pederastia en la conquista de amÉ .14 tzvetan todorov: la conquista de américa. el problema del

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  • TERROR, VIOLACIN Y PEDERASTIA EN LA CONQUISTADE AMRICA: EL CASO DE LZARO FONTE

    Esteban Mira Caballos

    1.-INTRODUCCINComo no poda ser de otra forma, la conquista de Amrica se llev a cabo con una

    dramtica violencia. Se utilizaron tcnicas terroristas de forma sistemtica para amedrentar a

    los indios que eran muy superiores en nmero, hubo matanzas sistemticas de caciques y no

    pocos casos de extrema crueldad. La mujer, sufri especialmente, padeciendo vejaciones,

    abusos deshonestos y violaciones. Y no faltaron los casos de pederastia.

    Se ha dicho que, pese al desastre demogrfico, no hubo genocidio porque no existi

    voluntad de exterminio sino de incorporarlos a la cadena productiva como mano de obra1.

    Pero, esta afirmacin parte de una idea errnea, es decir, la de considerar a los indios

    americanos como una unidad. En realidad, como es bien sabido, en Amrica hubo tres

    categoras de pueblos indgenas, a saber: primera, las complejas civilizaciones de los Andes y

    Mesoamrica. Segunda, las regiones caribeas y el rea araucana, sedentarios en su mayor

    parte pero con unas estructuras socio-polticas poco desarrolladas. Y tercera, los amplios

    territorios tropicales y septentrionales donde habitaban pueblos nmadas, dedicados

    bsicamente a la caza y a la recoleccin2.

    Pues bien, fueron sobre todo los indios de la primera categora los que se incorporaron

    de forma menos traumtica a la cadena productiva, aunque fuese en penossimas condiciones

    laborales. Los indios de la segunda categora no se llegaron a adaptar al trabajo sistemtico y

    no hubo una voluntad clara de evitar su exterminio. Y citar un ejemplo concreto, en 1513

    Fernando el Catlico declar a las islas Lucayas y a muchas de las Antillas Menores como

    islas intiles y, por tanto, su poblacin susceptible de ser deportada y esclavizada. Una

    cruel decisin que aboc a los indios lucayos a su desaparicin en apenas unos aos. Y en

    cuanto a los nativos del tercer grupo, ni tan siquiera existi un intento de incorporarlos a la

    cadena productiva.

    Pero nadie debe rasgarse las vestiduras por todo esto. La leyenda negra describe

    atrocidades que en buena parte ocurrieron, en cambio, falsea la realidad cuando atribuye la

    crueldad exclusivamente a Espaa y a los espaoles. Y digo que la falsea porque, desde la1 Mathew Restall, Los siete mitos de la conquista espaola (Barcelona 2004), p. 185.2 Horst Pietschmann, La conquista de Amrica: un bosquejo histrico, en De conquistadores y conquistados(Frankfurt 1992), pp. 12-14.

    1

  • Antigedad Clsica hasta pleno siglo XX, la irrupcin de los pueblos superiores sobre los

    inferiores se vio como algo absolutamente natural y hasta positivo. El colonialismo se

    justific no como una ocupacin depredadora sino como un deber de los pueblos europeos de

    expandir una cultura y una religin superior.

    Como veremos en las pginas que vienen a continuacin, en la conquista de Amrica

    ocurrieron inenarrables hechos de crueldad. Digno es reconocerlo. Ahora bien, vuelvo a

    insistir que los espaoles actuaron exactamente igual que otros pueblos de occidente, antes y

    despus. En el caso de Amrica quizs todo estuvo agravado por una sociedad como la

    espaola, experimentada en la cruda lucha de la reconquista y dispuesta a seguir expandiendo

    el cristianismo a cualquier precio3.

    2.-EL TERROR COMO ESTRATEGIA La conquista de Amrica se caracteriz por la gran diferencia blica entre unos y

    otros, pero tambin por la abrumadora inferioridad numrica de los espaoles. Por ello, la

    poltica de terror fue un componente fundamental en la consumacin del proceso. Adems,

    todo ello estuvo favorecido por la lejana del poder porque, como escribi Guaman Poma de

    Ayala, en tiempos de la conquista ni haba Dios de los cristianos, ni rey de Espaa, ni haba

    justicia4. Y es que, como deca el padre Las Casas, en relacin al juicio de residencia de

    Vasco Nez de Balboa, matar ni robar indios nunca se tuvo en estas Indias por crimen5.

    Pero nuevamente debemos insistir que se trataba de una estrategia que en absoluto

    invent Espaa y que, muy al contrario, contaba con una larga tradicin histrica. Acadios,

    persas, asirios y romanos en la antigedad, turcos, ingleses, portugueses, holandeses y

    franceses entre otros en la Edad Moderna la utilizaron de forma sistemtica en sus colonias. Y

    como no!, tambin Espaa. De hecho, el Duque de Alba, con el visto bueno de Felipe II, la

    utiliz con toda su dureza tanto en Flandes como en Portugal. Pero, es ms, tampoco los

    indios desconocan estas prcticas, pues, tanto Moctezuma en Mesoamrica como Huascar y

    Atahualpa en el rea andina, usaban y abusaban de amputaciones y matanzas sistemticas

    como medio de sometimiento. En este sentido, contaba Fernndez de Oviedo, que Atahualpa

    asol toda la provincia de Tomepumpa, que estaba bajo el poder de Huascar, quemando y

    matando a toda la gente y fue tanto el horror que, en cientos de kilmetros a la redonda,

    3 Marvin Harris, Canbales y reyes (Madrid 1988), p. 574 Cit. en Henry Kamen, La forja de Espaa como potencia mundial (Madrid 2004), p. 161. 5 Bartolom de Las Casas, Historia de las Indias, T. III (Mxico 1951), p. 36.

    2

  • nadie os defenderse de l porque supieron lo que all cometieron6. Este mismo cronista

    califica a Atahualpa como el mayor carnicero y cruel que hombres jams vieran7. En la

    conquista de Amrica hubo casos de sadismo gratuito, como tambin hubo algunos gestos de

    piedad e indulgencia por parte de los conquistadores. Pero, honestamente debo decir que

    tanto la violencia gratuita como las actitudes indulgentes fueron excepcionales porque el

    terror tena una funcionalidad clave, necesaria y premeditada cual era minar la moral de los

    indgenas y someterlos. El terror fue una de las grandes constantes del proceso de la

    conquista, utilizado para infundir miedo y conseguir la sumisin de millones de indgenas a

    un puado de espaoles.

    Desde los tiempos de Coln la conquista estuvo jalonada de matanzas peridicas,

    premeditadas y sistemticas. Tambin de mutilaciones de miembros as como de

    ajusticiamientos pblicos. Segn Las Casas, esta poltica fue inaugurada por el primer

    Almirante quien pens en infundir tal turbacin en los nativos que, con solo or la palabra

    cristiano, las carnes se les estremeciesen8. Las matanzas de Higey y Xaragua en la

    Espaola, la de Cholula en Nueva Espaa o la de Cajamarca en el rea andina no

    respondieron a la casualidad ni a un capricho personal. Era necesario atemorizar a cientos de

    miles de indgenas para facilitar una conquista que, de otra forma, hubiese resultado mucho

    ms costosa. Bernal Daz, tan explcito como siempre, afirm que si no se hubiesen infringido

    duros castigos, como los de Cholula, esta Nueva Espaa no se ganara tan presto, ni se

    atreviera a venir otra armada y que, ya que viniera, fuera con gran trabajo, porque les

    defendieran los puertos9

    Tambin las amputaciones de miembros, as como la muerte a manos de lebreles o en

    la hoguera fueron prcticas muy comunes y tiles para la disuasin de posibles resistencias.

    Nuevamente debemos insistir que no se trataba de una tctica nueva, inventada por los

    conquistadores. Sus orgenes eran verdaderamente ancestrales. Sobradamente conocidas son

    las amputaciones que los romanos practicaban en de orejas y narices de los esclavos rebeldes,

    pues, era un castigo eficaz que adems no mermaba su capacidad productiva. Igual medida

    tomaban los espaoles con los galeotes que osaban alzarse en las galeras porque su fuerza

    laboral era tan necesaria como escasa10.

    6Gonzalo Fernndez de Oviedo, Historia general y natural de las Indias, T. V (Madrid 1992), p. 47.7 Ibdem, T. V, p. 83.8 Cit. en Georg Friederici, El carcter del descubrimiento y de la conquista de Amrica (Mxico 1973), p. 459.9 Cit. en Felipe Gonzlez Ruiz, Doa Marina (la india que am a Corts) (Madrid 1944), p. 8910 En este sentido refera Luis Zapata que, en 1572, se alzaron los galeotes de una galera de don Juan de Austriade nombre Renegada y que, una vez sometido el motn, se colg slo al responsable mientras que el restofueron castigados en el muelle de Npoles: unos cortadas las orejas y otros las narices; otros unas y otras. Luis

    3

  • Nuo de Guzmn, Vasco Nez de Balboa y otros muchos utilizaron frecuentemente

    las amputaciones de miembros. El primero, en Jalisco, hacia 1530, cort las narices y las

    manos a algunos indios, atndoselas al cuerpo para que llevasen el mensaje a los dems y

    supiesen lo que le ocurra a los que no queran obedecer11. En Honduras, Andrs de Cereceda

    no encontr mejor forma de amansar al cacique Cicimba que cortar a varios de sus indios

    las manos echndoselas al cuello12. Siete aos despus, el trujillano Hernando Pizarro, tras

    el sitio de Cuzco, orden cortar los pechos a varias decenas de mujeres indgenas y la mano

    derecha a otros tantos hombres para a continuacin liberarlos, consiguiendo de esta forma

    diseminar el miedo y la desmoralizacin13. Y por citar otro ejemplo concreto, en 1550, Pedro

    de Valdivia, tras vencer a un grupo de araucanos, mand seccionar las manos y las narices a

    200 de ellos14.

    En cuanto a los ajusticiamientos pblicos eran asimismo otra herramienta

    fundamental. Nuevamente se trataba de viejas tcticas disuasorias y ejemplarizantes,

    utilizadas desde haca dcadas por la inquisicin en Espaa. Para los casos menos graves o de

    aquellos que decidan en ltima instancia recibir el bautismo se les reservaba la muerte por

    ahorcamiento, siempre menos dolorosa y temida que la hoguer

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