Revista FAPE "Periodistas": El peor enemigo de la prensa es la propia prensa

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<ul><li><p>periodistasfape [3]</p><p>umario</p><p>] La profesin es noticia.18</p><p>Mara del Mar Rosell escribe en su crnicaA vuelapluma sobre la actual situacin delEstatuto del Periodista Profesional.</p><p>] Desafo Digital.44</p><p>Las webs crecen. Desde hace unos meseslas ediciones digitales estn experimentan-do un proceso de evolucin, que se apreciafundamentalmente en sus diseos. La face-ta ms evidente de este cambio est en elmayor tamao de las pginas web.</p><p>] Entrevista.36</p><p>Jos Antonio Marina afirma que los bue-nos periodistas deben ayudar a limpiar laprofesin y que el peor enemigo de laprensa es la propia prensa.</p><p>] Periodismo en la UE.48</p><p>] Block FAPE.76 </p><p>] Cultura y libros.86</p><p>] Carn FAPE.82</p><p>] Cuaderno de actividades.51</p><p>Las asociaciones de laprensa informan de susltimas actividadesprofesionales, publica-ciones, muestras foto-grficas, viajes, congre-sos, seminarios o entre-ga de premios. .</p><p>Restricciones al uso de la Red. ElParlamento Europeo adopt una resolu-cin que condena las restricciones impues-tas por varios pases al uso de internetcomo un ataque a la libertad de expresin.</p><p>periodistas[fape]</p><p>Edita: Federacin de Asociaciones delPeriodistas de Espaa (FAPE). Director: Gins Llorca.Consejo Editorial: Fernando GonzlezUrbaneja, Jorge del Corral y Dez del Corral,ngeles Luaces Porca, Ins Alba Cordero,Carlos Sanz Establs, Mara Angeles PeaAntn, Jos Mara Lorente Toribio, GinsLlorca Izquierdo, Ramn Buetas Coronas,Gemma Castieira Sobrido y Amparo BouMart.</p><p>Colaboran en este nmero: AlfredoAmestoy, Jordi Navas, Mara del Mar Rosell,Rafael M. Maueco, Ana Mansergas, JorgeZepeda,Tico Medina, Pedro Erquicia, Luisngel de la Viuda, Eduardo Sotillos,RalArmesto, Nativel Preciado, Rafael TorresMontero, Domingo del Pino, ngel Galn,Jos Manuel Romn, Juan Enrique Gmez,M Luz Rodrguez, Jos Ferrndiz Lozano,Baltasar Magro y Sergio J. Valera. </p><p>Creatividad y diseo: Rafael Ordez.Fotografa: Dolores de LaraRedaccin: Asociacin de la Prensa deAlicante. Calle ngel Lozano, 18. 2 Centro.03001 Alicante. Telfono: 965 21 20 86. Fax: 965 21 40 51. Correo electrnico: hoja-dellunes@infopress.es</p><p>Administracin y publicidad: Federacinde Asociaciones de Periodistas de Espaa.C/ Juan Bravo, 6. 28006 Madrid. Telfono:91 585 00 38 / 39. Fax: 91 585 00 35.Correo electrnico: fape@fape.esDistribucin: Mail Label. Fotomecnica e impresin: TGA, S.A. Depsito Legal: M-10336-2005.</p><p>TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA LAREPRODUCCIN TOTAL O PARCIAL DE LOS CONTENIDOS DE ESTENMERO POR CUALQUIER MEDIO O PROCEDIMIENTO, SINAUTORIZACIN EXPRESA Y POR ESCRITO DEL EDITOR.</p><p>S</p><p>Po Baroja. Acaba de cumplirse el cincuen-ta aniversario de su muerte. Novedades.</p><p>Gua de servicios con condiciones especia-les para los titulares del carn.</p><p>Periodistas de la APIE, informadores de laSalud y fotgrafos de Prensa reconocena la FAPE como su representante.</p><p>periodistas[fape] es unapublicacin que llega ams de 12.500 periodistasde toda Espaa</p><p>] En portada.8</p><p>La poca prensa de los pueblos de Espaa.La mayora de los especialistas y periodis-tas coinciden en sealar que la frmulapara recuperar la credibilidad en el mediorural pasa por cultivar un periodismo deproximidad.</p><p>Dolores de Lara</p><p>Manuel Lorenzo</p></li><li><p>Nativel Preciado entrevista a Jos Antonio Marina, que</p><p>con economa de palabras hace propuestas sugestivas y</p><p>de fondo. Nativel ha elegido como ttulo: El peor enemi-</p><p>go de la prensa es la propia prensa, que recoge textual-</p><p>mente palabras y argumentos de Marina. Algo semejante escuch</p><p>aos atrs a Carl Bernstein, el famoso reportero del Watergate. Pero</p><p>en la entrevista hay ms ttulos, por ejemplo en lo que propone al</p><p>final de la misma: limpiar la profesin (la nuestra y la del propio</p><p>Marina, los docentes), que puede sonar presuntuoso o radical, pero</p><p>que es un encargo serio y oportuno. No vale, dice Marina, eso de que</p><p>la situacin no tiene remedio, que el mundo es as... justificar y excul-</p><p>par; hay que actuar.</p><p>Se requiere esa confluencia de talento y decencia a la que alude</p><p>Marina cuando dice que es compatible el beneficio(la audiencia) y la</p><p>calidad. Es urgente denunciar ese falso periodismo carroero, mani-</p><p>pulado, artificioso y mentiroso que quienes lo practican justifican por</p><p>la audiencia que logra, que es proporcional al rechazo y condena que</p><p>suscita.</p><p>Los fanticos utilizan el insulto en vez de los argumentos, comenta</p><p>Marina, una apreciacin que sirve para identificar a quienes despresti-</p><p>gian la profesin y contaminan el periodismo con la sospecha o evi-</p><p>dencia de manipulacin, parcialidad, partidismo y sectarismo. De todo</p><p>esto hay en algunas redacciones, sometidas a extraordinaria tensin,</p><p>empujadas al exceso por sus responsables y, todo ello, consentido por</p><p>sus editores, cmplices necesarios, aunque escurren el bulto.</p><p>Deben pronunciarse las asociaciones de periodistas ante esas</p><p>situaciones? La posicin de la actual ejecutiva de FAPE es no huir de</p><p>los conflictos profesionales, pero tambin hemos trazado algunos</p><p>lmites: el primero no desunir aun ms y segundo no producir ruido</p><p>innecesario, que aada ms bronca. La capacidad de nuestras organi-</p><p>zaciones es limitada, testimonial y quiz moral. Lo que defendemos</p><p>se manifiesta en nuestras publicaciones: buena prctica, distancia de</p><p>los poderes, especialmente de los polticos que no dudan en alinear</p><p>medios pblicos a su servicio; y rechazo de la mofa, el mote y el des-</p><p>precio hacia quienes no piensan o hacen lo que el otro quiere.</p><p>Nadie tiene la exclusiva del buen periodismo, los mrgenes son</p><p>muy amplios y vienen limitados por las leyes positivas en vigor, que</p><p>desgraciadamente se aplican con lentitud y tacaera; tambin estn</p><p>sometidos a unos criterios profesionales que son de sobra conocidos,</p><p>que tienen que ver con el respeto a la verdad y a las personas, que tie-</p><p>nen que ver con la decencia y con ese viejo principio no hagas a los</p><p>dems lo que no deseas para ti.</p><p>Limpiar la profesin</p><p>editorial</p><p>[4] periodistasfape</p></li><li><p>Uno de los muchos placeres que me proporcionan</p><p>mis estancias en la villa alavesa de Laguardia, ade-</p><p>ms de beber buen vino, es el de ir a comprar la</p><p>Prensa. Como se vende en la panadera, puedo</p><p>adquirir a la vez el pan y el peridico, los dos mandados maa-</p><p>neros que Paco Umbral haca de joven, ms que por</p><p>Diospor Espaa.</p><p>Pan y peridico -en el fondo,pan y toros- constituyen lo</p><p>imprescindible. El resto, huelga. Ambos proceden de la madre</p><p>tierra. Al trigo y al rbol , para fabricar el papel, les hermanan</p><p>tanto que los Baroja tenan tahona e imprenta y de los escri-</p><p>tos de don Po se deca que tenan mucha miga.</p><p>Hace algn tiempo no hubiera sido de buen gusto, ni de</p><p>buen olfato, mezclar el saludable olor del pan, bendito, con el</p><p>de la tinta, olor maldito, ya que las rotativas, como las pistolas,</p><p>las cargaba el diablo. Pero ya no hay rotativas, ni diablo. Y la</p><p>tinta es inodora; como la literatura inspida. Este artculo no</p><p>quiere ser inspido, pero tampoco me gustara que supiera u</p><p>oliera a nostlgico Cierto es que siempre me preocuparon</p><p>tanto como los peridicos el lugar donde se vendan y el pri-</p><p>mer premio periodstico que gan fue el que se me concedi</p><p>en la Escuela de Periodismo por un artculo que se titulaba El</p><p>kiosco y que hasta se public en el Arriba.</p><p>El kiosco era un elogio al lugar donde se vendan diarios y</p><p>revistas y que, en mi exaltacin juvenil, creo que comparaba</p><p>con un jardn florido y con el estampado del vestido de una</p><p>atractiva muchacha.</p><p>Titul el Kiosco, con K, en vez de con Q, a mi juicio ms</p><p>correcto y por lo que me remordi la conciencia durante</p><p>muchos aos, hasta que supe que lleva K la palabra kush, de</p><p>origen rabe o persa, que da nombre a los templetes en que</p><p>tocan los msicos o donde se venden flores o peridicos. As</p><p>ocurre en las Ramblas de Barcelona donde los kioscos de gran</p><p>tamao y bella factura modernista se dedican a uno u otro</p><p>comercio.</p><p>En honor a la verdad hay que reconocer que los kioscos de</p><p>flores -y de flores y de pjaros-, han sido ms fieles a su primer</p><p>destino que los kioscos de peridicos, cada vez ms desvirtua-</p><p>dos por la acumulacin de tantos objetos ajenos al papel</p><p>impreso. A los kioscos les ocurre como a las oficinas bancarias,</p><p>que se han convertido en bazares abarrotados de vajillas,</p><p>cuberteras, televisores, y donde los empleados, entre hipo-</p><p>teca e hipoteca, te pueden ensear a hacer un sufl en un</p><p>microondas.</p><p>En los kioscos de peridicos ocurre lo mismo, y entre tanto</p><p>DVD y tantas colecciones de muecas, soldaditos de plomo y</p><p>tazas de t, los vendedores ignoran el continente, y qu decir</p><p>del contenido, de los peridicos.</p><p>En mi poca de reportero, en Barcelona y en Madrid, recuer-</p><p>do que los vendedores de los kioscos que frecuentaba me</p><p>comentaban lo que haba publicado aquel da, y no era raro</p><p>verles hojear y ojear los peridicos. Y cuando fui director de</p><p>alguna publicacin eran inestimables colaboradores advirtin-</p><p>dome aciertos, errores y dndome consejos valiosos a propsi-</p><p>to de las opiniones de los lectores.</p><p>Muchos vendedores de Prensa son autnticos profesores</p><p>de periodismo. Los hermanos Rey, primero Jess y ahora</p><p>Tefilo, que han regentado diferentes kioscos en la Gran Va de</p><p>Alfredo Amestoy.Periodista.</p><p>El kiosko de peridicos, entre el</p><p>Pan y peridico -en el fondo</p><p>pan y toros- constituyen lo</p><p>imprescindible. El resto, huelga.</p><p>[6] periodistasfape</p><p>tribuna FAPE</p></li><li><p>Madrid podran explicar el devenir de un centenar de peridicos y de</p><p>otras tantas revistas, nacionales y de todo el mundo, a lo largo de los</p><p>ltimos cuarenta aos. Y eso que se han limitado a vender Prensa,</p><p>nunca a vocearla</p><p>Creo haber odo en Bilbao, en l954 o l955, a los ltimos voceado-</p><p>res No era extrao que grandes empresarios y directores de famo-</p><p>sos peridicos</p><p>hubiesen empeza-</p><p>do sus carreras</p><p>voceando noticias</p><p>en la calle.</p><p>El vendedor de</p><p>peridicos que</p><p>voceaba las noti-</p><p>cias no siempre</p><p>pregonaba el ttulo</p><p>de la publicacin y</p><p>la noticia de prime-</p><p>ra plana. Muchas</p><p>veces su perspica-</p><p>cia y sagacidad le</p><p>llevaba a elegir</p><p>otras noticias</p><p>escondidas en</p><p>pgina par, pero</p><p>que interesaban al</p><p>barrio o a los usua-</p><p>rios del tren que acababa de llegar a la estacin.</p><p>La observacin y el estudio de las reacciones del ciudadano ante</p><p>una u otra noticia convertan a aquellos muchachos en alevines de</p><p>magnficos periodistas o socilogos.</p><p>William Randolf Hearst, y aqu nuestro Antonio Asensio, por su</p><p>culto al amarillismo podan haber empezado sus carreras voceando</p><p>peridicos. Pero como me explic, por escrito, el profesor de Historia</p><p>del Periodismo, don Pedro Gmez Aparicio, en una carta autgrafa</p><p>que conservo: El fragor de la ciudad aplasta a los pregones, que hoy</p><p>resultaran tan anacrnicos como los coches de caballos o como los</p><p>kioskos de agua, azucarillos y aguardiente El pregn del peridico</p><p>era una llamada al sensacionalismo sobre hechos que muy de tarde en</p><p>tarde se producan. Actualmente el peridico contiene en un da ms</p><p>noticias sensacionales que antes en un mes. La consecuencia es que,</p><p>por la abundancia de hechos importantes, el sensacionalismo no nece-</p><p>sita de ningn</p><p>estmulo. Porque,</p><p>de aadidura, la</p><p>Radio y la televi-</p><p>sin, al anticipar</p><p>todas esas noti-</p><p>cias importantes,</p><p>despiertan el inte-</p><p>rs de las gentes</p><p>sobre lo que des-</p><p>pus, ms detalla-</p><p>damente han de</p><p>hablar los peridi-</p><p>cos.</p><p>Este texto cobra</p><p>ms valor porque</p><p>fue redactado</p><p>hace cuarenta</p><p>aos por don</p><p>Pedro, a la sazn</p><p>presidente de la</p><p>Asociacin de la Prensa de Madrid.</p><p>Apenas haba comenzado la Televisin y ya le concedi el papel de</p><p>nuevo voceadorde noticias, casi nuevo kiosco de peridicos, precur-</p><p>sor de la Prensa gratuita.</p><p>Por cierto, en homenaje a Gmez Aparicio, escribamos kiosko, tal y</p><p>como figura en su carta autgrafa, con dos kas. Si a l le gustaba as,</p><p>a nosotros tambin No es muy acadmico, pero si lo haca el presi-</p><p>dente de la Asociacin de la Prensa, habr que admitir que era, y es,</p><p>periodsticamente correcto.</p><p>voceador y la prensa gratuita</p><p>Unas lneas de la carta autgrafa dePedro Gmez Aparicio al autor deeste artculo en la que se puede leerla palabra kioskos, con dos kas.</p><p>Alfredo Amestoy con Tefilo Rey en el kiosko de este ltimo en la Gran Va de Madrid.</p><p>Dolores de Lara</p><p>periodistasfape [7]</p></li><li><p>[8] periodistasfape</p><p>en portada La tienda de ultramarinos de Carmen, ubicada en lalocalidad alicantina de Alpatr, es el nico punto de</p><p>venta de diarios en muchos kilmetros a la redonda.</p></li><li><p>periodistasfape [9]</p><p>Texto: Jordi Navas</p><p>Incendios, crmenes y estampasbuclicas de pueblos compo-nen la galera de imgenes</p><p>sobre el mundo rural que losmedios de comunicacin expo-nen de forma habitual. Frente alescaparate de tpicos tursticos ysucesos descontextualizados, quelos criterios de relevancia informa-</p><p>tiva acu- a d o sdesde lac e n t r a l i -dad urba-</p><p>na refuerzan, la agenda informati-va de los pueblos de Espaa cami-na por sendas muy distintas. Lacrisis del sector agrario, la despo-blacin acelerada, la alteracin delos espacios naturales y la prdidade valores y mensajes propiosconfiguran esa realidad menosvisible que afecta al 23 por cientode la poblacin y a un territorioque ocupa el 80 por ciento de lasuperficie nacional.</p><p>La poca prensa de los pueblos de Espaa</p><p>[comunicacin en el mundo rural] en portada </p></li><li><p>Casi todos los domingos, Carmen des-</p><p>pacha en su tienda de ultramarinos de</p><p>la localidad de Alpatr (200 habitan-</p><p>tes) un producto perecedero, de esos que se</p><p>echan a perder en pocas horas. Se trata de los</p><p>diarios regionales, nacionales y comarcales</p><p>suministrados por un distribuidor que recorre</p><p>ms de 200 kilmetros para llevar noticias</p><p>frescas a los valles y montaas del interior de</p><p>la provincia de Alicante. Los lectores que acu-</p><p>den a la tienda de Carmen, el nico punto de</p><p>venta de prensa diaria en muchos kilmetros,</p><p>no siempre consiguen su objetivo.</p><p>Este es el ltimo pueblo que reparten</p><p>y por eso llegan a las 11:30. Y si llueve</p><p>mucho o nieva, ni llegan, explica Carmen.</p><p>La clientela que acude paciente a su cita</p><p>con los diarios la integran en su mayora</p><p>visitantes de fin de semana que recalan</p><p>en la zona para disfrutar del campo. A los</p><p>residentes locales, las noticias les impor-</p><p>tan menos, ya que casi nunca ven refleja-</p><p>das en ellas las cuestiones que les afectan</p><p>de forma directa.</p><p>Aunque la crisis agraria y demogrfica ha</p><p>hecho que la poblacin asentada en ciudades</p><p>de menos de 10.000 habitantes pase del 57</p><p>por ciento al 23 por ciento actual, la cobertu-</p><p>ra de informacin local sigue siendo propor-</p><p>cionalmente exigua y condicionada por este-</p><p>reotipos generados en el mundo urbano.</p><p>Sin embargo, este domingo revuelto de</p><p>octubre, los vecinos que se han acercado</p><p>hasta la tienda de Carmen se han visto sor-</p><p>prendidos por un hecho inusual. El municipio</p><p>de Vall de Gallinera, al que pertenece Alpatr,</p><p>es primera pgina del diario de mayor difu-</p><p>sin en la Comunidad Valenciana. El motivo</p><p>no es uno de los incendios provocados que</p><p>han afectado recientemente a la zona, ni un</p><p>suceso de tintes macabros. La noticia se rela-</p><p>ciona con un programa de desarrollo llamado</p><p>Savia Rural, cuyo objetivo es facilitar la atrac-</p><p>cin de nuevos pobladores a los municipios</p><p>de esta comunidad que se han quedado sin</p><p>jvenes a causa de la emigracin.</p><p>Tanto Savia Rural como otro proyecto de</p><p>corte similar desarrollado en otras cinco</p><p>comunidades autnomas, Abraza la Tierra,</p><p>afrontan el problema de la despoblacin, una</p><p>cuestin de importancia capital...</p></li></ul>