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  • 401INVESTIGACIONES SOCIALES

    Turismo y re-creacin tnicaen la selva peruana

    Rommel Plasencia SotoUniversidad Nacional Mayor de San Marcos

    rplasencia@hotmail.com

    RESUMENLa contemplacin de sociedades indgenas en la Amazona, sirve de base parahacer algunas precisiones sobre la antropologa del turismo, entendida comouna mirada guiada, organizada y anclada en la representacin extica y elconsumo cultural.

    PALABRAS CLAVE: Turismo cultural, ecoturismo, exotismo, representacin,Amazona peruana, shipibos.

    ABSTRACTThe observation of indigenous societies in the Amazonia give us a firm basis tomake precisions about the anthropology of tourism, understood as a guided,organized and anchored glance at exotic representation and culturalconsumption.

    KEY WORDS: Cultural tourism, Ecotourism, Exoticism, Representation, PeruvianAmazon jungle, Shipibos.

    AO XI N 18, pp. 401-430 [UNMSM / IIHS, Lima, 2007]

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    En el abismo que cada vez separa el primer mundo del tercero,el turismo se vuelve, para unos, en una industria de sobrevivenciay para los otros en un indicador de calidad de vida. A la mayorade los del sur, les esta vedada la posibilidad de hacer turismo.El norte se recrea en el norte o en el extico sur de unaforma cada vez ms exigente, lo que ha generado una especializa-cin temtica de la ms diversa especie

    EUSEBIO LEAL

    el esfuerzo de estos aos por vivir y vestir como los rabes, eimitar sus fundamentos mentales, me despoj de mi yo ingls, yme permiti observarme y observar a Occidente con otros ojos:todo me lo destruyeron. Y al mismo tiempo no pude metermesinceramente en la piel de los rabes: todo era pura afectacin.Fcilmente puede convertirse uno en infiel, pero difcilmente llegauno a convertirse a otra fe

    T.E. LAWRENCE Los siete pilares de la sabidura

    INTRODUCCIN

    El estimulante libro de John Davis sobre las sociedades mediterrneas tiene unacita esclarecedora acerca de la eleccin del lugar por los antroplogos: la sen-sacin de que la antropologa slo es antropologa cuando se hace en territoriosmuy remotos, en condiciones desagradables, en sociedades que son muy distin-tas del hbitat original del etngrafo, muy diferentes del tipo de sitio donde steira de vacaciones (1977: 16). Pues bien, este artculo trata precisamente dehacer antropologa en los lugares donde no slo el antroplogo sino cualquierotra persona le gustara ir de vacaciones. Trataremos de ofrecer un trabajo limitado sobre lo que algunos llaman la antropologa del turismo. Es decir, como elturismo en tanto es una actividad global, puede recrear las identidades culturalesde una poblacin objeto de la mirada turstica. La oferta en este tipo de activida-des, puede influir poderosamente en las sociedades locales, al revitalizar o recrearcostumbres, prcticas y convenciones sociales que de otra manera a menos quefuese una revitalizacin desde el Estado se extinguiran o decaeran.

    Occidente ha creado sus parasos imaginarios, descodificando a la otra mitadel mundo, apoyndose en sus prejuicios, sus fantasas y sus proyecciones (Prat,2002). Proyecciones que muchas veces se han gestado en proyectos coloniales,en la subordinacin y la explotacin cultural del exotismo.

    Pero tambin hay una parte edificante y vlida, que refuerza la utilidad de laantropologa para estudiar el fenmeno turstico. Desde la cumbre de Ro en1992 y la publicidad de la llamada Agenda 21, es que se incorporan tres impor-tantes variables en el desarrollo turstico: la sostenibilidad, la equidad y el desa-rrollo local. Estas variables no hacen sino relevar el papel de la poblacininvolucrada en las decisiones y la gestin de los productos tursticos. Pues es en

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    los pases del hemisferio sur con desequilibrios sociales, deterioro ambiental ydiversidad cultural que la antropologa puede convertirse en una herramientaeficaz que puede contribuir a conocer mejor estos problemas y a estableceradecuados planes de desarrollo turstico en reas indgenas.

    Quien puede dudar de la importancia de esta disciplina en casos como elProyecto de Turismo Sostenible Cuenca Azul (Guatemala), el Programa Nacio-nal de Municipalizacin del Turismo (Brasil), el desarrollo turstico del Archipi-lago de San Blas (Panam) o en la Reserva del Manu en la Amazona peruana?

    En efecto, la actividad turstica puede en muchos casos ayudar a proteger eincluso revivir o rescatar prcticas y creencias que hubiesen desaparecido. Tam-bin puede alentar a los pobladores locales a desarrollar nuevas formas de ex-presin y auto-representacin. El turismo en el Per, es el segundo sector eco-nmico despus de la minera, en aportar mayores ingresos por concepto dedivisas. Para el 2,005 se esperaron un milln y medio de arribos, sin embargo losbeneficios como en otras latitudes no siempre favorecieron a la poblacin y laseconomas locales. El 80% de los viajeros internacionales son ciudadanos de tanslo 20 pases.

    Antoinne George (2005) ha relatado cmo en el Cusco, los guas de circuitosde trekking, exploran nuevas rutas y caminos para vendrselos a los turistasextranjeros, pero no consultan estas actividades con los comuneros en cuyosterritorios pasaran esas rutas y ms bien, evitan el contacto de los comuneroscon los visitantes. Por esa razn, coincidimos por esta vez con la Declaracinde Berln: el turismo debe de ser desarrollado de manera que beneficie a lascomunidades, reforzando su economa, empleando fuerza de trabajo del rea y,dondequiera que sean ecolgicamente sostenibles, usando material local, pro-ductos agrcolas de la zona y habilidades tradicionales.1

    El patrimonio tnico (inmaterial), no puede ser preservado sin proteger almismo tiempo los bienes ambientales y culturales, que constituyen su entorno, noslo como paisaje cultural, sino como medio de subsistencia.

    I. LA CONSTRUCCIN SOCIAL DE LA CATEGORA DE TURISTA

    1. Imgenes y miradas tursticas

    Utilizaremos el concepto de mirada turstica que el socilogo John Urry (2004)utiliza. Esta mirada se construye al igual que en la antropologa, de la diferen-cia. Miradas que anticipan intensos placeres, sensaciones que son finalmenteconstruidos y sostenidos por los medios de comunicacin principalmente.

    1 Conferencia Internacional de Ministros del Ambiente sobre Biodiversidad y Turismo, marzo de1997.

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    Los paisajes fsicos objetos de la contemplacin, son escogidos en una ope-racin lgica, por ser distantes en el espacio. Los paisajes culturales (un monu-mento o un grupo tnico) por ser distantes en el tiempo. Urry nombra a losturistas (lejos de ser las hordas doradas del que hablaron Turner y Ash) comoun ejrcito ignorado de semiticos, que andan buscando por el mundo sealesparticulares. Como el de buscar el objeto nico (las pirmides de Egipto) oseales particulares como la tpica aldea amaznica, la autntica comidamediterrnea o la verdadera artesana mexicana. En esta operacin, son lahistoria, la antropologa y la arqueologa los que acompaan el discurso turstico,otorgndole insumos de veracidad.

    Entonces la actividad turstica vista como una mirada, esta construida me-diante taxonomas que se han basado entre otros, de los siguientes principiosbinarios:a) colectivo/romntico, es decir, un destino turstico puede ser una experiencia

    masificada y en el cual un visitante se monta en un paquete estandarizado yalejado de la vivencia de la localidad y su gente. Se traslada de un no-lugara otro; de un aeropuerto a otro y de ah, a un hotel transnacional con servi-cios estandarizados. Tambin puede serlo de la contemplacin minoritaria ysingular (romntica) del objeto nico. Esta es mas selectiva y esta alimenta-da por la literatura y el cine, que requiere de un tipo de turista ms culto y conmayores ingresos. Aparentemente es una eleccin individual y de pequeosgrupos.

    b) autntico/inautntico, la mirada romntica privilegia los paisajes (y las cultu-ras) naturales, prstinas y autnticas, frente a lo organizado, sealizado yconstruido.

    c) histrico/moderno, el turista que va hacia destinos ubicados fuera de los cen-tros hegemnicos (la regin noratlntica) prefiere las culturas ancestrales, yen su propio medio, las distintas etapas de su historia. Pero tambin lo mo-derno atrae, como iconos de vanguardia y de originalidad. Por ejemplo laciudad de Nueva York, el centro Pompidou o Eurodisney que atrae no solopor moderno sino tambin, por inautntico.

    La visita turstica entonces se nutre fundamentalmente de la mirada. Bien dela contemplacin seera o de aquellas imgenes que se desplazan rpidamenteante los ojos, desde algn medio de transporte moderno. Las visitas a un paisajeo monumento, son para ver y ser vistos en ella (Urry 2004:121), algo similar alo que ha dicho Ritzer (1996) sobre la macdonalizacin de la sociedad.

    Es decir cuando se consume en un centro de servicios globalizados comoes el caso de la comida rpida no solo se esta comprando el producto, sinotambin, la experiencia, es decir el de ser reconocidos como ciudadanos con-temporneos, como consumidores.

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    Esta mirada significa tambin el uso intensivo de la imagen fotogrfica, esta-blecindose una suerte de sobrecarga visual, a tal punto de que la postal y lafotografa del viaje, se ha convertido hoy, en la prueba positiva de las vacacionestursticas. Alba Rico (2006) ha dicho que el turista fotografa fotografas, esdecir no se retrata el Taj Mahal o las pirmides de Tikal, sino las fotografas eimgenes que lleva consigo en la mente. Es lo que se llama un crculohermenutico, una representacin de una representacin.

    Esta bsqueda de lo fotognico, tiene que ver con el encuentro de iconos,que son generalmente de tres tipos: conos globales (la Torre Eiffel), tipos icnicos(la playa o el bosque tropical) y los conos vernaculares (las danzas balinesas o elInti Raymi en los Andes).