Poder y geografía en Oaxaca, el surgimiento de Monte Albán ?menes/Volumen 3... · hipótesis sobre…

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<ul><li><p>Poder y geografa en Oaxaca,el surgimiento de Monte Albn</p><p>JERNIMO HERNNDEZ</p><p>Se analiza desde una postura crtica la hiptesis formulada por Richard Plantn respecto a la fundacin de Monte</p><p>Albn, en la que se infiere que se trat de una empresa colectiva por parte de las comunidades asentadas en los tres</p><p>ramales del gran valle central de Oaxaca hacia el ao 500 a. C. Por el contrario, el autor propone que la fundacin</p><p>de la ciudad fue el resultado de una poltica expansionista organizada desde San Jos Mogote, tendiente a facilitar el</p><p>control y la administracin de los pueblos que en los tres ramales iban quedando bajo su control poltico.</p><p>Introduccin</p><p>1 or sus caractersticas tan particulares, MonteAlbn es sin duda una de las ciudades ms fasci-nantes y adems ms antiguas de Mesoamrica.Se encuentra en la confluencia de los tres vallescentrales de Oaxaca,1 sobre un cerro a ms de 400m sobre el nivel del suelo y en su tiempo de augepudo llegar a contar con una poblacin de 30 000habitantes. Sin embargo, no cuenta con depsitosde agua que hicieran sencillo el abastecimiento deeste vital lquido y se encuentra adems lejosde terrenos de cultivo capaces de sustentar unagran cantidad de residentes.2 Ambas cosas tenanque traerlas desde el valle, y la tarea debi reque-rir de todo un ejrcito de proveedores.</p><p>La eleccin del sitio pareciera entonces no serla apropiada para un asentamiento permanentepese a su evidente ventaja como centro estrat-gico de control sobre el valle y de resguardo con-tra ataques externos, un grupo invasor no ten-dra ms que mantener bajo sitio el lugar unos</p><p>cuantos das antes que la escasez de agua y ali-mentos obligara a sus habitantes a la rendicin.</p><p>Para explicar lo peculiar de esta ubicacin sehan hecho, consecuentemente, propuestas queprivilegiaban ya una motivacin religiosa, ya unaincompleta intencin urbanstica, sin faltar lashiptesis sobre civilizaciones perdidas o visitan-tes del espacio exterior. Se ha supuesto, de igualmodo, una especie de convenio entre lites de va-rias comunidades de los tres ramales con el fin deasentarse en un sitio neutral y central (que en con-secuencia se volvera "sagrado"), desde el cual go-bernaran todo el valle.J Esta propuesta es la queha prevalecido hasta hoy.</p><p>Es factible una alianza como la sugerida? Paraun historiador, a primera vista, no lo es, puestoque supone una buena voluntad entre lites que,por sus caractersticas, pocas veces se ha visto enla historia humana y no puede menos que llevara preguntarse si no ser un resabio de las antiguasideas que hacan impensable la actividad blicaen Mesoamrica hasta finales del Clsico. Es cier-</p><p>Estudios Mesoamericanos Nm. 3-4, enero 2001-diciembre 2002</p></li><li><p>JERNIMO HERNNDEZ 35</p><p>to que Blanton sustenta su propuesta interpretan-do los datos arqueolgicos que ha encontrado yque, aparentemente, le han ido llevado en esa di-reccin, pero creo que un anlisis ms profundode los elementos que entran dentro de la proble-mtica poda haberle dado otra u otras opciones</p><p>explicativas.Puede encontrarse una explicacin alterna?,</p><p>existieron factores que pese a las desventajas dellugar donde se asienta Monte Albn lo hicieronideal para un propsito original?, de ser as, cu-les seran estos factores y cul sera dicho prop-sito? En este breve trabajo tratar de responder aestas interrogantes, pues si bien las anteriores pro-puestas al respecto han sido criticadas pertinente-mente, la propuesta en boga, a pesar de que hantranscurrido ms de veinte aos desde su apari-cin, no lo ha sido en la misma medida. Por lomenos en mi opinin.</p><p>Los zapotecas en Monte Albn</p><p>El primer factor a tomar en consideracin es lapresencia zapoteca en la ciudad. De lo que cono-cemos, sta slo es visible hasta principios delperiodo Monte Albn Illa,4 por lo que podradescartarse en primera instancia que fueran elloslos constructores y primeros habitantes de la ciu-dad, ms an porque pese a su ocupacin tan pro-longada de casi setecientos aos, la ciudad no apa-rece en los registros de los cronistas y tampoco enla tradicin oral zapoteca de tiempos posteriores,3lo que no acontece en cambio con la que se consi-dera su primera capital, Teotitln del Valle, o conZaachila, la tercera. Ambos sitios fundamentalesen su mentalidad colectiva.</p><p>Descartando a Zaachila por su temporalidadtarda, sobre Teotitln puede decirse que no existeun vnculo directo con Monte Albn I, de sus po-cos indicios no ha podido extraerse alguna seme-janza con las primeras construcciones de la ciudado una coincidencia con el estilo artstico de susprimeros habitantes. Por el contrario, el estilozapoteca aqu es antiguo, visible y predominante.6</p><p>Aparentemente el nombre original de este sitiofue Xaguixe (al pie del cerro) porque efectivamen-te se encuentra en la falda de un pen, en ese lu-gar se adoraba al dios Xaquija (Guacamaya Solar)como representacin del sol. Durante los trabajosde investigacin en Monte Albn, en 1940, Casoencontr un pequeo templo de barro sin techo ycon una guacamaya en el centro, imagen que secorresponde con tradiciones posteriores que decanque este dios bajaba cada cierto tiempo para dardirectamente sus profecas a los sacerdotes. Casosupuso en consecuencia que se trataba de una re-presentacin del templo del dios que se encontra-ba en Teotitln y como el fechado correspondien-te le ubic en Monte Albn II, podramos concluirque los zapotecas pasaron a asentarse en la ciudada lo largo de este periodo, pero ya entonces tendrams de trescientos aos de existencia.</p><p>La arqueologa de Monte Albny el vnculo olmeca</p><p>En el suelo de Monte Albn slo se ha encontra-do una figurilla anterior al primer periodo, mis-ma que se asign a la fase Guadalupe,7 se trata,indudablemente, de una evidencia muy pobre quepermite descartar, en principio, una ocupacinanterior del sitio. La cermica del primer perio-do, por su parte, es local, con poca presencia ex-</p><p>terna (cermica de Guatemala y Chiapas) e in-fluencia en otros lados cermica que es imitadaen Monte Negro.8 Sin embargo, hay cierto pareci-do con la cermica de Tres Zapotes, y las estelasde "Danzantes" aparentemente son semejantes ensu propsito a las estelas de Izapa,9 lo que da laimpresin de que hubo una influencia importan-te de gente de Chiapas y de la costa del Golfo enlos primeros tiempos de la ciudad. Influencia queapuntara entonces a los olmecas como factor fun-damental en la fundacin de la ciudad, aun entiempos recientes investigadores como PinaChn10 han sostenido esta propuesta.</p><p>Ciertamente, Izapa no es considerado un sitioolmeca, pero s se supone que representa un vncu-</p></li><li><p>36 PODER Y GEOGRAFA EN OAXACA</p><p>lo entre el estilo olmeca y el estilo maya del Clsi-co,11 a lo que podramos agregar, de acuerdo conlo que se dijo sobre los Danzantes y al predominiodel glifo cerro en su iconografa entre otros ele-mentos, que igualmente representara un vncu-lo entre lo olmeca y el Monte Albn del Clsico.</p><p>Sin embargo, lo que hoy sabemos sobre losolmecas es que su origen puede encontrarse entrelos grupos mokayas que hacia el ao 1800 a. C.12habitaban la regin del Soconusco,lj y que paraesa poca iniciaron un proceso de emigracin quepudo darse tanto hacia la costa del golfo de M-xico como a lo largo de la costa del Pacfico,adentrndose en regiones de Guerrero y Oaxaca.De esta manera es que podra explicarse el flore-cimiento de San Lorenzo y San Jos Mogote(1200), adems del anterior de Teopantecuani-tln (1300).</p><p>Las condiciones en que se dieron las relacio-nes entre sitios propiamente olmecas an son di-fciles de establecer con propiedad, pero en cuan-to a sus contactos con otros grupos humanos nolo son tanto y hoy se supone que San Lorenzopudo ejercer algn tipo de control poltico-mili-tar sobre sus ancestros mokaya en Chiapas14 ysobre San Jos Mogote en Oaxaca,15 cuyos vncu-los con lo olmeca parecen ms bien reflejar la im-posicin de una lite extranjera sobre una pobla-cin local, que la de ser sitios netamente olmecas,16ya que en ambos casos se deja ver un patrn dereasentamiento de pequeas comunidades alrede-dor de centros importantes, Clark17 lo seala con-cretamente en Chiapas.</p><p>En vez de tener varias entidades polticas, parece</p><p>que toda la zona fue unida por primera vez bajo la</p><p>autoridad de un gran centro en la parte central de</p><p>la zona [...] Adems muchos de los sitios de la faseanterior fueron abandonados y otros establecidos;parece como un tipo de reduccin [...] Todos estoscambios acompaaron la llegada fuerte del estilo</p><p>olmeca.</p><p>En el entorno de San Jos incluso algunas cons-trucciones muestran seales de incendio y la re-gin de los Altos (todo lo que hoy es el centro del</p><p>estado) es estratgica tanto para entrar a Chiapascomo para dirigirse al Altiplano y a las reascosteras de la propia zona oaxaquea, lo que ha-ra apetecible su control como importante nodu-lo de intercambio regional e interregional.18</p><p>El proceso entonces pudo ser sincrnico comogradual en cada caso,19 pero no pudo dejar de te-ner un carcter de conflicto y sujecin:</p><p>Despus de la expansin inicial quiz se complic</p><p>la situacin y se enredaron las relaciones entre gru-</p><p>pos y regiones, ya con ms innovacin local. Peroeste estmulo de cambio no parece haber sido sim-</p><p>ple adaptacin de status, sino subyugacin.20</p><p>Despus de jugar un papel tan importante ensus pocas tempranas, lo olmeca desaparece deOaxaca abruptamente al comienzo de la faseGuadalupe y slo reaparece otra vez durante Mon-te Albn I.21 Cmo explicar este proceso?, unalite olmeca impuesta en San Jos rompi con lametrpoli de donde provena y se integr conla poblacin local? Hay que hacer notar que estetiempo casi coincide con el inicio de la decaden-cia de San Lorenzo, lo que abrira la posibilidadde que grupos alejados de aquella metrpoli seindependizaran aprovechando la desaparicin delpoder central. Sin embargo no se trata de una de-saparicin paulatina (dilucin) de los elementosolmecas como cabra esperar, y no concuerda ade-ms con el rechazo tan pronunciado hacia estoselementos que se observa entonces.22 La Ventasucede a San Lorenzo como centro hegemnicoen el golfo de Mxico y no deja de ser extrao, deigual modo, que siendo el centro olmeca ms gran-de y prestigioso de todos, su presencia en Oaxacafuera prcticamente inexistente. Lo que refuerzaesta idea del profundo rechazo hacia lo olmeca.</p><p>La explicacin ms lgica entonces sera quedurante la fase tarda de San Jos hubiese ocurri-do una rebelin local contra una lite extranjeradesptica y opresora, seguida de un rechazo ha-cia su parafernalia durante mucho tiempo; es de-cir, la relacin tan nefasta con San Lorenzo afec-tara de modo definitivo, nulificndolas, las rea-</p></li><li><p>JERNIMO HERNNDEZ 37</p><p>ciones entre Oaxaca y el Golfo en la etapa de LaVenta, hasta que en un tiempo posterior las dife-rencias llegaron a olvidarse, los contactos se rea-nudaron y los seores de Oaxaca, de igual modoque en otras partes, fueron adoptando paulatina-mente los elementos de poder de los seoresolmecas,23 como una forma de prestigio tal vez.Quiz esto explique de forma parcial la semejan-za entre la cermica de Monte Albn I y la deTres Zapotes que se seal anteriormente.</p><p>De todos modos el patrn de reasentamientode las comunidades iniciado con la presenciaolmeca y el crecimiento de San Jos no se detu-vieron con estos hechos, muy al contrario, desdeel 900 cada vez fue mayor la tendencia hacia lacentralizacin y la expansin regional, para el 700incluso se puede observar la ocupacin de sitiosalejados pero estratgicos para controlar la entra-da y salida de los ramales del valle.</p><p>Finalmente, notamos nuevas villas cercanas a las</p><p>desembocaduras de entrada o salida del valle: Huitzo</p><p>en el extremo noroeste, Mazaltepec en la ruta ma-</p><p>yor hacia la Mixteca, Tlapacoyan en el extremo sur</p><p>y Mida en el extremo oriental. Esta ubicacin no</p><p>fue accidental.24</p><p>Si bien no podra negarse rotundamente quepudiera tratarse de una obra conjunta de San Joscon otros grupos en sus respectivos ramales, a se-mejanza de la hiptesis de Blanton sobre MonteAlbn, es difcil que existiese una intencionalidadpan-regional para asegurar el control del valle enesos momentos. En cambio, una centralizacin yuna posterior red de centros poblacionales estra-tgicos como el que vendra formando San Jospudo muy bien frenar incursiones olmecas desdeLa Venta, u otro sitio en el Golfo, que buscaranrecuperar su hegemona en la regin,23 pues cabesuponer que esta orientacin tendiente a ganarun control macro-regional deba encauzarse ha-cia un objetivo especfico, del que la defensa mili-tar parece ser un buen prospecto. Lo mismo queel sometimiento de poblaciones autnomas a uncontrol central.</p><p>Con este panorama en mente debemos descar-tar entonces a los olmecas como fundadores deMonte Albn, al menos directamente.</p><p>Correlaciones entre centros de poblacinen el valle central</p><p>San Jos Mogote ocupa una posicin central en elramal de Etla, hacia la parte noroeste del valle, delos tres ramales es el que cuenta con una mayorextensin de tierra apta para la prctica de unaagricultura intensiva que permitiese sustentaruna poblacin creciente. Esta alta calidad del sue-lo explica la mayor cantidad de poblados que seobserva en este ramal durante la fase San Jos, encontraste con la dispersin de los poblados en losotros.26</p><p>El patrn de asentamientos estratgicos que seobserva al final de esta fase y que contina en lassiguientes pareciera indicar entonces que ladirigencia de San Jos se encontraba en medio deuna serie de aventuras blicas que a la postre lesdara el control de todo el valle, pero que tam-bin les obligara a buscar un centro ms apro-piado para mantener ese control que iban ganan-do, una posicin central no respecto a Etla sinoal valle entero, y Monte Albn es el sitio ideal paraello, pero vayamos al principio.</p><p>Desde el inicio de los trabajos realizados porel equipo de Kent Flannery, San Jos mostr vn-culos notables con Monte Albn. En primer lu-gar un desarrollo continuo de su cermica:</p><p>[...] en Guadalupe tenemos la cermica decorada quecorresponde claramente al mundo olmeca; en SanJos Mogote seguimos teniendo, en los niveles msantiguos, esta misma cermica que se va transfor-mando a travs de dos tal vez tres etapas, hastaconvertirse, en la etapa final, en una cermica idn-</p><p>tica a la de Monte Albn I, indudablemente con-tempornea al inicio de Monte Albn I.27</p><p>Posteriores hallazgos como el Monumento 3,una lpida con "danzante", y en especial la evi-</p></li><li><p>38 PODER Y GEOGRAFA EN OAXACA</p><p>dencia de una disminucin notable en la pobla-</p><p>cin de San Jos al inicio de Monte Albn I,28 aca-baron por confirmar que efectivamente existi un</p><p>vinculo directo entre ambos sitios y que fue la</p><p>lite de San Jos la que hacia el ao 500 orden el</p><p>nivelado de la cima del cerro donde se asienta la</p><p>Gran Plaza.</p><p>Otro vnculo a destacar entre ambos sitios esel que se ofrece mirando hacia San Jos desde el</p><p>Montculo Norte de la Gran Pla2a, entre ambossitios se encuentra, en una posicin destacada, el</p><p>cerro Atzompa. Hartung29 ha visto en la presen-</p><p>cia de esta montaa un punto de referencia entre</p><p>ambos asentamientos tendiente a servir de enla-</p><p>ce sagrado entre un viejo y un nuevo centro de</p><p>poder.3"</p><p>Una cierta preferencia de los primeros habitantesde Monte Albn po...</p></li></ul>