ramÓn: greguerÍa y novela por fernando gómez redondo · ramÓn: greguerÍa y novela por fernando...

of 30 /30
RAMÓN: GREGUERÍA Y NOVELA Por Fernando Gómez Redondo El que Ramón haya merecido el calificativo de «generacion unipersonal» 1 testimonia el esfuerzo con que la crítica ha intentado acercarse a su obra, para tener en seguida que desistir de tal empeño. «[Oh si llega la imposibilidad de deshacer!», escribió Ramón como subtítulo de El Rastro (1914), recordando las «siete palabras» que en 1910 desarrolló como ensayo; en ese lema se ade- lanta todo el misterio de su creación literaria: él, Ramón, deshecho en infinitas perspectivas, destejidas, a su vez, en innumerables experimentos genéricos, que comparten una misma realidad lingüística, la greguería, desde 19102 convertida en el único recurso de su imposibilidad expresiva, es decir, en una continua pérdida y búsqueda de sí mismo, a través de más de cíen textos 3. Ramón es, por tanto, uno de los autores contemporáneos más difíciles de atrapar hermenéuticamente. Por diversas razones. En principio, porque su obra carece de dirección fija, no intenta construir desde ella una visión del mundo, sino, todo lo contrario, destruirla y, con ello, las metódologías y orientaciones con que la crítica podía haberle viviseccionado. También, porque en sus escritos absorbe y multiplica hasta el infinito todas las posiciones vanguardistas de renovación literaria: no caben con Ramón los encasillamientos 4. No puede ol- vidarse tampoco la extraordinaria actitud de rebeldía con que el joven Ramón se burlaba de todo y de todos: genial incomprendido, destructor de su primer , Expresión atribuida a M. Fernández Almagro y revisada por Víctor García de la Concha, «La generación unipersonal de Gómez de la Serna», en Cuadernos de Investigación Filológica, 3 (1977), pp. 63-86. 2 «Desde 1910 -hace cuarenta años- me dedico a la Greguería, que nació aquel día de escepticismo y cansancio en que cogí todos los ingredientes de mi laboratorio, frasco por frasco, y los mezclé, surgiendo (...) la Greguería», en Flor de Greguerías (1910-1958), Buenos Aires, Losada, 1958, p. 9. Teodoro Llanos, en su excelente tesis doctoral, «Aportación al estudio de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna. Origen y evolución», Madrid, U. Complutense, 1980, indica: «En el número XXXVIII de "Prorneteo", a continuación de "Tristán", salieron al público las primeras greguerías. Son veíntiocho muestras, las primeras de su género, reeditadas después en el volumen "Tapices" (1913)>>, cita en p. 391. , Señala José Carlos Mainer que la obra de Ramón la forman «algo más de un centenar de títulos, dispersos, mal conocidos, trivializados e mcluso inéditos (hoy muchos de éstos están en una Universidad norteamericana)», ver «Introducción» a El incongruente, Barcelona, Picazo, 1972, pp. 14-15. 4 Si acaso el de «ramonismo», térmmo ante todo desafiador, propuesto por él mismo como figura al frente de Ramonismo: «Este libro muestra mi espíritu con resueltas plumadas. He in- tentado en él dar fuerte expresión a las cosas para oponer mi ismo a todos los ismos... »; ver Madrid, Calpe, 1923, p. 5.

Author: lamdan

Post on 30-Oct-2018

219 views

Category:

Documents


0 download

Embed Size (px)

TRANSCRIPT

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA

    Por Fernando Gmez Redondo

    El que Ramn haya merecido el calificativo de generacion unipersonal 1testimonia el esfuerzo con que la crtica ha intentado acercarse a su obra,para tener en seguida que desistir de tal empeo. [Oh si llega la imposibilidadde deshacer!, escribi Ramn como subttulo de El Rastro (1914), recordandolas siete palabras que en 1910 desarroll como ensayo; en ese lema se ade-lanta todo el misterio de su creacin literaria: l, Ramn, deshecho en infinitasperspectivas, destejidas, a su vez, en innumerables experimentos genricos, quecomparten una misma realidad lingstica, la greguera, desde 19102 convertidaen el nico recurso de su imposibilidad expresiva, es decir, en una continuaprdida y bsqueda de s mismo, a travs de ms de cen textos 3.

    Ramn es, por tanto, uno de los autores contemporneos ms difciles deatrapar hermenuticamente. Por diversas razones. En principio, porque su obracarece de direccin fija, no intenta construir desde ella una visin del mundo,sino, todo lo contrario, destruirla y, con ello, las metdologas y orientacionescon que la crtica poda haberle viviseccionado. Tambin, porque en sus escritosabsorbe y multiplica hasta el infinito todas las posiciones vanguardistas derenovacin literaria: no caben con Ramn los encasillamientos 4. No puede ol-vidarse tampoco la extraordinaria actitud de rebelda con que el joven Ramnse burlaba de todo y de todos: genial incomprendido, destructor de su primer

    , Expresin atribuida a M. Fernndez Almagro y revisada por Vctor Garca de la Concha,La generacin unipersonal de Gmez de la Serna, en Cuadernos de Investigacin Filolgica, 3(1977), pp. 63-86.

    2 Desde 1910 -hace cuarenta aos- me dedico a la Greguera, que naci aquel da deescepticismo y cansancio en que cog todos los ingredientes de mi laboratorio, frasco por frasco,y los mezcl, surgiendo (...) la Greguera, en Flor de Gregueras (1910-1958), Buenos Aires, Losada,1958, p. 9. Teodoro Llanos, en su excelente tesis doctoral, Aportacin al estudio de las greguerasde Ramn Gmez de la Serna. Origen y evolucin, Madrid, U. Complutense, 1980, indica: Enel nmero XXXVIII de "Prorneteo", a continuacin de "Tristn", salieron al pblico las primerasgregueras. Son ventiocho muestras, las primeras de su gnero, reeditadas despus en el volumen"Tapices" (1913)>>, cita en p. 391.

    , Seala Jos Carlos Mainer que la obra de Ramn la forman algo ms de un centenarde ttulos, dispersos, mal conocidos, trivializados e mcluso inditos (hoy muchos de stos estnen una Universidad norteamericana), ver Introduccin a El incongruente, Barcelona, Picazo,1972, pp. 14-15.

    4 Si acaso el de ramonismo, trmmo ante todo desafiador, propuesto por l mismo comofigura al frente de Ramonismo: Este libro muestra mi espritu con resueltas plumadas. He in-tentado en l dar fuerte expresin a las cosas para oponer mi ismo a todos los ismos...; verMadrid, Calpe, 1923, p. 5.

  • 138 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    libro, mantenido por su padre en sus iniciales aspiraciones literarias 5, Ramnforj el torren interior de su propio aislamiento; declaraba, al respecto, enMi Autobiografa:

    No tengo generacion, No soy de mnguna generacin. Tanto he luchadosolo, que tengo que hacer esta declaracin '.

    Pero aun as, Ramn no hubiera ofrecido una especial dificultad a la crtica;no se hubiera diferenciado mucho de un Valle-Incln por ejemplo: descubiertala clave esttica de su mundo, slo bastara aplicarla para tornarlo reconocible.No son, entonces, la sistemtica destruccin ni la asuncin de las vanguardiasni su irascible rebelda los factores de su impenetrabilidad: sta se entiendenica y fundamentalmente porque Ramn (magistral guio gregueresco) seaplic a explicarse e interpretarse a s mismo hasta la saciedad, hasta el ex-tremo de descubrir al completo todas sus circunstancias creativas, sin ningnpudor 7, incluso con una complacencia provocadora:

    Habr algo que irrite ms a rms enemigos que una autobiografa minu-ciosa, hasta con la primera "plana" del colegio? a

    Ramn creador propici su exgesis; inventor de ficciones dise la suya,el ramonismo, que construy con toda suerte de detalles; conferenciante in-sospechado desprendi el tiempo de su existencia en una red de personajesque le iban devolviendo su figura transmutada en tantos seres como ide, entantas imgenes como disolvi 9. No cabe otra opcin: explicar a Ramn em-pieza por acercarse a lo que l escribi de s.

    Ello conduce a que slo tres posibilidades puedan plantearse en torno asu obra: a) la biografa, quiz la ms honesta y clsica, por cuanto, al estilode Ramn, se persiguen sus libros al filo de su vida 10; b) la especulativa,que pretende comprender a Ramn desatendiendo sus propias opiniones; talesanlisis si son meramente descriptivos aciertan en su propsito de reflejar la

    5 Desde los dos viajes a Pars hasta la revista Prometeo, recurdese.

    6 Texto aparecido en 1923 en La Sagrada Cripta del Pombo; ver, ahora, Madrid, Trieste,1986, p. 572. Es reproduccin facsimilar,

    7 En 1957, al final del cansancio de su existencia, afirmaba Ramn: No hice sufrir al espritude los que tienen espntu con esas crispaciones que produce la mala retorica del amaneramientoy la reiteracin, las peores monstruosidades del mundo; ver Nuevas pginas de mi vida, Madrid,Alianza, 1970, p. 178.

    8 Mi Autobiografia, ed. cit., p. 559.

    9 Suprema justificacin de su inters por los movimientos de vanguardia: Ya sabemos laaficin a disolverse que tiene todo, y que la disolucin es el sueo de amor de todo lo creado;pero eso mismo da ms valor a los seres disolventes que se adelantaron al rapto natural, SIendopor eso los seres de mejor calidad de la naturaleza; ver R. Gmez de la Serna, Ismos, Madrid,Biblioteca Nueva, 1931, p. 10; o bien Madrid, Guadarrama, 1975; en todo caso, coincide la pa-gmacin,

    10 Tal como lo hacen Gaspar Gmez de la Serna, Ramn (obra y vida), Madrid, Taurus,1963, y Luis Gtanjel, Retrato de Ramn, Madrid, Guadarrama, 1963.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 139

    produccin literaria del autor 11, pero yerran si pretenden describir las galerassecretas de su arte 12; y e) la re-constructiva: autores que bucean en el yoautobiografiado de Ramn para intentar descubrir los resortes interiores desde

    1. AUTOBIOGRAFAS.

    Morbideces (1908)El libro mudo (Secretos) (1910)Mi Autobiografa (1923)Automoribundia (1948)Cartas a m mismo (1956)Nuevas pginas a m mismo (1957)

    3. GREGUERA

    (1910-1963)

    I NOVELA I1+3: PERSONAJE COMO GRE-

    GUERA

    El doctor Inverosmil (1914)La viuda blanca y negra (1917)El Incongruente (1922)El novelista (1923)Rebeca! (1936)

    El hombre perdido (1947)Novelas superhistricas

    3. ENSAYO COMO GRE-GUERA

    El Rastro (1914)El Circo (1917)Las cosas y el Ello (1934)[Autobiografas]Retratos contemporneos (1941)

    [Figura 1]

    2. OBRAS ENSAYSTICAS.

    El concepto de la nueva literatura(1909)Mis siete palabras (1910)Ramonismo (1923)Novelismo, de lsmos (1931)

    2+3: REALIDAD COMO GRE-GUERA

    El secreto del Acueducto (1922)El Chalet de las Rosas (1923)La Quinta de Palmyra (1923)Cinelandia (1923)El torero Caracha (1926)La mujer de mbar (1927)El caballero del hongo gris (1928)La Nardo (1930)

    11 As, Rita Mazzetti, Ramn Gmez de la Serna, New York, Twayne, 1974 Eugenio Garcade Nora, en La novela espaola contempornea, Madrid, Gredos, 1962, II, pp. 93-154, yesoolvidando sus tres ltimas pginas y sus desafortunados JUICIOS, como suponer que la sene denovelas que ha descrito no habr impedido que (...) el lector sienta un Justificado cansancio, oexclamar: Sin embargo, [lstrma de gran literato!; ver pp. 152-153.

    12 Como le sucede a Francisco Umbral, Ramn y las vanguardias, Madrid, Espasa-Calpe,1978, cuando mega -desde qu valores?- la capacidad noveladora de su cnticado.

  • 140 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    los que surge su creacin 13. Ni que decir tiene que este ensayo se inscribe enesta ltima lnea.

    Mostrar cmo la greguera es la principal de las tcnicas narrativas deRamn requiere recorrer, de modo previo, los tres niveles que l configuracomo marcos externos de desarrollo literario y de los que arranca su tripleorientacin narrativa, tal como puede verse en el grfico [Figura 1].

    La validez del esquema de demuestra por su pretensin totalizadora: porprimera vez, se intenta ofrecer una visin global de la obra de Ramn, peroentendida como producto consciente de una evolucin interior, iniciada en fe-chas muy tempranas y nunca concluida; porque conviene adelantar la siguientepremisa: Ramn es vctima de su propio esfuerzo, tan vaco queda de la lite-ratura en que se ha convertido que slo puede ofrecer una ltima imagen des mismo, El hombre perdido, puro concepto en que disuelve su existencia.

    * * *

    Ramn quiso aislarse. Protagoniz, para ello, extraordinarios escndalos 14y construy el mgico ambiente de la botillera de Pombo, marco sagrado desu ramonismo; aun as, sus iniciales posturas (ensayo y autobiografismo) sloresultan comprensibles en el entorno ms amplio de la cultura occidentaleuropea, que l ayud a difundir. Nadie ms lejos del noventayochismo, desdeluego, que Ramn; sin embargo, su anarquismo primario, su rechazo de cual-quier credo poltico y religioso, su inconformismo personal aparecen comoplanos paralelos a las actitudes iniciales de Azorn 15, Baroja, Unamuno o Valle-Incln (de los esperpentos, claro), comunes en su renuncia a los formalismossociales y en su obsesiva bsqueda de imgenes provocadoras. Lo que sucedees que Ramn permanece anclado en la circunstancia que se inventa de s;no supera esa fase de rebelda juvenil y la somete a un continuo procesoreflexivo del que surgirn esos ensayos y sus diferentes reconstrucciones vitales:

    Estoy en contradiccin con la humanidad, pero en dulce contradiccin,que sonre y generalmente calla. No suelo contradecir directamente a nadie,

    n No es otra la lnea desarrollada por Carolyn Richmond al editar La quinta de Palmyra,Madrid, Espasa-Calpe, 1982, y El secreto del acueducto, Madrid, Ctedra, 1986, o por IoanaZlotescu en la Introduccin a El libro mudo (Secretos), Madrid, Fondo de Cultura Econmica,1987 o en el Prlogo a Seis falsas novelas, Madrid, Mondadon, 1989.

    14 Como la lectura en el Ateneo de la conferencia El concepto de la nueva literatura (1909),texto muy desatendido y que, a pesar de su iconoctastia, revela la ruptura ideolgica consciente-mente asumida por el escntor en ciernes; en 1948, recordaba: En vista de eso, bajo la presidenciade Dubois -SImptico personaje de la docta casa- celebre una sesin escandalosa en que lemi "Memoria" y la pas a discusin. Cuando me acuerdo de todas las cosas que les resultaronentonces inverosmiles e inauditas a los socios, me rehago de experiencia despectiva, enAutomoribundia (1888-1948), Buenos Aires, Sudamencana, 1948, p. 192. Algunos de estos textoshan sido publicados en R. Gmez de la Serna, Una teora personal del arte, ed. de Ana M:Martnez-Collado, Madrid, Tecnos (Col. Metrpolis), 1988.

    15 Recuerda Jos Mara Valverde cmo el escntor de Monvar lleg a adoptar una fisonomaestablecida que le caracterizara pblicamente: ... un monculo innecesario, una capa, un gran pa-raguas rojo de seda, un sombrero de copa, una tabaquera de rap ...; ver Artculos olvtdados deJos Martnez Ruiz, Madrid, Narcea, 1972, p. 35. Debe recordarse, tambin, el uso azonnianode construcciones greguerescas; ver Doa Ins, ed. de Elena Catena, Madrid, Castalia, 1973, n. 34,pp. 118-119.

  • RAMN: GREGUERA V NOVELA 141

    pero mi obra es una pura refutacin de ciertas Ideas. Mi obra est desdeluego -por sentimientos de profundo arraigo, que nacieron conmigo, y noporque haya tomado una u otra posicin en la ancdota de la vida-, almargen del honor y de la moral burguesa",

    sa es la sustancial diferencia entre Ramn y los noventayochistas: a stos,la ancdota de la vida les atrajo fatalmente a sus contradicciones; pero esinnegable que Ramn form parte de la llamada crisis de fin de siglo yque ayud a arearla con sus inslitas manifestaciones personales I7.

    Tampoco fue ajeno a los movimientos de renovacin que cabe englobarbajo el rtulo de Novecentismo; de hecho, las obras que escribe entre 1915y 1930 manifiestan su acercamiento a tales tentativas, sea para superarlas opara, genialmente, parodiarlas. Como Gabriel Mir, Ramn construy una in-sobornable actitud esttica, revelada en un peculiar lenguaje 18; como RamnPrez de Ayala, Ramn se enfrent a convencionalismos morales, convertidosen valores literarios 19; como Wenceslao Fernndez Flrez, Ramn convierteel humorismo en tcnica de desarrollo argumental por la que desvela buenaparte de sus inquietudes 20; como Felipe Trigo, Ramn se zambulle en un ero-tismo que refleja su inconsciente creador 21; como Eduardo Zamacois, Ramnse burla de los lmites formales de la novela 22; como Julio Cejador, Ramnatisba ciertas dimensiones de un psicologismo experimental P; como Juan An-tomo Zunzunegui, Ramn proyecta la materia narrativa en materia esttica

    16 Mi Autobiografa, ed. cit., p. 572.

    17 Puede verse bibliografa sobre el asunto en La crtsis de fin de siglo: ideologa y literatura.Estudios en memoria de R. Prez de la Dehesa, Barcelona, Ariel, 1975.

    18 Prueba de la amistad de ambos autores resulta esta confesin de Ramn: Yo vea llegar lahora con cierta mquietud, aunque orgulloso de que todo sucediese juvenilmente, como improvisndoseen el desinters preparado por los ms puros amigos que firmaron la circular: Canedo, Reyes, Bergamn,Mir, Azorn...; ver Sagrada Cripta del Pombo, ed. cit., p. 632.

    19 Indica en El concepto de la nueva literatura: Ante cierta literatura de antao, y aun de hoy,ha adquirido el odio a la frase hecha, a el tpico, a lo manido, a todo lo que en ellas ha debidocaducar. As la sabidura de la nueva literatura (...) consiste principal y ventajosamente en saber "loque no ha de hacer", consciencia creada por todas las ramploneras de casi todos los libros, cito por[Madrid], [Imp. Aurora], [s.a.]. p. 7.

    20 Pero para qu especificar lo que en m puede haber de humonsmo? Ningn humorista hapracticado el humonsmo, se ha practicado a s mismo, y as ha resultado el humonsmo verdadero;ver Sagrada Cripta del Pombo, ed. cit., p. 625.

    21 Ramn, esta Cicatriz en el muslo le ense a uno toda la dulzura de una herida... Oh, nohay una cosa ms delicada, ms untuosa, ms oleagmosa que el firme desgarrn de un arma blancal, ..Es un hermafroditismo momentneo, el nico que no es un estrabismo ...; ver El libro mudo (Secretos),ed. cit., p. 205.

    22 Senta cierta admiracin por l: Eso de que el alma del caf es de olvido es cosa de eseespritu mgrato y sensible de Eduardo Zamacois..., en Sagrada Cripta del Pombo, ed, cit., p. 213; ensu primera novela, Punto-negro, escribe en el Prlogo: Los dos ltimos captulos, sin embargo, meresist a lerselos, pues no sabiendo cmo terminar mi novela la haba desenlazado bruscamente y deun modo trgico, Madrid, Renacimiento, 1930, p. 10.

    23 As, por ejemplo, en la tercera novela del hstoriador de la literatura, titulada Trazas delamor, mterviene el autor: Estos dos casos de recejar y convertirse el amor filial en amor sexual sonconforme a la naturaleza, mientras no se descubra ser padre o ser hija el amado o la amada, y as eldesenlace fatalmente ha de ser el que vamos a encontrar en nuestro caso; ver Madrid, Impr. deJaime Rats, 1914, p. 124.

  • 142 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    desde la disolucin del lenguaje 24. Y as se podra seguir, mencionando aBenjamn Jarns (con sus ensayos reiterativos), a Juan Chabs (con su lirismopsicolgico), a Claudio de la Torre (con sus caracterizaciones poticas), a RosaChacel (con su intelectualismo constructivo) y a un largo etctera; resultara, alfinal, que Ramn es suma asombrosa de todas y cada una de las renovacionesque impulsaron individualmente estos novelistas. La explicacin es obvia y quedregistrada en el grfico de la figura 1: Ramn, a travs de sus experimentosautobiogrficos (aspecto inslito, sin parangn en el panorama de la literaturacontempornea espaola) se transforma en imagen ficticia de s mismo; para com-prenderla, para asimilarla, la vuelca en sus anlisis formales y ensaysticos; resultadode tal operacin es su peculiar visin literaria, manifestada en el hallazgo de lasgregueras 25. Este plano expresivo, total y globalizador de su arte, a pesar de serel ms estudiado por la crtica 26, no ha sido suficientemente explicado en cuantorecurso narrativo o imagen mltiple desde la que Ramn organiza sus novelas.Casi ha sido entendido al contrario, ya que se ha sealado que las novelas ramo-nianas son pura adicin de gregueras 27, pero nunca haba sido mostrado esecarcter constructivo y unificador que impone la greguera a la produccin narrativade su autor 28.

    Pinsese que si en una novela conviven tres niveles de articulacin, narracin,relato e historia 29, los tres resultan absorbidos por la greguera, fundidos en

    24 Lo que es comprobable en Chiripi y El Chiplichandle, pnmeras novelas; en ellas, el escritorbilbano destruye las perspectivas normales de organizacin de la realidad; por ejemplo, en El Chipli-chandle no duda en incluir anuncios, carteles y aVISOS, convertidos en imgenes sgnicas asumidas porel personaje: De repente siente la llamada de los restarurantes. Se le clavan en la cabeza comoestrella de predestinacin [tal "estrella" se esquematiza ideogrficamente con seis nombres para aadira continuacin:] Le giran los nombres en tierna rueda culinaria. Le abren como a la amatista episcopallos besos beatos; ver Madrid, Espasa Calpe, 1962, p. 113. Al respecto, sealaba E. Garca de Noraque Zunzunegui empleaba frmulas expresivas caractersticas, por ejemplo, de un Ramn Gmez dela Serna, pero extraamente desplazadas en un escntor de tendencia realista; ver ob. cit., pp. 336-337.

    as Lo resumi F. Yndurin: En todo caso ha de recordarse que la greguera puede aparecer enlibros esclusvos, pero no faltar en ninguno de los restantes, sean novela, ensayo, biografa o teatro;ver Introduccin a Museo de Reproducciones, Barcelona, Destino, 1980, p. 16.

    26 A la tesis de T. Llanos, antes citada, deben aadirse la de Antonio del Rey Bnones, Lanovela de Ramn Gmez de la Serna, Madrid, U. Complutense, 1983, y la de Csar Nicols, RamnGmez de la Serna y la generacin del 27, Cceres, U. de Extremadura, 1983, que ampla las ntuicionesde Cernuda, Estudios sobre poesa contempornea, Madrid, Guadarrama, 1957, pp. 165-177, Y losestudios de Ricardo Senabre, Sobre la tcnica de la greguera, Papeles de Son Armadans, 45 (1967),pp. 121-145, de Francisco Lpez Estrada, Emrnanuee Thesauro, un precursor de la greguera ramo-mana, Revista de la Universidad de Murcia, 26 (1977), Y la ed. de R. Cardona, Gregueras, Madrid,Ctedra, 1979, quien indica que

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 143

    ella, re-interpretados de una nueva manera, de la nica que Ramn entiende: eldesarrollo en exclusividad de su vida. Esto es lo que ha llevado a la crtica a malentender su proyecto literario: se le ha reprochado un excesivo fragmentarismo eincluso se le ha acusado de escamotear la realidad 30, pero ello ha sido por cotejarsus creaciones con modelos demasiado jerrquicos de lo que debe ser la novela; ycon Ramn, un autor que en 1909 despleg el lema de [Cumplamos nuestrasinsurrecciones!, adoptar esa postura es falsearle.

    Si se quiere comparar a Ramn con alguien, hay que acudir a los grandesnovelistas y pensadores de principios de siglo, autores que se plantearon lasmismas preocupaciones, y as resulta que Ramn se adelanta a Joyce en lainvencin del monlogo interior, asimila a Freud en los tratamientos psico-analticos predicados por El doctor inverosmil, coincide con Bergson en lacomprensin del dilema temporal y avanza sobre Nietzsche con el desarrollode su personalidad 31. Ramn est a la altura de todos ellos, quiz por encimaporque logr sistematizar pensamiento, vida y lenguaje en una nica visin.La greguera.

    * * *Morbideces (1908) es la primera obra indicadora del modo en que Ramn

    percibe que el relato (o sea, la estructura) debe quedar encuadrado por esesentimiento de destruccin de lo imaginario, que incluye tanto al lector comoal narrador: plano de abstraccin que ser general en todos sus enfoques.

    Es el primer texto en que Ramn se convierte en presencia absorbente des mismo; idea, para ello, un Prlogo en que canaliza su figura a travs deun distanciamiento ficticio con el que pretende conseguir una determinadaimagen: Ramn, autor real del libro, finge ser su editor, simulando un procesode conocimiento y encuentro con su verdadero autor, a travs de una des-cripcin fragmentada en que se disuelve por completo la realidad; con esapretensin, se disponen tres planos:

    a) Se delimita una descripcin fsica externa, a la que se incorporan gre-gueras como medio de crear intrigas, desmembradoras de la caracterizacinde los personajes:

    Su expresin, como atemorizada y sorprendida, el extravo manso y tor-tuoso de su mirada, el rictus ambiguo e indeciso de sus labios, su silencio,su unipersonalismo sostenido...

    b) Se genera, proyectado, un inters por ese desconocido:

    ...desorientaron en m esa perspicacia de antropmetra que creemos tenertodos, y no hubiera conseguido interpretarlos de no haberme dado l mismosu secreto... 32~

    30 As, Juln Marias, Ramn y la realidad (1957), en El oficio del pensamiento, Madrid,Revista de Occidente, 1958, pp. 251-258, aunque en una tercera de ABe (27-2-1988) rectifique:pero es que en ngor las gregueras no son inmovilidades: son circunstaciales; tienen argumento;no se yuxtaponen, sino que cada una lleva una carga, y la narracin se pone en movimientocon Impulsos sucesivos.

    31 Ideas apuntadas por 1. Zlotescu en su ed, de El libro mudo; ver pp, 40 Y ss.

    32 Morbideces, Madrid, Imprenta El Trabajo, 1908, pp. 5-6.

  • 144 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    e) Y se establece la posibilidad de un encuentro entre ambos seres(creador y creatura), envuelto en todo lujo de detalles: la sala solitaria delMuseo Arqueolgico, con un ambiente de misterio y extraeza, que penetra,definiendo, a ese supuesto autor.

    Como se comprueba, Ramn plantea un sistema descriptivo que no modelauna ambientacin abstracta (explicadora de hechos o argumentos), sino queestablece una comunicacin entre objetos diversos33, minsculos, no relacionadosentre s, de cuya ambigedad puede surgir cualquier rasgo o elemento impre-visible. Es decir, Ramn descubre el resorte por el que difumina su ser encreacin literaria: por esta causa, la ambientacin o espacio predomina sobrela disposicin temporal (que casi, por cierto, es inexistente en su produccinnovelstica).

    Morbideces demuestra cmo Ramn incorpora su sentimiento deformador(como funcin potica) a la realidad:

    Lleno de emocin y de vivencias, ante el espritu prcer y distinguidoque sahumaban sus cosas, me detuve en el umbral con tmida uncin...".

    Emocin y vivencias (al margen de la impronta del modernismo) resultantrminos justificadores de las nuevas formas de existir y de reconocerse queir adquiriendo la materia argumental.

    La siguiente descripcin (ya distinta) lo manifiesta:

    [A] Sobre las paredes, aforradas de rojo, apenas se esbozaban, difumi-nados por la penumbra, los fantasmas linajudos y exnimes de los retratosy las hazaas mitolgicas de los tapices.

    [B] Un reloj francs palpitaba con entonacin anacrnica y solemne sobreuna repisa. Su indolencia agoniosa trocbase pizpireta cada cuarto de hora,repiqueteando sutilmente con delicadezas de salterio. Su isocroma perdurableera la melopeya andina del anodino cronicn romanceado, en el que minutoa minuto se iba trascribiendo la cacofnica vida de sus seores.

    Arcaces, grandes armarios blasonados, retablos con relieves msticos, trp-ticos alemanes de asuntos religiosos representados por figuras inmovilizadas,finas, enfermas; bargueos, cruces procesionales y...

    [C] ... Me detuve sorprendido en mi requisitoria. Era asaz inesperado elhallazgo. En un rincn ensombrecido del recinto estaba l, el annimo, elsolitario trashumante, nuestro autor.

    Apoltronado en un ancho silln de talla, destacbase la lividez de su rostrosobre el cuero atezado del respaldo. Envuelto en su paola como en un ropncaballeresco, alguno de cuyos pliegues me esconda, quizs, la roja cruz deCalatrava.. l5.

    En principio, hay dos niveles: el de la realidad [A], creado para que seaasumido por el lector y constituido por una serie enumerativa: paredes, re-tratos, tapices, reloj, etc., y el de la des-realidad [B], donde Ramn

    33 Al fin y al cabo, ste es el objetivo del fragmentarismo que Ramn tena por completoasumido: Por Vivir y extraviarme en mIS novelas (oo.) escribo y seguir escribiendo, porque lospolidresmos del mundo y sus combinaciones libres me encantan por su diversidad insupuesta.En mis novelas vamos a las afueras ms respirables del vivir, Novelismo, en Ismos, ed. CIt.,p. 353.

    " Morbideces. ed. cit., pp. 6-7; subrayado mo.

    l5 Ibtdem, pp. 7-8.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 145

    impone, de forma creciente, su desintegracin: las paredes se muestran afo-rradas de rojo (1 trmino), los retratos y tapices representan fantasmaslinajudos y exnimes (2 trminos) y el reloj establece su entonacinanacrnica y solemne, su indolencia agoniosa con delicadezas de salterio,una isocronia que transmite la cacofnica vida de sus seores (3 trminos,con amplificaciones sucesivas). As pierde Ramn su contacto con lo real eincorpora su ser a lo que observa, para que dentro de l surjan mltiplesasociaciones y conexiones reveladoras de las gregueras que giran en torno areloj: Su isocronia perdurable era la melopeya andina del anodino cronicnromanceado.... Por ello, en el plano [B], Ramn arrastra su ser por unarpida gradacin de objetos, cuya sensibilizacin 36 o transformacin (efigurasinmovilizadas, finas, enfermas) le permite crear una intriga por pura asociacinde imgenes contrarias y descompuestas entre s.

    Ramn destruye [A] y construye [B], su realidad; prepara su aparicin [C],aumentando el nmero de rasgos descriptivos y encadenando los detalles dedeformacin:

    Introduccin Deformacin delPlano real a lo incongruente plano anterior

    Envuelto en ... como en un ropn alguno de cuyos plieguessu paosa... caballeresco, me esconda, quizs, la

    roja cruz de Calatrava...

    1 2 3

    [Figura 2]

    En esta figura, (1) es lo observado por el descnptor, (2) significa la introduc-cin en su circunstancia des-realizadora, es decir, el plano por el que lanormalidad pierde su consistencia, y (3) implica la ruptura total con la realidad.

    Morbideces, en resumen, apunta ya la esttica previa que Ramn impondra las posteriores estructuras narrativas; adems l lo seala:

    Con lo dicho se ve si es importante (TI) desvirtuar la agresin autoritariade la esttica que, olvidando los relativismos que la forman, olvidando quesu valor depende en m como en todos de la acepcin personal que evoca oa que se adapta, aspira a estatuirse como una verdad absoluta 37

    Tal empeo autobiogrfico se reconstruye en el opsculo El concepto dela nueva literatura (1909), donde Ramn teoriza sobre la destruccin de larealidad, pero desde el autor:

    Buscarla en nosotros es acertar con la nica pista (...). Toda obra hade ser principalmente biogrfica y si no lo es, resulta una cosa teratolgica...",

    36 Deca en El concepto de la nueva literatura, que todo es inteligentsimo en las cosas,hasta el detalle, y basta lo que suscitan para enorrmzarnos; ver ed. cit., p. 5.

    37 Morbideces, ed. cit., pp. 56-57.

    " El concepto de la nueva literatura, ed. cit., p. 10.

  • 146 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    El estilo del escritor ha de acompaar a esa disolucin de la materiaargumental." de la que debe surgir una nueva moral, importantsima declara-cin que demuestra que Ramn no era un escritor vaco, sin ideas:

    La nueva literatura prescmde de lo usual y as est desenterrando el ver-dadero concepto de la vida, haciendo revivir las mquietudes embotadas y tras-pasando todas las prohibiciones de que est hecho ms que nada lo usual.. 4()

    Principio medular en sus novelas: atacar lo usual, lo normativo, lo coti-diano. Para demostrarlo, Ramn se aplica el cuento a s mismo y escribe Ellibro mudo, cuyo subttulo (Secretos) simboliza las inconscientes posturas adop-tadas en el complejo proceso de la escritura.

    Ramn tiene veintin aos. Escribe el libro desde Pars, en el segundoviaje costeado por el padre, cuando ha rechazado el cargo de secretario par-ticular de Canalejas. Un Pars en el que se pierde y se encuentra en complejasmetamorfosis suscitadas por su identidad: esos secretos que prrafo tras prrafo,en una continuada y nunca vista anfora, va deslizando, sin ningn epgrafeni ninguna marca externa; son dieciocho sesiones de escritura 41 en las que,hacia la mitad, se sita una especial reflexin sobre el significado de lasformas, trmino sinnimo de nebulosa o sombras en que Ramn vivirya por siempre atrapado, perdido como se designa en la novela bonaerensede 1947. As, empieza este captulo con una clara identificacin:

    (Ramn, la luz todo lo contiene y todo puede ser luz... Ramn: ... Antesen la nebulosa...))

    Indagacin cuasi fenomenolgica por su ser, que le enfrenta ante la evidenciade ser vida:

    Ramn, no hay lnea, m plano, hay una cubicidad en la que slo elcentro, la vida es lo que importa, e impone al azar su apariencia, su indivi-dualidad, no para contrastarse, ni por caleologa, sino atenta a s misma.

    Mundo asomado a las diferencias, que es preciso borrar, reconstruir ntima-mente, en su ser:

    Ramn, las formas, la creencia en las formas, el misticismo de las formas,hacen escarpada y difcil la vida 42. En vez de ventriculizarse la desparraman 4],la abren en canal, la hacen proyeccin en vez de luz, luz reservada, ntima,absorcin sin prdidas...

    39 Al estilo no ha de notrsele (...). Por eso el desarreglo, la asimetra del estilo es una delas ventajas de la nueva literatura, ibdem, p. 13.

    40 Ibdem, pp. 14-15.

    41 As las ha denominado 1. Zlotescu en su Introduccin; ver ed. cit., p. 57.

    42 Quiz as se explique su obsesionada bsqueda de humorismo y de absurdo, como explicaen Ramonismo, ya Citado, de 1923.

    4] Comprese este aspecto con una antenor declaracin de 1909, en que a la belleza oponauna sensacin biolgica, orgnica -especificando: htstolgicao-; ver El concepto de la nuevaliteratura, ed. cit., p. 21.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 147

    Tales formas son corruptas, distraen, dispersan: cargan, repelen, inmovilizan,violan, como los hombres...; y es que Ramn explica as los motivos -noencuentra otra manera- que le conducen a prescindir, en sus novelas, de per-sonajes externos a l, a su conciencia. Llega a ese convencimiento por esteanlisis:

    Las formas deben ser una cosa desinteresada, sin esa factura atrabiliariadel misticismo artstico, tan perdidas en la luz como en la sombra... 44,

    Todo El libro mudo corresponde a ese viaje interior por el que Ramn quierepenetrar sus sombras, convertirlas luego en ficciones: [Nuestra sombra nonos ha sutilizado!, e interroga angustiosamente despus: Ramn, y hastadnde est su sombra?,

    El proyecto de la nueva literatura se ha corporeizado en este conjuntode frases inconexas, sin apenas sentido, pero que indican cmo en dos aos,de 1908 (Morbideces) a 1910, Ramn ha descubierto el valor constructivo quepuede imponer a esas realidades ajenas a travs de la escritura. El libromudo representa una gigantesca visin gregueresca de su mundo interior: formacon su estructura esos seres a medias que luchan por escaprsele. Comprendeque la greguera (lenguaje y tcnica narrativa) es la medida de s mismo: suimagen proyectada hacia el infinito en la pluralidad de textos de que se sientacapaz de crear; l mismo lo seala en Mi Autobiografa:

    Una especie de vida llena de dudas; y, sin embargo, en pleno escepti-cismo. QUIero mezclar cada vez menos cosas a la vida de literatura y queen vez de ser el resto literatura vital, asumida, sin comparanzas con otrognero de vida ",

    En Morbideces, la greguera penetraba las descripciones con que el autorasuma la realidad, pero en El libro mudo la greguera es la manifestacinde esa realidad, antes absorbida y ahora devuelta al descubrimiento de lasinslitas formas con que Ramn ir vacindose de modo paulatino. Entreambas obras, ya se ha visto, se inscribe El concepto de la nueva literatura(1909). Culminado este proceso, Ramn se aventura por gneros tradicionales(teatro y novela, aunque transformados) y por otros que l inventa por aadidura46.

    * * *De todos estos experimentos destacan sus formas novelescas, abiertas y

    contradictorias, aunque c1asificables segn el funcionamiento interior de la gre-guera (recurdese la figura 1). Habra as tres tentativas:

    44 Las citas pertenecen a El libro mudo, ed. cit., pp. 126-128.

    45 Ed. cit., p. 598; Y que su lucha con las sombras es tema constante lo revela: Hay dasen que se me acenta ese pjaro de sombra, ese ibis sombro que simula el relieve de la frentesobre las cejas, acampado sobre el entrecejo, p. 199.

    .. Ignacio Soldevila-Durante ha explicado que en sus minitextos Ramn inventa cuatro po-sibles gneros: tipologas (en presente y 3.' persona), episodios autobiogrficos (tiempos del pasadoy l.' persona), relatos hipottico-profticos (futuro y l.' persona plural o 3.' impersonal mclusoradel yo) y topologas imaginarias (presente y 3.' persona); ver El gato encerrado (Contribucinal estudio de la gnesis de los procedimientos creadores en la prosa ramonana, en Revista deOccidente, 80 (1988), pp. 31-62; cita en pp. 49-50.

  • 148 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    A) Novelas donde el personaje es greguera del ser de Ramn.B) Novelas donde el espacio como unidad real se convierte en greguera.C) Ensayos novelsticos donde Ramn se metamorfosea, por medio de la

    greguera, en mltiples objetos.Tal relacin entre greguera y novela no es una imposicin crtica sobre

    su obra; esta clasificacin intenta explicar, al contrario, la gnesis interior desus creaciones y parte de todo el conjunto de declaraciones que Ramn realiz.Conviene destacar una muy importante: Se puede improvisar una novela, perono una greguerae ", que revela la trascendencia que Ramn daba a ese juegomecnico de transmutarse en diversas representaciones de lo real.

    Desde luego que numerosos crticos han buceado en el valor de la gregueraen relacin con la novela 48, pero sigue sin explicarse su peculiar dimensincomo tcnica narrativa, porque no se ha reparado en la integracin de imagenautobiogrfica y creacin lingstica que en sus obras iniciales propone Ramn:un verdadero plan para ejecutarlo con posterioridad.

    De los tres grupos ya representados, el ms complejo resulta el de las no-velas donde el personaje desarrolla la funcin de greguera, articulndose desdeella las restantes instancias narrativas: narrador, espacio, tiempo, dilogos yargumento. Son novelas en que Ramn vive plenamente fundido con susmedios seres, medios porque estn constituidos, a partes iguales, por l y porla ficcin que les empuja a protagonizar, quiz, la que a l le hubiera gustadoconocer 49. Adems, en cada una de estas novelas, su autor experimenta diversasmaneras de participacin en el personaje y de conectar su existencia con ladel lector. As, El doctor inverosmil (de 1914, pero publicada en 1921) seabre a una Presentacin que manifiesta la inicial pluralidad de puntos devista narrativos:

    El acontecimiento es extraordinario. Suponen las experiencias de estedoctor joven una nueva y bienhechora ciencia

    Se ha creado una primera intriga, mediante la declaracin de un motivoargumental que precisar ser explicado; en tal concretizacin surge ya la pre-sencia del personaje, representado por un rasgo gregueresco:

    El doctor Vivar -apellido bien castizo que oponer al apellido extranjeroque es de rigor en todo innovador-e-...

    47 Del Prlogo a Flor de gregueras, ed. cit., p. 16.

    48 Quien ms, Carolyn Richmond, aunque no profundiza en la relacin que apunta, puestoque indica que hay que leer a Ramn con la ayuda estructural del argumento que, en contrastecon sus colecciones de gregueras, proporcionan sus novelas, ver ed. a El secreto del Acueducto,Madrid, Ctedra, 1986, p. 49. En La novelstica de Grnez de la Serna precisa lo mismo: oo, laaccin (...) est la mayor parte del tiempo remansada y casi paralizada para dar lugar a que elautor introduzca en el texto un verdadero chorro de gregueras, en Revista de Occidente, 80(1988), pp. 63-69; cita en p. 65. Por su parte, ngel San Vicente ha estudiado las greguerasque se refieren a la creacin literaria, ver Un retablo gregueresco de la escritura, en Seminariode Arte Aragons, 38 (1983), pp. 283-326.

    49 As, declara en Novelismo: Hay que dedicarse a lo increado, En la novela grande sepuede llegar al final de muchas cosas, explorar, subir por todas las escaleras interiores, amar amujeres que de otra manera no hubiramos encontrado nunca ...; ver Ismos, ed. cit., p. 355.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 149

    Plano sobre el que se construye la ruptura con los lmites normales de larealidad, para que en tal contraste se incorpore el lector como componentetextual:

    .

    Atrapada la dimensin conceptual de la casa, Ramn la introduce en unvertiginoso proyecto de disolucin, cuyos rasgos se asociarn al carcter delprotagonista:

    Cuando miran los enfermos esta casa, ella mfluye en sus espritus, lescalma, les hace indudablemente buena impresin.

    Sobre esta dispersin de enfoques se introduce la instancia del autor, queplantea el juego ficticio de conocer a su personaje; es decir, se demuestra elmodo en que Ramn, a travs del lenguaje [= greguera], logra penetrar desdeel nivel de la narracin en el del relato, aparentando incluso cierto sentimientode verosimilitud, pero que ha surgido en l:

    ... yo (...) como escntor (...) no sabra resistirme a mezclar elementos nove-lescos a una cosa tan real y tan sencilla como su ciencia...

    El resto del libro lo forman captulos disjuntos, en cada uno de los cualesse resuelve un problema por el mdico, cuya circunstancia interna va asociadaa la propia de Ramn; quiz se entienda as mejor esta declaracin:

    Yo no acabo de comprender cmo curar a la vida de la muerte si stava abrazada a ella de modo indisoluble",

    Resulta, as, el doctor Vivar el prmer ser creado por Ramn (he eliminadoa los comensales de El ruso, por sus resortes clasicistas) y enfrentado anteel enigma de tener que comprenderse, de tener que asumir su continua de-pendencia con la realidad externa.

    Quiz, por tal motivo, en su siguiente novela, La viuda blanca y negra(1917), Ramn avance un punto ms en su mtodo particular de desintegracinde lo real, a fin de conseguir una nueva imagen de lo cotidiano 51. El absurdono lo logra Ramn, por tanto, en sus novelas mediante hiprboles argumen-tales, sino a travs de dislocaciones entre ese cuotidianismo (plano cercanoal lector) y la vida interior de los personajes creados (plano por el que el

    50 Cito por Madrid, Destmo, 1981, p. 9.

    51 De El concepto de la nueva literatura: Todos se olvidaron del cuotidiamsmo de la vida.-Pero cmo ha sido eso posible? -El cuotidianismo que es lo supremo y lo que nos invadems en total. Por eso nos sugieren sus obras una sensacin destartalada, unicorde, desolada, deuna vacuidad tan vacua como grande es su ampulosidad; ver ed. cit., p. 16.

  • 150 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    autor se funde con sus personajes). Tres aspectos de esta actuacin del autorse revelan en La viuda blanca y negra:

    a) La anticipacin de los elementos argumentales; analepsis desarrolladadesde la omniscencia del autor, pero asumida de forma inconsciente; es lamemoria de Ramn la que permite arrancarse estos seres ficticios:

    Qu ensaamiento haba en aquella viudez que tan bien preparaba losefectos? Muchos ratos pensaba...

    Dominio del autor sobre su personaje, desde el que revela nuevos elementoscaracteriolgicos:

    ... que dentro del luto de aquella mujer de frvidas blancuras, le acechabaalgo, le preparaba alguna encerrona la muerte.

    Registro lingstico, filigrana verbal deshecha en gregueras:

    Aquella viuda pareca que se preparaba a ser su viuda, o quizs a quel fuese su viudo, es decir que ya sin poderla olvidar, anduviese perdido porla vida como un loco.

    b) La construccin de los personajes desde el contraste planteado en elinterior de su caracterizacin:

    Cmo era l? Necesitaba formarse una idea de su tipo para tener Ideasobre todo de lo diferente a l mismo que era el otro.

    c) La conversin de la greguera en contenido narrativo:

    ... sobre todo un lunar oscuro que tena en la espalda la viuda, le irritabaa Rodrigo. No lo poda ver. Le pareca lleno de besos, lugar sealado porel otro, isla en que an perduraba refugiado 52

    Con todo, es El incongruente (1921) el texto en el que Ramn lleva acabo un mayor vaciarse de s mismo, en busca de todas las identidades posi-bles de su personalidad. La narracin se articula como un conjunto de foca-lizaciones dispersas que ayudan a que el lector comprenda al personaje, Gus-tavo, como la suma de aspectos diversos e incongruentes, que va aprotagonizar. Es el nico ser creado por Ramn y predeterminado desde unsupuesto esquema arquetpico que acabar disolvindose en el componente ge-neral del absurdo. Se relata su nacimiento, se adorna con circunstancias ex-traordinarias y se establece un conjunto de imprevistos rasgos fantsticos 53.

    52 Cito por Madrid, Biblioteca Nueva, [s.a.], pp. 39-41. Tambin: ed. de Rodolfo Cardona,Madrid, Ctedra, 1989.

    53 El hecho que asegura la identificacin de Ramn con Gustavo lo prueba la exacta Similitudcon que el propio Gmez de la Serna recuerda su nacimiento y sus pnmeras sensaciones; ver deMi Autobiografia. Mi nacimiento y bautizo, en ed. cit., pp. 561-566.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 151

    El siguiente ejemplo puede evidenciar el modo en que Ramn encadena gre-gueras con la pretensin de distorsionar cualquier representacin objetiva delpersonaje:

    ... los dientes le salieron de la noche a la maana, y un da recobr lapalabra como un mudo, para deCIr que su doncella dejaba que se bebiesesu bibern el soldado que la festejaba.

    En este prrafo, dientes, palabra, doncella y bibern conforman unparadigma semntico acorde con el contexto del nacimiento de Gustavo, perocada uno de esos lexemas se des-realiza a travs de comparaciones o sin-tagmas oracionales que representan la verdadera imagen de la realidad buscadapor el autor.

    Elemento renovador de su concepcin novelstica lo constituye el completodominio que ejerce Ramn sobre la narracin desde sus propias concepcionesde lo que resulta o no importante:

    ... paso de prisa esta pnmera poca de su vida ....

    La explicacin subsiguiente manifiesta -paradoja circular!- que Ramn estpensando en s mismo:

    Despus estudi abogaca, por estudiar algo, por si acaso, y le sucedieronmuchas cosas mcongruentes, aunque dotadas de esa trivialidad que tienen todaslas cosas de la adolescencia (...). Por eso hay que pasar por alto toda estapnmera poca.

    La identificacin llega al extremo de que Ramn, como autor, juegue con supersonaje aceptando los moldes con que le ha creado, como aspectos que sele imponen para desarrollar el argumento:

    Tiene que ser una incongruencia la misma historia de su vida y la dela eleccin de captulos ",

    En resumidas cuentas, Ramn, en El incongruente, configura un sistemade gregueras que adquieren la funcin de estructura o relato; en l sedisuelve el escritor 55, asume la caracterizacin propuesta (que es la suya propia)y teje la red de relaciones argumentales con que disea su peculiar imagende la realidad. Pero siempre desde el argumento.

    No sorprende que Ramn acabe proyectado en una inslita parbola desu propia dimensin de autor literario, es decir, que reflexionando sobre suescritura, termine ideando una metfora textual que sea el reflejo de todo suexistir hasta entonces. Tal obra es El novelista (1923). En ella, Ramn logradar sentido a una idea que le obsesionaba en 1909 y que quiz le indujo aescribir El libro mudo; sealaba en El concepto de la nueva literatura:

    " Todas las citas remiten a ed. cit., pp. 35-41.

    55 Seala en Ismos: Ya sabemos la aficin a disolverse que tiene todo. Y que la disolucines el sueo de amor de todo lo creado; pero eso mismo da ms valor a los seres disolventesque se adelantaron al rapto natural, SIendo por eso los seres de mejor calidad de la Naturaleza,en ed. ctt., p. 10. Obsrvese que esta ltima aseveracin resume todo el esfuerzo que Ramnvuelca en El inco gente.

  • 152 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    Todo fuera de nuestra consideracin personal, es lo invisible, lo intras-cendente, lo sibilesco sin Secreto", lo abstruso sin escabrosidades, lo que noest ni ms all ni ms ac del pensamiento, lo impersonal, lo Impensable.Ir por la significacin intelectual de la vida a la vida misma es un error".

    y acorde con esta ltima manifestacin, Ramn forj toda su carrera de no-velista con la pretensin de no reflejar en ningn momento la existencia ma-terial y temporalizadora de hechos y objetos externos a l; antes al contrario,de procurar en cada texto ir descubriendo factores nuevos que incorporar asu propia experiencia de la vida:

    La labor de la nueva literatura, por esto, ha de ser la de irnos recons-truyendo, robando a las cosas, descolgando de ellas el pedazo de conceptonuestro que las aadieron los otros"

    Por ello, resultaba de obligado cumplimiento que Ramn acabara reflexio-nando -a fin de asumirla- sobre esa identidad de novelista en que suexistencia real se iba convirtiendo; y, as, escribi El novelista 59, portentosoretablo de maravillas, donde creador y creatura coinciden en el proceso dedesvelamiento de la escritura como partes de una misma realidad.

    El novelista representa el final de todo el proyecto terico diseado en1909; constituye, por ese motivo, el comienzo de una nueva visin narrativa:al transmutarse l, de autor, en personaje que resuelve sus circunstancias ex-ternas en gregueras, agota esa va de anlisis, disparando su capacidad deautora hasta lmites insospechados en esa multiplicaci6n de complejas estruc-turas narrativas, representadas por las novelas que corrige, escribe e imaginaAndrs Castilla.

    No se puede ir ms lejos de 10 que ha ido con El novelista: Ramn utilizaya plenamente la greguera para transmutar la realidad y convertirse en AndrsCastilla. Vase s6lo un ejemplo, perteneciente al cap. 23, El Barrio de DoaBenita; Ramn desde el principio se disuelve en gregueras (niveles de la na-rracin y del relato unidos) con las que modela el argumento (nivel de lahistoria), plano en el que vive A. Castilla y que l busca aprehender:

    Andrs escriba su Barrio de Doa Benita de prisa, como albail quequiere poner la bandera en el tejado. No pareca sino que se haca una casitaen aquel barrio (...) y que tambin l se iba a retIrar a VIvir all.

    " Hay que recordar que (Secretos) es el subttulo de El libro mudo, en cuyo prrafo finalse declara: Ramn, pero como esto es un secreto y algo as como una mala accin que hayque disimular yo tendr que hacer el papel de rm muerto y su simulacro ..., ed. cit., pp. 262-263.

    " En ed. ctt., p. 9.

    " Ibidem, pp. 10-11.

    " Su conexin con otros textos la ha explicado con exactitud C. Richmond: ... esta noveli-zacin del acto creador, que contiene ecos, asimismo, de la confrontacin entre autor y personajeal final de Niebla de Unamuno, es contempornea, adems, de los Seis personajes en busca deautor (1921) de Luigi Pirandello, obra con la cual tambin tiene algo en comn, ver El secretodel Acueducto, ed. cit., p. 52.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 153

    Disgregada la realidad por este efecto especular, Ramn puede ingresar enla construccin argumental, introducindose, a travs de Andrs, en la materialiteraria pergeada:

    Andrs vea el barno tan VIvamente que se sent a descansar en unapiedra de la calle...

    Borrados todos los perfiles y dimensiones de la creacin narrativa, propuestaesta unidad entre lo real y lo ficticio, Andrs reflexiona sobre ese proceso deescritura circular en el que permanece atrapado y que plantea cuestiones tanesenciales a la literatura como la de la seleccin que el escritor se ve forzadoa imponer en su intento por reflejar su visin del mundo 60; as, en el comienzodel captulo se hablaba de la construccin de unas casas con un agujero ensu frontispicio (que Andrs representaba como un monculo del cielo) paraunos relojes, y despus, en una fase de descanso, Andrs medita sobre esaobservacin:

    ... y desolaba sus miradas el ver aquellos monculos que las remataban, aque-llos discos vacos en los frontis en que iban a ir los relojes ....

    Nuevo desequilibrio que aprovecha Ramn para fundir su imagen con lade su novelista por medio de una greguera que puede llamarse de segundogrado:

    Aquellos remates vacos (...) le daban la sensacin de cuencas de muertoque mirasen a los cielos""

    El fenmeno logrado es el de multiplicar los niveles de realidad, medianteesa libre combinacin de gregueras:

    Ramn escribe sobre Andrs Greguera 1: quiere hacerse una casita

    Andrs escribe su novela Greguera 2: monculo

    Ramn escribe sobre lo que haGreguera 3: cuencas de los OJosescnto Andrs

    [Figura 3]

    Es decir, Ramn logra recibir la huella de la personalidad con la que habaconfigurado. a Andrs. De este modo, el mayor acierto de El novelista lo cons-

    60 Le angustiaba-a Ramn el proceso selectivo del material formador del argumento; al finalde El Rastro, en el Ex-Libris, habla de una calle corno smbolo o greguera de la realidad,reflexionando: Nuestra calle es cotidiana, y sin embargo es asombrosa. Es apreciable y sublimepor razones apreciables en su cotidianismo, y porque bajo su aspecto anodino, todos los dasvive de una reciente eternidad, y todos los das muere... Cmo explicaramos y divulgaramostodo eso en este libro? .. No es posible. Es enteramente imposible, CIto por Valencia, Prometeo,1914, p. 265.

    61 Madrid, Espasa-Calpe, 1973, pp. 17-19.

  • 154 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    tituye el efecto de transmiur al autor (y que ste lo provoque en el lector) lasensacin de haberse convertido en materia literaria y que sta, a su vez, ledevuelva su imagen fragmentada, atomizada en esa creacin 62

    Cumplida la insurreccin de dominar el proceso por el que la realidadse convierte en ficcin a travs de personajes que son l mismo, Ramn seaplicar a extender ese control lingstico, que impone la greguera, al conjuntoabsoluto de la realidad, y no slo al de los seres que la habitan. Son lasnovelas del segundo grupo (vase figura 1), aquellas en que el espacio comoinstancia narrativa (porque del tiempo se despreocupa, como se ver ms ade-lante) se disuelve tambin en greguera. Esta obsesin le rondaba ya en 1909:

    El espacio y el lugar deben obedecer a esa misma periodicidad, debenestar dentro de ella, con su misma certeza, en detalles, ultimatums y variaciones 63

    y tal proyecto lo acarici, a partir de 1922, con El secreto del Acueducto, loconsolid en 1923, quiz su ao ms fructfero, en que Junto a la metforade El novelista, public El Chalet de las Rosas, La Quinta de Palmyra yCinelandia, y lo elev a su colmo en una obrita breve, muy poco conocida,como es Aquella novela de 1924.

    Todas estas creaciones poseen un denominador comn: a travs de gre-gueras, se configura un determinado ambiente 64, en el que Ramn insertapersonajes con los que no se funde ni participa de su proyecto vital. Sonmedios seres desdibujados desde su incorporacin al relato y cuya caracteri-zacin depende, fundamentalmente, de la respuesta que otorgan a los secretosdimanados del entorno que Ramn ha dibujado. Resulta claro en El secretodel Acueducto, novela en la que la vida de su protagonista, don Pablo, sepresenta absorbida por la mole gigantesca del monumento segoviano. Ramnperfila ms o menos una historia tradicional: la hija enclaustrada, la vida consu sobrina, su promiscuidad sexual, la boda y el consiguiente adulterio de sumujer y un amigo cura, consentido al final desde una locura, desde una irrea-lidad por la que don Pablo adquiere la dimensin suficiente que le permiteentrever la solucin que tan afanosamente buscaba:

    -Ya est descubierto el secreto! Que desmonten esas piedras! Ah estel inventor! Lo veo! Duerme mirando la inmortalidad, boca arriba! Tienela aureola inmortal! [Est encerrado en los bandajes de las momias!".

    62 Dos Importantes constataciones de 1951 colocadas al frente de Flor de gregueras: [Nohagamos, aprovechando el pensamiento, matenalidades ms duras que la propia materialidad! yReaccionar contra lo fragmentano es absurdo, porque la constltucin del mundo es fragmentaria,su fondo es atmico, su verdad es disolvencia, en ed. cit., pp. 27 Y 29; verdades que arrancande El novelista.

    63 El concepto de la nueva literatura, ed. cit., p. 23.

    64 En ellas se cumple la siguiente declaracin de Ramn: Hay que dar la breve periodicidadde la vida, su instantaneidad, su simple autenticidad, y esa frmula espiritual que tranquiliza,que atempera, que cumple una necesidad respiratoria y gozosa del espritu es la Greguera ...; denuevo ver Flor de Gregueras, ed. cit., p. 9.

    " Ver ed. cit., p. 290.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 155

    Pero para llegar a ese punto en que el personaje ha quedado absorbidopor la realidad gregueresca, Ramn la ha tenido que construir y no ha du-dado, para ello, en acudir al poder disolvente de la greguera, a fin de confi-gurar su peculiar visin del Acueducto 66, y lo importante es que esas gregueraslas va escribiendo don Pablo, en su figura de cronista (nueva metfora deescritor) del monumento:

    Do Pablo se volvi a establecer en su mesa, y se fregote una con otrasus manos de viejo. Despus volva a pensar en su Acueducto, el altar,por decirlo as, de los amores que se haban consagrado en este da. Volvia escribir.

    Es el gran ro de los siglos...Que haya llegado a ser monumento de las naciones una caera o encauce!Paradjico puente por el que pasa el ro .

    .../ ...

    Por tanto, Ramn no se convierte en personaje, prefiere transmutarse enespacio para contemplar, instalado en esa perspectiva, la funcionalidad de lavida y de la existencia, con conclusiones como sta:

    Ha dado permanencia a Segovia... Si no hubiera sido por l, si l nohubiese sido erigido, hubieran llevado a Segovia a otro sitio; quiz ya nohabra necesitado estar tan ingente... Sealaba y sealar siempre el lugar deuna gran ciudad por mal que le vaya y contendr a toda la ciudad en susitio con sus piedras fijas 61,

    Lo mismo acontece en las novelas de 1923. En El Chalet de las Rosas sedetermina una visin general previa que encadena gregueras con la finalidadde dibujar ambientes, que se vayan luego acoplando a la vida de los perso-najes; se abre, as, la novela:

    La tristeza de la Ciudad Lineal era la tristeza de una de esas ruinasnuevas, es decr, ruinas de una casa que no se pudo acabar en un paisajesuburbano y deshabitado.

    Aplica Ramn, a estas obras, un nuevo procedimiento de organizacin lin-gstica, consistente en la continua repeticin de frases, por las que se disuelveel entramado de la realidad desde el plano del lenguaje:

    Don Roberto Gascn iba con su especie de nueva esposa hacia el hotelitoverde (...).

    Iba con su especie de nueva esposa del brazo lanzando miradas soberbiashacia el fondo lejano del paisaje

    66 Del mismo modo que A. Castilla alquilaba varios pisos para escribir las novelas ligadasa su ambiente, Ramn, para redactar su novela, se traslad a un mesn vecino al Acueducto;de nuevo, queda comprobada esa funcin orgnIca, circular, por la que la creacin y vida coincidenen plenitud; mforma de esta noticia C. Richmond, en ed. cit., pp. 24-25.

    61 Ibdem, pp. 184-185.

  • 156 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    La reiteracin incide en el proceso de la intriga textual y a ella se anuda,circularmente -por la greguera- la nueva descripcin ambiental, ya des-realizada por completo:

    Ciudad Lineal tena ese aspecto de cementerio de vivos, de falsa ciudadJardn...

    Hay que observar que el personaje queda encerrado en ese parntesis tra-zado desde el espacio; sus acciones posteriores se vincularn al medio externo;Ramn manifiesta, de nuevo, esa construccin del personaje desde la mismaproyeccin verbal:

    Don Roberto, hombre de instintos de caballo, iba hacia su hotel sinpensar. .. l iba hacia la fuerte cena ... os,

    Pese al vanguardismo preconizado por y desde Ramn, puede comprobarseque l no renuncia al cuidado formal y que sabe extraer de su uso efectosinsospechados, como estas simetras, provocadoras de contrastes internos:

    Ciudad Lineal iba... Ciudad Lineal iba...D. Roberto D. Roberto

    tristeza iba... cementerio de iba...VIVOS

    [Figura 4]

    Las gregueras han destruido, en s, la presentacin normal de la realidad;los personajes cumplen de ayudantes en esta funcin; quiz, por ello, la novelase cierre con una burla extraa del autor hacia su creacin, inslita en laotra serie de obras narrativas:

    No es cosa de que presenciemos la ejecucin. Dejmosle morir a solascon su vergenza y su miedo.

    Adis, don Robertob>69

    Lo mismo sucede en La Quinta de Palmyra y en Cinelandia; en esta l-tima, en concreto, Ramn dibuja un inicial captulo, La gran urbe, cuyadimensin descoyuntar a todos los seres pardicos a cuya filmacin interiorasiste el lector; conviene, as, desde esta perspectiva, releer el captulo Pelculasde ensayo, manifestacin de esta peculiar potica:

    Hay en Cinelandia unos ensayistas de pelculas que gozan de un "Estudio"aparte, el llamado "Estudio ntimo".

    " Cito por Madrid, Ed. del Centro, 1975, p. 9.

    69 Ibidem, p. 198.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA

    Sobre esta proyeccin, Ramn funde a sus personajes:

    157

    Los actores que tenen sed de creacin concurren a esa cnstalera sencillay all se inventan las pelculas sorprendentes, en las que a veces slo sonprotagonistas absolutos de la pelcula dos ojos que se mueven en obscuridadescuajadas de cosas.

    Lograda esa disolucin de los actores en la irrealidad sin fondo de la pelcula(metfora de escritura), Ramn teoriza sobre esa dimensin del acto creador:

    Toda la pelcula ha estado regida por el verso, un verso que no se pro-yecta ni se transcribe en la pantalla; pero que da el ritmo intimable de lacreacin cinematogrfica 70

    y de cualquier creacin: tal verso es una imagen metaforizada de los pro-cedimientos greguerescos. Declaracin sta que resume, bien a las claras, cmoRamn procuraba integrarse antes en el conjunto de la realidad, que no ensus protagonistas.

    Este hallazgo narrativo se consuma en Aquella novela (1924), donde acciny espacio confluyen en un mismo plano narrativo; para ello, Ramn vinculaa un personaje, Esteban, a la realidad ambiental de unos jardines, los de Lu-xemburgo (vaga ensoacin de las estancias parisinas del escritor), en los quese disuelve (jcmo no!) su vivencia, pero desde el plano del espacio:

    El Luxemburgo dentro de la ciudad, en el corazn de ella, en el jardnde los balcones, de los gabmetes, de los despachos, de las calles, todo co-manditado y reunido y ajardinado.

    Esa transformacin surgida del espacio es la que propicia la fusin de sucondicin de escritor con la nueva realidad planteada:

    Todo tena que sucederle en el Luxemburgo. No aceptaba las sonrisasnada ms que en el Luxemburgo.

    Porque ha existido esa concentracin de determinaciones espaciales, la visindel autor resultar gregueresca (y no como en las novelas del primer grupodonde tal representacin provena del interior del personaje):

    oo. all conoci a aquella rubia con lgnmas de loca que le excit con la Xde sus piernas cruzadas.

    El entorno creado, como un calidoscopio mgico, comienza a combinarsus espejos interiores en busca de las ms inslitas combinaciones de formasy movimientos:

    [Exclaman las estatuas, quejosas porque se sientan a su sombra:] -Quenos hayan tomado por unos quitasoles! -se dicen mdignadas ante esa faltade educacin que no perdonarn. No mirarn jams ya al que hizo eso 71

    70 Madrid, Nostromo, 1974, p. 131.

    71 Comprese con la siguiente presentacin del argumento desde el mismo signo; unas estatuasque contemplan a OIga y al narrador de Museo de Reproducciones: Ante aquella revelacin dela cama lunar, todas las estatuas, con el escalofro de levantarse a orinar, esperaban que ellasintiese ms el s o el no; ver ed. cit., p. 51. Obsrvese, de nuevo, la referencia al lunar,como demostracin de las obsesiones icrucas de Ramn.

  • 158 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    Establecido este mundo sin diferencias entre lo verdadero y lo ficticio, lospersonajes se dejan envolver por las gregueras, que funcionan como resortesque explican su caracteriologa:

    Todo haba tenido por prmcipio una galantera fecunda, pero galantera.Haba besos perdidos por todo el jardn, besos de esos que se pierden

    como los botones ...Jardn femenino...n

    Dueo ya de las formas narrativas, Ramn se aplicar a parodiarlas, loque significa tambin destruirlas. As, El torero Caracha (1926) es una burlade los argumentos realistas (modelo La gaviota), en donde lo melodramticose exagera hasta convertirse en pura greguera: las corridas descritas son ma-nifestacin absurda (esperpntica) de unos valores patriticos y ticos. Lo mismosucede en La Nardo (1930), novela en la que Ramn crea el retrato de unpersonaje femenino, Aurelia, cuya descripcin se plantea como reto moral:

    Sus ojos era color nicotina, como si contuviesen la nicotina de todoslos abuelos, pero nicotina venenosa y cida convertida en pasional miradade mujer.

    Su blancura especial era la que le haba conseguido el sobrenombre deLa Nardo, con que la llamaban sus convecmas... 73

    Figura ideada con la finalidad de enfrentar su circunstancia a unos deter-minados ambientes madrileos (sobre los que opera la greguera) multiplicadoscomo tantos amantes cuenta la protagonista. La disolucin de la realidad segenera en esta circularidad de rasgos pardicos con que resultan envueltas lasinstancias narrativas, sobre todo los dilogos y descripciones; este ltimo planoresulta ms extremado si se conecta con la visin greguerizada del medio externo:

    La noche de Madrid dejaba caer gotas de perfume y en los corredoresde la casa vecina haban despertado a los que dormitaban mientras llegabael concurso de belleza.

    Ntese cmo el segundo grupo de oraciones es el que desarrolla la materiaargumental, modificada mediante la visin potica inicial; este carcter meta-frico se amplifica en una pretensin de totalizar las formas disgregndose:

    No tendra otro sueo la ciudad que ste de la belleza encontradiza ymoderna que se envuelve en el mantn como embarazada de grandes flores

    Lo que resulta, al fin y al cabo, el comportamiento traspasado a los personajes:

    Las bellezas se miraban unas a otras con miradas de navaja y nerviosa-mente se capeaban en los mantones ...

    72 Cito por La novela corta, mayo 1924, nm. 439, pp. 2-6.

    73 Cito por Madrid, Bruguera, 1980, p. 7.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA

    Trmino repetido que sugiere la asociacin ya mencionada:

    ... y se los cean y se los soltaban....

    Aspecto verbal que propicia la aparicin de las series de gregueras:

    159

    ... en maniobra de barcos de vela de la belleza, procurando dejar libres suscuellos tentadores, sus nucas de melocotn 74

    Por estas fechas, 1930, Ramn estaba tocando fondo en su inmenso pro-yecto de literaturizar su vida: tantas variaciones argumentales le estaban, denuevo, imponiendo las diferencias con que las formas conviven en la realidady contra las que l alz su grito de insurrecciones. Tras varias tentativas,Ramn se volc a lo que l denomin novelas de la nebulosa, de las quedeben destacarse Rebeca! (1936) y El hombre perdido (1947); suponen losdos textos una vuelta a la fase creadora en la que predominaban los personajesconstruidos como manifestacin gregueresca de su conciencia. Ahora la dife-rencia existe porque si Gustavo o Andrs Castilla vencan (ignorndolo) eldilema de la temporalidad, no le suceder lo mismo a Rebeca ni mucho menosa su propia y ltima transmutacin en espacio novelesco, perdido en la iden-tidad que haba propuesto para tal fin. En 1931, al frente de Ismos, sitaRamn una importante declaracin sobre el tiempo como factor existencial:

    A cada mirada de ahora hay que darle una exposicin de menos se-gundos que a las miradas antiguas.

    Toda la vida est plastificada por estas influencias, y la mujer que pasava ya vestida de un modo surrealista, y las pelculas que aceptamos mejorson las que estn Influidas por las rarezas de los nuevos disparatarios, aunquela realidad mezclara SIempre demasiada agua al vmo muy graduado de lonovsimo,

    Lo ms extrao del tiempo es que l mismo, sobre todas las hipocresasy rmoras, [es] el que va preparando su fantasa y su renovacin y suelecontestar con vveza a todas las encuestas. Ser el tirano de los tiranos 75_

    Tirana de la que no podra escapar, aunque literariamente lo hubiera con-seguido ya en ese tercer grupo de novelas (vase figura 1) en donde la gre-guera animar de vida multiforme la existencia inanimada de los ms diversosobjetos 76, en los que quiz Ramn sintiera vivirse, ya que no otra es la ex-plicacin que l mismo ofrece a su mana de rodearse de las ms disparatadase inslitas cosas:

    Tendra que hacer un libro para describir por qu me rode de esascosas de carcter que fui encontrando en los rincones pintorescos del mundo.

    74 Ibidem, p. 115.

    75 En ed. cit., p. 12.

    76 En este sentido, ha de ser lectura indispensable el ensayo ramoniano Las cosas y el "ello",en Revista de Occidente, 45 (1934), pp. 190-208, que revela adems su conocimiento de las teorasfreudianas sobre el inconsciente humano.

  • 160 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    Carcter que impondr como medida illimitada de conocimiento de esemundo; base, en fin, de mltiples combinaciones de las que surgir, en suforma ms pura, la greguera, construida, incluso, como plano de cotidianeidadpresentado a los dems (es decir, gregueras vivas):

    El carilln Japons de cristales colgantes hace que todos los visitantescrean que me han roto la cristalera al entrar.

    La mano de mi llamador es una mano de oro, mano de una hija nuncahabida 77

    Con esos objetos, pues, Ramn construye puentes para que su imaginacindesborde sin lmites todas las formas de su temporalidad concreta. Y son ob-jetos adquiridos o re-creados literariamente como en El Rastro (1914), obraque puede servir de ejemplo a ese tercer grupo denominado ensayo comogreguera.

    Contiene El Rastro un prlogo en el que Ramn convierte sus reflexionesen modelos estructurales que, despus, aplicar a sus novelas grandes.

    La obra integra captulos breves; cada uno de ellos acotar un determinadoaspecto de la observacin o transformacin de lo real, conducida desde lavisin directa del autor, con la que manifiesta su dominio sobre lo externo,su vivirse en lo que le rodea:

    ... el Rastro es en mi sntesis ese sitio ameno y dramtico....

    Sntesis indica el alejamiento de Ramn de cualquier perspectiva objetivista;l va ms all: reunir los detalles empricos de la realidad a travs de suproceso de escritura, totalizar lo que ha sido fragmentario. As, el Prlogosuma diecisis epgrafes, encadenados para reproducir el modo en que Ramnpresiente lo real, lo que est fuera de l, existiendo como interrogacin quele obliga a responder:

    Por eso donde he sentido ms aclarado el misterio de la identidad delcorazn a travs de la tierra ha sido en los Rastros de esas ciudades porque pas, en los que he visto resuelto con una facilidad inefable el esquemadel mapamundi del mundo natural.

    Si este captulo I ofrece esta representacin general, el 11 puede ya mostraruna especificacin ms detallada, sobre la que destacar una perspectiva dada(la del cap. 111). Este esquema vuelve a aparecer y podra resumirse de lasiguiente forma:

    [Figura 5]

    77 Mi Autobiografla, ed. cit., pp. 581-582.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 161

    Tal esquema encubre un mtodo de destemporalizacin 78. El autor consigueuna abertura de su ser interior en los fragmentos II y IV por los que muestraese dominio que aplica al mundo a travs de una serie de exclamaciones en-cadenadas:

    [II]: Oh, el Mercado de las pulgas de Pars (...)! Oh, el mercado judode Londres...!

    [IV]: [Y qu cosas! Cosas carnales, entraables, desgarradoras, dementes, le-janas, cercanas, distmtas: cosas reveladoras en su insignificancia, en sullaneza, en su mundanidad. Maravillosas asociadoras de ideas!... [Actitudla de esas cosas revueltas, desmelenadas y amontonadas, simplicias ycoritas!

    A partir de estos puntos se consigue una representacin de circunstanciashilvanadas, utilizadas por el novelista para enfocar aquello de lo que habladesde una amplia variabilidad, as el plano III constituye una demostracinde cmo se ha deshecho la realidad en el interior de Ramn.

    [III]: El Rastro es siempre el mismo trecho relamido de la ciudad (...). ElRastro es un juego de mar, pero no de cualquier mar, smo de unmar aislado (...) y que adems se comunicase escondidamente con losdems mares. Un mar continental, secreto, salado, que a travs de unaestrecha bocacalle entrase de vencida en la blanda playa del Rastropara abrir a ras de tierra su mano llena de cosas

    y el punto IV, de un modo anafrico, se aplicar a perseguir una defini-cin de esas cosas, que en realidad implica una estructuracin del universodesde el interior de Ramn, buscador y solicitador de la actitud de talesobjetos:

    Las cosas del Rastro no estn, como vulgarmente se puede pretender,en una situacin precaria, no; su momento es el momento de paz y caridaddespus del xodo y de la mala vida y todas ellas se ufanan y se creancomo en el descanso del fin.

    Es la mirada de Ramn la que otorga existencia a las cosas del Rastro,por lo que stas quedan representadas de forma gradativa:

    [V]:[VI]:[VII]:[VII]:

    Las cosas del Rastro no son cosas de anticuario...No son tampoco cosas de museo ...)No son tampoco ruinas histricas y trascendentales...)[Planteamiento ya general:] El Rastro no es tampoco un lugar detunsmo (...) No es siquiera una excursin que hacer con amigos ...)

    Por primera vez, la greguera no ha sido un dato analtico, sino que seha constituido en visin diseadora de la realidad, como suceder despus con

    78 Harald Weinrich lo denomina transiciones temporales: Nous entendons par la le passaged'un signe a l'autre au cours du droulement linaire du texte. Dans le cadre du modle voqu,nous dirions que chaque passage d'un signe a l'autre modifie I'tat d'informatIon de I'auditeur,dans la mesure o, en gnral, chaque signe nouveau vient rduire en peu plus le nombre despossibles en jeu; ver Le temps [1964], Pars, Seuil, 1973, p. 199.

  • 162 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    las novelas. As, si una de las frmulas de la greguera presenta un aspectopara luego contradecirlo o mostrarlo desde un ngulo radicalmente contrario,Ramn realiza aqu lo mismo, pero en una unidad ms amplia del discurso:con elementos temticos que van construyendo un argumento; [II] y [IV] sonesos aspectos a los que luego se dotar de nuevos lmites de comprensin (enel primer caso [III], en el segundo [V], [VI], [VII] Y [VIII] que des-realizany cambian por completo de perspectiva la esencialidad existente en el principio 79

    Ramn es consciente de estar formando una nueva manera de composicin,que consiste en acumular series descriptivas con las que procede a construirsu estructuracin gregueresca. Por ello (presentimiento de lo que luego pro-pondr en El novelista), en la unidad [IX] establece una similitud entre loque el Rastro (ficcin) significa y lo que supone el problema de la creacin(proceso constitutivo de esa ficcin), mediante la metfora de que el Rastroes como una escritura interminable, en donde las cosas son palabras:

    [Oh, fulmmante elocuencia del Rastrol..; El verbo proteico y lleno defacundia hace sus mejores alfareras aqu con su tierra y las mejores tallascon su madera; las palabras hacen volatines maravillosos, corren y trepancomo lagartijas, se muestran en mil garabatos, en mil flores, se combmanen luces distintas, brotan las ms mesperadas, las nunca vistas; cada objetotiene un delino de palabras, se traslucen, fulgen y nunca tienen fanatismo,ni intentan ninguna demasa imperialista, y su sentido es breve, porque abo-minan de la retrica, la gran repugnancia del Rastro, lo nico que devuelveal mar para que lo disuelva ms, hasta el punto que por miedo de quemstauren una retrica las palabras inofensivas que en l se pronuncian, laspierde, las embota, las deshila, las absorbe, las encalma, las borra despusde pronunciarlas, da su aliento al aire algero y su color al blanco puro delespacio.

    Ramn no slo muestra la manera en que desintegra los detalles extradosde la realidad, a fin de que de ellos broten nuevas formas de comprender lamultiplicidad de los fenmenos y seres, sino que tambin diferencia su modode creacin del proceso normal de literaturizacin, en el sentido de que lno escribe de acuerdo con unas reglas estereotipadas, sino que genera el mundoficticio por s mismo, por la propia fuerza de los trminos pensados o pro-yectados. La palabra engendra sus propios lmites, que no son los del signifi-cado normal, sino los del conocimiento adquirido por su propia asociacin.Se llega, as, al punto esencial:

    Este desinters y esta abnegacin de las palabras en el Rastro, ha depu-rado nuestro estilo, cuya torpeza puede estar en querer libertarse a costa depalabras y de medios, de embarazarse de s mismo en la fuga, pero no demala intencin de dominar, de retener o de atemorizar.

    Es el plano en que se funden el argumento y la organizacin formal quelo dispone. Ramn ha aprovechado el contenido de lo que va tratando para

    79 Queda claro cmo Ramn se anticipa a M. Proust y a su tiempo transitado, tal comolo llama Paul Ricoeur, por el que la voz del narrador adquiere tal preeminencia, que termmapor ahogar a la del hroe [recurdese la primera serie de novelas de Ramn, en pp. ]; entoncestiene lugar la plena identificacin entre autor y narrador, a nesgo de hacer del narrador el por-tavoz del autor, en su gran disertacin sobre el arte; ver Tiempo y narracin. II. Configuracindel tiempo en el relato de ficcin, Madrid, Ed. Cristiandad, 1987, p. 238.

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 163

    crear una gran alegora sobre el proceso de escritura, sobre su interior secretoen cuanto relata SO; destacan, como aspectos constantes, la liberacin del escritor,el dominio sobre su creacin idiomtica y el desinters para llegar a un estilodepurado en s: el estilo es la respuesta que los propios trminos de la com-posicin lleguen a establecer.

    La unidad [X] ampla esta problemtica:

    Pero el Rastro es, sobre todo, ms que un lugar de cosas, un lugar deimgenes y de asociaciones de ideas...

    Se refiere Ramn a la existencia de una especie de sintaxis interna en elescritor, que describe muy bien cmo sera su proceso de concepcin de loliterario (... imgenes, asociaciones sensibles, sufridas, tiernas, interiores ..., quebullen en la mente del escritor hasta que una surge, permitiendo la posibilidadde la escritura):

    Entre todas estas asociaciones de ideas y estas imgenes hay una absurda,pero insistente y decorativa.

    No era otro el propsito de Ramn en 1914: concebir una literatura ab-surda, que encontrara en lo incongruente su explicacin.

    A partir de aqu, como ya se ha visto reflejado en los dos grupos denovelas analizados, el autor funde su realidad con la de la escritura, levantandoun nico plano de existencia:

    Durante muchos aos he hecho largos viajes a travs de l, intentandodarle fondo, pero sin pensar nunca hacer un libro con su asunto, cuando depronto una tarde de vuelta a la ciudad me he encontrado ya hecho, impresoy atezado este libro ... SI

    Ramn, por tanto, culmina utilizando la imagen de que su creacion res-ponde a presupuestos distintos a los normales para otro autor: el libro, comotal, llega a adquirir una realidad independiente de la voluntad de autora.

    De todos modos (y podra resultar paradjico, con lo dicho) lo ms im-portante de El Rastro se encuentra en su Ex-libris final, greguera de cierre,en la que Ramn trasciende los problemas de lo que sea la escritura de unaobra, indagando sobre el ms all de lo que forma un libro, jugueteando in-cluso con el concepto de los lmites fsicos del mismo, llegando a imaginar aun lector que busca en sus guardas un oculto significado:

    Muchas veces hemos mirado las "guardas" de los libros, buscando in-tilmente, olfateando, huroneando con ahnco en ellas ese algo...".

    80 Se puede aplicar a Ramn la misma exgesis con que Tzventan Todorov analiza la obrade Henry James: L'art n'est done pas la reproduction d'une "ralit", il ne vient pas a la sutede celle-c en l'imitant (...) Dans le domaine de l'art, ji n'y a nen qui soit pralable a l'oeuvre,qui soit son origine; c'est l'oeuvre d'art elle-mme qui est orignelle, c'est le secondaire qui est leseul primaire; ver Le secret du rcit [1969], en Pottque de la prose, Paris, Seuil, 1978, pp. 151-185; cita en p. 176.

    SI Ver ed. cit., pp. IX-XVII; salvo ste, los dems subrayados son mos.

    " Ibidem, p. 243.

  • 164 CUADERNOS PARA INVESTIGACIN DE LA LITERATURA HISPNICA

    El autor ha creado una ficcin secundaria, que resulta una greguera dela primera (como luego har en El novelista, recurdese), que que ha provo-cado una restriccin de ese significado, motivando la aparicin de aspectosocultos de lo real.

    Existe, sobre todo, en esta parte de la obra, una explicacin del por quRamn se siente parte actuante, no slo de la composicin, sino de su propiarealidad: el autor ha sido el creador de una ficcin de la que no se resiste adesaparecer como artfice, ya que hay desprendimientos y hallazgos pstumosque suceden a la confeccin del libro. ste existe como frontera material,creadora de lmites impuestos a la voluntad de Ramn, cuyo deseo es sobre-pasar este plano; por ello, al acabar el libro comienza a reflexionar sobre loque poda haber creado si:

    a) hubiera podido invertir toda su vida;b) hubiera encontrado otras pasiones;e) se hubiera asomado ms al balcn inagotable;d) se hubiera distrado en cosas cotidianas y montonas;y e) se hubiera podido detener en las pruebas.

    ltima Imagen, desde la que propicia una greguera encadenada, mediantela metfora de lo virginal: Las pruebas son lindas adolescentes siempre.

    El escritor no reconoce su obra en el libro aparencial:

    ... alfarera, voluntad plstica, obra de carne, de palpitacin, espacio, vastedadde tiempo, trnsito por las calles, minutos ms que letras, trato con mujeres,asueto tanto como trabajo, y no hay nada de esto en el an recin acabado,

    y ste es el aspecto que demuestra cmo Ramn renuncia a la obra, encuanto sta es incapaz de ir creando o proponiendo espacios para su concep-cin artstica. Postula, ante esto, por una continuidad interna en su creacin(ya demostrada) que hable y explique el modo en que se han creado las dis-tintas obras parciales que l ha planteado como suma de expresiones de smismo:

    Pensamos que hemos debido intercalar en este libro todos los otros, losanteriores y los posteriores (...). Ahora vemos que esta obra nace a expensasde otra, y sentimos esa cierta injusticia en que hemos incurrido.

    La solucin estriba en proyectarse el escritor hacia una bsqueda de nuevasexperiencias y realidades que le lleven ms all de su creacin, es la nicaforma de no quedar atrapado por lo que el libro fue y lleg a ser (preludio,por tanto, de El hombre perdido en que convirti su ltima realidad en 1947):

    ... cada nuevo y cotidiano detalle es un motivo para sentirse fuera del libro,para gritar fuera de l, para que creamos en su cerrazn, para llorar el ha-bernos estrechado ...

    Siente Ramn la angustia de buscar una nueva concepcion de la realidad queest dentro de l y sabe que el mundo externo slo importa porque deja enel fondo del escritor una serie de conocimientos que, en ltima instancia, re-sultarn los formantes del mundo narrativo; es comprensible que Ramn exclame:

  • RAMN: GREGUERA Y NOVELA 165

    Menos mal que estoy lleno de gregueras, de pequeos ex-libris, de pe-queos vilanos. Oh, oh mis gregueras, qu desenlazadas, qu libres!",

    Conclusiones:

    y vuelta al principio: en 1914, Ramn ya haba desarrollado por completosu sistema de creacin esttica, se senta lleno de gregueras y todo iba aconsistir en encontrar la mejor forma de realizarlas. Inventa, as, novelas enque cede, por ese canal de la greguera, su vida a sus personajes, o concibenarraciones que le permitan desquiciar todos los lmites de la realidad, hastaencontrarse, cara a cara, con la imagen des-realizada de lo absurdo, de laincongruencia. Lo terrible fue descubrir que esa imagen era la suya: la nicaque le haba quedado al vaciarse de gregueras. Al final, la burla macabradel tiempo.

    83 Ibidem, cItas en pp. 243-252. Muestra final, tambin de El Rastro: Unas gregueras debendescomponer y aclarar la obra al final... Por qu no aprovechar un descuido del editor paradarlas todas? Sera [el delirio! Pero ya que esto no puede ser, daremos las ltimas, las de ayery de hoy. [Qu lstima no poder Insuflarlas todas en el libro como espritu, ya que no comoletra!, Ibdem, p. 267.