Sobre el Surgimiento del Imaginario Nacional Puertorriqueño

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Sobre cmo y por qu surgi el desarrollo del imaginario nacional boricua.

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<p>Universidad Interamericana de Puerto RicoRecinto MetropolitanoDepartamento de Historia</p> <p>Anlisis sobre las posturas e imaginarios que se construyeron sobre la nacin y el nacionalismo de 1920 a 1940.</p> <p>Anlisis Historiogrfico sobre el surgimiento y desarrollo del imaginario nacional puertorriqueo.</p> <p>Quiones Prez, Gustavo A</p> <p>Hist.898X2013-14</p> <p>I. El traspaso de la soberana puertorriquea de Espaa a Estados Unidos y sus consecuencias en la formacin del imaginario nacional puertorriqueo. Con el traspaso de la soberana puertorriquea de Espaa a Estados Unidos, la Isla comenz a experimentar cambios significativos de ndole cultural, poltico, y socioeconmico. La potencia del norte al parecer, ya desde tiempo atrs, tena diseado un plan para lo que sera su nueva colonia en el Caribe. Luego del gobierno militar, el Congreso implement una Constitucin intitulada Ley Foraker. Dicha ley creaba un Consejo Ejecutivo compuesto por funcionarios nombrados por el Presidente de los Estados Unidos tales como el Fiscal General, el Tesorero, Contador, Comisionado del Interior[footnoteRef:2], Secretario[footnoteRef:3] y el Comisionado de Instruccin. El verdadero poder del gobierno insular radicaba en los funcionarios aqu mencionados, pues eran estos quienes controlaban el dinero, la hacienda, la fiscalizacin y la instruccin pblica, mientras los otros cinco no eran ms que meros observadores de los procedimientos. Como si esto fuera poco, la configuracin de este nuevo gobierno pareca aunar los poderes legislativo, ejecutivo y judicial en la rama ejecutiva si ningn contrapeso. El terreno estaba listo para la llegada de los grandes inversionistas. [2: Este era uno de los puestos claves del nuevo gobierno que garantizaba a los grandes intereses azucareros la fcil adquisicin de terrenos en la Isla ya que tena a su cargo todos los edificios, fincas y terrenos pblicos que no pertenezcan a los Estados Unidos, lo que es tanto como decir, que tena el pleno control de los bienes patrimoniales del pueblo de Puerto Rico] [3: El nombre de su cargo era Secretario. Registraba y conservaba todas las actas de las sesiones del Consejo Ejecutivo y de las leyes votadas por la Asamblea Legislativa.] </p> <p> A partir de 1900, Puerto Rico comenz a lucir como un llamativo mercado para los inversionistas estadounidenses. Segn observa Scarano:Invertir en la isla pareca ventajoso por varias razones: las tierras eran frtiles y se podan comprar a buen precio, debido a las psimas condiciones econmicas imperantes; la fuerza laboral era abundante y diestra; exista acceso libre al mercado norteamericano, y el gobierno civil, dominado por funcionarios procedentes de la metrpoli, no slo era estable sino que tena inters en cooperar con los inversionistas norteos.[footnoteRef:4] [4: Francisco A. Scarano: Puerto Rico: Cinco Siglos de Historia. Mxico, D.F. McGrawHill. (2000) Pg. 670.] </p> <p> Al parecer vean a la isla slo como un extenso caaveral que flotaba en el Caribe. Los efectos de esta decisin hicieron que muchas personas de las montaas, que hasta entonces dependan casi por completo de la industria cafetalera, bajaran a las llanuras para encontrar empleos. Estos cambios produjeron un descontento en la poblacin islea. La opinin de los puertorriqueos sobre este particular no se dej esperar. As lo evidencia el siguiente reportaje:De modo que una de las cosas ms antiamericanas que aqu se ha hecho, es imponernos una ley como la Foraker, en la cual esos poderes se enredan, se confunden, se enmaraan y se centralizan, en manos de empleados que nosotros no hemos elegido.Una de las ms descaradas mentiras, de las muchas que aqu se han dicho y se dicen, es afirmar que esa ley, que tal confusin establece como principio y como prctica, nos est americanizando, cuando en realidad por no ser americano el sistema, lo que est haciendo es corromperlas costumbres pblicas, dar ocasin a granjeras, sonsacar a polticos frgiles, ensear a este pueblo como mienten en nombre de su bandera, los gobiernos hipcritas[footnoteRef:5]. [5: Peridico La Correspondencia, 5 de Diciembre de 1903. ] </p> <p> La otrora Escuela Normal, hoy Universidad de Puerto Rico, se convirti en una especie de fbrica de maestros que se preparaban para ensear en los nuevos planteles escolares que iban en aumento. Los norteamericanos tenan un gran inters en moldear las mentes de los puertorriqueos con el fin de americanizarnos para as crear un imaginario nacional en los que los ideales y valores norteamericanos fueran parte de nuestra conciencia histrica colectiva. En un estudio realizado por la profesora Aida Negrn de Montilla sobre las aspiraciones o metas de los comisionados norteamericanos de instruccin pblica en la isla, encontramos lo siguiente:Moldear las mentes de los nios puertorriqueos e inspirarlos con el espritu americano (Victor S. Clark, [primer comisionado de instruccin pblica en Puerto Rico]); transmitir a los puertorriqueos el espritu y los ideales del pueblo americano, y fomentar un entusiasmo, una devocin y un patriotismo por la Repblica (Martin G. Brumbraugh); extender a Puerto Rico los principios americanos de gobierno, ideales y conducta de vida, inculcar respeto y amor por los hroes del pasado y por la historia de la Repblica (Samuel M. Lindsay); hacer del Ingls el medio de enseanza ( para hacer de dos pueblos uno) (Roland Falkner); hacer que Washington, Padre de la Patria, ocupe un lugar destacado en los corazones de los nios puertorriqueos (Edwin G. Dexter); alentar el patriotismo mediante la instruccin militar en las Compaas de Cadetes Escolares (Edward M. Bainter); hacer que los profesores y los alumnos se conviertan en eficientes propagandistas, dispuestos y capaces de tomar parte en el moldeo de la opinin pblica en trminos patriticos (Paul G. Miller); implantar el espritu de Amrica de nuestros nio sumergirlos en la vida nacional (Juan B. Huyke).[footnoteRef:6] [6: Aida Negrn de Montilla: La americanizacin y el sistema de instruccin pblica. San Juan. Editorial Universitaria. (1977). Pg. 273.] </p> <p> Todos estos funcionarios tenan un enorme poder sobre la instruccin pblica del pas. Este sistema educativo era sumamente centralizado, los comisionados de educacin tenan casi todo el control sobre el currculo y los sistemas de enseanza. Como era de esperarse, para que un proyecto de americanizacin a travs de un sistema de educacin altamente centralizado pudiese ser llevado a cabo a plenitud, era necesario que dicha enseanza fuera llevada a cabo en el idioma de la nueva metrpoli: el Ingls. Este plan tuvo un efecto diametralmente opuesto al esperado. En lugar de adelantar un proceso de asimilacin por parte de los puertorriqueos hacia la cultura y la historia americana, logr despertar un movimiento de nacionalismo cultural que ira creciendo con el pasar del tiempo hasta convertirse en el llamado Nacionalismo de Arranque del que esboza P.Chatterjee [footnoteRef:7], que se caracteriz por cuestionar el nfasis que se le daba a los padres de la patria estadounidense por encima de los propios valores y hroes de la patria puertorriquea. [7: Partha Chatterjee: National Thought and the Colonial World. A Derivative Discourse? Minneapolis, University of Minnesota Press. (1998) Citado en Jos J. Rodrguez Vzquez: El Sueo que no cesa: La nacin deseada en el debate intelectual y poltico puertorriqueo, 1920-1940. San Juan. S.E. (S. A) Pg. 13.] </p> <p> Esta situacin creo una suerte de descontento entre los intelectuales puertorriqueos. Se comparaba la produccin literaria intelectual de los ltimos treinta aos de la dominacin espaola, caracterizada por grandes y abundantes obras locales[footnoteRef:8], con el perodo que comprenda los primeros treinta aos de soberana estadounidense, que se caracteriz en gran medida por una pauprrima produccin literaria. Esto a juicio de muchos intelectuales de la poca era seal de que al pueblo puertorriqueo le haca falta detenerse, repensarse y recrearse como comunidad, para as encontrar sus elementos comunes y armar un discurso nacional. Seala Gigel Polanco: [8: Vicente Gigel Polanco: Manifiesto a favor de la independencia. Peridico El Mundo. 28 de mayo de 1932.] </p> <p>Basta ya de prcticas coloniales. Basta ya de programas mnimos de gobierno a base de transacciones comprometedoras y perspectivas burocrticas. El reformismo ha perdido su eficacia alucinante. En treinta y dos aos de lucha no hemos logrado una sola franquicia ciudadana. Nuestra situacin de 1930 es ms humillante que la de 1898 [footnoteRef:9]. (Ntese que el autor asevera que estbamos mejor ora bajo el rgimen espaol, ora bajo el gobierno militar de Estados Unidos para el ao de 1898, que treinta y dos aos ms tardes bajo otra Constitucin de Gobierno). [9: dem.] </p> <p> Concluimos pues, que durante estos primeros aos de dominacin estadounidense en la isla, el pas an se encontraba en una interface de preparacin, en la cual, se comenzaban a sentar las bases para el desarrollo de un imaginario nacional. A pesar de que era claro que se haban creado los medios necesarios para concientizar al pueblo de sus elementos comunes a travs de las nuevas formas de convivencia (escuelas, peridicos, puntos de reunin de la clase obrera, desarrollo de urbanizaciones en las que se eliminaba el distanciamiento que exista en los campos, alfabetizacin de la poblacin, entre otros,) la realidad es que estos mecanismos no haban sido debidamente desarrollados en parte porque el pas se encontraba dividido en tres ideologas polticas (estadidad, soberana y autonoma) representadas por sus respectivos partidos polticos, cuyas plataformas se fundamentaban en la futura relacin con los Estados Unidos. Adems, el sistema educativo estaba encaminado precisamente a borrar la historia y la cultura colectiva del pueblo para reemplazarla por la de la metrpoli. Es decir, la misin y la visin de aquel Departamento de Instruccin Pblica altamente centralizado iba en contravencin de la formacin plena de una conciencia nacional, de una identidad propia del puertorriqueo. Era un pas extranjero queriendo disear un imaginario nacional irreal, ajeno e incongruente a la realidad puertorriquea. No obstante, los 400 aos previos a la dominacin anglosajona al parecer pudieron ms que las intenciones de implantar aquel imaginario nacional ficticio, ya que eventualmente los Estados Unidos terminaron por desistir de aquella empresa. De modo que los puertorriqueos se percataron de que aquel imaginario no era ms que una adaptacin artificial que le queran imponer. Y ms importante an, reconocieron que eran diferentes a los norteamericanos y que tenan sus propios valores, cultura y tradiciones que anhelaban exaltar y mantener. Los primeros treinta aos de dominacin estadounidense en la isla fueron, en sntesis, tal y como lo describa Gigel Polanco all para la poca de 1930:En verdad, estamos malgastando un valioso caudal de energa en estriles disputas de villorrio, mientras los invasores acaparan nuestras tierras, someten las riquezas naturales a las disciplinas de un ausentismo agotador, imponen a nuestro pueblo un ruinoso sistema econmico, proletarizan a nuestras masas obreras, impiden nuestro contacto con otros pueblos, obstaculizan el florecimiento de nuestra cultura y utilizan la escuela que pagamos nosotros para fomentar en las juventudes puertorriqueas un americanismo de importacin que anule sus facultades creadoras y destruya su personalidad moral.[footnoteRef:10] [10: dem.] </p> <p> As, el imaginario nacional era lo prximo en agenda para el curso de los acontecimientos de la historia de Puerto Rico. Dicho discurso comenzara a armarse, debido a ciertos factores que iremos exponiendo durante la lectura, con la Generacin del Treinta que estudiaremos a continuacin. </p> <p>II. Los arquitectos del imaginario nacional puertorriqueo: Toms Blanco, Vicente Gigel Polanco, Antonio S. Pedreira y Luis Pals Matos. P. Chatterjee sostiene que el nacionalismo de un pas siempre ha de pasar por tres etapas fundamentales. La primera de ellas es la llamada etapa de arranque en la que los intelectuales, escriben para otros intelectuales una crtica sobre el sistema colonial en el que viven y sobre las formas en las que se podra cambiar y mejorar dicho sistema[footnoteRef:11]. Este discurso como ya hemos dicho, es uno que se da entre los acadmicos de un pas para criticar el orden existente. No aspira, por tanto, a servir como plataforma para partido poltico alguno. Slo pretende sentar unas bases. La segunda fase, consiste en incorporar esas ideas surgidas en la primera fase a plataformas polticas. En esta etapa el nacionalismo pasa de ser una cuestin privativa de los acadmicos para ser utilizado como arma poltica, que en muchas ocasiones hacen del nacionalismo uno de carcter radical, perteneciente a la izquierda poltica. La tercera y ltima fase consiste en utilizar una versin menos radical de ese discurso, elaborado por acadmicos y difundido por los polticos, como la ideologa oficial del Estado postcolonial. [11: Partha Chatterjee en El sueo que no cesa... Pgs.13-14.] </p> <p> Segn Ernest Gellner[footnoteRef:12] existe una etapa en el desarrollo de toda nacin en la que comienzan a surgir una suerte de elites culturales que se abrogan la ardua misin de definir qu rasgos son caractersticos de una nacin, as como qu rasgos no lo son para de esta forma, diferenciarlas de otras naciones. Estas elites, segn Chatterjee, seran los letrados de los que se habla en la primera fase o fase de arranque. [12: Ernest Gellner: Naciones y Nacionalismo. Buenos Aires. Alianza Editorial (1991) Pg. 46.] </p> <p> En Puerto Rico estos intelectuales, que fungen como ingenieros del imaginario nacional comenzaron a aparecer en escena en el perodo que comprende de 1920 ha 1930. A pesar de que ya en 1901 Rosendo Matienzo Cintrn deca Hoy Puerto Rico slo es una muchedumbre. Pero cuando la muchedumbre tenga un alma, entonces Puerto Rico ser una patria[footnoteRef:13], fue durante ese perodo, particularmente a finales de los aos veinte, cuando estos debates se encontraban en pleno apogeo. Durante dicha poca, se encuentra circulando por el pas un mensuario que llevaba por ttulo Revista ndice. Los escritores de dicha revista, Vicente Gigel Polanco, Samuel R. Quiones y Antonio S. Pedreira, entre otros, realizaron una encuesta en la que le preguntaban a otros escritores, as como al propio pueblo: a) qu somos, b) cmo somos c) Cree usted que nuestra personalidad como pueblo est completamente definida? d) Existe una manera de ser inconfundible y genuinamente puertorriquea? e) Cules son los signos definitivos de nuestro carcter colectivo?[footnoteRef:14]. Otros se preguntaban qu es Puerto Rico: un pueblo o una muchedumbre. Contestar este tipo de preguntas era la moda entre los letrados y las lites polticas del pas durante esa poca. Se estilaba entre ellos la cordialidad, el reconocimiento mutuo, aunque cada uno estaba en competencia con el otro. [13: Vicente Gigel Polanco: El despertar...</p>