El Humanismo en La Tradición de La Cultura Jurídica Latino Americana

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Trabajo sobre el Humanismo en La Tradicin de La Cultura Jurdica Latinoamericana

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<p>HUMANISMO E CULTURA JURDICA LATINO-AMERICANA</p> <p>PAGE 21</p> <p>EL HUMANISMO EN LA TRADICIN DE LA CULTURA </p> <p>JURDICA LATINO-AMERICANA</p> <p>Antonio Carlos Wolkmer*Contenido: Introduccin. 1. Horizontes Jurdicos en los Tiempos de la Conquista Hispnica. 2. Humanismo Jurdico, Bartolom de Las Casas y la Escuela de Salamanca. 3. Humanismo, Derecho Moderno y Cultura Jurdica en Amrica Latina. 3.1 Humanismo y Formacin de la Modernidad Jurdica Occidental. 3.2 Humanismo y Trayectoria Poltico-Jurdica Latinoamericana. Conclusin. Bibliografa Consultada.</p> <p>INTRODUCCIN</p> <p>El proceso de reconocimiento y de promocin de los valores humanos en cuanto principios, conocimientos, prcticas y relaciones, en la dimensin histrica del pasado y del presente, expresan el ideario que se acord en llamar humanismo. Se trata de un concepto de difcil homogeneizacin, pasible de controversias y ambigedades, ya que no hay uno, sino una pluralidad de humanismos. Desde las antiguas hasta las contemporneas formulaciones de humanismos, la cuestin central es el valor y la dignidad del ser humano. En su etimologa, la expresin latina Humanistas (entre los griegos era el equivalente a la Paidea) designaba, en Roma, al proceso de formacin civilizadora de la experiencia humana. Sin embargo, como explica N. Abbagnano, esta palabra puede estar asociada a dos significados distintos: a) el movimiento literario y filosfico que tuvo sus orgenes en Italia, en la segunda mitad del siglo XIV y desde Italia se difundi para los dems pases de Europa, constituyendo el origen de la cultura moderna; b) cualquier movimiento filosfico que tenga como fundamento la materia humana o los lmites e intereses del hombre. Aunque el trmino humanistas haya tenido un significado especial en la antigedad clsica y en el renacimiento italiano, el vocablo humanismo es contemporneo, pues, segn las palabras de Bombassaro, surgi recin en el inicio del siglo XIX, para designar un modo de pensar lo humano, una determinada forma de comprender la experiencia humana. As, el humanismo ha representado, independientemente del lugar y del tiempo, valores capaces de orientar la conducta del hombre. La necesidad histrica del humanismo se ha justificado, en diferentes momentos, como bandera de lucha y de reaccin en defensa de la humanidad: en el Renacimiento, contra la amenaza del fanatismo religioso; en el Iluminismo, contra el nacionalismo extremo y contra la esclavitud del hombre por la mquina y por los intereses econmicos; y, en la poca contempornea contra los efectos perversos de la globalizacin y de la destruccin del medio ambiente.</p> <p>Percibir el humanismo, hoy, es, coincidiendo con Rocco Caporale, vivenciar determinados principios, como: a) elegir al ser humano como valor central; b) afirmar la igualdad de todos los seres humanos; c) reconocer y considerar la diversidad (personal y cultural); d) valorar la libertad de ideas y creencias; e) desarrollar una conciencia que trascienda la verdad absoluta; f) repudiar toda y cualquier forma de violencia.</p> <p>Aclarado el origen, la explicacin y algunos de sus trazos, importa, ahora, teniendo presente, la comprensin de la pluralidad de humanismos (greco-romano, renacentista, burgus-individualista, cristiano, existencialista, marxista y tantos otros), avanzar en la construccin de un concepto de humanismo autntico. No se trata de un humanismo como formulacin abstracta o conjunto genrico de intenciones, sino de valores que expresan la especificidad de nuestra praxis cotidiana, y busca el reconocimiento del otro, en cuanto ser humano total e histrico, forjado en el da a da econmico, social y poltico, ingredientes que conducen a la independencia y a la autonoma.</p> <p>Reflexionar sobre estos aspectos implica superar un humanismo idealista, falso y atrofiado y, sin perder de vista las races humanistas de origen latino, hacer posible la absorcin y adecuacin de un ideario para el continente latinoamericano, que valora la dignidad de la vida humana, la libertad, la justicia y la autonoma emancipadora. </p> <p>A los efectos de esa reflexin, se constata la modalidad de perspectiva humanista que se hace presente en diversos momentos de la cultura jurdica latinoamericana. Vase que, en la lucha cotidiana de los pueblos latinoamericanos, por sus derechos y por justicia, no siempre surgi ni se practic un humanismo autntico y emancipador, ms bien, la mayora de las veces, se manifest mucho ms como un anti-humanismo. Es lo que se percibe en los horizontes jurdicos de la conquista y de la colonizacin luso-hispnica, en las influencias humanistas sobre fundamentos jurdicos europeos modernos, y en la formacin y desarrollo de los conceptos, de las codificaciones y de las instituciones legales en Amrica Latina.</p> <p>1.HORIZONTES JURDICOS EN EL TIEMPO DE LA CONQUISTA HISPNICA</p> <p>Exista identidad en la cultura jurdica europea, de fines de la Edad Media en cuanto al nfasis en los estudios del Derecho Cannico, aun as, el ideario del humanismo renacentista no llegaba a algunas regiones del Viejo Continente, como la Pennsula Ibrica. Durante largos siglos, la Iberia conquistada y poblada por diferentes etnias (fenicios, griegos, romanos, germanos y sarracenos) constituy un rico escenario de mezcla de diferentes culturas y de pluralidad de padrones de normatividad social. En realidad, el escolasticismo ortodoxo de Espaa y de Portugal se transform en la principal defensa de sustento de la Contra-Reforma, reaccin del papado a las ambiciones renacentistas y reformistas.</p> <p>Frente la expansin econmica, poltica y militar de los pases ibricos en Amrica, y ante la necesidad de reglamentar y garantizar la transferencia de la riqueza extrada de las colonias conquistadas para las metrpolis, fue necesario organizar un sistema jurdico eficaz. Fue entonces fundamental, desarrollar una reglamentacin jurdica capaz de legitimar el proceso de explotacin y colonizacin, una legislacin articulada a partir del viejo Derecho espaol, que incorpor dispositivos emergentes en razn de situaciones nuevas.</p> <p>Como se describe en otro contexto, cabe destacar dos momentos de la cultura jurdica hispana: el antiguo derecho difuso, influenciado por los sistemas romano, cannico, germano e islmico, que se seculariz y se unific durante el reinado de los Reyes Catlicos, y el insurgente pluralismo legislativo que rigi las relaciones entre la metrpoli y las colonias espaolas de Amrica. En la poca de la conquista, debido a la inexistencia de un Derecho especfico, se indag en la legislacin ya consagrada, representada por el Cdigo de las Siete Partidas (1256-1265), por el Ordenamiento de Alcal de Henares (1348), por los Fueros Municipales y Fuero Real y, finalmente, por la Ley de Toro. De toda esa trayectoria jurdica y sobre su impacto en las instituciones implantadas en Amrica, se seala el predominio del Cdigo de las Siete Partidas y de la Ley de Toro. Segn el historiador Ots y Capdequi, fue Siete Partidas, la obra ms importante del Derecho histrico castellano y una de las que alcanzaron mayor difusin, por su alta autoridad doctrinaria, en todos los pases del Occidente europeo. Igualmente, la Ley de Toro (coleccin de 83 leyes), de 1505, que naci de una reunin de las cortes, en la ciudad de Toro, fue otra fuente jurdica extremamente importante en la formacin histrica de algunas de las instituciones legales del pueblo ibrico.</p> <p>En cuanto a las fuentes principales del Nuevo Derecho en los territorios recin descubiertos, cabe registrar que la cultura jurdica naciente no fue producto de los administradores estatales o juristas profesionales, sino de la lucha y perseverancia de algunos telogo-juristas compenetrados con el ideario humanista y que influyeron en las llamadas Leyes de Indias.</p> <p>As, las normas especiales para el Nuevo Mundo, que constituyen el Derecho indiano, tenan en cuenta la diversidad geogrfica, la distincin de individuos y de grupos sociales. Ese Derecho indiano, en lo que atae a su trayectoria y aplicacin, buscaba, segn Jess A. de la Torre Rangel, atender y armonizar tres factores ntimamente interrelacionados: los intereses econmicos y polticos de la corona; la poltica de lucro y riqueza de los conquistadores; y la evangelizacin y buen trato a los indios.</p> <p>La normatividad indiana, marcada por el frecuente cambio de reglas (cierto casuismo), a lo largo de los siglos XVI y XVII, tendr, entre sus fuentes ms destacadas, primeramente, al propio Derecho espaol aplicado a las colonias hispanas, despus, a los acuerdos contractuales representados por las capitulaciones (entre participantes o jefes de expediciones) y por las normas generales denominadas instrucciones que definan las directrices de una administracin civil y militar, con la delegacin de poderes a los descubridores y gobernantes. Ms tarde, en 1680, la sistematizacin y ampliacin de leyes protectoras formaron la Recopilacin de Leyes de los Reinos de Indias. Esta portentosa recopilacin que inclua 9 libros y 6.377 leyes, institua el tema del derecho privado, el control de las penalidades y la condicin jurdica de los indios.</p> <p>A causa del genocidio de las poblaciones indgenas, y de las denuncias de religiosos y telogos, el Estado colonizador se vio obligado a crear una legislacin reguladora destinada a proteger y a conservar las colectividades nativas. Esa legislacin que frenaba el mpetu devastador de los conquistadores estaba configurada en las Leyes de Burgos (1512) y en las Leyes Nuevas (1542).</p> <p>Como seala Hctor H. Bruit, las Leyes de Burgos (contenan treinta y cinco artculos) consolidaban una reglamentacin bastante completa y avanzada para la poca en la cual el Estado revelaba preocupacin en cumplir la finalidad religiosa de la conquista. En realidad, tales proposiciones reconocan la libertad de los indios y el derecho a un tratamiento humano, definiendo la relacin ideal entre los indios y sus seores espaoles, y las grandes responsabilidades de los encomenderos. Mientras tanto, aun sin lograr alcanzar totalmente sus propsitos, las Leyes de Burgos prepararon el camino para el advenimiento de las Leyes Nuevas de 1542, que no slo correspondan a los esfuerzos y a los deseos de Bartolom de Las Casas, sino, sobretodo, representaban la ms autntica victoria del humanismo cristiano de la poca. Por cierto, las Leyes Nuevas sintetizaban el ltimo intento de la Corona Espaola para contener las tendencias deshumanizadoras del proceso de la conquista. Ms all de la proteccin de la vida de los indios, buscaban restringir la accin destructiva e inmoral de los colonizadores, as como, desautorizaban nuevas prcticas de conquistas privadas sin previa anuencia de la Corona. Las reacciones polticas y la fuerte oposicin de las colonias hispanas hicieron inviable la aplicacin integral de esa nueva legislacin. Aunque se pueda reconocer su carcter innovador y humanstico para el Nuevo Mundo, esas Leyes Nuevas no lograron ser aplicadas con eficacia, y aunque hayan contribuido para moderar la violencia, no fueron suficientes para terminar radicalmente con sta y con la esclavitud de las poblaciones indgenas.</p> <p>2.HUMANISMO JURDICO, BARTOLOM DE LAS CASAS Y LA ESCUELA DE SALAMANCA</p> <p>Cabe, ahora, retratar en el escenario de fines de la Edad Media europea, cmo se presenta el humanismo jurdico cuestionador de la tradicin escolstica pero que ofrece subsidios racionales para la legitimacin ordenadora de los colonizadores ibricos frente al humanismo tico y cristiano representado por la Escuela Espaola Clsica que postula una legislacin en defensa de los inocentes aborgenes del Nuevo Mundo.</p> <p>Se trata de verificar las diferencias entre el humanismo jurdico que, centrado en la investigacin erudita de las fuentes antiguas, expresa el impulso individualista y se hace portador de ciertos ideales crticos a las tradiciones medievales y el espritu humanstico y renovador de matiz escolstico materializado por los juristas-telogos de Salamanca.</p> <p>Aunque los vientos del Humanismo y del Renacimiento no encuentran la posibilidad de libre circulacin en la pennsula ibrica, ciertamente que, ah tambin, la cultura jurdica estaba centrada en la valoracin y en la reproduccin de los estudios romnicos y cannicos. Por otra parte, como resalta Mario J. de Almeida Costa, no se debe concebir el humanismo jurdico como un simple movimiento cultural dominado por la filosofa y por la investigacin erudita de las fuentes que contenan las normas del derecho romano (studia humanitatis). Es conveniente analizarlo en un horizonte ms amplio, abarcando el conjunto de las corrientes espirituales e intelectuales, principalmente los impulsos racionalistas e individualistas, que definen ese perodo. El humanismo jurdico se desarroll, de hecho, bajo diversas tendencias: desde las filolgico-crticas, orientadas hacia el estudio y reconstruccin de los textos clsicos, hasta la que reivindicaba la libertad y autonoma del jurista en la interpretacin de la ley, o sea, frente a la opinin comn o interpretacin ms aceptada. Ciertamente, el advenimiento del humanismo jurdico, entre los siglos XV y XVI, en Europa, y, particularmente, en Italia, surge como un contrapunto terico a la tradicin ms prctica de los intrpretes adeptos a Brtolo de Sassoferrato, introduciendo, por medio de la crtica y de la erudicin, nuevas tcnicas histricas y filolgicas en el trato de la ciencia jurdica y de la recepcin del Derecho romano.</p> <p>Ahora bien, en cuanto el humanismo jurdico favoreci la superacin de interpretaciones consideradas demasiado pragmticas y la valoracin de la investigacin crtica histrica, el humanismo cristiano influenciar y despertar aspiraciones polticas diversas a lo largo del proceso de colonizacin de las Indias y del escenario cultural, bajo el amparo del imperio espaol de Carlos V.</p> <p>Aunque se hayan reconocido las tesis acerca del Derecho de los indgenas, y los partidarios de la esclavitud hayan sido vencidos, seala Touchard, el rgimen de la explotacin del trabajo humano no lleg a ser desterrado. En realidad, los defensores humanistas de los indios, entre los cuales se destaca Bartolom de Las Casas, no lograron cambiar por completo el curso de los acontecimientos, a pesar de algunos xitos obtenidos al principio, como, sobretodo, la promulgacin, en 1542, de las Nuevas Leyes. A pesar de que el idealismo humanista haya logrado humanizar la colonizacin de las Indias Occidentales slo parcialmente, la verdad es que no dej de estimular en esa poca, en el mbito de la vida intelectual de Espaa, el pensamiento poltico y el pensamiento religioso, estrechamente ligados.</p> <p>Teniendo como horizonte la discusin sobre los fundamentos jurdicos de la ocupacin hispnica y la legitimidad de la Iglesia Romana para evangelizar a los aborgenes de Amrica, surge un documento jurdico denominado Requerimiento, fechado en 1514, y que oficializaba la posicin de los Reyes Catlicos. Por ese ordenamiento, se institua la intervencin espaola en las Indias y se proclamaba que la declaracin de guerra sera considerada justa si los indgenas resistieran, y rechazaran, en sus tierras, la presenc...</p>

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