uslar p arturo las lanzas coloradas

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  • 1. Arturo Uslar PietriLas lanzas coloradas O.N.C.E.Centro Bibliogrfico y Cultural C. La Corua, 1 Telf. 571123 28020 MadridEl Libro de Bolsillo Alianza Editorial, S.A., Madrid Calle Miln, 3Compuesto en A. G. Fernndez, S.A. Oudrid, 11. Madrid-2Impreso en Closas-Orcoyen, S.L.Polgono Igarsa Paracuellos del Jarama -MadridI.S.B.N.: 84-206-9990-X Depsito Legal: M. 31.dia-1

2. LAS LANZAS COLORADA Arturo Uslar Pietri 2Arturo Uslar PietriEstadista, diplomtico y profesor universitario, las aportaciones de ArturoUslar Pietri a las letras venezolanas han resultado decisivas."Las lanzas coloradas", publicada originalmente en 1931 y traducida anumerosas lenguas, es ya una obra clsica de la literatura latinoamericana denuestro siglo. Ambientada en la Venezuela de fines del siglo XVIII ycomienzos del XIX y centrada en la lucha por la independencia, la narracinno puede ser encasillada, sin embargo, en el gnero de la novela histrica.Los acontecimientos que sirven de trasfondo al relato -el enfrentamiento entreMonteverde y Miranda, la entrada de Bolvar en Caracas, la carga de losllaneros de Boves actan fundamentalmente como catalizadores de laspasiones -el odio, la sed de venganza, la violencia, la ambicin- que la luchadespierta en los personajes, amplio friso humano en el que destaca la figuraesplndida del mulato rebelde, Presentacin Campos. La fuerza dramtica dela situacin, la eficacia de la tcnica impresionista, la audacia de lasmetforas, la novedad de las imgenes y el ritmo de la prosa convierten alrelato, ms all de la reconstruccin histrica de un perodo decisivo para laconfiguracin del continente americano, en una novela magistral por susvalores propiamente literarios.Destaqu al sargento Ramn Valero con ocho soldados..., conminando atodos ellos con la pena de ser pasados por las armas si no volvan a laformacin con las lanzas teidas en sangre enemiga... Volvan cubiertos degloria y mostrando orgullosos las lanzas teidas en la sangre de los enemigosde la patria.Pez2roby2001@ hotmail.com 3. LAS LANZAS COLORADA Arturo Uslar Pietri 3I Noche oscura! Vena chorreando el agua, chorreando, chorreando, como si ordearan elcielo. La luz era de lechuza y la gente del mentado Matas vena enchumbada hasta elcogollo y temblando arriba de las bestias. Los caballos planeaban, zuaj! y se iban de bocapor el pantanero. El fro puyaba la carne, y a cada rato se prenda un relmpago amarillo,como el pecho de un Cristofu. Y tambor y tambor y el agua que chorreaba! El mentadoMatas era un indio grande, mal encarado, gordo, que andaba alzado por los lados del Pao ytena pacto con el Diablo, y por ese pacto nadie se la poda ganar. Mandinga le sujetaba lalanza. Pacto con Mandinga! La voz se hizo cavernosa y lenta, rebas el corro de ocho negros en cuclillas que la oan yvol, llena de pavoroso poder, por el aire azul, bajo los rboles baados de viento, sobretoda la colina. Mandinga: la voz rode el edificio ancho del repartimiento de esclavos,estremeci a las mujeres que lavaban ropa en la acequia, lleg en jirones a la casa de losamos, y dentro del pequeo edificio del mayordomo alcanz a un hombre moreno y reciotendido en una hamaca.Mandinga! Los ocho negros en cuclillas contenan la respiracin. Fea la noche! No se oa ni el canto de un pjaro; el cielo, negro como fondo de pozo, yMatas punteando callado. No marchaba sino de noche, como murcilago cebado.Adelante, como toro madrinero y atrs los veinte indios! Ah, malhaya del pobre quetropiece con Matas! Al pobre que encuentre lo mata, ah, malhaya!Montaba en un potro que heda a azufre y echaba candela, y, por eso, desde lejos, lagente lo vea venir. Estaba la noche cerrada como pluma de zamuro. Y ahora viene lobueno!... La voz del narrador excitaba la curiosidad de los negros de una manera desesperante; seencenda como una luz absurda en la tarde llena de sol y alcanzaba al mayordomo tendidoen la hamaca. Lo molestaba como una mosca persistente. Bronceado, atltico, se alz ylleg a la puerta de la habitacin; el sol le labr la figura poderosa y el gesto resuelto.Vio el corro en cuclillas, all junto a la pared, los torsos negros desnudos y la voz aguda.3 roby2001@ hotmail.com 4. LAS LANZAS COLORADAArturo Uslar Pietri 4Aaagua y relmpagos. Iba la tropa apretada con el fro y el miedo y Matas adelante.Cuando ven venir un puo de gentes; ah, malhaya! Era poca la gente y vena con ellos unhombre chiquito y flaco, con patillas y unos ojos duros. Espritu Santo! -interrumpi uno-, y cmo con tanta oscuridad pudieron ver tanto? Gu! Y los relmpagos? Uhm! T estabas ah?Yo no. Pero me lo cont uno que lo vio. Y, adems, yo no le estoy cobrando a nadie porechar el cuento. Bueno, pues! Cuando Matas ve la gente pela por la lanza y se abre con el potro. Losotros se paran viendo lo que pasaba. Y ahora es lo bueno! Y va Matas y le pega un grito al hombre chiquito: "Epa, amigo. Usted quin es?". Y elchiquito le dice como sin querer: "Yo? Bolvar".Persignrsele al Diablo no fuera nada; echarle agua a la candela no fuera nada; perodecirle a Matas:Yo soy Bolvar!". Par ese rabo y se fue como cotejo en mogote, ido de bola, con todo ypacto con Mandinga.Los negros comenzaban a celebrar con risas el cuento, cuando la sombra de un cuerpose proyect en medio del crculo. Rpidamente volvieron el rostro. El mayordomo, en unaactitud amenazante, estaba de pie delante de ellos. Su figura seoreaba los ocho esclavosacobardados.Presentacin Campos -dijo uno en voz baja.Buen da, seor -insinu Espritu Santo, el narrador.Buen da -musitaron otras voces.El hombre dio un paso ms, y ya, sin poderse contener, los esclavos se dispersaron a lacarrera, hacia las casas o por entre los rboles, dejando en el aire su olor penetrante.Sin inmutarse por la fuga, Presentacin Campos grit: Espritu Santo! Al eco, tmidamente, la cabeza lanosa y los ojos llenos de alaridos blancos, asomaron porla puerta del repartimiento; luego, toda la anatoma flaca y semidesnuda del esclavo.Venga ac, Espritu Santo.Casi arrastrndose, lleg hasta el mayordomo.4roby2001@ hotmail.com 5. LAS LANZAS COLORADA Arturo Uslar Pietri 5Buen da, seor. Por qu no fuiste a decirme que habas regresado?S, seor. Si iba a ir. Ahorita mismo iba a ir.Ibas a ir y tenas una hora echando cuentos.No intent justificarse; pero como un perro se alarg sobre el suelo sumisamente. Trajiste al hombre? S, seor, lo traje. Es un musi catire. Ahora est con los amos. Es muy simptico. Sellama el capitn David. Traa una pistola muy bonita y me habl bastante.Yo no estoy preguntando nada de eso. Vete!El esclavo huy de nuevo.Presentacin Campos comenz a marchar a paso lento. Su carne slida se desplazabacon gracia. La pisada firme, la mirada alta, el cabello crespo en marejada. Iba fuera de laraya de sombra de la pared del repartimiento de los esclavos, por cuya ancha puerta sala latiniebla acumulada a deshacerse en el aire. Dentro, en la sombra, ardan los ojos de losnegros. Sin detenerse, meti una mirada rpida, una mirada fra y despiadada. All dormanlos esclavos; ola a ellos, al sudor de su carne floja y repugnante. Carne negra, magra, consangre verde y nervios de miedo. Hizo una mueca y sigui marchando. Iba por en medio de los rboles en toda la parte alta de la colina; a lo lejos, su miradapoda navegar el verde vivo de los tablones de caa, y ms all los cerros rojos, y ms all,los cerros violetas. Al pie de la colina, la torre y los altos muros de ladrillo del trapiche y elhormiguear de los esclavos.En la acequia, unas esclavas lavaban, cantando a una sola voz con las bocas blancas.Buen da, don Presentacin.El amo haba prohibido que se le diera al mayordomo ese tratamiento; pero ante elimperio de sus ojos y la fuerza de sus gestos, las pobres gentes no acertaban a decir otracosa. En la carne prieta, los dientes y los ojos blanqueaban acariciadores, hmedos dezalamera melosidad.Buen da, seor.En su caminar majestuoso, apenas si responda a aquella especie de rito de los dbiles asu fuerza.Junto a un rbol, un viejo con la pierna desnuda, cubierta de llagas rosa:5roby2001@ hotmail.com 6. LAS LANZAS COLORADA Arturo Uslar Pietri 6Buen da, don Presentacin.Una moza mestiza con un cntaro de agua sobre la cabeza:Buen da, don Presentacin.Ante la debilidad de los dems senta crecer su propia fuerza. Los fuertes brazos, lasanchas espaldas, los recios msculos, le daban derecho a la obediencia de los hombres.Respiraba profundas bocanadas de aire tibio.Un mulato, de su mismo color, vena por la vereda cargado de un grueso haz de lea. Alverlo se dobl an ms. Buen da, seor! Por entre los troncos se aproximaba la casa de los amos. Entre los chaguaramos altos,las paredes blancas de los amos. Don Fernando y doa Ins. Don Fernando, que era pusilnime, perezoso e irresoluto, y doa Ins, que viva como enotro mundo. Los amos. (l era Presentacin Campos, y donde estaba no poda mandarnadie ms). Don Fernando y doa Ins podan ser los dueos de la hacienda, pero quienmandaba era l. No saba obedecer. Tena carne de amo. La tarde haca transparente el azul de la atmsfera. Grupos de esclavos regresaban deltrabajo. Torsos flacos, desnudos. Alguno traa machete, alguno un aro de cobre en unaoreja.Hablaban con fuerte voz descompasada.La caa de "El Altar" se est poniendo muy bonita. Todos los tablones son buenos.Est buena la hacienda.Est buena y va a producir plata, si la guerra no se atraviesa.Vena Presentacin Campos, y el grupo se hendi haciendo va. Todas las bocassombras, unnimemente:Buen da, don Presentacin.Y el otro grupo que vena detrs lo hizo en la misma forma. El mayordomo, desfilabacomo una proa.En la palidez de la tarde se destilaba la sombra. Una luz se abri en una ventana.Por el camino venan voces.Yo no digo eso. Yo lo que digo es que hay guerra. Hay guerra y dura, y va a matarmucha gente. 6roby2001@ hotmail.com 7. LAS LANZAS COLORADAArturo Uslar Pietri 7Bueno, y qu vamos a hacer? Si hay guerra, hay guerra. Si no hay guerra, no hayguerra. Qu vamos a hacer?Alguien advirti el mayordomo que se acercaba. Presentacin Campos!Buen da, seor.Salmodiaron todas las voces. Ahora pasaba f