vivendi - Patria ?· de Alda, y del jonsismo de Ramiro Ledesma Ramos. José Antonio Primo de Rivera…

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<ul><li><p>En el ejercicio de mi libertad personal y sin compromismo alguno de otro gnero, acept la propuesta del Frentede Estudiantes Sindicalistas de hablar en esta tribuna de un tema al que he dedicado algunas horas. Y lo hago convoluntad de aproximacin y acierto, como una modesta aportacin al debate que algunos han sostenido o vienensosteniendo, con mayor o menor fundamento, desde hace aos: las suspuestas o posibles relaciones personales, orgnicase ideolgicas entre la Falange Espaola de las JONS y la Confederacin Nacional del Trabajo, entre sus pensadores ysus militantes en general.</p><p>La Falange aparece, en 1933, tras diversos intentos de sus fundadores, como una manifestacin ms delmovimiento populista que, en Europa, estaba ganando la adhesin de importantes porcentajes de poblacin, desdeposiciones de origen socialista en Italia, Francia, Inglaterra, Alemania o de carcter cristiano como en Austria y Blgica.Mussolini haba sido un destacado militante del partido Socialista Italiano; Mosley lo fue del laborismo britnico; Doriothaba ostentado la Secretara del Partido Comunista francs; Hitler surga de un partido de denominacin obrera ytriunfara con el Partido Obrero Nacional-Socialista Alemn.</p><p>Falange Espaola de las JONS fue la confluencia del falangismo de Jos Antonio Primo de Rivera y Julio Ruizde Alda, y del jonsismo de Ramiro Ledesma Ramos.</p><p>Jos Antonio Primo de Rivera era el hijo del General Primo de Rivera, cuya dictadura se sostuvo, en la ltimaetapa de la Monarqua del Alfonso XIII, con el apoyo no slo del Ejrcito sino tambin con el del Partido SocialistaObrero Espaol mientras que la Confederacin Nacional del Trabajo (CNT) era perseguida y actuaba en laclandestinidad.</p><p>Jos Antonio haba sido dirigente de la Asociacin profesional de Estudiantes de Derecho en la UniversidadCentral de Madrid, defendiendo el apoliticismo partidista de sta y otras organizaciones estudiantiles, roto,posteriormente, por la aparicin de las asociaciones de estudiantes catlicos y la radicalizacin izquierdista de la FUE(Federacin Universitaria Espaola).</p><p>Al trmino de la Dictadura ya ejerca la profesin libre de abogado, sin haber intervenido en proporcin algunaen la gestin poltica de su padre. Gustaba de leer y estudiar, de pensar y de escribir. Todo el pensamiento poltico desu tiempo fue objeto de su atencin, incluida la filosofa del Derecho que requera de una especial y particular atencin</p></li><li><p>por exigencias de su vocacin.Al morir su padre en el exilio de Pars, a poco de la destitucin concordada por el Rey, fue comprometido por</p><p>los monrquicos partidarios del General para tratar de capitalizar la herencia positiva de su gestin poltica, aunqueJos Antonio puso siempre el acento en que su inters era el de afrontar las posibles y seguras exigencias deresponsabilidades que los controladores del futuro pudieran plantear.As, se present, a las elecciones constituyentes dela Repblica, en 1931, como candidato independiente por Madrid, lo que oblig a todas las fuerzas republicanas a lasuma de esfuerzos alrededor del patriarca de la Institucin Libre de Enseanza, ante el peligro o el temor de que resultaraganador el hijo del Dictador. Sac, no obstante, cerca de 30.000 votos, que no eran pocos en una capital menos populosaque hoy.</p><p>Ramiro Ledesma Ramos, campesino de la comarca del Sayago, hijo de un maestro, se vino a Madrid cuandotena 15 aos para hacer unas oposiciones al Cuerpo Tcnico de Correos, que gan, lo que representaria un modusvivendi alternable con sus estudios universitarios y sus preocupaciones polticas.Yo he hablado con quienes fueroncompaeros suyos de trabajo y le recuerdan como un joven serio, trabajador, fiel cumplidor de sus obligaciones laborales,siempre con un libro al alcance de la mano para dedicarle aunque slo fuera un momento.</p><p>Ramiro Ledesma estudi matemticas y filosofa, conoci a Ortega y escribi en la Revista de Occidente. Aprendialemn y tradujo a Heidegger. Entre sus amigos y compaeros de aventura poltica tuvo a profesores universitarioscomo Emiliano Aguado, Manuel Souto Vilas, Montero Daz, Gimnez Caballero, Cordero Torres...</p><p>Conocedor del movimiento fascista europeo, a travs sobre todo de su versin alemana, pretendi, desde antesde la proclamacin de la Repblica, a travs de una revista denominada La Conquista del Estado, sentar las basesideolgicas de una versin espaola que pudiera defender el sentido nacional histrico de Espaa al tiempo de afrontarla problemtica social generada por el capitalismo de posguerra y la accin seudorevolucionaria de los comunistas.</p><p>Como superacin de esta primera revista de pensamiento poltico, surgi la necesidad de aprovechar su influenciapara promover un partido al que llamara Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS).</p><p>Posteriormente, Jos Antonio Primo de Rivera y el aviador Julio Ruiz de Alda, famoso por la travesa del Atlnticosur en avin, fundaran Falange Espaola que, superando recelos y ante la inminencia de la revolucin socialista deoctubre de 1934, decidieron, ese ao, la unificacin con los grupos de Ledesma para crear Falange Espaola de lasJONS.</p><p>La CNT desde mucho antes, tras de un proceso de maduracin de la manifestacin obrerista del anarquismo,del que fueron jalones trascendentes la constitucin de la Federacin Regional Espaola en 1870 y la de la Federacinde Trabajadores de la Regin Espaola en 1881, se llegara, en septiembre de 1911, al Congreso constitutivo de la Sindicalque ha llegado hasta nuestros das.</p><p>La CNT, como todo el movimiento obrero europeo de principios de siglo, se sinti subyugada, desde el primermomento, por la leyenda de la Revolucin Sovitica y pens que haba llegado el momento de desencadenar en Espaaun proceso revolucionario paralelo, acompaada de la Unin General de Trabajadores (UGT). Las huelgas generalesrevolucionarias y los intentos de aprovechar la crisis poltica de la Monarqua, as como la tragedia de la guerra deMarruecos, no dieron resultado, pero dejaron en aquellos hombres una crispacin radicalizada contra el sistema caducoque se negaba a cambiar.</p><p>Cuando los comunistas rusos proponen la creacin de la III Internacional obrera, que recogiera la bandera delinternacionalismo perdida por la II, que fracas en su compromiso de impedir la I Guerra Mundial, mendiante lahuelga general de los trabajadores franceses y alemanes, la CNT, ai igual que el Partido Socialista y la UGT, deciden elenvo de observadores. Por la Confederacin, entre otros, fue a Mosc ngel Pestaa, mientras que por el PartidoSocialista lo hizo el catedritco de la Universidad de Granada, Fernando de los Ros. Un relojero leons afincado enBarcelona y un profesor universitario.</p><p>Ambos, a su regreso, presentaron informes reveladores del carcter antidemocrtico, represor de libertadesindividuales y colectivas, dictatorial, del sistema poltico leninista, que causaron serio impacto en ambas organizaciones.Los cenetistas se afirmaron en sus planteamientos libertarios, rechazando el autoritarismo, lo que provoc la salida delas filas confederales de hombres como Nin y Maurn, que sera los lderes del trostkista POUM (Partido Obrero deUnificacin Marxista) tras una experiencia directa y frustrante de fidelidad a Mosc. Los socialistas, tambin acordarondesitir de los encantos soviticos para ratificar su adhesin a la II Internacional, lo que provocara, asimismo, la escisin</p><p>Ceferino Maest Barrio / La Falange y la CNT en la II Repblica / pg. 2</p></li><li><p>de las Juventudes Socialistas, que pasaran a constituir el Partido Comunista de Espaa.Cuando se produce, en 1923, el golpe de estado del General Primo de Rivera, ya est Benito Mussolini en el</p><p>poder y empieza a parecer un punto de referencia para muchos. El Rey Alfonso XIII hace una visita oficial a Italia ypresenta al General como el Mussolini espaol, aunque resultaba difcil creerlo, ya que Primo de Rivera slo intentabahacer una poltica de buen gobierno, sin cambiar nada de verdad, a pesar de los intentos de renovacin estructural enlos que el PSOE y la UGT tuvieron protagonismo singular hasta el ltimo momento de Rgimen.</p><p>La CNT, perseguida por los gobiernos desde principios de siglo, slo logr la liberacin de sus miles de militantesencarcelados en las vsperas de la proclamacin de la Repblica, en 1931. Despus de muchos aos, fue entonces cuandola Confederacin Nacional del Trabajo pudo celebrar un Congreso, en Madrid, en el actual Teatro de la Comedia, enel que se definira la confrontacin directa con la Repblica y la exigencia de una profunda reforma agraria.</p><p>Ramiro Ledesma Ramos sigui de cerca el desarrrollo de ese Congreso y se sinti subyugado por la fuerzaideolgica, la pasin y la capacidad dialctica de aquellos hombres que empezaban rechazando la Revolucinrepublicano-socialista del 14 de abril y que sin remilgos prodamaban su voluntad de luchar por la autntica revolucinsocial. Los ejemplares de La Conquista del Estado se vendieron en el Congreso cenetista y Ramiro Ledesma hizo unesfuerzo econmico que le dej en situacin difcil para continuar.</p><p>Hubo relaciones personales y, de aquella experiencia, sali la conviccin de Ramiro Ledesma de que la CNTpodra ser el instrumento subversivo al que ellos podran prestar el apoyo ideolgico que estuviera a su alcance.</p><p>Los movimientos fascistas haban buscado sostenes muttitudionarios a partir de la crisis de posguerra en lospartidos obreros.Y Ramiro Ledesma vio que, en el Congreso de la CNT de 1931, se haban definido dos posturasviolentamente enfrentadas: la de los anarquistas y la de los sindicalistas, representadas por Durruti y por ngel Pestaa,que, poco ms tarde, desencadenaran la ruptura de los treintistas y la aparicin de dos agrupaciones sindicales queno volveran a reunirse hasta el Congreso de Zaragoza de 1936, en las fronteras de la Guerra Civil.</p><p>Por entonces fue cuando Nicasio lvarez de Sotomayor encabez un proceso de trasvase a las JONS de otrossindicalistas, mientras que a la Falange acceda Camilo Olcina lvarez, amigo personal de Julio Ruiz de Alda. Sotomayorhaba sido Secretario del Comit local de la CNT de Madrid. Antiguo estudiante de medicina, se haba radicalizado enla accin revolucionaria y fue uno de los principales dirigentes de la huelga nacional de la Compaa Telefnica, laprimera accin de alcance subversivo que los anarco sindicalistas desataron contra la transicin pacfica de la Repblica.Camilo Olcina, telegrafista de la Marina Mercante, haba sido secretario del sindicato CNT de ese sector y delegado enla Federacin Internacional.</p><p>Con la unificacin de Falange y las JONS, ellos fueron los principales impulsores de su sindicalismo obrero.Nicasio lvarez de Sotomayor sera el primer Jefe Nacional de la Central Obrera Nacional Sindicalista, que lleg a teneren Madrid y Valladolid sus ncleos ms desarrollados, con varios miles de afiliados.</p><p>Ramiro Ledesma quiso definir a su movimiento poltico fascista como nacional-socialista, pero Souto Vilas,quien morira siendo catedrtico de un Instituto de segunda enseanza en Bilbao, le hizo rectificar alegando que elmimetismo podra ser perjudicial para el xito del partido, por lo que acordaron tomar el de nacional-sindicalista, enfuncin de los contactos establecidos con los hombres de la CNT y el apoyo moral que queran dar a esta Confederacin.</p><p>Ledesma Ramos, en su libro Fascismo en Espaa?, dijo que su grupo era anticomunista, sin bien escrutando,con toda fijeza, las lneas que postulaban una salida social subversiva - por ejemplo la CNT- en busca apasionada decoincidencias que le permitiesen enlazar con alguien sus esfuerzos.</p><p>Y aadira: En el verano de 1931, la nica fuerza disconforme con el Gobierno provisional (de la Repblica),que podra representar para esta un verdadero peligro, era la Confederacin Nacional del Trabajo, la CNT (...) Lasfuerzas sindicalistas revolucionarias se disponen a encamar ese coraje hispnico... Hay, pues, que ayudarlas. En estabatida fecunda contra los pacatos elementos demoliberales de la burguesa, les corresponde el puesto de honor y laresponsabilidad de dirigir el blanco de las batalllas. Todos los grupos autnticamente revolucionarios del pas debenabrir paso a la accin sindicalista, que es, en en estos momentos, la que posee el maximun de autoridad, de fuerza y deprestigio.A ella le correpsonde pues, los trabajos que se encaminen a la direccin de un movimiento de hondaenvergadura social. No a las filas comunistas, que venden a Mosc su virginidad invaliosa. El sindicalismo revolucionarioest informado por un afn fortsimo de respetar las caractersticas hispanas, y debe destacarse como merece, este hechofrente a las traiciones de aquellos grupos proletarios que no tienen otro bagaje ideolgico y tctico que el que se les da</p><p>Ceferino Maest Barrio / La Falange y la CNT en la II Repblica / pg. 3</p></li><li><p>en prstamo por el extranjero... Nosotros ayudaremos al sindicalismo revolucionario, y lo proclamamos, hoy por hoy,el nico capacitado para dirigir un ataque nada sospechoso a las instituciones mediocres que se agruparn en tomo ala poltica demoliberal de los burgueses.</p><p>sta y otras autnticas declaraciones de amor, crea Ramiro Ledesma que provocaran un entendimiento entrela CNT y las JONS. Orgnicamente no se produjo, pero, al amparo de las tensiones internas que se desatan en elCongreso de la CNT entre el 10 y el 14 de junio de 1931, y, posteriormente, con el treintismo de Pestaa, algunosmilitantes confederales como Sinforiano Moldes, Guilln Salaya, Olaya, Llorente, en Madrid, y Gutirrez Palma, enValladolid, entraron en las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista.</p><p>Eran aos en lo que todos crean que la solucin de los problemas pasaba por la aniquilacin de quienes nocompartan sus ideales. Por ello, la Repblica se vio, pronto, que slo era el felpudo para limpiarse de barro el calzadode los partidos y sindicatos.</p><p>Los socialistas, por boca de Largo Caballero, dira que si no se nos permite conquistar el Poder con arreglo a laConstitucin y con arreglo a las leyes, tendremos que conquistarlo de otra manera....</p><p>El portavoz del fasta sindicato Fabril y Textil de Barcelona recordara: En 1931, haba a favor del proletariado,a favor de nuestra revolucin proletaria, circunstancias favorables a un trastocamiento de la sociedad, como despusya no se han repetido... Era el momento propio para nuestra revolucin. El anarquismo tena el derecho a realizarla, aimponer un rgimen propio de convivencia libertaria.</p><p>El Congreso socialista de 1932, un ao antes de la fundacin de la Falange Espaola, acordaba la creacin de susmilicias para defender a la Repblica. Las milicias socialistas -decan- necesitan tener una disciplina rgida, terminante.No puede haber democracia completa en la hora actual. Las milicias socialistas, ms que el organismo para hacer larevolucin, sin que esto lo desdeemos, ha de consistir en el pueblo armado para sotener el rgimen socialista.</p><p>Por su parte Fidel Mir, antiguo Secretario de las Juventudes Libertarias, recordara aquella poca as: Existanlos llamados Grupos de Defensa Confederal, que estaban organizados por barriadas; (...) tenan funciones especficasde defensa que eran decididas por los rganos mximos de la CNT.Muchos gurpos de...</p></li></ul>