autismo viaje al límite del silencio

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Viaje al límite del silencio de Área Psicopedagógica, el El Domingo, 31 de octubre de 2010 a las 20:09 Aunque hoy no tiene cura, el trastorno del espectro autista (TEA) sí puede ser tratado. Lo que dice la ciencia y tres historias de familias que luchan contra un síndrome que condena al aislamiento a quienes lo padecen Mami, voy a ser cruda: los chicos tienen una tara mental. Y el retroceso mental es tal que es posible que terminen como vegetales. Eso me dijo la doctora -cuenta aún hoy con cierta indignación Alejandra, la "mami" de los gemelos Luca y Matías Santucho, de 6 años-. De aquella consulta salí destruida; no sabía qué hacer." No era la primera vez que Alejandra buscaba ayuda. Sus hijos habían cambiado. Todas las habilidades que tenían las habían perdido de la noche a la mañana. "Veía como se desintegraban como personas y no había nada que hacer, nadie me decía nada." Sordomudos: ése fue el primer diagnóstico, y la recomendación de comprar audífonos importados no se hizo esperar. "No lo entendía, porque cuando sonaba el timbre en casa, ellos se daban vuelta. Lo que no hacían era acatar órdenes. No eran sordos." Desorientados, pero sin bajar los brazos, los Santucho buscaron respuestas. La tarea no era fácil. "En el jardín me llegaron a decir que la culpa era mía, que no sabía cómo estimularlos, que no sabía cómo ponerles límites. Sutilmente, me pidieron que no los llevara más y que me hiciera cargo de mi falla como mamá." Mil veces revisó su historia. "Mis otros nenes no tienen ni tuvieron ningún problema (Juliana, de 12 años; Mariano, de 11, y Antonella, de 8); los gemelos nacieron bien, casi de siete meses, con 2,5 kilos cada uno. No sé en qué momento cambió todo. Fue como una nube negra que los tapó. Ellos se movían con la canción del Feliz cumpleaños, se tapaban la carita cuando jugaban a esconderse. Pero hubo un momento en que lo perdieron todo. Hasta la mirada. Tenían una mirada muy vivaracha, pero poco a poco se transformó en un mirar triste. Cuando les hablaba, ya no estaba ese contacto visual que una tiene con sus hijos. Me eché la culpa; tantas veces me dije: «Cómo fue que no me di cuenta, por qué no me di cuenta»." Fue en el Hospital de Pediatría Prof. Dr. J. P. Garrahan donde dieron con el diagnóstico correcto. "Todos los días, durante dos meses, fuimos con los chicos para que les hicieran distintos estudios y los vieran diferentes médicos. El diagnóstico fue TGD (trastornos generalizados del desarrollo) con características de trastornos del espectro autista (TEA). El de Luca decía autista severo; el de Matías, autista leve." Para la ciencia, el cuadro del autismo sigue siendo uno de los principales enigmas desde que fue enunciado, en 1943, por el psiquiatra clínico austríaco Leo Kanner. "Es una asignatura pendiente -explica el licenciado en psicología Claudio Hunter Watts, coordinador terapéutico del Instituto San Martín de Porres-. Aún hoy la ciencia no ha arribado a conclusión alguna. Deduciendo su origen genético, el autismo es una desorganización neurológica que provoca malformaciones cerebrales y alteraciones neurológicas complejas y aún inentendibles." Su desarrollo se perfila en los primeros años de vida. "Suelen ser diagnosticados entre los 18 y los 36 meses, ya que comienzan a diferenciarse del resto de los chicos -explica Hunter Watts-, aunque posiblemente su aparición comienza desde el momento del nacimiento. La intervención temprana es vital." "Al año empecé a ver cosas diferentes a las de mis otros hijos. La manera de jugar era distinta: en vez de arrastrar el camioncito se la pasaban todo el día girando la rueda. Me acuerdo que una vez le compré a Matías unos autitos de colección, esos chiquitos, y él lo que hacía era ponerlos uno al lado del otro, por color. No jugaba, los ordenaba." La comunicación madre-hijos fue perdiéndose y la violencia entre los gemelos cada vez era más brutal. "Se mataban; parecía que se odiaban. Los

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Viaje al lmite del silencio

de rea Psicopedaggica, el El Domingo, 31 de octubre de 2010 a las 20:09

Aunque hoy no tiene cura, el trastorno del espectro autista (TEA) s puede ser tratado. Lo que dice la ciencia y tres historias de familias que luchan contra un sndrome que condena al aislamiento a quienes lo padecen

Mami, voy a ser cruda: los chicos tienen una tara mental. Y el retroceso mental es tal que es posible que terminen como vegetales. Eso me dijo la doctora -cuenta an hoy con cierta indignacin Alejandra, la "mami" de los gemelos Luca y Matas Santucho, de 6 aos-. De aquella consulta sal destruida; no saba qu hacer." No era la primera vez que Alejandra buscaba ayuda. Sus hijos haban cambiado. Todas las habilidades que tenan las haban perdido de la noche a la maana. "Vea como se desintegraban como personas y no haba nada que hacer, nadie me deca nada." Sordomudos: se fue el primer diagnstico, y la recomendacin de comprar audfonos importados no se hizo esperar. "No lo entenda, porque cuando sonaba el timbre en casa, ellos se daban vuelta. Lo que no hacan era acatar rdenes. No eran sordos." Desorientados, pero sin bajar los brazos, los Santucho buscaron respuestas. La tarea no era fcil. "En el jardn me llegaron a decir que la culpa era ma, que no saba cmo estimularlos, que no saba cmo ponerles lmites. Sutilmente, me pidieron que no los llevara ms y que me hiciera cargo de mi falla como mam." Mil veces revis su historia. "Mis otros nenes no tienen ni tuvieron ningn problema (Juliana, de 12 aos; Mariano, de 11, y Antonella, de 8); los gemelos nacieron bien, casi de siete meses, con 2,5 kilos cada uno. No s en qu momento cambi todo. Fue como una nube negra que los tap. Ellos se movan con la cancin del Feliz cumpleaos, se tapaban la carita cuando jugaban a esconderse. Pero hubo un momento en que lo perdieron todo. Hasta la mirada. Tenan una mirada muy vivaracha, pero poco a poco se transform en un mirar triste. Cuando les hablaba, ya no estaba ese contacto visual que una tiene con sus hijos. Me ech la culpa; tantas veces me dije: Cmo fue que no me di cuenta, por qu no me di cuenta." Fue en el Hospital de Pediatra Prof. Dr. J. P. Garrahan donde dieron con el diagnstico correcto. "Todos los das, durante dos meses, fuimos con los chicos para que les hicieran distintos estudios y los vieran diferentes mdicos. El diagnstico fue TGD (trastornos generalizados del desarrollo) con caractersticas de trastornos del espectro autista (TEA). El de Luca deca autista severo; el de Matas, autista leve."

Para la ciencia, el cuadro del autismo sigue siendo uno de los principales enigmas desde que fue enunciado, en 1943, por el psiquiatra clnico austraco Leo Kanner. "Es una asignatura pendiente -explica el licenciado en psicologa Claudio Hunter Watts, coordinador teraputico del Instituto San Martn de Porres-. An hoy la ciencia no ha arribado a conclusin alguna. Deduciendo su origen gentico, el autismo es una desorganizacin neurolgica que provoca malformaciones cerebrales y alteraciones neurolgicas complejas y an inentendibles." Su desarrollo se perfila en los primeros aos de vida. "Suelen ser diagnosticados entre los 18 y los 36 meses, ya que comienzan a diferenciarse del resto de los chicos -explica Hunter Watts-, aunque posiblemente su aparicin comienza desde el momento del nacimiento. La intervencin temprana es vital."

"Al ao empec a ver cosas diferentes a las de mis otros hijos. La manera de jugar era distinta: en vez de arrastrar el camioncito se la pasaban todo el da girando la rueda. Me acuerdo que una vez le compr a Matas unos autitos de coleccin, esos chiquitos, y l lo que haca era ponerlos uno al lado del otro, por color. No jugaba, los ordenaba." La comunicacin madre-hijos fue perdindose y la violencia entre los gemelos cada vez era ms brutal. "Se mataban; pareca que se odiaban. Los hermanos se pelean, es normal, pero verlos a ellos era terrible. En el jardn empezaron a tener problemas con los compaeritos, pero despus comenzaron a aislarse. Era imposible ponerles un lmite." Cuando el diagnstico de trastornos del espectro autista entra en una familia, es visto como una tragedia que cambiar sus vidas para siempre. "Los padres se sienten desamparados -asegura el investigador David Amoral, del Research Autism UC Davis M.I.N.D. Institute, en el documental Los mitos del autismo, que emiti el canal Discovery Home & Health-, porque las comunidades cientfica y clnica no tienen nada para ofrecerles. Lo cual significa una vida de lucha." La primera imagen que los padres suelen hacerse es la del nio aislado, aleteando, golpendose la cabeza, o la de la genialidad de personajes como el de Dustin Hoffman en Rain Man. No todos los autistas sufren retraso mental. Los hay brillantes, con habilidades para las matemticas, talento para la msica o una memoria inaudita, pero la caracterstica que todos tienen en comn es la falta de reciprocidad en las relaciones sociales. Los especialistas insisten en ponderar la complejidad y originalidad de cada sujeto: no hay autismo o autistas que encajen en forma inequvoca, "sino personas con autismo -como resalta Daniel Valdez en su libro Ayudas para aprender-, mostrando gran heterogeneidad, muy distintas unas de otras, tan peculiares y tan personales como cada ser humano lo es". En trminos mdicos es considerado un sndrome, un espectro. "Es como un conjunto de enfermedades diferentes -explica el doctor Daniel Geschwind, director del Programa de Neurogentica del Centro para la Investigacin y el Tratamiento del Autismo de la Universidad de California, UCLA-. Quizs habra que referirse a los autismos. No existen dos personas con autismo que sean iguales." El sndrome se caracteriza por anormalidades en la interaccin social. "Por lo general, presentan berrinches intensos y frecuentes, ya que al no comprender el lenguaje no pueden pedir lo que necesitan y sus intereses los demuestran a travs de conductas repetitivas o estereotipada -agrega el licenciado Claudio Hunter Watts-. Pueden ser hiperactivos y pasar despiertos noches enteras o ser extremadamente pasivos. A diferencia de otros trastornos, los chicos con autismo no suelen tener seales fsicas, como s las tiene un nene con sndrome de Down, lo que significa para un pap una doble pesadilla: la de tener un chico discapacitado que no lo parece." En consonancia, Alejandra reconoce: "A diario vivo la discriminacin. Tengo vecinos que tratan a mis hijos como locos; me dicen por qu no los ato o los encierro". Para sobrellevar el da a da es necesario trabajar con ciertos rituales. "Por lo general, los nios con autismo suelen poner mucha resistencia a cualquier tipo de cambio", explica Hunter Watts. "Para llevarlos a la escuela tengo que hacer el mismo recorrido -confirma Alejandra-. Si llego a caminar por la vereda de enfrente se quedan quietos, no caminan." Por su parte, Diego Tarkowski, director ejecutivo de San Martn de Porres, sede Tucumn, comenta: "Para estos chicos no hay grises; todo es blanco o negro. Necesitan reglas claras; por eso es tan importante limitar conductas". En casa de los Santucho hay un cartelito que de un lado dice Ahora y del otro Despus, una gua de secuencias de actividad que les permite organizarse. All colocan los pictogramas que funcionan como comunicadores visuales. "Luca necesita esta gua mucho ms -aclara Alejandra-. Matas no est tan pendiente; al contrario, tiene la picarda de cambiarle los carteles a su hermano."

Hasta la fecha, no existe una cura para el autismo. "Pero en ocasiones los nios progresan de tal manera que ya no muestran el sndrome completo cuando son mayores -seala un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de los Estados Unidos (Nichd)-. Las investigaciones demuestran que un diagnstico precoz e intervenciones realizadas temprano tienen ms posibilidad de producir efectos positivos." Los estudios tambin demuestran que hay un subgrupo de nios que experimentan una regresin, seala el informe elaborado por el Nichd.

El eco en la familia Una madre, un padre, que tengan un hijo con TGD de caractersticas autistas, estn destinados a su cuidado. Esto suele traer ciertos problemas en la familia, como la separacin de la pareja o la desatencin de los otros hijos. "Reconozco que hubo un tiempo en el que sent que dej a mis otros hijos de lado, pero no porque no me importaran, sino porque me la pasaba dentro del hospital, yendo con los gemelos de un lado a otro."

Frustracin, desamparo. Cada miembro de la familia se ve afectado de manera diferente, experimentando sentimientos muy diversos. En el momento del diagnstico, el centro pasa a ser el chico con problemas y los hermanos suelen quedar relegados. Es frecuente escuchar que los otros pasan a ser los "chicos sanos", los que no tienen problemas, los que no necesitan ni demandan tanta atencin. Por ello es frecuente que se muestren independientes, seguros de s mismos y con un importante grado de madurez. Es el caso de Juliana, la ms grande de la familia Santucho, que con 12 aos ya sabe que en el futuro va ser maestra para chicos especiales. "Yo los entiendo; ellos necesitan de nuestra comprensin." Los rituales suelen modificarse cuando en casa hay un chico especial, desde lo ms simple, como soplar las velitas en los cumpleaos, hasta el recibir la visita de amiguitos. "No siempre puedo invitar a mis compaeras. Ellos tienen que estar tranquilos, tienen que tener un buen da", dice Antonella. En la escuela a la que concurren los gemelos tienen un taller de contencin, y estn las charlas destinadas a los padres y los encuentros para los hermanos. Un espacio donde se encuentran con personas que atraviesan por historias similares. "Tambin hay das en que los quiero matar -confiesa Juliana-, y est bueno poder decirlo."

SOBRE EL AUTISMO Segn Simon Baron-Cohen, director del Centro de Investigacin del Autismo de Cambridge, a nivel mundial, uno de cada 166 nios que nacen padecen trastorno de espectro autista (TEA). El estudio que determin esta prevalencia es avalado por la Organizacin Mundial de la Salud (OMS).

Las estadsticas muestran que los varones tienen una probabilidad tres a cuatro veces mayor de desarrollarlo que las nias.

La edad promedio en que se diagnostica es a los 3 aos. En muchos casos, el primer llamado de atencin de los padres es un retraso en el habla alrededor de los dos aos.

Hoy no existe una cura, pero en ocasiones los nios progresan y no muestran el sntoma completo cuando son mayores.

Un 5 por ciento de los casos de TEA tambin manifiesta algn otro tipo de trastorno, como cierto grado de retraso mental.

SEALES DE ALARMA No responde a su nombre

Tiene dificultad en hacer contacto visual

No puede explicar lo que quiere

Est retrasado en el habla o sus habilidades de lenguaje se desarrollan lentamente

No sigue instrucciones

A veces parece sordo

No seala o no sabe despedirse con la mano

Tiene patrones raros de movimiento

Es demasiado activo, coopera poco o se opone demasiado

No sabe cmo entretenerse con los juguetes

Se traba con alguna tarea, repitindola una y otra vez

Prefiere jugar solo

Trae cosas slo para l mismo

Es muy independiente para su edad

Parece estar en su propio mundo

Se desconecta de los dems

No est interesado en interactuar con otros nios

Muestra un apego exagerado a juguetes, objetos o itinerarios (por ejemplo, siempre est agarrando una cuerda o tiene que ponerse las medias antes que los pantalones)

Pasa mucho tiempo alineando las cosas o ponindolas en cierto orden

Fuente: Filipek y colegas (1999). "Screening and diagnosis of austistic spectrum disorders", Journal of Autism and Developmental Disorders IDENTIFICARLO A TIEMPO: EL GRAN OBJETIVO Por Dr. Vctor Ruggieri Desde su descripcin original por Kanner en 1943 y Asperger en 1944, las interpretaciones sobre las causas de los trastornos del espectro autista pasaron desde la inconsistente y daina teora de la culpabilizacin a los padres hasta las actualmente aceptadas bases neuropsicolgicas, neurobiolgicas y genticas.

Las personas que padecen autismo se caracterizan por presentar trastornos en el desarrollo de su lenguaje, conductas repetitivas y trastornos en su integracin social. Hoy se estima que una de cada 120 personas padece autismo, existiendo un claro predominio en varones (4 a 1).

Su reconocimiento temprano permitir el comienzo de un abordaje teraputico adecuado (el cual ha demostrado ser de mayor utilidad cuanto ms temprano se inicie), la bsqueda de entidades mdicas asociadas y un correcto asesoramiento gentico. Por el momento no existe un marcador biolgico especfico (por ejemplo, a travs de una toma de sangre, determinar si se padece autismo o no), pero s se sabe que hay entidades mdicas, muchas de ellas genticas, que se asocian al trastorno, y su identificacin ser de gran utilidad. Al no existir un marcador biolgico, el reconocimiento se har a travs de la observacin conductual, con pruebas estandarizadas por especialistas en el tema. Signos orientadores pueden ser reconocidos a los 18 meses, incluso existen cuestionarios como el M-CHAT, consistente en 21 preguntas a los padres, de fcil utilizacin para los pediatras, que pueden ser muy tiles a los 18 y 24 meses.

Si a los 18 meses un nio no seala lo que quiere, no dirige la mirada a lo que le es sealado, no ha desarrollado lenguaje, no tiene atencin compartida (es decir, no se contacta visualmente compartiendo un juguete), parece sordo al ser llamado por su nombre o tiene escasa sonrisa social, debemos pensar que algo no funciona adecuadamente en el desarrollo. A los 30 meses, la ausencia de juego social, el estar como entre los nios ms que con los nios, es una observacin para tener en cuenta. Debemos considerar que los signos orientadores tempranos, entre los 18 meses y los 2 aos, deben ser tomados con cautela debido a la denominada inestabilidad de los sntomas. No obstante, los signos de alarma ameritan una pronta consulta al pediatra, teniendo en cuenta que algo no est funcionando adecuadamente en el desarrollo y puede ser abordado tempranamente.

Los tratamientos sern a la medida de cada uno, a travs de equipos multidisciplinarios, entrenados en el tema, con abordajes teraputicos personalizados centrados en la comunicacin, la modificacin de conductas, el lenguaje y las habilidades sociales, con orientacin a la familia.

La inclusin escolar ser fundamental, con la presencia de una maestra integradora.

Deben evitarse los tratamientos sin utilidad cientfica demostrada. Dado que no hay, por el momento, una droga que cure el autismo, el uso de medicamentos, de ser necesarios, estar definido de acuerdo con los sntomas por mejorar, y deber ser consensuado entre terapeutas, maestros, padres y neurlogo.

El autor es neurlogo infantil. Mdico principal del servicio de Neurologa del Hospital de Pediatra Prof. Dr. J. P. Garrahan, director de la diplomatura en Autismo y Sndrome de Asperger de la Universidad de Belgrano LOS PADRES SE ORGANIZAN Un grupo de padres cuyos hijos padecen TGD, o trastorno generalizado del desarrollo (espectro autista), logr organizarse a nivel nacional y presentar en el Congreso de la Nacin un proyecto de ley tendiente a modificar la Ley 24.901 de Discapacidad, para que sus hijos encuentren un marco legal que los proteja en el presente y en el futuro de su vida.

Esta agrupacin de padres, que cuenta con una pgina Web ( www.tgd-padres.com.ar ), asegura que la actual ley no contempla gran parte de los derechos de las personas con TGD. Entre las falencias que denuncian se encuentran la ausencia de centros asistenciales suficientes y apropiados para el tratamiento del autismo, as como la falta de cobertura satisfactoria por parte de los servicios de salud (obras sociales y medicinas prepagas). Asimismo, denuncian que nuestro pas no cuenta con escuelas especiales que acepten matricular a chicos con TGD, y piden la obligatoriedad de incluir el cuestionario M-CHAT dentro de la revisin peditrica de rutina, ya que lo consideran una herramienta sencilla y eficaz para obtener una "presuncin diagnstica" de TGD, que permitira la derivacin temprana del nio a los especialistas en este tema.

JAVIER (19) Enrgico, como todo adolescente; pura fuerza, pocas palabras El tiene su mundo", dice Alfredo Fernando Vilario, el pap. "Elige la ropa, combina los colores", enumera orgulloso. "Habla un poco ms, no es cierto, Javier?" Javier no responde, se limita a servir jugo en cada vaso, bien al ras, y casi sin respirar se toma el suyo. Se levanta, vuelve a la cocina y busca un nuevo sobre de jugo instantneo para preparar. "Necesita saber que hay ms jugo; si no, olvidate que te vaya a convidar -asegura Alfredo-. El est antes que todos."

Doce horas de parto fueron las que se necesitaron para que Javier naciera. Fue un Viernes Santo, hace 19 aos. "Se demor mucho; en realidad me tendran que haber hecho cesrea -cuenta Mara Elsa Caete, la mam-: la cabeza era enorme, no sala; me lo sacaron con frceps."

Javier tiene otros tres hermanos, mayores que l: Miguel (32), Claudia (27) y Mariana (20). "Todos normales -aclara Mara Elsa-. Para m, el problema surgi en el parto porque no lleg a oxigenarse bien."

"Al comienzo todo fue bastante traumtico", explica Alfredo. "No paraba, lloraba da y noche -agrega la mam-. Se golpeaba la cabeza y se caa todo el tiempo. Lo llevaba al mdico, pero no nos daban una respuesta." Una psiquiatra infantil lo empez a tratar a los tres aos. Javier no hablaba. "Esa doctora fue la que dio el diagnstico de psicosis infantil", relata Alfredo. Le hicieron todo tipo de estudios -Javier pas ms tiempo en el hospital que en su casa-. "Lo que l tiene es un problema en las neuronas; por eso dicen que tiene una psicosis ligada al autismo", apunta la mam. "A nosotros nos salv la obra social de ella (Ospedyc, del Personal de Entidades Deportivas y Civiles) -comenta el pap-. Pudimos hacer todos los estudios, nos reconocieron todo. Aunque sabemos que hay muchos padres que tienen que luchar para que les reconozcan estudios, instituciones." Hubo que esperar hasta los siete aos para escucharlo decir algunas palabras. "Fue cuando arranc con el colegio. Antes slo murmuraba, haca sonidos. Pero hablar, lo que se dice hablar, fue recin a los 11 aos", cuentan los padres.

Ser fuerte, cueste lo que cueste. Eso es lo que se propuso Mara Elsa Caete: "Ahora estoy estabilizada, pero hubo un momento en que emocionalmente estaba destruida. Sufr mucho; tuve que ir al psiquiatra".

Inquieto. Javier va de un lado para otro. Prepara el mate, trae el termo lleno hasta el borde. "Todo lo hace hasta el tope: no hay trmino medio." Los ojos de Javier se concentran en el televisor, esa caja que parece no apagarse nunca. "Hay dos canales que lo obsesionan -cuenta Alfredo-, el del episcopado y TN, pero cuando llega el momento del sorteo de la quiniela, cambia a Crnica. Le encantan los nmeros." Concentrado, Javier sube una de sus medias. Vuelve a mirar sus piernas y sube la otra. Intenta que las dos queden a la misma altura. Se acomoda el pantaln. La remera debe quedar lisa, estirada y sin ningn pliegue. Ya conforme, busca un CD y lo pone en el equipo. La msica suena al mximo y comienza a balancearse de atrs hacia adelante, de adelante hacia atrs, con mucha energa. "No es violento -asegura Alfredo-, pero tiene mucha fuerza."

Es sabido que la adolescencia es un perodo de cambios y de crisis. "Un chico convencional -explica el licenciado Claudio Hunter-Watts- agarra un aerosol y pinta una pared. La rebelda de un adolescente autista, en cambio, pasa por los impulsos, por una necesidad de descarga fsica. Suele ser una etapa problemtica, sin muchas posibilidades de expresarse, por lo que sus impulsos slo son tenidos en cuenta como agravamiento de su sintomatologa. Con el despertar sexual ocurre lo mismo: el autista (depende del grado) siente el impulso, por lo que es necesario que aprenda a masturbarse. Dndole ese camino y conduciendo sus trastornos podemos sortear esta etapa."

Toda la familia debi adaptarse a ciertas rutinas, por sobre todo el orden, para que Javier no se desoriente. "Para extraerle sangre hay que dormirlo porque no se deja pinchar, para sacarle una muela hay que darle anestesia general y para pincharlo hay que atarlo -dice la mam-. En casa, la puerta de calle tiene que estar cerrada siempre con llave, porque si no se escapa." A Mara Elsa se la ve cansada y la voz denota angustia cuando habla. Hoy, no slo el futuro de Javier le preocupa. Su marido viene luchando desde hace cuatro aos contra la leucemia crnica. "Se hace muy difcil pensar en Javier cuando nosotros no estemos -confiesa Alfredo-. Pensamos que su hermana lo va a cuidar. Vamos a dejarle la casa y la idea es unificar los aportes de nuestras jubilaciones para que tenga con qu vivir."

"No quiero que mi hijo termine medicado e ignorado en una institucin como tantos otros -se angustia ella-. Quiero que sea feliz."

ROMPECABEZAS DE SIGLAS Los TGD, o trastornos generalizados de desarrollo, segn el Manual de diagnstico y estadstica de los trastornos mentales, de la Asociacin Americana de Psiquiatra, se caracterizan por una alteracin en las habilidades para la interaccin social y en la comunicacin o la presencia de comportamientos estereotipados. La sigla TGD agrupa cinco cuadros diagnsticos: el trastorno autista, el trastorno Rett, el trastorno desintegrativo infantil, el trastorno de Asperger y el TGD no especificado. Los trastornos del espectro autista (TEA) plantean una gama diferenciada de niveles cualitativamente alterados en las diferentes reas.

Fuente: Ayudas para aprender, de Daniel Valdez ANDRES (26) Fotografa, pesca, tareas manuales: pasos hacia una posible adultez Cascarita corre al encuentro de Andrs. Mueve la cola y se cruza en su camino. La escena se repite cada tarde. Andrs Buchwald, de 26 aos, baja del micro y, como si fuera despedido por una bala de can, se mete en la casa con su gran mochila a cuestas. Nada ni nadie parece detenerlo hasta llegar a su cuarto. Ya sin la mochila en su espalda, va al bao y luego a la cocina, donde prepara unos mates. Termo en mano, se coloca frente a la computadora. Cascarita vuelve aparecer en escena y nuevamente se mueve entre los pies de Andrs esperando que la levante y la coloque en su regazo. "Desde hace quince aos que estn juntos. Es una santa -reconoce Miriam, la mam- y mir que a Andrs se la va la mano de tanto apretarla. Ya est acostumbrada; es como si supiera que l es distinto."

Y s, Andrs es distinto. Eso le dijeron a Miriam y a Luis. Pero qu tan distinto, se preguntaban. Nadie pareca tener la respuesta precisa. "Al ao de su nacimiento comenzamos a notar que haca cosas muy deferentes de las que haca su hermana -cuenta la mam-. Pero siempre est ese comentario de que las nenas hacen todo antes que los varoncitos, as que no nos preocupamos mucho."

Poco a poco se fue perdiendo la comunicacin. Andrs no responda a los juegos ni a los estmulos. "Se mova de manera extraa y sola quedarse con la mirada en un punto fijo." As fue como comenzaron las derivaciones y el vaco profesional a la hora de encontrar un diagnstico. "Fue agotador. El diagnstico que pareca ser el ms preciso estaba relacionado con la parte auditiva. Le hicieron miles de pruebas; hasta llegaron a tocar un tambor a sus espaldas y l ni siquiera pestae, era como si no escuchara nada. Ingres en la escuela de sordos del Roca, pero por ser hiperkintico nos dijeron que no lo podan atender ms y de ah nos derivaron al departamento de Fonoaudiologa del Hospital de Nios Ricardo Gutirrez, donde comenzaron a guiarnos."

El diagnstico real lleg mucho tiempo despus. "Sndrome sictico y autista es lo que tiene Andrs -seala el pap-. Imaginate que hace veintipico de aos encontrar un lugar donde tratarlo era casi impensado. Decir autismo era rarsimo; lo nico que podas hacer era pensar en las pelculas."

A diferencia de muchos paps, Miriam y Luis se propusieron compartirlo todo con Andrs. "A veces los resultados eran desastrosos, pero queramos que estuviera con nosotros en todas las actividades -reconoce Luis-. De a poco se fue adaptando."

Confeso hincha de Vlez, Andrs disfruta de las salidas a la cancha y de las escapadas a pescar. "Intent siempre integrarlo -dice el pap-. Mis amigos lo sumaron al grupo, es un buen compaero de pesca. Mir -muestra una foto en la computadora-: ac estamos en General Madariaga." Son pocas las palabras que Andrs pronuncia. "A veces se tilda, se queda con la mirada fija en un punto por largo rato. Es un tipo responsable y lo que quiere lo consigue -reconoce Luis-. Tiene capacidades para trabajar; obviamente tiene que ser un trabajo mecnico."

Para el licenciado Diego Tarkowski, lamentablemente no se suele pensar en un espacio vital para los adultos. "El trabajo es una buena manera de ordenarles la vida. Con los chicos uno traza ciertas rutinas a travs de diferentes actividades para que comiencen a tener algo de organizacin; ya de adolescentes se intenta ensearles un oficio, por lo general mecnico, para poder ofrecerles de adultos una salida laboral."

"Intentamos siempre estimularlo de alguna manera -asegura con cierto orgullo Luis-. Siempre tuvo curiosidad por las fotos y por eso nos animamos y le compramos una cmara. Hoy Andrs hace fotos y es uno de sus hobbies." Con su hermana, dos aos mayor, no son muy pegotes. La relacin fue cambiando con el tiempo. Cuando eran chicos jugaban y se peleaban. En la adolescencia comenzaron a distanciarse. "Ella no lo aguantaba y el no toleraba los lmites que ella le marcaba -recuerda Miriam-. Las peleas eran insoportables."

"Con Andrs pasamos todas las etapas: sufrimos con el desconcierto de la niez, con los cambios en la adolescencia, ahora con la adultez -reconoce el pap-. Te encontrs con que incorpor un montn de cosas, a pesar de que uno senta que le hablaba a una pared." Mirar hacia el futuro no es fcil, y la mayora de las veces uno prefiere no detenerse en ese tiempo, en el qu ser. "Yo s que mi hija se va a hacer cargo. Bueno, ahora pensamos eso, porque no sabemos lo que puede pasar -se angustia Miriam-; uno no puede adivinar la relacin de pareja o la situacin econmica por la que puede atravesar. Obviamente, no va a ser lo mismo. Nosotros vivimos para l."

EN INTERNET www.porres.edu.arwww.nichd.nih.gov/autismhttp://www.ucdmc.ucdavis.edu/mindinstitute/http://geschwindlab.neurology.ucla.edu/http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D0HRD310kVOY&h=5c700_1350076467.unknown

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