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SUMA DE SAGRADA TEOLOGIA . Volumen IV -Teologa Dogmtica - Tratado VI De los Novisimos o de la Consumacin de la Obra de Dios Libro II De los novsimos del mundo (Sacrae Theologiae Summa) 1964.

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SUMA DE SAGRADA TEOLOGIA VOLUMEN IV TRATADO VI DE LOS NOVISIMOS O DE LA CONSUMACION DE LA OBRA DE DIOSPor el P. Jos Sags, S.J

LIBRO II DE LOS NOVISIMOS DEL MUNDOINDICECAPTULO I DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO CAPITULO II DE LA RESURRECCIN DE LA CARNE Articulo I.-De la resurreccin futura de los muertos TESIS 12.-En la segunda venida de Cristo resucitarn todos los hombres con los mismos cuerpos, con los cuales vivieron su vida Artculo II.-De la identidad del cuerpo del resucitado Artculo III.-De las dotes del cuerpo glorioso Escolio 1.-De la relacin que existe entre la gracia santificante y el cuerpo glorioso Escolio 2.-De la perfeccin del cuerpo glorificado Escolio 3.-Del gozo sensitivo de los bienaventurados Escolio 4.-La bienaventuranza del cuerpo es esencial o ms bien accidental? Escolio 5.-Ser aumentada la bienaventuranza despus de la resurreccin corporal? Escolio 6.-Del cuerpo de los condenados CAPTULO III DEL JUICIO UNIVERSAL Artculo I.-De la existencia del juicio universal. En la segunda venida de Jesucristo sern juzgados todos los hombres, los vivos y los muertos Artculo II.-De las circunstancias concomitantes al juicio universal CAPTULO IV DEL MILENARISMO TESIS 14.-El milenarismo es totalmente rechazable

Escolio.-Del futuro estado feliz de la Iglesia CAPTULO V DEL FIN DEL MUNDO MATERIAL Escolio.-De la consumacin del Cuerpo Mstico

LIBRO II DE LOS NOVISIMOS DEL MUNDO260. Al hablar en lo tratado hasta ahora de los novsimos del hombre, hemos probado que el tiempo de la prueba de los hombres termina con la muerte, despus que cada uno de ellos es sometido a juicio particular, a fin de inmediatamente despus o bien ser galardonados con el premio de la bienaventuranza que consiste esencialmente en la visin y el amor de Dios unido al gozo por esa visin y ese amor, una bienaventuranza que es eterna, libre de todo pecado, desigual segn la diferencia de mritos, o bien son castigados con la pena eterna de dao y de fuego corpreo, a no ser que los justos deban ser purificados antes en las penas del purgatorio de toda pena o incluso de la mancha de pecado venial. Y ahora es el momento de tratar la cuestin acerca del destino futuro del linaje humano, e incluso del destino futuro del mundo material. As como cada uno de los hombres despus del estado de va alcanzan definitivamente el estado de trmino, acaso no cesar tambin alguna vez el linaje humano en su propagacin, ms an, acaso no ser destruido en un tiempo futuro el mundo material o ser puesto en alguna condicin definitiva? Ahora bien, cmo sucedera esto? Ahora pasamos a responder a esta cuestin de los novsimos del mundo de forma que en primer trmino vamos a tratar de los novsimos del gnero humano, de la segunda venida de Cristo, de la resurreccin de los muertos, del juicio universal, de la retribucin del premio o del castigo inmediatamente despus del juicio, o sea de la exclusin del milenarismo, para pasar a hablar despus brevemente sobre los novsimos del mundo material. Segn el protestante Bultmann, en la doctrina de Jesucristo se da cierta atenuacin de la importancia de la escatologa general, como si no describiera la felicidad futura ni diera los signos de su nuevo regreso, mientras que para Juan la resurreccin y el juicio final coinciden con la venida de Jesucristo en la Encarnacin. Segn es evidente, todo esto no puede admitirse; mas por otra parte, segn hemos indicado, la escatologa final no debe ser separada de la individual como si stas no estuvieran conexionadas por ninguna relacin mutua. Segn el sentido de la Sagrada Escritura hay que juzgar que nosotros ya nos encontramos mediante la muerte de Jesucristo en el perodo escatolgico, sin que por consiguiente los ltimos acontecimientos sean meramente futuros, en cuanto que, v.gr. nosotros ya hemos resucitado con Cristo, poseemos el reino futuro mediante la fe y hasta cierto punto poseemos este reino futuro ya anticipada y efectivamente, en tanto que ya hierve la lucha final de Jesucristo y de Satans la cual va a durar hasta el fin del mundo. No obstante, todos estos novsimos del mundo estn mezclados en las fuentes y como que se refieren a un solo espacio de tiempo de forma que cualquier recuerdo de stos se considera que lleva connotados todos los otros novsimos, por ejemplo cuando se dice de

tu venida y del fin del mundo (Mt 24,3), el Hijo del hombre en su da (Lc 17,24-26), el da... del Seor (1 Cor 3,3), en el ltimo da (Jn 6,39-54), para el juicio del gran da (Jds 6), etc. 1 CAPITULO I DE LA SEGUNDA VENIDA DE JESUCRISTO 261. Nexo. Puesto que los novsimos del gnero humano estn en conexin ntima con una segunda venida de Jesucristo que va a suceder, estudiaremos primeramente sta al mismo tiempo que sus circunstancias y las seales que la anuncian de antemano. Ahora bien, tenemos que tener antes en cuenta que nosotros estamos tratando de un tema escatolgico, que se considera que es casi el ms difcil de todos en el Nuevo Testamento. De ah la problemtica no pequea que hay entre los exegetas acerca del sentido del sermn escatolgico de Jesucristo, de forma que segn uno trata solamente acerca del fin del mundo, segn otros acerca del fin del mundo y del fin de la ciudad de Jerusaln bajo el poder de los romanos, segn unos terceros, al parecer, muy pocos, se trata solamente de esta destruccin de Jerusaln. Sin embargo incluso, segn stos, segn parece, esta destruccin de la ciudad es al mismo tiempo como la connotacin proftica del futuro fin del mundo. De donde aplicamos las palabras de Jesucristo tambin a este fin. El hecho de la venida de Jesucristo. Nadie niega y quedar constancia por los documentos y argumentos que vamos a aducir en favor del juicio universal que, aparte de la humilde venida primera de Jesucristo, va a suceder otra venida y en verdad solemne y gloriosa. Mas ahora baste con indicar esto. As pues vendr: a) En la gloria de su Padre con los santos ngeles (Mc 8,38). En su majestad y en la majestad del Padre y de los santos ngeles (Lc 9,26). Con todos sus santos (1 Tes 3,13). b) Sobre las nubes del cielo con mucho poder y gloria (Mt 24,30). c) En llama de fuego (2 Tes 1,8). d) En la sede de su majestad (Mt 19,27). e) Y en verdad aparecer la seal del Hijo del hombre en el cielo (Mt 24,30), la cual seal se considera ms comnmente que es la cruz de Cristo bien sea el leo mismo de la Crucifixin o bien otra cruz que vaya a ser formada en el cielo en forma luminosa. En efecto es conveniente que el autor mismo de la Redencin lleve esta a trmino; que el crucificado mientras vivi en la tierra obtenga de sus enemigos aqu el triunfo glorioso; que el que vino primeramente envuelto en humildad, aparezca por segunda vez lleno de gloria. Apoc 1,7: He aqu que viene entre las nubes, y le vern todos los ojos, y los mismos que lo traspasaron se compungirn... (S.TO., Suppl. q.90 a.1s). Adems venida misma se llama: advenimiento o venida (Mt 24,3); aparicin del Seor (1 Tim 6,4); revelacin del Seor (2 Tes 6,7). Y el da de su llegada se llama: da del Hijo del hombre (Lc 17,27); da... del Seor (1 Cor 3,13); da de Jesucristo (Fil 1,6); ltimo da (Jn 6,44). 262. Tiempo de la venida de Jesucristo. Este tiempo aparece como prximo, sin embargo puede demorarse mucho. No faltaron ya desde los comienzos de la Iglesia quienesS.AGUSTIN, De la ciudad de Dios, 20,30,5: ML 41,708: As pues sabemos que sucedern en aquel juicio o alrededor de aquel juicio estas cosas: La venida de Elas Tesbita, los judos creern en Jesucristo, aparecer el Anticristo como tentador, Jesucristo vendr como juez, los muertos resucitarn, sern separados los buenos de los malos, el mundo arder y se renovar. Todo lo cual debemos creer que suceder ciertamente, ahora bien, de qu modo o en qu orden va a suceder, lo ensear entonces la experiencia de la realidad ms que poder ahora la inteligencia de los hombres conocer esto a la perfeccin.1

sealaran el ao de la venida del Seor o por lo menos una poca concreta. Sin embargo es cierto que nosotros, a) Ignoramos totalmente esto. Mt 24,36: Referente, empero a aquel da y hora nadie conoce nada, ni siquiera los ngeles. Sbelo exclusivamente el Padre. b) Y es cierto que nunca lo sabremos, ya que Jesucristo vendr de repente. Mt 24,27: Porque, como al estallar el rayo, fulgura de oriente a occidente, as ser el advenimiento del Hijo del hombre. 2 Pe 3,10: Llegar, empero, el da del Seor como ladrn. Por tanto Jesucristo exhorta a los hombres tanto de aquella poca como los que haban de nacer despus a que vivan vigilantes. Mt 24,42-44: Estad, pues, siempre en vela, porque no sabis en qu da vendr vuestro Seor. Bien comprendis que si el dueo supiera a qu hora de la noche haba de venir el ladrn, estara en vela y no consentira que penetrase en casa. Por consiguiente, estad tambin vosotros dispuestos, porque a la hora que no sospechis vendr el Hijo del hombre. 263. Seales de la venida de Jesucristo. Si bien la venida de Jesucristo est oculta para nosotros, y ha de suceder de repente, sin embargo, segn Jesucristo, podremos preverla de alguna manera. Mt 24,32: Aprended una comparacin tomada de la higuera: cuando reverdecen sus ramas y brotan sus hojas, conocis que se aproxima el verano. As tambin vosotros, cuando viereis todas estas cosas advertid que est ya cerca, a la puerta. As pues hay algunas seales de la venida de Jesucristo, de las cuales unas son negativas, esto es hechos que sucedern antes de que venga Jesucristo, sin que a pesar de ello muestren que El est prximo, y otras seales son positivas, o sea hechos que sucedern inmediatamente antes de la venida de Jesucristo o durante su venida misma, y por las cuales seales los que vivan entonces juzgarn que la venida de Jesucristo es ya inmediata. He aqu cules son estas seales: 1) La predicacin del Evangelio en el mundo entero. Preguntando los Apstoles a Jess acerca de su segunda venida, dijo entre otras cosas las siguientes (Mt 24,14): Ser predicado este evangelio del reino en todo el orbe, para que su testimonio llegue a todos los pueblos y entonces vendr el fin.