Tolkien - El Hobbit

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<p>LIBROdot</p> <p>LIBROdot.comJ.R.R. Tolkien</p> <p>El Hobbit</p> <p>NDICE</p> <p>Revisado por Carlos J.J.</p> <p>1.Una tertulia inesperada </p> <p>2.Carnero asado</p> <p>3.Un breve descanso</p> <p>4.Sobre la colina y bajo la colina</p> <p>5.Acertijos en las tinieblas</p> <p>6.De la sartn al fuego</p> <p>7.Extraos aposentos</p> <p>8.Moscas y araas</p> <p>9.Barriles de contrabando</p> <p>10.Una clida bienvenida</p> <p>11.En el umbral</p> <p>12.Informacin secreta</p> <p>13.Nadie en casa</p> <p>14.Fuego y agua</p> <p>15.El encuentro de las nubes</p> <p>16.Un ladrn en la noche</p> <p>17.Las nubes estallan</p> <p>18.El viaje de vuelta</p> <p>19.La ltima jornada</p> <p>1</p> <p>UNA TERTULIA INESPERADA</p> <p>En un agujero en el suelo, viva un hbbit. No un agujero hmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hbbit, y eso significa comodidad.</p> <p>Tena una puerta redonda, perfecta como un ojo de buey, pintada de verde, con una manilla de bronce dorada y brillante, justo en el medio. La puerta se abra a un vestbulo cilndrico, como un tnel: un tnel muy cmodo, sin humos, con paredes revestidas de madera y suelos enlosados y alfombrados, provistos de sillas barnizadas, y montones y montones de perchas para sombreros y abrigos; el hbbit era aficionado a las visitas. El tnel se extenda serpeando, y penetraba bastante, pero no directamente, en la ladera de la colina -La Colina, como la llamaba toda la gente de muchas millas alrededor-, y muchas puertecitas redondas se abran en l, primero a un lado y luego al otro. Nada de subir escaleras para el hbbit: dormitorios, cuartos de bao, bodegas, despensas (muchas), armarios (habitaciones enteras dedicadas a ropa), cocinas, comedores, se encontraban en la misma planta, y en verdad en el mismo pasillo. Las mejores habitaciones estaban todas a la izquierda de la puerta principal, pues eran las nicas que tenan ventanas, ventanas redondas, profundamente excavadas, que miraban al jardn y los prados de ms all, camino del ro.</p> <p>Este hbbit era un hbbit acomodado, y se apellidaba Bolsn. Los Bolsn haban vivido en las cercanas de La Colina desde haca muchsimo tiempo, y la gente los consideraba muy respetables, no slo porque casi todos eran ricos, sino tambin porque nunca tenan ninguna aventura ni hacan algo inesperado: uno poda saber lo que dira un Bolsn acerca de cualquier asunto sin necesidad de preguntrselo. sta es la historia de cmo un Bolsn tuvo una aventura, y se encontr a s mismo haciendo y diciendo cosas por completo inesperadas. Podra haber perdido el respeto de los vecinos, pero gan... Bueno, ya veris si al final gan algo.</p> <p>La madre de nuestro hbbit particular... pero, qu es un hbbit? Supongo que los hbbits necesitan hoy que se los describa de algn modo, ya que se volvieron bastante raros y tmidos con la Gente Grande, como nos llaman. Son (o fueron) gente menuda de la mitad de nuestra talla, y ms pequeos que los enanos barbados. Los hbbits no tienen barba. Hay poca o ninguna magia en ellos, excepto esa comn y cotidiana que los ayuda a desaparecer en silencio y rpidamente, cuando gente grande y estpida como vosotros o yo se acerca sin mirar por dnde va, con un ruido de elefantes que puede orse a una milla de distancia. Tienden a ser gruesos de vientre; visten de colores brillantes (sobre todo verde y amarillo); no usan zapatos, porque en los pies tienen suelas naturales de piel y un pelo espeso y tibio de color castao, como el que les crece en las cabezas (que es rizado); los dedos son largos, maosos y morenos, los rostros afables, y se ren con profundas y jugosas risas (especialmente despus de cenar, lo que hacen dos veces al da, cuando pueden). Ahora sabis lo suficiente como para continuar el relato. Como iba diciendo, la madre de este hbbit -o sea, Bilbo Bolsn- era la famosa Belladonna Tuk, una de las tres extraordinarias hijas del Viejo Tuk, patriarca de los hbbits que vivan al otro lado de Delagua, el riachuelo que corra al pie de La Colina. Se deca a menudo (en otras familias) que tiempo atrs un antepasado de los Tuk se haba casado sin duda con un hada. Eso era, desde luego, absurdo, pero por cierto haba todava algo no del todo hbbit en ellos, y de cuando en cuando miembros del clan Tuk salan a correr aventuras. Desaparecan con discrecin, y la familia echaba tierra sobre el asunto; pero los Tuk no eran tan respetables como los Bolsn, aunque indudablemente ms ricos.</p> <p>Al menos Belladonna Tuk no haba tenido ninguna aventura despus de convertirse en la seora de Bungo Bolsn. Bungo, el padre de Bilbo, le construy el agujero-hbbit ms lujoso (en parte con el dinero de ella) que pudiera encontrarse bajo La Colina o sobre La Colina o al otro lado de Delagua, y all se quedaron hasta el fin. No obstante, es probable que Bilbo, hijo nico, aunque se pareca y se comportaba exactamente como una segunda edicin de su padre, firme y comodn, tuviese alguna rareza de carcter del lado de los Tuk, algo que slo esperaba una ocasin para salir a la luz. La ocasin no lleg a presentarse nunca, hasta que Bilbo Bolsn fue un adulto que rondaba los cincuenta aos y viva en el hermoso agujero-hbbit que acabo de describiros, y cuando en verdad ya pareca que se haba asentado all para siempre.</p> <p>Por alguna curiosa coincidencia, una maana de hace tiempo en la quietud del mundo, cuando haba menos ruido y ms verdor, y los hbbits eran todava numerosos y prsperos, y Bilbo Bolsn estaba de pie en la puerta del agujero, despus del desayuno, fumando una enorme y larga pipa de madera que casi le llegaba a los dedos lanudos de los pies (bien cepillados), Gandalf apareci de pronto. Gandalf! Si slo hubieseis odo un cuarto de lo que yo he odo de l, y he odo slo muy poco de todo lo que hay que or, estarais preparados para cualquier especie de cuento notable. Cuentos y aventuras brotaban por dondequiera que pasara, de la forma ms extraordinaria. No haba bajado a aquel camino al pie de La Colina desde haca aos y aos, desde la muerte de su amigo el Viejo Tuk, y los hbbits casi haban olvidado cmo era. Haba estado lejos, ms all de La Colina y del otro lado de Delagua por asuntos particulares, desde el tiempo en que todos ellos eran pequeos nios hbbits y nias hbbits.</p> <p>Todo lo que el confiado Bilbo vio aquella maana fue un anciano con un bastn. Tena un sombrero azul, alto y puntiagudo, una larga capa gris, una bufanda de plata sobre la que colgaba una barba larga y blanca hasta ms abajo de la cintura, y botas negras.</p> <p>-Buenos das! -dijo Bilbo, y esto era exactamente lo que quera decir. El sol brillaba y la hierba estaba muy verde. Pero Gandalf lo mir desde abajo de las cejas largas y espesas, ms sobresalientes que el ala del sombrero, que le ensombreca la cara.</p> <p>-Qu quieres decir? -pregunt-. Me deseas un buen da, o quieres decir que es un buen da, lo quiera yo o no; o que hoy te sientes bien; o que es un da en que conviene ser bueno?</p> <p>-Todo eso a la vez -dijo Bilbo-. Y un da estupendo para una pipa de tabaco a la puerta de casa, adems. Si llevis una pipa encima, sentaos y tomad un poco de mi tabaco! No hay prisa, tenemos todo el da por delante! -Entonces Bilbo se sent en una silla junto a la puerta, cruz las piernas y lanz un hermoso anillo de humo gris que naveg en el aire sin romperse, y se alej flotando sobre La Colina.</p> <p>-Muy bonito! -dijo Gandalf-. Pero esta maana no tengo tiempo para anillos de humo. Busco a alguien con quien compartir una aventura que estoy planeando, y es difcil dar con l.</p> <p>-Pienso lo mismo... En estos lugares somos gente sencilla y tranquila y no estamos acostumbrados a las aventuras. Cosas desagradables, molestas e incmodas que retrasan la cena! No me explico por qu atraen a la gente -dijo nuestro seor Bolsn, y metiendo un pulgar detrs del tirante, lanz otro anillo de humo ms grande an. Luego sac el correo matutino y se puso a leer, fingiendo ignorar al viejo. Pero el viejo no se movi. Permaneci apoyado en el bastn observando al hbbit sin decir nada, hasta que Bilbo se sinti bastante incmodo y an un poco enfadado-. Buenos das! -dijo al fin-. No queremos aventuras aqu, gracias! Por qu no probis ms all de La Colina o al otro lado de Delagua? -Con esto daba a entender que la conversacin haba terminado.</p> <p>-Para cuntas cosas empleas el Buenos das! -dijo Gandalf-. Ahora quieres decir que intentas deshacerte de m y que no sern buenos hasta que me vaya.</p> <p>-De ningn modo, de ningn modo, mi querido seor! Veamos, no creo conocer vuestro nombre...</p> <p>-S, s, mi querido seor, y yo s que conozco tu nombre, seor Bilbo Bolsn! Y t tambin sabes el mo, aunque no me unas a l. Yo soy Gandalf, y Gandalf soy yo! Quin iba a pensar que un hijo de Belladonna Tuk me dara los buenos das como si yo fuese vendiendo botones de puerta en puerta!</p> <p>-Gandalf, Gandalf! Vlgame el cielo! No sois vos el mago errante que dio al Viejo Tuk un par de botones mgicos de diamante que se abrochaban solos y no se desabrochaban hasta que les dabas una orden? No sois vos quien contaba en las reuniones aquellas historias maravillosas de dragones y trasgos y gigantes y rescates de princesas y la inesperada fortuna de los hijos de madre viuda? No el hombre que acostumbraba a fabricar aquellos fuegos de artificio tan excelentes? Los recuerdo! El Viejo Tuk los preparaba en los solsticios de verano. Esplndidos! Suban como grandes lirios, cabezas de dragn y rboles de fuego que quedaban suspendidos en el aire durante todo el crepsculo. -Ya os habris dado cuenta de que el seor Bolsn no era tan prosaico como l mismo crea, y tambin de que era muy aficionado a las flores:- Diantre! -continu-. No sois vos el Gandalf responsable de que tantos y tantos jvenes apacibles partiesen hacia el Azul en busca de locas aventuras? Cualquier cosa desde trepar rboles a visitar elfos... o zarpar en barcos, y navegar hacia otras costas! Caramba!, la vida era bastante apacible entonces... Quiero decir, en un tiempo tuvisteis la costumbre de perturbarlo todo en estos sitios. Os pido perdn, pero no tena ni idea de que todava estuvieseis en actividad.</p> <p>-Dnde si no iba a estar? -dijo el mago-. De cualquier modo, me complace descubrir que an recuerdas algo de m. Al menos, parece que recuerdas con cario mis fuegos artificiales, y eso es reconfortante. Y en verdad, por la memoria de tu viejo abuelo Tuk y por la memoria de la pobre Belladonna, te conceder lo que has pedido.</p> <p>-Perdn, yo no he pedido nada!</p> <p>-S, s, lo has hecho! Dos veces ya. Mi perdn. Te lo doy. De hecho ir tan lejos como para embarcarme en esa aventura. Muy divertida para m, muy buena para ti... y quiz tambin muy provechosa, si sales de ella sano y salvo.</p> <p>-Disculpad! No quiero ninguna aventura, gracias. Hoy no. Buenos das! Pero venid a tomar el t... cuando gustis! Por qu no maana? S, venid maana! Adis! -Con esto el hbbit retrocedi escabullndose por la redonda puerta verde, y la cerr lo ms rpido que pudo sin llegar a parecer grosero. Al fin y al cabo, un mago es un mago.</p> <p>Para qu diablos lo habr invitado al t!, se dijo Bilbo cuando iba hacia la despensa. Acababa de desayunar haca muy poco, pero pens que un pastelillo o dos y un trago de algo le sentaran bien despus del sobresalto.</p> <p>Gandalf, mientras tanto, segua a la puerta, rindose larga y apaciblemente. Al cabo de un rato subi, y con la punta del bastn dibuj un signo extrao en la hermosa puerta verde del hbbit. Luego se alej a grandes zancadas, justo en el momento en que Bilbo ya estaba terminando el segundo pastel y empezando a pensar que haba conseguido librarse al fin de cualquier posible aventura.</p> <p>Al da siguiente casi se haba olvidado de Gandalf No recordaba muy bien las cosas, a menos que las escribiese en la Libreta de Compromisos; de este modo: Gandalf T Mircoles. El da anterior haba estado demasiado aturdido como para ponerse a anotar.</p> <p>Un momento antes de la hora del t se oy un tremendo campanillazo en la puerta principal, y entonces se acord! Se apresur y puso la marmita, sac otra taza y un platillo y un pastel o dos ms, y corri a la puerta.</p> <p>Siento de veras haberle hecho esperar!, iba a decir, cuando vio que en realidad no era Gandalf. Era un enano de barba azul, recogida en un cinturn dorado, y ojos muy brillantes bajo el capuchn verde oscuro. Tan pronto como la puerta se abri, entr deprisa como si le estuviesen esperando.</p> <p>Colg la capa encapuchada en la percha ms cercana, y -Dwalin, a vuestro servicio! -dijo saludando con una reverencia.</p> <p>-Bilbo Bolsn, al vuestro! -dijo el hbbit, demasiado sorprendido como para hacer cualquier pregunta por el momento. Cuando el silencio que sigui empez a hacerse incmodo, aadi-: Estoy a punto de tomar el t; por favor, acercaos y tomad algo conmigo. -Un tanto tieso, tal vez, pero habl con amabilidad. Y qu harais vosotros, si un enano llegara de sbito y colgara sus cosas en vuestro vestbulo sin dar explicaciones?</p> <p>Llevaban apenas un rato a la mesa, en verdad estaban empezando el tercer pastelillo, cuando reson otro campanillazo todava ms estridente.</p> <p>-Disculpad! -dijo el hbbit, y se encamin hacia la puerta.</p> <p>-As que al fin habis venido! -Esto era lo que iba a decirle ahora a Gandalf. Pero no era Gandalf. En cambio vio en el umbral un enano que pareca muy viejo, de barba blanca y capuchn escarlata; y ste tambin entr de un salto tan pronto como la puerta se abri, como si fuera un invitado.</p> <p>-Veo que han empezado a llegar -dijo cuando vio en la percha el capuchn verde de Dwalin. Coloc el suyo rojo junto al otro y -Balin, a vuestro servicio! -dijo con la mano en el pecho.</p> <p>-Gracias! -dijo Bilbo casi sin voz. No era la respuesta ms apropiada, pero el han empezado a llegar lo haba dejado perplejo. Le gustaban las visitas, aunque prefera conocerlas antes de que llegasen, e invitarlas l mismo. Tena el terrible presentimiento de que los pasteles no seran suficientes, y como conoca las obligaciones de un anfitrin y las cumpla con puntualidad aunque le parecieran penosas, quiz l se quedara sin ninguno.</p> <p>-Entre, y srvase una taza de t! -consigui decir luego de tomar aliento.</p> <p>-Un poco de cerveza me ira mejor, si a vos no os importa, mi buen seor -dijo Balin, el de la barba blanca-, pero no me incomodara un pastelillo, un pastelillo de semillas, si tenis alguno.</p> <p>-Muchos! -se encontr Bilbo respondiendo, sorprendido, y se encontr, tambin, corriendo a la bodega para echar en una jarra una pinta de cerveza, y despus a la despensa a recoger dos sabrosos pastelillos de semillas que haba hecho esa tarde para el refrigerio de despus de la cena.</p> <p>Cuando regres, Balin y Dwalin estaban charlando a la mesa como viejos amigos (en realidad eran hermanos). Bilbo deposit la cerveza y el pastel delante de ellos, cuando de nuevo se oy un fuerte campanillazo, y despus otro.</p> <p>Gandalf de seguro esta vez!, pens mientras resoplaba por el pasillo. Pero no; eran dos enanos ms, ambos con capuchones azules, cinturones de plata y barbas amarillas; y cada uno de ellos llevaba una bolsa de herramientas y una pala. Saltaron adentro, tan pronto la puerta empez a abrirse. Bilbo ya apenas se sorprendi.</p> <p>-E...</p>