Revista Border #1 AL BORDE DEL ABISMO

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Revista Border es para aquellos letra-heridos de la indigestin pop que traen a recuerdo, con nostalgia, en las charlas cotidianas, a personajes que desaparecieron, series que fueron canceladas y autores que nadie conoce. Nos proponemos desafiar la literatura de la implosin meditica y las conjeturas que posee el verbo Hacer en el siglo XXI para que no putees cada vez que hojeas un folleto. Somos un bao pblico, una cama distendida. La mugre que se acumula en un rincn del pasillo y resiste a la corrosin hipster.

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<ul><li><p>1LA FIGURA HUMANA HA SIDO ALTERADA Y/O MODIFICADA DIGITALMENTE.</p><p>TODOS LOS DERECHOS AL REVS </p><p>JULIO 2014</p><p>DEAD POP</p><p>PSYCHEDELIC TRANCE</p><p>LEAP MOTIONCMICS DE GNERO Y LIBROS DE AUTOR</p><p>EGREGOR MUSIC</p><p>LA SENSIBILIDAD SIEMPRE FUE UN BUEN GESTO</p></li><li><p>2 VOLUMEN UNO: AL BORDE DEL ABISMO</p><p>CRDOBA, ARGENTINA</p></li><li><p>3El brebaje informacional slo puede lograr dos cosas: dormirte (alienacin con el resu-men de noticias fragmentadas y las minas en bolas que transmite el televisor) o despertar-te (dejar los hieratismos ideolgicos de lado y desesperar por hacer algo que fundamente tu vida de consumidor final). A nosotros nos despert por accidente, demasiado jvenes para lo que sea, no recibimos ayuda de nin-gn agente profesional o acadmico. </p><p>Cuando hablo de que nos despert me re-fiero a que, en su dialctica misma, el orden lgico y mecnico de las cosas, nos conver-ta progresivamente en cmplices, al punto mismo de ponernos rabiosos con nuestras pequeas profecas de clase media. A par-tir de esa epifana, buscamos un refugio en el mundo externo-real y el panorama no fue muy alentador: se respiraba una atmsfera vomitivamente exclusiva cuando se trataba de crculos mediticos de difusin artstica. Lo nico que pudimos ver fue una cultura pretenciosa -rociada con lubricante fontico y alegoras a la universalizacin de ciertos pa-trones de consumo- agrandando, cada vez ms, la brecha de vaciamiento simblico que viene sufriendo cada actividad placentera de </p><p>la vida desde la consolidacin del American Dream. Nos sentimos como dos turistas fa-nticos de Saint-Exupry perdidos en el Once; preguntando con ingenuidad por qu ciertas cosas no se decan ni se mostraban o por qu desde el discurso implcito en realidad no se deca nada ms all de un paisaje vaciado, fro, impersonal y cool.</p><p>Eso nos hizo ruido en un plano muy profundo de nuestras conciencias y se materializ en un impulso (ms intrnseco que exogenizado por los estmulos publicitarios): crear nuestro pro-pio medio para mostrar que todava se hacen cosas originales a favor del cambio legtimo, y que no todo est abstrado por la vertigino-sa circulacin de las modas y la primaca de la inconsecuencia. El cmputo no era simple, debamos ser una especie de pesimistas del optimismo. </p><p>Pensamos en un lugar para poder decir lo que quisisemos sin presiones de reloje-ras ni marcos acadmicos instrumentalistas, quizs para aportar algo a las colectividades que acarician spero o, simplemente, para no sentirnos tan solos. Elegimos las temticas ar-tsticas y culturales tomadas desde el relato </p></li><li><p>4no ficcional, recuperando algunos viejos con-ceptos en los cuales son entendidas, en pocas palabras, como fuerzas hbridas que elaboran significaciones antitticas a los estandartes de la sociedad de consumo y crean lazos reales en las interpretaciones crticas que se obtie-nen del mundo.</p><p>Al comenzar con la produccin nos encontra-mos o, mejor dicho, confirmamos, un panora-ma complejo: tambin formbamos parte de ese colectivo de gente y tambin estbamos perdidos en la nebulosa mainstream, por lo cual no nos pareci pertinente elaborar notas desde la otredad. ste desconcierto se ensi-mismaba de variadas formas con nuestra pro-pia inexperiencia. </p><p>Quizs la niebla que invierte los tejidos hu-manos ya haya acabado con el mundo entero, no sabemos an; lo que s sabemos, es que en Argentina la cultura como tal, se encuentra atravesada por otras cuestiones conflictivas ms profundas: el nivel educativo del receptor o la amnesia despojada de compromiso que generan los medios masivos de incomunica-cin con sus apologas a lo naif: todo con-venientemente alegrico, confortablemente ahistrico, falazmente moderno. </p><p>A partir de esta ausencia de deidades se nos ocurri fomentar y brindar, de alguna forma solidaria y constructiva, un espacio de interac-cin para los artistas emergentes: pequeas clulas que divagan por el astigmatismo van-</p><p>guardista. As, aspiramos a una cooperacin entre periodismo, arte, sociedad y literatura, incluyendo elementos forneos -decisivos en gran medida- como influencias; reservndo-nos un, supuestamente incuestionable, dere-cho de seguir siendo mestizos criollos y suda-cas fanticos del tango con todo lo que ello representa.</p><p>Optamos por compaginar una publicacin hecha por y para lectores. Una publicacin esttica y conceptualmente desalineada: Border. Apartndonos de la produccin in-dustrial del tiempo en 140 c-a-r-a-c-t-e-r-e-s para una sana difusin de la creacin artstica y, con ello, interesantes trasfondos polticos que interactan con nosotros a diario pero casi siempre pasan inadvertidos por las co-loridas distracciones de la ciudad. Esperamos reproducir con satisfaccin las significaciones perdidas de algunos ancestros censurados o muertos en combate: colisiones vitales con el mundo materia que cargan de sangre al mos-quito do it yourself que tanto molesta en la oreja del yuppie. </p><p>Desde Crdoba para el mundo. Gracias por leer, pero sobre todo, gracias por ser Border.</p></li><li><p>Ilustracin de Tati Quiroga</p><p>5</p></li><li><p>Direccin Editorial Franco Germn</p><p>Gestin y CoordinacinFranco Germn/Pablo Prieto</p><p>Diseo GrficoMauro Ramis</p><p>IlustracinMauro Ramis</p><p>Ezequiel farjatTatiana Quiroga</p><p>EdicinGuillermo Donicelli</p><p>Nicols VigliettiFranco German</p><p>Redaccin (en este nmero)Javier paez/Ernesto Heurtley</p><p>Guillermo Donicelli/DragFederico Gaumet/Franco German</p><p>FotografaMarcelo Spiraglia</p><p>TapaEzequiel Farjat</p><p>AgradecimientosA la chica de las pestaas arqueadas y el lunar perfecto. A nuestra familia por todo el apoyo. Al negro, a la mu-gre y a flash por guiarnos en este largo camino. A javi, a marce y a fran por estar siempre y nunca decir que no. A todos nuestros amigos cercanos que estn lejos de ac. A los Atrs Hay Truenos, a Ernesto, a Ricardo y a todos los periodistas globales. A Fede y a toda la gente que parti-cip de este proyecto directa o indirectamente, y confio en nosotros hasta el final. Siempre tendrn un lugar en nuestros corazones y nuestras pginas. </p><p>Participan en este nmeroMatias Rosanigo, Facundo Melchor, Renzo Podest, Javier Paez, Ernesto Heurtley, Atrs Hay Truenos, Guillermo Do-nicelli, Drag, Tatiana Quiroga, Federico Gaumet, Marcelo Spiraglia. </p><p> 6</p></li><li><p>7</p></li><li><p>8</p></li><li><p>9Si vas a intentarlo, ve hasta el final, de lo contrario, no empieces siquiera. </p><p>Tal vez suponga perder novias, esposas, familia, trabajo, y quiz, la cabeza. </p><p>Tal vez suponga no comer durante tres o cuatro das. </p><p>Tal vez suponga helarte en el banco de un parque. </p><p>Tal vez suponga la crcel. </p><p>Tal vez suponga humillacin. </p><p>Tal vez suponga desdn, aislamiento...el aislamiento es el premio. </p><p>Todo lo dems es para poner a prueba tu resistencia, tus autnticas ganas de hacer-lo.Y lo hars, a pesar del rechazo y de las nfimas probabilidades.Y ser mejor que cualquier cosa que pudieras imaginar. Si vas a intentarlo, ve hasta el final. No existe una sensacin igual. Estars solo, con los dioses, y las noches ardern en llamas. Llevars las riendas de la vida hasta la risa perfecta. </p><p>Es por lo nico que vale la pena luchar.</p><p>Charles Bukowski, Facttum, 1980.</p></li><li><p>10</p></li><li><p>11</p></li><li><p>12</p></li><li><p>13</p></li><li><p>14</p><p>Por Drag</p></li><li><p>Influenciados por procesos naturales, anacrnicos en un sentido, verstiles y purificadores en otro, los </p><p>seres humanos tienden al equilibrio. Por ms pragmatista que parezca esta visin, hay ciertas cosas que no pueden ser negadas y, frente al estoicismo de algunos y el libre albedro, hasta cierto punto propio, pretendemos apartarnos de un esquema equilibrista y justiciero que siempre nos acorrala en un bando de la disputa. Existe silencio y existe ruido. Existen blancos y existen negros. Existen balances, dicotomas: el hombre frente al hombre tratando de darle una significacin a la otredad mediante las certidumbres </p><p>azarosas del lenguaje. </p><p>En el intento de apartarnos, aquellos que no buscamos el bienestar en las gndolas de un supermerca-do o que simplemente queremos saber quines somos y cul es nuestro propsito, interrumpimos en el continuo de la experiencia diaria y las expectativas vulgares de la sociedad consumista acomodada creando grupos, comunidades y hermandades para, finalmente, vivir como si todo dependiera de nues-tras acciones. Cuando el contexto histrico no apoya las causas y empuja hacia un lado antagnico a nuestras convicciones, en el afn de suspender el tiempo para mantener la salud mental y la pureza lmica, los grupos se desplazan geogrficamente aunque no siempre de forma intencional-, en busca </p><p>de liberar los deseos oprimidos hacia una naturaleza autntica. Es de esta bsqueda que surge la msica Psychedelic Trance. </p><p>A finales de los 70, las migraciones hippies a las playas paradisacas de Goa -donde coexista un bajo </p><p>costo de vida y amigables residentes locales con las cosmovisiones indostnicas y una amplia dispo-nibilidad de hachs- funda un sistema de creencias basado en nuevos cuadros perceptivos focalizados en la naturaleza oriental y la lectura filosfica del mundo occidental, para observar de forma ntegra e </p><p>incorprea la totalidad de la creacin. A partir de ah, la certeza de estar en mutua convivencia con seres de otras galaxias, duendes, hadas, magos y personajes mitolgicos del bosque logrando un paulatino desarrollo de los elementos psquicos ms ocultos, con el fin de sumergirse en un estado psicodlico </p><p>complementado con la ingesta de LSD y una prolfica experimentacin sonora. </p><p>Descendiente directo del Goa Trance, este estilo elabora formas musicales oscuras y repetitivas centra-das en el ritmo y el Groove. Las resonancias fractlicas inducen a los escuchas en elevados estados de conciencia mediante el desarrollo de un sonido nico y complejo con propiedades especficas: mltiples </p><p>capas rtmicas y poderosas, donde se conjugan en 180 BPM cifra que vara en el desarrollo cronolgico </p><p>de las fiestas y la historia misma del gnero- elementos acsticos y electrnicos sintetizados de instru-mentos milenarios (citaras, gongs, tambores y didgereedos) con la fraseologa de personalidades con-trovertidas como Carl Sagan, Bill Hicks, Terrance Mckenna y Robert Anton Wilson entre muchos otros. </p><p>15</p></li><li><p>La esttica hipntica de colores vivos en las fies-tas la decoracin totmica y la vestimenta forestal, o la ausencia de sta- y el universalismo cientfi-co, proponen la unin ancestral de los hombres mediante la danza o meditacin activa, el mutuo respeto y la conservacin del medio ambiente, en-tendido como una divinidad absoluta y con vida propia, que habla a travs de las frecuencias. La desposesin material, una alimentacin sana y las prcticas religiosas orientales estn entre los prin-cipios perennes de las comunidades psychedelic que se expanden, cada da ms, hacia nuevos cen-tros de energa por el mundo entero. Alcanzando su mxima popularidad en Asia Oriental, Europa, frica del sur y en pocos pases Americanos en-tre ellos, Argentina.</p><p>Con la amplia variedad de paisajes que posee el pas: desde la planicie pampeana que embelese horizontes y la inmensidad cordillerana de los va-lles del suroeste hasta las hmedas profundidades de la selva misionera o el pice austral del fin del </p><p>mundo, el efecto psicodlico no tardara en produ-cirse. Desde su llegada a fines de los 90, la pulsin </p><p>se mantiene viva gracias al empuje de produccio-nes autogestionadas, el boca en boca de peque-os guetos aficionados y un puado de crews es-parcidas por Ushuaia, El Bolsn, Neuqun, Buenos Aires, las sierras de Crdoba y Misiones.</p><p>Uno de ellos es Egregor Music, un sello con base en la Patagonia formado por un conclave de artis-tas que, luego de su partida de su sello predece-sor, deciden formar su propio proyecto para lle-varnos a recorrer una amplia gama de ecosistemas audibles y brindar un espacio de confortabilidad sonora.</p><p>A casi un ao de su fundacin, Egregor Music cuenta con ms de diez productores y sus inte-grantes compartieron cabina con nombres de peso internacional en los sitios ms inhspitos del pas, como Psykovsky, Sonik Scizzor, Arcek, Orestis, Zik y Fractal Gauchos entre otros. El mastering de su primera compilacin Ulav Gabz fue llevado a cabo por Frantic Noise, un referente del sello Dark Prisma (principal cpula de la ex-portacin psychedelic argentina) muy respetado dentro del ambiente.</p><p>Un increble fenmeno moderno que rompe las estructuras temporales de la msica grecorroma-na para generar interpretaciones revolucionarias desde sus entraas mismas, naturalizando la de-mencia mstica enajenada a travs de texturas he-terofnicas reveladoras de la verdad, o al menos una de ellas: la realidad siempre supera a la ficcin.</p><p>Qu es Egregor Music?</p><p>.K. Principalmente es un grupo de amigos que se rene para hacer arte y encarar algo seriamen-te. Provenimos de varias zonas de Argentina como Neuqun, Gral. Roca, Buenos Aires, El Bolsn y Crdoba; tambin hay un artista de Grecia llama-do Lefteris participando en el sello. Cuando hay una amistad, todos van en la misma sintona. S desde el ncleo se gesta un entorno firme, rico y </p><p>sano, eso va a fractalizar tambin a la gente que escuche nuestra msica. </p><p>Para dar una explicacin breve, dira que un Egre-gor es una especie de mente colectiva de grupo, un ente primordial formado por un grupo de per-sonas, un alma grupal.</p><p>16</p></li><li><p>Matas Rosanigo es utram Kalku (del idioma mapu-</p><p>che ntram. Narracin, cuento; kalku. Brujo, hechice-</p><p>ro), uno de los fundadores de Egregor y lleva varios </p><p>aos apostando a la escena tocando en festivales por </p><p>todo el pas. Particip en diversos compilados como </p><p>productor y dj. Edit parte de su msica en el extran-</p><p>jero con el sello ucraniano Another Dimension Music y </p><p>Sonic Chakras Records de Rusia.</p><p>Junto a Facundo Melchor alias Calabi Yau, otro inte-</p><p>grante de la familia Egregor y con quien hace un do </p><p>darkpsy llamado Oopart (out of place artifacts), nos es-</p><p>tuvieron contando cmo surge el proyecto y en qu </p><p>consiste su trabajo como productores de un gnero </p><p>que crece y nunca detiene su mutacin intrnseca en </p><p>pos de una evolucin consciente.</p><p>Calabi Yau</p><p>Sacaron su primer compilacin en noviembre de 2013, qu me podes contar acerca de la edicin?</p><p>.K. Se llama Ulav Gabz que significa rbol infi-nito, palabras que encontr leyendo el Diccionario Ouranico Barbrico. La idea era hacer un pequeo homenaje a los rboles como una especie de an-tena orgnica que mueve un flujo de informacin </p><p>entre la tierra y el universo que, desde las pocas de antao, se les dio una connotacin mstica de conexin entre los diferentes planos de existencia. Generalmente en el Psychedelic Trance, dentro de los sellos hay un dj o un productor que arma una compilacin con un contexto, con una historia y un sentido. De alguna manera es lo que desarroll con este compilado, hay cosas que son tomadas de smbolos y leyendas antiguas relacionadas con los rboles. </p><p>La idea fue subirlo a la pgina para su descarga gratuita y hacer 300 copias fsicas para los aman-tes de la coleccin. Nosotros mismos somos afi-cionados a los discos originales y creemos que la edicin fsica le agrega un plus de seriedad al proyecto y al disco entendido como una pieza ar-tstica. </p><p>Qu intencionalidad se busca en Egregor Mu-sic al tomar conceptos de la Magia y el Ocul-tismo? </p><p>.K. El que buscamos siempre: entrar en un esta-do de unin y tener una experiencia mstica a tra-vs de la meditacin activa....</p></li></ul>