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Escri ViendoLA SEDUCCIN PEDAGGICA

Revista Pedaggica

Emilio T Fanfani enti

Servicios Educativos Integrados al Estado de Mxico

No. 14 2009/ Ao 6 Mayo/Agosto

2La seduccin pedaggica

Emilio Tenti Fanfani

10Conferencia mundial UNESCO, Pars 2009 sobre educacin superior,

Marco Antonio Resndiz Rivas 15La Reforma Integral de la Educacin Bsica

J. Gerardo Hernndez Hernndez 22Los proyectos didcticos en la Reforma de Educacin Secundaria 2006

Vanessa Garca Daz Antonio Cajero Vzquez 30

Tele-Tecnologas y Educacin: en torno a impacto meditico y escuela

Daniel Guillermo Saur Moyano

37Psicoanlisis y educacin

Jos Antonio Lara Peinado

42Las tareas sociales de la historia

Enrique Florescano Mayet 49Gnero y sujetos de la educacin. Un estado de conocimiento

Mara Silvia Aguirre Lares

onocer el contexto en el que se desarrolla la educacin a nivel internacional y considerar las necesidades locales son ahora elementos fundamentales para emprender acciones y estrategias que ayuden a renovar las prcticas y los procesos educativos, para fortalecer la cobertura, la equidad y la calidad de la educacin. En el marco del Compromiso por la Calidad Educativa, la difusin y extensin del conocimiento adquieren gran relevancia como procesos de comunicacin, para propiciar el intercambio de experiencias y saberes de carcter pedaggico. En este nmero de Escri/viendo se incluyen contribuciones analticas, propositivas, e incluso polmicas, de educadores nacionales y extranjeros que abordan tpicos educativos actuales, que pretenden seducir al lector para provocar un cambio de conciencia. Esperamos que la edicin de este ejemplar promueva entre los docentes y la comunidad acadmica el anlisis y el debate para favorecer la generacin de propuestas que coadyuven a mejorar la calidad de su desempeo, capaces de impulsar y fomentar en los ciudadanos del siglo XXI el desarrollo artstico, cultural, cientfico y tecnolgico, con un alto compromiso por la preservacin de la salud y del medio ambiente. Rogelio Tinoco Garca

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LA SEDUCCIN PEDAGGICA

*Emilio Tenti Fanfani La autoridad pedaggica: produccin y dficitNo hay comunicacin y comprensin sin autoridad, entendida sta como reconocimiento y aceptacin. Si el que habla o escribe, no tiene ante sus interlocutores ningn crdito, al contenido de su mensaje se lo lleva el viento. La autoridad es un fenmeno relacional, surge y se desarrolla en una correlacin, es decir, no existe como una propiedad de un individuo. En verdad, la autoridad es construccin permanente, que vara segn los contextos y las pocas. Pero De dnde viene esta autoridad? Por qu algunos tienen ms credibilidad que otros? Por qu mientras algunos maestros tienen el don de hacer ver y hacer creer, otros ni siquiera logran que los escuchen?

La credibilidad tiene dos fuentes: una personal que depende de caractersticas particulares propias del individuo que se activan cuando son percibidas por otros sujetos determinados. As, en ciertas culturas ser anciano es smbolo de autoridad; aunque solo, en determinadas circunstancias, algunos individuos estn predispuestos a creer a los que son ms viejos, ya que han vivido ms, tienen ms experiencia, peinan canas, etc. Sin embargo, se trata de una creencia y no de un hecho natural. Hoy, que en algunas circunstancias ser viejo es un descrdito para algunos, quienes asocian la edad avanzada a la obsolescencia, el atraso, cuando no la pura y simple minusvala intelectual. Qu es lo que garantiza la autoridad del maestro de hoy, qu diferencia hay con respecto al pasado, digamos, al momento de su fundacin como desarrollo del la escuela capitalista moderna? En un principio los maestros tenan autoridad por una especie de efecto de institucin. Se escuchaba y crea al maestro porque era miembro de una institucin socialmente autorizada a ensear, como la escuela republicana. El acto del nombramiento (en el cargo, en la ctedra) tena esa consecuencia casi mgica: transformaba a una persona dotado de

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Profesor titular e investigador del CONICET en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Tambin es consultor del Instituto Internacional de Planemiento de la Educacin de la Organizacin de las Naciones Unidas para Amrica Latina.

3ciertas cualidades, en alguien digno de crdito. Por el slo hecho de estar all, con su nombramiento en el bolsillo, parado (o sentado) frente al grupo, el maestro gozaba de un crdito, un respeto. La presencia, la audiencia, el respeto se daban por descontados; y aunque nunca faltaron los defectos de autoridad, los conflictos, los cuestionamientos de los alumnos, por lo general, la autoridad era un efecto casi automtico de la ocupacin de una postura en la institucin escolar. sta tena una autoridad delegada por la sociedad y el maestro era, tanto el depositario como ejecutor de la misma ante la sociedad, los padres de familia y los propios alumnos. Claro que sobre este efecto de situacin siempre se manifestaron diferencias entre maestros. Todos eran portadores de la misma delegacin, pero no todos gozaban o se beneficiaban del mismo crdito. Algunos eran ms escuchados, credos, queridos y respetados que otros. Todos somos testigos de esta distribucin diferencial de la confianza, la credibilidad y el reconocimiento. Esto quiere decir que a la autoridad como efecto de institucin hay que agregar una autoridad construida por el propio maestro. Es aqu donde las cualidades personales (conocimiento, cualidades morales, autopresentacin, conducta, capacidad de seduccin, etc.) adquiere todo su valor. Luego de esta respuesta general a las preguntas que nos hacamos arriba es el momento de arriesgar una hiptesis para el momento actual. En el tiempo que vivimos tiende a ser cada vez ms importante la proporcin (virtual) de autoridad que cada maestro y cada profesor es capaz de construir por sus propios medios. En otras palabras, cada da basta menos la porcin de autoridad que viene dada por el acto de nombramiento. Por una serie de razones, las instituciones educativas ya no estn en condiciones de garantizarle al maestro-funcionario ese mnimo de credibilidad que en otros tiempos le proporcionaba. Varios factores han venido a incidir en este cambio sustantivo que afecta tanto el trabajo docente, como las probabilidades de desarrollar conocimiento efectivo en las nuevas generaciones.Aqu me voy a referir brevemente a dos de ellos, que me parecen importantes: uno tiene que ver con la crsis de las instituciones y el otro con la modificacin del equilibrio de poder entre las generaciones.

La crisis de la institucin escolarLa escuela pblica ahora no tiene la fuerza que tuvo en otras pocas. Esto tambin tiene sus razones en primer lugar porque ya no est en condiciones de cumplir con las nuevas expectativas sociales por los recursos que dispone y por las estratgias que emplea ya no puede satisfacer las nuevas y complejas demandas sociales relacionadas con la formacin de las subjetividades, de los ciudadanos, de los hombres y mujeres aptos para la produccin moderna de bienes y servicios necesarios para la vida. La escuela es una institucin sobredemandada o subdotada; es una organizacin que tiende a crecer, as como a incorporar proporciones cada vez ms grandes de la poblacin; est presente a lo largo de toda la trayectoria vital de las personas, no slo en las primeras etapas de la vida. Antes la escuela, como la educacin era cosa de nios, hoy es cosa tambin de jvenes y adultos. Pero mientras ms se le exige, menos se le da en trminos de recursos de todo tipo. Por eso tenemos escuelas dbiles a las que les encomendamos, al menos verbalmente, funciones cada vez ms complejas y relevantes.

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Hay quienes piensan que vivimos tiempos de desinstitucionalizacin, en todos los campos de la vida social. En este panorama, la escuela no sera una excepcin, sino una evidencia de las ms clamorosas de la prdida de poder de todas las grandes instituciones clsicas, desde la familia hasta la Iglesia, pasando por la empresa, los partidos polticos, los sindicatos, etc. que en su momento moldeaban la personalidad de los individuos (construan subjetividad) y determinaban las prcticas sociales.

4La propia fragmentacin de las instituciones que ejercen la violencia simblica (la capacidad de imponer significaciones) las debilita, en la medida en que todas compiten para construir subjetividades. La pluralidad de significados (modos de vida, criterios ticos, estticos, epistemolgicos, etc.) que se agrega a la pluralidad de instituciones (iglesia, medios de comunicacin, oferta de bienes culturales, escuela, etc.) vuelve ms azarosa la formacin de las nuevas generaciones, ya que no existe un curriculum social claramente determinado que defina contenidos, secuencias, jerarquas, en la cultura a inculcar. A la debilidad de las instituciones se contrapone el individuo libre y librado a su suerte. Es l quien que supuestamente debera elegir en esta especie de Babilonia de significados y de instituciones. A quin y en qu creer? Qu leer? A quin escuchar o qu sitio visitar? son preguntas que con mayor frecuencia los sujetos estn condenados a hacerse. Extremando el argumento diramos que, si antes los agentes eran el producto de las instituciones donde transcurran sus vidas (la familia, la escuela, etc.), hoy cada uno est obligado a hacerse a s mismo. Esto es lo que afirman los anlisis posmodernistas. Pero, tiene algn sentido decir que hoy los hombres y las mujeres que habitamos este mundo somos el fruto de nuestras propias elecciones? Para que esto tenga un sentido y no nos lleve al callejn sin sentido de la regresio ad infinitum es preciso interrogarse cmo se desarrolla en los individuos la capacidad de eleccin. l que selecciona en esa especie de inmenso e infinito supermercado de