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  • TEORA DE LA LEY Y DE LA SOBERANAPOPULAR EN EL DEFENSOR PACIS

    DE MARSILIO DE PADUA

    Por JUAN RAMN GARCA CUE

    SUMARIO

    1. Introduccin: 1.1. Equivocidad interpretativa en torno al pensamientode Marsilio de Padua. 1.2. Contextualizacin filosfica e histrico-pol-tica.2. El Defensor Pacis: autora y estructura de la obra.3. Laorganizacin del Estado y el principio de soberana popular: 3.1. La pazcomo meta de la comunidad civil. 3.2. Origen y estructura de la comuni-dad civil. 3.3. La soberana popular y el concepto de valentior pars.3.4. La soberana popular y la nocin de plenitudo potestatis.4. Teorade la ley: 4.1. Origen humano de la ley: voluntarismo jurdico. 4.2. Lacoactividad como nota esencial de la ley: formalismo jurdico. 4.3. La ley

    humana y la ley divina.5. Conclusin.

    1. INTRODUCCIN

    1.1. Equivocidad interpretativa en torno al pensamientode Marsilio de Padua

    La primera impresin que uno recibe cuando se acerca al elenco biblio-grfico que se ha formado en torno al pensamiento de Marsilio de Paduaes que cualquier afirmacin que pueda hacerse o cualquier conclusin quese pueda extraer estar suficientemente respaldada por brillantes comenta-ristas del autor paduano. Tal es la cantidad y disparidad de juicios crticosque sobre l se han formulado en el transcurso de los ltimos aos, impre-

    107Revista de Estudios Polticos (Nueva poca)Nmero 43, Enero-Febrero 1985

  • JUAN RAMN GARCIJ CUE

    sin que obliga al estudioso a ser dbleme ite prudente a la hora de ana-lizar tanto el texto marsiliano como los JUCDS crticos scbre ! vertidos.

    En efecto, cuantitativamente la literatura sobre Marsilio de Padua e; bas-tante abundante, por ms que en nuestro pas no exista, que sepamos, nin-guna monografa sobre el autor. Su obra principal, el Dejensor Pcc's, puedeleerse hoy en cuatro lenguas modernas (1).

    No resulta extiao el inters que la obra de Marsilic de F'adja ha sus-citado si tenemos, en cuenta las audaces intuiciones y desarrollos ;onciptua-les que en ella se encuentran, lo que ha dado, por otra parte, pie a las msdivergentes interpretaciones. Algunos han visto en Marsilio un prcfetu quese adelant a los signos de su tiempo (2). En este sentidc, ya haba apunta-do Labanca en una valoracin excesivamente audaz > sin duda ai aer-nica que MarsiKo no solamente es un precursor de h Reforma y de laRevolucin, sino que en su obra pueden encontrarse principies y actitudespropias del socialismo contemporneo (3). Esta misma visin pro:'cii:a hadeterminado que algunos hayan visto en l al precursor df la teora de la se-paracin de poderes: E' la separazione dei poteri ha escrito Ruffini Avon-do che qui per la prima volta si ennuncia, e con un s gnificato che tras-cende di molto quello della distinzione aristotlica di funziore consultiva,giudicante e gobernante. Marsilio ha su questo punto dei seguaci, e primofra tutti Nicolo da Cusa. Ma bisogna arrivare sino a Lccke per trovare ilprincipio della separazione dei poteri espressa con tanta lucida energa > (4).Pero, sin duda, quien ha celebrado con ms rotundidad la modernidad deMarsilio de Padua ha sido Felice Battaglia, para quien nuestre: eutor repre-senta el inicio de la Reforma protestante (5), el paladn de la libertad de con-

    (1) Adema de las ediciones latinas de C. W. PREVITE-ORTCJ: Th? Defensor Pa-cis of Marsilius of Padua, Cambridge, 1928, y de R. SCHOLZ: Mar MUS von Paduj, De-fensor Pacis, Hannover, 19-52, disponemos hoy de las traducciones de AIA> GEWIRTH:Marsilius of Padua, The Defender of Peace, Nueva York, 1956; H. KUSCH : Marsiliusvon Padua, Der Vcneidiger des Friedens, Berln, 1958; CESARE VASOL : il Difinsoredella pace di Marsilio da Padova, Turn, 1960, y JEANNINE QUILL:;T: Le Df?nstur dela Paix, Pars, 1967.

    (2) As, ALDO CHECCHINI escribe que Marsilio passatj all stciia vorreiquasi dir alia leggcnda come un profeta, un drv'Jiatore che tra;cende con inti izioniardite e original] le istituzioni e le teorie politiche del suo tempo;. Cfr. su Interpreta-zione storica di Marsilio, Padua, Edizioni Cedam, I 942, pg. 8.

    (3) Cfr. B. LAISANCA: Marsilio da Padova, riformatore poltico et r;li%io>o c'el se-clo XIV, Padta, Ix=.telli Salmin Editori, 1882, p;. 224.

    (4) E. RUFFINI AVONDO: // Defensor Pacis 'i Marsilio da Padova, sr F i vistaStorica Italiana, 41 [1924), pg. 134.

    (5) Cfr. FELICE BATTACLIA: Marsilio da Padov e la filosofa politice del med'.oevo,Florencia, Le Mourier Ed. 1928, pg. 107.

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    ciencia (6), el primero que confiere a la civitas las caractersticas del Estadomoderno (7) y el primero, en fin, en quien se encuentra una definicin lgi-ca del Derecho, anticipndose a las teoras ms modernas sobre el mismo (8).

    Frente a estas interpretaciones optimistas, diramos, podemos encontrarotras que, o bien matizan el alcance de la obra de Marsilio de Padua, o bien semuestran claramente contrarias a ellas. As, para Jeannine Quillet, Marsiliode Padua puede ser considerado un extremista, pero en modo alguno un re-volucionario, porque su obra no constituye una ruptura radical con el pen-samiento anterior: Medieval, cette oeuvre l'est sous tous ses aspects escri-be, mais elle est aussi un violent pamphlet contre l'ordre social et poli-tique enracin dans l'ide d'une papaut thocratique (9). Menos circuns-pectos que Quillet se muestran aquellos autores que, lejos de exaltar la mo-dernidad de Marsilio, parecen proclives a medievalizar su obra. As, Wilksentiende que Marsilius himself can be shown to have been a great dealmore medieval than has been generally thought (10), en tanto que Passerind'Entrves muestra su perplejidad ante la afirmacin de que el pensamien-to de Marsilio represent una anticipacin de la libertad religiosa (11), mien-tras que Lagarde, por su parte, ha intentado eliminar las mscaras deforma-doras que han convertido a Marsilio en un profeta de la democracia con-tempornea: On a voulu en faire un prophte de la dmocratie contempo-raine escribe, un rpublicain radical, un dchristianisateur convaincu,voire un hglien avant la lettre. Autant de simplifications insoutena-bles (12).

    (6) Ibdem, pg. 118.(7) F. BATTAGLIA: Modernit di Marsilio da Padova, en Marsilio da Padova: Studi

    raccolti nel VI centenario delta morte, edicin a cargo de ALDO CHECCHINI y NOR-BERTO BOBBIO, Padua, Pubblicazione della Facolt de Giurisprudenza della Universitdi Padova, 1942, pgs. 104-107.

    (8) Cfr. F. BATTAGLIA: De las sectas herticas a Dante y Marsilio de Padua, en suobra Curso de Filosofa del Derecho, I, trad. de Elias de Tejada y Lucas Verd, Ma-drid, Ed. Reus, 1951, pg. 187.

    (9) JEANNINE QUILLET: La philosophie politique de Marsile de Padoue, Pars, Li-brairie Philosophique J. Vrin, 1970, pg. 16.

    (10) M. WILKS: The problem of the sovereignty in the midle ages, Cambridge,1963, pg. 87.

    (11) That a system such as the one which I have described may have appearedto contain an anticipation of religious liberty, I confess is to me a cause of bewilder-ment, escribe PASSERIN D'ENTRVES en su obra The medieval contribution to politicalthought. Thomas Aquinos, Marsilius of Padua, Richard Hooker, Oxford, 1939, pg. 79.

    (12) GEORGES DE LAGARDE: La naissance de l'esprit laique au dclin du moyenage. III. Le Defensor Pacis, Lovaina-Pars, Editions E. Nauwelaerts-B. Nauwelaerts,1870, pg. 379.

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    Si de su significacin poltica pasamos i considerar su talante religioso,no es menor la perplejidad que uno siente ute la heterogeneidad de inter-pretaciones. En este sentido, la actitud de M irsilio sera de indifferen^a re-ligiosa (13), de laicismo y anticlericalisr 10 (14), de irreligicsit (15),una forma, en fin, de radical incredulidad religiosa, que e lo que caracterizal movimiento averrosta (16), o, alternativamente, el talante religiojo deMarsilio sera algo incuestionable, pues resultara difcil, segn la opininde Segall, pone: seriamente en duda que en numerosos pasajss del Defen-sor Pacis el auto: hace una clara profesin de fe catlica:; (17).

    Estas son algunas, dentro de una posible larga lista, d: las opiiionts quese han vertido sobre la figura de Marsilio, autor ante el ;rue la indiferenciaresulta imposible. Ello obliga a ser sumamente cauto a la hoia de atordaruna investigacin mnimamente seria, por lo que no seri ocioso, en ti um-bral de la misma, situar a nuestro autor en las coordenadas filosficas ysociopolticas de la poca que le toc vivir.

    1.2. Contextualizacin filosfica e histrico-noltica

    Suele presentarse el siglo xiv como un perodo marcado por profundascrisis como poca de conflictos, segn la calificacin ce Toynbeeque se despliegan en todos los mbitos: del saber, de la oonoma, de la po-ltica y de la religin.

    Desde el punto de vista filosfico, la crisis est vina Jada a la decaden-cia de la escolstica y al nacimiento de una nueva rackoalidid ctica. Laproliferacin de escuelas y lneas de pensamiento ton islas, aeustinianos,escotistas, averrostas, ockhamistas, neoplatnicos, etc. liace clifci. delinearuna sntesis que haga justicia al turbulento perodo de conienzes del

    (13) GIUSIPPE CAPOGRASSI: Intorno a Marsilio da Padova, n Rivista inte Tiazio-nale di filosofa del diritto, X (1930), pg. 589.

    (14) A. PASSERIN D'ENTRVES: La filosofa poltica medksvale. /.jr.unt delladottrine politiche, Tarn, Giappichelli Editori, 19.' i, pg. 188.

    (15) ALDO CHECCHINI: Interpretazione stoitca di Marsilio, cit., og !>3.(16) Cfr. ETIEVNE GILSON: La filosofa en la Edad Media, tind. de Arsenio Pacios

    y Salvador Caball re, Madrid, 2.a reimp. de la 2.1 ed., Gredos, 1 >76, p.g;. 138-1:39.(17) H. SDGALL: Oer Defensor Pacis des Mcsilius von Pac'ua, Wieibaden 1959,

    pg. 28. Tomo la referencia de la obra citada de !.agarde, pg. 29.En esta opinin abunda E. TROILO cuando al rma que Marsilio sent met fsica-

    mente e religiosamente il Trascendente. Cfr. su irtculo L'aver.-oismo di Marsilio daPadova, en el yol. col. Marsilio da Padova: Studi 'accolti nel VI centenario delli mor-te, cit., pg. 4').

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    siglo xiv. Sin embargo, creo que es ajustado afirmar que el mismo vienedeterminado por dos grandes coordenadas: la reaccin contra el realismotomista, asociada al triunfo del nominalismo, que tendra, por otra parte,una incidencia clara en el surgimiento de una nueva ciencia no-aristotlica,y la extensin del averrosmo.

    La reaccin contra el tomismo, vinculada, sobre todo, aunque no exclu-sivamente, a la figura de Ockham, se plasma en el abandono progresivo delinters por las cuestiones metafsicas en favor de una mayor atencin alstatus lgico y a la teora del conocimiento. La doctrina ockhamista de lasuppositio, dentro del marco general de la funcin lgica de los trminos,contribuira a sumir en el descrdito las doctrinas metafsicas. La teora delconocimiento, basada en la intuicin del existente concreto, como funda-mento ltimo del conocimiento, representa un ataque frontal a la teora delos universales que no podra por menos de tener consecuencias graves parala metafsica: la negacin de los universales o su calificacin de meros flatusvocis conduce inevitablemente a conceder valor nicamente a aquellas pro-posiciones que, o bien parten de la experiencia, o bien se deducen necesaria-mente de otras, es decir, aquellas que respondan a una inferencia lgico-formal, por lo que los enunciados metafsicos careceran de todo valor.

    Igualmente, las nuevas pautas de pensamiento tienen una incidencia di-recta en la teologa. Es sabido que el primer efecto del aristotelismo en laescolstica cristiana fue el establecimiento de una clara distincin entrerazn y fe. Sin embargo, Santo Toms, en el siglo xm, pretendi una con-ciliacin entre estas dos fuentes de conocimiento: Ya que slo lo falso escontrario a lo verdadero escribe, como resulta evidente de sus mismasdefiniciones, es imposible que la verdad de la fe sea contraria a aquellosprincipios que la razn conoce naturalmente (18). Por el contrario, la im-pugnacin ockhamista de la posibilidad de una demostracin apodctica decuestiones tales como la existencia de Dios, la naturaleza y existencia delalma, determinar su relegacin al mbito de la fe, con todo lo que estosupone de ruptura de la sntesis tomista y, consiguientemente, de la escisinentre teologa y filosofa.

    Por otra parte, la teora de la intuicin como base del conocimiento,junto con el supuesto de que la observacin de la frecuencia regular entrelos fenmenos es el nico fundamento para constatar la relacin causal en-tre los mismos (19), servira de acicate para la investigacin experimental.

    (18) SANTO TOMS DE AQUINO: Contra Gentes, I, 7.(19) Aunque no pretendo decir umversalmente lo que es una causa inmediata,

    digo que es suficiente, para que algo sea una causa inmediata, lo siguiente: que cuan-

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  • JUAN RAMN GARC1 i CUE

    que ya desde Roberto de Grosseteste se vena incubando y que encontrarasus ms destacados representantes en Nicols de Autrecourt, Juan Btridn,Alberto de Sajonia y Nicols de Oresme. Tci ios ellos, por encima ds la pecu-liaridad cientfica de los temas que abordar, tienen en comn una cada vezmayor actitud crtica respecto de la fsica aristotlica, lo que convierte aestos autores en antecedentes remotos de la revolucin cientfica que se ope-rara en los siglos xvi y xvn. Pero si la ciencia aristotlica comienza a perderterreno, no ocurre lo mismo con otras partes de su siste:ma, qus mar tienenuna vigencia plena en esta poca y son objeto de interpretaciones divergen-tes. Tal sucede, sobre todo, en las controversias habidas entre lo que se hadado en llamar aristotelismo ortodoxo, de signo tomista, y el aver-osmolatino.

    Centro d averrosmo fueron, durante mucho tiempo, las Universidadesde Pars y Padua. Ms que una escuela propiamente dicha, el aver-osmoaparece como una actitud intelectual cuyas tendencias se inspiran en tresteoras originarias de la interpretacin de Aristteles por parte de Avi;rroes:el monopsiquismo o teora del entendimiento agente nico, la teora de laeternidad del mundo y la doctrina de la doble verdad, cue es, fundamental-mente, el punto de adscripcin de Marsilio de Padua al movimiento, aunquealgn autor, como Mandonet, aade, basndose en las condenas hechas porel obispo Tempier en 1270 y 1277, las referentes a la negacin de la provi-dencia y al deterninismo universal, excluyente del libre albedro (20).

    La doctrina de la doble verdad consiste, bsicamente, en ia negacin dela explcita coincidencia entre la verdad teolgica y la filosfba. Por con-trario, se llegara a sostener que lo que es verdad en teologa puede no serloen filosofa, y a. la inversa, y, desde esta perspectiva, se otorgara un statusde prioridad a 'a verdad filosfica en base a su necesidad raiional, aunqueeste extremo deba ser matizado en funcin de la adhesin explcita de al-gunos de sus ms conspicuos representantes al dogma revelado (21]. De cual-quier forma, y a pesar del carcter ambivalente que el iverres:iic presenta,

    do ella est presente, se siga el efecto, y cuando no est presente, sierdo iguales todaslas otras condicione: y disposiciones, el efecto nc se siga, escribe Oci< HAM en / Sent.,45 ID.

    (20) Cfr. P. MANDONET: Siger de Brabant e' l'averro...

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