Ramiro Ledesma en la crisis de España. Emiliano Aguado

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<ul><li><p>8/2/2019 Ramiro Ledesma en la crisis de Espaa. Emiliano Aguado</p><p> 1/49</p></li><li><p>8/2/2019 Ramiro Ledesma en la crisis de Espaa. Emiliano Aguado</p><p> 2/49</p><p>RAMIRO LEDESMA EN LA CRISIS DE ESPAA</p><p>RAMIRO LEDESMA EN LACRISIS DE ESPAA</p><p>Emiliano Aguado</p><p>EDITORA NACIONAL</p><p>MADRID - MCMXLII</p><p>- 1 -</p></li><li><p>8/2/2019 Ramiro Ledesma en la crisis de Espaa. Emiliano Aguado</p><p> 3/49</p><p>RAMIRO LEDESMA EN LA CRISIS DE ESPAA</p><p>El destino satisface nuestros deseos.</p><p>Pero a su manera, para poder darnos algo ms. GOETHE</p><p>DEDICATORIA</p><p>Apenas ha pasado un decenio. Y, sin embargo, cunto trabajo nos cuesta ya recordarla desazn y la angustia que padecieron los espaoles en las postrimeras del rgimenmonrquico! Una guerra de enconos y creencias amenazaba con su pertinacia yanacronismo, una muchedumbre de partidos, nacidos en la misma poca, alimentados porlas mismas esperanzas y forjados, en el fondo, para conseguir los mismos fines,trabajaban el sosiego habitual de la vida espaola y, sin presentir siquiera las demandashistricas de aquellas horas, forzaban a los corazones de vanguardia a mantenersealejados de la contienda en que arda el pas.</p><p>Cuando se estaba ventilando en las calles y en los cuarteles el porvenir de Espaa, losespaoles que sentan la hediondez de aquel anacronismo, desalentados en suapartamiento y sin consignas eficaces en aquel enjambre de pasiones frenticas vfugitivas, no tenan ante s otro camino que el de la meditacin, quiz, muy lejos, sepresintiera otro camino, pero en horas tan recias como aquellas en que la guerra sepredicaba en todas partes como exterminio y como smbolo de la prdida de una fe en elsufragio y la libertad que haba dado pbulo a tanto encono desenfrenado, no erancaminos lo que pedan los corazones de vanguardia, eran resortes capaces de recogeraquel enjambre de pasiones y encaminarlo al fin que nos pedan, la altura de los tiempos ylos derechos autnticos del hombre.</p><p>Y Ramiro Ledesma, que senta como nadie la gravedad de aquellos momentoscrticos, y estaba dotado como pocos para la accin v el mando no encontr manera msprofunda de trabajar por el futuro de su Patria que entregarse al estudio de los grandestemas que ha creado la filosofa de nuestro tiempo y entregar las horas que le dejaba librea la meditacin de credos y consignas que, ms tarde, iban a resonar como gritos deguerra y de victoria en los mbitos de Espaa.</p><p>Lo que an pudo alcanzar de las ideas de la Ilustracin, sobre todo lo que le llegaba altravs de la doctrina de Kant, andando el tiempo le servira de motivo polmico, y en losdas quehaceres polticos le servira de fondo insobornable, en que se originan el afn dehacer algo grandioso en el mundo y el respeto casi religioso a la vida humana., que Ramiroabrig en su corazn hasta el ltimo momento.</p><p>Las tareas que se haba propuesto la filosofa moderna, algunas de las cuales ya soncreaciones del espritu humano incorporadas a nuestra cultura y a nuestra maneraentraable de vivir, llevaron a la mente de Ramiro una incertidumbre venturosa, quepropicia la meditacin tenaz y un ansia inefable de quietud, que propicia la revelacin deun mundo y el encuentro de una misin. Es muy difcil hallar en nuestra generacin,espaola un hombre que haya sentido con ms crudeza y soledad la crisis de ideas ysentimientos que ha desasosegado al estrecho sector del gnero humano que siente lasllamadas y contradicciones de la Historia. Ramiro haba dedicado sus aficiones a lossistemas filosficos, que piden, sobre todo, meditacin y exactitud; su dedicacin a lamatemtica es buen sntoma de esta acritud intelectual que mantena a costa de verseforzado a abandonar posiciones que, tal vez, le hubieran suavizado los rigores de lacontienda ntima que tuvo que librar en silencio.</p><p>El da en que se percat de que toda esa balumba que le desasosegaba con ideasencontradas y vislumbres de un porvenir infinito era lastre y, en el fondo, cosa bien distinta</p><p>- 2 -</p></li><li><p>8/2/2019 Ramiro Ledesma en la crisis de Espaa. Emiliano Aguado</p><p> 4/49</p><p>RAMIRO LEDESMA EN LA CRISIS DE ESPAA</p><p>de lo que peda su vocacin ms irrenunciable, se propuso buscar en la accin esa calmacordial que alimenta la vida y el ensueo y nos hace, al propio tiempo, sentir nuestrainicin como tarea salvadora. La accin se ha sentido en nuestros das, saturados desaberes y preocupaciones que no calman la angustia ni aaden bienestar, como unparaso, tambin se ha visto en la accin el nico remedio para librarse del hasto que setiende como una plaga del cielo sobre los que no acertaron a encontrar un caminopersonal e irrenunciable en la vida. La mayora de esos soadores de la accin vuelven ala realidad de sus quehaceres ordinarios como nufragos que no han encontrado izada yhan visto con, horror cl espanto del abismo.</p><p>Ramiro Ledesma se entrega a la accin en cuerpo y alma, sin haber resuelto su crisisinterior y tal sin la esperanza de resolverla. Si hay pocas que pueden vivir de la fe, esdecir, en que la fe se muestra llena de contenidos claros, por qu no pensar que otraspocas no tienen ms remedio que vivir de la resignacin, es decir, con fe ardentsima ysin saber de cierto en qu se cree? Lo cierto es que Ramiro Ledesma, a solas con sudestino y procurando olvidar lo que haba aprendido a lo largo de cuatro aos de estudio vde meditaciones silenciosas, se entrega a la lucha en das tambin crticos para Espaa.No importa ahora saber qu conquistas personales logr como fruto de esta entrega</p><p>apasionada, importa, sobre todo, recordar que la ntima desazn que lleva en las hondurasde su alma coincide por manera milagrosa con la desazn que estremeca el destino deEspaa y el porvenir de los espaoles, entregados al juego de partidos anacrnicos, ya sinenjundia, ni virtud.</p><p>Y precisamente por eso es Ramiro Ledesma, quien abre este perodo de nuevospresentimientos y entusiasmos, que ahora empieza a cuajar en formas y aspiracionespolticas. Sin un repertorio de ideas o creencias que le amparasen en los desfallecimientosy le dieran aliento en la pelea, Ramiro Ledesma tuvo que encararse con aquel mundo enruinas y en zozobra y, ahondando siempre en s mismo, buscar un puado de consignascon poder bastante a conmover el corazn de esas juventudes, que no podan yaencontrar en, nada de lo que tenan a su alrededor motivo de ensueo o de pasin.</p><p>,Cules eran las ideas de Ramiro en sus primeros tiempos de luchas polticas? ,Culeseran las ideas que se nos ofrecan como solucin de la crisis poltica de Espaa? Erapreciso dejar que la vida, en vicisitudes y percances, hablara con claridad el lenguaje queno podan entender los que estaban encerrados en la angostura de una doctrina. Buenosera no perder de vista que las ideas, cuando no las abriga un espritu generoso, izosirven ms que para ocultar lo que pasa en torno nuestro y lo que se adivina ya comoporvenir seguro.</p><p>Si es cierto que las ideas nos cierran la visin amplia de los sucesos que nos rodean,,qu podra decirse de esos sistemas hermticos de creencias que se mantienen comobloques de granito en tiempos de crisis? Ramiro Ledesma tuvo el destino singular deentregarse a la poltica en das de crisis, con una crisis profunda en las honduras de su</p><p>alma. Espaa tuvo la dicha de encontrar en aquellos das, precisamente cuando su suelose haba trocado en campo de batalla de creencias anacrnicas, un hombre generoso, queiba a sondearlo todo con el propsito de encontrar un medio de expresin adecuada que lepermitiera sacar a la luz lo que Espaa y Ramiro sentan de manera vaga, como se sienteuna adivinacin en las proftuididades de un porvenir remoto.</p><p>Y en aquellos aos de incertidumbre cuando todas las cosas parecan sometidas acambios, sin regla ni concierto, un grupo exiguo de muchachos universitarios se aprest atrabajar con Ramiro en la tarea de creacin que peda la Historia y la inquietud de loscorazones que han aprendido a sentirla como mandamiento de Dios. Pocos son ya los quequedan de aquellos primeros y entraables camaradas, la vida, con su infinita riqueza decreencias y caminos, nos ha ido separando da a da. Tambin la muerte nos ha separadocon dolor.</p><p>- 3 -</p></li><li><p>8/2/2019 Ramiro Ledesma en la crisis de Espaa. Emiliano Aguado</p><p> 5/49</p><p>RAMIRO LEDESMA EN LA CRISIS DE ESPAA</p><p>Y al escribir este libro, que he compuesto de recuerdos adivinaciones, he sentido elvnculo estrechsimo que nos uni entonces como un destino sagrado, que nos hace ahoraver con ms amor y ms devocin lo que hemos dejado atrs en el camino de nuestravida, que en este caso se confunde, venturosamente, con el perodo ms azaroso de laHistoria de Espaa.</p><p>No he hecho un libro poltico sobre la figura y la doctrina de Ramiro; no lo he intentado.Solamente mis recuerdos me han dado el material que llena estas pginas. Hablo deRamiro en los aos que le conoc, que son los aos de la crisis espaola ms honda denuestro tiempo.</p><p>Porque he contribuido a la memoria de Ramiro con algo personalsimo., quiero dedicareste libro a los que fueron mis camaradas en las primeras horas. Quiz algunos de ellos sehayan alejado por alguno de los caminos que la vida nos ofrece como vocacin y comodestino. Quiz otros de aquellos camaradas se hayan alejado por caminos como el queemprendi Ramiro una maana de otoo.</p><p>Como este libro ha brotado del recuerdo y los trances que compartimos en aquellashoras ganan mi nimo y me alejan del tiempo en que estoy escribindolo, he llegado a</p><p>creer que, desprovistos de ideas y creencias, y en medio de un torbellino de anhelos ypresentimientos, nos agrupamos otra vez para emprender la tarea de nuestro pasado yhacer que la vida de cada uno, con su tortura y su esperanza, se confunda luego con laesperanza y la tortura de Espaa.</p><p>Propsito</p><p>Como el trabajador que se abandona al sueo reparador, mi alma atormentada gustade abismarse de ordinario en las reminiscencias de un pasado inocente.</p><p>Hlderlin-Hyperion.</p><p>Desde el ao 1929, en que conoc a Ramiro Ledesma en los pasillos de laUniversidad, puedo asegurar que se est haciendo este libro. La vida, el recuerdo, lapasin y la ternura, como hadas buenas que velan sigilosas alrededor del lecho de unenfermo, han ido tejiendo sus pginas en el silencio de cada da, ms all de la luz de miconciencia; y este trabajo, silencioso y recatado, se termina bajo la sombra de la muerte ycon la nostalgia de una amistad de siete aos da a da.</p><p>No corro el riesgo de ser mal comprendido si digo que yo no he trabajado en laconfeccin de este libro; la verdad es que me lo he encontrado hecho cuando he intentadoponer en orden mis recuerdos y hacerme cargo de la huella que ha dejado en mi alma uncarcter tan fro y desabrido en apariencia como el de Ramiro Ledesma, y, en realidad, tan</p><p>apasionado y tierno como el de un nio. Mis recuerdos vienen a confirmar una vez msque la pasin no est en la superficie a merced del viento que quiera llevrsela. y la pasinde Ramiro ha quedado en sus obras v en el corazn de los que tuvimos la dicha de ser susamigos ms ntimos; en sus obras nos ha dejado algo ms: nos ha dejado su pasin y suzozobra. Porque Ramiro Ledesma, que comenz siendo un intelectual, y que no dej deserlo ni en los momentos ms decisivos de su accin poltica, se esfuerza en sus libros porperfilar consignas y actitudes ajustadas a las demandas de cada hora, y nos ha dejado unavisin poltica llena de intuiciones luminosas y la descripcin ms esplndida del afn deabandonar las tareas intelectuales Y entregarse con denuedo a la accin salvadora de unmundo que se cuartea y que nos amenaza con catstrofes y ruinas.</p><p>Ramiro Ledesma ha estudiado con ahnco, ha escrito con tenacidad y entusiasmo, ha</p><p>pensado y se ha entregado en cuerpo y alma a las peripecias polticas de su tiempo, peroen todo ha puesto la pasin que arda en su alma y el ansia de librarse de la crisis mstremenda que ha padecido Europa desde los das del Renacimiento. Quien pretenda en</p><p>- 4 -</p></li><li><p>8/2/2019 Ramiro Ledesma en la crisis de Espaa. Emiliano Aguado</p><p> 6/49</p><p>RAMIRO LEDESMA EN LA CRISIS DE ESPAA</p><p>serio decirnos algo profundo sobre la vida y la obra de Ramiro Ledesma tendr queesforzarse por comprender el hecho de que casi todos sus escritos nos aparezcan comomeros fragmentos fugitivos y el que se contradigan con frecuencia sus conclusioneslgicas, que es nicamente como se nos revela el fondo inefable de unidad personal ypoltica de una vida y de un estilo en crisis. Porque otra cosa que hay que tener en cuentaes que a Ramiro Ledesma le cupo en suerte vivir a un tiempo la crisis poltica y espiritualde su Patria y la crisis espiritual y humana de tila Europa que no acierta ya a vivir de losdogmas que fragu la Ilustracin, pero que tampoco ha encontrado un sistema de dogmasy creencias que lo reemplace y nos sirvan para andar por este mundo, tan convulso vhosco.</p><p>Quiero dejar en este libro mis recuerdos, nada ms que mis recuerdos, ahtos deternura y, de esa devocin milagrosa que derrama la sombra de la muerte sobre todas lascosas. La verdad es que un libro que nos parece concebido y llevado a cabo por nosotrosjams llega a interesarnos, es preciso que lo hayan impulsado esas fuerzas mirficas queestn fuera de nuestro alcance, y las obras que han sobrevivido a los vaivenes de lostiempos llegan hasta nosotros como seales del sueo de los hombres, parece que hansido escritas por sonmbulos, parece que sus autores han dado expresin a potencias que</p><p>estn en un mundo lejano y misterioso. Para darnos a entender estos trances supremosdel espritu de los hombres se nos habl de un efluvio inefable que caa sobre los elegidosy los arrebataba con mpetu v con dulzura: era el deliquio de la inspiracin. Con estacreencia aprendieron los escritores a ser humildes y a no contentarse, al propio tiempo,con esas obras que se hacen para que vivan menos de lo que cost concebirlas.</p><p>Como los recuerdos que conservo de Ramiro Ledesma tienen relacin con todas lascosas que entonces nos preocupaban y la que ms le preocupaba a l, la poltica, van apermitir que nos aparezca difano su perfil humano, y si la poltica tiene ms importanciaen la obra y en la significacin histrica de Ramiro Ledesma, puede tambin servirnoscomo medio de expresin de este hombre en crisis y como fondo de comprensin paratoda la poltica espaola que viene ms tarde, con la pretensin de imponer su programa y</p><p>con la sola realidad de sus banderas y consignas...Ramiro Ledesma se nos ofrece como poltico creador de lo ms hondo y entraable de</p><p>la nueva poltica espaola; como preocupado por hallar una manera de vida apropiada asu pasin humana, como intelectual insatisfecho, que conserva toda la claridad mental quele dieron sus aos de estudioso y toda la cordialidad que dejan las aventuras filosficas enla adolescencia, pero, sobre todo, se nos muestra como fundador de las J. O. N. S., quepretendan dar forma y contenido a los anhelos que bullen en el corazn de nuestro viejomundo desde que las formas polticas del liberalismo se resquebrajaron con la estpidapaz de Versalles. No conocera la figura humana de Ramiro Ledesma quien no la estudiaraen todas sus dimensiones, en aquellos das broncos en que le cupo a Ramiro la suerte devivir, no era posible entregarse con plenitud a una cosa sola, al poltico se le pide que sea</p><p>poeta en tiempos de crisis y al poeta se le obliga a ser poltico....</p></li></ul>