Resplandor Del Abismo Orietta Lozano

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La coleccin un libro por centavos, iniciativa de la Decanatura Cultural de la Universidad Externado de Colombia, persigue la amplia divulgacin de los poetas ms reconocidos en el mbito nacional e internacional y la promocin de los nuevos valo-res colombianos del gnero, en ediciones bellas y econmicas, que distribuye para sus suscriptores la revista El Malpensante y se obsequia en bibliotecas pblicas, casas de cultura, colegios, universidades, crceles y organizaciones gubernamentales.Este nmero 68 es una seleccin de poemas de Orietta Lozano, preparada por ella, que publicamos bajo el ttulo: Resplandor del abismo.N. 68universidad externado de colombiadecanatura cultural2011Orietta LozanoResplandor del abismoisbn 978-958-710-688-6 Orietta Lozano, 2011 Universidad Externado de Colombia, 2011 Calle 12 n. 1-17 este, Bogot - ColombiaFax 342 4948 dextensionc@uexternado.edu.cowww.uexternado.edu.coPrimera edicinAbril de 2011Ilustracin de cubiertaRevelacin, por Gilberto Cern Correa,leo sobre tela, 90 x 200 cm., 2005Diseo de cartula y composicinDepto. de PublicacionesImpresin y encuadernacinNomos ImpresoresImpreso en ColombiaPrinted in ColombiaUniversidadExternado de ColombiaFernando HinestrosaRectorMiguel Mndez CamachoDecano CulturalClara Mercedes ArangoCoordinadora General7poro a poroContigorecorrel caminoporoa poro,eras pequeopero no cabasen este mundo.8retorno a ese amor de humoYo desalojadame desdoblome yergome arrastrome descubroy en el fondoun amor se aboveda.Desierta y tibiamis ojos recorren tu pupila.Me rescato,soy eterna,infinita,dbilcomo un jardny retornoa ese amor de humo.9Sangro me desangro,soy una mentira,un sueo;me desquicio,incendio mis cabellos,mi historia me degella,voy a una profundidadque ignoro,a un mar denso y profundo,destilo miel y lava,el universo entero respiray en el fondo un amor se aboveda.10a esta hora exactamenteA esta hora exactamentecon sol dbil y calmadocon viento delgado y frgil;a esta hora de las casascon olor a carne y vinose me viene la muertecon todo su flujo salvaje,como un secreto esperado.A esta hora exactamenteemprendo viaje hacia el orculosin vestiduras, ni dolor;es la hora tenue y leveen que el viento sopla ms delgadoy la sombra nos sigue a toda parte;la hora del croar de las ranasy de la fugaz luz de las lucirnagas.A esta hora exactamentede sol rojo y viento suave,del recuerdo entre la boca,se me declara la muerte, suave y roja.11de la quietudUna vez ms hu para perdermeLa pequea ebria se levantay una vez ms pulsa su voz y se abandona.Soy el huspedalojado en la mirada del que espa.Yo misma configuro al anfitrin.12descripcin de un cuerpoEste recinto perfectode golondrinas surcado,este espacio ocupadopor olores eucalpticos,esta prolongacinde otras vidassalida de un mar telrico,esta piel que dormita,suea apacible y libre.Este recinto perfectode tneles profundosse declara ebrio y puro,chispa incesante de fuego.13Este recinto sagrado,donde surge el poema,donde la angustia sorprende;este movimiento csmicode virajes indecisosy temblores asaltantes,expuesto a la luz del da,al ruido abismal del marse declara con fatiga y miedo.Este eco grandiosoque glorifica mi voz,este luminoso vrtigoque aletea entre mis sueos,despierta apacible y libre.14como un canto rodadoLa casa, la piedra,el solar y la rosa.Dnde bajan el guilay el viento?El grito, el aullido, el susurroDnde se ahogan las vocesque repite el eco?El umbral provocando al mismo tiempo,la separacin y el encuentro.Dnde el verbo,que precede el levantamientoy al mismo tiempo la cada?La conmocin del xtasis,la multiplicidad del rostro,Dnde adhieren su secreto?Cierta iluminacin se inclina,algo mrbido se arrastra.15recuerdosMedioda de sol fro y canto de cigarra,los patios lucen hojas secas y nostalgias,la alcoba plena de silencio se ha dormido.Recorro sonmbula los estrechos corredores,el viento se aproxima fro a los rinconesy el cuarto olvidado de la hermana cruje como hierro oxidado.Oculto mi rostro y voy recordandouno a uno a mis amigos,mis manos lentas reconstruyen sus figuras,yo salvaje cazadora de recuerdoshe terminado mi peregrinaje por la casa.La tempestad se desliza como un chillido de rata;quiero abandonar taciturna, todo muro de piedray como un ngel condenadoexiliarme en la frescura azul de los bosques.16naturalezaLlueven sobre los patios largos silencios de melancolay de las casas mananolores acres de verduras,aceites y perfume de azafrn.Susurros milenarios de las casas mananentre fotografas amarillas.Soledad mortal en las manos viejas.Una a una la vajilla est ordenadaentre la clera violeta de los vivosesperando el da en que un par de manosdesentierren esa angustia,ese ritmo turbio, ese ruido agudode su antigua porcelana.17paisajeAbajo, la tarde se va ciendoa los contornos de los patios;flores que restallan como astros,pjaros flotantes, viajeros fascinantesque despean miradas huidizas,y la luz de las lmparas va saliendodel oculto rincn de las tinieblas.Nadie canta; solo el choque del agua y de la piedra.Un cometa se retuerce, gira y caeen plena vena prpura del rbol.18bellezaSu rostro extranjero duermeolvidando las ventanaspor donde se fuga la intimidad de su deseo.Ella an desconoce el abismal misterioy se presenta cristalina como una copa de agua,como un pequeo astro de rosadas carnes.Ella, la que se inclina en las tardescomo armoniosa lira, asciende como inmortal afroditaa travs de su delgado sueo.19silencio en los jardines de mi casaAmiga, me parece que hoy ests brillante,deliciosamente furtiva y misteriosa,casi pareces pintada como una diosa negra.T viertes la leche en la vasijay me hablas bajo, susurrndole al silencio,de Kavafis, de Justine me hablas,de tu nuevo libro abandonado en una imprentay de esa clandestina temporada en el infiernoentre vino seco y yerba fresca.En tus manos reposa la copa de marfil que te recuerdaaquel amante que tocaba el piano cada noche.La elocuencia de tu voz me ha intimidadoy tu presencia me exilia de mi propia casa.Mujer ms hermosa que muchacha en flor,has conocido hoy la intimidad de mi silencio?20danzaQu voz hace crujir el vestido de sedade esta noche, entreabrir sus muslos tiernamentey desnudar su espalda de mujer?Parece ser el canto ebrio de bacantes,el susurro lejano y negro de una viudao la lluvia entrecortada de una novia.Qu voz extraa hace que el viento se levante y dance,y la luna galope en el lomo del caballo,y el lago abra su ojo cristalino ms que nunca?Levntate amor. La noche espera ser ungida,sacrificada como una diosa frgilentre los brazos de la tierra.21deseoMi deseo se ha sentado como una magnfica reinaen su trono,y mi lengua como pjaro terrible, cantar quierela cancin ms luminosa para aquel sol, antiguo voyerista que no cesa de espiar mi sueo y proyectar mi sombra.Testigo ocular de mi deseoque calcina la tristezay se mueve en crculo vicioso.Mientras en una habitacin conspiran las cortinascomo un huracn de insectos atrapados,un silencio se desflora solitario, al presentirla sombra del hombre imaginado.22erosCien caballos galopando permanecen en mi gruta,cien caballos desbocndose en mi abismo,cien seales terribles que me tocan;el silencio huye y huyen los sonidos,todo va ms all cuando tu rojo peznada en mis aguasy suavemente se tiende en mis orillas.Cobra el amor olor a tinta, a mar, a sangredespeada de la heriday el vaco se plaga de un crujir de cuerposy tu carne viene a redimir mi verbo.Tiembla tu luz ya desbocada.Amor; brota la palabra como un pjaro en delirio,brota esa luz directa, ese reflejo, ese fulgorhasta entonces innombrable. 23interiorGeorg Trakl,tu hermana lloramientras recorre los dorados bosquesy su sombra se ahogaen la orilla de los ros.El rojo crepsculo ilumina una alondraque vaga indefinidamente,y en la noche como un acto luminoso y necesariose enciende una lucirnaga.El cuerpo se alza livianoningn sentimiento lo detiene,y en un cuarto con olor a Dios y anfetaminaun muchacho sostiene en su espalda el universoy muy despacio cierra la ventana.El viento configura mitosy la felicidad se acuesta moribunda.Nadie parpadea,como si fuera tan fcil escaparse.24amorAtraves el lmite y estaba en la plenitud,un mar azaroso brot en sus odos;el espacio de su cuerpo se abriy sinti la savia de los rbolesy la miel depositada en girasoles.Su cuerpo de lejanos sueosse adhiri a races abismalesy estall cada rgano y cada poro se cerry cada tomo y cada clula se posen el lugar exacto de la plenitud.La cigarra cant en el rbol ms esbelto. 25metrpolisIconos de la metrpolis,memoria de un antiguo fuego;un tren de mercanca, arrolla un adolescente,una familia juda, vibra en la pantalla en blanco y negro.Intraducible sonido de un planeta,lecho configurando amantes para un sombro husped,bandadas de cuervos despertandoen el fuego lbrico del alba;mquinas que blasfeman entre jeroglficos y escrituras aleatorias,hombres de fuego aullando a los chacales,lobos ciegos persiguiendo a una antigua luna,tibio orificio destilando el rugido de la tierra.26ada o el ardorDescbrete los senos y mira la luna;la vers vibrar en su centroconvulsivamente.Juego terrible,juego inocente.Te acuerdas de Ada?Inventando el lenguajeque arde en la piel de la muerte.La belleza roja que coleccionaba hojasy guardaba la palabra botnicacomo un mito.Un da la pequea Lucette, la sorprendicon el suicidioLa noche se cubri de vaavaar.27propiedad terrenaBajo la gran sombra del rbol de la vidael tiempo de cosecha deja ver su luz;la piedra despierta su milenaria voz;inmvil, paralelo a la montaael aire sabe de su corriente fray el alma del jardn espera y sabeque en el fondo del abismo de la espera no hay nada y est todo.Qu es el tiempo, silencioso estallido,precipitndose siempre, sin caer nunca,sin nunca renunciar?Ni altura, ni fondo,el jardn est cruzado por la calma de un tiempoindecible, indescifrable,ni glida, ni oscura,la muerte est cruzada por un fugaz vaco.28El tiempo de cosechadeja ver la luz de ortigas y de ciervos;la distrada luz del relmpago y del guila,donde las brumas se ocultan,donde las hierbas renacen.Es el tiempo entretejido librementesin culpa, sin deuda,sin condenacin alguna;es la sombra lcida de plenitudpero tambin de oscuridad.29mutacionesA Patti SmithLa luz del leopardo se hundi en el foso,los jardines no estn iluminados;fras vibraciones, metlicos bramidos,la multitud cambia de gestoy en el espejo su rostro vaga en fugaces mutaciones;enjambre de lmparas de titilantes luces,flujo radiante que trasluce el cido y la fiebre.Antigua aristocracia que mataba el tiempo dulcemente.Soy una mujer desmadejando la larga espera,estallando mi cerebrodelante de Dios y largos corredores.Apasionamiento de un barco y un farol,pensamiento que toma a la ligera la palabrade la hermosa multitud;la llegada de una carta, puede ser la llegadadel ngel asesino.30Agua santa, brebaje de esperma y sal marina,para este sueo que an aguardasu rehn.Lnea de luces de lmparas siniestras,sobrevolando la urdimbre y el tejido;bajo muro, materia alucinada,arquitectura subterrnea, oscuro tnel.Los lobos hacen su poema;el arte del ritual posee la noche.31prosa del pequeo oleajeLuca tiene 26 aosy un pensamiento impenetrable,le gusta sentir la complicidad de un Diosvislumbrar el fuego del infiernoy reducirse a risa contra toda luz.Yo voy a cumplir los 30y mi sangre se sujeta por hilos intocables,clida, dulcemente brutal, de nivelacin perfecta.Luca tiene 26 aosy un beb que recorre la luna como un viejo laberinto.l dice, la luna est engordando (y se esconde detrsde la puerta circular que lo lleva hasta la puerta de los sueos).La rueda ya no gira,gira la seal del cuervo,gira la plenitud, goteando y vacindoseen la estructura circular del amor.32Todo magnficamente organizado,todo fuertemente sellado,inverso, curvo, hermtico, cerrado,ni siquiera un camino, ni siquiera un follaje.Luca, como un nudo metlico,destinndole a la noche la risa de los dioses,siente que la luna vacila, que se apagay ha construido su muralla con 26 cautelosas salidas,pero no. Luca tiene 12 aos,yo debo tener 18 o casi un siglo.33luz circular de la palabraNo sientes cmo ruedael vertiginoso movimientodonde se anuda la bellezadel anfitrin y el husped?Quin descorre la cortinapara asombrarse de la imperturbable bestiay saberse polvo o guila,palabra leve, que pasa imperceptibleen el infinito lenguaje de la piedra?Quin descifra el smbolo oscuro de la sombray lo suea en el territorio elegidoinventando un cuerpo deseado;la mandrgora, la anguila, la rosa, la eternidad inclinada en el nguloms lcido del viaje.34Y otra voz entre las vocescomo un jardn entre jardinespronuncia la palabra;la clava sobre los cuatro vientos,en el ancla que jams desciende;la lanza como un dardo que ardeentre la alianza de los siglos;y en el silencio,la esconde en el crculo interior del rito;en la ms secreta intencin, la deja suspendidapara que otras voces que rondan las tinieblasla acechen, la sorprendan,cambien su canto, su color,ordenen en otra indecible formael devenir, el despertar,la catstrofe sin fin de la cada.Sombra sin memoria que se adhiere al fuego,primer da que perdura en el secreto de las aguasy en la trama impenetrable del vaco,soplo que dispersa la ceniza silenciosaen el rostro mltiple del tiempo.35pensamiento Vengo del silencio, mis ojos se secaron como el agua de hace siglos,me lanc al vrtigo de lo extrao y accesible,al final fantstico, al comienzo.Sent a la muerte en mi silla paralela,nos miramos y supimos que estbamos perdidas,supimos de la cita misteriosa,todo lugar era el exacto, cualquier hora la pre-cisa.Los hombres la miraban como una doncella condenada, la contemplaban indecisos, la injuriaban,y ella la de tantas muertes, se protega el rostro con mis manos,ella siempre supo de mi sueo,que la buscaba a lo largo de un pasillo,en lo oscuro de una cueva,en la geometra de las casas;y con el miedo de una nia plidaque acude a su primera cita, a su primera muerte,se aposent en mi regazo suavemente,buscando para su juego el final fantstico, el comienzo.36seales Voy al papel como a tu boca,me crispo y danzo entre tu marque me riega, desespera y aniquila.Los rboles se visten de nochey sucede una alteracin all,donde t apareces.Entre la niebla aparece una manoextendida a mi escrituray otra que me revela el inslito equilibrio.Tu silencio es un rumor de pecesdesbocndose en cascadas.T me salvas,no ca en tierra rida, ca en tu materia,en tu sangre, en tu secreto,descubr la grieta clida, el monte y el abismo,el rasgar, el sesgar, lo finito y lo infinito,y fue un remanso, un alud, un da luminosoque Dios o el demonio me otorgara.37Fui transportada en la barca de tu besoy el aullido de la nocheme despert en el centro de tu carne.T eres el lmite, la lnea que se desborda y cambia;me suspendes, me invocas, me convocas,y yo emerjo como una bestiaque solo t has de aniquilar.T eres el final de la bsqueda,el perpetuo agonizar de la palabra,la percepcin necesaria a mis sentidos.38ciencia ficcinEl rayo que descendiapag su luz sobre el cuerpo del santoy del demonio,la gruta se contrajoy de nuevo la alta torre se derrumba,un planeta crujecon voces condensadas por la niebla;trozos de metalglacial silenciomandrgoras que transmutan su luzy devoran sus races,peligrosas mutaciones,densa nube vaporosa.La eternidad sacude, crispa, estremece,qu quiere poseer con su pattica mirada,qu quiere destruir, qu mansin quiere habitar? alud de astros,inslito momento.El agua prpura, el mtico fuego,el ltimo cuerpo luminoso; slo l se quiere deshacer,buscar un canal, una salida, un agujero iluminado.La imagen del espejo, resplandece.39dentro y fuera de un barEn la oscuridad de un barse desborda un aire metlicocomo una luz en cada.Afuera se incendia la estrella ms lejana,y adentro, en la oscuridad del baruna msica besalos labios silenciosos.Todo se riega como el agua,pero lo inesperado no llega;un movimiento trazamisteriosas ondas.Adentro amor, yo te veo venirpero no llegas,afuera amor, te precipitas sin llegar. 40olor a piedraPiedra restallandoen el centro del desierto,piedra venidadel atrio del infierno,ascendiendoPiedra despeada, milenaria,sangre desbocada.Piedra-cosmosvuelta agua, morada, poesa.41variaciones del amorPorque te amo llueve,el tiempo agujerea los espaciosy en la piedra se inscribe una escritura.Llueve indescifrable movimientoy una vestidura infinitaviste el corazn y abre una herida.Ardor que sube entre los huesosy de la sangre crea un lagodonde se enferman Dios y los insectos,Dios deja de estar en todas partesporque en cada parte yo te veo;delante de l, nos deshacemos, nos diluimos,nos entregamos vueltos viento, agua y tierra.Te amo y llueve,tu movimiento vibra en todas partes,estupor violento, agitacin serena,delirante reflexin, fijeza que traslada,seal que se agita en el silencio,toca y confunde, habla y desvela,sueo que avanza, retorna,sujeta y formaun fuego, un circuito, un crculo perpetuo. 42Te amo y llueve,tu movimiento ondula en todas partes,la boca se alza, diosa lujuriosaque esparce por el bosque un soplo,agita las races, brota la palabray transfigura el tiempo.T eres todas las cosas,un lobo, una cadena, una cicatriz, un bho,el reloj de una prostituta, Dios, el ngel asesinoy en cada cosa engendras movimiento.Algo que no s discernir rueda entre mis brazos.43el vampiro esperadoA Ghrazim Luca Hay otras dimensionesen el insomnio;una palabra se escondepara ser buscaday ahuyentar el sueo,un suceso coincidecon la perturbada luna;sobre los escombros del jardnsueo una cita con mi amoro con la muerte.Sombras obstinadas acechan la inquebrantable noche;resulta difcil; luego es tan fcilprecipitarse entre los brazosfijos y abiertos de la nada,dejarse arrastrar, avasallar,palpar la silueta silenciosa,y el ansia desesperada de amar y ser amado.44Nebulosa criatura vida de rojo estupory negra paz,mar ciego, lago denso donde se deliracon los ms tenebrosos espejismos,yo te espero.La felicidad se aspira como el olorde una habitacin enmohecida;turbado y cerrado, el espacio contienela noche rgida,la polilla que premedita la destruccin;vestida con mi desnudeztatuada de espera,diviso la mesadonde una llama fluye compasivay en un libro se corroe una leyenda.Contina tu eternidad maqunicaen la geometra de mi abismo,djame buscar lo absoluto en tu centro,intemporal, circular y oscuro.45boda blancaEn m laten el aliento del espejo,el poeta que cava su agujeroy el flujo iluminado que derramala herida de los siglos.La belleza es un lirio,Dios, una nia enferma,el amor, el resplandor de una fisura.46la esperaNo hubo nunca ms una palabrahubo crepsculos, albas, urnas, torres,a veces el tintineo de una risaPara decir fro,sealaba el abrigo, una cuevao al astro luminoso.Para decir no,miraba fijamente hacia el ocasoy ofreca con sus manosel lquido irisado de los vientos.Hubo cartas con dibujos hermticos y mapas,hubo un iceberg como un ngel guardinpara su casa,hubo en brazos de la resurreccinuna espera, una seal.Nunca ms una palabra,un sonido, el eco, un gemido.Los das le otorgaron la feliz evasinhacia el silencio.47el seguimientoQuin es ella, que va subiendoexhausta los peldaoshacia los bosques del sueo de mi amado?Y fatigada, carece de fatiga.Quin es ella; seal oculta,que conjura y deambula silenciosa?Hasta declinar la sombray caer la luzle ha de buscar imperturbable.Llave sin encontrar la cerradura,ngel encarnado en la ausencia de su carne,carne absorta en el centro de su sombra.breme, amado,alza la aldaba de tu puerta;soy yo la que vengo con los pies descalzos,la despojada de tnicas y adornos,soy yo la del astro lluvioso en tu desierto,la cada del cliz en tu noche;soy yo, para el misterio de tu gozo,la elegida.48la ddivaMi amor contiene a Dios,pero tambin cabe en mis manos,es sereno como la msica que configurauna montaa,es ligero como la fisura del relmpago,es inicuo, oculto, inesperado.Mi amor, trmulo entre el cielo y el infierno,despojado de toda luz y oscuridad,es la nada, el principio de los tiempos;no percibe ni el alma, ni la carney como la nada, en mi nada lo contengo. Hay entonces un vaco,para el abrazo sealado.49de la palabraDesierto blanco, extensin soada, sonido forjado y luminoso,no tiene sombra, ni secreto;el oscuro sortilegio se pronunciay fluye en un murmullo, la palabra que gira,que convoca, que restalla;que confunde, que domina, que provoca,la palabra delira sin sentido.La piel se abstrae, se margina,el movimiento se prensa, se tensiona,el olvido no es eterno,recorre todo los sentidos.Se imprime una leyenda, un pensamiento,la incertidumbre de una raza;es fcil sealar el rumbodifcil recorrerlo.Lengua muerta, vrtigo y letargo,la palabra no traduce,no significa, no domina,slo est inmersa en ella.50fugasAcudir a la liturgia y a la magia,escribir sobre la piel de la fey creer como ciegaen este,amor fuego-juego-impulsoamor insecto-liebre-mariposaamor motor-mquina-engranajeamor agua-desatino-desviacinamor fluxin-fuga-acantilado.51la amigaLa innombrable, la innominada.Salven a ti las muchachas errantesque no piden consuelo,y temblorosas naufragan cada nocheen la isla de la nada;y en el agua oscura y silenciosa,lavan los pies de su amargura.La ausente, la innombrable.Salven a ti, las fatigadas,que absortas en el insomnio y la neblina,renuncian a sus arcos de pasin,a sus tneles de bruma,a sus vrtigos de aurora.Ven a este llamado de ballena blanca,habitante de sueos y de duelos;gurdame en la tentacindel filo de tu espada;mira bien la mareahasta donde desaparecenlos ltimos guijarrosy el agua apenas rocelas catedrales de arena.52Yo te alejo de mis ortigas ciegas,de mi alucinado talismn,de mi oro envejecido.Otros ojos, que parecen los mismos,repasan la fisura de todo lo imposible.53silencioMejor piname y no hables;tcame con tus pjaros distradosy pronuncia como sonmbulola palabra amor.Enferma la palabra, retenla en la bocacomo el aliento de una piedra,o la niebla del jardn.Peina mi muerte,tcala con tus lunas distradas,peina mi vientre y mi gargantapiname la boca.La palabra amor se enfra. 54hay como entoncesPara la pequea LouHay una herencia de levedad,un fervor como una costumbre dolorosa,un espacio que tiembla;hay la fisura que crujey hay tu voz como una seal, amado mo.Hay una invitacin al viaje que subyuga,Hay el agua desolada,el agua bendicindose en el vaso de la luz lunar,hay una pequea flor dentro del agua,hay la pequea luna, hay tu amorcomo al descuido.Hay amor, tu amor que me dormita,hay una desolada que no lo pudo contener,un acantilado que persiste entre mi sueo.Hay como una oscura niebla, la palabrahay en mi corazn, como un rugidocomo un escape, del fondo hacia los fondos.55a una fotografaEl juego apenas comienzacon el movimiento de la relojerade una mquina infernal.Los sentidos no se resistenal deseo que hurga en el amorcomo una cruel iniciacina lo oscuro y al secreto.Tu falda aparece,levantada, inmovilizada, crispando,esperando, temblandoy apenas si sonriendo.Te gustaba verte a ti misma,ida, semidormida, tonta y ebriacon tus diminutas pldorascreciendo en tu cerebro,formando quimeras, extensos campos de vaco.Alguna vez imaginaste tu fotografaen blanco y negro, sobre la falda de una muchachaque vierte vino, en su copa solitaria? 56bajo la sombra de un jardinVuelve Theo mouna vez ms para fugarnospor los jardines dulces de tu hermano;fuiste el ms hermosoen la noche del crepsculo.Pobre Theo mo,en tu silencio del ms azul de los azules,fuiste el pastor callando,la flor ms callada del jardn.57cntaro y corona A CaravaggioMi rostro decapitado, quebrantado, oscuro, alfiler clavado en la ceniza de la piedra, sostenido por la triste mano de un sombro ngel, desciende acongojado, paso a paso, el hueso nupcial del arrecife.Glida antorcha que oscurece, no te alumbra.Mi rostro oblicuo, errante,devorado por el barrode la biliosa huella,desciende paso a paso,la escalera enmudecidade la larga noche.58Canto de la grietaque te aparta, no te acerca.Mi rostro en vigilia, como un reloj en la noche,escribe infinitas vecesla azulada turbiedad.Es la espuma, es el graznidodel animal muerto, vuelto amargo.Es la angustia sin prpados,sin lgrimases el crimen ciego que dicta su sentencia.59la casaSuelo soar mirando hacia el oeste, con el solar, el jardn y una hoguera donde se cocina el ansia.Oh, flor oscura, serpiente en el camino.Suelo soar con lmparas de luz de una mandrgoray una habitacin donde a cuentagotas cae la palabra;con la soga del ahorcado, con la cisterna y la sortija,con una casa perdida en el agujero de una agujay la cadena moribunda en el brocal del pozo.Oh, hiedra blanca, pjaro en el cielo.Suelo recordar con mi alma en vilo,el vuelo de un cisne, un alcatraz,y una casa ciega entre la coraza de la niebla,las velas alumbrando una partiday las cortinas afligidas llamando el horizonte.Oh, urna amarga, arena movediza.60Suelo soar con la ceniza del graznido,en la esfera de la impalpable casaque se cubre con la capa del silencioy cierra sus ojos a la hora del crepsculo;suelo soar con el blasfemo espejo, con la red de una promesay el crculo de agua en el desierto de la casa.Oh, anillo en el dedo, reloj de piedra.La casa se configura en hiedra, en pez, en cntaro,en pjaro del tiempo donde la eternidad avanza, ceniza donde antes de nacer, se estremeci mi vientre.61recuerdo Nada en la eternidad, un aro errante,nada en el tiempo, crculo, simulacro y vrtigo,nada en la muerte, arterias de agua y de vaco.Se arranca de raz la flor del olvidoy un lamento resplandece en la bruma.Vuelve una y otra vez para girar de nuevo.No se cae, no se levanta, no se suspende. Su nube oscura restalla en el oscuro firmamento;un pequeo aullido sale de la nada y repta por el tnel del recuerdo.la hmeda corola de la soledad,palpita sobre el corazndel tiempo desollado.62Solamente el quejido glido, la zarza ardiente,la sombra que reclama el rbol, la ceniza que se riega, el abismo que se hunde,la raz que se resiste. De tanto en tanto en el ojo de la piedra,se mira frente a frente la nostalgia. No recuerda, no olvida, no retiene,slo estrecha el ro que ha cruzado. 63el crculo blancoUna mujer reza y otra llora,y un nio como un dios harapiento en medio de la plaza,mira fijo a la cubierta del tembloroso alambre, a la de grandes tinieblas y la reta y la sacude ante la miradaimpvida y confusa de este mundo, el grande, el indmito, el pequeo.Somos nufragos de estas aguas imposibles,clamamos contra la costra ardiente, contra la bestia de los ojos ciegos.Detn tu marcha, que tus races se quebranteny el viento se mezcle en la entraa de la harina, y en el fulgor del canto de la piedra.64Contra la pus de tu herida, contra tu sorda y seca cabellera,contra tu atroz pisada, los muros se yerguencon la fe de una escritura,y los destellos de las aguas chocan contra los dulces andamios y las plumas blancas, de las aves de los montes.Salven al hombre, el almizcle sereno de la tierra, el crculo de la lluvia blanca,la estepa y el guijarro, la burbuja que emerge del xtasis del agua.65juego de lucirnagasMaana cuando regrese de las aguas,me iniciar en la semilla del rbol de la vida.Esta tarde tengo trece aos,y me regocijo en la ventana,vislumbrando caballos blancos y bisontesy un deseo oscuro en mitad de la montaa.En esta tarde en que iluminan trece lunas,estoy contemplando este camino tan largoy tan profundo;el que se bifurca, el que se confunde,el que se extingue entre la niebla.Maana, cuando tenga trece aos,ver en mi rostro la larga travesay la inefable lnea de su historia.En el umbral de los jardines,todava me aferro a jugarcon las lucirnagas,que en mis manosson astros dolorosamente extraos,y extraamente luminosos.Esta tarde miro fijo a la otra nia,y al hombre que tambin la mira.Frente al espejo me detengo,con aquel desconocido rostro,que todava permanece en mi memoria.66la hojaEn el dintel del fuego de los pozos,una leve hoja mira el filo de otra hoja,la hoja de las almas,tan ciega, tan pez, tan densa, tan sin fe,tan oscura como el topo, como una manzana tan azul.La hoja advierte en la levedad del aire,el sol negro, la piedra de tristeza,el abismo de las almas.La hoja de mi alma, tan guila, tan plomo,tan crculo, tan horda, tan vaca; como un sombro siglo, tan antes de nacer. 67la ebriedad y el vientoCuando en el delirio y el gozoentregamos hasta el alma;cuando no sabemos si la noche caeo se levanta el alba,erguimos las alas,no para ascender, sino para caer.Como doncellas ateridas,en los labios del viento,juramos la promesa y convocamos el ayuno.Como un ngel de arena, la encorvada aurora,con su oscilante aullido, nos despierta,para confirmar el vaco innominadoque nos leg el silencio.68orietta lozanoNace en Cali en 1956. Ocup el cargo de Directora de la Biblioteca Municipal del Centenario en la ciudad de Cali, donde actualmente reside. Ha publicado seis libros de poesa Fuego Secreto (1981), Memoria de los Espejos (1983), El Vampiro Esperado (1987),Antologa Amorosa (1991), El Solar de la Esfera (2002), Peldaos de Agua (2010), una novela,Luminar (1994), un ensayo sobre Alejandra Pizarnik (1990) y una antologa de poesa del Valle del Cauca, Poesa del Silencio (1989).Obtuvo el Premio Nacional de Poesa Eduardo Cote Lamus en 1986 y el Premio al Mejor Verso Ertico convocado por la Casa de Poesa Silva en 1993. Tiene una segunda novela indita Berenice o el Brocal del Pozo y tres libros inditos de poesa La Mscara del agua, El ngel Jorobado, El Callejn de Estao. Sus poemas han aparecido en numerosas revistas, pe-ridicos y antologas nacionales e internacionales.En 1995 fue invitada a Francia a la xiii Biennale Inter-nationale des Potes; en el mismo ao es invitada por la Fondation Royaumont, junto al poeta Juan Gelman por Latinoamrica al Seminario de Traduccin de Poetas extranjeros para la traduccin de su libro Luz Circular de la Palabra.69contenidofuego secreto (1980)Poro a poro [7], Retorno a ese amor de humo [8],A esta hora exactamente [10], De la quietud [11],Descripcin de un cuerpo [12],Como un canto rodado [14]memoria de los espejos (1983)Recuerdos [15], Naturaleza [16], Paisaje [17],Belleza [18], Silencio en los jardines de mi casa [19], Danza [20], Deseo [21], Eros [22]el vampiro esperado (1987)Interior [23], Amor [24], Metrpolis [25],Ada o el ardor [26], Propiedad terrena [27],Mutaciones [29], Prosa del pequeo oleaje [31],Luz circular de la palabra [33], Pensamiento [35],Seales [36], Ciencia ficcin [38],Dentro y fuera de un bar [39], Olor a piedra [40],Variaciones del amor [41], El vampiro esperado [43]el solar de la esfera (2002)Boda blanca [45], La espera [46], El seguimiento [47], La ddiva [48], De la palabra [49], Fugas [50],La amiga [51], Silencio [53], Hay como entonces [54], A una fotografa [55], Bajo la sombra de un jardin [56]peldaos de agua (2010)Cntaro y corona [57], La casa [59], Recuerdo [61],El crculo blanco [63], Juego de lucirnagas [65],La hoja [66], La ebriedad y el viento [67]coleccin un libro por centavos 1. Postal de viaje, Luz Mary Giraldo 2. Puerto calcinado, Andrea Cote 3. Antologa personal, Fernando Charry Lara 4. Amantes y Si maana despierto, Jorge Gaitn Durn 5. Los poemas de la ofensa, Jaime Jaramillo Escobar 6. Antologa, Mara Mercedes Carranza 7. Morada al sur, Aurelio Arturo 8. Ciudadano de la noche, Juan Manuel Roca 9. Antologa, Eduardo Cote Lamus 10. Orillas como mares, Martha L. Canfield 11. Antologa potica, Jos Asuncin Silva 12. El presente recordado, lvaro Rodrguez Torres 13. Antologa, Len de Greiff 14. Baladas Pequea Antologa, Mario Rivero 15. Antologa, Jorge Isaacs 16. Antologa, Hctor Rojas Herazo 17. Palabras escuchadas en un caf de barrio, Rafael del Castillo 18. Las cenizas del da, David Bonells Rovira 19. Botella papel, Ramn Cote Baraibar 20. Nadie en casa, Piedad Bonnett 21. lbum de los adioses, Federico Daz-Granados 22. Antologa potica, Luis Vidales 23. Luz en lo alto, Juan Felipe Robledo 24. El ojo de Circe, Luca Estrada 25. Libreta de apuntes, Gustavo Adolfo Garcs 26. Santa Librada College and other poems, Jotamario Arbelez 27. Pas intimo. Seleccin, Hernn Vargascarreo 28. Una sonrisa en la oscuridad, William Ospina 29. Poesa en s misma, Lauren Mendinueta 30. Alguien pasa. Antologa, Meira Delmar 31. Los ausentes y otros poemas. Antologa, Eugenio Montejo 32. Signos y espejismos, Renata Durn 33. Aqu estuve y no fue un sueo, John Jairo Junieles 34. Un jardn para Milena. Antologa mnima, Omar Ortiz 35. Al pie de la letra. Antologa, John Galn Casanova 36. Todo lo que era mo, Maruja Vieira 37. La visita que no pas del jardn. Poemas, Elkin Restrepo 38. Jams tantos muertos y otros poemas, Nicols Suescn 39. De la dificultad para atrapar una mosca, Rmulo Bustos Aguirre 40. Voces del tiempo y otros poemas, Tallulah Flores 41. Evangelio del viento. Antologa, Gustavo Tatis Guerra 42. La tierra es nuestro reino. Antologa, Luis Fernando Afanador 43. Quiero escribir, pero me sale espuma. Antologa, Csar Vallejo 44. Msica callada, Jorge Cadavid 45. Qu hago con este fusil?, Luis Carlos Lpez 46. El rbol digital y otros poemas, Armando Romero 47. Fe de erratas. Antologa, Jos Manuel Arango 48. La esbelta sombra, Santiago Mutis Durn 49. Tambor de Jadeo, Jorge Boccanera 50. Por arte de palabras, Luz Helena Cordero Villamizar 51. Los poetas mienten, Juan Gustavo Cobo Borda 52. Suma del tiempo. Seleccin de poemas, Pedro A. Estrada 53. Poemas reunidos, Miguel Iriarte 54. Msica para sordos, Rafael Courtoisie 55. Un da maz, Mery Yolanda Snchez 56. Breviario de Santana, Fernando Herrera Gmez 57. Poeta de vecindario, John Fitzgerald Torres 58. El sol es la nica semilla, Gonzalo Rojas 59. La frontera del reino, Amparo Villamizar Corso 60. Paraso precario, Mara Clemencia Snchez 61. Quiero apenas una cancin, Giovanni Quessep 62. Como quien entierra un tesoro. Poemas escogidos, Orlando Gallo Isaza 63. Las contadas palabras. Antologa, scar Hernndez 64. Yo persigo una forma, Rubn Daro 65. En lo alto del instante, Armando Orozco Tovar 66. La fiesta perpetua. Seleccin, Jos Luis Daz-Granados 67. Amazonia y otros poemas, Juan Carlos Galeano 68. Resplandor del abismo, Orietta LozanoEditado porel Departamento de Publicacionesde la Universidad Externado de Colombiaen abril de 2011Se compuso en caracteresSabon de 10,5 puntosy se imprimisobre papel peridico de 48,8 gramos, con un tiraje de8.000 ejemplares.Bogot, ColombiaExternado125 aos de educacin para la libertadde cara al futuro