legendario Licurgo.

    Tal como dice Struce, Jenofonte, Platn, Tucdides, Plutarco, Aristteles en algunos momentos y muchos otros escritores griegos fueron laconistas, admiradores de Esparta; y los oligarcas de la Amrica Latina presentaban el siglo pasado, y buena parte de ste, a la dura Esparta como el modelo de sociedades de todas las pocas. Y sin embargo, esa celebrada organizacin espartana fue la expresin de un pueblo sometido al retraso con habilidad y energa diablicas; de un pueblo que se esmeraba en preparar a sus hombres para que sembraran a filo de espada la semilla del atraso en toda Grecia. Los hroes espartanos fueron los hijos de las tinieblas, y nada ms. Entre ellos y la institucin de la esclavitud, que era general en Grecia, acabaron con el milagro griego; con todo lo que dio ese pueblo admirable y todo lo que pudo haber dado todava.

    Los grupos oligrquicos de Atenas y de toda la Grecia, que siguieron viviendo en el seno de las sociedades democrticas all donde stas se haban formado, buscaron apoyo en Esparta para tomar el poder en sus respectivos Estados. En Atenas, la alianza de los oligarcas atenienses con los de Esparta comenz en el ao 508, y ya no se rompera sino cuando Atenas quedara aniquilada.

    LOS FRENTES OLIGARQUICOS GRIEGOS

    Cuenta Aristteles en Constitucin de Atenas que despus de la destruccin de la tirana de los pisstratas hubo lucha entre Isgoras, hijo de Tesandro, amigo de los tiranos, y Clstenes, de la familia de los Alcmenidas. Venciendo por las asociaciones polticas, Clstenes busc las simpatas del partido democrtico entregando el poder al pueblo (pg.22).

  • Desde luego que en tan pocas palabras no abunda la claridad. Pero sabemos que Isgoras, buen oligarca, llam a Clemenes, rey de Esparta, que entr en Atenas al frente de fuerzas armadas, oblig a Clstenes a salir de la ciudad con varios amigos, hizo presas a setecientas familias atenienses y disolvi la boul de cuatrocientos hombres que haba estado funcionando desde que Soln la cre. En lugar de ese consejo, Clemenes form otro de trescientos miembros que deba tener, junto con Isgoras y algunos otros oligarcas, plenos poderes para gobernar la ciudad. Pero sucedi que el antiguo consejo o boulhizo resistencia, con el apoyo de la masa democrtica, y Clemenes, Isgoras y los trescientos consejeros tuvieron que refugiarse en la Acrpolis, donde fueron sitiados por el pueblo. Clemenes capitul al tercer da y sali de Atenas con sus tropas.

    En el primer episodio de la lucha provocada por la alianza del Estado oligrquico de Esparta y el sector oligrquico de Atenas, el demos de la capital del tica result ms fuerte que sus adversarios de la oligarqua ateniense-espartana. Segn refiere Herdoto, una vez que Clemenes y sus fuerzas salieron de Atenas, los oligarcas atenienses fueron condenados a muerte, pero Aristteles no confirma esa noticia. De todos modos, la derrota militar de los oligarcas fue aprovechada inmediatamente por los demcratas de Atenas, al frente de los cuales se puso Clstenes, quien desat una ofensiva poltica destinada a aniquilar los restos de la oligarqua.

    Haban transcurrido casi ochenta aos desde el arcontado de Soln y en ese tiempo la sociedad ateniense haba evolucionado mucho, de manera que la organizacin que le dio Soln se haba quedado retrasada. Engels resume la evolucin de Atenas con estas palabras:

    Habase puesto coto a la usura de los latifundistas anteriores a Soln, y asimismo a la concentracin excesiva de la propiedad territorial. El comercio y los oficios, incluidos los artsticos, que se practicaban cada vez ms en grande, basndose en el trabajo de los esclavos, llegaron a ser las ocupaciones principales. La gente adquiri ms luces. En vez de explotar a sus propios conciudadanos de una manera inicua, como al principio, se

  • explot sobre todo a los esclavos y a los clientes no atenienses. Los bienes muebles, la riqueza en forma de dinero, el nmero de esclavos y de las naves aumentaban sin cesar; pero ya no eran un simple medio de adquirir tierras, como en el primer perodo, con sus cortos alcances, sino que se convirtieron en un fin de por s. De una parte. La nobleza antigua en el poder encontr as unos competidores victoriosos en las nuevas clases de ricos industriales y comerciantes; pero de otra parte qued destruida tambin la ltima base de los restos de la constitucin gentilicia. La gens, las fratras y las tribus, cuyos miembros andaban a la sazn dispersos por todo el tica y vivan completamente entremezclados, eran ya del todo intiles como corporaciones polticas. (Enegels, ibid., tomo III, pg. 128).

    Todos esos cambios se haban acumulado, y la crisis provocada por la intervencin de Esparta a favor de los oligarcas atenienses, que pretendieron recuperar el poder encabezados por Isgoras, demostr que desde los tiempos de Soln los partidarios de la democracia se haban fortalecido mucho en Atenas. Tal como lo dice E ngels, el comercio y los oficios, incluidos los artsticos, que se practicaban cada vez ms en grande, basndose en el trabajo de los esclavos, llegaron a ser las ocupaciones principales, y los comerciantes y los artesanos eran demcratas, y por tanto estaban en lucha contra los o ligarcas. Engels, que hizo una interpretacin de la historia de Atenas sorprendentemente agua y adelantada a su poca, afirma que prosegua la lucha entre los partidos; la nobleza trataba de reconquistar sus viejos privilegios y volvi a tener, por un tiempo, vara alta; hasta que la revolucin de Clstenes la abati definitivamente, derribando tambin, con ella, el ltimo vestigio de la constitucin gentilicia. (Ibid., pg. 128).

    Las medidas de Clstenes han sido resumidad por V. V. Struve jen los siguientes prrafos: Sustitucin de las antiguas cuatro fleas subdivididas en fratras y gens por diez nuevas fleas, territoriales y no gentilicias cada una de las nuevas fleas, se subdivida en tritias y stas en demos el demos era una unidad puramente territorial. Todos los ciudadanos fueron inscritos en su lugar de nacimiento y no segn la gens, sino segn el nuevo demos. De

  • este modo rompan los vnculos entre miembros de la gens. Una vez roto el vinculo gentilicio, los ciudadanos que antes estaban fuera de la gens tuvieron por primea vez acceso a la administracin, por cuanto cada uno de los demos era una unidad, adems de territorial, tambin tena sus intereses locales y su tesoro y promulgaba sus disposiciones. Tambin tena la obligacin de llevar registros de sus ciudadanos. Segn el testimonio de Herdoto, el nmero total de los demos alcanzaba a cien (diez por flea); ms adelante esa cifra lleg paulatinamente hasta ciento setenta y cuatro. Las pquelas poblaciones se fundan en un solo demos; por lo contrario, en la ciudad de Atenas hubo varios demos. Los nombres de los demos coincidan en parte con los de las gens y en parte eran nuevos. (V. V. Struve, ibid., tomo I, pg. 196).

    Pero sos no fueron los nicos cambios introducidos por Clstenes en la Constitucin del Estado ateniense, pues adems aboli el Consejo de los Cuatrocientos, creado por Soln a base de cien representantes por cada flea, y los sustituy con el Consejo de los Quinientos, formado por cincuenta representante de cada una de las nuevas diez fleas. Struve explica que las elecciones para el Consejo se hacan por fleas y demos proporcionalmente al nmero de sus ciudadanos. Las naucracas, sustituidas por los demos, no fueron abolidas, pero perdieron su importancia, quedndoles exclusivamente el papel de unidades pagadoras de impuestos. Aument considerablemente el nmero de funcionarios. Con el fin de regular las finanzas, se cre un colegio de diez apodectas (segn el nmero de las fleas); a partir de los aos 501-500 se eligen ya diez estrategas (tambin por el nmero de las fleas), que formaban un colegio militar encabezado por un arconte polemarca. En la distribucin de funciones entre todos estos rganos, viejos y nuevos, se hicieron cambios en un sentido democratizador. El arepago conserv su funcin judicial en asuntos criminales, pero los asuntos de alta traicin pasaron a la asamblea popular. Esta se convoc con mayor frecuencia y comenz a jugar un papel destacado en Atenas. Las funciones del Consejo de Quinientos fueron considerablemente ampliadas: Se transform en el rgano administrativo superior, que desplaz el colegio de arcontes. Por ltimo,

  • para eliminar el peligro de una nueva tirana, Clstenes instituy una medida especial: el ostracismo (V. V. Struce, ibid., pgs. 197-98). Como se sabe, el ostracismo o destierro tena que ser aprobado por no menos de seis mil miembros de la asamblea popular, lo que da idea del carcter amplio de ese cuerpo, y el que sufra la pena del ostracismo tena que estar fuera de Atenas diez aos, aunque no perda sus bienes.

    Las reformas de Clstenes fueron la base poltica para que se desarrollara en el siglo siguiente la democracia ateniense de Pericles, pero esas reformas no aniquilaron a la oligarqua del tica, pues mientras no se extirpara la poderosa retaguardia de la oligarqua de los Estados griegos, que se hallaba en Esparta, sera imposible destruir totalmente a la oligarqua ateniense o la de cualquier otro Estado democrtico de Grecia. La lucha de la oligarqua contra la democracia no era local, y eso vino a quedar demostrado cuando estall en el 431 la guerra del Peloponeso, que fue la guerra de los Estados oligrquicos, encabezados por Esparta, contra los Estados democrticos, encabezados por Esparta, contra los Estados Jenofonte dur veinte y ocho aos y seis meses (Xnophon, Les hellniques, Garnier-Flammarion, Pars, II, III, 6, pg. 38), se jug a la suerte de las armas el destino histrico de la civilizacin ms sorprendente del mundo occidental; y se jug en trminos de oligarqua y democracia, de manera que por ella podemos hacernos una idea de la importancia que tuvo para esa civilizacin la existencia de las oligarquas griegas.

    En la larga guerra del Peloponeso hubo numerosas sublevaciones de las oligarquas locales, que contaban siempre con el apoyo de Esparta, as como los grupos democrticos buscaban ayuda en Atenas. Al referirse al levantamiento de los oligarcas de Corcira, que de acuerdo con lo que dice Tucdides se produjo entre el cuarto y el quinto ao de la guerra, Struve analiza la composicin social del sector oligrquico corcirense y halla que ese sector era un frente formado por la nobleza de abolengo y los individuos adinerados: los usureros, los grandes propietarios de barcos, los grandes terratenientes y los poseedores de gran nmero de esclavos. (Ibid., tomo II, PG. 395). En el libro III de su Historia de la guerra del Peloponeso, Tucdides

  • dedica varias pginas del captulo LXX al LXXXIVa relatar ese levantamiento de los oligarcas de Corcira y los describe con tantos detalles que a ningn lector puede caberle duda de que en Corcira se llev a cabo una autntica guerra social, en la que intervinieron, de un lado, las gentes del demos, y del otro, no slo los clsicos oligarcas, sino tambin gente rica, como esos c indo de los ms ricos entre los corcirenses que fueron acusados por Pitias de haber cortado ramas de la encima sagrada de Zeus, o los comerciantes que vean el fuego de las mansiones y los almacenes que rodeaban el gora, o los terratenientes que enviaron mensajes a los campos para levantar a los esclavos prometindoles la libertad. (Thucydide, Histoire de la Guerre du Ploponese, Garnier-Flammarion, Paris, 1966, tomo I, III, pgs. 220-8).

    Si dispusiramos de informacin ms amplia seguramente hallaramos que se no fue el nico frente oligrquico formado entonces, pues sin duda en los lugares de Grecia donde los grupos de comerciantes y artesanos eran social y econmicamente ms dbiles que los sectores oligrquicos, aquellos debieron unirse a stos, as como los pequeos propietarios campesinos del tica se unan a los oligarcas de Atenas tantas veces como stos demostraban tener poder poltico. Por otra parte, en muchos sitios debieron formarse frentes oligrquicos pasajeros, de corta duracin, sobre todo en las ocasiones en que las consecuencias de las actividades militares se hacan sentir en el orden econmico, es decir cuando el comercio no poda ejercerse libremente y la produccin artesanal y agrcola quedaba paraliza. Si esto suceda debido a medidas de los demcratas, es casi seguro que comerciantes y artesanos, perjudicados en sus intereses, se aliaran temporalmente a los oligarcas. Esta no es una afirmacin caprichosa pues no se requieren confirmaciones histricas para saber cmo acta la gente de negocios cuando se les tocan sus bienes.

    El ms importante de los frentes oligrquicos de esa poca se form en Atenas hacia el ao 412. Explicando el proceso de su formacin, Struve dice que se amplio la base social de los oligarcas. Anteriormente, slo pertenecan a los mismos representantes de las antiguas generaciones

  • laconfilas cuyo nico apoyo lo constituan la juventud dorada, agrupada en sociedades secretas, las heteras. A partir del ao 412 comenzaron a prestarles apoyo las familias ms ricas de los ciudadanos atenienses. En el libro VIII, Tucdides menciona siempre a los trierarcas que, independientemente de Alcibades, y en grado mucho mayor qu ste, trataban de derrocar a la democracia (VIII, 47, 2 y otros). As dice Struvesurgi la unin de los oligarcas con los ciudadanos ricos Al mismo tiempo, una parte de los anteriores conductores de los elementos radicales, como Pisandro y Caricles, se sumaron a los oligarcas e incluso se pusieron a la cabeza de las medidas antidemocrticas (V.V. Struve, ibid., tomo II, pgs. 455-6). Efectivamente, como veremos dentro de poco, Tucdides ofrece informacin detallada acerca de la formacin de este frente oligrquico del ao 412.

    Fue la formacin de este frente oligrquico en Atenas, el Estado lder de las polis democrticas y de todos los sectores democrticos de Grecia, combinada con la alianza de Esparta y Persia, lo que condujo al triunfo de la oligarqua ateniense en la sublevacin oligrquica del ao 411.

    EL PAPEL DE ALCIBIADES

    En la historia de Atenas hay un personaje que resume en s mismo toda la lucha del tica, entre oligarqua y democracia, en la ltima mitad del siglo V; es Alcibades, el formidable aventurero, que tena diecinueve aos cuando comenz la guerra del Peloponeso y muri asesinado en el 404, el ao de la rendicin de Atenas. Plutarco nos dej una biografa de Alcibades; pero Plutarco, ese insigne embaucador, present a Alcibades con tal arte que sin esconder uno solo de sus hechos los envolvi en tantas vaguedades que al final resulta imposible conocer cul fue en verdad sus posicin poltica. Para saber por qu Alcibades actu como lo hizo hay que ir a otras fuentes, y la mejor de ellas es Tucdides, oligarca moderado como lo llama Struve.

  • Tucdides no hizo una biografa de Alcibades. Tucdides escribi la historia de la guerra del Peloponeso, de manera que Alcibades aparece en su libro slo en aquellos episodios de la guerra en que fue actor. En el libro VI (LXI) lo deja cuando el aventurero abandon a los atenienses por miedo a las acusaciones de delito contra los dioses que se le haban hecho en Atenas y entr en Laconia a bordo de una nave comercial; y lo hace reaparecer de vez en cuando hasta que lo toma el iniciar la etapa final de la guerra, cuando ya est al servicio de los espartanos y los persas, aliados de Esparta, hacia los aos 413-412, en el momento en que se llevaban a cabo las luchas ms encarnizadas entre las oligarquas y los sectores democrticos de las ciudades jnicas, cuya alianza o cuya defeccin eran de vida o muerte para Atenas (libro VIII, XI en adelante). Plutarco cuenta que estando en Esparta, Alcibades enamor a la mujer del rey Agis y tuvo de ella un hijo, por lo cual Agis le tom gran odio le mand a matar cuando Alcibades se hallaba en Jonia. Esta versin es un poco caprichosa, pues Agis pudo mandar que lo mataran antes, y no despus que Alcibades le haba hecho servicios eminentes a Esparta consiguiendo que varias ciudades Jnicas abandonaran a Atenas y se pasaran a la liga espartana. Tal vez la verdad fue menos simple, o mejor dicho, quiz la causa de lo que sucedi fue menos personal. Alcibades empezaba a actuar en la Jonia como ayudante del jefe espartano Calcides, a quien Plutarco no menciona, y fue Calcides, despus que l y Alcibades obtuvieron que Mileto se pasara a Esparta, quien acord con Tisafernes la primera alianza de Esparta con el rey de Persia. Hay, pues, base para sospechar que Alcibades jug un papel muy importante en la celebracin de esa alianza; y sin embargo, como sabe todo el que haya ledo la biografa de Alcibades, el gran aventurero convenci a Tisafernes, de quien pas a ser consejero, de que no les diera a los espartanos ms ayuda de la indispensable para que mantuvieran a Atenas debilitada, pues segn deca l, ni al rey de Persia ni a Tisafernes su strapa en una parte de Asia menorle convena que Esparta saliera de la guerra ms poderosa de lo que deba interesarle a Persia. Aunque Tucdides y Plutarco copia a Tucdides en esa parte, pero a su manera de encubridor de Alcibadesrefiere que Alcibades dio esos consejos a Tisafernes despus que supo que Agis le

  • mand a matar, conociendo, como conocemos, la vida de Alcibades, podemos pensar que los dio antes y que los espartanos lo supieron y resolvieron suprimir a un aliado tan peligroso. En esa coyuntura Calcides mora en un combate, a manos de los atenienses, en Panormo, cerca de Mileto, de manera que Alcibades perdi al amigo y compaero que poda protegerlo contra la enemistad de los espartanos.

    La alianza de Esparta y Persia es una pgina importante en la historia de las oligarquas, pues prueba que desde sus orgenes las oligarquas han buscado apoyo exterior cuan do les ha llegado una hora crtica. Las oligarquas de las ciudades griegas solicitaban el apoyo de Esparta cuando se vean en peligro se ser barridas del poder por los sectores democrticos o cuando queran sacar a stos del gobierno, y a su vez Esparta, y con ella todas las polis griegas que le acompaaban en la Liga del Peloponeso, busc y obtuvo el respaldo de Persia en la hora ms difcil de su lucha contra Atenas y la Liga Martima. Se han escrito toneladas de pginas acerca de las virtudes espartanas, el patriotismo de su pueblo y su papel de salvadora de Grecia en la guerra contra Persia, que haba tenido lugar en ese mismo siglo V; pero se menciona muy poco la traicin de Esparta a Grecia cuando se ali con el enemigo tradicional de los pueblos griegos. Durante catorce aos, del 492 hasta el 479, ao en que la flota persa fue derrotada definitivamente en Micala, los griegos, incluidos en ellos los espartanos --que fueron quienes dieron la histrica batalla de las Termpilastuvieron que combatir desesperadamente contra los invasores persas; y todo eso fue echado al olvido por los oligarcas de Esparta, que a la hora de tratar con Tisafernes reconocieron tres veces como si una sola no hubiera bastadoel seoro del rey de Persia sobre las ciudades griegas del Asia Menor. Tucdides da los textos de los tres tratados (Thucydide, ibid., tomo II, VII, pgs. 220, 230 y 242-3), y ninguno de ellos salva a Esparta para la posteridad, pues en ellos los espartanos llegaron al punto de declarar que reciban dinero persa para combatir al lado del rey.

    Si Alcibades tuvo parte en esos acuerdos como general espartano, como debi suceder, result que se pas con armas y bagajes a los persas, as

  • como antes, siendo general ateniense, se haba pasado con armas y bagajes atenienses para combatir a Farnabazo, strapa de Daro II. Fue con el apoyo de los persas como Alcibades comenz a conspirar para establecer la oligarqua en Atenas. Tucdides informa que Alcibades entabl negociaciones con los jefes militares de Samos, isla de la Liga Ateniense, con los ms influyentes de ellos; les pidi intervenir ante los hombres honestos y hacerles saber que l deseaba volver a Atenas, bajo el rgimen oligrquico y no bajo el odioso gobierno que lo haba perjudicado; y que l, en cambio, les aseguraba la amistad de Tisafernes. Esas proposiciones cayeron bien entre los trierarcas y las gentes ms poderosas de Atenas, que se inclinaban a derrocar la democracia (Thucydide, ibid., tomo II, cap. VII, XLII, pg. 236). Todo eso, y mucho ms que viene atrs, se lo call Plutarco maliciosamente en su biografa de Alcibades; que desde los tiempos ms remotos, la oligarqua ha tenido una capacidad excepcional para darles brillo y prestigio a sus servidores y para ocultar sus pecados, as como para calumniar a los que luchan contra ella. (Tal vez convenga cerrar este prrafo explicando que los trierarcas eran los comandantes de los trirremes, los mejores barcos de guerras de Atenas, y que en buena lgica los demcratas atenienses no podan darles el mando de esas naves a los oligarcas, pero dada la relacin que haba entre los derechos ciudadanos y los bienes de las personas, tampoco poda se comandante de un trirreme un pobrete; tena que ser por lo menos un comerciante o un dueo de un taller artesanal importante; de manera que esos trierarcas y esas gentes ms importante de Atenas entre quienes cay bien la propuesta de Alcibades, eran demcratas que se haban pasado al enemigo, con el cual formaron el frente oligrquico del ao 412).

    Qu les ofreci Alcibades a los demcratas ricos de Atenas, que tan rpidamente les entusiasm y los lanzo a aliarse con los oligarcas para conquistar el poder?

    Les ofreci el respaldo y la ayuda econmica y militar de Tisafernes, el strapa del Daro II. Esa fue una jugada maestra de Alcibades, pues los oligarcas atenienses, que se desvivan por obtener el apoyo de los espartanos, se hallaron de buenas a primeras que tenan el de aquel que a su

  • vez apoyaba a Esparta, de manera que lo que ellos buscaban les llegaba multiplicado, y con ese respaldo multiplicado tuvieron algo concreto que ofrecerles a los ricos demcratas atenienses, que aceptaron ser sus aliados. La oferta de Alcibades fue decisiva para coronar la conjura del frente oligrquico de Atenas, pues sin ayuda exterior los componentes de ese frente no se habran decidi a actuar. Al final entraron en la conjura todos los que haban formado el frente oligrquico y algunos demcratas radicales que se les unieron en el ltimo momento en lo que hoy se calificara como oportunismo de derechas; que al fin y al cabo, si esa es una calificacin marxista, el oportunismo de derechas; que al fin y al cabo, si esa es una calificacin marxista, el oportunismo no fue una invencin de los marxistas sino una manera de actuar muy propia de ser humano sin principios a lo largo de todas las edades. En la conjura entraron, pues, desde los jvenes terroristas de familias oligrquicas que estaban organizados en las sociedades secretas llamadas heteras, hasta Teramenes, el representante de lo que Struve llama, razn, la oligarqua moderada, a quien Aristteles consideraba, junto con Tucdides y Nicias, entre los mejores hombres pblicos de Atenas (Constitution dAthenes, pg. 31); a esos se sumaron los demcratas radicales encabezados por Pisandro, Caricles y Frnico.

    La oligarqua ateniense tom el poder al mediar el ao 411; desconoci las instituciones democrticas, fij en slo cinco mil el nmero de ciudadanos con derechos polticos y estableci un Consejo de Cuatrocientos que tom la representacin de esos cinco mil. Muchos demcratas fueron muertos, otros enviados a prisin, otros al exilio. Pero los oligarcas extremistas, que desconfiaban de Alcibades, no quisieron que ste llegara a Atenas, a lo cual se sum la agresividad el rey Agis, que aspiraba a tomar la capital de Atenas con sus tropas espartanas. En principio, al frente oligrquico ateniense le faltaba su jefe natural, que era Alcibades pues el frente se haba organizado precipitadamente alrededor de Alcibades y de su vuelta a Atenas--, y sobre todo le faltaba el apoyo de Tisafernes, que slo poda llegarle a travs de Alcibades, y la falta de esos dos elementos decisivos lo debilit de tal manera que no pudo actuar con eficacia. Por otra parte, la realidad social no

  • le era propicia. El desarrollo de la sociedad ateniense estaba muy avanzado y las fuerzas oligrquicas, restos de una etapa superada, eran mucho ms dbiles que las democrticas, aunque stas estuvieran desplazadas del poder poltico. Esto era as, sobre todo, si como suceda en ese momentolos crculos oligrquicos carecan de un respaldo exterior que pudiera compensar, y superar, el poder efectivo que tenan los demcratas en el seno de la sociedad ateniense, un poder que no estaba en el sentimiento ni en la fuerza de las gentes sino en el tipo de estructuras econmicas sobre las cuales funcionaba la vida de Atenas. Esas estructuras descansaban en la produccin para la exportacin, y ese tipo de produccin exiga a su vez un tipo de sociedad que pudiera servirlo adecuadamente, y se era un estado de cosas que la oligarqua no poda cambiar, mucho menos de un da para otro. De paso debe tomarse nota de que un rgimen que admita la existencia de cinco mil miembros de la asamblea popular o ecclesia y un Consejo de Cuatrocientos no era precisamente el gobierno de los pocos, a menos que este pocos se entienda en relacin con el nmero de ciudadanos y de componentes de los rganos de poder que participaban en el rgimen democrtico. Engels dice que en tiempos del mayor florecimiento de Atenas, sus ciudadanos libres (comprendidos las mujeres y los nios) eran unos 90,000 individuos; los esclavos de ambos sexos sumaban 365,000 personas y los metecos (inmigrantes y libertos) ascendan a 45,000 (ibid., pg. 130).

    Todo eso haca unas 500.000 personas, alrededor de 50.000 hombres adultos. La proporcin de representantes de esa cantidad de gente en un rgano de poder como el Consejo de los Cuatrocientos es mucho ms alta que la de Estados Unidos en la actualidad; y en cuanto a la ecclesia oligrquica asamblea popular, los cinco mil que la formaban componan casi el 60 por ciento de la totalidad de los hombres adultos libres, y hay que entender que en Atenas las mujeres nunca tuvieron derechos polticos. Durante el siglo XIX y aun parte del XX, poca de democracia en Europa y en los Estados Unidos, tampoco tuvieron derechos ciudadanos las mujeres de Inglaterra, Francia y Norteamrica; y en los dos primeros pases los que

  • podan votar no llegaban ni con mucho al 60 por ciento de los hombres adultos. En realidad, la oligarqua ateniense controlaba el poder a travs de un mecanismo clasista, no numrico. El Consejo de los Trescientos del ao 508 y el de los Cuatrocientos del ao 411 estaban formados exclusivamente por oligarcas, pues para ser elegidos en esos cargos haba que reunir condiciones econmicas y polticas que slo tenan los oligarcas.

    El frente oligrquico ateniense del ao 411 entr en descomposicin cuando Alcibades se enfrent al sector de la oligarqua extremista, que no quiso dejarlo entrar en Atenas. La marinera de Samos apoy a Alcibades en su lucha contra ese sector de la oligarqua, y ese sector tuvo que abandonar sus posiciones de poder. As, Atenas qued gobernada por la oligarqua moderada, cuyo jefe era Tera- menes. Colocado a la cabeza de las fuerzas navales atenienses, Alcibades logr una serie de victorias que limpiaron los mares griegos de naves espartanas; de manera que al final el ms grande aventurero de la historia antigua acab ponindose, sin que se lo hubiera propuesto, al frente de las fuerzas que combatan a la oligarqua encabezada por Esparta.

    CONCLUSIONES ACERCA DE LAS OLIGARQUIAS GRIEGAS

    Esta no es una historia de Alcibades ni de Atenas, y dado que la historia de Grecia gira en torno a la lucha de sus oligarquas y sus sectores democrticos, es innecesario hacer una historia completa de las oligarquas griegas para poder llegar a algunas conclusiones acerca de ellas. Esas conclusiones servirn para explicamos por qu el trmino oligarqua pas a ser usado en Iberoamrica desde principios del siglo XIX y tambin por qu hace falta definir con la mayor claridad su significado actual.

    Esas conclusiones son las siguientes:

  • Primera, que la oligarqua naci en Grecia en el momento histrico en que comenz a disolverse la propiedad comunal gentilicia; segunda, que la oligarqua ateniense se form a base de la nobleza propietaria de tierras que esclaviz a una parte de los miembros de las tribus del tica, esto es, a hombres y mujeres que procedan del mismo origen sanguneo y cultural que los oligarcas; tercera, que la oligarqua fue una clase, y en ciertos momentos un conjunto de capas dominantes, que al quedar formada tom el poder para establecer el rgimen oligrquico; cuarta, que en una poca posterior al desarrollo de la oligarqua, y debido a la evolucin del rgimen de la propiedad, a la aparicin del comercio y de un artesanado avanzado, en Atenas se formaron grupos democrticos que entraron en lucha contra los sectores oligrquicos con el propsito de arrebatarles el poder. Las reformas de Soln, primero, y las de Clstenes despus, son expresiones de esas luchas y del fortalecimiento creciente de los sectores democrticos del tica;

    quinta, que en todas las polis griegas coexistieron durante cientos de aos grupos oligrquicos y grupos democrticos, que luchaban entre s por el poder, y que slo en Lacedemonia o Laconia el sector oligrquico tom el poder desde el primer momento y organiz la sociedad de tal modo que a lo largo de su historia el Estado espartano sera un Estado totalitariamente oligrquico; sexta, que para recuperar el poder, la oligarqua ateniense, como las oligarquas de todas o casi todas las polis griegas, busc siempre el apoyo de Esparta; a su vez, durante los aos finales de la guerra del Peloponeso, Esparta busc y obtuvo el apoyo de Persia para vencer a la democracia ateniense y a sus aliados, hecho con el cual traicion a Grecia y a los propsitos que declar al iniciar la guerra. En resumen, en la historia de las luchas de oligarquas y democracias griegas se advierte que las oligarquas procuraron a todo trance basar sus actividades en un apoyo externo;

    sptima, que durante la guerra del Peloponeso, que fue una larga guerra llevada a cabo entre polis griegas gobernadas por oligarquas y polis griegas gobernadas por los sectores democrticos, hubo ocasiones, como sucedi en Corcira y en Atenas, en que los oligarcas tradicionales se sumaron grupos de gentes ricas, que por el hecho de no ser de origen aristocrtico ni

  • terratenientes no haban figurado entre las oligarquas tradicionales; lo que significa, en suma, que se formaron frentes oligrquicos en los cuales se hallaban desde los sectores radicales de las viejas oligarquas hasta los ms moderados de esas mismas oligarquas tradicionales, y en algunos casos, como sucedi en Atenas en el ao 411, hubo grupos democrticos, y hasta de demcratas radicales, que se sumaron a esos frentes oligrquicos. En todos los casos particip en el frente oligrquico un poder exterior, fuera Esparta o fuera Persia; octava, que la oligarqua fue en Grecia una fuerza en evolucin, si bien dentro de ciertos lmites, que comenz estando ceida a una nobleza terrateniente esclavista y acab estando compuesta por capas diferentes; pero la imagen que dej para la posteridad fue la de una nobleza terrateniente esclavista, y fue esa imagen la que qued trasladada a la Amrica Latina, en cuya sociedad, a principios de siglo XIX, el sector dominante estaba compuesto en la mayora de los pases por una nobleza terrateniente y esclavista.

    LAS OLIGARQUIAS AMERICANAS

    Parece que la palabra oligarqua no lleg a usarse en Roma, que no se incorpor al latn y por tanto no entr en las lenguas occidentales que se formaron a lo largo del Medioevo. As, el trmino hizo un vuelo de siglos y vino a reaparecer cuando comenz a generalizarse otra vez la lectura de Aristteles y Platn. En lo que se refiere a la Amrica espaola, la capa social y econmica ms poderosa de algunos de sus pases empez a ser denominada oligarqua a principios de siglo XIX, y con el andar de los aos esa denominacin se extendi de tal manera que acab quedando incorporada al lenguaje popular. En algunos lugares se haban adoptado trminos locales equivalentes a oligarqua desde el siglo XVIII, como el de cocotudos, el de grandes cacaos y el de mantuanos en Venezuela, y algunos de esos trminos aparecieron muy tardamente, como el de la rosca en Bolivia, hecho que se debi a la aparicin tambin tarda, en algunos pases,

  • de sectores dominantes. Debemos suponer que la resurreccin de la palabra oligarqua fue originalmente la obra de crculos intelectuales, de los muy escasos que podan leer a los antiguos griegos.

    Tuvieron razn los hispanoamericanos que a principios del siglo XIX comenzaron a llamar oligarqua a la capa que se hallaba en la cspide del poder econmico y social de Amrica?

    S, la tuvieron, puesto que la imagen que haban dejado tras s las oligarquas griegas era la de aristocracias terratenientes esclavistas, y al comenzar el siglo XIX, los seores de mayor poder social y econmico del Nuevo Mundo eran terratenientes esclavistas ennoblecidos. A los ojos de un lector de Aristteles del siglo XVIII o de los primeros aos del XIX, nada poda parecerse ms a una oligarqua griega que la situacin del Brasil, de las islas francesas e inglesas del Caribe, de los Estados del Sur de Norteamrica, de los pases americanos de lengua espaola, pues Amrica vino a ser el nico lugar del mundo occidental, en los tiempos modernos, donde la produccin y la sociedad quedaron organizadas a base de esclavos abajo y amos ennoblecidos arriba.

    Por qu sucedi eso?

    Porque Espaa proyect en Amrica su tipo de organizacin social, y no poda ser de otra manera. Segn dice Jaime Vicens-Vives (Manual de historia econmica de Espaa, Editorial Vicens-Vives, Barcelona, 1967, quinta edicin, pg. 225 y sigs.), a lo largo de "los siglos XIV y XV la aristocracia castellana cobra un auge, una importancia tan desmesurada que la convierten en rbitro del Estado. Los nobles castellanos no adoptan una posicin defensiva (ante el poder de los reyes) como en los dems reinos occidentales sino que, al contrario, cambian las dinastas, se apoderan del patrimonio real y hacen del poder un instrumento de sus ambiciones... El triunfo y esplendor de la nobleza crearon en todo el mbito castellano una mentalidad pro-aristocrtica; no porque se tratara de emular los hechos de los grandes seores, sino porque la aristocracia estaba exenta de todo impuesto y la ilusin mxima del pobre pechero castellano (el que tena que Dagar

  • impuestos) fue llegar a la hidalgua, al objeto de librarse de los impuestos cada vez ms onerosos (Entre parntesis mos, J. B.).

    Vicens-Vives explica que los grandes repartos de tierras en Andaluca... doblaron la potencialidad econmica de la antigua nobleza del Norte, afincndola en el Sur; que se constituyeron... extenssimos dominios. Tal el de Leonor de Alburquerque, la rica hembra, que poda ir desde Aragn a Portugal, de Belorado, en la Rioja, hasta Alburquerque, cruzando toda Castilla, sin que pisara terreno ajeno. Y qu diremos de don Enrique de Sotomayor, que muri a fines del siglo XV; dejando una fortuna equivalente a cincuenta mil millones de pesetas (casi tanto como el presupuesto del Estado actual), ms quinientas mil hectreas de terreno, o sea unos 5.000 kms cuadrados, la mitad de una provincia espaola media?... El conde de Haro dominaba casi toda la Rioja y aspiraba a incorporarse el Pas Vasco; los Enrquez, almirantes de Castilla, tenan posesiones en todas partes; en Galicia, Len, Castilla y Andaluca; los Pimentel, condes de Benavente, seoreaban gran parte de la cuenca del Esla; los Mendoza eran dueos de la Alcarria, sin olvidar sus posesiones de la Montaa, de donde haban salido, ni mucho menos los extensos territorios de la rama menor en Andaluca; los Alvarez de Toledo, condes de Alba, posean buena parte de las tierras de Salamanca; los Estiga, despus condes de Placencia, media Extremadura; los Medinasidonia, gran parte de la provincia actual de Cdiz; los Pacheco, marqueses de Villena, casi toda la Mancha... si se pudiera comparar el mapa seorial de Espaa en el siglo XV (mapa que no est hecho) y el del latifundismo actual (mapa que s lo est) se vera que las posesiones de los terratenientes... del siglo XV concuerdan con las de sus sucesores del siglo XX (Parntesis de Vicens-Vives).

    El mismo autor nos dir (pgs. 269-70) que "hacia 1500, los nobles posean el 97 por ciento del suelo peninsular, por propiedad directa o por jurisdiccin. Vale tanto como decir que el 1.5 por 100 de la poblacin posea la casi totalidad del territorio espaol... de este 97 por 100, el 45 por 100 perteneca a obispados, dignidades eclesisticas, cabildos (eclesisticos), canonjas, aristocracia urbana y caballeros. El resto perteneca a los grandes (de Espaa,

  • generalmente duques, que formaban el sector de la ms alta aristocracia) eran verdaderos latifundios. Vamos a citar algunos nombres. Andaluca se la repartan los siguientes propietarios: los Guzmn, duques de Medinasidonia; los Cerda, duques de Medinacelli; los Ponce de Len, duques de Arcos; los Fernndez de Crdoba, en sus dos ramas, como condes de Cabra y seores de Montilla, los cuales inmediatamente fueron elevados al ducado de Sosa; los Mendoza, condes de Tendilla y Priego. El resto lo tena acaparado la mitra de Toledo. Extremadura se la dividan, casi por mitad, los Surez de Figueroa a la Orden de Alcntara. En Murcia, los mayores terratenientes eran los Fajardo; en Salamanca, los Estiga, duques de Bjar, y los lvarez de Toledo; en la Mancha, las rdenes de Santiago y Calatrava, el arzobispado de Toledo y el marqus de Villena; en la Alcarria, el duque del Infantado... El tres por ciento restante se lo tenan que distribuir unos cuatro o cinco millones de castellanos (Parntesis mos, J. B.). Vicens-Vives explica a seguidas que los Reyes Catlicos "confirmaron y extendieron la facultad de establecer mayorazgos (Leyes de Toro, 1504), o sea el derecho de transmisin hereditaria que vinculaba la propiedad al primognito de una familia; segundo, aprobaron una poltica de enlaces matrimoniales, que slo poda producir la concentracin de la propiedad en manos de los que ya la detentaban... Granada era una nueva conquista, pero a excepcin de las tierras del occidente granadino (Ronda, Mlaga, Alora, Coin), que fueron dadas a campesinos y menestrales de la Baja Andaluca, lo dems se entreg a los nobles, como compensacin de lo que se les haba quitado en 1480. O sea, que si tenan mucho, todava se les dio ms, casi todo el reino de Granada... a estos fenmenos cabe aadir an otro no menos importante: la venta de tierras a los agricultores libres a causa de la crisis agraria de comienzo del siglo XVI, seguida por la despoblacin del campo y la aparicin del espectro del hambre. Este movimiento slo poda beneficiar a quienes tenan dinero para comprar: o sea, de nuevo, a la aristocracia... (Parntesis de Vicens-Vives).

    El historiador espaol resume lo dicho en estas palabras: "El conjunto de hechos que acabamos de exponer explica la enorme fortuna de los seores

  • castellanos de aquel tiempo. Como dice Marineo Sculo, un tercio de las rentas del pas era del rey, otro de la nobleza y el tercero de la Iglesia, que es como repetir la aristocracia, pues sus segundones (esto es, los hijos de los aristcratas que seguan al primero, que no heredaban las tierras porque la herencia le corresponda al primero, junto con los ttulos de nobleza) disponan de lo ms saneado de los beneficios eclesisticos (lo que se explica porque los segundones entraban en la carrera del sacerdocio, en la de las armas o al servicio del rey). Sesenta y un nobles disponan de un promedio de 20.000 ducados de renta anual... La riqueza de los grandes (de Espaa) puede evaluarse en 1.245.000 ducados de renta anual. La de la Iglesia, en conjunto, 6.000.000. Cifras fabulosas, que hacen innecesario todo comentario (Parntesis mos, J. B.). Vicens-Vives explica que el ducado era igual a 375 maravedes, "equivalente a 8 jornadas de trabajo especializado", de donde se deduce que el salario de un obrero especializado era de 50 a 52 ducados al ao. Comprese esa cifra con las rentas promedio de 20.000 ducados que tenan sesenta y un nobles latifundistas.

    Eso suceda en Castilla en los mismos aos en que se iniciaba la conquista y la colonizacin de Amrica, de manera que los conquistadores y los colonizadores iban al Nuevo Mundo con una idea muy definida de lo que era la sociedad organizada, tal como ellos la conocan en Castilla. Esa sociedad se basaba en la gran propiedad territorial vinculada a ttulos nobiliarios. Lo ms natural era que para los que llegaban a Amrica, sta deba organizarse como lo estaba Castilla, y el papel de los nobles de Castilla sera representado por los conquistadores y pobladores.

    As como ellos lo pensaban iba a suceder, porque Amrica era grande y los conquistadores muy pocos, razn por la cual a cada uno deban tocarle grandes extensiones de tierra. La mejor idea de que la conquista y la poblacin del Nuevo Mundo iban a descansar en el principio de la gran propiedad territorial la dan las capitulaciones del Trono con los que salan a conquistar y a poblar, pero aun si no hubiera habido acuerdos previos entre los reyes y los conquistadores, la relacin hombres-tierra habra conducido a la misma salida, por la sencilla razn de que no haba otra posible. Segn

  • algunos autores, en el primer siglo de la Conquista pasaron a Amrica unos ciento veinte mil espaoles; segn otros, esa cantidad fue menor. Ahora bien, aunque hubieran sido doscientos mil y aun medio milln, siempre habran sido pocos para la gigantesca tarea de organizar y dirigir la explotacin del Nuevo Mundo. Los dominios espaoles incluan a fines del siglo XVI una parte muy importante de lo que hoy son los Estados Unidos, todas las islas del Caribe y la Amrica continental hasta el extremo Sur de la Patagonia, con la sola excepcin de Brasil. Esas extensiones casi inconmensurables para la poca estaban habitadas por una enorme variedad de pueblos, que iban desde los salvajes de las selvas del Orinoco hasta los que vivan en las ciudades de piedras de Mxico, Guatemala y el Per. La relacin entre tan contados espaoles y tantas tierras y tantos pobladores indgenas, operando sobre la imagen de la sociedad espaola que tenan los conquistadores, dara como resultado inevitable, primero, el reparto de las tierras entre esos conquistadores, y segundo, alguna forma de esclavitud indgena.

    DEL LATIFUNDIO A LA ESCLAVITUD

    La esclavitud comenz en Amrica cuando el propio Almirante don Cristbal Coln envi a Espaa, para que fueran vendidos all, a unos quinientos indgenas de La Espaola apresados en accin de guerra. Eso sucedi a fines de 1494, esto es, apenas dos aos despus del Descubrimiento. Por Real Cdula del 20 de junio de 1500, Doa Isabel declar que los indios de La Espaola eran vasallos de la Corona de Castilla, y que por tanto no podan ser esclavizados. Sin embargo el 20 de diciembre de 1503 la propia Doa Isabel firmaba otra Cdula Real mediante la cual ordenaba que se repartieran indios de La Espaola a razn de cien por cabeza para los altos funcionarios de la isla, ochenta a cada caballero, sesenta a cada encomendero y treinta a cada labrador. La necesidad de explotar la tierra, donada en grandes cantidades, exiga mano de obra, y puesto que no la haba castellana haba que usar la del indio. La realidad era ms fuerte que la buena voluntad de la reina y que

  • sus deseos de que los nuevos vasallos de la Corona fueran sbditos libres. Si la reina se opona a que los indgenas fueran vendidos como esclavos en Espaa, no pudo oponerse a que fueran repartidos y obligados a trabajar las tierras y las minas que haban sido entregadas a los conquistadores. La verdad era que los grandes latifundios a la manera de Castilla no podan mantenerse en Amrica si no se dispona de mano de obra que los hicieran producir.

    Del repartimiento se pas a la encomienda y a la mita sin que eso significara el cese de la cacera de indios, especialmente en la regin del Caribe, con fines de venderlos como esclavos, un negocio que se desarroll en ocasiones contraviniendo las rdenes reales y otras con la venia del Trono, pues la monarqua espaola fue muy oscilante en esta materia, sobre todo despus de la muerte de Doa Isabel. Si los favoritos o los que manejaban los negocios del Consejo de Indias reciban beneficios de los esclavistas, las decisiones eran favorables a la esclavitud, cosa que suceda, por ejemplo en el caso del obispo Fonseca.

    El repartimiento, la encomienda y la mita fueron intentos de resucitar en Amrica formas castellanas de la sociedad medieval. Pero suceda que la Edad Media castellana haba quedado atrs haca ms de un siglo y los castellanos que se encontraban en el Nuevo Mundo no tenan idea de cmo haba funcionado el sistema feudal europeo. Por otra parte, aun si lo hubieran sabido, qu hubieran podido hacer ellos con los productos que les entregaran los indgenas sometidos a servidumbre, dado que en ningn lugar de Amrica haba mercado para esos productos; y cmo podan exigir que en vez de pagarles la renta de la tierra en productos sus siervos indios se la pagaran en dinero, si suceda que los indgenas no disponan de dinero ni saban cmo hacerse de l? El repartimiento, la encomienda y la mita estaban llamados, pues, a no cumplir los fines para los cuales fueron establecidos; y efectivamente, no los cumplieron, especialmente los dos primeros, pues en el caso de la mita, que funcion sobre todo en los negocios de minas, los indios mitayos reciban cierto tipo de salario; una parte de ese salario se les retena como pago del tributo que venan obligados a satisfacer

  • y el resto lo reciban "en propia mano y en moneda corriente (J. M. Ots y Capdequ, El Estado espaol en las Indias, Fondo de Cultura Econmica, cuarta edicin, Mxico, 1965, pg. 31). El repartimiento pas a ser slo una parte en el proceso de ejecucin de la encomienda, y la encomienda tuvo que ser transformada porque no dio resultados. En 1536 se prolong a dos vidas, esto es, se les dio a los encomenderos el derecho de dejar en herencia los indios encomendados a sus herederos inmediatos; despus se aboli, por disposicin tomada en 1542, pero el encomendero qued autorizado a cobrar un tributo por cabeza de indio de aquellos que le haban sido encomendados antes de esa fecha; en 1629 se prolong a tres vidas el derecho del encomendero a cobrar el tributo de "sus indios; en 1701 se pasaron a la Corona todas las encomiendas de personas que no residan en Amrica, de manera que los tributos pagados por los indgenas de esas encomiendas entraban en las cajas reales; en 1704 se prolong a cuatro vidas el derecho de los encomenderos a cobrar tributo; entre 1718 y 1721 quedaron abolidas las encomiendas, pero Ots y Capde- qu (Historia del derecho espaol en Amrica y del derecho indiano, Biblioteca Jurdica Aguilar, Madrid, 1969, pg. 208), dice que segn una real cdula de 9 de septiembre de 1768, slo existan por esas fechas en el Nuevo Reino de Granada 10 encomiendas; nmero que se haba reducido a seis en 1770 y a cuatro en 1807. Estas cuatro encomiendas, todas ellas en el Distrito de Santa Fe de Bogot, rentaban 11.846 pesos, con menos de 3.000 indios tributarios.

    Cualquiera que lea ese prrafo de Ots y Capdequ puede pensar que la encomienda y otras formas de servidumbre hubieran sido o no hubieran sido transformadas en pago de tributo o mantenidas a base de servicios personales, haban desaparecido a principios de siglo XIX. Pero no fue as. Haban fracasado como formas de resurreccin en Amrica del Medioevo castellano pero se mantuvieron como formas de exaccin tributaria y de servidumbre patriarcal, al menos en perjuicio de algunos sectores indgenas. Con el nombre de yanaconazgos, con el de obrajes o el de pongaje, o con el de cobranza de tributos, la explotacin del indgena de Amrica se conserv

  • en algunos lugares hasta mediados del siglo XX. Sus ltimas manifestaciones fueron abolidas por la revolucin boliviana de 1952. En cuanto al tributo, su vigencia fue la causa fundamental de la gran rebelin maya de 1848, que tuvo lugar en Yucatn y adquiri todos los caracteres de una guerra social de proporciones serias. Los indios mayas pedan que se pusiera fin al cobro del impuesto de un real de plata mensual por cabeza que se les vena cobrando desde el siglo XVI; se les prometi que quedaran libres de esa obligacin si ayudaban a las autoridades yucatecas en la lucha que estaban sosteniendo contra el gobierno central de Mxico. Los mayas dieron su ayuda y no se les levant el tributo. La rebelin maya fue impresionante. En poco tiempo los indios dominaban las dos terceras partes de Yucatn, y como en toda guerra social, hubo asesinatos en masa, saqueos, destruccin de propiedades, incendios de pueblos, atropellos de toda ndole.

    La alarma de los criollos yucatecos fue tan grande que enviaron a los Estados Unidos al escritor Justo Sierra, padre del idelogo liberal defensor de Benito Jurez, que se llam tambin Justo Sierra y que naci precisamente por esos das en Campeche. La funcin de Justo Sierra era solicitar que los norteamericanos tomaran posesin de Yucatn. Sierra hizo la solicitud formalmente, a travs de comunicaciones que dirigi a James Buchanan, secretario de Estado y futuro presidente de su pas. En una de esas comunicaciones Sierra le enviaba a Buchanan un documento del gobernador de Yucatn en el cual se lean estas palabras; "...ofrezco a vuestra nacin para tal caso el dominio y la soberana de esta pennsula; y ms adelante: Me encuentro en la obligacin de igual manera de acudir con ese objeto a los gobiernos de Espaa e Inglaterra... Ninguna nacin extranjera quiso hacerse cargo de Yucatn, y en el caso particular de los Estados Unidos, sus soldados se hallaban en ese momento en Ciudad Mxico y por otra parte estaban engullndose los enormes territorios mexicanos de Texas, Nuevo Mxico, Arizona y California, de manera que el estmago no les daba para ms. De todos modos, a oligarqua yucateca solicitaba un amo extranjero, como lo solicitara poco despus en Francia la de Mxico, pues desde los das de

  • Gracia la debilidad de la oligarqua ante los pueblos slo puede ser compensada con el apoyo de poderes externos.

    Cuando los mayas fueron vencidos, los criollos de Yucatn decidieron sacar provecho del alto nmero de prisioneros que cay en sus manos, y comenzaron a venderlos a los esclavistas cubanos. Al principio el negocio se haca con la autorizacin del gobierno de Yucatn, que cobraba 25 pesos por cada indio, pero despus se hicieron cargo del asunto personas privadas, de manera que el trfico qued fuera de los cauces oficiales. Cuando se acabaron los prisioneros se pas a coger indios mayas donde se les hallara, fueran adultos o nios, hombres o mujeres; se les atrapaba con engaos o se les cazaba como bestias. La cacera y la venta de indios mayas iba a durar muchos aos. A fines de 1860 fue sorprendido en Campeche un cargamento de treinta de ellos que iban a ser embarcados para La Habana en el vapor Unin. Los treinta indios eran agricultores que haban sido apresados en sus casas y en sus pequeos fundos. De los interrogatorios que se hicieron se desprende que los indios, cogidos en lugares distantes entre s, eran llevados a Mrida, la capital de Yucatn, amarrados y con escoltas militares; al llegar a Mrida se les depositaba en la casa de un vecino de la ciudad; despus se les trasladaba, siempre de noche, al puerto de Sisal, y de ah a La Habana. Entre los indios de ese ltimo grupo haba nios y nias de siete, ocho, nueve y diez aos. El 6 de mayo de 1861 don Benito Jurez, presidente de Mxico, indio l mismo, prohibi por decreto la extraccin para el extranjero de los indgenas de Yucatn, bajo cualquier ttulo o denominacin que sea.

    Es de conocimiento general, y por tanto no hay que buscar documentos para probarlo, que mientras suceda todo eso y aun despus, se aniquilaba a millares y millares de indios no slo en los Estados Unidos sino tambin en la Argentina y en Chile; se les persegua y se les mataba porque dominaban extensiones de tierra que los blancos norteamericanos o los criollos de Amrica del Sur necesitaban para sus ganados de vacas o de ovejas.

  • Hubo, pues, a lo largo de los siglos, una relacin directa entre el latifundio y la violencia en las dos Amricas, una de las formas de la violencia fue la esclavitud, sostn econmico y social de la oligarqua.

    NACIMIENTO DEL REGIMEN OLIGARQUICO AMERICANO

    En carta